Ya sé, es tarde, pero el domingo aun no se acaba, espero les guste, es el capítulo más largo del fic.

Capítulo 19:

Alcanzando el cielo.

Después del emotivo encuentro, la familia Haddock y Alberick tuvieron que ir a la sala de espera, pues los médicos se llevaron a Hiccup para hacerle una revisión de rutina que no tardaría mucho.

El menor de los Haddock seguía pasmado, se le hacía imposible creer que todo aquello fuera real y temió que se tratará de un sueño engañoso en el cual despertaría encontrándose con una cruda realidad.

— ¡Ouch! —Se quejó al haber sido fuertemente pellizcado en el brazo.

—Para que te ubiques. —Dijo su padre, aún molesto por no haberse comunicado con ellos.

—Sí, sí… perdón… pero es que se me hace increíble todo esto.

—Para nosotros también fue una gran sorpresa. —comentó Valka.

— ¿Cómo sucedió exactamente? —Preguntó Alberick.

—Por cierto ¿Qué haces tú aquí? —Señaló Tannlos.

— ¡Oye! También me da gusto verte. Vine con mi esposa a celebrar las fiestas con mis padres, había venido a visitar a Haddock ayer por la tarde, luego de repente por la mañana me entero que había muerto y resucitado, ¡Tenía que verlo!

— ¡Oh, ya veo!

—Sí, Alberick estaba tratando también de localizarte. —Explicó Valka dándole un coscorrón a su hijo menor. — ¿Ves lo que provocas tú también?

—Ya pedí perdón… pero mejor explíquenos, ¿Qué pasó realmente?

—Lo que pasó es que, ya por la noche tu hermano empezó a tener mucha actividad cerebral, así como el ritmo cardiaco muy alto; los doctores lo notaron extraño, lo estuvieron monitoreando por horas, por eso muy apenas nos preocupamos por el tiempo y no se nos hizo extraño que no nos llamaras, pasando un poco más de las doce fue cuando todo se complicó, tu hermano no estaba respondiendo y trataron de reanimarlo con el desfibrilador, y… ¡murió!

Valka trataba de explicar los hechos de la manera más sencilla, pero ni ella misma daba cavidad en su mente ante aquel milagro, un milagro que definitivamente la hacía feliz.

—Lo declararon muerto. —Siguió contando Stoick. —Está de más decir que no lo asimilábamos, casi nos volvemos locos; después el hospital nos mandó a hacer la fastidiosa papelería correspondiente para poder llevárselo, tardamos algo en eso, no estábamos de humor para llenar formas. Cuando por fin terminamos, fue cuando nos hablaste y te dimos la noticia.

El chico exhaló abrumado al recordar aquella horrible noticia, definitivamente todos la habían pasado mal.

—Luego regresamos a donde aún tenían a tu hermano, nos dijeron que podíamos verlo antes de llevárselo a la morgue. —Recordó Valka sintiendo escalofríos.

—Tu madre enloqueció. —Dijo Stoick. —Prácticamente se echó encima de él, no quería que se lo llevaran.

—Y de repente… —Suspiró la mujer ensimismada. — ¡Abrió los ojos!, era como si su espíritu llegado en el momento justo.

—Ese Haddock, de seguro andaba de parranda. —Comentó Alberick tratando de animar un poco la plática, logrando conseguir risas por parte de sus viejos amigos.

—Sí, ahora nos reímos. —Comentó Stoick. —Pero créanos chicos… fueron los minutos más angustiantes de nuestras vidas.

Abrazó a Valka, ambos estaban exhaustos, pero con su hijo vivo y a salvo ahora sí podrían descansar y vivir como se debía.

—Luego intentamos contactarte Tannlos. —Siguió Valka recordando su otra angustia. —Y sales con que destruiste tu celular… ganas no me faltan también de darte una buena tunda por el susto que me diste.

—Lo siento, lo siento. No lo volveré a hacer. Por cierto. ¿No han tenido problemas con lo monetario? Tengo aun ahorrado algo de dinero.

— ¡Oh! No te preocupes por eso. —Exclamó Valka relajada. —Aun contamos con parte de la donación que nos hizo aquella chica.

— ¡Cierto! La persona que les donó el dinero. ¿Ahora me dirán quién fue?

—Sí, ¿quién fue la amable persona que donó el dinero? —Preguntó Alberick interesado.

Valka y Stoick se sonrieron entre sí.

—Supongo que por su cara es alguien que conocemos. —Dijo Tannlos mirándolos sospechosamente.

—De hecho sólo tú la conoces. —indicó Valka.

— ¿Es alguien de aquí de Hosten? —Trató de adivinar.

Valka negó con la cabeza empezando un juego de adivinanzas; Tannlos pidió muchas pistas y en vez de acercarse al gran enigma más se alejaba.

—Me rindo… ¿quién es?

—La patinadora a la que tenías que investigar. —Reveló Valka con una sonrisa. —Astrid Hofferson.

—¡¿QUÉ?! ¡¿QUÉ?! ¡¿Astrid?! ¡¿Por qué no me lo dijeron?!—Gritó tan fuerte que empleados del hospital lo silenciaron con advertencia de sacarlo del edificio si seguía con su escándalo.

Después de la vergonzosa llamada de atención, su madre le contó con detalles la historia; el cómo Astrid había acudido a su clínica veterinaria para consultar a su gato, contándole que ella estaba de paso visitando a su padre mientras se recuperaba de una lesión, y que al enterarse del problema con Hiccup le había hecho la donación de buena fe.

— ¡Uy, Astrid Hofferson! —Exclamó Alberick. —Esa chica estuvo increíble en la competencia de antier, quitó a la candidata de Luk Tuk de su puesto.

—Alberick no sabía que veías ese deporte. —comentó burlonamente Stoick.

—A mi esposa le gusta, es fan de Heather Deranged, pero ahora que vio la rutina de Hofferson creo que también ya se hizo fan de ella. Tannlos… entonces ¿la conoces?

— ¡¿Qué si la conozco?! —Exclamó con asombro, no creyendo tal casualidad. —Soy novio de su entrenadora.

Los presentes tuvieron que tapar su boca para ocultar su asombro, porque si gritaban ahora sí los echarían del hospital.

— ¿Novia, tú? —Exclamó Valka con sorpresa, y Tannlos asintió orgulloso.

—Como dije es la entrenadora de Astrid, se llama Storm Mcfly pero le dicen Stormfly y…—detuvo la historia al recordar que no se había comunicado con ella para darle las nuevas.

Buscó en sus bolsillos su teléfono celular para comunicarle de inmediato, olvidando que lo había destrozado, y como buena persona que vivía al ritmo de la tecnología no se había tomado la molestia de aprendérselo. Bufó diciendo algunas maldiciones, reprochándose a sí mismo no haberse tranquilizado. Tampoco tenía el de Eret, estaba incomunicado, pensó en escribir un correo electrónico aunque dudaba que lo vieran; tampoco contaban con redes sociales, Stormfly siendo una figura pública no le gustaba y Eret decía que eran un peligro para su identidad al momento de investigar.

— ¿Qué pasa? —Preguntó su padre al verlo ensimismado.

—Ella… se supone que la vería hoy, y con todo esto no tuve oportunidad de avisarle, le pedí a Eret que le avisara, pero tengo que decirle a ambos las nuevas, sin embargo…

—No tienes tu celular. —Finalizó Valka entendiendo la problemática.

— ¿Y por qué no hablas al hotel? —Sugirió Alberick como si fuera lo más obvio.

A Tannlos le brillaron los ojos. — ¡Amigo! —Lo tomó por los hombros. —Siempre tienes buenas ideas.

Correría al primer teléfono público que encontrara para comunicarse, luego, recordó algo importante.

—Tampoco tengo el número de los hoteles.

— ¿Qué clase de reportero eres? —se quejó Alberick prestándole el celular para que investigara.

—El único en mi especie. —Respondió empezando a buscar la información en el aparato.

Una vez que investigó los números hizo las llamadas; primero marcó al lujoso hotel donde su querida novia estaba; sin embargo, no hubo respuesta, era como si estuviera desconectado. Intentó después en el motel modesto donde se quedaba con Eret, teniendo el mismo resultado, se le hizo extraño.

Regresó a donde lo esperaban, desanimado por no haber obtenido respuesta.

— ¿Qué pasó? ¿Pudiste comunicarte? —Preguntó su madre.

—No, es como si no hubiera servicio… o tal vez no los estoy marcando bien.

—O puedes ser por la tormenta. —Comentó Alberick llamando la atención de todos. —Vi en la noticias que azotó una tormenta de nieve, durará poco, pero supongo que dejará estragos por todos lados. —Le echó un vistazo a su reloj eran las 8 de la noche, en Berserker eran las 6 de la tarde. —Tranquilo, aun es temprano allá ¿por qué no marcas más tarde?

—Sí, hijo. Tal vez en unas horas se restablezca el servicio.

Tannlos asintió no muy convencido, su amigo y novia también estarían preocupados y él sin poder comunicarse. En ese momento, Valka dio una gran bostezo que lo hizo despertar de sus pensamientos, recordó que sus padres llevaban casi un día sin dormir.

—Vayan a casa. Yo cuidaré a Hiccup.

—No, nos quedaremos. —Dijo Valka tratando de no verse agotada. —Tu hermano aun estará en observación hasta que el médico indique que ya se puede ir a casa.

— ¡Por eso! Vamos a turnarnos, ustedes descansen, yo me quedo ahora y ustedes vengan mañana.

