Apartamento Aldana.
Micaela se pasea enojada por su sala.
Trasnochada gracias a una visita inesperada, promete cocer a fuego lento y en su salsa a su colega y amigo. Esta vez Hanasaki se pasó y fue muy desconsiderado con Jean Paul y ella.
El diseñador apareció en la puerta de su apartamento pasadas las diez de la noche anterior, llorando como una damisela abandonada, sorprendiéndola por el simple hecho que ella no es santo de su devoción considerándola una fuerte rival. Impactada escuchó una explicación algo confusa.
Según pudo entender, el rubio lo dejó plantado en una fiesta y se marchó con otro hombre. Luego de tres tazas de te, dos ginebras y dos cajas de pañuelos desechables, Micaela logró convencerlo de irse a dormir, ofreciéndole la alcoba de invitados, le prestó un pijama de su hermano mayor.
Para completar su noche tuvo que sujetar la mano masculina y entonarle canciones suaves infantiles a baja voz hasta que el hombre se durmió.
El teléfono de Hanasaki continúa desconectado. Toda la noche ha intentado comunicarse con él siendo infructuosa su labor. Maldiciendo en voz baja para evitar despertar a Jean Paul, se dirige a la cocina con el propósito de hacer su desayuno.
-Esta me la pagarás muy caro Sono, irte a revolcarte quien sabe donde y dejarme a cargo de tu desquiciado e inmaduro mequetrefe -Detiene su monólogo cuando suena su teléfono. Se apresura a contestar antes que despierte a su indeseable invitado. -¿Hola?
-"Gracias al cielo que te hallo".
-¿Sono?
-"Necesito tu ayuda urgentemente".
-¿Por qué debería ayudarte? He pasado la peor noche de mi vida por tu irresponsabilidad.
- "¿De qué hablas?"
-Tengo a tu llorón e infantil maridito en la habitación de invitados.
- "¿Jean?"
-¿Acaso tienes otro hombre? -Pregunta sarcástica -¡Lo olvidaba! Anoche te fuiste de juerga con otro machote.
Se hace silencio del otro lado del receptor, interrumpido por la voz temblorosa de Hanasaki.
-"No es..." -Aclara su garganta - "Me embriagué y perdí la cabeza"
-Y yo pensé que esa excusa era exclusiva de los heterosexuales.
-"Perdona si soy solo humano"
Micaela emite una maldición.
-¡No me interesa conocer nada de tu sórdida vida sexual! -Baja la voz al darse cuenta que grita -Ven en el acto a buscar a tu cornudo insoportable. -Termina susurrando.
- "¡No puedo moverme del hotel!" -Grita angustiado el profesor -"¡Robaron mi ropa!"
Sorprendida por la noticia, Micaela abre exageradamente los ojos, reaccionando con una sonora carcajada.
-Así que te sedujeron, usaron, robaron y botaron -Dice entre risas -Que te sirva de enseñanza para que lo pienses mejor cuando
desees revolcarte con alguien más que tu cornudo, aunque pensándolo bien, a Jean no provoca serle fiel sino asesinarlo. Mira que
hacerme cantarle como si fuera un imberbe.
- "¿Podrías dejar las bromas para después que me ayudes a salir de este atolladero?
-¿Por qué habría de hacerlo? Me estoy riendo por primera vez desde anoche, cuando un inmaduro invadió mi muy preciada
privacidad y robó mi tranquilidad.
Hanasaki gruñe.
- "Ven a buscarme por favor, haré lo que quieras"
Un brillo travieso ilumina los verdes ojos.
-¿Lo que quiera? -Pregunta interesada.
- "Lo prometo" -Le dice la dirección y el nombre del hotel - "Necesito que me compres ropa, incluyendo... ropa interior"
-¿Pantaletas o tanga? -Pregunta divertida.
-Si quieres haces una pieza teatral de esto, pero ahora pórtate con seriedad por favor"
Riendo, Micaela termina la llamada, apaga la estufa, sobre su camisón rojo se coloca un sobretodo largo y toma su bolso, marchándose a comprar un disfraz de gallina...
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Casa Kaioh
Haroto espera impaciente fuera de la casa de Michiru.
Llegó muy temprano para conocer el paradero de la diseñadora, desayunando con Megumi contra su voluntad. La mujer no dejó de elogiar los éxitos profesionales de su hija, recordando entre risas los dolores de cabeza que le produjera años atrás cuando escapaba a divertirse con Haruka.
Dos horas después que lograra hablar por teléfono con Michiru, Haroto observa su reloj. Va a hacer un nuevo intento de llamarla rogando tener suerte, cuando un camión de frutas se detiene frente a la casa.
-Le agradezco infinitamente su ayuda -Escucha la voz de Michiru desde la cabina.
-A sus órdenes señorita -Es la voz de un hombre -Espero que no tenga problemas con su jefe.
