Los cinco chicos estaban agotados, heridos y deprimidos, en resumen devastados. Sus vidas pendían de un hilo y eran casi nulas las posibilidades de obtener ayuda. Geralt temblaba de la ira, no sólo por su madre, Dru, el hombre que había amarrado a Carmín, se había dado el gusto de manosearla mientras lo hacía, pero curiosamente aunque ella estaba afectada, quien más lloraba era Shell, las lágrimas resbalaban por su rostro mientras repetía "yuyu" incansablemente como una especie de mantra.

-¿Shell que pasa?-Preguntó Geralt preocupado- ¿Qué significa Yuyu?

-Yuyu -decía gimoteando- era un exorcista pokémon, uno bastante torpe, siempre andaba perdiendo sus cosas, incluso sus artefactos, hasta que un día se perdió él.

-Espera… ¿Estamos hablando de Yuyu el bobo? ¿Ese que vivía siendo regañado por Rience tu jefe? El que desapareció el año pasado y nunca se le volvió a ver.

-Si, el mismo. Él siempre perdía sus artefactos y siempre se pasaba por el taller para que le hicieran otros nuevos, no importaba el tipo de artefacto, siempre lo perdía y Rience se ponía furioso cada vez que eso pasaba. Tuvo de todo, anillos, brazaletes, aretes, el último que tuvo fue un colgante, yo también participé en su fabricación. Rience estaba bastante molesto cuando le entregó el colgante, le gritó que si lo llegaba a perder no se molestara en regresar, que no quería verle la cara nunca más, después de eso él nunca regresó. Rience siempre se culpaba por ello, nunca volvió a ser el mismo… Y ahora… El colgante… El colgante con el que nos examinaron…. ¡Es el colgante de Yuyu!

-¿El colgante de Yuyu es ese? -Carmín la miró sorprendida- entonces Yuyu… tal vez murió aquí -este comentario hizo que Shell llorara con aún más fuerza.

-Parece que acá está la respuesta al misterio de los artefactos de Noxor -dijo Gray de pronto-, queríamos saber de dónde Noxor había sacado sus anillos, esos artefactos que le vimos en el bosque de celebi, seguro fueron robados, quizás de Yuyu, quizás de algún otro exorcista pokémon despistado.

-Tiene sentido, pero ahora ya no podremos informar lo que sabemos -sollozaba Shell.

-¡No te preocupes! ¡Estaremos bien! -Decía Carmín con un brillo de seguridad en la mirada -de alguna forma saldremos de esto ¿Cierto Gray? -Miró al muchacho como esperando una confirmación.

-¿Porqué me miras a mí?

-Porque a ti siempre se te ocurre alguna forma de salir de cualquier aprieto y tú me salvaste la vida, tengo plena confianza en ti, además tú eres el héroe oscuro, el gran Xatu lo dijo, obviamente un héroe como tú puede contra cualquier cosa, por muy oscura que se vea la situación. Está todo escrito, tú estás predestinado a salvarnos.

Gray comenzó a ponerse muy nervioso, el gran Xatu le había dicho que él no era el héroe oscuro, es más, él era una persona cuyo destino era imposible predecir, porque estaba para cambiar el destino. Quizás incluso era la causa de que estuvieran en tal peligro, ninguno de ellos parecía estar destinado a morir en un futuro cercano, pero estando a su lado esto ya no era tan cierto. Además, le revolvía la conciencia el hecho de estar prácticamente engañándolos, le tenían fe porque creían que él era el "héroe oscuro", pero en realidad no era nadie, sólo un muchacho desafortunado. Se habría librado de todos los problemas que estaba sufriendo ahora si hubiera confesado la verdad, pero le había prometido a Xatu que se iba a quedar callado, pues reconocer un error como ese lo desacreditaría como oráculo, el pokémon había dicho que él héroe oscuro llegaría tal día a la aldea, y quien en realidad había llegado era él. Este orgulloso pokémon no quería admitir su error y Gray no quiso delatarlo, pero quizás aquello había sido un error.

