Dos días más tarde.

-Buenas noches... -Serena mira curiosa a la doncella que abrió la puerta -¿Te conozco?

Sarah palidece. Nerviosa mueve la cabeza.

-No -Exhala.

-Sería extraño si recordaras a alguien más que al zopenco de Darien -Mina ironiza. Sonríe a Sarah -Venimos a ver a Michiru, nos enteramos que se está muriendo.

-La señorita está indispuesta -Aprieta nerviosa su delantal sin atreverse a mirar a Serena.

La chica no deja de mirarla.

-Creo que te conozco. -Dice lentamente -¿Estudiaste en la escuela para señoritas...?

-Tonterías -Espeta Mina. Ingresa a la casa sin ser invitada -Si sus padres pudieran pagar una colegiatura tan costosa, ella no estaría trabajando de sirvienta.

-Pero... Serena señala a la doncella.

-Ve y dile a Michiru que no nos iremos hasta verla, dormiremos en la sala como medida de presión -Categórica, Mina le ordena. -Serena y Mina estarán en su casa, molestando a la servidumbre, comiéndose sus alimentos y robando sus diseños hasta que nos de audiencia.

La doncella la mira sorprendida, cerciorándose que habla en serio.

-Si señorita -Deseando desaparecer de la faz de la tierra, Sarah abandona el recibidor.

Serena suspira. Si pudiera concentrarse una vez en su vida, lograría recordar donde ha visto a la doncella de Michiru.

Mina comienza a pasearse por el recinto, deteniéndose frente a un jarrón pintado a mano.

-Muy interesante -Dice tomándolo en las manos. Inspecciona su base-Creí que el último de estos lo tenían los honorables Aino.

-¿Qué es? -Serena le pregunta.

-Es un jarrón del siglo XVI obsequiado a los Shogunes que vigilaban las costas de Chiba de los invasores. Se dice que fueron traídos por misioneros portugueses en un intento por ganar su beneplácito.

-¡A ver? -Serena hace el intento por tomarlo.

-¡Ni sueñes con tocarlo! -Minaaleja el jarrón de su amiga - ¡Recuerdo aún lo que hiciste en el museo!

-¡Ya te dije que la pintura japonesa antigua se enredó con la cremallera de mi mochila! -Espeta ofendida. -En ese museo trabajan solo incompetentes.

-Que nos prohibieron a todo el curso de preparatoria pisar nuevamente sus instalaciones.

-De todos modos odias esos lugares aburridos. -Dice su amiga como excusa. -Mejor deja eso en su lugar y dime cómo te fue anoche con tu empleado pobretón. -Se ruboriza por sus despectivas palabras y el enojo evidente de Mina -Lo siento.

-No todos nacimos en cuna de oro. -Cruzada de brazos, Mina responde triste -¿De qué vale?

-Lamento que tus padres aún no te hablen.

-Me negué a venderme como geisha, tener un protector adinerado que se encargara de mantenerme prisionera y felices a mis padres. Ellos se lo pierden.

-¿Has avanzado en tu relación con Yaten?

Mina niega con la cabeza.

-No puedo. Yaten es un amigo especial, no exige ni aparenta ser mejor o peor que nadie. Él es genuino.

Serena la mira sorprendida.

-¿Te enamoraste de él?

-Como tú lo estás de Darien. -Suspira temblorosa.

-¿Entonces por qué...?

-¿Qué harán mis padres si se enteran? Soy su seguro para duplicar la fortuna, no aceptarán que me una a un hombre... Lo humillarán e impedirán que lo vea nuevamente.

Serena la abraza solidaria.

-Lamento que no puedas vivir tu historia de amor.

Sarah regresa.

-La señorita Michiru las recibirá. Síganme por favor.

-Sigo pensando que la conozco. -Serena le murmura a Mina.

-Tal vez de la fiesta efectuada hace meses -Su amiga se encoge de hombros.

-Si -Asiente no muy convencida.

Sarah las conduce por un largo corredor en el segundo piso. Deteniéndose en una puerta doble con relieves de tréboles, toca antes de abrir.

-Las señoritas...

-Que pasen ya y me informen lo que sucede con mi peor enemigo.

-Regrese el termómetro en su boca señorita Kaioh -La regaña la enfermera.

Ambas entran a una amplia alcoba exquisitamente ambientada en lo que parece ser una réplica de las mil y una noches. Poltronas, cojines, tules y cortinas de satén imperan el la recámara, al fondo, en medio de dos puertas, está una cama matrimonial con doseles y tules. Michiru, aún con el rostro ruborizado se halla acostada.

-¡Wow! -Serena exclama -Esto es como cruzar la máquina del tiempo.

