Michiru pasa una mano por su cabello.

Observa las ocho botellas de Oporto vacías en la mesa y el suelo, sus cartas de juego desparramadas por la alfombra.

El sonido de su teléfono amenaza con explotarle la cabeza.

Ignorando su desnudez, se levanta de la cama y tomando el receptor responde furiosa.

-¿Quién es y que rayos quiere? - revisa su tanga, no parece haber abandonado su cuerpo.

Tampoco siente nada fuera de lo común, como la vez que...

-"¿Dónde estás?"

La voz de Haroto detiene su inspección.

-¡Maldito seas! -Lo culpa de sus locuras.

-"¡Deja la grosería y dime donde estás!"

-¡No es de tu incumbencia...! -Se inclina a recoger las cartas.

-"¡Claro que lo es! Si te sucede algo, Haruka no me lo perdonaría."

-Deberías decirme donde la escondes. ¡Tal vez le diga que ya me sucedió para que no te perdone! -Está furiosa.

Un breve silencio se hace hasta que su interlocutor habla nuevamente.

-"¿Dónde pasaste la noche?" -Cambia su tono de voz.

-¿Cómo obtuviste mi número? -Ignora la pregunta.

-"He estado llamándote toda la noche y tu madre me dijo que no llegaste a dormir..."

Así sería la borrachera que no escuchó el receptor.

-¿Y qué diablos quieres?

Vuelve a ver a su alrededor.

Le llegan imágenes de Hanasaki llenando una y otra vez su vaso de licor, ella haciendo lo mismo con él quien hacía caso omiso a sus coqueteos.

Vuelve su mirada a las cartas.

¡Eso es!

A diferencia de otros, ella tiene buena memoria y puede recordar todo lo que hizo en medio de una borrachera así tenga sobredosis etílica.

¡No sucedió nada entre ellos!

La razón por la que Hanasaki despertara completamente desnudo fue porque perdió en el póquer de prendas que ella ideó después de la tercera botella. También perdió bebiendo, fue él quien se durmió primero balbuceando tonterías y nombrando repetidamente a Jean Paul.

Como mujer se sintió ofendida al ser ignorada, aunque en el fondo siente que el peso que la invadió al despertar y hallarse en la cama con él la abandona.

-"Michiru, dime donde estás y voy por ti."Haroto habla al otro lado de la línea telefónica.

-Gracias por llamar señor Tenoh, haga una cita con mi secretaria la próxima vez -Cortante responde antes de apretar el botón de "finalizar". Busca su brassier no hallándolo, se viste con la camisa y el pantalón, toma sus zapatos, la peluca, el falso bigote está pegado al cristal de la ventana. Decide dejarlo allí -Sono, necesito decirte algo. -Dice tocando la puerta del tocador.

-Ahora no Kaioh, no estoy preparado para lo sucedido entre nosotros. -Le avergüenza confesar que no recuerda nada.

-De eso quería hablarte. Anoche no...

No quiero hablar de eso por favor!

Michiru enojada aprieta los dientes, detesta que la manden a callar. Observando la puerta cerrada decide no aclarar nada.

-Si tú lo dices -Se encoge de hombros. Va a abandonar la habitación cuando una nueva idea le llega -En vista que resultaste ser una completa mujercita... -Susurra para que él no la en el pantalón del rubio la billetera escondiéndola bajo el colchón, apaga el teléfono junto a las llaves del auto arrojándolos dentro del florero -Comienza a mejorar mi día -Toma la ropa masculina dejando únicamente los zapatos -Vete con tu marido... ¡Desnudo!

Se marcha con las prendas del rubio.

Dentro del tocador, Hanasaki escucha el azote de la puerta.

Se asoma cauteloso observando que la habitación está vacía.

Se apresura a buscar sus cosas.

-¿Dónde está? -Revisa debajo de la cama, no ve sus calzones, ni su ropa, solo sus zapatos y el brassier de la diseñadora. En la mesa no halla su teléfono ni su billetera -No puede ser, no pudo hacerme... -Nervioso revisa en todas partes -¡Jean Paul me asesinará después de abandonarme...! -Se sienta al borde de la cama -Kaioh...

No sabe que solo durmió junto a ella.

Escondiendo el rostro entre las manos, recuerda muy tarde lo rencorosa y vengativa que puede llegar a ser una mujer...

En recepción Michiru da una extraña instrucción al confundido adolescente que observa su atuendo masculino.

