El horrible espectro los miraba atentamente, parecía sorprendido, en general sus víctimas jamás se enteraban que los había atacado y este numeroso grupo lo veía con perfecta claridad. Este malévolo ser era muy fuerte, pero no muy listo la verdad, no se molestaba en analizar las cosas, simplemente atacaba confiando en su devastadora fuerza y eso fue lo que hizo. Inició extendiendo el gas violeta que lo rodeaba y dirigiéndolo contra sus oponentes, pero entonces la beautifly de Carmín y la Venomoth de Shell lo alejaron aleteando con fuerza creando un poderoso remolino.

No se desanimó por eso y de su grotesca boca repleta de dientes salió un rayo oscuro como la noche sin luna, que dirigió contra los pokémon, pero este fue detenido por la pequeña Nunu que utilizando pantalla luz intentó devolver el ataque pero este era demasiado fuerte para ella, golduck y shun lee trataron de ayudarla sujetándola por detrás pero el poder terminó estallando encima de ellos y arrojándolos lejos. Por suerte Sam acudió rápidamente para auxiliarlos. En ese intertanto Jim se puso al frente y atacó con psicocortes, los brillantes anillos impactaron contra la bestia, generaron daños pero estos fueron menores, el poderoso ataque de Jim parecía tan patético como la embestida de un magikarp.

Los pokémon comenzaron a lanzar todos los ataque a distancia que pudieron. Rafi atacaba con imponentes y electrizantes truenos, los pokémon psíquicos lanzaban sus ondas mentales, el príncipe descargaba un ardiente lanzallamas y golduck un potente chorro de agua, Shun lee acumuló energía y arrojó un pulso umbrío y Blue una enorme bola sombra. Cada ataque impactó exitosamente en el blanco, pero no causaron el daño esperado. Cualquier criatura normal hubiera sucumbido ante semejante descarga de poder, pero esta no, seguía en pie muy firme, los ataques le habían afectado muy poco.

-¿Es que nada puede con esa cosa?

-Es al revés -dijo Gray-. Todo lo afecta, pero muy poco, su defensa es monstruosamente alta, le causamos daño, eso es seguro, aunque este es pequeño.

-Pues entonces nos mantendremos atacando -declaró Carmín con fuerza- tal vez sea un daño pequeño, pero se acumula, si seguimos atacando todos juntos entonces en algún momento debe caer. Somos muchos, podemos hacerlo, donde fracasó uno triunfaremos todos.

Todos la miraron con sorpresa, no era habitual en Carmín decir semejantes discursos, pero estuvieron de acuerdo con ella y se lanzaron en una ofensiva desesperada. Cada quién lanzando el ataque más fuerte que era capaz de componer, todos acertaban al blanco sin excepción. El espectro prácticamente carecía de evasión, o su aplastante poder hacía que estuviera tan confiado que no consideraba necesario esquivar ataques. De pronto el aron de Geralt dio un salto y atacó con su garra de acero desgarrando la etérea piel del monstruo, este ataque pareció afectar un poco más que el resto, pero a un costo alto, la garra de aron al entrar en contacto con el cuerpo del espectro se tiñó de negro y comenzó a doler atrozmente.

-¡Aron que pasa! -Preguntó Geralt preocupado, Carmín corrió hacia el pokémon y colocó sus manos sobre él emitiendo un aura dorada.

-Es una quemadura maldita –explicó Carmín – Si nos toca esa cosa terminaremos como las patas de aron.

-¿Puedes hacer algo por él?

-Lo intentaré, a decir verdad el curso anti maldiciones se inicia cuando uno cumple 15, no es mucho lo que puedo hacer ahora pero lo intentaré.

Carmín juntó algo de su poder espiritual en sus manos y con ellas tocó a aron. Las manchas negras que cubrían sus garras remitieron y el dolor cedió, pero aún así aron no se veía del todo bien.

-Hice lo que pude, aunque creo que fue suficiente, parece que tengo talento para esto, de todos modos, mejor evitemos tocarlo, aunque por desgracia los ataque físicos parecen ser los que más le afectan.

-No hay opción, seguiremos atacando a distancia mientras podamos ¡Al ataque chicos!

Así todos los pokémon continuaron atacando desesperadamente y evitando cualquier tipo de contacto físico, por suerte no tuvieron que esforzarse mucho, el espectro también evitaba acercarse a ellos sabiendo lo vulnerable que era a estos ataques. Se mantenía a distancia lanzando devastadores poderes que causaban estragos en los pokémon, la mayor parte de las veces Sam y medicham intentaban recibir el ataque ellos ya que podían curarse a sí mismos.

