Costa
Dos automóviles se encuentran estacionados frente a una ensenada, a una distancia prudencial uno del otro.
Mientras una pareja de jóvenes camina divertida cerca del precipicio arrojando piedras al vacío, la otra se halla recostada sobre el capó del auto.
-La luna está hermosa esta noche -Abrazada por Darien, Serena suspira las palabras.
-No es cierto -El moreno le dice al oído -Tú eres más hermosa, opacas todo a tu alrededor.
Serena levanta su celeste mirada hacia él recibiendo un suave beso antes de volver a contemplar la luna.
Ambos están extasiados y disfrutando de su reencuentro.
Cuatro meses sin abrazarla le bastaron a Darien para aprender su lección; Serena es esa parte de su alma que lo complementa, que lo llena como ser humano.
Se arrepiente de los errores cometidos en el pasado, reconoce que ella se merece su respeto, considerar sus deseos y tratarla con el mismo amor y respeto que Serena lo trataba.
Observa el halo alrededor de la luna; no sabe como le confesará a Serena la existencia de Mamoru, ama a su hijo producto de una noche de orgullo, desacierto y licor.
Decide hacerlo antes que Rei lo haga, la chica rencorosa por haber sido despreciada, vive amenazándolo con decir su verdad al mundo si se entera que Serena y él están juntos.
-¿Qué vas a hacer mañana después de clases? -Le pregunta.
-Trabajar -Suspira la palabra -Mina y yo trabajaremos a partir de mañana, ella y Malachite, el que actuó conmigo, firmaron para participar como elenco en una novela juvenil -Se apoya sobre un codo para verlo -Y yo seré la protagonista. -Informa con orgullo.
Darien digiere la información.
-¿Protagonista? -Pregunta con voz aguda.
Piensa en las telenovelas que su madre ve.
La chica besándose en cada capítulo con un sujeto, acariciada y durmiendo con él para luego besar a otros. No presta atención a lo que Serena dice porque su mente es bombardeada con imágenes de ella haciendo lo mismo.
-Será sobre un grupo de amigos que cursa el último año de preparatoria que se niegan a perder su amistad. -Feliz le dice -Mi personaje se enamora del profesor de educación física y...
-No lo harás -Tajante le ordena.
Ella lo mira como si no comprendiera las palabras.
-¿No haré qué?
-¡No serás actriz! ¡Me niego a ver a mi novia besando a otros hombres!
Serena se baja del capó del auto.
-No lo haré a menos que el libreto...
-¡No serás actriz!
Serena se siente fatal, pensó que Darien se alegraría por ella, en cambio parece un cavernícola.
-¡Es un empleo! -Mueve las manos frustrada.
-Empleo es ser secretaria, -Se levanta hablando enojado, Serena no puede creer lo que dice - o vendedora, artesana, cocinera o...
-Una ama de casa dócil y obediente -Concluye ella con voz calmada.
-¡Así es!
Serena está sorprendida, ese troglodita quiere convertirla en Yoko, encerrarla hasta que enloquezca y luego marcharse con otra.
-Llévame a casa. -Le pide calmada.
-¿Qué?
-¡Quiero irme a mi casa! -Grita furiosa
-Serena... -Se acerca a la rubia que da un paso atrás.
-Es cierto, soy una tonta inmadura -Ironiza golpeando su frente -Había olvidado que tengo el auto del abuelo, no necesito ocupar tu valioso tiempo.
Darien palidece al recordar lo que conversara meses atrás con Andrew. ¿Su amigo lo habrá traicionado?
Unos metros más alejados Mina y Yaten se percatan que algo sucede.
-Parece ser que el desgraciado volvió a lo suyo. -Mina le dice al peliplateado al ver que Serena empuja a Darien y busca en el auto la peluca y la boa.
-Esa chiquita no le teme a Darien -La abraza por la espalda -¿Seguro que él no es el tonto?
-¿Tonto? -Pregunta -¡Es un chupa sangre! -Se separa de Yaten para encontrarse con Serena -¿Qué sucede amiga? -Observa que Darien se acerca ofendido a la rubia
-Mañana es día de clases y trabajo -Responde inexpresiva introduciéndose al auto -Nos vamos.
Darien se asoma a la ventanilla.
-Baja del auto, te llevaré a casa.