Marido y mujer se vieron entre sí, notando en el rostro de ambos el cansancio, las ojeras y también el hambre que apenas empezaron a sentir. Aceptaron la idea de su hijo menor, y después de darle algunas instrucciones, así como darle la ropa que le habían llevado a Hiccup lo dejaron con Alberick.

— ¿Tú no te irás?

— Sí, Haddock no sale y le dije a mi esposa que estaría temprano en casa.

— ¡Uy! eres todo un hombre casado.

—Y próximamente padre para que te dé envidia. —Presumió el chico.

El menor sólo se quedó con la boca abierta, eso sí que no se lo esperaba, recordó aquel chico inteligente pero rezongón del pasado, y ahora era exitoso, todo un hombre de familia. Alberick se despidió dejando a Tannlos sólo en la sala de espera, minutos después de que se fue, un enfermero le indicó que ya Hiccup estaba de regreso en su habitación.

Ahora más tranquilo, entró a la habitación con cuidado, pensando que Hiccup estaría descansando, pero no fue así, lo encontró viendo atentamente en la ventana de la cual ya no era visible casi nada más que algunas luces de tungsteno que alumbraban la calle.

—Hiccup. —El aludido volteó brindándole una cálida sonrisa que fue correspondida. — ¿Ya puedes escuchar bien?

El castaño movió su mano de un lado a otro indicándole con eso que más o menos. Tannlos tomó la única silla de la cómoda habitación de hospital la cual hasta una televisión tenía. Se sentó apoyando sus brazos y cabeza en el respaldo, viendo que había una chaqueta negra en el respaldo, se la había visto a Alberick, la había olvidado.

Dejando eso de lado se enfocó en su hermano que aún le sonreía ampliamente, no pudo evitar contagiarse y emocionarse al mismo tiempo.

— ¡Hay muchas cosas que quiero contarte!

Tanta era su emoción que se levantó de la silla, queriendo moverse de un lado a otro, Hiccup sólo lo veía con curiosidad, feliz de verlo relajado y contento. Vio que caminó hacía donde habían dejado una maleta que contenía algo de ropa para él, mientras empezaba a contarle cosas que habían pasado desde su accidente.

Tannlos dejó la maleta sobre la cama, empezando a sacar las cosas porque sí: una camisa de manga larga, una sudadera con una gorra negra y pantalones azules oscuros que tendrían que ajustar a su nueva condición, así como ropa interior.

— ¿Qué hace esto aquí?

Prestó especial atención a lo que su hermano había sacado de la maleta, su peluche de nadder mortífero, un juguete que tenía desde bebé.

—Mamá debió guardarlo. —Dijo Tannlos pasándoselo. —Estaba en la cabecera de la otra habitación en donde te tenían.

Hiccup lo tomó viéndolo con nostalgia, acariciando delicadamente los viejos hilos que unían la tela del juguete. "Nadder Mortífero, nadder mortífero" empezó a pensar una y otra vez, no supo porque le causó nostalgia una criatura de la que había leído en un libro.

"Me llaman la nadder mortífero del hielo"

La voz de una mujer en su cabeza lo hizo soltar el juguete; llevó sus manos a sus sienes sin entender que había sido aquello.

—Hey, hey… ¿estás bien? —Preguntó Tannlos preocupado.

Hiccup asintió, retiró las manos de su cabeza e inhaló y exhaló profundamente.

—Por cierto, veo que te cortaron más o menos el cabello. —Comentó el menor llevando su mano a un mechón de pelo. —Aunque se ve algo largo todavía,… en especial tu flequillo…—Se lo revolvió para molestarlo. —Está tan largo como cuando eras un puberto.

Hiccup infló sus mejillas con molestia, se acomodó el flequillo viendo que sí era más largo que el resto de su cabello, su madre no se lo había cortado todo.

"Tiene unos ojos impresionante y el cabello más lindo que haya visto"

De nuevo aquella voz en su cabeza; trató de no alterarse para no preocupar a su hermano, pero empezaba a asustarse. Pensó que tal vez eran los medicamentos los que lo estaban haciendo alucinar, incluso culpó el golpe en la cabeza. Por suerte Tannlos pareció no notarlo, pues seguía hablando mientras seguía sacando más cosas de la maleta.

— ¡Oh, mira! —sacó una cajita de plástico transparente. —Son tus telescopios.

Hiccup hizo otro berrinche y pidió que se los diera, vio atentamente aquellas gafas que sólo necesitaba para leer pero que por mera costumbre usaba siempre, y que seguiría usando.

—Hiccup está volviendo. —Dijo Tannlos viéndolo con admiración una vez que se colocó los lentes. —Incompleto, pero aquí…

Otro berrinche por parte de Hiccup se hizo notar.

— ¡Ay! Pero en serio… me alegra que estés vivo. —Dijo emocionado. —Y lo primero que haré será…—Hizo una pausa para crear una de sus típicas intrigas. Cuando Hiccup movió las manos indicándole que siguiera con lo que quisiera decir. —Te presentaré a mi novia.

El castaño abrió la boca con incredulidad, viendo como su hermano hacía una "V" de la victoria con sus manos.

—Así es hermano. Tu pequeño y galante hermanito tiene una novia… se llama Storm McFly, es una ex patinadora sobre hielo y…—Chocó sus puños. — ¡Es cierto! ¿Sabías que su alumna te hizo una generosa donación para que te mantuvieran en el hospital? Algo con lo que nos seguimos apoyando. ¿Mamá y papá te contaron algo?

Hiccup negó con la cabeza, en realidad no entendía nada de lo que hablaba, sin embargo el nombre de la chica que promulgó como su novia se le hizo conocido, aunque pensó que probablemente era porque era una figura pública.

—Bueno ella es…—Se empezó a esculcar los bolsillos, olvidando que ya no tenía su celular. — ¡Demonios! Bueno quizás en la tele pasen alguna noticia.

El menor tomó el control remoto y prendió el televisor, buscando el canal donde estaban pasando las noticias, eran más de la nueve de la noche y la sección deportiva era la última.

—También te caerá bien. —Seguía hablando cambiando de canal en canal. —Debemos agradecerle por lo que hizo, así que debes apoyarla, es una excelente patinadora y ¿cómo la ves? Nuestros papás no me quisieron decir nada porque supuestamente luego la interrumpiría en su entrenamiento ¡claro que sí! ¿Cómo podría no hacerlo? Fue bastante generosa y…

El castaño rodó los ojos, sabía que su hermano estaba entusiasmado, pero estaba hablando de más, casi le contaba toda la historia de aquella chica y olvidó decirle lo más importante: Su nombre. De tanto que hablaba no se dio cuenta que ya le había dado la vuelta a todos los canales como tres veces.

— ¡Ahh! ¡Ahí está! —Se detuvo en un canal, donde precisamente estaban pasando las noticias de las competencias de ski que se habían llevado a cabo el día de noche buena. — ¡Lástima que no ganaron!

Hiccup trató de hablar, sin embargo aún sentía la garganta lastimada, así que se movió para llamar la atención de Tannlos; cuando este le prestó atención, le indicó con sus manos que tenía que ver el ski con lo otro.

— ¡Ahhh cierto!, a ver si ahorita la pasan, ojalá también pasen a Storm para que la veas…

El mayor hizo un ademán de no entender nada, ni a quién se refería.

— ¡A tu donadora! —Respondió Tannlos como si fuera lo más obvio. — ¡Astrid Hofferson!

Aquel nombre… Hiccup abrió los ojos de par en par, sintió un retumbar en su corazón tan fuerte que le dolió; se intranquilizó de repente, con una extraña sensación que lo rodeaba de cabeza a pie.

— ¡Ah mira, mira!… —Señaló Tannlos para que prestara atención al televisor. —Si van a pasar noticias de patinaje artístico.

Aun con el corazón acelerado, el castaño prestó atención al aparato, en estas estaban anunciando una competencia del programa largo o "libre", como otros le decía; mostrando a las favoritas para las medallas, primero una chica de cabello negro que aparentemente era la favorita del público, después a una chica rubia de cabello largo que parecía disfrutar su danza sobre el hielo y se veía experimentada en aquellas competencias, para pasar al final con la candidata de Berk y aparentemente nueva sensación, o una gran sorpresa para otros, una chica de cabello rubio que deslumbraba a simple vista con sus movimientos.

— ¡Es ella, es ella! —Señaló efusivo Tannlos. — ¡Es Astrid!

No había podido despegar su vista del televisor, las gafas ayudaron para un mejor enfoque; el corazón de Hiccup seguía latiendo con rapidez conforme veía más a aquella chica, no lo entendía, raramente se le hacía conocida.

—Astrid Hofferson, la nadder mortífera del hielo. —Presentó Tannlos.

En ese momento Hiccup bajó su mirada para ver aquel peluche en forma de nadder mortífero, lo tomó en su mano mientras su mente repetía una y otra vez "Astrid Hofferson, la nadder mortífera del hielo"

"La nadder mortífera… la nadder… la nadder… la nadder…"

—A…As…Astrid…

Sus ojos se abrieron como platos al momento que pudo susurrar aquel nombre, soltó el peluche entrando en un estado de pánico, pues de repente miles de imágenes empezaron a aparecer frente a sus ojos; con sus manos sobre su cabeza trataba inultamente de detenerlas, sin encontrar explicación alguna a lo que estaba experimentado.

— ¡¿Qué tienes?! —Preguntó Tannlos preocupado al ver el cambio repentino de Hiccup.

Pero no lo escuchó, Hiccup seguía viendo imágenes, una tras otra, y en todas salía aquella chica…

"¿Señor fantasma, sigue aquí?"

"¿Tienes garrapatas fantasmas o qué?"

"¡Hiccup, cállate!"

"¡Me fascina esa canción!"