Pero resistir no era nada fácil, su enemigo tenía aquel rayo oscuro cuyo aplastante poder generaba una gran onda expansiva que dañaba a todos aquellos que no fueran lo suficientemente rápidos como para evitarlo, además contaba con otro ataque el cuál consistía en arrojar numerosas espinas, el daño que estas causaban era mucho menor, pero su poder yacía en la cantidad, además de que era casi imposible evitarlas. Así continuaron en una lucha de resistencia, los chicos apoyaban a sus pokémon como podían, terminaron por gastarse prácticamente todas sus bayas y pociones medicinales, pero su esfuerzo parecía estar dando frutos, el espectro se veía agotado, quizás el daño que generaba cada pokémon era pequeño, pero este se fue acumulando hasta generar impacto, por desgracia para ellos también estaban agotados y no era mucho más lo que podrían aguantar.

El maléfico ser, aunque no era muy listo, se dio cuenta de que difícilmente podría vencerlos si continuaba luchando de esa manera, pero su escasa inteligencia no le permitió generar un plan muy razonable, simplemente se lanzó en un ataque directo con la esperanza de envolver a sus víctimas en su energía maldita. Al azar eligió una presa y su escogida fue Carmín. Voló en picada contra ella sin que nadie pudiera reaccionar a tiempo, parecía que iba a ser atacada cuando alguien se interpuso, Kein apareció de la nada y recibió la maldición en su lugar, su cuerpo no tardó en teñirse de negro y en sentir que un tremendo dolor lo recorría.

-¡KEIN! ¿De dónde saliste? ¿¡Por qué hiciste eso!? –Sollozaba Carmín.

-Me alegro... De que estés bien... Tú... No puedes desaparecer...

Kein cayó de rodillas al piso sobrepasado por el dolor, Carmín se agachó y tiñó su mano de un aura dorada y la posó sobre el cuerpo de aquel hombre con la esperanza de revertir la maldición, pero su poca experiencia manejando este tipo de problemas, los nervios y la gravedad de la situación hicieron que su tratamiento no fuera efectivo. Su energía espiritual escapó de su mano sin generar el efecto esperado. Poder no le faltaba, pero si control sobre él.

-No resulta...-Dijo la chica asustada- ¡Kein resiste por favor!

-¡Carmín el espectro va por ti!- Gritó Geralt.

Y tal como decía, aquel ser maldito se lanzó nuevamente contra la muchacha en un ataque directo, pero fue repelido por una lluvia de estrellas brillantes que provenían de un umbreon de ojos rojos. Tras el oscuro pokémon estaba Capa Gris.

-¡Kein deja de hacer el payaso y levántate de una vez!

-No... Es... Tan fácil...-Decía mientras intentaba aguantar el dolor y mover su mano.

-¡Cubran a Kein mientras se recupera! -Gritó Capa Gris.

Ahora contaban con Red para ayudarlos a pelear, pero tampoco su poder hacía una gran diferencia, aquel umbreon era fuerte, pero un pokémon sólo no podía acabar con esa cosa y los demás ya se encontraban muy agotados, aunque el espectro también. Mientras tanto Kein ya había logrado llevarse la mano al pecho, y utilizando su poder espiritual había hecho remitir la maldición y aliviar el dolor, por lo que había comenzado a incorporarse .

-¡Cómo hiciste eso! -Preguntó Carmín sorprendida.

-Tengo entrenamiento en el tema de las maldiciones, no es nada raro para mí -respondió con una sonrisa cansada-. Ahora chicos vayan a ayudar-dijo al tiempo que liberaba a sus cinco pokémon.

Sudowoodo, audino, kecleon, ditto y zorua salieron de sus pokebolas dispuestos a pelear, con excepción de Zora quien en cuanto vio a Gray se transformó en su forma humana (como de costumbre dejando sus orejas y su cola afuera) y corrió a abrazar a Gray.

-Zora no es hora jugar, esto es de vida o muerte ¡Usa pulso noche! –Le gritó Kein fastidiado.