Mina pone los ojos en blanco.

-Querrás decir usar la máquina del tiempo o regresar en el tiempo.

Michiru se carcajea expulsando el termómetro.

-Ya se por qué mi primito la conquistó -Dice entre risas -A veces puedes ser muy tonta. ¿Ya conociste a Sarah? -Señala a la doncella que espera instrucciones. -También cree en ineptos.

La doncella se ruboriza.

-Señorita...

-¿Cómo está tu hijo? ¿Su padre ya te envió la mensualidad?

Sarah retuerce sus manos. Bajando su rostro, observa de reojo a Serena.

-Hace cuatro días -Responde con un hilo de voz.

-Sube te para las chicas y mi niñera. -Le ordena Michiru -Les traes pasteles, galletas, mermeladas, y todo lo que las engorde. Si yo sufro, ellas también deben hacerlo.

La doncella abandona la alcoba rápidamente.

-Solo venir a visitarte es un sufrimiento -Espeta Mina -Primero permitir que Serena conduzca su nuevo y hermoso y descapotable rojo, ¿Sabías que suelta el volante a más de cien kilómetros por hora y busca un espejo para revisar si se despeinó? -Aprieta sus mejillas con las palmas - ¡No se como no me hice pipí!

-Lo hice una sola vez porque ella me dijo que me veía horrible -Serena se disculpa. Y es mi auto ¿Quién más lo conducirá?

-Después tuve que sonreírle al portero con cara de perro castrado y resentido -Mina la ignora – que se dio a la tarea de buscarnos en la página de los criminales más buscados.

Michiru asiente.

-Chijö es así, y está peor desde que le prohibí la entrada a... los vendedores ambulantes. -dice improvisando. -Ya saben, siempre quieren venderte cosas inútiles.

-Es cierto -Serena responde sentándose junto a ella -Una vez le compré a uno un libro de pastas y mariscos. Mamá se enojó mucho porque estaba escrito en ruso, -se ruboriza -Es que el vendedor tenía unos ojitos tan lindos y no abrí ni detallé en lo que compraba con el dinero que hallé en la mesa.

Las chicas, incluso la enfermera ríen sin poder evitarlo.

-Ahora que hemos corroborado el porcentaje de espuma que tiene el cerebro de Serena, entréguenme los reportes, ¿Cuál es la comidilla y quién es la víctima? -Toma el vaso con agua que la enfermera le ofrece.

-Los rumores dicen que estás embarazada. -Serena responde sin tacto.

Impresionada, Michiru escupe el agua.

-¿Que yo qué?

.-

Italia.

Sentado frente a un gran ventanal del lobby del lujoso hotel, Haroto Tenoh piensa qué estrategia usar para acercarse a Michiru.

-Hasta que por fin te veo hermanito.

Haroto voltea a ver a la persona que habla a su espalda.

-¿Qué estás haciendo en Italia?

-Buenos días a ti también -Irónica le dice la rubia idéntica a él.

Haruka de Kou, como prefiere que la conozcan, lleva el cabello cortado hasta los hombros, es diez centímetros más pequeña que él y su cuerpo envuelto en un vestido rojo hace que los transeúntes volteen a verla dos veces.

-Lo siento, mañana correré y no tengo ánimos para ser amable. ¿Dónde está tu marido?

-Llevó a la niña a Japón conocer a sus abuelos. Anoche lo despedí y vine a buscarte.

Haroto se levanta y camina hacia el comedor.

-¿Cómo supiste donde hallarme?

-Siempre te ha gustado el Ritz -Haruka camina a su lado.

Los huéspedes y personal observan fascinados a los mellizos. Aún siendo hombre, Haroto tiene el mismo sex-appel que Haruka. Ambos son un imán de deseo.

-¿Por qué no estás con tu marido?

-A diferencia de él, yo no estoy de vacaciones. -Aspira una bocanada de aire -Y no tengo valor para regresar. Hace unos días papá me llamó, parecía ebrio, entre muchas incoherencias me dijo que soy su vergüenza.

-No es cierto. Él lloró al saber que no me acompañabas cuando fui a visitarlos.

-Ajá -Deteniéndose, Haruka lo mira acusadora -¿Por qué rayos viajaste a Japón sin avisarme?

-No creí que te importara -Su mellizo de encoge de hombros -El día que te marchaste dejaste bien claro que preferías a un muerto de hambre que a tu familia.

-¡Eres un maldito infeliz! -Espeta ella, los huéspedes giran sus cabezas para verlos. -¡Por ti y tu deseo de asesinar a Seiya me marché! ¡Fuiste el culpable que huyera de mi país! -Da la vuelta y se marcha.

