Hola, algo tarde, pero me había quedado sin internet todo el día y ni como actualizar.
Que lo disfruten.
Capítulo 11: Celos.
Astrid y Hiccup se encontraron caminando por los largos pasillos del hotel, la primera dando fuertes y sonoros pisotones, y el otro flotando cerca de ella con una expresión gruñona en su rostro. Nero había dejado encargado en recepción que si Astrid llegaba la hicieran pasar a su habitación.
Era ahí a donde se dirigían ambos, la patinadora estaba furiosa, más que nada por la noticia de la una repentina nueva rutina, que incluía a un trapecio y un beso, mientras que el fantasma ardía metafóricamente en llamas por los celos que estaba sintiendo.
—Habitación 329.
Llegaron a su destino; Astrid golpeó la puerta con tanta fuerza que bien pensaría uno que podría llegar a tumbarla con tan sólo su puño, o al menos hacerle un profundo hueco.
— ¡Ya voy!—se escuchó la voz tranquila de Nero del otro lado.
La rubia tomó una gran bocanada de aire, se preparaba para gritar a todo pulmón toda la ira que estaba conteniendo, así como su repertorio de insultos en caso de ser necesario; aunque Nero fuese un viejo amigo no permitiría que decidiera por ella. La puerta se abrió lentamente mostrando a su objetivo, el aire que Astrid se había contenido lo dejó ir en un resoplido. Enrojeció, pero por la pena, pues frente a ella estaba Nero envuelto en un toalla de la cintura hacia abajo, dejando su delgado pero fuerte torso expuesto al aire, nada dejaba a la imaginación, Astrid quedó anonada al verlo así, ver como algunas pequeñas gotas caían de su cabello a su piel expuesta. Mientras Nero, como si nada, se secaba con una pequeña toalla el cabello.
"¡Esto no puede ser!" bufó Hiccup indignado. "Esto es tan cliché, ¡preparó todo!"
— ¡Astrid!—Saludó Nero aun en su labor de secarse el cabello. — Pasa.
La aludida, aun boquiabierta, reaccionó al escuchar la invitación, parpadeó un par de veces y se sonrojó y gruñó rechinando los dientes.
— ¡Ponte ropa!— gritó abochornada.
Nero se dio un vistazo a sí mismo y dio una risita, se sintió apenado por sentirse tan relajado cerca de ella, pero le era inevitable comportarse así cuando estaba con ella, se disculpó amablemente por el atrevimiento, cerró la puerta volviendo a la habitación para poder cambiarse. Mientras que Astrid y Hiccup se quedaron esperando con impaciencia en el pasillo.
"No vayas a entrar". Ordenó el fantasma furioso "Este tipo salió peor que Eret".
— ¡Hiccup, cállate!— No estaba de humor para escuchar los berrinches de su amigo.
"¡NO! vayas a entrar" Ordenó de nuevo con exigencia.
— ¡NO LO HARÉ!
Ambos se pusieron frente a frente, viéndose con desafío, molestos por razones diferentes. Lo único que podían hacer era batirse en un duelo de miradas en el cual el primero que parpadeara sería el perdedor.
— ¿No harás qué?—Preguntó Nero abriendo la puerta, había escuchado los gritos desde el interior de la habitación, al ver a su amiga notó que esta estaba en una posición a la defensiva, como si antes de que saliera hubiera peleado con alguien.
Astrid enmudeció avergonzada, miró de abajo hacia arriba a Nero, quien ya tenía la ropa puesta, sin embargo, la imagen anterior de él aun la tenía en la mente y le estaba costando trabajo quitársela de la cabeza.
—Nada. — respondió titubeante, carraspeó fingiendo que no pasaba nada de nada.
—Pasa. —invitó Nero, abriéndole paso para que entrara a la habitación.
En este momento, Astrid miró disimuladamente a Hiccup, este le hizo una seña con su cabeza para que se negara viendo que en sus ojos se reflejaba real preocupación y angustia.
— ¡NO!— rechazó con firmeza.
— No pienses mal, no te haré nada. — rio Nero al deducir qué le pasaba.
— ¡Que no! – rechazó nuevamente cruzándose de brazos, un toque que se le hizo al chico infantil y tierno.
Ya no le insistió, no quería que pensara cosas que no eran; decidió invitarle una bebida en el restaurante del hotel, una vez que Astrid aceptó la invitación, ambos (junto con Hiccup) se encaminaron en dirección al ascensor.