Resultaba sorprendente la rapidez con la que reaccionaba la zorua, en un parpadeo volvió a su forma pokémon y lanzó un aura violeta contra su oponente, como era de esperarse el daño causado no fue mucho, cosa que la frustró un poco. Los pokémon de Kein contaban con mucha energía y se mantuvieron atacando sin descanso mientras el espectro se lanzaba contra ellos para maldecirlos, todos esquivaron su embestida con facilidad excepto Pitquick que era demasiado lenta cuando no estaba sobre una capa de hielo. La rosada criatura cayó y rodó hacia su entrenador exhibiendo un color negro en su piel y quejándose del dolor, Kein una vez más tuvo que utilizar sus poderes para retirar la maldición.

El espectro estaba en su límite, ya no aguantaría más, así que se posó en la tierra, cerró su monstruoso ojo y comenzó a regenerar su energía, en algo que se asemejaba bastante al movimiento descanso. Hubiera sido más sabio de su parte huir hacia algún lugar seguro para realizar esta operación, pero por suerte para los chicos su limitada inteligencia no le permitía pensar en esto.

-¡Se está recuperando! -Gritó Kein- ¡Pero ahora está vulnerable, es el momento de exorcizarlo!

Sacó de entre sus ropas un colgante con un diamante y se arrodilló para iniciar el procedimiento santo, un aura dorada de paz y amor lo cubrió y la extendió hacia aquel demonio, esta luz intentó hacerse paso entre la oscuridad que lo envolvía pero comenzó a debilitarse hasta que simplemente desapareció.

-¡Rayos! ¡No me queda suficiente poder!- Dijo alarmado- ¡Pero si no lo exorcizo ahora, cuando se recupere será nuestro fin!

-¡Yo me encargo! -Dijo Carmín sacando su equipo de exorcismo completo.

Ya hacía tiempo que Gray no veía su equipo completo, el anillo con un rubí, la diadema con un zafiro y el bastón con la esmeralda. La muchacha se colocó los artefactos y realizó la misma operación que Kein había fallado, se arrodilló y comenzó a orar, una luz dorada la envolvió también y luego la dirigió hacia el espectro, la luz también pareció debilitarse al entrar en contacto con la oscuridad, pero Carmín tenía más poder, el poder más grande visto en cinco generaciones. Aplicó energía extra y la luz creció hasta envolver por completo al malévolo ser, entonces este abrió su enorme ojo y su boca lanzando un grito aterrador, intentó elevarse y escapar pero parecía estar enjaulado por la luz dorada, gritó y se revolvió en el lugar incapaz de hacer cualquier cosa, intentó lanzar un ataque pero este fue muy débil y fue fácilmente repelido por Nunu. Poco a poco comenzó a disminuir de tamaño, como un hielo que se desgasta por el calor, hasta que ya no fue más que una nuez antes de estallar y desvanecerse en una pequeña nube de humo.

Todos se quedaron quietos durante un momento, estaban sobrecogidos por la situación que acababan de vivir, una de las más aterradoras de su vida, una batalla que por poco no lograban contar. Humanos y pokémon se acercaron a abrazarse en un movimiento instintivo para sentirse vivos y comprobar que todo estaba bien, que la pesadilla había acabado. Aquel solemne silencio duró algunos minutos, hasta que Kein lo rompió.

-¡Pero en qué rayos estabas pensando Capa Gris! ¡Por tu culpa estos chicos casi mueren!- Se acercó al hechicero y lo agarró de su ropa.

-Pero no murieron y eso es lo que importa, no murieron, derrotaron al espectro y ahora el paso a las montañas Fugaces está abierto, todo terminó bien, así que deja de preocuparte.

-No murieron... ¿Pero y si lo hubieran hecho? ¡Dime! ¡Qué hubieras hecho! ¡Y no me pidas que no me preocupe! ¡Yo me voy a preocupar igual! ¡No quiero víctimas inocentes! ¡Si yo renuncié a todo lo que tenía, mi familia, mi hogar, mis amigos, fue para salvar vidas, no para verlas extinguirse frente a mis ojos!

-Ya te pusiste sentimental.

-¡No te burles! -Zamarreó al hombre encapuchado y Red comenzó a gruñirle a modo de amenaza-. Tal vez a ti no te importen los demás con tal de lograr tus objetivos pero a mí sí, yo tengo principios y no quiero víctimas inocentes.

-A veces, ciertos sacrificios son necesarios, ni tú ni yo hubiéramos logrado nada solos, necesitábamos ayuda para esto, este trabajo no era posible hacerlo solo, ya viste la enorme cantidad de pokémon que fueron necesarios para debilitar a esa cosa, deja de quejarte, todo esto fue planeado.

