-Nada como atragantarnos de patatas rellenas de carne y queso para pasar el mal trago. –Mina le dice a su amiga mientras conduce por la concurrida Tokio hacia la casa. Está harta de escucharla llorar. -¿Qué te parece?

-Quiero ver a Andrew –Le dice Serena entre suspiros entrecortados –Necesito saber si…

-¿Estuvo cubriendo a tu fornicario? Apuesto a que lo sabe todo. -Serena continúa hecha un mar de lágrimas –Yaten también tiene un hijo. -Le dice con la amargura reflejada en su voz.

De inmediato su amiga deja de llorar y compungida la mira.

-¿Cómo… sabes…? –Le pregunta entre suspiros de pesar -¿Lo viste entonces?

-No. El imbécil me llamó esa noche para decirme que no podríamos vernos –Observa un congestionamiento y se pasa al carril contrario sin importarle los autos que le suenan la bocina –Fue cuando escuché que un niño le decía papá.
-Emite un gruñido furioso mientras aprieta con fuerza el volante --¡Malditos desgraciados prostitutos! ¡Deberían quedarse impotentes en el mismo instante que planean echar la peluca al aire! -Grita con todas sus fuerzas

Serena tiene la mirada perdida, intenta concentrarse en lo que su amiga le informa.

-¿Papá? ¿Peluca?

-Cana al aire -Se corrige. -Y así es. –Se pasa un semáforo en rojo. Dari se esconde debajo de las piernas de Serena –Creo que todos los amigos de tu ramero son como él, tal vez tienen una fraternidad llamada "embaracemosperras". –Un hombre le grita obscenidades -¡Eso será tu madre! –Grita furiosa a su vez.

Aún con el cinturón de seguridad colocado, Serena se sujeta del asiento y la puerta.

-Mina… vas muy veloz…

-¡Quiero matar a esos estúpidos, mentecatos, rameros, prostitutos! –Algunas otras palabras ruborizan intensamente a Serena.

-Si… -Serena lanza un suspiro entrecortado – Darien es todo lo que acabas de decir…

Y ese maldito sapo de ojos verdes ha de tener una mujer tan imbécil como él en casa y viene a hacer amistad conmigo, tratándome como si fuera única solo para enamorarme.

-Darien…

-¡Se van a arrepentir esos dos aventureros! –Promete malévola.

-¡Oh Mina, somos unas tontas! -vuelve a llorar.

-Frente a mí solo veo la palabra venganza -Mina.

Guardan silencio hasta que llegan a su destino.

-¿Qué hacemos aquí? –le pregunta Serena.

-Alguien te debe una explicación. ¿Recuerdas cuando nuestra amiga mencionó tener un bastardo en la familia?

-Si…

-Y se sorprendió al saber que la loca… señora Yoko y tú conocieron al hijo de su sirvienta. –Están dentro del auto sin moverse. Mina observa a Serena asentir sin dejar de llorar -¡Maldita sea Serena! –Le grita -¡Deja de berrear y enfrenta todo como una mujer, no como un avestruz!

-¿Y qué hago Mina? ¿Golpear a la mujer y matar a Darien? –Pregunta exasperada.

-¡Tampoco exageres! –Sale del auto.

-¡El niño existe! –Le dice Serena siguiéndola con el perro en brazos. –Esa es la realidad y el recordatorio que Darien es un infame infiel…

Ignorando a su amiga, Mina se acerca al portero.

-Deseamos ver a la señorita Michiru…

-Lo siento, ella salió temprano –Expresa el hombre con cara de asesino.

-¿Sabe dónde pudo haber ido? Es de vida o muerte.

Chijö las observa silencioso, minutos después asiente.

-Fue al parque de diversiones al sur de la ciudad.

-Gracias –Mina hace una reverencia y regresan al auto. Observa a Serena tomar el alimento de Dari y marcharse caminando -¿A dónde crees que vas?

-¡No pienso subirme a esa máquina de la muerte! –Asegura ella –Tomaré un taxi y me iré a casa del profesor Sono. Necesito que me aconseje qué hacer… quiero matar a Darien pero…

Se aleja hablando sola.

Mina la observa. Un detallito más y sería la doble de Yoko.

-Esos malditos Chiba enloquecen a sus mujeres –Determina.

Abordando su auto, se dirige al parque.

Ella si quiere escuchar por qué Michiru no les confesó el secreto de Darien…

.-

Casa Tsukino.