-Carmín…

-¿Sí? Dime ¿Ya sabes cómo vamos a escapar?

-No es eso… Es que… Tengo que confesarte algo… Yo… No soy el héroe oscuro…

-¿Eh? Vamos deja de bromear, si el gran Xatu dijo que lo eras, predijo que llegarías a la aldea, él no puede equivocarse, el destino está escrito…

-No siempre… A veces hay cosas o personas que tienen la capacidad de cambiar el destino, cuando hablé con él me dijo que yo no era el héroe oscuro, dijo que yo era una de aquellas personas con la capacidad de cambiar el destino, pero…

-¡Espera un minuto! Entonces tú… ¿Nos engañaste?

-No exactamente, yo nunca dije que fuera el héroe oscuro…

-¡Pero tampoco lo negaste! -Carmín lo miraba ahora con furia- Tú grandísimo… ¡Idiota! ¡Eres un mentiroso! ¡Yo confiaba en ti, yo creía en ti, eras mi héroe y resulta que no eres nadie! ¡Nos mentiste para que te acogiéramos, para sentirte importante! ¡Y además por tu culpa no conocimos al verdadero héroe oscuro!

-Sobre eso último…

-Cállate, no quiero oírte, no quiero oír a un mentiroso ¿Tienes idea de cómo me siento? Todo lo que creía, todo lo que pensaba de ti se desvanece de un momento a otro, yo no tenía miedo porque pensaba que tú nos salvarías, y mira ahora, resulta que no puedes hacer nada ¡Por tu culpa vamos a morir!

-¡Ya basta Carmín! -gritó Shell- ¡Te estás pasando!

Carmín miró a la muchacha morena con disgusto, pero esta con un gesto de la cabeza le indicó que se fijara en Gray, al hacerlo se le encogió el corazón. Mientras gritaba su desesperación, no se había dado cuenta del impacto que estaba causando en el muchacho, la expresión de culpa, tristeza y dolor que ostentaba en su rostro fueron suficientes para que Carmín se arrepintiera de sus duras palabras.

-Gray… Lo siento… Yo…

El muchacho volteó la cabeza para no verla, mientras ella se revolvía de remordimiento. Sus nervios y el miedo la habían traicionado, no podía culpar a Gray de lo que había pasado, estaba siendo demasiado injusta con él. Tal vez no era el héroe oscuro de la profecía, pero aún sin serlo la había sacado de más de un aprieto, la salvó del suicidio en la aventura donde capturó a Demon, la salvó en el bosque de celebi, también en la aldea Lucero estuvo dispuesto a sacrificarse para no meterlas en problemas a ella y a Shell, además a él siempre se le ocurrían soluciones ingeniosas para todo tipo de problemas, él siempre estaba ahí para lo que lo necesitaran sin esperar nada a cambio. Tal vez no era un héroe pero se comportaba como uno y eso era lo que más valía.

-Pokémon rosado -dijo Gray de pronto.

-¿Eh?

-Oh ya lo tengo -dijo Geralt esperando que esto fuera una forma de aligerar el ambiente tenso que había- Vamos a jugar a ¿Quién es este pokémon? Perfecto, a ver… Pokémon rosado… Jiglypuff, snubull…

-Ojos de punto-

-Podría ser un likitongue o un chansey…

-Amorfo.

-Eso solo puede ser un Ditto, es el único que calza con esa descripción.

-Ditto -dijo una voz aguda.

Todos voltearon a ver al lugar de donde venía la voz y vieron una masa rosada arrastrándose lentamente por el húmedo suelo de la cueva. El pequeño ditto avanzaba silenciosamente con cuidado. Los cautivos miraban extrañados al curioso pokémon que se dirigía hacia la mesa donde estaban los villanos jugando cartas. Todos se preguntaban que iba a hacer la pequeña criatura, esta se detuvo junto a la silla del que portaba las llaves, pensaron que intentaría robárselas pero no fue así, luego de mirarlas un momento se alejó arrastrándose a paso veloz hasta la jaula de Blue que lloraba desconsoladamente.

