Los muchachos llegaron a la aldea Lucero, era un lugar pequeño, pero lleno de vida, las calles eran de tierra y las casas de madera, eran construcciones sencillas pero hermosas, la mayoría tenía un balcón del cual colgaban bellas flores de vivos colores llenando el lugar de energía y belleza. Habían varias huertas en las cercanías, donde crecían toda clase de hortalizas, se podía escuchar los mugidos de algunos milktank que seguramente estarían pastando por el lugar, y por supuesto habían muchos chansey.

Pero aparte de los pokémon de granja, habían también otros tipos de pokémon como meowht, skitty, growlithe, pidgey, pidove, pikachu entre otros. Convivían muy cerca de los humanos, formaban parte importante de las familias y trabajaban en conjunto con una cercanía digna de admiración, la vida en el lugar era pacífica y feliz.

Cuando entraron al lugar sin embargo, todo se puso muy tenso. Bastó que Gray pusiera un pie en la aldea para que los pokémon comenzaran a sentir agitación y miedo. Todos estaban extrañados por el comportamiento de las criaturas, que actuaban frenéticamente como si sus vidas estuvieran en peligro. Incluso a Gray le llamó la atención esta actitud, sabía que causaba este efecto en los pokémon pero nunca había generado una reacción tan fuerte, ni con tanto alcance, hasta los pidove que estaban en los techos de las casas más lejanas chillaban de terror. Y los pokémon que estaban más cerca no se limitaban a correr como normalmente harían, si no que se ponían en posición de ataque y le gruñían amenazadoramente.

No tardaron en llamar la atención, la gente comenzó a señalar a los visitantes y a mirarlos con temor. Por supuesto Gray no hallaba qué hacer, lo único que quería era escapar de ese lugar, sabía que él era la causa de todo ese alboroto. Carmín sabiendo que la situación comenzaba a ponerse complicada, tomó a Gray de la mano y lo hizo entrar a un bar que estaba cerca para resguardarse de las miradas de los curiosos.

Dentro del lugar no habían pokémon, salvo por un umbreon que estaba sentado cerca de un hombre en la barra, el hombre llevaba puesta una capa gris con capucha, por lo que no se le veía el rostro. El pokémon no pareció molesto por la presencia de Gray, de hecho se veía muy cómodo.

-Carmín, nos hiciste entrar a un bar -exclamó Shell- tú y Gray son muy jóvenes para beber.

-Es un bar restaurante, mira -señaló una pizarra que mostraba el menú del día junto con los precios- aquí estaremos resguardados y podremos almorzar.

-De acuerdo, de acuerdo, ya que estamos aquí iré a pedir algo, tú y Gray siéntense por ahí y espérenme.

Los dos chicos obedecieron y buscaron una mesa en el rincón más alejado del lugar. Carmín miró alrededor algo nerviosa, nunca había entrado en un bar y se sentía algo fuera de lugar, en cambio Gray mostraba su tranquilidad e indiferencia de siempre y observaba con interés al hombre de la capa gris y a su umbreon.

Qué diferencia tenía este umbreon con el suyo, no sólo por el color, si no por la actitud, estaba quieto observando a su alrededor como si estudiara el lugar, se sentía la frialdad que transmitía, y la elegancia que proyectaba, este sí que era un pokémon siniestro, no como Blue que miraba alrededor como un cachorro emocionado mientras movía la cola y mostraba la lengua.

-Ese umbreon de allí es el opuesto total de Blue -dijo Carmín- pero creo que me gusta más Blue, es más gracioso.

-Si, pero también más problemático.

Blue miró a su entrenador con cara de ofendido y se echó en el piso molesto por su comentario.

-Oye Gray ¿Qué pasó con los pokémon de allá afuera? O sea, sé que ellos te temen pero nunca vi que reaccionaran de esa manera. En mi aldea los pokémon cuando te veían simplemente escapaban y ya, pero acá francamente estaban aterrados, si hasta parecía que te iban a atacar.

