Michiru corre hacia la central de vigilancia empujando a quien se le atraviesa en el camino.

-¡Tía desesperada en la vía! –Justifica su comportamiento. Mamoru la mira y salta de la silla. Corre a su encuentro. -¡Ya no me asesinarán! -Es lo que expresa al alzarlo en brazos y apretarlo contra sí. -¿Por qué de separaste de mí? Te dije que no lo hicieras.

-Fui por ella –Mamoru señala a la pequeña niña que descansa en brazos de su padre. –Quería que mi papá la viera. Es linda.

-Se que es linda pero eso no se debe hacer mi adorado sobrino, -La diseñadora lo amonesta tiernamente –Sus papás se pondrían tristes si te la llevas. –Nota que el esposo de su amiga y su padre intentan conciliar con la mujer mayor. Parece enojada.

-Debe darnos su identificación y algo que nos corrobore que el menor es su hijo. –El guardia le dice.

-No es mi hijo; es mi sobrino, ahijado y primo, tres en uno – Va a bajar a Mamoru, pero teme el pequeño rufián vuelva a hacer de las suyas.

-Yo lo sostengo mientras tú buscas la prueba del delito –Mina está a su lado.

Corrió hacia la central cuando escuchó por los altoparlantes el nombre de su amiga. Ignorando la consternación de Michiru, toma en brazos a Mamoru estudiándolo.

Lo primero que hace es levantarle el flequillo rebelde para ver el lunar. Indignada confirma que es un Chiba.

-¿Estás enojada? –El niño pregunta atemorizado.

-Si, pero estoy enojada con el irresponsable de tu papá. Contigo no me enojaré hasta que cumplas quince años y formes parte de la fraternidad de los insensatos –Alguien le toca el hombro, voltea encontrándose con una mujer mayor. -¿Si?

-¡Mantenga atado a su hijo! -Es halada bruscamente.

-¡Mamá!

-¡Ayari!

Mina parpadea.

-¿Perdón? –Pregunta desconcertada.

-¡Por lo menos pide perdón! -Ayari responde mordaz - ¡Pero eso no borra el infarto que casi sufrimos cuando su pequeño secuestrador se llevó a mi nieta!

-No te estoy pidiendo perdón, vieja menopáusica y desequilibrada. -Mina se enciende como cohete - ¿Quién te dio autorización para que me insultes? ¿Quién te dijo que una bazofia como tú puede hablarle de esa manera a un niño?

Seiya le entrega la niña a su padre y se acerca a la rubia.

-Regresando los insultos… -Su madre lo empuja.

-¡La desequilibrada eres tú!

Mina besa a Mamoru antes de entregárselo a Michiru que silenciosa mira a la suegra de Haruka. Si esa vieja es así no le extraña que su amiga haya puesto fronteras de por medio. Se pregunta si intervenir y aclarar la situación o dejar que la ira que iba dirigida a ella, Mina la desborde en la mujer.

Decide por lo último, observa silenciosa a su amiga.

-¿Crees que esas arrugas y las canas me impedirán darte tu merecido trastornada cotorra? –Mina pone las manos en jarra - ¡Me canso de limpiar el suelo con las de tu clase!

-¡Ni sabes lo que es clase! –Ayari manotea a Seiya cuando éste trata de tocarla.

-¿Lo dirá una tipa tan corriente que a simple vista se ve que compra ropa de tercera?

-Señorita por favor… -Seiya se atraviesa y mira a Mina a la cara sorprendiéndose.

-¡Quítate del medio! –Ayari lo empuja.

El moreno ha reconocido el rostro de las revistas de Haruka.

-¡Oh cielos! -Seiya lleva sus manos a la cabeza. – Mamá, -Mira consternado a su madre regresar los insultos -mamá… ¡Cierra la boca mamá! -Su grito asusta a los niños, quienes comienzan a llorar. –Lamento la falta de respeto de mi madre, señorita Aino –Hace una reverencia a la chica que está roja por la ira. –Por favor, no la demande, no tenemos dinero…

-No lo haré si mantienes a la loca en su jaula.

-¡Demándala tú Seiya! –Ayari vuelve a la carga - ¡Para eso eres abogado!

-¡Mis abogados fueron sus profesores, vieja resentida!

Los gritos continúan.

Michiru aprovecha para acercarse al hombre que tiene a la niña.

-Deberíamos sacar los niños, esas mujeres son un mal ejemplo para ellos –Dice preocupada por lo que Mamoru le cuente a Sarah. -¿Por qué no se la lleva a su mamá?

-Mi nuera vive en París. –Dice inocente el hombre.

-"¡París!" –Gime para sus adentros.

No presta atención a los guardias que evitan contacto físico entre Mina y Ayari, con Seiya en medio recibiendo de ambas partes algo de sufrimiento.

-Seiya, el pobre chico que trata de evitar que esas gatas se arañen está de vacaciones.

Michiru asiente pensando en reservar un pasaje para Francia en cuanto llegue a la casa.

-Debo irme, pero no se si mi amiga quiera dejar de divertirse. –Indica señalando a Mina. –Cúbrete los oídos Mamoru. -El niño obedece y Michiru emite un silbido ensordecedor –Hora de marcharnos a casa –Le dice a Mina.