"Quisiera poder tomar tu mano para agradecerte"

"No estás solo. Me tienes a mí, y yo te tengo a ti"

"¡Te amo! ¿No sientes lo mismo por mí?"

"Nunca me dejes, por favor."

¡Lo recordaba!

Todo lo estaba recordando, no había estado realmente dormido durante su convalecencia, había estado con ella ¡con Astrid! De repente, todas aquellas imágenes se envolvieron en una sola, para mostrar un último recuerdo, que a pesar de los años recordaba con claridad. Un escenario lluvioso donde él se encontraba refugiado en un juego para niños y a unos metros de él una niña rubia.

"¡Es más! ¡Seré tu novia, me casaré contigo!"

— ¡E-eras tú! —Susurró comprendiendo ya todo.

La lluvia de recuerdos se detuvo en cuanto comprendió el por qué había estado con ella desde un inicio.

— ¡Hiccup!, ¡Hiccup! —Lo zarandeó Tannlos preocupado al verlo ensimismado.

El mayor se tranquilizó, vio a su preocupado hermano y le sonrió ampliamente, ahora se sentía más dichoso, estaba vivo, tenía una oportunidad con la mujer que amaba, solamente debía encontrarla de nuevo para decirle todo lo que sentía, tocarla y…

Se detuvo por unos segundos, se vio a sí mismo y luego al confundido Tannlos, su lady estaba en Berserk, y pensaba que estaba muerto. Tenía que ir con ella, pues además de eso tenía una competencia importante al día siguiente, que bien sabía que no dejaría, pues era el sueño de ambos.

Sin importarle nada se quitó la cobija que lo abrigaba para levantarse de la cama.

— ¡Espera! ¿Qué haces? —Exclamó Tannlos evitando que se levantara.

—Te-tengo…que ir-me—contestó tratando de hablar lo más fuerte que podía

— ¡¿Estás loco?! Aun no te dan de alta.

—Pe-pe-ro ten-go ¡qué!

— ¡No! —Gritó volviéndolo a acostar, empezando una pelea por tratar de calmarlo. — ¡¿Qué es más importante que recuperarte?!

—Ten-go que ir… ¡con ella! —Balbuceó señalando al televisor.

Tannlos no comprendió puesto que en el aparto habían terminado las noticias y ahora estaba comenzando otro programa.

— ¿Con quién?

—Con… ¡Astrid!

El menor no entendió a qué se refería y aplicando más fuerza lo acostó en la cama y lo abrigó de nueva cuenta.

—Si quieres agradecerle luego te la puedo presentar, pero ahora ¡no!. —regañó.

— ¡No, no! No… com-pren-des. —Replicó Hiccup moviendo su cabeza con frenesí.

— ¡Eh, picaron! ¿te gustó? O ¿qué? —Preguntó queriendo bromear para tranquilizarlo. —Pero debo decirte que es menor de edad y tiene un carácter…

— ¡Lo sé! Yo…—el castaño tragó saliva tratando de hablar con más fluidez. —Yo… estu-ve… to-do… esté tiem-po con ¡ella!

— ¿De qué hablas? —preguntó el chico alzando una ceja.

—To-do el tiem-po … mi espíritu…—Empezó a toser ahogándose con las palabras, la comezón que tenía en la garganta lo empezó a hacer lagrimear.

— ¡Tranquilo hombre! —Lo palmeó en la espalda, pasándole un poco de agua.

Con la garganta hidrata la tos de calmó, esperaba que eso le permitiera hablar un poco mejor y más fuerte.

—Mi espíritu… yo estuve con ella. —Explicó agotado aun con la voz ronca. —Por eso tengo que ir.

—No entiendo nada. —Dijo Tannlos rascándose la barbilla. —¿Cómo que estuviste con ella? ¿La conocías?

— ¡Sí! —Exclamó. —Desde… niños… pero desde que caí en coma… estuve con ella… es decir, mi espíritu…

—No te creo. —se burló el menor, pensando que su hermano estaba delirando. —Haber… si es cierto dime algo… ¿qué cosas hiciste con ella?

Hiccup bufó, pero tenía que hacer comprender a su hermano y si lo que quería era pruebas, se las daría.

—Tú… estabas ahí…

—Eso te lo dije, te dije que salgo con su entrenadora…

—No, no… cállate y escucha. Tú… estabas ahí, la… defendiste de los reporteros.

El chico tragó saliva con nerviosismo, aquel dato aún no se lo había contado, pero aun así dejó que siguiera pensando que sólo había adivinado.

— ¡Eret!... es tu jefe.

—Mamá te dijo algo ¿verdad? —Preguntó sintiendo miedo.

— ¡No! Yo sé… yo sé…—Se empezó a abrumar que no se le ocurría que otra cosa decir para que le creyera.

—Creo que mejor iré a pedir que te den algún calmante. —Dijo Tannlos caminando hacia la puerta.

—¡No, por favor! —Rogó. — ¡Créeme!

—¡ay, Hiccup! —Empezó a sudar en frio.

—Yo sé… —Balbuceó el aludido recordando algo que esperaba que lo hiciera abrir los ojos. —Sé del embarazo y aborto de Stormfly. —Dijo de corrido.

Una gran revelación. Prestó atención a su hermano que quedó boquiabierto, pues además de él, de Astrid y la familia Ingerman sabían de lo de Stormfly, de ahí en más ¡nadie! lo sabía.

— ¿Cómo supiste eso? —Preguntó con incredulidad.

—Astrid… ella me lo contó. —Confesó Hiccup apenado.

—No, no, no… ¡esto no puede ser!

Ahora Tannlos era el que estaba poniendo histérico, se le hacía increíble todo aquello, de repente recordó algo importante. Las fotos de Astrid, aquella luz que siempre destellaba. ¿Acaso ese era su hermano? También la conversación que sostuvo con Stormfly acerca de un supuesto fantasma con el que Astrid jugaba.

— ¡¿Eras tú el señor fantasma?! —Gritó espantado.

Hiccup sólo asintió con la cabeza, por fin su hermano lo había entendido, aunque el momento de revelación duró poco puesto que Tannlos lo volvió a tomar de la bata empezándolo a estrujar.

—Sí estabas con ella… ¿por qué nunca dijeron nada?

—No lo recordaba… nada de mi vida. —Explicó Hiccup quitándoselo de encima. —Lo había olvidado todo, incluso… pensé que estaba muerto, y… a pesar de que Astrid quería investigar sobre mi… ¡me negué! Pero luego te cuento… ¡¿Me ayudarás?! Tengo que verla…

— ¡Que Thor me parta con un rayo! ¡Vámonos! Te diría que le hablaras por teléfono, pero no conectan las llamadas.

—No quiero llamarla, quiero verla. —Pidió Hiccup desenredándose de las sabanas.

Tannlos rápidamente lo ayudó a reincorporarse para ayudarle a cambiarse con la muda de ropa que le habían llevado; planeando la manera de cómo sacarlo del hospital sin que nadie se diera cuenta, explicándole que había una mínima probabilidad de encontrar un vuelo a Berserk debido a la gran demanda por las olimpiadas. Además de cerciorarse que los dos completaran con el dinero.

—Allá hace mucho frio, toma la chaqueta de Alberick. —Dijo Tannlos pasándole la prenda de su amigo.

Al final no había plan de escape, sólo escaparse sigilosamente; debido a la nueva condición de Hiccup Tannlos tendría que hacerle de su soporte, además de unas muletas que habían llevado cuando le hicieron los estudios, y que pedirían "prestadas" por el momento.

— ¿Listo? —Preguntó Tannlos ya con Hiccup recargado sobre uno de sus hombros y en el otro cargando la maleta.

Hiccup asintió decidido, aferrándose a su hermano y tratando que la fortaleza en su única pierna no se desvaneciera. Se ajustó los lentes como solía hacerlo y se puso la gorra de la chaqueta que le habían llevado.

—Bien, vamos.

Caminaron hacia a la puerta, de repente, la manija se empezó a mover, alguien estaba del otro lado; Hiccup y Tannlos quedaron estáticos, ¡los descubrirían!; sin embargo, el que entró por la puerta fue Alberick para su suerte y sorpresa.

—Olvidé mi chaqueta y…—el muchacho se silenció al ver a ambos hermanos, estáticos frente a él, le sorprendió ver que Hiccup parecía estar listo para irse. — ¿Ya te dieron de alta? ¿Por qué traes mi chaqueta puesta?

— ¡Alberick! Mi buen amigo. —Exclamó Tannlos con sarcasmo. —Viniste en buen momento. —susurró.

— ¿Para qué?

—Pues verás… nos largarnos… tenemos que ir a Berserk, larga historia, no hagas preguntas y ayúdame con la maleta. —Explicó aventándole el objeto.

— ¡¿Qué cosa?! ¿No te han dado de alta Haddock? —preguntó viendo a su amigo.

Hiccup negó con la cabeza y le rogó con los ojos que los ayudará.

— ¡No, no lo haré! Debe descansar.

Tannlos dejó a Hiccup apoyarse en la cama, para tratar de convencer a su amigo, al quien se le acercó tomándolo dramáticamente por los hombros.

—Alberick. —Dijo con seriedad. —Hay momentos en la vida en que todo hombre debe…

—Ve al grano.

— ¡Ayúdanos! —Rogó como crio.

— ¡Arggg! Está bien. —No se pudo negar al ver al par de ojos verdes que lo veían con esperanza. —Los llevaré…

Con la ayuda extra, lograron salir del hospital sin levantar sospechas de ningún tipo. Alberick había llegado en el justo momento, pues los Haddock aprovecharon que tenía auto para que los llevara primero a su hogar, donde sacaron la documentación necesaria para salir de Berk, y después lo obligaron a que los llevara al aeropuerto. Para su suerte, Valka y Stoick estaban tan agotados que no se habían dado cuenta que habían entado y salido de la casa.