-No sé, tal vez los pokémon de esta aldea son más sensibles, o son muy nerviosos, no tengo idea que puede ser, de todos modos, no creo que nos convenga quedarnos mucho tiempo en este lugar, además, no me siento tan mal como para posponer el viaje durante tanto tiempo.

En eso llegó Shell, anunciando que había pedido tortilla de zanahoria y huevo de Chansey y que pronto les servirían. Así tuvieron un almuerzo tranquilo y sin sobresaltos donde conversaron de algunas cosas sin importancia. En realidad sólo Carmín y Shell hablaron, Gray nunca participaba mucho de las pláticas, además parecía más interesado en el hombre de la capa gris y en su umbreon.

Cuando terminaron, se dispusieron a buscar alojamiento. Las chicas estaban muy felices ante la idea de dormir en una cómoda cama en lugar de al aire libre, en la aldea había sólo una posada por lo que no tenían la opción de elegir, pero no importó, era un lugar limpio y acogedor con un gran ambiente hogareño, y la posadera una señora gorda y muy amable. Lamentablemente la amabilidad le duró hasta que el meowth de la casa atacó a Gray. Ya habían pagado la habitación cuando el pokémon se acercó al peligris con todos los pelos erizados gruñendo.

-Bigotes échate -decía la señora.

Pero el pokémon no obedeció, dio un gran salto y le arañó el rostro a Gray, sólo se detuvo cuando Blue lo agarró por la cola y lo tiró al suelo. El gato al caer se incorporó rápidamente y saltó sobre Blue para morderlo pero su oponente fue más rápido y lo embistió con fuerza. Al sentir el fuerte impacto el meowth se dio cuenta de la desventaja en la que estaba y salió huyendo, pero Blue no lo iba a dejar en paz, no después de lo que le había hecho a su entrenador, así que salió persiguiéndolo. Gray viendo que se aproximaban problemas salió tras él para detenerlo, pero al salir de la posada se vio rodeado por una jauría de Growlithe.

Él y Blue estaban rodeados por los pokémon quienes parecían estar dispuestos a atacarlos en cualquier momento. Blue no podía derrotar a tantos oponentes al mismo tiempo, pero estaba dispuesto a dar la vida por defender a su entrenador, así que hizo lo que pudo y utilizó gruñido para bajar el ataque de los pokémon que lo rodeaban, sólo gracias a eso no quedó tan malherido cuando todos atacaron al mismo tiempo, pues aunque el ataque iba dirigido hacia Gray, Blue lo recibió en su lugar.

-Demon ven aquí y haz algo -gritó Gray.

El pikachu no tardó en salir de la posada seguido de las chicas, lanzó un fuerte impactrueno a todos los growlithe que estaban ahí, algunos de los pokémon quedaron paralizados pero aún dispuestos a luchar. Justo en ese momento salió la dueña de la posada alarmada por toda la bulla, y no fue la única, algunos de los vecinos también se acercaron a ver qué ocurría. Todos comenzaron a sospechar de Gray, era muy extraño que todos los pokémon se mostraran tan agresivos con este forastero.

-¿Sabes qué muchacho? -Dijo la dueña de la posada acercándose- creo que no tengo lugar para ti, será mejor que te busques otro sitio.

-Oiga espere -Carmín se acercó a ella algo molesta- ya pagamos las tres camas, no puede echar a Gray así.

-Te devuelvo tú dinero y todo lo que quieras, pero ese no se queda en mi posada ni amarrado, algo anormal pasa con ese muchacho, los pokémon se comportan muy extraño, esto me huele mal.

-Pero...

-Ya déjalo Carmín -Dijo Gray.

-Pero Gray….

-Se nota que no soy bienvenido, no te preocupes, dormiré afuera como lo hemos hecho todos estos días.

-Entonces iré contigo.