Ayari ve a Mamoru en los brazos de la otra mujer. Abre la boca al escuchar a las chicas.

-¡La próxima vez que pierdas a tu sobrino lo buscarás sola! –Mina grita furiosa a su amiga.

-¿Qué iba yo a saber que la loca saltaría sobre ti pensando que es tu hijo? –Dice la otra.

-¡Guardaste silencio!

-¡Te retribuiré con un viaje a París!

-¿Crees que me conformo con migajas? ¡Me darás cinco trajes de tu nueva colección!

-¿Cinco? ¡Ni que la vieja te hubiera golpeado!

Se marchan discutiendo.

-¡Oh cielos! –Ayari se recuesta en el pecho de su hijo. –No es la madre del pequeño. –Gime avergonzada.

-Traté de decírtelo pero no, ¡Tenías que insultar a Minako Aino!

-¿Quién?

-Olvídalo, -Disgustado va por la niña –Creí que ya no hacías eso. Te molesta que Yaten se comporte de esa manera, pero ya ves a quien salió el impertinente.

Busca el chupete y se lo da a la niña que de inmediato deja de llorar y sorbe feliz.

-Seiya, no le faltes el respeto a tu madre -Advierte su padre.

-Tranquilízate hijo, ella no me conoce y jamás la volveremos a ver. –Su madre lo sigue humilde.

-Lo mismo esperaste de Haruka después de hacer semejante grosería y ya sabes lo que conseguiste –Taiki padre le recuerda a su mujer.-Seiya se marchó de casa.

Seiya toma la pañalera, los juguetes y a su hija que lo mira con los ojos cristalizados por las lágrimas.

-Ya mi amor, y ni una palabra de esto a tu mamá. –Sonríe a su pequeña que de inmediato se recuesta en su hombro.

-Si, si, -Ayari insiste a su esposo -pero no ocurrirá lo mismo con esta chiquilla, ella no recordará nuestras caras después de media hora. –Observa a su hijo alejarse de ellos -¿A dónde vas Seiya?

-¡A un lugar donde no me avergüences!

-¡No seas tan dramático! Ya te dije que no volveremos a ver a esa chica.

La vida te da sorpresas…

.-

Apartamento Sono.

-Despierta Sirena. –Micaela mueve suavemente a Serena.

-Profesora –Murmura desorientada.

-¿Quieres comer algo? –Le muestra el plato –También tengo cerveza.

-Una alberca para ahogarme en ella es lo que necesito. –siente los párpados inflamados.

-¿Qué sucede Sirena? Si te suicidas o te hundes en la depresión, serás tu propia víctima y no darás más que lástima a los que provocaron tu malestar.

-¿Sabe lo que Darien me hizo? -Micaela asiente silenciosa. Serena vuelve a llorar -¿Cómo pudo estar con otra mujer si dice que me ama?

-¿Has escuchado el dicho "los hombres piensan con la entrepierna"? -Mira a Hanasaki –Sirena, te mentiría si te dijera que es falso. Hasta los que crees más fieles, sean heterosexuales u homosexuales alguna vez voltean a buscar lo que no se les perdió.

Ruborizado, el coreógrafo se retira.

-Pero Darien…

-Debes meterte en la cabeza que tu novio no es perfecto. Si eres sincera contigo, sabrías que esto sucedería. Eres más valiosa que tu novio y lo has demostrado al aguantarle sus necedades por cuatro largos años.

Serena baja el rostro.

-Se que Darien es una persona algo difícil, pero nunca se me pasó por la cabeza que él haría algo así.

-El problema de colocar a una persona en un pedestal es descubrir que no es un dios. Al descubrir que el ídolo es de barro, el dolor y la decepción se alojan en tu corazón, depende de ti si barres los trozos o lo remiendas y continúas adelante.

Serena ladea la cabeza pensativa.

-¿Qué me recomienda profesora?

-Lo primero, hablar con él. Preguntarle qué y cómo sucedió. No culpes a la criatura.

-No podría hacerlo.

-Otra incógnita es saber si sigue en contacto con esa mujer, no me refiero a verla porque si por lo menos es algo responsable verá a su hija…

-Hijo –La corrige Serena.

-Lo que sea. –Micaela mueve la mano restando importancia –Debes preguntarle directamente si ha continuado su relación sentimental con ella.

.No puedo hacerlo.

Micaela la zarandea.

-¡Eres actriz! ¡Por supuesto que puedes pararte frente a él y enfrentarlo!

Jean Paul entra enojado.

-¡No desbarates a la niña hasta que cobres tus honorarios!

-¡Me enoja verla en su pose de víctima ignorante!

-¡Es una víctima!

-¡Que se despoje de la lana de oveja y se transforme en loba!

Serena cubre sus oídos. Micaela y Hanasaki elevan las voces a decibeles insoportables. En la sala Dari ladra enojado.

El dolor de cabeza que amenaza transformarse en migraña. Los gritos continúan, por lo que la rubia prefiere tomar el plato, la cerveza y salir a encontrarse con Hanasaki.

