Televisora Tokiovisión
Micaela aparca su Automóvil en el estacionamiento para vigilantes en el mismo instante que sus protegidas aparecen en sus motos.
-¡Hola Mica! –La irreverente Mina la saluda con el casco aún puesto. Viste un conjunto rojo con blanco ajustado al cuerpo y botas rojas altas
-Hola profesora –Serena levanta la mano al saludarla. Ella usa un pantalón blanco y camisa rosa. Sandalias altas completan su atuendo. Se las cambiará por zapatillas deportivas tan pronto salga de allí.
Buenos días chicas –Desciende de su auto y toma la carpeta con los contratos-Ya están registradas legalmente sus firmas. Desde ayer soy su representante así que familiar o jefe que quiera pasarse de listo con ustedes tendrá que vérselas conmigo.
-Gracias…
-Lo digo por tu estirado padre Minita. Se le ve el rostro y su preocupación por ti solo cuando sus intereses y apellidos están en peligro ¡Que me digan algo esos dos…! –Suspira –Tenemos diez minutos aún para llegar ¿No saben nada de Malachite?
-Lo llamamos desde la casa y casi gritando nos dijo que estaba en camino –Serena mira a todos lados –No lo veo
-Quizás su auto se volvió a descomponer –Mina especula mientras avanzan hacia el imponente edificio. Se lleva las manos al estómago –Siento mariposas revoloteando
-Eso te pasa por no ir al tocador –Su amiga la molesta
-"Eso te pasa por no ir al tocador" –Mina la remeda con voz de caricatura –Me revolotean porque quiero saber para qué proyecto nos llamaron
-Lo que sea mientras no mate de un ataque a mis padres ni entorpezcan mis clases. Prometí pegarle mi título en el rostro a quienes dijeron que no servía para nada y eso haré
-Buenos días –El recepcionista las recibe con una sonrisa distante –Venimos a ver a Melinda Hitori, Soy Micaela Aldana, ellas son mis representadas Serena Tsukino, Mina Aino y está en camino el señor Malachite Sogabe –Se presenta sin dejar de ver a Serena
-Sus identificaciones por favor
-Sirena – Micaela la llama mientras entrega su identificación –El rencor no es buen consejero, échalo a un lado y enfócate en tus prioridades. Si vas a hacer algo es porque lo deseas, no para demostrarle tu valía a nadie
La chica se ruboriza asintiendo
-Si profesora
Malachite entra corriendo y las alcanzan cuando el recepcionista les entrega los pases
-Lamento la tardanza…
-Deja las excusas para más tarde y entrega tu identificación –Micaela ordena sin miramientos –No quiero que llegues tarde justo el día de la firma de los contratos
-Lo siento, no volverá a ocurrir –El enorme platinado hace una reverencia a la estilizada mujer haciendo que Mina y Serena se rían.
El recepcionista llama a la extensión de recursos humanos para avisar de su llegada.
Por su parte Diamante entra a la televisora ignorando a todos los presentes, sus saludos y los gemidos femeninos. Camina muy seguro de sí deteniéndose al ver a la mujer de sus deseos junto a la chica que le gusta a su amigo. Acercándose cauteloso escucha la conversación.
-Piso tres, los elevadores están al final de ese pasillo –Señala a su izquierda el recepcionista después de colgar el teléfono –La señorita Melinda los espera.
-Gracias –Corean los cuatro.
Mina entrelaza su brazo al de Malachite
-Espero hacer algo contigo
-¿Para besarme? –Malachite le pregunta seductor
-¿Besarte? –Horrorizada le pregunta -Quiero ser la asesina que te pique en pedacitos
-¿Y tú Sirenita? –Malachite se vuelve a Serena
-Te he besado demasiado estos días y ni siquiera me has regalado un emparedado. No esperes besos de mi parte
-Tranquilo Malachite, seguro encuentras una chica más linda y educada que mis pupilas
Educada tal vez… -Serena
-Hermosa jamás –Mina concluye haciéndolos reír
Diamante sonríe esperando que Mina sea contratada para la novela que comenzará a grabar.
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Dos horas después
Micaela junto a sus representados celebran en una fuente de soda, brindando con malteadas las firmas de los contratos para la novela juvenil que comenzarán a grabar la próxima semana.
-Salud mis pupilos, que este proyecto les abra todas las puertas.