— ¿No quisiste entrar a mi habitación porque tu novio reportero se enoja?— bromeó Nero.
—Nero… cierra la boca. ¡Eso es mentira! Para tu información, a ese reportero quien realmente le gusta es Camicazi.
—Está bien, está bien… no te enojes.
Hiccup sólo miraba con recelo a su nuevo rival, el "chico maravilla" (como lo empezó a apodar) era realmente hábil con las chicas, lo clasificó como un seductor inteligente y sumamente peligroso. No sólo era alguien agradable y caritativo, eral el amor platónico de Astrid y eso lo hacía encelarse aún más.
Llegando al restaurante pidieron sólo un café para Nero y un té para Astrid, a pesar de que el chico le había invitado cualquier bebida o platillo que se le antojara. Una vez que el mesero entregó sus bebidas, se dispusieron a hablar.
—Hay muchas cosas de que hablar, muchas cosas que expliqué y se dijeron durante la junta.
—Ahórrate algunos detalles, Camicazi ya me informó de algunas cosas.
— ¿Ah, sí?— Nero se tensó, le dio un sorbo a su café para tratar de ocultar su repentino enrojecimiento.
— ¡¿Están locos o qué?! – Empezó a reclamar. – Nero, sabes que tengo el compromiso de las olimpiadas; habíamos acordado que sólo sería una rutina.
— ¡Lo sé!— trató de calmarla sin dejarse intimidar. — Esto no fue por mí, te lo juro.
"Mentiroso" refunfuñó Hiccup.
—Te contaré la situación.— dejó la taza de café para proceder a explicar.— Pasa que todo este evento inicialmente sería para niños, pero hay una directora/entrenadora que empezó a criticar aquel hecho, está a favor de la recaudación para ellos, pero empezó a decir que el evento sólo debía ser para los donadores potenciales. Se había acordado que sólo algunos orfanatos entrarían gratis el día del evento para la beneficencia, pero en sí es más gente adulta la que asistirá, además de que los niños tendría que regresar a los orfanatos durante el intermedio, eso nos dejaría sólo con la tarea de entretener a los donadores e invitados en lo que dure el resto del acto.
—Entiendo lo que tratas de decirme… ¿pero porque yo?
—Eso en realidad fue a petición de Aline, le llamó muy animada a mi jefe contándole que habías ido al orfanato, diciéndole que sería encantador que nos vieran actuando a nosotros dos. La entrenadora esa que te digo se enteró y de inmediato encontró la excusa perfecta para realizar una pequeña obra de lo que planea hacer un gran espectáculo en el futuro.
"Ya no estoy seguro de si lo están haciendo por la causa o sólo por fama."
—Tienes razón. —susurró Astrid.
— ¿En qué?— preguntó Nero desconcertado.
—Ahh, lo que quise decir es: Nero, ¿realmente están haciendo esto por la recaudación o sólo quieren publicidad?
El chico balbuceó sin saber que responder, era obvio que detrás de aquella buena acción había una segunda intención. Intención que a él no le importaba en lo más mínimo. Sólo quería recaudar el dinero.
— ¿Hay algo más, no es así?
Resopló rendido. — Así es, no niego que a los dueños del escenario o que aquella entrenadora les beneficia hacer el evento, es publicidad gratuita prácticamente, pero por mi parte en realidad me importa ayudar a los orfanatos de Berk.
"Chico maravilla" se quejó Hiccup, le molestaba más el hecho de que Nero era realmente sincero.
—Lo siento. —Dijo Astrid con seriedad— no puedo hacerlo, sólo participaré con la rutina individual, con lo otro no puedo, ¡no puedo con todo lo que conlleva!, lo siento, no lo haré.
—Astrid, es tu presencia la que más ayudaría a la causa. —Trató Nero de persuadirla. —Si temes a lastimarte ¡no te preocupes! Trataré de que el espacio se adecue para la seguridad de todos.
—No depende de ti. —Replicó al escuchar el "trataré". Nero podría ser la estrella de aquel espectáculo, pero no era el dueño del lugar.
—En serio quiero obtener los recursos para los orfanatos, tú sabes lo que es vivir en un uno, vivir con limitaciones sólo esperando donaciones. —Insistió.
Astrid se sintió chantajeada de cierto modo, deseaba ayudar a la causa de Nero pero se cuestionaba si estaba dispuesta a interponer sus sueños para una buena acción. Se sintió egoísta al estar pensando demasiado a la respuesta de su incógnita, cuando la respuesta moral era que debía hacer lo que fuera para obtener aquellas donaciones.