-Entregas esto a la habitación doce dentro de una hora -Le da el par de medias y la corbata - y le dices al zopenco que la ocupa, que su billetera está bajo el colchón, también le dirás que le deseo suerte con su amorcito.

Sale ignorando al joven que la llama, entrecerrando los ojos debido al resplandor del sol.

Michiru desolada observa el panorama, aparte del hotel no existe otra edificación.

Preguntándose donde rayos fue a parar, ve el bote de la basura, arrojando dentro la ropa de Hanasaki emprende camino hacia la carretera buscando quien le de un aventón hasta Tokio...

.-

Casa Tsukino.

-¡Serena el desayuno está servido! -Ikuko toca la puerta de la alcoba de su hija.

-Bajo en seguida mamá -Mirándose en el espejo responde.

Ese día usa un pantalón de lino color blanco y blusa roja, ata a su cuello una pañoleta de seda blanca. Toma sus sandalias rojas y su bolso que hace juego.

Desciende al comedor donde su padre ya lee el diario. Observa crítico su figura hasta que le sonríe.

-Buenos días mi pequeña. Estás preciosa ¡Claro! Si saliste atractiva como tu padre -Escucha asu esposa gruñir -Y hermosa como tu madre.

Serena ríe, inclinándose a besarlo en la mejilla.

-Buenos días papá. Lo se, juntos hicieron esta belleza -Sin una pizca de humildad responde.

-Pero tu madre es hermosa por mis genes.

Todos voltean a ver al anciano que desciende las pausadamente escaleras.

Sus cabellos blancos tienen mechones rubios y las gafas gruesas no ocultan los ojos celestes.

-Eso significa que también te debo mi belleza -Sonriente Serena le dice -Agradezco infinitamente sus genes.

-Tus verduras están cocidas papá,también te hice un caldo de pollo -Ikuko coloca las fuentes en la mesa.

Suena el timbre yendo Ikuko a responder.

-Mina acaba de llegar -Responde la recién llegada usando un vestido recto de color verde -Buenos días papá de Serena. -Curiosa mira al anciano. Señor Toshiyuki -Hace una reverencia.

-Pequeña -El anciano responde.

-Buenos días niña, -Kenji la saluda -Ya me extrañaba no verte, imagino que no has desayunado.

-Si lo hice y traje dulce de higos -Coloca una bolsa de tela sobre la mesa -La cocinera usó edulcorante para que lo disfrutemos sin remordimiento. Se lo cambié a mamá sin que ella supiera por uno lleno de calorías.

-No seas mala Mina -Serena la amonesta -Róbale los dulces, pero no se los cambies por otros.

Ikuko pone los ojos en blanco al escuchar a su hija.

-Como has crecido jovencita -El abuelo de Serena le dice a Mina -La última vez que te vi eras una adolescente flacuchenta con acné y frenillos. Sigues estando flacuchenta.

-Lo se -Mina se encoge de hombros -De no ser por mi madre postiza -Señala a Ikuko - moriría de hambre.

-¿Los snob de tus padres siguen viviendo de apariencias?

-Y queriendo contagiarme con sus prejuicios -toma el cuenco de frutas de su amiga y come.

-¡Mina! -Serena se queja.

-Aquí tienes hija -Su madre le entrega otro cuenco -Ya lo tenía listo.

-Gracias mamá -Come apresurada -Se nos hace tarde.

Una vez más suena el va regresando de inmediato con un ramo de rosas rojas.

-¿Y eso? -Kenji deja a un lado el diario y se levanta.

-Son para Serena -Responde su madre.

-¿Para mí? -Sorprendida se apresura a llegar al ramo tomando la tarjeta antes que su padre.

Con manos temblorosas abre el sobre leyendo el contenido de la tarjeta.

-¿Quien las envía? -Mina le pregunta.

Serena solo puede leer el contenido una y otra vez.

"Perdóname por ser tan torpe. Mi excusa es que temo perderte

Tuyo, Darien"

¿Teme perderla? Serena se pregunta ¡Si deseaba deshacerse de ella!

Kenji le quita la tarjeta leyendo la dedicatoria.

-¿Quien es Darien?-Severo pregunta.-¿Tiene apellido este ser?

-Fue lo mismo que pregunté cuando mi niña habló de ti -El abuelo espeta.

Mina toma el bolso de Serena y hala a su amiga a la puerta.

-Hoy será un día complicado y ya se nos hizo tarde. ¿no es cierto Serena?

La chica asiente silenciosa dejándose llevar.