-¡Pero tu maldito plan casi se sale de control! Por poco Carmín sale lastimada.

-¿Y? ¿Para qué crees que te tengo a ti? Tú igual la hubieras ayudado ¿O no?

En ese momento Kein perdió los estribos y le dio un puñetazo a Capa Gris arrojándolo al suelo, hubiera seguido pero fue detenido por Lyra que apareció de la nada y se interpuso entre los dos. Al ver los ojos suplicantes de la niña Kein desistió de sus actos y le dio la espalda.

-Nosotros siempre estamos peleando -dijo Capa Gris con tranquilidad y un tono algo burlesco-. Y esta niña aparece para detenernos, es toda una pacificadora.

-Claro, a ti te es útil porque evita que te de una paliza. -Había ira en su voz –. Y a ti yo te soy útil porque soy un exorcista pokémon competente, con conocimientos en la eliminación de maldiciones, para eso me tienes, soy tu herramienta, al igual que todos los demás, pero ¿Sabes qué? Ya me cansé de esto, a partir de ahora arréglatelas solo, búscate otra herramienta que trabaje por ti, no estoy dispuesto a ver como utilizas a los demás arriesgando sus vidas, nuestra sociedad se disuelve.

-Oh que pena, echaré de menos las peleas -comenzó a levantarse-. Bueno, de todos modos no lograrás mucho sin mí, los cuatro años que estuviste vagando antes de conocerme no tuviste muchos avances en la lucha contra Noxor, ni siquiera sabías el nombre de tu enemigo, justiciero de pacotilla, pero... No te sientas mal, nadie puede hacer esto solo, ni yo ni nadie, y no está mal pedir ayuda cuando se necesita -se limpió el polvo de la ropa–. Lyra por favor cuida de este cabezotas y no lo dejes solo, vamos Red –Comenzó a alejarse –. Se que en algún momento te arrepentirás de esto, pero quiero que sepas que ya te perdoné y que para mí siempre serás uno de mis mejores amigos.

Las palabras finales de Capa Gris fueron como un puñal al corazón de Kein. Ahora estaba solo, había renunciado a todo por convertirse en un marginado que arriesgaba su vida por salvar a los demás, nunca confiando en nadie y siempre en soledad. Aquel hombre que se alejaba entre la neblina era junto con Lyra, como su familia, uno de los pocos lazos que se había permitido mantener, uno de los pocos consuelos que tenía a la pena que siempre lo embargaba y ahora veía a ese importante pedazo de su vida irse para nunca volver. Por si fuera poco, para empeorar la situación, se dio cuenta de que ahora Lyra lo miraba con enfado, al parecer no le gustó nada que Capa Gris se fuera y lo culpaba de ello, le hizo una mueca fea y se alejó corriendo en dirección opuesta a Capa Gris.

-¡Lyra espera! -El pelinaranja fue tras ella y sus pokémon lo siguieron, así fue como estos también se perdieron entre la niebla.

-Tengo la sensación de que vimos algo que no debíamos ver-dijo Geralt.

-Sí, fue como ver un momento privado de la intimidad de una familia -acotó July.

-¿Y ahora qué hacemos? -Dijo Carmín con tristeza –Acabamos con el espectro de pueblo Estrella, pero no logramos salvar a nadie, para cuando llegamos todo estaba acabado, no había nadie, todos muertos... Incluso... El maestro Riku... Creo que sólo nos queda... Buscar los...

En eso una bola negra rodeada de un humo violeta se apareció frente a ellos, retrocedieron asustados pensando que era otro mini espectro, pero luego se dieron cuenta de que este tenía dos ojos blancos con pupilas negras y que su boca tenía sólo dos pequeños colmillos, era un gastly común y corriente, aunque tal vez un poco más pequeño de lo normal. El pokémon parecía muy feliz y volaba alrededor de ellos con agilidad y bastante gracia mientras gritaba su nombre a los cuatros vientos.

-¿Qué está diciendo Gray?

-Que nos da las gracias, que está feliz y que quiere mostrarnos algo así que quiere que lo sigamos.