"¿Qué harás?" Hiccup notó la incertidumbre de su amiga, claramente estaba entre la espada y la pared, él también lo estaba, no sabía cómo aconsejarla, una parte de él quería que ayudara, la parte que no quería era debido a que tendría que verla besar a otro que no fuera él.
—Astrid… por favor. –rogó Nero en un último intento por convencerla de participar en la rutina adicional.
—¡Argg, está bien!— gruñó molesta.— Pero ¡sin beso!
Tanto Hiccup como Nero se sobresaltaron, el primero sorprendido de que fuera la única petición de Astrid a pesar de que lo más peligroso era el trapecio, y el otro muchacho rio nerviosamente por ese "insignificante" detalle.
—Bueno, lo del beso yo no…—se empezó a sonrojar.
— ¡Dije sin beso!—exigió la rubia como única condición para participar.
—Está bien, sin beso, no te obligaré ni dejaré que te obliguen a hacerlo ¿de acuerdo?
Astrid se sintió aliviada al dejar arreglado ese asunto, aunque no supo porque fue su única demanda si estaba el otro detalle del trapecio, algo más delicado, según lo catalogaría cualquiera otra persona.
— ¿En qué piensas?—preguntó Nero al verla tan metida en sus pensamientos.
—Olvídalo. — bufó. — mejor dime de que se trata la estúpida obra.
Nero de inmediato sacó su celular de entre sus bolsillos, buscó una imagen que era un poster en el cual venían las siluetas de dos personas abrazándose y más persona por detrás, con el título en grande en la parte superior, y en la parte inferior el nombre la autora, la mismísima directora/entrenadora del circo.
—"Amor entre las sombras". —Leyeron Hiccup y Astrid al mismo tiempo. —"Que nombre tan cursi". —Opinaron ambos al unísono.
—Lo sé. —Concordó Nero. —Aunque la historia es más profunda.
— ¿De qué trata?
—Trata de una arrogante condesa, esta está comprometida con el príncipe de un reino, la cual sólo la trata como un trofeo, por cierto el príncipe será Snotlout.
La mueca de desagrado que puso Astrid lo dijo todo. ¿Snotlout como príncipe? Difícil de imaginárselo, mucho más si le ponía un traje brillante de licra como algunos patinadores varones solían usar en sus rutinas, esa imagen se le hizo graciosa, hasta lo imaginó con una corona de papel y una espada de madera, y con respecto a la historia era bueno para ella que no tenía que pretender amarlo, despreciarlo se le daba mejor.
—La cortesana se da sus aires de libertad a pesar del compromiso, mientras que la duquesa; que será interpretado por Camicazi, la envidia pues ella desea el "amor" del príncipe. —Siguió contando Nero.
—A Camicazi definitivamente le queda el papel. —comentó la rubia burlándose.
"Sí, y a ti la de la arrogante condesa" Dijo Hiccup rodando con fastidio sus ojos.
Ante la crítica, la chica sólo bufó ofendida y le dio una mirada asesina a su fantasma, mientras que Nero continuó con el relato de la obra.
—Sin embargo, la cortesana tenía un secreto…—Pausó unos segundos para crear intriga. —Entre las sombras de su habitación, se encontraba con su amante, un muchacho plebeyo que conoció en el pueblo.
Fue aquella parte la que llamó más la atención de Hiccup, pues el amante era Nero, no había duda de eso.
—Ambos viven un apasionado romance, pero la envidia de la duquesa y su afán de acabar con ella para quedarse con el príncipe la hacen espiar a la condesa. Cuando esta se entera de su secreto no pierde el tiempo y avisa al príncipe.
"¿Qué pasa después?" Hiccup se sintió intrigado, Astrid preguntó por él, igual de curiosa por saber.
—El príncipe y el amante se disputan a un duelo por la condesa, a pesar de que ya estaba de cualquier modo condenado a muerte por aquel "delito", mientras tanto la duquesa acosa a la condesa queriéndola hacer sentir inferior a ella.
— ¿Cómo termina?
—El amante es arrestado al igual que la condesa, ambos son condenados a muerte y son ejecutados.
—Qué historia tan trágica, definitivamente no es para niños.
—Lo sé, sin embargo tiene un final feliz.
"¿Cómo?" preguntó Hiccup a pesar de saber que no podía ser escuchado, sin embargo, Nero sin esperar a que Astrid preguntara lo mismo, procedió a contar el final.