-Salud -corean Mina Serena y Malachite
-Porque este tonto al fin tenga novia –Aprovecha Mina mirando a Malachite
-Porque esta impertinente encuentre la horma de su zapato –A su vez la incordia Malachite
-Porque la directora no nos grite antes de cada función –Serena dice feliz recibiendo el silencio de sus compañeros
Su rostro adquiere un intenso color escarlata mientras baja su vaso a la mesa
Micaela que se había molestado por el brindis no puede aguantar al ver su patética expresión y estalla en risas junto con Mina y Malachite
-¡Nunca antes nadie se había atrevido a llamarme gritona en mi cara!
-Hubieras visto tu rostro –Mina sujeta su estómago -¡Me estoy haciendo chis! –Corre hacia el tocador haciendo que sus compañeros rían más fuerte, uniéndose Serena a la risa de los otros dos.
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Parque Central
Un taxi se detiene frente a la entrada del parque central que muestra gran cantidad de visitantes.
Ese día las familias y colegios van a celebrar el festival de Hanami disfrutando de los eventos especiales que culminarán en el noche con majestuosos fuegos artificiales
Yoko desciende del vehículo con Dari en los brazos. El pequeño perro tiembla al ver tanta gente y escuchar las risas y gritos de los niños. La mujer vestida con ropa casual sonríe al ver a alguien conocido
-Yoki –Soishi hace una reverencia
-Hola Timy –Le responde muy seria antes de volver a sonreír –Como en la preparatoria. Te presento a mi pequeño Dari –Le muestra la bolita de pelo
-Mucho mejor, en ese tiempo no tenías más ojos que para el capitán del equipo de fútbol ¿Cómo se llamaba? –Piensa un instante -¡Chiba! Endymion Chiba –Dice mientras toma al perro
-Así se llamaba el pobrecito, que dios lo tenga en la gloria
-¿Murió? Le pregunta extrañado mientras se dirige hacia una manta donde los espera una joven
-Hace cinco años mi pobre esposo murió
Soishi tropieza confundido tomando al peroro fuertemente para que no se le caiga. Esa mañana leyó un artículo en la prensa sobre una licitación ganada por Endymion Chiba para construir algo para el gobierno y le pareció haberlo visto en la fiesta que diera hace dos semanas la diseñadora Michiru Kaioh, nunca se acercó a Yoko, pero la miraba como si quisiera gritarle.
-Ya era hora que llegaran –Una chica muy blanca y de cabellos oscuros les dice antes de sonreír – Hola, Soy Hotaru Tomoe
-Hija, ella es Yoki… perdón, Yoko
-(Así que ella es la que debió ser mi madre) –Piensa la chica
-Mucho gusto –Yoko la abraza –Eres muy bonita, saliste a tu madre porque por él –Señala a su amigo –Serías horrible
Padre e hija ríen
-He visto su anuario escolar y le aseguro que estoy de acuerdo con usted –Hotaru se siente en confianza con la mujer mayor –Mamá es hermosa. Vive en Norteamérica con su esposo e hijos –Aclara mientras le hace cariños al pequeño perro
-¿Qué edad tienes? –Le pregunta Yoko
-Diecinueve –Dice mientras le quita el perro a su padre
El animalito mueve la cola peluda gimiendo emocionado y lamiendo el dorso de la mano de la chica
-¡La edad de mi nuera! –Exclama feliz –Tengo un hijo que es un completo tonto, le puse el nombre de Darien, lamentablemente salió a su difunto padre y no a mí
Hotaru ríe ante la espontaneidad de Yoko, es tal como su padre se la describió, desde joven la mujer ve la vida de manera diferente.
Su padre siempre estuvo enamorado de ella, ese fue el fracaso de su matrimonio el cual no duró un año. Su madre le confesó una vez que dejó a Soishi porque no pudo competir con el fantasma de su verdadero amor.
No le guardó nunca rencor por eso, su padre es uno de los hombres más respetados en el mundo de la moda, y aunque ha salido con modelos a lo largo de los años desde que se separara de su esposa jamás mantuvo una relación seria con ninguna. Su amor y dedicación se lo dedicó solo a su hija y su profesión
-Dígame algo señora Yoko ¿Por qué su hijo no vino con usted?
-Llámame Yoko a secas –Se acomoda en una esquina de la manta –Te dije que mi hijo es un tonto, nunca pasa este día en casa o con Serena –Suspira triste –Lo invité para hoy pero dijo que tenía otros planes
Soishi asiente pensativo, su querida Yoki parece haber sufrido mucho esos años.
