-Deberías estar aclimatándote.

-¿Dónde? ¿En casa de tu madre? No entraré allí, así la ates en el árbol del patio trasero.

-Mamá. -La pequeña niña hace el intento de escapar de los brazos de su madre.

-Ahora no, Rukis. Estamos en la calle. –Haruka abraza a su hija, viendo con fiereza al empleado de Michiru.

Tan pronto dejó el hospital en París, subió a Haroto al taxi y pidió que los llevaran al aeropuerto. Usó a su antojo el teléfono y las tarjetas de crédito de su gemelo, llamando a Seiya para darle la noticia, indicándole que "por seguridad" trasladaría a su hermano a Japón.

Compró dos boletos de primera clase, con asientos separados, dejándoles a las aeromozas el arduo trabajo de atender al llorón Haroto, que se quejaba más por el golpe del rostro que por la pierna rota.

Como era de esperar, Seiya apareció con la niña y la pañalera cuarenta y cinco minutos después de haber arribado a Tokio. Su esposo no es conocido precisamente por ser puntual. Hasta el día que se fugaron al extranjero llegó tarde.

Haruka ya había embarcado a su mellizo en el taxi más paupérrimo que halló, dio la dirección de la casa familiar y se recostó en una columna para esperar a Seiya.

Cuando era abordada por varios caballeros que querían darle un aventón, un irritado Seiya apareció con la niña. Sin mediar palabra con nadie, le entregó a su hija y la tomó del brazo caminando hasta la parada del autobús más cercana.

-¿Dónde está tu equipaje? –Le preguntó mientras apretujados dentro del vehículo.

-Me vine directo desde el hospital, ya veré como me las arreglo.

-Recuerda que no tenemos suficiente dinero.

-¿Dónde te estás quedando? –Le preguntó, cansada por el viaje y el cambio de horario.

-En casa de mamá. Ella te espera.

-¿Qué? –Gritó horrorizada, llamando la atención de los otros pasajeros.

Su hija le haló el zarcillo.

-Mamá.

La rubia elevó el brazo para apretar el botón y pedir la parada más cercana.

-Haruka… -Seiya, enojado aún por la manera como la halló rodeada de hombres, fue detrás de ella descendiendo del bus. –No seas irracional.

-Sigue hablando, abogaducho y verás lo que te pasará. –Con dinero que sustrajo de la cartera de su mellizo, Haruka detuvo un taxi.

-¿A dónde piensas ir, a casa de tus padres?

-Hace años que no tengo padres, pero si una amiga.

Seiya se desesperó. Ubicándose entre Haruka y la puerta del auto, trató de remediar la situación.

-Ten en consideración que no tenemos suficiente dinero.

-Por eso me iré con Michiru. Estoy segura de que me permitirá quedarme con ella los días que estaré aquí.

Dio la vuelta para abordar por el otro lado. Seiya fue más rápido que ella.

-¿Y yo?

-¿Tú qué? –Lo miró rabiosa –Puedes darme la pañalera y correr a las faldas de tu madre.

-Ella ha cambiado, ya no es…

-¿Puedes jurar por la sangre de tus ancestros que no me abofeteará como lo hizo el día que me llevaste a su casa? –Su esposo guardó silencio. –Retírate.

-Papá no permitirá…

-¿Papá? –Preguntó ella con las cejas enarcadas. –Cada palabra te acerca más a que te abandone. Eres tú el que debería protegerme de esa bruja, que madre tuya y abuela de mi Rukis, es una bruja a fin de cuentas.

-Señora, ¿Va a abordar o no? –Preguntó el taxista.

Observando a Seiya con dureza, Haruka dio la vuelta. Entró al taxi encontrando a su esposo a su lado.

-No creerás que te dejaré para que salgas a las discotecas por las noches. Donde te quedes, estaré a tu lado. –Dijo de mala gana el moreno.

Y ahora, treinta y cinco minutos después, tiembla de terror de solo pensar que Haruka vuelva a la vida que llevaba cuando la conoció.

Sorprendido, observa a la mujer del parque correr descalza y con solo un pequeño traje de baño hacia el portón abriéndolo.

-¡Haruka! –Grita a todo pulmón.

-¡Michiru! –Haruka le entrega la niña a Seiya, para abrazar a su amiga.