—Al morir sus espíritus se reúnen en el cielo; los vivos se dan cuenta que no importaba lo que hicieran, ellos siempre estarían juntos.
— ¡Vaya!
—Todo esto que te conté debemos interpretarlo con nuestra actuación sobre el hielo, no hay diálogos, nuestro lenguaje corporal debe decir todo. ¿Qué te parece?
—Es interesante. —Astrid seguía procesándolo. —Y también tedioso, pues supongo que hay que patinar en pareja. ¿Cuándo empezarán los ensayos?
—Mañana. Nos quedan tres semanas, entre más rápido mejor.
—Stormfly me matará. —resopló preocupada la patinadora, pues ahora seguía avisar a su entrenadora.
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—¡¿QUÉ HICISTE QUÉ?!
Los Ingerman, Hofferson y Renvann se taparon los oídos al escuchar el ruidoso grito de su superior.
—Comprenda señorita Stormfly. —trató de calmar Nero a la furiosa mujer.
—¡Te dije que Astrid está entrenando para las olimpiadas y de buenas a primeras me dicen que harán otra interpretación adicional! —empezó a regañar al chico.
—Es… es por la buena causa. —trató de explicar la cohibida Astrid.
— ¡¿Y si te lastimas, qué?! ¡¿No has pensado en eso?!
—Trataremos que no pase eso. —se interpuso Nero, realmente intimidado por la entrenadora.
—Storm… por favor. —Rogó Astrid. —Quiero recaudar ese dinero.
La mayor de todos resopló, en su frente se marcaban las venas resaltadas, símbolo de su desacuerdo e ira, se cruzó de brazos tratando de pensar con coherencia, pero al ver la mirada de perrito que le lanzó su alumna supo que no la haría cambiar de opinión.
— ¡Está bien!, tendré que reajustar el calendario y deberás trabajar más duro. —determinó aun con el ceño fruncido. —Y supervisaré tu entrenamiento en aquel escenario. ¡¿Entendiste?!
—Sí.
Fishlegs y Luggy que sólo eran espectadores de la disputa suspiraron aliviados de haber llegado a un acuerdo, ahora sería el turno del representante de intervenir para que las exigencias de Stormfly y Astrid se cumplieran. Ellos no acudirían hasta el día del evento, pero Fishlegs se encargaría de todos los tratados por teléfono.
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"¿Entonces hay que partir hacia donde está aquel lugar, a donde está el Circus Stellarum?" Preguntó Hiccup mientras veía como Astrid acomodaba ropa y otras cosas en una maleta.
—Así es, ya reservamos los boletos de tren, partiremos en tres horas.
"Astrid, ¿por qué te negaste a lo del beso?"
La rubia cesó de guardar cosas en la maleta, para quedar inmóvil y en silencio.
"¿Astrid?"
—Sí te escuché. —resopló. —Y la verdad… es que ni yo lo sé, no me parece bien, aunque sea una actuación.
Hiccup sonrió aliviado, ya no le preocupaba mucho ese detalle, pero no podía evitar sentir celos al saber que Nero sería como quiera su acompañante con el cual danzaría sobre el hielo. No se sentía preparado para ver aquella imagen.
— ¡Hermanita! ¿Estás lista? —preguntó Luggy entrando a la habitación sin permiso.
—Sí, ya estoy lista. —determinó la chica cerrando la maleta. —Aún es temprano para irse.
—Lo sé, pero vengo a decirte que el apuesto Nero. —suspiró. —quiere que lo acompañes a un lugar en especial.
Astrid frunció el entrecejo al igual que Hiccup, este sólo trataba de imaginarse que otra cosa se le había ocurrido al chico maravilla.
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— ¿Entonces, te irás?
La voz angustiada de Tannlos se escuchaba a través del celular,
—Sí. —contestó desanimada Stormfly. —Sé que habíamos quedado de salir otra vez el fin de semana, pero ahora…
—No te preocupes. Ya habrá otra oportunidad.
Sonrió como idiota ante la amabilidad del chico.
—Tal vez alguna locura se me ocurra.
— ¿A qué te refieres? —preguntó intrigada.
—Mmmm, ya lo verás linda.
—Tonto. —se burló. —Por cierto, ¿has tenido noticias de tu familia?
El escuchar un suspiro del otro lado de la línea le indicó que no tenía buenas noticias sobre aquel asunto familiar del que le había contado durante su primera cita.
—Nada nuevo. —Contestó desanimado.