-No, tú y Shell estaban muy emocionadas por dormir en una cama cálida, no tienen que sacrificarse por mi culpa, yo dormiré afuera con Blue y los demás, estaré bien.

-Pero no es justo, tú no has hecho nada.

-No te preocupes -dio un suspiro- estoy acostumbrado, esto siempre ha sido así.

El muchacho comenzó a alejarse lentamente sin decir una palabra seguido de sus pokémon. Aunque lo ocultaba, la verdad es que se sentía muy triste. Desde que viajaba con las muchachas, había olvidado un poco el problema del temor que le causaba a los pokémon y a la gente que lo rodeaba. Estas chicas no le tenían miedo ni tampoco se sentían incómodas con los pokémon fantasmas, incluso hasta sus pokémon se habían acostumbrado un poco a su presencia y ya no se sentían tan intimidados con él. Todo esto le había dado un poco más de confianza y casi había llegado a albergar en su corazón la esperanza de que era posible que alguien como él encontrara gente que pudiera aceptarlo, pero este incidente lo había devuelto a la cruel realidad. Él era un monstruo que aterrorizaba a todos los que lo rodeaban, así que debía permanecer solo, por el bien de los demás.

Pasó la tarde solo junto a sus pokémon, algunos poochyenas se acercaron y jugaron un rato con él. Le llamó la atención que ningún pokémon fantasma apareciera, Zero estaba plagada de ellos, era muy raro no encontrar ninguno, entonces recordó lo que había dicho la muchacha que habían encontrado en la mañana, ese tal Kein había espantado a todos los pokémon fantasmas del lugar. Gray se sintió fastidiado, los pokémon fantasmas no eran seres malvados, no merecía ser tratados de esa manera.

Pasó el rato y llegó la noche, Gray comenzó a notar que la debilidad de su cuerpo había casi desaparecido, comer huevos de chansey lo había ayudado mucho, se sintió alegre por esto. Si seguía sintiéndose así de bien, podrían abandonar la aldea al día siguiente y dejar atrás todas esas desagradables situaciones que le traían tan malos recuerdos. Así que se metió en su saco de dormir y se acostó con la esperanza de que mañana sería un día mejor.

La noche estaba tranquila, de hecho demasiado tranquila, no había ni un sonido, ni siquiera cantaba un hoot hoot, hasta el viento parecía haberse detenido. Por alguna razón esto hizo que Gray y Blue se sintieran inquietos, Demon como siempre no mostraba ninguna emoción pero se mantenía alerta. Ninguno de los tres podía dormir, tenían la extraña sensación de que había "algo" en el lugar, algo malévolo que los estaba observando. Blue se arrimó a su entrenador muy nervioso, Gray se sentó y acarició la cabeza de su pokémon.

-¿Qué pasa Blue tampoco puedes dormir?

-Umbreon um (Hay algo aquí).

-Entonces no es mi imaginación ¿También sientes que algo nos observa?

De pronto algo golpeó a Gray tumbándolo en el suelo, comenzó a sentir el gusto metálico de su sangre. Trató de incorporarse pero la cosa volvió a golpearlo y lo agarró de una pierna arrastrándolo por la tierra causando algunas heridas en su piel. En tanto el umbreon estaba desesperado sin saber qué era lo que estaba pasando, una cosa invisible estaba atacando a su entrenador. Sin pensar en nada corrió hacia la cosa y trató de morderla, la verdad pensaba que sus mandíbulas se cerrarían en el aire pero no fue así, logró morder "algo", pero ese algo se sacudió con fuerza y lo tiró lejos. Esta vez fue el pokémon quien recibió un golpe, pero este fue mucho mayor que el que recibió Gray, la cosa golpeó a Blue en la pata y esta crujió doblándose en un ángulo extraño.