-Vete solo, yo debo regresar el auto antes que el abuelo se de cuenta que me lo llevé sin su autorización. -No lo mira al rostro.
-Serena, no te comportes como niña... -Al decirlo se da cuenta que acaba de cometer un error.
Serena se descalza y le arroja uno de los zapatos
-¡Si soy una inmadura! -Estalla -¿Y qué? ¿No te gusta? ¡Triste por ti porque no pienso cambiar a menos que me de la gana!- Grita histérica - ¿Y quieres saber algo Darien Chiba? ¡No me da la gana cambiar ni someterme a tus... órdenes! -Observa a los otros -¿Vienen o se quedan?
-Lo siento Darien, prometo cuidarla -Yaten se excusa con su amigo antes de abrirle la puerta del copiloto a Mina y rodear el automóvil. -Adiós Darien, suerte para la próxima... Si es que la hay. -Mina sonriendo maliciosa se despide con la mano.
Darien impotente solo puede ver a su novia marcharse, inclinándose recoge el zapato femenino,
-Creo que acabo de arruinarlo nuevamente -Suspirando se dirige a su auto...
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Apartamento Chiba
-Gracias por la velada -Yoko le dice a Soishi al salir del elevador.
-El agradecido soy yo -Sonriente responde.
Esa noche la llevó a cenar al restaurante cercano al instituto donde estudiaron la preparatoria. Se felicitó por haberlo pensado, su amiga estuvo feliz recordando la época estudiantil, saludando al dueño del local, hijo del anterior propietario y otro de sus enamorados juveniles casado actualmente con una de las antiguas amigas de Yoko.
-Me sentí nuevamente adolescente escuchando música de nuestra época y compartiendo con Konoe y Amiko. -Habla sin parar -Imagina¡Cuatro hijos y dos nietos!
Soishi ríe.
-No perdieron el tiempo esos dos.
-Yo debería estar abrazando un nieto pero Darien es un torpe. Serena es una niña dulce e inocente y él prefiere comportarse como su padre y espantarla.
Llegan a la puerta de su apartamento y escuchan los gemidos y ladridos del pequinés
-Como te prometí, te traje sana y salva a casa. El pequeño estará feliz.
La mujer busca sus llaves en su bolso.
-Creo que olvidé las llaves dentro -Extrae una crema para las manos, una agenda telefónica, dos cajas de caramelos sin azúcar. Cada artículo se lo entrega a su amigo, continúa con el monedero, el estuche de maquillaje que Michiru le obsequiara, las llaves, el teléfono...
-Yoki -Soishi la llama
-¿Qué? -No levanta la vista, continúa hurgando en su bolso -No encuentro el llavero -Escucha que Soishi suena algo levantando en ese entonces a mirada -¡Las encontraste! -Sonriente las toma -Eso es ser un buen amigo. -Las toma y abre la puerta -Llegó mamá Dari -Toma al perro en brazos.
-¿Qué hago con esto? -Su acompañante le pregunta.
Yoko voltea a verlo
-¿De donde sacaste eso? -Le pregunta mirando los artículos en sus manos -Qué extraño, tengo una agenda igual a esa.
Soishi mueve la cabeza, esa es la misma chica que conoció y de la que se enamoró hace más de veinte años, despistada, despreocupada, viendo la vida a través de un cristal de color rosa.
-Es la tuya -Responde calmado -¿No me invitarás a un café?
-¡Café! ¿Por qué no me dijiste que quieres café? -Sin soltar a Dari lo hala hacia la sala -Pasa, pero guarda tus cosas en su lugar para que no se confunda con las mías.
-Como digas.
Soishi espera que Yoko se marche a la cocina para guardar los artículos en el bolso de ella.
Observa su entorno, los muebles son elegantes y clásicos, los colores de las paredes contrastan con las cortinas los marcos de las pinturas.
Nada parece fuera de lugar.
Se acerca a una serie de porta retratos, son de ella y Darien, están dispuestos cronológicamente, desde que el hijo de Yoko tuviera apenas días de nacido hasta ya adulto. Su parecido con Endymion es impresionante, el mismo color de cabello, de ojos y hasta su aire de superioridad.