—Ya veo. —Ya no supo que más decir, lo único que se escuchaba a través de sus teléfonos eran sus tranquilas respiraciones. Stormfly se empezó a acariciar el cabello tratando de pensar en un nuevo tema de conversación que fuera menos incomodo o perturbador.
—Bueno, mañana será un nuevo día. —dijo Tannlos reanimado.
—Sí, tienes razón. —sonrió dando un gran respiro. —Bueno, yo…tengo que colgar para seguir acomodando mi equipaje.
—No te preocupes, sé que tienes cosas que hacer.
—No tantas, pero sí.
—Como digas, entonces… ¿nos vemos?
—Claro, en tres semanas más o menos, si puedo hacer que los inviten al evento ¿vendrías con Eret?
—No me lo perdería, tal parece que será un gran evento si patinadores de alta categoría participarán.
La chica sonrió aún más al escuchar el entusiasmo de su amigo, concordando con su comentario; y sin tener nada más que decir se despidió de este y colgó la llamada, para después proceder a terminar con sus maletas.
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Tannlos apagó el teléfono, sonriendo como idiota por el hecho de ser ya un amigo cercano de Stormfly, una persona a la que sin conocerla mucho le dio su confianza como ella se lo había dado a él.
Recordó cuando le contó sobre su motivo de haber llegado a la ciudad, el porqué de su afán de querer hacerse aprendiz de Eret, así como también de querer ser su amigo. Pero sobre todo contarle lo que le causaba un dolor profundo en el alma, algo que al contárselo le liberó más de sus penas.
Caminó hacia donde estaba la pequeña repisa con fotografías, cerca de la venta, tomó la fotografía donde estaba él con su hermano mayor.
—Te agradaría Stormfly si la conocieras…. ¿Crees que deba seguirla? — preguntó a la fotografía. — "Sí Chimuelo, hazlo" —trató de imitar su voz. —Lo haré tonto. —Respondió poniendo un dedo en la fotografía, como si así pudiera tocarlo. — Más vale que despiertes, quiero que la conozcas. —sonrió. —Quiero que tú también sientas algo como lo que yo estoy sintiendo por ella…así que… ¡despierta!... Hermanito.
Dejó la foto en su lugar, y rápidamente se puso en su computadora abriendo la página de itinerarios de trenes, pondría en marcha la "sugerencia" que le había hecho su querido hermano. Así que apartó dos boletos para salir 5 horas después de las chicas, no podía ir solo, se aseguró de reservar uno adicional para llevar al chicle de Eret que estaría más que extasiado por escribir de aquel espectáculo y sobre todo de la participación de su patinadora predilecta y su "bomboncito" Camicazi.
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Nero había llevado a Astrid hasta la pista de patinaje donde entrenaba; eran las 9 de la noche y el lugar estaba muy oscuro y demasiado tétrico. Sólo había una persona en el lugar, el guardia de la pista, este al reconocer a Astrid los dejó pasar por un breve momento. El chico presuroso tomó la mano de Astrid para llevarla a donde guardaba sus patines, él traía los suyos en una mochila que llevaba.
Ver como Nero era capaz de tocar a Astrid ponía a Hiccup más celoso, sin embargo, desde que había presenciado la plática en el restaurante decidió no hacer más berrinches, después de todo sólo sería una mera actuación para conseguir fondos para una buena causa de la cual también quería ser participe con todo lo que conllevara.
—Nero, está loco. —refunfuñó Astrid al estarse poniendo los patines.
"Es un chico maravilla" contestó de la misma forma Hiccup.
— ¡Ja! Eso es gracioso. —rio sin notar realmente la frustración del fantasma por estarse atando los patines.
Después de asegurarse de tener bien puesto los patines, caminó hacia la pista donde Nero ya la esperaba en el centro de esta. Se introdujo a la pista patinando hacia donde él estaba.
—Bien, estoy aquí… ¿qué pretendes?
— ¿sabes cuál es el precepto más importantes del patinaje en pareja? —Preguntó el chico como si de un maestro se tratara.
— ¿Que no me debes dejar caer? —contestó con sarcasmo la alumna.
Nero rio con semejante respuesta, hasta Hiccup fue capaz de esbozar una sonrisa pues Astrid estaba realmente enfocada en que las cosas salieran bien para la interpretación.
—No. —contestó susurrante. Nero se acercó a ella lo más que pudo dejando un mínimo espacio entre él y ella. —Que hay que estar sincronizados. —Tomó la mano de ella para ponerla en su hombro, mientras que la otra la enlazaba con la suya, dejando su otra mano en su delgada cintura con la que la impulsó para que terminara el espacio entre ellos.