Cerrando los ojos por el impacto de la noticia, Haroto mueve la cabeza

Será otro entuerto que deberá enderezar...

.-

Japón.

-¿Embarazada? ¿Yo? -Pregunta sorprendida para a continuación reír a carcajadas. --Lo estoy, de una bacteria. Me embaracé cuando comí mariscos extraterrestres. -Dice sin dejar de reír.

-Esa es la comidilla -Mina le responde -Que te embarazaste...

-Para embarazarme debería tener sexo o correr a una clínica de fertilidad, eso en caso que fuera lesbiana.

-No digas eso delante de Serena, parece árbol de navidad -La amonesta Mina.

Michiru observa a la indiciada y ríe más fuerte.

-Sexo, delicioso y lujurioso sexo,, pen...

-Jean Paul dijo que te envenenaste cuando te mordiste la lengua -Serena casi grita.

-Si fuera venenosa, lo habría mordido hace años. Acabar con las plagas del planeta debería ser mi prioridad. Se encoge de hombros -Tendré que alimentarme con canapés y mucho alcohol, este bebé nacerá bailando -Vuelve a reír. -Hay que ver lo que inventa la gente para sentirse feliz.

-Entonces no estás embarazada.

-¡Ni pensarlo! Tener un bebé es más que alimentarlo y cambiar pañales. Y a mi mamá le daría un ataque si yo trajera un bastardo a la familia. Con uno es más que suficiente.

Sus palabras dejan abierta una interrogante.

-¿Hay una historia negra en tu familia? -Serena pregunta indiscreta.

Sarah regresa con una bandeja. Al borde del llanto y con manos temblorosas, sirve el te.

-¿Sucede algo? -Michiru le pregunta.

-Terminé mi turno, Mamoru me espera.

-¿Mamoru? -Serena recuerda el Hanami -¡Eres la mamá del pequeño que estaba perdido en el parque!

De inmediato Sarah pierde el color de su rostro.

Michiru mira a ambas chicas.

-¿Conociste a Mamoru? -Pregunta intrigada - ¿El hijo de Sarah?

-Así es, estaba perdido y se me acercó preguntando por su mamá -Serena comenta -Es muy lindo y dulce. La señora Yoko quedó encantada con él.

Michiru se cubre la boca para no gritar.

-¡Santo cielo! ¿Mi tía también lo conoció?

Entrecerrando los ojos, Mina mira a Michiru. Va a preguntarle qué sucede y por qué hace de un comentario una alharaca cuando Megumi entra a la recámara.

-Veo que tenemos visitas -Reconoce a Serena -Eres la novia de Darien.

Sarah aprovecha para escapar.

-Así es, buenas noches señora Kaioh. -Con las manos en su regazo, Serena hace una reverencia -Le presento a mi amiga Mina Aino.

-Un placer señora -Dice Mina reverente.

-Es bueno verlas aquí, Darien y Yoko vienen a verte hija -La dama le dice a Michiru.

-¿Cómo se llama su empleada? -Mina pregunta -La chica que acaba de salir.

-¿Te refieres a Sarah Takeru? -La dama madura le pregunta.

-Es muy joven Serena comenta -¿Dijiste que tenía un niño?

-Hijo de un malnacido desgraciado poco hombre -Responde Michiru.

-Te he dicho que una dama no se expresa de esa manera -Megumi amonesta a su hija. Observa a sus invitadas -Sarah está con nosotros desde muy joven, su madre trabajaba para la familia y luego ella ocupó su lugar. Lo del niño, es una triste historia. Su novio la abandonó. Mi hija no tuvo corazón para despedirla y continúa trabajando para nosotras. No he visto al niño en persona, Michiru es su madrina, está siempre atenta a las necesidades del pequeño. -Sale de la alcoba.

Mina se cruza de brazos.

-¿Cuál es el misterio? Le pregunta a Michiru.

-No se de qué hablas. -Evade la pregunta -¿Cómo van las grabaciones?

-Muy bien, -Responde Serena ausente de la interrogante de Mina -Ya están listas las promociones y grabamos los primeros bailes.

-¿Has besado a algún galán?

La chica suspira.

-Por desgracia ella lo ha hecho solo para las promociones un par de veces, un beso casto al protagonista y uno lujurioso al malo de la novela -Ríe al ver el rubor de Serena -Pero mi personaje tiene un cuarteto amoroso, no perdona ni al nerd del colegio -Mina responde.

Continúan conversando hasta que Darien y Yoko llegan escoltados por Megumi...

.-

Dos horas más tarde, Darien y Serena se hallan sentados en una pastelería al aire libre.

-Mañana tengo la última evaluación del semestre -Le informa la rubia.