—Me dijeron que hay un vuelo con escalas a las 7 de la mañana. —Dijo Tannlos una vez que colgó el teléfono que le había quitado a Alberick para reservar vuelos. —Me dijeron que llegaríamos en 7 horas aproximadamente.

— ¡No! —Replicó Hiccup. —La competencia empieza a las 10 de la mañana.

— ¡Ay, no lo había considerado! —Dijo Tannlos preocupado. —Pero es el único.

—Recuerden que en Berserk tienen una diferencia de horario de dos horas. —Comentó Alberick sin entender nada.

—Cierto.

Ambos hermanos empezaron a hacer cuentas mentales, si eran 7 horas, llegarían a las 14 horas de Berk, las 12 del medio día de Berserk.

—Aun así, no lo lograremos. — expresó el menor con lamentación.

—Astrid… será la última en pasar. —Recordó Hiccup.

— ¡Cierto!

— ¡Un momento! ¿Todo esto por una chica? ¿La que donó el dinero?

—Es una larga historia, sigue conduciendo. —Ordenó Tannlos.

Alberick se sentía manipulado por ambos hermanos, preguntándose porque siempre se dejaba envolver en sus locuras.

—Amigo, hay otra misión en la que nos debes de ayudar. —Aquel tono de seriedad que uso Tannlos no le gustó para nada a Alberick. — ¿Tienes tarjeta de crédito?...

.

.

.

Lo habían usado de su chofer, luego le extorsionaron su tarjeta de crédito con promesa de pago, definitivamente para Alberick, los hermanos Haddock habían vuelto a ser quienes eran. A pesar de que los consideraba locos, eran sus mejores amigos y después de que Hiccup le contó su extraña historia con la patinadora, más loco lo consideró.

—Alberick…. ¿me puedo llevar tu chaqueta? —Preguntó Hiccup antes de ingresar al área de pasajeros.

— ¡Llévatela! —Respondió con fastidio. —Mi esposa me matará.

—Pero cuando conozca a Astrid se le pasará. —Se burló Tannlos.

— ¡Muchas gracias Alberick! —Dijo Hiccup brindándole una sonrisa.

—Somos amigos ¿no? —Exhaló. — ¡Ve por ella! —Animó levantando su pulgar.

.

.

.

.

Berserk. 26 de Diciembre 2015, 9:00 a.m.

El plan inicial era haberse levantando a las 7 de la mañana, sin embargo, Astrid prefirió quedarse en cama, a pesar de que no volvió a dormir, se quedó acostada. Había dejado de llorar desde horas atrás, ahora sólo meditaba en lo que le esperaba en unas horas.

Había decidido seguir en la competencia por Hiccup, aunque tan sólo con pensar su nombre hacía que sintiera un vacío en el corazón.

¡No! No debía pensar así, se reincorporó en la cama; se talló los ojos sintiéndolos irritados.

—Astrid… ¿estás lista para…

Stormfly había entrado en la habitación esperando encontrar a su alumna lista para ir con el estilista, pero en lugar de eso la vio aun en cama con su rostro más que deplorable. Se abstuvo de preguntar si estaba bien cuando la misma Astrid le respondió con un "estoy bien" y se metió en la ducha para asearse.

Respetando aquel silencio que la patinadora optó por tomar, ningún miembro de la familia hizo preguntas, pues Astrid le había confirmado nuevamente que "estaba bien" y que necesitaba pensar sólo en la competencia.

Debido a la tardanza, sólo comió una fruta que muy apenas pudo tragar y se fue con el estilista para tratar de evitar alguna pregunta incomoda, pues si alguien de su familia trataba de indagar en su actual situación creía que no lo soportaría al recordar nuevamente a su amado fantasma.

Una vez con el estilista, para este no pasó desapercibido la actitud de la patinadora, fue extraño para todos ver a Yuyan en silencio mientras trataba de peinar a Astrid lo más rápido que pudiera.

—Péiname como en el otro día. —Pidió Astrid cabizbaja.

—Pero… tu cabello, creo…

—Quiero que me hagas aquella trenza. —Volvió a pedir la patinadora con melancolía. —Por favor.

Con la aprobación de Stormfly, quien la vigilaba de cerca, Yuyan procedió a hacerle la trenza superior que le había hecho en navidad, además de la del resto del cabello, con la única diferencia que la hizo hacia atrás, para que al momento de que patinara no hubiera tanto inconveniente con el cabello en su cara.

Luego procedió a maquillarla, notando la falta de brillo en los ojos de Astrid, así como sus marcadas ojeras a las que tuvo que ponerles una comprensa fría para que se desinflamaran un poco. No le puso tanto maquillaje, la dejó tan natural para que se sintiera cómoda consigo misma.

Después llegó la hora de ponerse el traje, el cual era un minivestido color azul oscuro que se abría en la parte del pecho como si fueran las alas de un dragón resurgiendo de entre las llamas, la pequeña falda tenía una movilidad que le permitiera al espectador apreciar la velocidad de sus piruetas, si es que lograba hacerlas.

— ¿Estás lista? —preguntó Stormfly con precaución. —Empezaron hacen 40 minutos.

Astrid sólo asintió tratando de sonreír, más firme que nunca, aunque no lo pareciera.

.

.

.

Centro de Berk. 9:00 de la mañana.

De nueva cuenta, Camicazi y Berta habían invitado a todos a ver la competencia; los únicos presentes fueron unos amigos de Snotlout del equipo de hockey, y uno que otro invitado de su madre.

La competencia había empezado hace una hora, y por el momento la que había destacado era Ruffnut Thorston, aunque no fue gran sorpresa. La patinadora de Mema se había colocado en primer lugar con 131.28 puntos que sumando con el corto dio un total de 202.64 puntos.

Cuando Ruffnut, terminó con su rutina rompió en llanto, pues después de meses de entrenamiento aquellos números eran el resultado de su esfuerzo.

— ¿Cuándo saldrá Astrid? —Preguntó Snotlout, mientras le untaba un poco de aderezo a un trozo de zanahoria.

—Será la última en salir. —Respondió Berta.

—Sí, Ruffnut fue buena, pero definitivamente Astrid le ganará. —aseguró Camicazi por confianza.

—Por cierto… ¿dónde están los otros dos?

— ¿Nero y Lya? Ellos regresaron a Stavanger… pero de seguro también están viendo la competencia.

— ¡Oh, ya veo! ¿Me da más zanahoria? —Pidió con una sonrisita a la patinadora.

— ¡Ay, recuérdame que sea la última vez que te invito a ti y a los demás a ver las competencias! —Respondió la anfitriona con fastidio.

— ¡Gracias, preciosa! —Se burló Jorgenson.

.

.

.

Stavanger, 9:00 a.m

Todo el elenco del Circus Stellarum, hasta el mismísimo dueño, veían expectantes a la gran pantalla donde estaban proyectando las olimpiadas. Nero y Lya eran los más entusiasmados, ya querían ver el resultado del entrenamiento en pantalla grande; al igual que Camicazi, habían evaluado el desempeño de Thorston, asegurando del mismo modo que la rutina de Astrid le ganaría.

.

.

.

Hosten área 3, 9:00 a.m.

El ruido molesto del teléfono despertó al matrimonio Haddock. Valka, quien despertó de un brinco, se levantó a contestar el aparato. Pronto el sueño que tenía se le esfumó al saber las nuevas: Hiccup y Tannlos se habían fugado del hospital.

Presurosa, levantó a Stoick para darle la noticia.

— ¡¿Qué hicieron qué?!

—Como lo escuchas, esos dos se fueron.

— ¿Pero, a dónde?

Valka negó con la cabeza sin saber qué cosa era la que pasaba por la cabeza de sus dos locos hijos; en ese momento escucharon el timbre de la puerta, Valka pensando que eran sus hijos corrió para abrirles y regañarlos, pero a quien se encontraron fue a un nervioso Alberick, a quien los hermanos Haddock, como ultima encomienda, le pidieron que les explicara lo sucedido.

— ¡BERSERK! —gritaron los progenitores de ambos.

—Sí, me dijeron que les dijera que cuando los viera yo…

— ¡Ya dilo niño! —regañó Stoick.

— ¡ME DIJERON QUE SÓLO PRENDAN LA TELEVISIÓN Y APOYEN A ASTRID HOFFERSON! —Exclamó en un gran grito.

Valka y Stoick se miraron entre sí, y rápidamente encendieron el televisor en el canal donde se estaban llevando a cabo la competencia de patinaje.

— ¡Ah, también me dijeron que pagaran las cuentas del hospital! —Terminó Alberick con una risita nerviosa.

Stoick y Valka exhalaron exhaustos, sus hijos no cambiaban en absoluto.

.

.

.

Todo Berk en general estaba atento a la competencia de patinaje artística sobre hielo gracias a los grandes televisores comerciales que estaban en los edificios más importantes; los berkianos deseaban ver a la polémica patinadora que tuvo una infancia difícil, que después gracias a su talento sobresalió haciéndola una persona arrogante y presumida, pero que en los últimos meses había demostrado un valor, determinación y humildad dignas de hacerla una representante olímpica.

Entre sus seguidores fieles se encontraba el orfanato de Himmelen, donde Aline y todos los niños estaban expectantes de la presentación de la patinadora; gracias a su contribución en la obra habían podido darle mantenimiento a sus instalaciones para poder recibir más niños.