El pequeño ditto saludó al pokémon sacándolo momentáneamente de su tristeza, el umbreon miró sorprendido a aquel extraño ser preguntándose qué hacia ahí, entonces el ditto de pronto se estiró hasta tocar la cerradura de la jaula y luego comenzó a brillar y a mutar hasta transformarse en una llave encajada en la cerradura, los chicos que miraban la escena no cabían en si del asombro.

-Ese ditto se transformó en una llave, es increíble, debe estar muy bien entrenado, solo los dittos de más alto nivel pueden llegar a transformarse en objetos, o incluso en personas.

Blue al ver al ditto/llave encajado en la cerradura captó la idea, sacó una de sus patas a través de los barrotes y trató de hacerla girar, pero al parecer no era la llave correcta, entonces ditto se transformó en una llave distinta sin desencajarse de la cerradura y Blue intentó una vez más hacerla girar y esta vez la puerta se abrió silenciosamente, dejando al agradecido umbreon en libertad. El pokémon corrió hacia su amo ladrando alegremente, pero este escándalo llamó la atención de los bandidos.

-¡Eh que pasa ahí! -Gritó uno de ellos girándose a ver.

No vio nada extraño, los cinco chicos seguían amarrados con expresiones tristes y asustadas en sus rostros, el cofre donde tenían las pokebolas robadas seguía intacto y la jaula del umbreon shiny seguía cerrada con su ocupante adentro, sin preocuparse más regresó a su juego. Lo que el hombre no sabía era que el umbreon que estaba dentro de la jaula era en realidad ditto transformado y que el verdadero umbreon estaba escondido entre los muchachos.

Pasada la emergencia, ditto regresó a su forma rosada y se escurrió por entre los barrotes saliendo de la jaula, luego se arrastró hasta el cofre donde estaban las pokebolas, tocó el candado que lo cerraba y se trasformó en una llave, le susurró a Blue que se acercara para hacerlo girar y abrir el cofre, pero el pokémon estaba demasiado ocupado tratando de cortar las cuerdas que ataban a sus amigos. Hubiera sido fácil para él romperlas con sus colmillos, pero se había lastimado la dentadura mordiendo los barrotes de la jaula y ahora cualquier mordisco que intentara le causaba un dolor insoportable, de modo que trataba de cortar las cuerdas arañándolas, pero los resultados era muy lentos.

Ditto siguió susurrándoles que dejara eso y mejor lo ayudara a abrir el cofre, Blue finalmente accedió de mala gana e hizo girar la llave abriendo el candado, pero antes de que pudieran continuar el jefe de los bandidos le dio un fuerte golpe a la mesa y se levantó. Blue asustado quitó a ditto de la cerradura y lo arrojó a la jaula donde volvió a su forma original y se escurrió de nuevo dentro para luego transformarse una vez más en el umbreon shiny, simulando que nada había pasado, mientras tanto el pokémon original se ocultó detrás del cofre y observó la situación.

-Bien muchachos -dijo el jefe en un tono de voz que delataba su incipiente ebriedad- vamos a cambiar al sujeto del altar de piedra.

-Pero jefe, aún no se muere la que está ahí.

-Qué más da, le queda tan poco que no vale la pena esperar, vamos a colocar a esa pequeña de los ojos verdes. Ya quiero ver la enorme cantidad de energía que libera, será espectacular, y Noxor nos recompensará y nos sacará de este basurero, seremos ascendidos -decía mientras se tambaleaba con una copa de vino en la mano- entonces mientras más pronto empecemos *hip* mejor, vamos por la mocosa.

Cada uno de los chicos estaba amarrado de brazos y pies de modo que no era mucho lo que podían moverse. Carmín simplemente se quedó quieta cerró los ojos y comenzó a temblar mientras su verdugo se acercaba a pasos agigantados. Blue miraba la escena tenso sin saber qué hacer, mientras los demás muchachos se agitaban como gusanos tratando de ir en ayuda de la pequeña, pero fue inútil, Mike agarró a Carmín y comenzó a arrastrarla hacia su condena.