El umbreon gritó de dolor, la cosa le había fracturado la pata y el dolor era insoportable, Gray viendo a su compañero en problemas sin pensarlo corrió a ayudarlo, aunque no veía a la cosa sabía que estaba ahí y que planeaba desquitarse con Blue. Se lanzó hacia el lugar donde creía que estaba la cosa y acertó chocando contra ella, recibió un arañazo en el pecho y su remera se tiñó de rojo quedando hecha jirones. Se sintió un pesado golpe de algo que caía sobre la tierra levantando una polvareda y dejando una huella que delataba su ubicación, entonces Demon lanzó un poderoso ataque eléctrico hacia el lugar, no sabía si estaba surtiendo efecto pero al parecer sí lo hizo, pues súbitamente el pikachu recibió un golpe que interrumpió su ataque, algo gruñó de forma espeluznante y seguidamente se sintió una brisa como la de algo que emprende el vuelo, luego de esto la sensación de la presencia maligna se desvaneció.

Lo que fuera que los había atacado había hecho estragos. Gray estaba cubierto de heridas sangrantes, Démon estaba recogido sobre su panza temblando y Blue con su pata rota se retorcía de dolor. Los gritos del pokémon eran ensordecedores, jadeaba y lloraba con la mandíbula apretada.

Gray no sabía qué hacer, no podía regresar al pueblo dejando a su pokémon sólo, además no era seguro que quisieran prestarle ayuda, después de todo ya lo habían declarado persona no grata en ese lugar, tampoco podía pensar en llevarlo a un centro pokémon, en Zero había sólo uno en ciudad Lunar y eso estaba muy lejos. Su cabeza pensaba en mil cosas que podría hacer para ayudar pero ninguna era demasiado útil. Estaba cayendo en la desesperación cuando un sonido lo sacó de sus pensamientos.

-Umbreon (saludos)

Gray volteó y vio al hombre de la capa gris junto a su umbreon, al igual que en la taberna llevaba el rostro cubierto por lo que era imposible ver sus facciones, pero se podía ver que era un hombre alto, delgado pero sin el aspecto escuálido que presentaba Gray.

-Parece que necesitan ayuda -se acercó al muchacho y a su pokémon herido, tras darles una mirada dijo- tiene la pata fracturada. Debió golpearlo algo muy fuerte, los huesos de los pokémon son mucho más resistentes que los de los humanos, por lo que es muy difícil que se rompan, ni siquiera en la batalla más feroz llegan a recibir semejante daño. En estado salvaje un pokémon con una fractura estaría destinado a morir.

-¿Blue se va a morir?

-Si tú lo evitas no morirá, a diferencia de los pokémon salvajes este umbreon te tiene a ti para que lo cuides. En fin, debemos tratar a tu pokémon, necesito que me consigas un oddish.

-¿Qué?

-Que me traigas un oddish, pero que no esté debilitado, lo necesitamos en buena condición, ve a buscar uno, hay muchos por aquí.

Gray sin decir palabra se dispuso a buscar un oddish, pero antes de partir dudó un momento y miró a su umbreon con preocupación.

-No te preocupes, yo cuidaré de tu umbreon, no debes temer.

-¿Por qué me estás ayudando? -Preguntó el muchacho con desconfianza.

-Porque necesitabas ayuda.

Gray se sonrió un poco, había dado esa misma respuesta a Carmín hacía tiempo atrás, en realidad no se necesita una razón para ayudar a alguien. También se tranquilizó pensando que nadie roba un pokémon herido, en la práctica no tienen ningún valor, así que partió en busca de su oddish.

Un rato después Gray regresó trayendo el pokemon requerido, en realidad era Shun lee quien lo llevaba, tuvo bastantes dificultades para atrapar al pokémon, pues estos sentían la presencia de Gray antes de que se acercara y huían despavoridos. Finalmente optó por encargarle la misión a su shuppet, quien haciéndose invisible atrapó al oddish y lo trasportó todo el camino, la planta estaba tan asustada que no podía hacer nada. Al llegar Gray contempló tristemente como su umbreon seguía llorando de dolor, aunque Demon ya se veía algo más recuperado y dormía profundamente. El hombre de la capa se levantó para recibir el oddish.