-¡Mi hija conoció a un hombre! -Exagerando su angustia Kenji se derrumba en el sofá -¡No puede ser!

-Fue y es lo mismo que lamento desde que te conozco -Toshiyukiinterviene -Aún me pregunto que vio en ti.

-Papá por favor. No ayudas en nada con esos comentarios -Ikuko coloca las rosas en la mesa volviendo a su esposo -Querido...

-¿Sabías algo de esto? -Kenji le pregunta.

-el chico estudia ingeniería en la misma universidad, Serena...

-¿Son novios?

-La verdad no lo se -Ikuko dice sincera -Serena ha estado tan ocupada con el teatro y los estudios que no creo tenga tiempo para novios.

-Lo que padecí sufrirás -El abuelo se regodea. -Disfrutaré el momento.

Tomando el plato de verduras come feliz ...

.-

Apartamento Chiba

-Buenos días Dari -Yoko sale de su alcoba hacia la cocina -Hoy es día de tostadas francesas. Para ti será el filete de Darien, no creo que sea tan egoísta de no querer compartir su comida contigo.

El pequeño can mueve la cola observando todos los movimientos de su ama. Yoko asa el filete y lo sirve en el tazón del perrito.

El timbre suena yendo ella a abrir la puerta.

-Buenos días Yoki -Soishi sonriente tiene un ramo de rosas blancas -Esta es mi ofrenda de paz.

Ella lo mira seria hasta que sonríe encantadora

-Bonitas flores, ¿Porqué es de paz?

Soishi recuerda que después de llorar sobre su hombro lo echó del apartamento con la explicación de querer dormir.

-Por nada, quería invitarte a desayunar, al mediodía salgo a Francia por motivos laborales y regresaré la próxima semana.

-¿Francia? -Yoko se lamenta -¿Y tu hija?

-Hotaru comenzó a estudiar Ingeniería de Sistemas en el Instituto Tecnológico de Tokio, antes me acompañaba a todas partes, ahora como nueva adulta responsable debe cortar un poco sus alas y estudiar.

-Es triste -Toma las rosas -¿Quieres desayunar?

-A eso vine...

-Siéntate que prepararé algo.

Soishi la toma del codo.

-Comeremos fuera -La encamina hacia la puerta para regresar y apagar la estufa -Dari está invitado.

La mujer sonríe mientras toma su bolso y la correa del perro.

-En ese caso... -El perro comienza a ladrar.

-Buenos días -La voz grave en la puerta los hace girar -¿Quien es tu acompañante?

Yoko aprieta los puños

-¡El difunto infiel apareció! ¿A qué vienes?

Endymion entra sin dejar de ver a Soishi.

-A velar por mi propiedad. Este apartamento y todo lo que está dentro me pertenece.

La rubia baja la vista, está ruborizada hasta la raíz del cabello.

-No has cambiado Chiba -Soishi espeta -Marcando tu territorio sin importarte a quien destrozas a tu paso.

Al escuchar su apellido, Endymion arquea una ceja.

-¿Nos conocemos?

-Ya lo creo -Acercándose a Yoko que tiembla visiblemente, el hombre responde. Pasa su brazo por el hombro de la mujer en sentido de protección -Pisoteas a los débiles, usaste a Yoki hasta enloquecerla y luego de extraerle la cordura la abandonaste sin pensar en sus sentimientos.

Endymion ríe soberbio.

-¿Yoki? Ese ridículo nombre se lo puso un perdedor. Ahora si te haces el favor de marcharte y dejarme a solas con mi esposa...

Por fin Yoko levanta la vista hacia Endymion.

-No soy tu esposa, no eres para mí más que una gran y terrible equivocación y si no te marchas en este instante seré verdaderamente viuda.

Sus palabras borran la sonrisa del rostro del hombre.

-Por la ley...

-¡Por la ley! -Grita ella -¿La ley que te llevó a engañarme? ¿Traicionarme con una muchachita que resultó ser una verdadera zorra? ¿La ley que me acompaña en mis noches de soledad? ¿Hablas de esa maldita ley? -Mueve la cabeza -Tienes razón, desde tu hijo hasta las cacerolas son tuyos ¡pero yo no! Soy una persona que merece respeto ¡Tu respeto! -Aferrándose del brazo de Soishi silba suavemente a Dari -Nos vamos, cierra la puerta al salir.

El hombre observa como los otros se marchan.

-Siempre fuiste mía y lo seguirás siendo -Endymion asegura...