Ambas saltan felices, mientras ríen y lloran por igual.

-¡No sabes cuanto te extrañé! –Michiru detalla el rostro de su amiga, alejándose para revisar su cuerpo –Ese maridito tuyo es un picarón, mejoró la mercancía.

Sus palabras hacen reír a su amiga, más Seiya está avergonzado por la manera que habla.

Haruka ríe divertida.

-Si no fuera terriblemente celosa, lo compartiría. –Se gira hacia su esposo. –Te presento al hombre que hizo el milagro de meterme en cintura. Seiya Kou.

Michiru hace una pequeña reverencia al hombre que la mira como una delincuente.

-Lo conocí ayer, su madre quiso asesinar a la novia de…

-Fue un malentendido…

-¿Y dices que cambió? –La rubia lo mira enojada.

-Olvídalo, -Michiru le resta importancia. -Vamos adentro. Quiero presentarte a la novia de Darien… Creo que ahora es de Kaname. –Se detiene junto a su empleado -¿Ve a la dama y su esposo?

-Si, señorita.

-De ahora en adelante, entrarán y saldrán de esta casa cuando se les venga en gana. –Observa a Seiya –Espero que se queden conmigo. No pienso separarme de mi amiga hasta que regresen a Europa.

-La verdad es… - Seiya comienza.

-Que estamos más que encantados de quedarnos –Haruka entrelaza su brazo al de su amiga –Será divertido tener quien me haga el desayuno como antes. Solo por unos días. –Soltándose va por la niña. –Ella es Haruka, tu sobrina.

-Ayer la conocí en… -Observa que Seiya le hace señas para que no diga nada del incidente en el parque –En la heladería donde me encontraba cuando me llamaste. –Toma a la pequeña en brazos. –Espero que no hayan comido, porque nos ayudarán a terminar con todo lo que mamá ordenó preparar.

Caminan animadas hacia la alberca, seguidas de Seiya. Al moreno no le agrada la vida de los ricos. Creen que pueden hacer lo que se les venga en gana y comprar a quien sea para lograr sus planes. Con amargura recuerda todo lo que hicieron los Tenoh para separar a su hija de él.

-Buenas tardes –Haruka saluda a los presentes.

Para sorpresa de Seiya, Taiki y Yaten se encuentran en la mesa. Sus hermanos se pasman a la vez.

-Darien, mira quien vino a pasar unos días en casa – Con fingida dulzura, Michiru llama al moreno.

Serena voltea a ver. La mujer alta y rubia es casi una copia del corredor de autos que estuvo detrás de ella por un tiempo, parece una de las modelos que desfilan en las pasarelas. A pesar de no llevar una pizca de maquillaje y estar despeinada, se ve hermosa.

Voltea a ver a Darien, quien ha perdido el habla y palidece.

-Haruka –Kaname pronuncia en voz baja.

-Pero mira a quien tenemos aquí –Avanza lentamente hacia los hombres. Michiru regresa la niña a Seiya para ir detrás de ella.

-¿Quién es? –Susurra Amy.

-Es la mejor amiga de Michiru. Pero las malas lenguas decían que dormían juntas. Y por dormir, no quiero decir cerrar los ojos. –Mina era una adolescente cuando las amigas hacían de las suyas, pero eso no la hizo ajena a los rumores.

-Es la esposa de mi hermano –Yaten expresa malhumorado.

La rubia se sorprende.

-¿Por tu hermano, la novia de Michiru dejó de ser lesbiana?

-Creo que te escucharon en Alaska –Taiki le dice notando como Seiya mira furioso a la novia de Yaten.

Por respeto, Seiya no le dice a Minako Aino lo que piensa.

Megumi que había entrado, sale para ver a los recién llegados. Ingresa nuevamente para llamar a los Tenoh.

Haruka llega hasta Darien.

-Estás más guapo que antes. –Lo rodea –No estabas así cuando fuimos… -Kaname se aclara la garganta.

Disimuladamente le hace señas a la rubia para que vea a Serena. La chica tiene los ojos cristalizados por las lágrimas, estudiándola.

-Te presento a Serena, la última novia de tu ex novio –Michiru hace las presentaciones.

La rubia menuda jadea sorprendida por las palabras de su amiga, ¿Cómo pudo pensar que alguien como ella podía hacerlo feliz, si ha tenido novias como la mujer de pie junto a ella?