-Bien hecho, ahora me pondré a trabajar.

El hombre con el oddish en la mano izquierda, tomó la cabeza de Blue y la enterró en el ramaje del pokémon planta, le hizo una ligera cosquilla con su pulgar y la criatura expulsó una buena cantidad de polvo somnífero. Blue al tener su nariz tan cerca del polvo, no tardó en quedarse dormido a pesar del los espantosos dolores que sentía, luego de esto liberó al oddish.

-En un centro pokémon probablemente usarían métodos más sofisticados, pero aquí es lo que tenemos -dijo el hombre- lo que voy a hacer es muy doloroso y necesito que se quede quieto para hacerlo, así que lo mejor es hacerlo dormir.

Una vez hecho esto, tomó la pata del umbreon, comenzó a palpar el hueso con delicadeza, una vez lo hubo examinado, lo tomó de una forma especial y lo colocó en su lugar. Gray se estremeció cuando escuchó el "crack" en la pata del pokémon, pero se sintió más tranquilo, al menos la extremidad ya se veía mejor. Acto seguido el hombre sacó algunas hierbas que traía consigo y envolvió la pata con ellas, luego tomó un par de ramas que había juntado mientras Gray estaba fuera y con ellas, más un poco de cuerda inmovilizó la pata.

-Listo, tu pokémon no podrá correr ni tener batallas por un tiempo. No te preocupes, no será más de una semana, los huesos de los pokémon sanan con una rapidez increíble, ahora... -Sacó una hierbas y bayas de sus bolsillos-, si tiene algún dolor dale de comer esto, lo hará sentir mejor, aunque lo dejará algo atontado, y esto otro-sacó otro puñado de hierbas- es para ti. Nos ocupamos de tus pokémon primero, pero tú también tienes heridas, aunque parecen ser superficiales, pero de todos modos aplica estas hierbas sobre tus heridas, ayudará a evitar que deje cicatrices.

-Gracias, no sé cómo pagarle.

-No te preocupes, no cobro por esto, aunque si quisieras regalarme un trozo de tarta o algo por el estilo no lo rechazaría.

Gray se preguntó si eso era una especie de indirecta para pedir una recompensa en comida, entonces se le pasó una idea por la cabeza.

-¿Eres Kein?

-¿Kein? No, no lo soy, ese idiota no me llega ni a los talones, es apenas un chiquillo impulsivo con alardes de grandeza que nunca piensa antes de actuar, pero de todos modos tiene potencial.

-Esa me parece más la descripción de una amiga mía -dijo pensando en Carmín-, pero entonces ¿Tú lo conoces?

-Sí, más de lo que quisiera ja ja, pero ya tendrás tiempo de conocerlo tú también. En fin, tengo que irme, es tarde y necesito mis horas de sueño, de todos modos te estaré ayudando en lo que necesites, adiós.

-Espera ¿Cómo te llamas? -Preguntó Gray antes de que el desconocido se alejara por completo.

-Llámame capa gris, eso evitará confusiones, cuídate Gray.

El muchacho no entendió a qué se refería con lo de confusiones. Ese hombre era tan extraño y misterioso, tal vez más que el mismo Kein. De pronto cayó en la cuenta de que jamás le había dicho cómo se llamaba ¿Cómo era posible que ese hombre supiera su nombre?


Perdón por la demora, no me acordaba qué día estaba viviendo, siempre pierdo un poco la noción del tiempo en verano. Pues aquí lo tienen, Capa Gris, uno de los personajes más geniales de la historia, o al menos es genial para mí, él es uno de los misterios más grandes de este fic, junto a otros misterios... Hay muchos misterios! muchos muchos! En fin, nos leemos, la otra semana, bye.