-¿Has pensado cómo pasar tu cumpleaños? -Tomando una servilleta, el moreno la coloca sobre las rodillas de su novia.

Serena lo mira sorprendida.

-¡Recordaste que pronto cumpliré años!

-Se que no he sido una buena persona y me he comportado como un patán contigo, prometí cambiar y estoy intentándolo... -Nota que varios hombres se entretienen mirando a su novia -Vámonos de aquí.

-No han traído los pasteles. Se queja ella mirando un mensaje en su teléfono -Mamá me dice que papá acaba de llegar y pregunta por mí. ¿No crees que es el momento ideal para que hables con él?

Darien niega con la cabeza.

-Debo entregar un informe de pasantía mañana a primera hora. Pero podríamos planear salir este fin de semana a la playa. Necesito que estemos a solas para hablar. Quiero contarte algo importante.

Decepcionada, Serena se levanta.

-Me iré a casa, es tarde. -Observa al mesero acercarse con la orden. Coloca un billete en la mesa -Lo siento pero debo marcharme, disfrútelo de mi parte.

Darien se levanta de la silla.

-Serena por favor... -Dice suplicante.

-Tengo mucho sueño -Sin despedirse, se dirige a su Porshe rojo y se marcha rápidamente.

Pesaroso, Darien comprende que acaba de comenzar a quemar su último puente...

.-

Casa Kou.

Yaten se acerca a la puerta al escuchar el toque insistente.

- ¿Yaten Kou?

El peliplateado observa curioso a la mujer madura frente a él, tras ella se halla estacionado una limosina.

-¿Quién lo busca? -Pregunta cauteloso.

La mujer saca de su bolso una fotografía. Observa al joven.

-Mi nombre es Minako Aino, soy la madre de Minako. Tengo entendido que sale con mi hija.

Por la manera que lo dice, a Yaten le parece que lo considera un delincuente.

-Somos amigos, nada más.

La mujer lo mira de pies a cabeza.

-Así que eres el culpable de que halla escapado de su casa. -Mira detrás de Yaten hacia el interior de la humilde casa.

El joven se sorprende, la chica no le ha dicho nada de una crisis familiar, pensándolo bien, Mina jamás le ha contado nada de su familia.

-Si la busca aquí, le informo que no la tengo escondida.

Minako sonríe sin gracia.

-Qué bajo ha caído mi hija. Tener a alguien como tú de... -Saca su chequera y un bolígrafo -Dime cuánto quieres para que dejes de verla.

Yaten la mira boquiabierto, siente que la ira comienza a ocupar el lugar de la sorpresa.

-Si ya terminó de insultarme puede marcharse.

Minako mueve las manos despectiva.

-¡Oh vamos! No te sientas ofendido, todos tenemos un precio. El tuyo debe ser barato.

-Si no se larga juro que olvidaré que es mujer. -Replica entre dientes.

La mujer sonríe soberbia.

-Tarde o temprano te darás cuenta que no vales un yen. Mi hija nació para ser grande y una bacteria insignificante como tú no impedirá que cumpla su destino. El esposo perfecto la aguarda paciente, Mina está contigo solo para castigarnos, en cuanto se aburra de ti regresará a casa y se casará con un verdadero hombre. -Da media vuelta y camina hacia la limosina.

Furioso, Yaten azota la puerta y se dirige a su alcoba, encerrándose. Busca en su teléfono el número de Mina.

-"Hola Yaten" -escucha la voz del otro lado de la línea.

-Necesito verte con urgencia.

-"Podríamos vernos..."

-Hoy mismo, dime donde vives y voy por ti. -Dice tenso.

Se escucha un ligero silencio, roto por la voz de Mina.

-"¿Sucede algo?"

-Te lo diré personalmente.

En la sala, su madre sale de la recámara.

-¿Sucede algo? -Halla la sala desierta. -¿Quién azotó las puertas?

Vestido para salir, Yaten se asoma.

-Perdona mamá, cerré la puerta sin medir la fuerza.

Ayari Kou nota que su hijo está enojado.

-¿Vas a salir a esta hora?

- Será rápido, no me tardaré.

-No me parece buena idea hijo, son pasadas de las diez de la noche.

-No pierdas la calma mamá. -Le dice tenso.

-¿Vas a ver a la chica misteriosa?

El peliplateado se controla, desea gritar y destrozar lo que halla.

-Ya te lo dije, volveré pronto -Decidido, abre la puerta hallando frente a él a una pequeñita rubia de ojos azules.

-Hija, él es tu tío Yaten -Escucha el peliplateado.

Sorprendido, observa al hombre de cabello oscuro que sostiene a la niña en brazos.

-¿Seiya...?