Haruka observa detalladamente a la chica. Es pequeña, como le gustan a Darien para dominarlas. Serena parece un animalito abandonado y herido.

-Ya no soy su novia –Susurra dolida.

Darien abre la boca. Haruka se le adelanta.

-Entonces, bienvenida al club de las ex –Se sienta a su lado. –Mi nombre es Haruka y por fortuna, me casé con alguien que vale la pena. Y hace bebés bellos- Logra su cometido, Serena sonríe ligeramente.

-Ya se que podemos hacer esta noche. –Michiru chasquea los dedos –Serena está próxima a cumplir años y el diseñador de ceniceros de Jean Paul le hará una fiesta de cumpleaños. ¿Por qué no adelantamos nuestra propia fiesta? Para molestarlo como en los viejos tiempos.

-¡No meterán a Serena en…! –Darien comienza a sermonear, siendo interrumpido por Haruka.

-Me parece una idea genial. Convenceré a Seiya para que nos permita escapar una noche a la discoteca.

Kaname se horroriza, pero prefiere guardar silencio. Le debe unas cuantas a Haruka y no quiere que ella se las cobre.

-No puedo, mañana temprano tengo pauta para grabar. Ya terminé el semestre y la televisora quiere aprovechar al máximo, ya estamos en la etapa cumbre y…

-¿Te dije que Serena es actriz, bailarina y cantante? –Michiru le arrebata el diario a Darien. –Mira como se ve en las fotografías.

-Muy bella y sensual. Creo que encontrarás novio más rápido que lo que dura un estornudo –Haruka comenta mientras lee la reseña.

-Ya tiene novio –Espeta Darien.

-Es cierto, ella sale conmigo –Kaname comenta divertido por la mirada asesina de su primo.

Haruka se percata del hombre.

.-De ex a ex. –Haruka se acerca confabuladora a Serena -La única persona que vale la pena en esta familia es Michiru. Porque al resto, los metes en una licuadora y no sale ni guano (Excremento de murciélago usado por algunos pueblos como combustible).

Serena ríe sin poder evitarlo.

Darien y Kaname se sienten ofendidos. Michiru celebra las palabras de su amiga.

-Olvidé decir que Haruka y Kaname se llevan como el agua y el aceite desde que él la llamara…

-Como si me hubiera visto bajarte las pantaletas –Gruñe la rubia alta, haciendo que todos se ruboricen. –Si salir con mi mejor amiga a fiestas me hacía lesbiana a los ojos de este mequetrefe, me pregunto como le puedo decir el día que lo vea con un amigo.

Darien mueve la cabeza, censurándola. Su relación con Haruka fue intensa pero pasajera. Además, para Endymion, los Tenoh eran inferiores a los Chiba. Le prohibió a su hijo acercarse a la rubia. Para ese entonces, Haroto ya comenzaba a mostrar sus cualidades de corredor y Don Juan que amenazaba a todos los hombres con atropellarlos si se acercaban a su hermana.

Darien no conoció personalmente al mellizo hasta el debut como artista de Serena. Haruka llevó su relación de manera clandestina hasta que se cansó de que Darien le diera la orden de presentarle a su familia y salir a pasear como una pareja normal. Luego de pasar dos horas en un hotel fuera de la ciudad, la rubia le dijo que ya no le interesaba verlo más porque sus planes eran divertirse.

-Te he dicho que deben resbalarte los comentarios malsanos –Michiru la amonesta en ese instante. -Y si me quitaste las pantaletas aquella vez que me dio varicela y ayudaste a mamá a bañarme con esas hierbas horribles.

Haruka toma un pepino del plato de Kaname.

-¿Cuándo estrenan la novela? –Interroga a Serena.

-Dentro de tres semanas en Japón. Con la demanda en Latinoamérica de los doramas japoneses y coreanos, los productores de la televisora la vendieron a un canal por cable. Allá saldrá al aire el día de mi cumpleaños.

Darien se sorprende por la noticia.

-Dentro de cuatro días –InformaMichiru.

La recién llegada asiente pensativa.

- ¿Has besado a alguien?

Serena se ruboriza intensamente, asintiendo silenciosa.

-¿Qué pasará para que Darien tenga esa expresión irascible? –Taiki se pregunta en voz alta.