Entonces, veloz como una flecha un hombre apareció de entre unas rocas, corrió hacia aquel bandido y le dio un puñetazo en el rostro arrojándolo lejos, Carmín sintió que caía pero unos oportunos y cálidos brazos consiguieron sujetarla a tiempo, abrió sus ojos, aún asustada y vio un rostro muy familiar.

-¡KEIN!

-Je, parece que llegué a tiempo -dijo el pelinaranja mientras depositaba a Carmín con cuidado en el suelo, luego de eso sacó una pokebola y liberó a su audino- Pitquick, desata a todos.

La pokémon obedeció y con un ardiente y preciso lanzallamas quemó las cuerdas que sujetaban los muchachos sin provocar lesión alguna.

-¿Están bien? -Todos asintieron- Genial, ahora… ¿JULY? ¿¡PERO QUÉ HACES ACÁ!? Ay mujer, otra vez te metiste en líos, ¡Esta es ya la cuarta vez en la semana que tengo que salvarte el pellejo! ¿Y dónde está tu Flaaffy?

-¡Um um! (Aquí está) -susurro el umbreon haciendo rodar discretamente las pokebolas a los pies del entrenador

Blue había abierto el cofre y guiado por su olfato buscó las pokebolas de los pokémon que supuso estarían en un estado lo suficientemente bueno como para ayudar. Se decidió por dos pokebolas de las cuales salieron el flaaffy de July y el ónix de Geralt. Onix se veía extremadamente agotado, pero Rafael se veía bastante recuperado a pesar de que no tuvo demasiado tiempo para descansar, sin duda estar salvando a July de todos los peligros que la acechaban había hecho de él un pokémon extremadamente fuerte.

Rafael al ver a Kein dio un suspiro de alivio, corrió hacia su entrenadora y se puso frente a ella en posición protectora. Mientras tanto, los bandidos habían liberado a sus pokémon, no a todos pues consideraron que no era necesario tomando en cuenta que e iban a luchar contra un hombre solo y su audino. No consideraban a los demás pokémon por estar demasiado débiles y no sabían nada del ditto que estaba en la jaula convertido en umbreon.

-Houndoom ataquen a esa bola rosada.

La audino recibió un mordisco de parte de uno de los houndoom y luego otro la embistió arrojándola a los pies de su entrenador, pero a pesar de haber recibido aquellos ataques directos, se levantó de nuevo aún con bastante energía para continuar, pues los audino tienen una resistencia muy alta, seguramente para compensar su poca velocidad que les dificulta mucho esquivar ataques. Pero no tuvieron piedad con ella, los golbat la atacaron con sus picotazos venenosos causándole un envenenamiento y luego un breloom saltó para atacarla con un ultrapuño, pero antes de que aquel ataque acabara con ella su entrenador gritó:

-¡Pitquick lanzallamas!

La audino abrió su boca de la que arrojó un potente fuego que debilitó al breelom al primer ataque, luego de eso, sin esperar orden alguna utilizó alivio, que es un movimiento que cura los problemas de estado, así la pokémon dio un profundo suspiro y su envenenamiento se fue. Se paró y se puso firme esperando su próxima orden.

-Pitquick rayo de hielo.

El rayo de hielo alcanzó a uno de los houndoom congelándolo, pero el resto no fue alcanzado. A pesar de eso Kein ordenó a su pokémon que continuara con su ataque y así lo hizo ella, pero su lentitud al actuar no le permitía alcanzar a sus adversarios, o eso parecía. Aún así obedientemente continuó atacando, mientras tanto, sin que ella lo notara, sus adversarios se movían e iban tomando posiciones estratégicas alrededor de ella, hasta que cuando se dio cuenta, estaba completamente rodeada. Los bandidos sonrieron satisfechos y mandaron a sus pokémon a acabar con ella.

