Parque de Diversiones.

Michiru lee el periódico mientras sujeta al pequeño mamoru.

El niño se divierte en el carrusel y lanza grititos de alegría desconociendo las emociones contradictorias que su tía como la llama, siente en ese instante.

-"Haroto Tenoh, campeón de Italia". –Lee la reseña informativa hasta que llega a algo interesante -"Indicó el piloto que, luego de participar en la próxima carrera de Daytona en los Estados Unidos, tomará un año sabático para estar con su familia en el país del sol naciente".–Lee el titular deportivo - ¡Desdichado! -Espeta al observar la fotografía de él posando con modelos casi desnudas. Arruga el periódico -¡Que ni se acerque a mis dominios!

-¿Tía? -Mamoru la mira interrogante --¿Me porto mal?

Michiru observa al pequeño. Parece asustado. Hablará con Sarah para conocer datos de la guardería donde Mamoru pasa el tiempo que su madre trabaja.

-No pequeño, no te portas mal, es otro inmaduro el que me enoja. Tú eres un ángel. -Observa a un moreno de ojos azules subir a una niña en el pony de su izquierda -¿No es muy pequeña para subirla en el carrusel? –Le pregunta preocupada, ya que la niña no alcanza los manubrios.

-Lo es, pero Haruka es muy porfiada, casi pierde el sentido al aguantar la respiración porque…Michiru pestañea incrédula.

-¿Cómo se llama la niña? –Pregunta sorprendida la diseñadora.

-Haruka, -Sonríe el moreno viendo a su hija emocionada –Haruka Kou Tenoh.

-¡Santo cielo! –Gime Michiru observando detenidamente a la pequeña --¿Cuánto…? ¿Qué edad tiene? –Los mismos rasgos de Haruka y Haroto, y si como el hombre dijo es testaruda, el mismo carácter tenaz de Haruka.

-Trece meses. –Sostiene a su hija en el instante que intenta alcanzar la mano que Mamoru le extiende.

Michiru observa a la multitud buscando a su amiga, el corazón late aceleradamente. Por fin y luego de más de tres años podrá verla.

-Su… ¿La mamá de la niña le permite subirla a estos juegos?

-Mi esposa no está en el país. Estoy de visita en Japón y antes que mamá me trate como a su hijo - señala a Mamoru –Me llevaré a la mía. Un placer haber entablado conversación con usted –Toma a la pequeña y se dispone a desbordar.

-¡Espere, no me dijo su nombre! –Le grita la chica.

Si conoce el nombre del marido de Haruka, tal vez pueda dar con ella.

-¡…Kou! –Es lo que escucha antes que el juego de una vuelta.

Al regresar el hombre y la niña ya no están.

-¿Dijo Kou? –Se pregunta pensativa.

Mamoru le hala la manga.

-Tía, tengo hambre de "guesa" (hamburguesa)

-Tú comerás hamburguesa, yo tomaré un te bien frío mientras hago mis investigaciones –Lo coloca en el suelo –Eso, si no me desmayo por tantas vueltas. –Desciende del carrusel –Necesito una copa de brandy para asentar mi estómago –Tomando a Mamoru fuertemente de la mano camina hacia el puesto de hamburguesas sin descuidar a los presentes --¿Dónde se habrán metido?

-¿Quién tía? –Mamoru pregunta.

-La niña que estaba sentada a tu lado.

-¿Ella? –Señala un puesto de algodón de azúcar.

Michiru observa al hombre. Alto y bien parecido, en ese instante está acompañado de dos adultos maduros, la dama sostiene a la niña.

-Buen trabajo sobrino, ¿quieres algodón de azúcar antes de la hamburguesa? –Saca de la mochila del pequeño una boina azul –Tu mamá se enojará si la piel se te pone colorada y no permitirá que salgamos a divertirnos. –Le advierte al ver el intento por parte del pequeño de despojarse de la protección.

-Quiero algodón y mañana me llevas a la playa –Negocia Mamoru.

-En tus venas corre la sangre Chiba, sacas provecho a las pequeñas oportunidades. –Se queja Michiru antes de sonreír –Vamos.

Permite al niño correr hacia el puesto de algodón. Observa como la niña aplaude y suelta el chupete al recibir el dulce, el hombre se inclina a recogerlo sorprendiéndose cuando Mamoru se mueve, lo toma y se lo entrega.