También había personas que no les agradaba en los más mínimo la elegida; Alvin, Mildew, Kayla y Hendrick, los cuatro reporteros desempleados veían sentados en la mesa de un bar de mala muerte la competencia de la patinadora, todos deseando que se cayera, sólo así podrían desprestigiarla como ellos creían que se merecía.

También entre la pocilga de su nuevo hogar, un quebrado Drago veía la televisión con ira, esperaba al igual que los reporteros que le fuera mal para poder mofarse de ella.

Tom y Mary también eran uno de los espectadores, le desearon todo el mal que podían, pues seguían con la absurda idea de que aquella chica había arruinado sus planes.

.

.

En un poblado, lejos de la capital de Berk, una mesera humilde veía con afán la televisión, tomándose un tiempo entre cada cambio de patinadora para ver a aquella a la que había abandonado años atrás en una pista de hielo.

— ¡Vamos Erin, el café no se sirve sólo! —Ordenó el cocinero.

— ¡Un momento, quiero saber si ya saldrá! —Dijo la mujer sin dejar de ver el televisor.

— ¿Quién? —preguntó el hombre viendo hacia aquello que tenía tan entretenida a la veterana mesera.

—Mi hija. —Suspiró. —Astrid Hofferson.

El cocinero dio una fuerte carcajada no creyendo lo que le decía, pues a aquella mujer la conocía desde hace años que había llegado desempleada, huyendo de una mala y conflictiva relación.

—Claro, y yo soy su abuelo.

Erin trató de hacer caso omiso a las burlas de su compañero, pero no podía reclamar nada, durante años la había estado negando, nunca se había preocupado por ella, prácticamente había recordado que tenía una hija cuando esta empezó a ganar popularidad y ella terminaba con su segundo matrimonio. Para cuando se había dado cuenta del error que había cometido ya era demasiado tarde, tanto su hija como su ex esposo, cada quien había hecho su vida sin ella.

.

.

.

Berserk.

Con la bendición de los dioses, Hiccup y Tannlos había logrado llegar con media hora de ventaja; sin embargo aquella suerte se había esfumado cuando el transporte que habían pedido para llegar a la ciudad quedó varado en el tráfico causado por la nieve del día anterior.

— ¿No puede ir más rápido? —Exigió el reportero al chofer.

El hombre sin entender su idioma, pero entendiendo la mímica molesta de su pasajero le indicó que no se podrían mover hasta que la máquina de nieve limpiara el camino de obstáculos.

— ¿Cómo irá… la competencia? —Preguntó Hiccup agotado por el viaje. El vértigo y el miedo de haber subido a aviones lo habían dejado exhausto, además del dolor que sentía en su pierna y lo que quedaba en la otra.

—Ni idea, y ahora que estamos incomunicados. —Se quejó reprochándose una vez más haber destrozado su teléfono y arrepentido por no habérselo quitado a Alberick.

Hiccup miró el reloj del estéreo del conductor, viendo que eran las 12:10, Astrid podría salir en cualquier momento.

.

.

.

La competencia seguía; a pesar de los esfuerzos de las patinadoras para superar a Ruffnut, ninguna había podido, incluyendo a Alice quien quedó en tercer lugar, y el segundo lugar era ocupado por otra patinadora Berserker.

Eret en todo momento no había perdido detalle de los acontecimientos, aunque resintió la carga de trabajo, más al tener que cargar la cámara que se supone que su asistente debía portar, pero ahora estaba solo y debía estar atento de todos los pormenores.

.

.

.

Faltaba sólo tres participantes para que terminara, Heather a lo lejos esperaba su turno, buscando disimuladamente a Astrid con la mirada, quien en un punto de la competencia se había perdido entre la gente, a la única que divisaba era a su entrenadora quien no había dejado su pose recta y de brazos cruzados desde que había llegado. Por el otro extremo miró a Ruffnut, quien al notar su mirada le hizo una pregunta que ella también se hacía ¿dónde está? Ya no pudo responder, pues la vocera anuncio su entrada.

Con la cabeza en alto se preparó para entrar no sin antes escuchar las últimas palabras de ánimo de su querido entrenador y el "destrózalas" de su hermano.

Para Stormfly escuchar cómo la gente aclamaba a Deranged hizo que la piel se le pusiera de gallina, a pesar de que ella no era que la iba a participar, sentía los nervios como si de una competidora más se tratara; estaba preocupada, tanto por la rutina de la rival de todos, así como por Astrid que desde minutos atrás había avisado que iría al baño y ya no había vuelto.

— ¿Dónde está? —Preguntó Gobber llegando con Fishlegs, Luggy y Axel.

—Eh… ella fue al baño.

—Yo acabo de ir, y no estaba ahí. —Dijo Luggy desconcertando a todos.

La entrenadora se quedó sin palabras, la actitud de Astrid la estaba empezando a exasperar, pues nunca se había comportado así, nunca le había mentido tampoco.

—Iré a buscarla. —Avisó Fishlegs de inmediato.

—No creo que sea necesario. —Habló Axel de la nada, el hombre apuntó hacia un extremo apartado de la gente, ahí se encontraba Astrid viendo fijamente a Heather quien empezaría su rutina.

Stormfly acudiría a su lado, cuando la música de la rutina empezó a sonar, Heather había comenzado con su danza, y tanto ella como los espectadores no se querían perder nada de lo que aquella chica tuviera preparado.

Como siempre, Heather empezó a deslizarse con su característica elegancia, dando certeros y estéticos pasos sobre el hielo, cuando comenzó con los saltos fueron tan perfectos a los ojos de los espectadores, aunque para un juez siempre encontraba uno que otro detalle con el que le costaría ya fueran decimas de puntos o un punto completo, aun así la berserker no perdía su estilo y seguía destacando entre las demás por mucho.

La patinadora terminó su rutina con la cabeza en alto, sonriendo ampliamente cuando escuchó las alabanzas del público que empezaron a arrojarle sus presentes en grandes cantidades, aceptó de cerca el ramo de rosas que un espectador le obsequió, empezando a llorar de la felicidad pues de nuevo había cumplido su meta de haber llegado hasta las olimpiadas.

Dagur en cuanto llegó Heather con ellos, la abrazó con fuerza sobrehumana, diciéndole muy a su estilo que habían vencido de nuevo "juntos"; después fue hacia donde estaba Spinel esperándola también con los brazos abiertos, este la abrazó con precaución para no levantar sospechas, aunque la patinadora discretamente le susurró que ya no quería que se ocultaran, y delante de todos los que la observaban le robó un beso. Si algo había aprendido de su rival era que debía disfrutar a su ser querido lo más que pudiera pues nadie tenía la vida asegurada, y no quería arrepentirse de nada.

Su hermano empezó a armar un escándalo, mientras que ella sonrientemente caminaba de la mano de su novio a ver los marcadores, ya después se las arreglaría con Dagur, lo único que le importaba en aquel momento era Spinel y los resultados.

Calificaron su rutina con 144.19 puntos, el mayor puntaje del día que sumado con el programa corto obtuvo un total de 222.19, colocándose en primer lugar. Otro triunfo para ella.

.

.

El equipo de Astrid había quedado en shock ante semejante interpretación y más aún cuando vieron los resultados, vencerla sería difícil, aunque confiaban que la rutina que Astrid había ensayado con tanto esmero iba a sobresalir sobre la de Deranged, aunque aquello también dependía de la ahora melancólica patinadora.

La vocera anunció el turno de Hofferson para entrar, esta lentamente se acercó a donde su entrenadora y los demás esperaban, no tenía ninguna expresión el rostro, era como si caminara dormida.

— ¡¿Qué tiene?! ¿Por qué está así? —Preguntó Gobber al borde un colapso nervioso.

—Es lo que quiero saber. —Respondió Stormfly pidiendo un poco de tiempo para hablar en privado con Astrid.

Los demás se alejaron, dándole oportunidad a aquellas dos de hablar, en cuanto Astrid llegó con Stormfly, sin decir nada se quitó la chaqueta y se la pasó, queriendo meterse a la pista.

— ¡Un momento! ¿Qué tienes?

—Ahora no Storm, debo entrar. —Dijo dándole la espalda.

—Astrid, he…—respiró tratando de controlarse. —He tratado de ser comprensiva, pero la verdad es que no puedo si no sé por qué debo serlo, quiero decir….¡ahhh! todos tenemos problemas, ¡créeme! Tengo los nervios de punta y no sólo por la competencia… pero ahora lo que quiero saber es ¿qué te pasa a ti?

—Se fue…—Respondió sin más.

— ¡¿Quién?! —Preguntó Stormfly al punto de perder los estribos pues pensó en cierto amigo imaginario, y al ver que Astrid no le respondió más se desesperó. — ¡sí sigues jugando con lo del fantasma… quiero decir que…

— ¡SE LLAMA HICCUP! —Gritó la patinadora con furia.

— ¿Hicc-up? —repitió Stormfly atónita.

— ¡Así es! —Respondió con la voz quebrada. — ¡Ese era el nombre del Sr Fantasma! ¡Hiccup Haddock!

En ese momento, la vocera nuevamente pidió la presencia de Astrid y esta se adentró a la pista dejando a Stormfly boquiabierta.

Ese nombre le había resultado familiar, era el mismo nombre del hermano de su novio, no podía ser tanta coincidencia ¿o sí? acordarse de Tannlos y su familia, la hizo rememorar aquellas fotografías que el reportero le había tomado a Astrid, donde era visible una extraña luz. Recordó que Tannlos le había preguntado sobre una probabilidad de que fuera un fantasma. No lo creía, aunque después pensó en otra cosa, si el Sr. Fantasma era el hermano de su novio entonces ese chico estaba…

— ¡¿Qué te dijo?!