Recuerda a Endymion, el joven que vivía dictándole a Yoko cada paso a seguir, con quien hablar, a quien ignorar y a quien humillar. Soishi fue una de las víctimas del entonces adolescente. Burlas, humillaciones, aporreos. Todo lo que un impopular pueda sufrir lo vivió él y por lo que Yoko ha dicho de su hijo, Darien parece tener algo de la prepotencia de su padre.
El pequinés sale de la cocina moviendo feliz la cola.
-Aquí está el café -Yoko aparece con una bandeja -¿Con azúcar y leche?
-Veo que recuerdas mis debilidades -Se sienta en el sofá
-Así es -Acomodándose frente a él sirve las tazas -No olvidaré el día que mi difunto marido vació tu termo de café en tu cabeza solo porque me hablaste -Le entrega la taza -Fue tan vergonzoso...
-Ya lo había olvidado -Se encoge de hombros -Prefiero que hablemos de nosotros.
-¿Nosotros? -Yoko pregunta confundida
-Así es -Deja la taza a un lado para tomarle una de las suaves manos -Se que tenemos saliendo poco tiempo, pero me gustaría que me vieras más que como un amigo.
Ella lo mira con la tristeza reflejada en su mirada.
-Estoy casada -Responde retirando la mano.
-Lo se. -Le dice Soishi -También estoy al tanto que Chiba goza de buena salud y aún aplasta a los menos afortunados, no en la preparatoria sino en su negocio. -Yoko baja la mirada -No me interesa respetar a un hombre que ha pisoteado todo lo bueno de su vida por una vil aventura, que te abandonara sin importarle tus sentimientos ni lo que debiste dejar a un lado para cumplir sus caprichos.
- Sigo atada a Endymion. Él no ha querido darme el divorcio.
-Siempre se creyó tu dueño -Soishi concluye tomando su mentón, levanta su rostro observando los ojos azules -Quien ama no hace lo que él hizo. No intenta cambiar a su conveniencia a esa persona, no le impide seguir sus sueños e ideales.
-Timy...
-Te amo desde que tuviera acné y tratamiento de ortodoncia y continúo amándote.
Yoko lo observa detenidamente hasta que arrojándose a sus brazos llora
-Soy muy infeliz Timy -Entre sollozos descontrolados confiesa...
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Autopista
Mina y Yaten se han mantenido silenciosos desde que abandonaran a Darien en la costa y Serena rompiera a llorar en el asiento trasero del vehículo.
-¿Tienes idea de lo que sucedió? -Susurra el peliplateado a lo que lo que Mina solo encoge sus hombros antes de dirigirse a su amiga.
-Oye Serena, ¿Por qué no vamos a atiborrarnos de helado de chocolate y waffle.
-No quiero -Dice entre lágrimas.
Yaten comprende que no quiera comer, nunca se ha enamorado ni lo han abandonado, pero fue testigo de todos los síntomas en Seiya. Falta de apetito, insomnio, desgano, depresión, ira. Suspira clamando al cielo no tener que pasar por eso.
Observa de reojo a la chica que ha ocupado sus pensamientos por semanas; es agradable, hermosa,divertida y no tiene prejuicios. En ese instante la rubia no se deja vencer por el estado anímico de Serena.
-Entonces que sean piernas de pollo y mucha papa frita.
-Solo si tu amigo promete ver nuestra telenovela -Murmura temblorosa.
-¿Telenovela? -Yaten aparta su vista de la autopista para ver a la chica -¿Por eso Darien se enojó? ¿Porque serás actriz?
-Tú deja de llorar por ese ¡diota -Mina le dice a Serena -Y tú mira al frente -Ordena a Yaten -Y Serena no será la única actriz, yo también lo seré -Orgullosa le informa.
El joven la mira
-Seguro causarás mucha envidia por tu belleza y talento -La halaga antes de mirar al frente -Mamá es novelera, si pasa un día sin su bodrio seguro nosotros pagamos las consecuencias con comida insulsa.
-Como la señora Yoko -Serena seca sus mejillas -Hoy casi le da un ataque porque estábamos en el parque -Ríe al recordar -Su enamorado arregló todo. Lamenta haberle arrojado el zapato a Darien, ahora está descalza.
-¿La madre del ¡diota tiene un enamorado? -Mina se interesa -¿Al fin envió al diablo al falso difunto? ¿Por qué no me habías dicho que por fin rompió las cadenas?