Michiru logra escucharlo entre los gritos y el ruido de los aparatos.

-Gracias campeón.

Silenciosa, Michiru se detiene junto al vendedor y levanta el índice para pedirle la golosina. Escucha interesada lo que los otros dicen.

-Seiya.

-¿Si mamá?

-No estoy de acuerdo con lo que le das a mi nieta.

-(Seiya y su apellido… Dou, no, Kou) –Piensa. Tal vez con esa información pueda dar con el paradero de Haruka. Según lo que entendió, ellos no viven en Japón, - (¿dónde estarán residenciados?) – Paga y se detiene a un lado mientras continúa escuchando discretamente.

-Haruka también estaría enojada, sin embargo, si salimos a entretener a la niña, no me parece darle solo tofu.

-El pequeño tiene razón Ayari, -El hombre maduro interviene. –Estamos aquí para divertirnos, relájate y disfruta.

-(Ayari, madre de Seiya, esposo de Haruka, madre de esa preciosidad de niña. Si ella es casi mi hermana significa que esa niña es mi casi sobrina) –Maquina en su mente. Quiere seguir escuchando, pero observa a Mina acercarse, no parece muy feliz de verla. –Oh, oh –Gime al recordar que está con Mamoru –Hora de escapar. –Voltea a buscar al pequeño, no hallándolo -¡Oh cielos! –Murmura mirando a su alrededor. La sangre se le hiela al no ver al niño -¡Mamoru! –Grita.

Siente un nudo en el estómago y las piernas no le obedecen.

Mina va a su encuentro. Esperaba enfrentarla con la misma templanza que Minako, pero al verla pálida y desencajada, gritando el nombre del hijo de la sirvienta, la observa curiosa. Varias personas se le acercan.

-¿Sucede algo señora?

-¡Mi sobrino! – Jadea aterrorizada. –Tiene dos años y… -Lleva las manos a su cabeza -¡Su madre me asesinará si sabe que lo perdí!

Un guardia del parque se acerca y escucha a los presentes. Michiru intenta buscar a Mamoru, con el inconveniente de que las personas la detienen.

-¿Tiene alguna fotografía del menor? –Pregunta el guardia.

Frenética la diseñadora asiente y abre su bolso. Mina se arrima disimuladamente a un costado del guardia y observa la imagen que la otra entrega.

-Si… Su nombre es Mamoru Takeru y tiene dos años… -Palidece más al ver a su amiga –Mina…

-Te ayudaré a buscar al hijo de tu primo y luego me explicarás por qué nos ocultaste algo tan importante. –Observa una vez más la fotografía antes de darle la espalda.

Michiru está boquiabierta por sus palabras, al parecer el secreto de Darien ya fue revelado…

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Apartamento Sono.

Jean Paul sale de la recámara con el perro en brazos.

-¿Se calmó la niña?

Hanasaki se encoge de hombros.

-Se durmió en la alcoba de invitados luego de llorar como una mártir –Responde.

Sirve dos tazas de te y le entrega una a su pareja.

-¿Qué haremos con ella? No puede deprimirse en este instante tan importante de su carrera, faltan solo dos semanas para que se estrene la telenovela y tres para que culmine el semestre. –Jean Paul recuerda.

-Solo puede ayudarnos una persona. –Hanasaki busca su teléfono.

-Si es la cretina de Aino…

-No, ella no es, es alguien más dura y decidida, si no logra nada con Serenita, nadie lo hará. –Marca el contacto y espera.

Al quinto repique responden.

-"¿Qué quieres en mi día libre?"

-Tengo entendido que para los agentes de las celebridades no existen días libres, vacaciones ni…

-"¿qué deseas Sono? Porque no recuerdo que yo sea tu representante ni tú una celebridad"

-Tan sutil como una lija Aldana –Ironiza él –Te llamo para informarte que Serenita está en mi apartamento, convertida una calamidad.

-"¿Qué le hiciste ahora? ¿Le prohibiste comer bollos de arroz?

-Vienes a casa y te informo del chisme con lujos de detalles…

-"¡No soy una chismosa como tú!

-Como quieras, me encargaré solo…

-¡No te dije que no iría!

Hanasaki ahoga la risa, sabe que la mejor manera de hacer que Micaela no le lleve la contraria es aplicarle psicología inversa.

-Te espero en veinte minutos…

-"Estaré en diez" –Responde decidida.