Astrid se dejó guiar, sabía que aquello como quiera se debía dar tarde o temprano, sin embargo, tenerlo tan cerca de ella provocó que se abochornara, tanto que desvió su mirada para evitar verlo. Mientras tanto Hiccup se limitó sólo a ver, apretó sus puños sintiendo ahora un ardor en su pecho, era celos, combinado con envidia y dolor.
—Contacto visual siempre. —regañó sutilmente Nero, haciendo volver la mirada de Astrid hacia él, notando como esta estaba completamente sonrojada por su cercanía, él era más alto que ella por lo que ella tenía que levantar su rostro para verlo. —Tranquila, nada de nervios.
Bufó por aquel comentario, queriendo pretender que no estaba nerviosa con su cercanía, pero le era difícil; volvió a desviar su mirada tratando de enfocar su mirada hacia otro punto notando de repente que Hiccup no estaba a su lado como siempre, eso la preocupó que se separó de Nero, volteando por todos lados para localizar a su amigo.
"Aquí estoy". Escuchó su voz a lo lejos lejos, miró hacia donde se había escuchado, y ahí estaba él, con un expresión seria a casi 10 metros de distancia. Se sorprendió al ver la distancia en que se podían separar; significado de que habían avanzado y habían hecho buenas acciones sin darse cuenta de cuáles eran estas.
—Astrid, ¿estás bien? —preguntó Nero preocupado al ver que Astrid se había perdido en un punto vacío fuera de la pista de patinaje.
—Sí. —suspiró sin apartar la vista de Hiccup. Este sólo hizo una seña con la mano, indicándole que siguiera con las lecciones de Nero.
—Bien, entonces si no te molesta… ¿me concedes esta pieza? —pidió galantemente, extendiendo su mano para que la volviera a tomar.
La rubia sólo respiró profundo y asintió, Nero prendió su teléfono con una melodía muy conocida y famosa. "Beauty and the Beast". Y como si fuera un vals ambos hicieron una leve reverencia y se acercaron, sin perder el contacto visual como había enseñado su superior. Lentamente Nero la fue guiando patinando en reversa, manteniendo una distancia apropiada para que los dos se pudieran mover, lentamente haciendo una rutina de danza de patinaje que difiere en las competencias de categoría de parejas, pero que en el evento tendría que hacer una combinación de ambas.
Hiccup a lo más lejos que podía estar observaba como Astrid poco a poco se iba abriendo a las enseñanzas de Nero, como se enfurecía cuando cometía una falla, sonriendo ampliamente cuando ambos en puntos muy separados dieron un triple loop perfecto, algo que de seguro tendrían que practicar para hacerlo de manera sincronizada, y claro, más cerca. Envidiaba a Nero con todo su ser, pues él tenía la oportunidad de danzar con Astrid, tomar su mano, tocar su cintura, tenerla cerca, sentir su respiración cerca, su calor, algo que él jamás podría hacer ni con ella ni con nadie más. Supuso que esa sensación de celos podía ser que ni en vida había experimentado todo aquello, lo poco que recordaba sólo era el avión estrellándose y cosas vánales como canciones.
Si no estaba con Astrid realmente no era nadie, su mundo sólo se reducía a estar cerca de ella para ayudarla en lo que fuera, haciendo sus sueños los suyos para seguir sintiéndose de algún modo vivo.
La canción terminó, Astrid rápidamente se separó avergonzada de Nero, toda esa situación le incomodaba mucho, pero tenía que enfocarse si quería que todo saliera bien al final, esa era sólo una de las tantas pruebas que la vida del patinaje le estaba poniendo.
—Estuviste muy bien. —felicitó Nero.
—No fue nada.
La chica se retiró rápidamente, se puso los protectores en las cuchillas de los patines y corrió hacia donde había dejado sus botas para cambiarse. Queriendo alejarse lo más que pudiera de Nero, así como del sentimiento de bochorno que le causaba su compañía.
"Realmente estuviste bien". Comentó Hiccup volviendo a un lado de ella. Su tono de voz era más apagado al usual.
— ¡¿A ti qué te pasa?! —reclamó de repente. — ¡Me asustaste! ¡No te vayas así!
"No soy tu mascota para tener que permanecer siempre a tu lado".
—Que idiota eres. —enfureció ante aquella ofensa, prefirió guardarse sus comentarios ofensivos para enfocarse en quitarse los patines.