-Porque apenas hoy me enteré. ¿Recuerdas al invitado especial de Mich? El asesino de diseñadores.
Mina jadea sorprendida.
-¿El mismo que puso la mirada asesina en los Chiba? -Serena asiente -¡Santo cielo!
Ambas se enfrascan en un diálogo que Yaten escucha silencioso, está enriqueciendo su conocimiento de quien es realidad Darien.
Abandona la autopista adentrándose en un barrio buscando el local de comida donde él y Taiki van cuando logran completar el pago del semestre y les sobra para invitar a sus padres a comer.
Estaciona frente a un restaurante muy concurrido.
-Hemos llegado preciosas señoritas -Anuncia.
Ambas guardan silencio y observan por la ventana
-No tengo zapatos -Serena dice apenada -¿Donde estamos? -Pregunta
-En mi barrio -Les dice -En este restaurante preparan el mejor Ramen de todo Japón. -Les abre las puertas mientras saluda a los presentes.
-Busca en mi bolso las sandalias de emergencia -Mina le indica descendiendo del vehículo.
-¡Oye Kou! -Un hombre de cabellos castaños se les acerca -Si necesitas ayuda con estas bellezas no dudes en llamarme, parece que no puedes.
-Muy gracioso Yoshi. -Yaten le da la espalda al ofrecerle la mano a la novia de Darien -Espero que note sientas ofendida por el lugar.
-No tengas cuidado, si Mina aguanta esto yo también puedo -Sonriente le dice.
Los clientes que esperan mesa para comer se acercan saludando a Yaten como excusa para estudiar a las chicas.
Serena y Mina se sienten incómodas por las miradas curiosas que les brindan a causa de sus disfraces.
-El nené salió igual a su hermano -Severo dice el maestro de Ramen a su esposa -Ayari volverá a padecer porque otro de sus hijos aspira algo más alto, no se conforman con las chicas de su clase. -Refunfuña.
-Cierra la boca Tessan y sonríe que el nené viene para acá. -Su esposa lo amonesta sin perder la sonrisa -Por lo menos sabemos que el primogénito de nuestra vecina es más prudente. Taiki no se buscará problemas.
El mencionado se halla con Amy en un parque de la ciudad comiendo algodón de azúcar mientras disfrutan de los fuegos artificiales...
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Hotel
La ropa dispersa en el suelo recibe al nuevo amanecer.
Una pareja yace plácidamente dormida en la cama.
El hombre es el que despierta primero. Abre los ojos café sin reconocer el lugar, sintiendo un cuerpo suave y tibio apretado contra él. Con sumo cuidado desciende la mirada hacia su acompañante asombrándose al reconocerla.
-¡Demonios! -Murmura retirando a la chica con sumo cuidado se da cuenta que no lleva su ropa.
Maldiciéndose por haber bebido tanto la noche anterior, busca la manera de levantarse sin despertar a su acompañante, sin embargo ella se da la vuelta enojada por la interrupción de su sueño.
-Mmm... Una mujer se coloca la almohada en la cabeza -Apaguen esa luz.
-No se puede apagar el sol.
La voz del hombre sobresalta a la mujer que sentándose observa sorprendida a su alrededor.
-¿Qué demonios hago en este lugar? -No se percata que solo viste una pequeña tanga.
-Buenos días Kaioh -Hanasaki habla a su oído. -Perdiste la apuesta -Sonriente se levanta encerrándose en el tocador. Una vez dentro, preocupado lleva sus manos al cabello -¿Qué he hecho?
Se suponía que embriagaría a Michiru y la dejaría sola en el cuarto de hotel como reprimenda por haber atormentado a Jean Paul, no que la acompañaría en la borrachera y terminarían compartiendo la cama y algo más.
¿Cómo pudo traicionar al amor de su vida con una mujer?
Mientras Hanasaki se reprende y piensa en la excusa que le dará a su pareja, Michiru no sabe si llorar o felicitarse por haber logrado su cometido exorcizando al único hombre que le entregó su cuerpo y su amor para que después la despreciara aduciendo que fue solo una aventura de las tantas que ha tenido hasta ahora.
El mismo hombre que no ha dejado de llamarla en toda la noche...