-Ya que mencionaste la comida, trae piernas de pollo empanizadas, verduras al vapor y mucha cerveza –Corta la comunicación en el instante que la directora grita furiosa. Jean Paul lo mira interrogante –Me debe los gritos del último ensayo. –Le dice tomando la taza de te.

Jean Paul suspira lastimero.

-Sabes que la pobrecita tiene un carácter que ahuyenta a sus víctimas, -Responde. Se mantiene pensativo hasta que se le ocurre una idea -tal vez si le conseguimos un novio guapo, con mucho dinero y heterosexual que tenga amplia experiencia en el sexo, a Mica se le baja esa tensión.

Hanasaki se ahoga con su te…

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Casa Tsukino.

Yaten observa la hora.

-Creo que su hija y Mina no regresarán pronto –Le dice a Ikuko –Debo marcharme…

-Ya es hora del almuerzo, no permitiré que te marches con el estómago vacío. –Advierte ella.

Escuchan la puerta abrirse, la felicidad de Yaten se opaca al ver a un hombre con anteojos. Kenji también se sorprende al verlo.

-Hola querida –Saluda a su esposa sin dejar de estudiar al peliplateado.

-Bienvenido amor. Permíteme presentarte al novio de Mina.

-¿¡Mina tiene novio!? -Pregunta enojado. -¿Quién le permitió tener novio a tan corta edad?

-Lo mismo pregunté a mi difunta esposa cuando nuestra pequeña te llevó a la casa –Espeta el anciano detrás de él.

-No comiencen que tenemos visitas –Ikuko les reprende –Kenji, recuerda que Mina no es…

-Es nuestra hija mientras viva en nuestra casa –Aclara –Más cuando el infeliz de Aino me llamó para advertirme que la regrese a su casa –Refunfuña

-¿Qué le dijiste? –Pregunta interesado su suegro.

Si quiere ordenar y disponer, que se compre un perro. Eso fue lo que le dije. Amenazó con embargarle la fábrica de cosméticos a la niña ¿Qué padre que se digne de serlo hace y dice algo como eso?

Yaten lo escucha sorprendido. ¿La fábrica donde trabajan él, su hermano y Andrew pertenece a Mina? ¿Él trabaja para ella?

Comienza a enojarse nuevamente con ella. Ya conoce la razón por la que los llamaron a trabajar en una empresa donde nunca entregaron sus currículos.

-Estoy segura que si lo hace, Mina se reirá en sus rostros estirados. La pequeña no se parece en nada a esos maltratadores. -Ikuko coloca el pan de melón en el centro de la mesa.

-Es cierto, desde que la conozco no se ha dejado doblegar ni influenciar por ellos, así que para enojarlos más deberíamos casarla de inmediato con alguien que no aprobarían los ilustres Aino –Su padre le dice.

Los tres miran a Yaten.

El peliplateado traga en seco al verse envuelto en una maraña de planes por culpa de su mentira o como él diría: por obviar la verdad…

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Casa TaKeru

Sarah llega a la humilde vivienda, encontrando a Darien sentado en las escaleras.

-Señor Chiba –Hace una reverencia.

-Te he dicho…

-Usted es y será el señor Chiba a pesar de que tengamos un hijo – rígida le recuerda –Lo invito a una taza de te –Le dice al abrir la puerta y dejar las sandalias en la entrada.

Darien observa a su alrededor mientras cambia los zapatos por las pantuflas. La casa está impecable, varias fotografías de Mamoru se hallan en la encimera. Unas con él otras con Sarah, en ninguna se hallan los tres.

-Sarah…

-Me dijo por teléfono que su madre se enteró de la existencia de mi hijo.

Darien asiente pesaroso.

-No solo ella. Serena también supo de mi hijo. -Se sienta en el sofá y toma la fotografía de su primogénito, en ella tenía alrededor de seis meses.

Sarah lleva sus manos al pecho.

-¡Cielos!

-Mamá me acusó de tantas cosas… Y tiene razón en todas.

-Señor Chiba…

-Soy como mi padre; imperativo, manipulador, despectivo… y no deseo ser recordado por mi hijo así. –Levanta la mirada a ella –Quiero que lleve mi apellido, no solo ser responsable de su manutención, deseo estar con él y apoyarlo en todo.

De inmediato ella se pone alerta. Ya pasó por esto tres años atrás.