-¿Y su nuera? Insiste Hotaru que quiere conocer a la mujer que su padre ama desde adolescente
Yoko sonríe
-Ella dijo que vendría en cuanto se desocupara, Si mi hijo no despierta algún otro se la ganará, es muy bonita y dulce, su único defecto es… Se detiene a tiempo para no hablar mal de su hijo -¿Qué te parece mi Dari? ¿Verdad que es un niño muy dulce? –Pregunta sacando la bolsa de galletas para perros
Dari ladra al ver el alimento y al instante varios niños se acercan a él
-¡Qué bonito perrito! –Una pequeñita de cabellos castaños acaricia su lomo
-Gracias –Hotaru sonríe a Yoko -¿No le molesta que lo acaricien?
-No mientras lo traten como el bebé que es –Le entrega a cada niño una galleta –Pueden darle una a una las galletas
-¡Si! –Un pequeñito rubio toma dos
Yoko ve a una chica rubia acompañada de otra mirar hacia todas direcciones y levanta la mano
-¡Serena! –La llama feliz -¡Estoy acá!
Hotaru y su padre miran hacia la dirección que ve Yoko, tiene razón la chica es muy bella
-Ve con ella, yo daré una vuelta antes de ir a casa y ver que nadie me ha echado de menos
-Puedes acompañar…
-¿Para amargarme cuando aparezca la lija andante? ¡Paso! Nos vemos en la noche, Michiru irá a un lugar nuevo y quiere que la acompañemos
-Es divertido estar con ella pero moriré si Jean Paul se entera
-Calma y actúa, eres buena actriz - Da la vuelta despidiéndose con la mano –Hasta la vista amiga
Suspirando Serena se encamina hacia su casi ex suegra cuando un pequeñito la toma por el pantalón
-¿Mi mamá? – Le pregunta haciendo pucheros. De ojos verdes y cabello caoba parece que ha estado llorando
-Hola pequeño –Se arrodilla frente a él -¿Dónde está tu mamá?
-Mami… -Gesticula antes de señalar a todos lados y volver a llorar –Mi mami…
-Está bien –Serena lo abraza acariciando su cabello -¿Cómo te llamas?
-Moru –Entre suspiros entrecortados responde
-¿Y tu mamá como se llama?
-Sala…
-¿Sarah? –El pequeño asiente
La chica se levanta tomándolo de la mano
-Vamos con ellos y preguntaré donde está tu mamá
-Ajá –Asiente sorbiendo por la nariz y limpiando su rostro con la manga de su suéter
Serena camina calmada hacia Yoko mientras habla con el pequeño niño tranquilizándolo.
El niño sonríe al ver al pequeño perro que mueve la cola feliz por ser la atención principal
-¡Perrito!
-Perrito –Serena se acerca a Yoko y sus acompañantes –Buenas tardes –Es más de mediodía
-Hola Serena ¿Quién es tu acompañante?
-Un nuevo amigo –Sonríe al niño antes de ver preocupada a los adultos y susurrar -Está extraviado
-Ya veo -Hotaru mira a todos lados sin ver a alguna mujer desesperada –Vamos a decir en el puesto de control que tenemos a un niño con nosotros y si alguien lo busca venga por él
-¿Por qué no lo llevan?
-Papá ¿Tienes idea de cómo se sentiría él entre esas personas que ni lo verían? No, se quedará acá distraído con Dari mientras nostras hacemos el trabajo –Voltea hacia Serena haciendo una reverencia –Soy Hotaru Tomoe y él es mi padre, es amigo de la se… de Yoko
-Serena –A su vez la chica le responde la reverencia –Soy… -Guarda silencio. Si Darien quiere terminar con ella ¿Qué serían ella y Yoko?
-Serena es mi única nuera, de lo contrario prefiero que mi hijo sea sacerdote –Aclara Yoko –Ahora vayan por esa madre irresponsable
Mirando una vez más al pequeño niño, Serena va junto con Hotaru al puesto de Control
Mientras tanto Mina pasea aburrida por el parque cuando es golpeada en la cabeza por un frisby tumbándola de espaldas
-¡Demonios! –Lleva su mano a la cabeza cerrando los ojos
-¡Perdone señorita! –Escucha la voz de un hombre sintiendo que le tocan la frente -¿Es… está bien?