Todos se lanzaron al mismo tiempo contra la rosada criatura, todos chocaron al mismo tiempo contra ella y comenzaron a morder su carne con furia… O eso creían, algunos pokémon chillaban de dolor y es que habían sido atacados accidentalmente por sus aliados en medio del tumulto que se formó. Se dispersaron un poco para buscar a su presa, pero se dieron cuenta de que no estaba entre ellos, miraron a su alrededor confundidos y entonces la vieron. La audino los miraba con las manos apoyadas detrás de la cabeza, muy relajada y con una sonrisa.

Todos gruñeron amenazadoramente y se lanzaron otra vez contra ella, pero para sorpresa suya los esquivó con una facilidad y velocidad que parecía imposible para una criatura tan rechoncha como ella. Pitquick seguía esquivando sus ataques con elegancia, deslizándose sobre la capa de hielo que cubría el suelo, pues la audino estaba literalmente patinando.

Esta era la estrategia de Kein, había hecho atacar a su pokémon con numerosos rayos de hielo los cuáles siempre fallaban el objetivo, parecía que atacaba desesperadamente cuando en realidad lo que hacía era cubrir el suelo del campo de batalla con una capa de hielo. Su audino estaba entrenada para patinar adquiriendo una velocidad increíble cuando lo hacía, con esta estrategia había logrado suplir la falta de velocidad y evasión de su pokémon, además le daba una cierta ventaja, pues los pokémon que no estaban acostumbrados a manejarse en campos de hielo hacían movimientos más torpes y menos precisos.

-Pitquick ataca a houndoom con rayo de hielo, a breloom con lanzallamas y a golbat con rayo.

Ejecutó la orden con elegancia, bailaba sobre la pista de hielo mientras realizaba sus ataques, avanzaba, daba un giro y un breloom terminaba chamuscado, luego patinaba veloz como una saeta directo hacia un houndoom entonces daba un brinco de tal ligereza que parecía quedar suspendida en el aire y antes de que de aterrizar atacaba con un trueno a los golbat que volaban sobre ella, realizaba una hermosa pirueta y al caer lanzaba un rayo de hielo sobre el houndoom que había saltado. Así entre trucos y ataques la pokémon dio un espectáculo digno de elogio.

Ya había derrotado a más de la mitad de sus oponentes cuando comenzó a cansarse, era muy fuerte pero aún así eran demasiados enemigos para ella. En un momento de debilidad perdió el ritmo creando una apertura para que la atacaran. Los houndoom siendo los más veloces aprovecharon esa apertura y se lanzaron contra Pitquick, hubiera sido su fin de no ser porque recibió la ayuda de otro pokémon, un rayo de hielo repelió a sus enemigos que quedaron sorprendidos sin saber de dónde había salido aquel ataque, miraron a su alrededor buscando la causa hasta que la encontraron, a pocos pasos de ellos había otra audino.

-¡Bien hecho Green, justo a tiempo! Ahora ve por ellos, usa el plan regular.

Aquella audino en realidad no era una audino, si no el ditto de hacía rato, quien siguiendo el llamado plan regular como decía su entrenador, se transformó en un houndoom y se mezcló entre el grupo, ahora los pokémon no sabían qué hacer ¿Quién era amigo y quién enemigo? Por otro lado Pitquick sonreía tranquila, ella sabía perfectamente quien era quien, conocía a su compañero como la palma de su pata, a pesar del constante cambio había algo que siempre era igual y eso era el latido de su corazón, y con sus extraordinarias orejas podía distinguirlo de entre todos.

Comenzó entonces una batalla muy confusa, ditto con una velocidad increíble cambiaba de identidad causando estragos entre sus oponentes que no sabían a quien atacar, Pitquick se mantuvo al margen aprovechando para descansar. Así entre mordiscos y lanzallamas, aleteos y puñetazos los enemigos se fueron eliminando uno a uno hasta que sólo quedó un golbat, ahora era imposible que fuera engañado, obviamente el golbat que estaba frente él era el ditto transformado.


Y hasta aquí quedamos, la próxima semana sigue la pelea. Hoy no se me ocurre que más decir, así que nos leemos, bye.