Salió de sus pensamientos al momento que Gobber llegó pidiendo explicaciones, Stormfly aún estaba en shock, después de haber atado algunos cabos.

—Alguien murió…

Gobber y los demás se pasmaron, si bien no sabían de quién se trataba, sabían que Astrid podría tener problemas pues no estaba mentalmente estable. Pero ya no había nada qué hacer, la patinadora por cuenta propia se había internado a la pista, sólo quedaba apoyarla de lejos.

.

.

Heather y Ruffnut no perdieron detalle de la entrada de Astrid, la notaron de manera neutral, ahora la pregunta que rondaba por la cabeza de ambas era ¿sería lo suficiente para destacar? Pronto lo sabrían…

.

.

.

Capital de Berk.

Camicazi y Snotlout gritaron en cuanto Astrid entró a la pista, pero pronto el entusiasmo se apagó al ver la actitud tan vacía de su amiga. Jugador y patinadora se vieron entre sí, sin comprender nada de lo que estuviera pasando en aquel lugar, tomaron asiento en silencio, sin tener idea de lo que pasaría.

Stavenger

— ¿Qué le pasa? —preguntó Lya.

Nero también estaba incrédulo, aquella Astrid que veía por televisión no era la misma que habían visto el día del programa corto, algo había pasado.

Hosten área 3

—Es el turno de esa chica. —Señaló Stoick acomodándose en el sofá para no perder detalle de aquella rutina.

— ¿Crees que Hiccup y Tannlos salgan en la tele? —Preguntó Valka.

—¡No creo! —Respondió Alberick, quien ya no había salido de la casa Haddock desde que habían encendido el televisor.

Berk.

Los ojos de todos los berkianos estaban en la patinadora, había llegado el momento definitivo, Astrid Hofferson podía pasar a la historia como la mejor patinadora de Berk, o ser sólo la burla si le ocurría otro accidente, cosa que muchos creyeron al ver la neutralidad con la que se adentró a la pista.

Los reporteros ebrios aplaudían tal hecho al igual que Drago Bludfist. Mientras que Erin, dejó de lado todos sus pendientes y comensales sólo parte prestar atención a su única hija.

Berserk.

Eret trató de controlar su emoción ante lo que se aproximaba, aunque al ver el rostro neutral de Astrid empezó a sentir los nervios recorrerle por todo su ser, había algo mal, no tenía que ser un reportero para darse cuenta, lo que causó cierta intriga era el por qué estaba así.

.

.

Mientras tanto…

— ¡Llegamos! —Festejó Tannlos ruidosamente, saliendo rápidamente del auto para ir al interior del estadio.

Tanta era su euforia que había dejado a Hiccup en el taxi, que de no ser por el chofer se le hubiera olvidado ahí. El viaje había agotado a Hiccup de sobremanera, y el frio que hacía no le ayudaba, aun así puso de su mejor esfuerzo para continuar pues faltaba poco para verla. Aunque su camino se vio bloqueado por un enorme guardia que les obstruyó la entrada.

— ¡Déjenos pasar! —Exigió el menor.

El hombre habló en su idioma natal sin comprender nada de lo que Tannlos le había dicho, este le mostró su pase rojo, pero se negaba a dejarlo entrar con Hiccup. Ambos chicos trataban de explicarle la situación, pero el hombre tampoco hablaba inglés. Al ver que aquellos dos muchachos no se iban, el guardia llamó a su compañero.

— ¿Qué pasó? —preguntó el oficial.

— ¡ay por fin, alguien que habla español! —celebró Tannlos.

—Sólo poco español. —avisó el hombre.

—Da igual señor, debemos entrar, debemos ver la presentación de Astrid Hofferson.

—Sólo con pase o boleto

— ¡Aquí está—Mostró Tannlos el suyo.

—Bien, usted entrar… él no—indicó señalando a Hiccup.

— ¡Pero no puedo dejarlo! ¿Qué no ve que somos hermanos siameses?

Hiccup rodó los ojos, de todas cosas que pudo haber dicho su hermano ¿sólo eso se le había ocurrido?

—Pues hermano siamés también deber tener pase. —Dijo el policía.

— ¡de-jenos pa-sar! —Pidió Hiccup con desesperación, con la garganta nuevamente irritada.

El guardia dio un rotundo no, Hiccup se sintió impotente ante aquella situación, mientras que Tannlos veía atentamente el pasillo que estaba detrás de los guardias.

—Hermano, te llevaré con tu dragona…—dijo con seguridad.

Hiccup no entendió a qué se refería cuando fue tomado bruscamente por este y lo cargó en su espalda, mientras que el guardia se puso a la defensiva.

— ¡Miré, una mujer desnuda!

El hombre de inmediato volteó hacia donde había apuntado el chico y eso le dio la oportunidad a Tannlos de correr con Hiccup en su espalda, con la maleta en una mano y las muletas cargadas en el otro brazo.

.

.

.

Tendría que disculparse con Stormfly después de terminar, no había querido gritarle, pero sentía que toda aquella meditación que había hecho no había servido de nada, no fue hasta que entró en el hielo que sintió tranquilidad. El público a su alrededor se volvió mudo y ahora era ella sola con sus propios pensamientos.

Recordó aquello días que siendo sólo una pequeña niña vivía sólo de su sueños para poder soportar la vida en el orfanato, para poder tolerar la mala experiencia con sus primeros tutores, y el miedo que sintió al pensar que lo Ingerman la querían utilizar, recordando después como un muchacho desconocido le dijo que nunca abandonara sus pasiones, y que con el paso del tiempo había olvidado hasta que conoció a Hiccup.

Se posicionó para empezar con aquella rutina que fue creada por su amado, no lo defraudaría, era su principal pensamiento. En cuanto empezó la música, patinó con la cabeza en alto, mostrando una radiante sonrisa, un acto que impresionó a todos los espectadores.

Empezó a patinar con el entusiasmo que Hiccup le había exigido en los entrenamientos, recordando claramente su voz cuando le decía que tuviera cuidado cuando hiciera uno de los saltos. Tomando su distancia, hizo el primero de los tantos saltos que tenía preparado, un tripe flip combinado con triple lutz, los dos con aterrizajes perfectos que hizo que se ganara las ovaciones del público.

Hiccup, quiero alcanzar el cielo para llegar a ti…

Se preparó para el triple axel, un salto con el que quería enorgullecer a Hiccup, y ¡saltó!; sin embargo, debido a una mala posición de sus pies no pudo aterrizar a tiempo. Astrid había caído dándose un fuerte golpe en el brazo que anteriormente se había lesionado, pero más que dolerle físicamente, el corazón le dolió.

¡no puede ser!... Te fallé…

.

.

Stormfly se cubrió su rostro con la manos al momento que vio a Astrid caer, el golpe le había dolido hasta a ella, y más se angustió al ver que su alumna parecía defraudada consigo misma.

Gobber se mordió las uñas con desesperación, aquella caída le costaría puntos, aunque ahora sólo le importaba que su patinadora se recuperara y siguiera con la cabeza en alto como había iniciado.

Luggy, Fishlegs y Axel sólo murmuraban "levántate, levántate" brindándole de esa manera su apoyo.

.

Ruffnut y Heather se desanimaron al ver tremenda caída, para ellas, la chica de Berk no estaba por el momento a su altura.

.

.

Mientras tanto en Berk.

Los reporteros, Tom y Mary, y Drago (cada quien por su lado) celebraron aquella vergonzosa caída; lo engreídos reporteros ya veía en sus mentes la hora del regreso de berkiana para recalcarle su "gravísimo" error, con lo que esperaban que les devolvieran su empleo.

Mientras que por otro lado, Erin estaba rogando frente al televisor que se levantara.

.

.

Camicazi estaba como alma que llevaba el demonio, no comprendía qué pasaba con Astrid; si aquel salto lo había ensayado como un millón de veces, no concebía como se había podido equivocar, aunque decidió mejor no juzgarla y sentarse al ver el resto de la rutina.

.

.

Tannlos y Hiccup corrieron hacia el área de reporteros, estando ahí el chico localizó rápidamente a Eret, pues el más alto y fornido de todos.

— ¡Jefe!

Eret respondió al llamado, viendo con asombro a su alumno agotado con un chico a quién bajó de su espalda, un muchacho que sólo había visto en fotografías.

—Tu… tu…—señaló incrédulo con el dedo.

No acabó de decir lo que quería pues Hiccup se removió emocionado apuntando a la pista de hielo, donde Astrid se preparaba para el axel, aunque la sonrisa se le borró del rostro cuando la vio caer bruscamente.

— ¡ay, no! — Dijeron Tannlos y Eret volviendo su vista a la pista.

Hiccup vio con preocupación cómo su amada se ponía en pie a como pudo y con una forzada sonrisa siguió con la rutina. Había perdido su confianza, sus pasos ahora eran desanimados y poco fluidos, leía sus gestos a la perfección, el haber convivido juntos durante meses le había ayudado a aprender sobre sus reacciones; se dio cuenta que trataba de dar su mejor esfuerzo, sin embargo, había una tristeza que también la dominaba.

Quería estar con ella, motivarla de cerca como solía hacerlo, y eso haría, tomó una gran bocanada de aire y rezó a los dioses para que su lady lo escuchara.

— ¡AAAAAASTRID!

.

.

.

Con la voluntad que aún le quedaba, Astrid se levantó pesadamente del hielo. Sonrió con esfuerzo a pesar de sentirse decepcionada por dentro, aquel salto, era como haber vuelto al pasado cuando se retó a sí misma para que sus padres no se separaran, pero había fallado aquella vez y había fallado ahora, y con eso había decepcionado seguro a más de uno.