-Si tengo suerte, seguiré siendo la niñera de los niños.
Haroto enarca una ceja. ¿Niñera, jefe? Por lo visto su imaginación no ha mermado con los años y la costumbre de mentir se ha mantenido intacta.
Observa al conductor descender del camión, es un gigante fornido de cabello oscuro. Camina hacia la parte trasera tomando una enorme sandía. Michiru se paraliza al ver a Haroto. El rubio la observa interrogante recibiendo como respuesta una airada mirada.
Aún lleva el traje masculino de la fiesta, se ve algo arrugado, no tiene la corbata ni el falso mostacho.
-Ofrézcale a su jefe esta ofrenda de paz. -Le entrega la enorme fruta a Michiru que se dobla hacia delante por el peso.
-No es necesario...
-Tómelo, y si no funciona y el desconsiderado la despide, maldígalo y búsqueme en el mercado, con gusto le daré empleo. -La acaricia con la vista.
Haroto aprieta los puños. Si tuviera el tamaño y la fuerza del hombre, lo golpearía en ese instante.
-Si eso sucede allí estaré -Michiru da un paso atrás -Debo entrar a trabajar. Feliz venta. -Lo despide.
-¿Dónde estabas? -Haroto le pregunta.
Michiru voltea enojada conteniéndose de insultarlo.
-Lo siento jefe. No volveré a llegar tarde. -Apresurada entra a la casa -Buenos días Sarah.
-Buenos días señorita -La doncella hace una reverencia.
-Prepárame un tazón de trozos de sandía con mucha azúcar. -Entrega su carga.
-¿Azúcar? -Sarah se alarma -Recuerde que la pone hiperactiva...
-¿Acaso eres mi nutricionista?
-No señorita, enseguida se lo preparo. -Se retira.
-¿Dónde pasaste la noche? -Haroto pregunta a su espalda.
A diseñadora voltea furiosa.
-¿Quien te dio permiso de entrar en mi casa?
-Estaba preocupado por ti. Imaginando que algo te pasaba.
Michiru sonríe irónica.
-Cambie de estratagema señor Tenoh, ese truco ya lo conozco. -Lo observa con desprecio -Pose de preocupación, un abrazo protector, palabras suaves al oído, un inocente beso y ¡zas!
Haroto se ruboriza.
-Michiru...
-Y a la mañana siguiente, cuando le sonríes a tu "protector" este ni te mira. Y lo peor es que quien se burla y aprovecha la oportunidad es el hermano de tu mejor amiga.
-Lamento lo que sucedió, no debió ser así... -Una fuerte bofetada lo silencia.
Michiru observa asqueada el rostro idéntico al de Haruka.
-Robaste mi virginidad -Escupe las palabras – te robaste a mi mejor amiga y ¡robas mi valioso tiempo! -Murmura viendo que su madre se acerca.
-No... -Con los dedos de la chica marcados en su rostro, él intenta conciliar.
-Márchate a tus carreras y estréllate contra un poste. Le harás un favor a la humanidad. -Escapa en el instante que Megumi llega a ellos.
Haroto masajea su mejilla buscando excusa convincente que decirle a la mujer madura que se alarma al verle la marca de la bofetada...
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Universidad
Serena y Mina, reunidas con Lita bajo un árbol, le cuentan lo vivido en la fiesta de la noche anterior.
-Lamento habérmela perdido, pero era el cumpleaños de papá -Dice la castaña.
Mina asiente.
-Espero que su fiesta no haya sido aburrida como las de papá -Finge escalofríos. -Pero deja que te cuente. Después de la fiesta y que Serena maleteara a Darien, fuimos a un barrio a comer Ramen, ¿Te conté que tuve una cita?
-¡Detente allí! -Lita grita emocionada -Vamos por parte -Observa a Serena -¿Por fin te decidiste y mandaste al diablo al insensible?
La rubia se ruboriza.
-Mandarlo de botarlo... No. Pero le di de su propia medicina... -Baja la cabeza.
-¡Oh Serena! No seas tan humilde -La amonesta Mina -La verdad me sentí muy orgullosa de ti, lástima que en el proceso hayas usado de proyectiles los zapatos.
Lita se sorprende.
-¿Golpeaste al malnacido?
-¿Lo hice? -la furia era tan grande que no recuerda mucho.
Los hombres comienzan a concentrarse alrededor de ellas.
-Te toca a ti -La castaña señala a Mina -¿Cómo es eso que tienes novio? ¿Lo saben tus padres?
-No es mi novio, no aún -dice divertida -Y lo esconderé de mis padres hasta que seamos abuelos -Suspira.
Las otras ríen.
-Eso si que es soñar despierta -Lita voltea hacia Serena -¿Qué tal es el amiguito de esta niña?