Nervioso, Yaten pasa su mano por el cabello y acomoda su saco antes de tocar el timbre.

La puerta se abre, una mujer madura lo observa calmada

-Buenos días.

-Buenos días señora –Responde tenso -¿Mina Aino se encuentra?

-Salió temprano con mi hija. ¿Puedo conocer el nombre de la persona que la busca?

-Soy Yaten Kou. –La presencia de la mujer lo atemoriza. ¿Será porque no se atreve a preguntarle nada de lo que la mujer le dijo aquella noche?

La dama sonríe condescendiente.

-He escuchado de ti, por fin conozco al novio de Mina - abre más la puerta para darle entrada –Eres bienvenido a mi casa.

-Gracias –Tímido ingresa a la residencia.

Piensa en las palabras de la mujer. ¿Mina habla de él y dice que es su novio? La cabeza comienza a darle vueltas.

-Mi nombre es Ikuko Tsukino, soy la mamá de Serena y casera de Mina hasta que arregle el asunto con esos déspotas padres o decida independizarse –Ikuko le dice al invitarlo a sentarse en el sofá -¿Conoces a sus progenitores?

-A su madre…

-Esa Minako jamás debió ser madre –Espeta la mujer –Luego recuerdo que de serlo no tendría yo una segunda hija y tú estarías solo.

-Así es…

-Mina es dulce, algo alocada, pero eso se arreglará a medida que vaya madurando.

-¿A quién comparas con una fruta? –Pregunta una voz fuerte.

Yaten se gira y observa a un anciano.

-No comparo a nadie papá, estoy hablando con el novio de Mina.

El hombre se detiene frente a Yaten.

-Levántate –Le ordena. Yaten obedece. Acomodando sus anteojos, lo estudia hasta hacerlo sentir nervioso –No está nada mal, nuestra niña a la fuerza tiene buenos gustos. –hace un ademán para que Yaten se siente -¿Cómo te llamas chiquillo?

-Yaten Kou, señor.

-¿Qué edad tienes? ¿Estudias? ¿Trabajas? ¿Tienes casa propia o esperas venir a vivir aquí cuando te cases con la niña?

El peliplateado pierde el aliento ante el interrogatorio con que es bombardeado.

-Deja en paz al joven –Ikuko se acerca con te y pastitas –Lo ahuyentarás y Mina se enojará. ¿Leche? –Pregunta a Yaten al servirle el te.

-Si, gracias –Observa la puerta deseando escapar.

-¿Conoces a Serena? –El anciano pregunta.

-Así es señor –Observa al anciano mojar las pastas en el te antes de morderlas.

Esas personas son normales como su familia. No tienen nada de esnobs.

-¿Sabes si mi nieta tiene novio? Dame detalles del fracasado.

Yaten no comprende si el viejo intenta no reír o enojarse.

-Debería preguntárselo…

-¡Tonterías! –Exclama el anciano. -Mina y Serena siempre están secreteando o durmiendo, ¿ves esas rosas? –Señala los ramos –Los envían todos los días a mi nieta, ya no soporto su olor y si veo una rosa más se las haré tragar al mensajero.

Yaten no sabe qué decir.

Observa todos los ramos de rosas, es el sello de Darien, sin embargo no sabe cómo está su relación con Serena, su amigo no es muy dado a hablar de su vida privada con él.

-Le confieso que ella fue novia de un amigo mío, pero desde hace unos meses no he estado al tanto de la relación que mantienen. Apenas a mí me da tiempo de saludar a Mina –No se atreve a confesar que solo es un amigo porque de seguro lo echarán a patadas…

.-

Apartamento Chiba.

Yoko llamó a su abogado y se marchó dejando a Darien atrás.

Después que se fuera Serena, su madre le recriminó ser como su progenitor, indicando que era aún peor que él. Lo acusó de no darle el apellido a su hijo porque se avergonzaba.

-¡Quién sabe cuantos bastardos más tendrás a tu espalda! Al menos Endymion tuvo la delicadeza de evitar embarazar a sus rameras –Le gritó furiosa.

El moreno se halla en el sofá pensando en su vida. Si, es la copia de Endymion Chiba, por fin lo reconoce.

-¡Cielos! –Lleva sus manos a la cabeza revolviendo su espeso cabello. -Serena no me perdonará jamás.