Sus emociones y movimientos la comenzaron a delatar, aun así la mínima cantidad de determinación que tenía la usaba para seguir con la danza, trataba de concentrarse y convencerse a sí misma que sólo había sido una caída, que debía levantarse y seguir dando lo mejor de sí misma.

Pensó en Hiccup para darse valor y en lo que le hubiera dicho en aquel momento; empezó a girar levemente tratando de enfocarlo y recordar su voz para sacar más fuerza, fue entonces cuando lo escuchó.

— ¡AAAAAASTRID!

Aquel gritó sonó tan real y fuera de su mente, alguien la había llamado; seguía dando piruetas como parte de la rutina y se tuvo que detener para localizar aquella conocida voz, que desde la madrugada de Navidad no había escuchado.

Su vista rápidamente se enfocó en el área de periodistas; ahí en aquella área, junto Tannlos y Eret, vio un chico con una gorra negra cubriendo su cabeza, y unas gafas en su rostro.

Ese chico lo había visto en algún lado, su mente rápidamente buscó en uno de sus recuerdos más preciados.

Dio un grito ahogado al reconocerlo ¿acaso era él? ¿Su amor platónico?, ¿aquel chico al que le prometió que sería su novia?

Pero había algo más, no sólo lo recordó como aquel chico que se había ocultado en aquel juego con ella, era alguien muy especial.

Una gran sonrisa cambió su semblante en cuanto el chico se quitó la capucha de encima así como los lentes para dejarse apreciar mejor. Ya no tuvo ninguna duda, su amor platónico siempre había estado con ella.

—Hiccup… eres tú…

.

.

Hosten.

Valka, Sotick y Alberick estaban boquiabiertos al ver a los chicos en la televisión interrumpiendo media rutina, era extraño, esos dos tendrían que dar muchas explicaciones en cuanto volvieran a casa.

.

Stavanger

Aquel momento causó confusión entre los miembros del elenco, el único que fue capaz de comprender un poco lo que pasaba fue Nero, pues leyó los labios de la patinadora, y al momento de que las cámaras enfocaron a aquel chico lo dedujo: él era Hiccup, la persona que Astrid amaba.

.

.

Berserk

Aquella pequeña distracción llamó la atención de espectadores y equipos de patinaje, la vista de todos, al igual que las cámaras se enfocaron en la patinadora así como en el chico de cabello castaño que había gritado.

Stormfly dio un grito ahogado al ver a Tannlos junto a Eret así como con un chico al que sólo conocía por medio de fotos.

Ruffnut y Heather también eran ignorantes ante la situación, sólo notaron como el semblante triste de su rival cambiaba a otro que irradiaba felicidad. Empezaron a sentir nervios, presintiendo que algo grande se aproximaba.

.

.

— ¡PATINA! —Gritó Hiccup para motivarla a seguir.

Astrid embelesada asintió obediente, sintiendo como una renovada energía la rodeaba por completo; aquella distracción fue sólo de unos escasos y valiosos segundos, así que tendría que dar ahora un 200% de su capacidad para que todo saliera bien, y lo haría con gusto, pues aquella persona a la que le estaba dedicando su danza estaba ahí, con ella. ¡Vivo!

El mundo enfocó de nuevo su vista a la patinadora en cuanto esta dio un sorpresivo salto en tijeras aplicando el mínimo esfuerzo, bailando rítmicamente y con mucha más pasión. Dando piruetas a increíbles revoluciones por segundo que muy apenas daba oportunidad al espectador de ver cuantas había hecho.

Tanto los jueces, comentaristas, reporteros, espectadores y rivales, admiraron sorprendidos aquella repentina recuperación.

.

.

En Berk, los reporteros bramaron contra la patinadora al ver que no se rendiría y que ahora había captado increíblemente la atención de todos los medios.

En casa de los Burglar, los presentes estaban eufóricos, gritando y saltando de la alegría al ver la recuperación, sólo Camicazi estaba quieta, viendo con fascinación como su amiga/rival se deslizaba sobre el hielo con una radiante pasión que no en muchas personas se podía apreciar.

.

.

—Toma has tu trabajo. —Indicó Eret pasándole la cámara al muchacho, mientras él le ayudaba con Hiccup, quien no quitaba la vista de la rubia, desconcertándose un poco cuando este le agradeció llamándolo por su nombre, pensó que probablemente su asistente ya le había contado algo de él.

Mientras tanto Tannlos rápidamente enfocó con la cámara como todo un profesional, admirando a través de la lente la gran velocidad a la que Astrid iba.

—Va muy rápido ¿no crees?

—Perdió unos segundos, debe recuperarse. —Explicó Eret notando lo mismo que su aprendiz. —Además que sigue el otro triple lutz.

Hiccup se tensó al momento en que Astrid se preparaba para el salto, confiando en que lo haría bien; vio cómo su lady a gran velocidad tomó su distancia, cambió su posición para patinar en reversa, para dar después un gran salto y girar…

.

.

— ¡Cuádruple! —Gritó Stormfly emocionada al ver que Astrid no había hecho un triple lutz si no un cuádruple lutz, uno de los saltos más complicados de todos. Era tanto su emoción que hasta comenzó a derramar lágrimas de felicidad.

— ¡Un cuádruple, cuádruple! ¡Esa loca hizo un cuádruple! —Exclamó Gobber zarandeando a la entrenadora, pues estaba incrédulo de lo que aquella chica acababa de hacer.

Fishlegs, Luggy y Axel estaban también eufóricos, todos alzando las pancartas y la bandera de Berk que había hecho la menor de los Ingerman.

.

Ruffnut dejó caer su mandíbula por la sorpresa, tanta fue esta que su hermano Tuff tuvo que cerrarle la boca por miedo a que una mosca le entrara. Del lado de los Deranged, Heather quien había estado apreciando la rutina sentada, tuvo que ponerse de pie para cerciorarse de lo que acababa de ver era real, ella nunca había logrado hacer un cuádruple en las competencias y mucho menos uno improvisado.

.

.

¡Un cuádruple!

Era lo que celebraban los conocedores y espectadores de Berk, aquella hermosa danza le estaba sacando las lágrimas de la emoción a más de uno, Erin, Camicazi, Nero y Lya entre ellos..

.

.

Astrid sonrió orgullosa de lo que acababa de hacer, pero aún no se terminaba, hizo otra combinación de tres altos, tal como lo habían planeado sus entrenadores, siguiendo la danza entre increíbles y elásticos spin combinados con piruetas bajas, e increíbles deathdrop. Pero faltaba el acto final el cual consistía en los dos últimos saltos, no tan oficiales pero que de cualquier manera haría.

Se preparó mentalmente, tomó su distancia, patinando en reversa se impulsó con su pierna derecha para dar un salto en reversa de 360° y aterrizar con el mismo pie, logrando hacer uno de los saltos más peligroso: un backflip. La gente se puso eufórica al ver tan increíble salto que todavía fue combinado con un triple flip, Astrid se estaba luciendo de más con una de las rutinas más increíbles de las olimpiadas.

Y para acto final, se impulsó con sus dos piernas dando un gran salto, haciendo la posición del ángel, un salto con lo que demostraba a todos que era un nadder que había resurgido de entre las flamas para poder finalmente alcanzar el cielo.

Y lo había logrado, en su imaginación no patinaba sobre el hielo, se deslizaba entre las nubes, y todo gracias a aquella persona que la motivó desde pequeña, todo lo que había hecho siempre había sido por él.

Con las últimas piruetas bajas, medias y en biellmann dio por concluida su presentación.

.

.

Todo Berk parecía estar una fiesta, más de uno se contagió del entusiasmo de la patinadora que lloraron al verla conlcuir.

Para Camicazi, Snotlout, Lya y Nero, aquella presentación había sido una de las más hermosas y "apasionadas" que habían presenciado en toda su carrera, no había dudas para ellos que Astrid era una patinadora nata, que se había merecido aquel puesto.

Erin pudo continuar con sus labores, más orgullosa no pudo haber estado de su hija, se alegraba de que fuera feliz, más de lo que hubiera sido con su familia.

Mientras tanto los que le desearon mal a la patinadora se retorcían en su propia envidía, no tenían ninguna excusa para reclarmarle, no cuando había hecho aquella rutina. Ella los había superado desde hace mucho.

.

.

Se detuvo con su cabeza en alto, con un brazo a la altura de su pecho y el otro en alto. ¿Todo había terminado? Vio a los espectadores desde sus butacas que lanzaban sus presentes, todos aplaudiendo de manera eufórica, más no fue capaz de escucharlos, estaba sorda y tampoco se sentía que se pudiera mover, era como si su cerebro estuviera aun procesando todo lo que acababa de pasar. Se sentía confundida, apenas terminó y había olvidado lo que había hecho. Ni siquiera sabía si estaba respirando.

Para salir del shock, se ordenó a sí misma tomar aire y exhalar. Lo hizo. Fue en aquel momento volvió a sentir su ritmo cardiaco acelerado, así como el ruido exterior. Lo terminó de procesar. Había cumplido su sueño y el de los demás. Se sintió torpe por apenas darse cuenta de aquello, pero fue más la felicidad que la invadió que la hizo llorar a pesar de que no quería hacerlo. La gente aumentó los aplausos, conmovidos con la patinadora.

Astrid agradeció llorosa sus presentes, dando las reverencias finales para concentrarse de nuevo en aquel que la había ayudado a cumplir con su sueño. No lo vio en el área de periodistas, fue entonces que trató de localizarlo, temiendo que aquello sólo hubiera sido parte de su imaginación, más no fue así, lo supo cuando lo ubicó caminando con Tannlos y Eret a donde se encontraba su familia también esperándola.