-Creo que la profesora tiene razón. Debo enfrentarme a Darien.

-Lo harás después de nadar, lo mejor para despojarse del estrés es el ejercicio. –Le arroja un minúsculo traje de baño rojo –Jean lo acaba de traer de su taller para hacerle unos retoques de piedras semipreciosas mientras ve su novela. Ve a cambiarte antes que aquellos se enteren de nuestra fuga.

-Está bien.

Hanasaki observa a Serena marcharse al tocador. Busca en sus contactos el número de un periodista del espectáculo.

-"Tokio Shimbun".

-Buenas tardes, lo llamo para informarle que conozco datos de la nueva telenovela. Serena Tsukino, la actriz revelación del momento está en mi edificio. –Dobla la voz para no ser reconocido dando la dirección.

-"¡No llame a nadie más!" –Corta la comunicación.

Hanasaki se siente mal por Serena, su alumna se siente fea y despreciada. Es su trabajo hacerla ver que está equivocada y Darien Chiba no es más que un tonto…

.-

Casa Takeru.

Sentado en las escaleras de la casa de Sarah, Hayato ha escuchado sorprendido lo su ex novia y extraño han conversado.

Sarah es madre. Una revelación que le ha dolido.

-¿Dónde está Mamoru? -Escucha la voz grave del hombre.

-Está en el parque de diversiones con la señorita Michiru. Le dije que en cuanto me desocupe la llamaré.

-Yo me encargaré de él. Ahora que no hay razón para mantenerlo oculto se lo llevaré a mi madre.

-Haga lo imposible por hablar con su novia. Explíquele como sucedieron las cosas, se que ella lo entenderá.

-Lo comprenderá, mi temor es que no me perdone.

Se hace un breve silencio.

-¿Ha pensado alguna vez por qué la traicionó? -Sarah pregunta -No tengo excusas, pero había sido abandonada por Hayato un mes después de la muerte de mi madre. Eso y el hecho de embriagarme provocaron mi locura momentánea.

- Ese tiempo quise que nuestra relación avanzara, pero Serena se negó rotundamente. Reconozco que sentí mi orgullo herido y fue la primera vez que le alcé la voz… ¡Soy una vergüenza!

Hayato concuerda con él. Es una vergüenza haberse ido a los brazos de otra mujer para elevar su autoestima. Mueve la cabeza. Sarah no habría sido su víctima si él no hubiera huido como un cobarde.

Se levanta rápidamente al escuchar que se acercan. Escondiéndose estudia al hombre. Es más alto y fornido que él. Sarah se ve como una niña ante su presencia.

-¿Me llamará para ponernos de acuerdo de la hora que estemos en el juzgado?

-Si, por lo pronto me voy a ver qué inventos hace Michiru con Mamoru.

-Ella es muy buena con él, la señorita es su hada madrina.

-Es un alivio, en vista que me odia por lo que les hice a ti y Serena.

-Tal vez sufrió alguna decepción amorosa y lo sucedido entre nosotros la resintió más.

Darien ríe.

-¿Michiru? Desde que camina solo sabe divertirse y beber, además de hacer esos trapos caros.

-No lo crea. Hubo dos momentos en que la vi llorar, la segunda fue cuando su amiga se marchó sin despedirse de ella; la primera fue un misterio. Nunca ha querido hablar de ello.

Darien duda un instante.

-Perdóname por no pensar con claridad, pedirte matrimonio por segunda vez para intentar lavar mi culpa ha sido una reacción absurda.

-Pierda cuidado, sin embargo le recomiendo que no hable una palabra cuando esté nervioso o fuera de control. Es lo mejor para que no se meta en problemas.

-Gracias por tu comprensión y paciencia. Me siento apenado y temeroso de cómo te tratarán mi tía y mi madre.

-Enfrentaré las acusaciones, iré buscando un empleo en vista que a partir del lunes estaré desempleada.

-Puedo ayudarte…

Sarah niega con la cabeza.

-Se lo agradezco, pero es hora que enfrente mi realidad.

-Si necesitas algo no dudes en llamarme. -Darien se despide descendiendo las escaleras hasta su auto.

Sarah observa silenciosa hasta que desaparece de su vista, nota extrañada un Jeep estacionado cerca de allí, tal vez es del pariente de algún vecino.

Suspirando gira para ingresar a la casa paralizándose al ver al causante principal de toda su desgracia…

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Consultorio Psiquiátrico.

Noboru Black espera paciente fuera del consultorio a que Yoko sea evaluada por el psiquiatra asignado por el juez.

Han pasado más de cuatro horas cuando la puerta se abre.

-Fue un placer conocerla señora –El psiquiatra hace una reverencia antes de salir del consultorio y acercarse al abogado –Esa señora está más cuerda que todos los que estamos en el edificio –Indica marchándose al elevador.

Feliz de escucharlo, Noboru marca un contacto en su teléfono.

-"¿Qué me tienes Black? ¿Yoki paso la prueba?" –Su voz se escucha ansiosa.

-Soishi amigo, tengo buenas noticias. Pronto se le hará justicia a Yoko Konata y será una mujer libre…