La impotencia y culpa lo carcomen. No desea perder a Serena. Ella es su vida, su universo. Es la razón por la que quiere cambiar.

Todo por ser el rey de los imbéciles y creerse astuto.

No está dispuesto a perderla, le pedirá perdón y si es preciso hará penitencia de por vida para que ella lo perdone, pero antes hará algo que debió hacer cuando nació Mamoru.

Toma el teléfono y marca a Sarah.

-¿Hola?

-Sarah, necesito hablar contigo, mamá ya conoce la existencia de mi hijo – Escucha silencio interrumpido por gritos infantiles -¿Sarah?

-¡Santo cielo!

-¿Dónde estás?

-Traje a Mamoru al parque de diversiones, la señorita Michiru está con nosotros.

Darien agradece a su prima el haber apoyado a Sarah cuando descubrió que el pequeño niño es un Chiba, el lunar de la frente es indiscutible.

-Dile a Michiru que cuide al niño mientras nos vemos en tu casa. –Le pide –Necesito conversar algo muy importante contigo.

-¿Es malo…?

-No quiero hablar esto por teléfono, nos vemos en tu casa dentro de treinta minutos –Corta la comunicación y llama al teléfono de Serena.

-"El número que usted marcó está fuera de servicio" – Escucha la voz de la operadora.

-¡Demonios! –Comienza a odiar la voz.

Se levanta y tomando sus llaves abandona el apartamento. Ese día obligará a Sarah a aceptar que él figure en el acta de nacimiento de Mamoru…

.-

Apartamento Sono.

Hanasaki espera a Serena en la puerta del elevador luego que el portero anunciara su presencia y comentara que lloraba.

Tan pronto se abren sus puertas, ella suelta a Dari y se arroja a sus brazos.

-¡Darien me traicionó…! -Dice con palabras apenas comprensibles --¡Él…!

-Calma pequeña, -La consuela –entremos y me explicas todo –Curioso mira al pequinés ingresar al apartamento y subirse al sofá después del tercer intento -¿Esa rata es tuya?

Serena observa hacia la dirección que señala.

-¡Oh! Es Dari, el perrito de la señora Yoko.

De inmediato el pequinés ladra feliz.

-Creo que me está saludando, pero bájalo del sofá antes que Jean…

-¿Quién trajo un perro a mi santuario? –Pregunta irritado el diseñador. Observa a su visitante y luego al can -¡Qué perrito tan encantador! –Lo toma en brazos haciéndole mimos. –Hana mi amor, atiende a la niña que está tan espantosa como el día que me la presentaste –Se marcha a la alcoba con el perro.

Serena baja el rostro y vuelve a gimotear.

-Nunca he sido bella, por eso Darien se buscó a otra mujer…

Sus palabras sorprenden al coreógrafo. Se suponía que el joven moreno y su alumna estaban en una fase melosa.

-¡Nunca digas eso! –La regaña. –Eres una jovencita muy hermosa y cualquier hombre desearía ser tu novio.

-Cualquiera menos Darien –Llora desconsolada.

Hanasaki mira el techo implorando paciencia. Hablar con Serena es entrar a otra dimensión.

-Deja de llorar y dime qué sucedió. ¿Tu novio terminó contigo? –Serena niega con la cabeza. – ¿Tiene otra mujer además de ti? –La chica se encoge de hombros. -¿Por qué dices que el malnacido se buscó otra mujer?

-Hace más de cuatro años que somos novios… -Suspira evitando llorar.

- Eso me dijiste –Aprieta sus manos para no zarandearla y obligarla que hable sin interrupciones.

-¿¡Cómo me explica usted entonces que él tenga un hijo de dos años!? –Grita furiosa antes de lloriquear a todo pulmón.

Hanasaki queda sin habla.

-Dile a la niña que deje los gritos, mi pequeño Hani se durmió –Advierte Jean Paul.

-¡No llames al perro por mi nombre! –Espeta Hanasaki antes de volver su atención a Serena.

-Dígame… si la cuenta le… sale bien porque… a mí no –Se abraza a él y llora mojándole la camiseta.

-Debió darte una explicación –No se le ocurre nada más qué decir.

Ya comprendo por qué… no se atrevía a hablar con papá… ¡Darien es un bígamo!

¡Rayos!

Su alumna predilecta está desolada y él que quiere saber sobre la salud de Michiru y si son ciertos los rumores de su embarazo…