Hiccup rechinó los dientes, la frustración por no poder tener lo que quería lo estaban haciendo ser una persona que no era él que lastimaba a aquella persona a la que en secreto empezó a amar.
"Perdón" Musitó avergonzado, bajando la cabeza con arrepentimiento.
— ¿Qué es lo que te pasa?
El fantasma se contrajo queriendo reprimir sus sentimientos, queriendo evitar decir que la amaba y que no le gustaba verla con otro.
—Hiccup…
"¡Tengo envidia! ¿De acuerdo?". Gritó. "Tengo envidia de…". Meditó lo que realmente quería decir. "Tengo envidia de todos ustedes ¿de acuerdo? Envidio que ustedes sigan vivos, vivos para sentir, tocar, comer, jugar, triunfar en tus metas… todo lo referente a estar vivo. ¡Yo ya no puedo hacer nada de eso!
—Hiccup… yo no. —Astrid quedó sin palabras sintiendo pena por el muchacho, avergonzada de nunca podía consolarlo como él siempre lo hacía.
"No es tu culpa, lo siento. No debí desquitarme contigo". Se rascó el cabello la barbilla y la pierna con insistencia y furia contenida. "¡Maldita comezón! empiezo a creer que si tengo garrapatas fantasmas". Dijo con sarcasmo con la intención de hacer reír a su amiga con su propio chiste.
Lo logró, Astrid dio una pequeña risita, esto le dio a entender que todo había quedado aclarado y sin resentimientos por parte de ambos. Aun así Astrid deseaba hacer algo por él.
—Hiccup. —Lo llamó haciendo que el chico desistiera de rascarse en las zonas de siempre. —Pon tu mano contra la mía como la otra vez. —Pidió alzando la palma de su mano enfrente de él.
El fantasma quedó boquiabierto ante su petición, se miró la mano derecha y sin replicar la alzó para juntarla con la de ella hasta atravesar un poco de la piel viva de su lady, sintiendo aquel ardor interior que solía sentir y que había sentido minutos atrás cuando la vio bailar con Nero, pero que a diferencia de ese la que percibía ahora lo hacía sentir dicha y felicidad.
—No estás solo. —Recordó Astrid separando su mano al verlo más tranquilo. —Me tienes a mí, y yo te tengo a ti.
El muchacho asintió más tranquilo, sería como ella dijera, hasta que ella lo quisiera permanecería a su lado, la apoyaría, la aconsejaría y la amaría en secreto; aunque verla con Nero u otra persona que la pretendiera le provocara ese ardor en su pecho.
Él siempre estaría para ella.
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Había llegado el momento de partir, Nero, Stormfly, Astrid se despidieron de Fishlegs en la estación de tren. Ahí se encontraron con Camicazi, que sería acompañada por su madre, Snotlout que iba con el resto de su equipo de Hockey, así como familiares que los fueron a despedir, también reporteros molestos que los entrevistaron antes de partir.
Todos subieron al mismo tren, rumbo al mismo destino.
Era un viaje de 6 horas hacia donde estaba el lugar donde se llevaría a cabo el evento. Durante el recorrido, Astrid no pudo conciliar el sueño a diferencia de su entrenadora y su amigo, Miraba a la ventanilla viendo el panorama oscuro y de vez en cuando al fantasma que estaba a su lado quien la acompañó en silencio, ambos dejándose llevar por el tren sin saber que les deparaba en aquel nuevo rumbo.
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Dos reporteros se encontraban en la estación de tren, ambos con sus respectivas maletas, habían pasado 5 horas desde que su objetivo principal con su compañía había partido al este de Berk, ahora ellos se sumarían a la tarea de espiar sus nuevas actividades, uno con la intención de escribir un artículo y otro para ayudarlo y no perder de vista a una buena amiga.
—Buena idea Tannlos, ya vas aprendiendo. —Bromeó Eret.
—Me conoces, aunque el consejo de mi hermano me motivó a hacerlo.
— ¿Tu hermano? ¿Acaso él…?
Tannlos negó con la cabeza, cabizbajo como siempre cada vez que recordaba a su hermano.
—No, lo digo jugando. Hiccup no ha despertado, pero sé que lo hará.
A Eret le extrañó que Tannlos se expresara así, pues siempre evitaba hablar del asunto, le sorprendió que dijera el nombre de su hermano en alto sin quebrarse, tal parecía que ya estaba sobrellevándolo de manera positiva.