-Feo, enano y gordo -Dice muy seria haciendo enojar a Mina. Ríe -No es cierto, es alto, delgado, cabellos plateados, ojos verdes, sonrisa de galán y una manera de hablar que eriza la nuca... de Mina -Corrige cuando su amiga la mira con ojos entornados.
-¿Es rico? -La castaña sigue interrogando.
-Tendrás que preguntárselo a Mina porque yo no lo he probado -Bromea Serena.
Ella y Lita la miran interrogantes.
-¡Ey! Lo único que he hecho es comer y salir con él -Ruborizada aclara.
Una ligera sombra las cubre.
-Pasaba por aquí y quise ver por qué hay tantos hombres aglomerados.
Las tres chicas voltean hacia la voz femenina.
-¡Hotaru! -Serena se levanta -¿Qué haces aquí?
-Quiero cambiarme de universidad y vine a ver las ofertas de estudio y los horarios.
-¿Tu papá está de acuerdo?
-Él apoya todo lo que hago mientras no sea malo.
-¡Te lo cambio por el mío! -Gime Mina.
Hotaru mira a las acompañantes de Serena.
-Conoce a mis amigas -Serena las presenta -Minako Aino, dile Mina a secas y Lita Kino.
-Te he visto. Papá dice que tienes potencial para ser una Top Model -La chica de cabello azabache le comenta a la castaña.
-¿Quién es tu padre? -Pregunta Mina.
-Es el asesino de diseñadores y amigo de la señora Yoko, Soishi Tomoe.
-¿Soishi Tomoe? -Sorprendidas corean.
-No es tan malo como lo pintan, es solo que no le gusta la mediocridad. -Hotaru defiende a su padre.
-Siéntate y cuéntanos algo sobre él -Mina emocionada la invita. -¿Crees que será novio de la futura ex suegra de Serena?
-No se por qué dicen que eres educada y fina -Lita se burla.
-Eso espero, digo, eso de que papá y su amiga de la juventud sean algo -Hotaru observa a su alrededor, a los ya presentes, se les han unido más hombres. -¿No hay un lugar menos público? Pregunta preocupada.
-¿Por qué te vas hermosa? Son mi inspiración para venir a estudiar todos los días -Un joven cercano le dice al escucharla.
-Tranquilo desteñido y ve a tus clases -Lita lo amonesta calmada. -Iré por unas magdalenas, ¿Les apetece algo?
-Te quiero a ti nena -Le grita uno de los jóvenes.
Mina toma su teléfono.
-Llamaré a la profesora Aldana para que repitas eso delante de ella -Mira retadora a los hombres que se dispersan en un santiamén.
Todos los estudiantes le temen a Micaela.
-Deberé recordar eso la próxima vez -Lita toma su bolso -Cierren sus bocas hasta que vuelva, no quiero perderme los chismes.
-Trae magdalena para todas y jugo de pomelo -Serena le pide.
-En el acto -Camina hacia el cafetín. Observa a un rubio alto que camina distraído. -¡Cuidado! -Movida por el instinto lo toma del brazo halándolo, salvándolo de ser arrollado por un ciclista.
Sorprendido el hombre observa al ciclista que burlón le hace una seña obscena antes de desaparecer.
-Gracias, pude sufrir... -Sus ojos verdes se encadenan en los de la chica. -Hola soy Andrew...
-Te he visto antes ¿Eres el amigo de Serena?
-El mismo -Su mente está en blanco.
-Soy Lita Kino -Le tiende la mano.
-Estás en las vallas de la autopista -Habla como tonto. Pestañea ruborizado –Yo... -¿Cómo es posible que el experto conquistador no tenga palabras para esa lindura?
-¿Seguro estás bien? ¿No te hice daño al halarte con fuerza? -Pregunta preocupada.
-Estoy bien.
Lita mira a Andrew insistente, finalmente asiente.
-En ese caso me voy a la cafetería, si quieres saludar a Serena está allá -Señala con el índice.
-Voy de pasada, debo entregar un informe de pasantía y volver a trabajar, salúdala de mi parte y dile que le envío mis mejores deseos en su nueva etapa laboral.
-Lo haré -Sonriente voltea para continuar su marcha.
-Espera Lita -Andrew la llama.
-¿Si? -Curiosa lo mira.
-Quieres tomar un café conmigo?
-Estaré desocupada después de las cinco -Asiente ella.
-A esa hora está bien Iremos donde quieras.
-¿El Coffe Star te parece bien? Está cerca de la Agencia donde haré una sesión de fotos.
Andrew piensa, ese es uno de los lugares más exclusivos donde los ricos y famosos se reúnen. Tragando en seco, asiente.
-Estaré esperándote -Saca cuenta mentalmente del dinero que tiene en el bolsillo.
Despidiéndose, se marcha a la facultad de ingeniería preguntándose donde queda el dicho café...