-¿Qué quiere decir?

-Quiero que te cases conmigo para darle a mi hijo… -Ignora a la mujer que sacude la cabeza –que él tenga la dignidad y el honor que le hemos negado.

-No me casaré con usted.

-Nos mudaremos a un apartamento modesto…

-¡Dije que no me casaré con usted! - Encrespada eleva la voz -¡Lo dejé muy claro cuando le conté del embarazo! Si acepté la mensualidad que aporta para el niño fue por él, nunca tomo un yen para mí –Se aproxima a una gaveta y la abre –Allí están las copias de los cheques y las facturas.

-Sarah…

-Si me perdona, iré a preparar el te, luego me marcharé por mi hijo.

-Entiende que…

-No me arrepiento de mi hijo, pero si de cómo fue procreado –Expresa digna -Nada de lo que sucedió esa noche tenía que pasar…

-Quiero que mi hijo lleve mi apellido.

-Si quiere darle el apellido, no se lo negaré. Ya no hay nada que ocultar, pero no aceptaré que tome decisiones en medio del despecho y la amargura. Creo que a causa de eso estamos en esta situación. -Le da la espalda.

-¿Sigues amando al desquiciado que te abandonó?

Sarah se gira para verlo a los ojos.

-¿Sigue amando a la mujer que traicionó con una sirvienta? –La expresión del hombre le responde –Yo también. Amaré a Hayato, lo amaré hasta que muera y ni usted ni lo que sucedió apagarán este amor. Descubrimos que el desamor, la desilusión y la bebida no combinan, sin embargo…

-¿Y nuestro hijo? ¿Crecerá escuchando que es un bastardo? –Darien pregunta indignado.

-Mi hijo es una hermosa equivocación, sin embargo no me aprovecharé de él para trepar ni alcanzar algún objetivo que no sea su bienestar. No será catalogado nunca más como un bastardo porque le permitiré reconocerlo, lo demás queda descartado para siempre. –Se marcha nuevamente a la cocina.

En la puerta, un hombre de cabello rubio y ojos color violeta escucha sorprendido las palabras de la mujer que en una crisis de ignorancia abandonó hace tres años. Ninguno se ha percatado de su presencia…

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Parque de diversiones.

Ayari regresa de la tienda de osos de felpa y se preocupa al ver a Seiya y su padre sin la niña.

Ellos pierden la sonrisa al verla sola.

-¿Dónde mi nieta? –La interroga Taiki padre.

-Creí que ustedes la tenían –Murmura viendo como su hijo se lleva las manos a la cabeza.

-Tú la tenías –Le dice su esposo.

-¡Haruka! –Gime desapareciendo en la dirección que vino su madre. Aproximándose a un guardia le habla atropellado –Ayúdeme a encontrar a mi hija. Tiene trece meses.

El hombre pone los ojos en blanco.

-Hoy es el día de los padres irresponsables. –Expresa. Enciende su comunicador –Central, hay otra menor desaparecida, se trata de una lactante de trece meses… -Observa a Seiya -¿Tiene alguna fotografía?

-Si… -Tembloroso saca su cartera y muestra una fotografía. –Su nombre es Haruka Kou Tenoh.

El hombre asiente.

-La menor es rubia, cabello corto, ojos azules, responde al nombre de Haruka… -Mira interrogante al padre.

-Kou Tenoh.

-Haruka Kou Tenoh.

-Trae puesto un vestido de flores, lleva en la cabeza un cintillo del mismo color.

El guardia repite lo que Seiya le dicta.

-Cálmese y diríjase a la caseta de vigilancia –Le recomienda - si la hallamos…

-¡No entiende! -Protesta –Este lugar es peligroso para un niño, mamá la perdió…

-Alterado no ayudará en nada, siga las instrucciones…

-¡Iré yo mismo a hacer el trabajo que le corresponde a usted! –Se marcha furioso.

En un puesto de perros calientes, el vendedor descubre a un niño de cabello cobrizo robar dos salchichas y entregarle una a una niña rubia que apenas camina.

El hombre llama a un guardia.

-¿Por casualidad no perdieron algo… o alguien? –Señala a los niños que caminan tomados de las manos hacia la salida mientras comen las salchichas.

Rápidamente el guardia da el aviso y corre tras los pequeños.

Parece ser que las travesuras de Haruka y Michiru la heredaron sus familiares…