Hiccup Haddock, el muchacho que era dueño de la habitación que alquilaba en el departamento de Tannlos, quien tuvo un grave accidente en un avión ligero y que ahora yacía en coma en un hospital que estaba en la ciudad de origen de su aprendiz.
Continuará.
Y bien, una de las intrigas resueltas por el momento, así es Hiccup está vivo. ¿Pero alguien sabe cuál es la otra intriga? Se los dejo de tarea.
Con respecto a la canción es Beauty and the beast de Celine dion, hermosa canción.
Ahora sí, sección de comentarios y dudas:
Missmarvel2000: Así es Hiccup tiene competencia, pero ni qué hacer si se necesita para la buena causa que ahora persiguen, pero a veces tal vez eso ayude. Saludos,
HeiMao3: Considero que si alguien tiene el poder para influir en los demás debe hacer por carácter social, en el caso de que estos son figuras públicas, para dar el ejemplo en vez de hacer tonterías como los artistas de la vida real (no todos aclarando). Saludos.
Maylu liya: Y aquí estuvo muy celoso aunque tuvo que resignarse, aunque no le fue muy mal de todo. ¿se nota que Astrid como quiera le tiene preferencia? XD. Saludos.
Vivi: efectivamente Nero está más vivo en este fic y sabe cómo persuadir, pero eso no quiere decir que tenga la ventaja. Ahora más problemas llegarán con respecto a lo que forma este pequeño arco. Saludos.
Dragon viking: Todo puede pasar, por el momento el beso queda cancelado a petición de Astrid, pero no será del todo fácil. Saludos.
Jessy Brown: Pues la incógnita está resuelta, Hiccup efectivamente está en coma. ¿sabes cuál es la otra intriga?. Saludos.
Mad fine: Así es, creo que el problema es que Hiccup se frustra en sí por ya no poder hacer cosas que se hacen en vida, es por eso que creo que puede caer en la situación de desesperación y de comportarse de manera infantil con Astrid. Saludos.
Aleg: En realidad en el fic, sólo hay tres personas que saben de la situación de Hiccup. Eso podría beneficiar o no, aunque nada es seguro muajajaja, nada más sembrando la intriga porque ni yo me entendí XD. Este arco de la historia no creo que duré mucho y el fic no creo (espero) no sea más de 20 capítulos. Saludos.
Flopi 216: Pues por el momento se cancela beso, aunque no es del todo seguro, todo puede pasar. Saludos.
The ridel sel: Jajaja sí, creo que es como un hombre pensaría inicialmente y nada más para fastidiar, pero pues Nero es bien hombre XD y como que le valen algunas cosas, como se pudo apreciar, en fin a saber que pasara en el próximo capítulo. Saludos.
Navid: Lamento la tardanza, espero te haya gustado el capítulo, con respecto a tu pregunta pues actualicé como ya sabes Erase una vez un relato, pero aun no tengo la otra parte. Saludos.
Vanesa Veltran: Yo no lo pondría así, aunque es obvio que Astrid se siente muy fuera de su área de confort, y ya verás que más pasará. Saludos.
MAYU: Hiccup lo admite pero mantendrá su amor en secreto, mientras que Astrid poco a poco se dará cuenta. Saludos.
Nube: Jajaja sí te imaginaste a Nero lindo, cómo te lo habrás imaginado ahora XD, en sí que bueno que te gusto el capítulo al igual que el fic, por cierto no comentario tuyo desde el sexto capítulo, tal vez no se muestran o yo que sé Fanfiction a veces se pone en sus días. Pero el del anterior si me llegó. Saludos.
Alexa: Pues no está reaccionando nada bien, aunque actuará de manera madura por el bien de la causa, así que hay que darle un premio al muchacho por eso. Saludos.
Steffani: El beso se canceló y Hiccup le disminuyo a los berrinches, pero todo puede pasar, XD. Así que no prometo nada. Saludos.
Ana gami: XD, ya se la está pasando muy bien con Astrid, ahora está más vivo, espero te haya gustado. Saludos.
Emicastillo: Pues el misterio ya se dijo, está vivo ahora queda otra intriga XD, espero que se note XD. Pues en sí, Nero cambió un poco de personalidad con respecto al otro fic, así que no hay problema creo para que se compare con el anterior. Saludos
Unbreakablewarrior: No te preocupes, supongo que muchos están las semanas pesadas, gracias por tomarte el tiempo de leer y comentar. Saludos.
A los seguidores, favoritos y lectores anónimos hasta la próxima. Saludos.
29 noviembre 2015