En este punto todos se llevaron una grata sorpresa, el gastly comenzó a guiarlos por el pueblo haciendo paradas en las casa destartaladas e invitándolos a entrar, ahí fue cuando descubrieron que aunque el sueño que gastly le mostró a Gray decía que prácticamente toda la gente del pueblo fue asesinada por el espectro, la realidad era que la mayoría de la gente y de los pokémon logró salvarse, aunque esto fue gracias a gastly. Aquel pokémon fantasma usó hipnosis en todos los que pudo y los sumió en un profundo sueño, el demonio era tan idiota que era incapaz de distinguir entre una persona viva y una dormida. Así fue como aunque hubieron víctimas, no fueron tantas. Pero gastly temiendo que el espectro algún día se diera cuenta de que las personas dormidas respiraban, comenzó a esconderlas.

La cantidad de personas y pokémon a ocultar era enorme, pero el fantasma era muy ingenioso y utilizó toda clase de lugares, algunos de lo más extraños, por lo encontraron gente debajo de la cama, debajo de las mesas tapadas con un mantel, algunos encerrados en armarios, escondidos entre arbustos marchitos, en el suelo tapados con ropa, dentro de un horno, enterrados con la cabeza afuera escondida por una cubeta. Guiados por gastly buscaron en todos los escondites uno por uno, sacándolos de ahí y despertándolos de su sueño, todos sin excepción al abrir los ojos estaban algo confundidos y débiles, pero se recuperarían pronto. Gaslty también escondía a los viajeros que se acercaban al pueblo y que corrían el riesgo de ser atacados por el espectro, por eso, para alegría de Carmín, al abrir un ataúd encontró a cierto hombre de cabellos plateados y ojos azules que se le hizo muy familiar.

-¡Maestro Riku! -La chica corrió y lo abrazó antes de que él mismo pudiera saber qué estaba pasando.

Encontraron también a otros exorcistas pokémon desaparecidos, al parecer estaban todos vivos y en buen estado. Carmín agradeció con lágrimas en los ojos a gastly y este devolvió el agradecimiento con un lengüetazo que la dejó paralizada. Encontrar, despertar y atender a toda la gente del pueblo les llevó todo el día, pero se sintieron felices de haber ayudado a la gente. Cuando ya era el atardecer, gastly los llamó una vez más para mostrarles algo, aunque estaban cansados se dispusieron a seguirlo, esta vez el pokémon los llevó hasta el cementerio.

Gray recordó el sueño que había tenido con la escena del cementerio, árboles marchitos, tumbas sobre una colina y un cielo rojo, aunque este era rojo anaranjado por el atardecer. El lugar olía a tierra húmeda y las flores marchitas hacían notar que ese lugar no había sido visitado en un largo tiempo. De pronto sus ojos se posaron en una fila de tumbas cuyas lápidas carecían de nombre, un escalofrío le recorrió la espalda a Gray, ya estaba temiendo encontrar una lápida con su propio nombre escrito pero no fue así, sólo piedras sin nombre. Fue entonces que se dio cuenta, esas tumbas pertenecían a los que murieron por culpa del espectro, Gastly les dio sepultura digna, pero desconocía sus nombres, o si los conocía tampoco sabía escribir.

Continuaron caminando hasta que vieron algo que les erizó los cabellos, parado sobre la tumba final de la fila, había un niño, tenía el cabello castaño y los ojos cafés y llevaba la vestimenta de los aspirantes a entrenador pokémon, pero lo que llamaba más la atención era la apariencia etérea que tenía, el muchacho al verlos puso una sonrisa sincera. Carmín lo identificó como un alma en pena y se acercó para tratar de exorcizarlo, pero Gray la detuvo con un gesto, se acercó él mismo hasta quedar frente a frente con aquel fantasma.

El chico llevaba algo entre las manos y las extendió para mostrárselo a Gray, él al verlo le dio una sonrisa triste y asintió, entonces tomó aquello que le ofrecían. El fantasma una vez entregado su precioso tesoro, hizo una reverencia en agradecimiento para luego transformarse en una esfera plateada de luz y elevarse hacia el cielo. Gray miró al gastly quien estaba muy atento a sus movimientos, entonces extendió la mano hacia él con el tesoro que consistía en una pokebola, activó su mecanismo y un rayo rojo envolvió al pokémon encerrándolo en el esférico artículo.

-No te preocupes Spooky, le prometí que te cuidaría y eso haré.

Y todo quedó en paz.


Curioso, la primera vez que escribí esto no me gustó mucho el resultado, ahora al releerlo la verdad no lo encuentro tan malo, transmite cierta emoción, eso sí igual siento que he hecho combates mejores. Próximamente inicia mi arco favorito, el mas me gusta de todos, el más más.