-¡No por ti grandísimo torpe! –Espeta abriendo los ojos y sorprendiéndose
Es el mismo camarero de la fiesta de Michiru y se parece también al amigo de Darien. No podría confundir esos ojos verdes
-De veras lo siento, los niños…
-¿Tienes hijos? –Casi grita la pregunta
Yaten ríe disipando su tensión
-No, estoy… mi hermano y yo estamos trabajando como ayudantes de un grupo escolar, nos encargaron a los peores de…
-¡Oye! Bésala de una vez y danos el frisby –La voz de un pequeño se escucha detrás de Yaten
Ambos se ruborizan y miran hacia el pequeño granuja, no aparenta tener más de diez años pero su sonrisa irónica lo hace parecer mayor
-¡Pedazo de alcornoque! –Mina se levanta -¡Te enseñaré a respetar a los mayores!
-¿Tú y tu novio el tonto? –Ríe presumido
Taiki se acerca con el resto del grupo
-¿Qué sucede?
-Que el tonto encontró novia y es una bruja
-¡Mocoso insolente!
-No le hagas caso por favor –Yaten controla su furia –Es bueno saber que estás bien
-La bruja y el tonto, la bruja y el tonto –El niño baila y canta haciéndolos enfurecer
-¡Cállate! –Gritan ambos sobresaltándolo
-¡Le diré a mi padre que me gritaron! –Señala un puesto de golosinas –Es boxeador
-¡Mira como tiemblo! –Como puede por los tacones y la furia Mina se encamina al puesto donde un fornido hombre de dos metros atiende un cliente -¡¿Tú eres el culpable que "eso" deambule por la tierra? –Señala al niño que aún recita la odiosa canción
-¿Quién eres y por qué te expresas así de mi angelito?
-No te alteres por favor –Yaten intenta mediar para que se calme
-¡Angelito un cuerno! –Sus gritos comienzan a atraer público -¡Eso es el producto de un padre indecoroso!
-¿Indecoroso? ¿Sabes quien soy? –Se cuadra para pelear
-¡Un pelafustán como su hijo! –Da un paso al frente
El hombre la mira sorprendido por no haber logrado asustarla. Le recuerda a su esposa. Observa a su hijo que hace muecas, ademanes y canta
-Hijo
El chiquillo se acerca expectante
-¿Los golpearás papá?
-Pídele disculpas a la señorita y al joven
-Pero papá… -Se queja
-Pude ver que les faltaste el respeto y no queremos que mamá se entere que fuiste un grosero ¿Cierto?- El niño mira a Yaten y a Mina con rencor antes de negar silencioso y bajar el rostro –Estoy esperando que te disculpes con ellos
Yaten solo puede admirar el valor de la chica, él se hubiera tenido que aguantar callado al insoportable niño
-Siento que sean tan tontos –Murmura el pequeño haciendo reír a todos excepto los involucrados
-¿Qué?-El padre escuchó las palabras
-Lamento haberme portado mal –Habla en voz alta antes de ver a su padre -¿Satisfecho?
-Estaré satisfecho cuando lleguemos a casa –Sus palabras hacen palidecer al pequeño
-Con la fuerza bruta no se educa –Mina le dice al hombre –Hable con su hijo y hágale entender que el respeto es el primer valor que debemos cosechar, solo respetando a los demás recibiremos respeto
-Gracias señorita –Haciendo una reverencia vuelve a su puesto de golosinas
-Todo esto me dio sed –Mina abanica su rostro
-¿Me permites invitarte una soda? –Yaten le pregunta –Por esto y por haberte metido en problemas
-¿Tú me golpeaste?
-No, fue precisamente el pequeño monstruo. Parece que le gustaste –Ríe divertido
-¡Qué manera de demostrarlo! –Sonríe mirando al pequeño que está sentado junto a un árbol –Te aceptaré la invitación, pero cuando termines tu trabajo, creo que deberías hablar con él –Señala al niño
-¿Esta tarde a las cuatro?
-Mejor a las cinco, en este mismo lugar, junto al papanatas –Señala al vendedor –Pero será solo una soda, tengo una fiesta por la noche a la que no puedo faltar
-Hecho –Sonríe antes de hacer una reverencia y caminar hacia el niño
Mina se sienta observando su acción, Yaten se sienta junto al niño y después de hablarle pausado y que el niño afirmara y negara en silencio en varias oportunidades se dan la mano y vuelven a los juegos.
Sonriendo la chica se marcha…