Sentía una emoción indescriptible y con las piernas temblorosas acudió aquel ansiado encuentro, le debía muchas explicaciones no había duda de eso, entre las principales el por qué la había abandonado, y por qué parecía conocer a Tannlos. Pero había algo más importante, hacer algo que lo dos ansiaban.

.

.

—Storm. —Saludó Tannlos abrazándola. —Perdóname por haberme ido.

—Estaba preocupada idiota. —Respondió la chica aceptando su abrazo. —Pero veo que todo está bien. —dijo mirando atentamente a Hiccup, este bajó la cabeza en un intento por saludarla. — ¿Sr. Fantasma? —preguntó para confirmarlo.

Hiccup se sonrojó y asintió dando una risita, fue en ese momento que Stormfly se acercó a él y también le dio un gran abrazo; le estaba muy agradecida por lo que había hecho por Astrid.

Entonces en ese momento, a quien esperaban llegó.

Hiccup se volvió a apoyar en Tannlos y una muleta, y vio atentamente a la rubia que tenía frente a él, ambos separados a un metro y medio de distancia.

Ninguno dijo nada, no parecían terminar de procesarlo, mientras que los demás (a excepción de Tannlos y Stormfly) no entendían que pasaba con aquellos, aunque realmente no conocían al recién llegado muchacho de cabello castaño.

Astrid lo miró de arriba hacia abajo, notando con tristeza que había perdido una parte de su pierna, luego regresó sus ojos a su rostro viendo la enorme cicatriz en su barbilla. Hiccup se sintió incompleto e incómodo; sin embargo Astrid le sonrió, con aquel gesto le había dicho que todo estaría bien.

La patinadora dio unos pasos hacia él para acortar la distancia, fue entonces que Hiccup estiró ansioso su mano para tratar de alcanzar su mejilla, aunque se abstuvo de hacerlo a escasos centímetros de distancia, tenía miedo de traspasarla.

Astrid comprendiendo su miedo, acortó la distancia inclinando su cabeza hacia su mano.

Y la distancia terminó. Lo que tanto habían anhelado se había hecho realidad, Hiccup lloró y dio una suspiro de felicidad al sentir la piel de su amada, tan suave como se la había imaginado.

Aquel primero contacto sería el más significativo para ambos.

Ya no aguantando más, Astrid se abalanzó hacia él para rodearlo en un abrazo, apretándolo tan fuerte por miedo a perderlo otra vez y lo mismo hizo Hiccup con brazo libre, estaba vivo y no la dejaría ir para nada.

El mundo para ellos desapareció, nada era más importante que sentirse el uno al otro; ni siquiera les importó cuando los jueces dieron el puntaje de la rutina: 147.95, que sumado con el corto hizo un total de 221.73 puntos, le habían quitado dos puntos por la caída.

Había ganado la medalla de plata, pero para Astrid fue como haber ganado el oro, pues su verdadero tesoro era el chico al que no quería dejar de abrazar.

— ¿Viniste a hacerme cumplir la promesa? —Preguntó aferrándose más a él, sintiendo de cerca el palpitar del corazón de su amado

Hiccup se sonrojó de inmediato, tal parece que ella también lo había recordado de cuando niños.

—Sí. —Respondió apoyando su cabeza sobre la suya, sintiendo como Astrid daba un largo suspiro.

Por supuesto que la haría cumplir su promesa.

Fin.

Ya sé que le di cortón y se estarán preguntando ¿qué onda con el beso? O ¿por qué no se besaron? Pero la verdad quería que el momento más significativo para ellos fuera el primer roce, es por eso, pero no se preocupen, habrá epilogo.

La rutina y traje de Astrid está inspirada en la de Mao asada en la competencia sochi 2014, la caída inspirada en la del programa corto, y el backflip en la patinadora Surya bonaly.

La canción de la rutina para Astrid está inspirada en Reaching for HEaven de Diana Dergarmo y al final de la rutina la canción de Through the eyes of love de Britt Nicole

Y sí, Astrid superó a Heather en el programa largo.

Sección de comentarios y dudas:

Jessy Brown: Pues no pasó nada de eso, y fue así como se aclararon las cosas, espero te haya gustado. Saludos.

Maylu: Jajaja supongo que ya se resolvió la duda de cómo Tannlos se enteró de lo de Astrid, y pues fue así, XD titanic, titanic, Saludos.

Emicastillo: Jajaja pues más bien fue algo más rápido, digo si ya tenía la sensación me pareció mejor que fuera así. Saludos.

Dragonviking: Falta el epilogo, así que atenta, aunque creo que será más pequeñito, este se me salió de las manos, espero te haya gustado. Saludos.

Tris y Ale: pues la verdad eso de poner a alguien primero no lo hago porque luego me confundo y ya ni sé a quien le ando escribiendo. Saludos.

Guest: muajajajaja es lo único que puedo decirte y que soy malvada o pretendo serlo XD. Saludos.

Sisa: Creo que tu pregunta fue respondida, Hiccup la recordó rápidamente y por fin están juntitos. Saludos.

Flopi216: hacerlos sufrir me encanta, no es sarcasmo XD. Espero te haya gustado. Saludos.

Dragonaj: Jajaja así es, es una de mis especialidades, espero te haya gustado. Saludos.

Missmaverl2000: XD, creo que a todos nos dan ganas de matarlo y hasta a mi me quisieron matar, pero el sufrimiento terminó. Saludos.

Vivi: Jajaja me imagino, muchos me quisieron matar XD, y si probablemente vuelva a hacerlos sufrir XD, espero te haya gustado la reacción. Saludos.

Steffani: alguna de las cosas que pasaron te las imaginaste? Es hora de que las teorías salgan a flote XD, espero te haya gustado. Saludos.

Astrid pines: Con respecto a lo que pusiste de Astrid golpeándolo y besándolo no se me hizo prudente, después de todo quería mostrar a un Astrid más madura, así como aquel roce que expliqué, espero te haya gustado. Saludos.

The ridel sel: Con gusto rompo kokoros, no te creas, espero te haya gustado el capítulo. Saludos.

Forever Hiccstrid: Muchas gracias, espero que el final haya sido de tu agrado, aunque aun falta el epilogo, que un no sé si estará cargado de más miel. Saludos.

Mad inspiration: Tienes razón en todo lo que dijiste y es lo que quería demostrar en el fic, a veces perdemos el tiempo en tontería que ignoramos lo importante, espero te haya gustado y perdón por la tardanza. Saludos.

Mayu: Jajaja me volví a tardar, pues ahora salí a la calle así que no tengo excusas, espero te haya gustado. Saludos.

Diane: odia Nero te empezaré a decir, espero te haya gustado un poco, y en conjunto con las locuras de los hermanos Haddock, fueron las partes más divertidas de escribir, si algo me faltó en el capítulo no dudes en decírmelo. Saludos.

SEBAS: si, más de uno me la ha dicho, espero te haya gustado este final y pues falta el epilogo, Saludos.

Jessi: Que bueno que te gusto la pequeña escena de Spinel, es uno de mis personajes favoritos, en cuanto a lo demás, por el final creo que ya te diste cuenta que cumplirán su promesa ;). Saludos.

Vanesa: Creo que tus preguntas se resolvieron, y por fin están juntos, espero te haya gustado. Saludos.

DLY: jajajaa así es soy piadosa con los tortolos, XD; y creo que ya se resolvieron tus dudas, por cierto me está encantando tu fic. Saludos.

Nina: Hola, espero te haya gustado. Saludos.

Melody: jajajaj espero haberte revivido aun más con este capítulo, gracias por comentar. Saludos.

Luna: primero que nada muchas gracias por tu comentario, con respecto a lo segundo no estoy segura, ya que aquí quería enfocarme en el primer roce que tuvieran, en el epilogo, no creo poner nada de eso, aunque de una escena melosa tal vez si haya. Saludos.

Hiccstrid: espero te haya gustado. Saludos.

Unbreakablewarrior: lo bueno que duró tanto, me pareció mejor así, espero te haya gustado. Saludos.

Risu chan: cuando quieras te enseño una que otra cosilla XD, ahora yo tengo la duda de que si teoría encajo con lo de este capítulo, espero te haya gustado. Saludos.

Shazam: muchas gracias como siempre por tomarte tu tiempo para comentar, espero te haya gustado. Saludos.

Videl: hola, es bueno leerte por este medio, espero te haya gustado el capítulo. Saludos.

HeiMao3: jajaj no me imaginó la forma en que te consolaron, pero espero te haya gustado el capítulo, por fin están juntitos. Saludos.

Alexa: sí pueden morir, XD, tal vez lo mate en el siguiente muajaja. Saludos.

Ana gami: si tiene cierta similitud, y la verdad es que siempre me dicen que hago sufrir a Hiccup, quise que en este fuera lo contrario, digo, hasta Astrid fue la lanzada ahora XD. Saludos.

Navid: así es me encanta hacerlos llorar XD; y pues ya están juntos, espero te haya gustado. Saludos.

Mari Hofferson: Hola, que bueno que te haya gustado, y con respecto a tu pregunta si suele pasarme me pongo nostálgica al terminar una historia pero luego vienen más ;) es lo más grandioso. Saludos.

Amai do: que bueno que te haya gustado a como te lo conté, no estoy segura con este capítulo pero hice lo mejor yeiii, espero te haya gustado. Saludos.

Reina dragon: Así es, y por fin están juntitos, espero te haya gustado. Saludos.

Favoritos, seguidores y lectores anónimos, hasta la próxima. Saludos

31 de enero 2016