La niña comienza a desesperarse al ver la comida. Seiya aprovecha la oportunidad para acercarse a su esposa.

-No puedo quedarme con la curiosidad. -Mina se levanta de un impulso corriendo hacia Serena.

-¿Será que todos los ricos están locos o solo los que conocemos? –Taiki se pregunta.

-¿Me llamas loca?

Las palabras airadas de Amy lo hacen encogerse.

Yaten descubre por fin su secreto. Taiki también tiene una novia adinerada y lo mantiene en secreto. Corrección, mantenía.

-¿Con quien actúas? Tal vez lo conozca –En ese instante, Haruka pregunta a Serena sin percatarse de que su esposo se acerca.

-Con Diamante Black y Malachite…

-Conozco al carbón ese, casi me lo llevo a la cama. Pero besaba tan mal que no quise llevarme una decepción. Mi novio anterior sabía mover el chocolate muy bien. –Indica mirando significativamente a Darien.

Seiya se paraliza al escucharla. Una cosa es saber que ella no era una inmaculada virgen, otra es escuchar como alaba las proezas amatorias de otro hombre.

Serena se ruboriza intensamente.

-Yo no… -Se aclara la garganta –Diamante besa muy bien, pero Malachite es un maestro. –Comenta con simpleza, observando de reojo a Darien.

-Maestro es mi marido, ese si que tiene un doctorado en la cama, te lo puedo certificar. -Asegura Haruka.

-Debí imaginarlo, si te sacó de la mala vida. –Michiru bromea.

Seiya va a intervenir, callando a tiempo al darse cuenta de que las chicas se proponen molestar al moreno de pie, que con el rostro ruborizado y los ojos brillantes, las observa con deseos de fulminarlas.

-Entonces, dentro de tres días festejaremos tu cumpleaños. Conozco un bar de motorizados. Allí te harán sentir como una reina –Haruka propone a Serena.

-Di la hora y estaremos listas – Mina es la que responde, colocándose junto a Darien.

Haruka voltea a ver a la rubia.

-¿Te conozco?

-Es la hija de los Aino –Michiru la presenta. –También es actriz.

-¿Actriz? ¿Tus padres permitieron que te rebajaras a humana? –Bromea Haruka.

-Y no sabes lo mejor, su novio es uno de sus empleados.

Haruka ríe divertida.

-Me gustas.

-No nos desviemos del tema, ¿Iremos a celebrar el cumpleaños de Serena o no? –Mina insiste.

-Ella no irá a ninguna parte. –Darien interviene.

-¿Quién te dijo que podías opinar? ¡Vete a cuidar de tu mujer y tu hijo! –La chica protesta.

-¡Todo lo que ha pasado entre Serena y yo ha sido tu maldita culpa! ¡La envenenaste contra mí, haciendo de ella, esto! – Manotea el diario.

Yaten escucha a Darien. Molesto porque le grita a Mina, se levanta dirigiéndose hacia él. Haruka y Michiru observan fascinadas como el peliplateado empuja a Darien a la alberca.

-¡No vuelvas a gritarle a mi novia o te romperé la cara! –Grita al hombre dentro del agua.

-Igual de bruto que su madre –Susurra la rubia alta. Rukis grita histérica, llamando la atención de su madre. Haruka voltea mirando a su esposo. -Dame a la niña, ve por tu equipaje.

-¿De veras te meterás en un bar de motorizados? - -Seiya pregunta.

-Por supuesto, pero contigo. No creerás que iremos a meternos en la cueva del lobo sin un hombre que sepa pelear. –Se encoge de hombros.

Serena permanece silenciosa. Tiene sentimientos encontrados.

Por un lado sufre por la manera que Yaten atacó a Darien. Por otra parte, celebra que alguien lo ponga en su lugar.

Decide disfrutar de la vida. Nadie se merece que otro se sacrifique por él. Y a ella se le acabó el tiempo de ser una esclava mártir.

-Iré a todas las discotecas y fiestas que planifiquen –Le dice a Haruka.

Seiya lleva sus manos a la cabeza al ver la sonrisa gatuna de su esposa. Michiru y Mina celebran la decisión de Serena. Kaname piensa que sus seis meses de prueba serán más duros que para otros seminaristas.

Piensa ser el ángel de la guarda de la pequeña rubia y salvarla de sus amigas…