Mina ha evadido toda la tarde a Serena. Entre grabaciones dentro del set, entrevistas y reuniones con los compañeros de trabajo, se ha escabullido.

Su suerte termina cuando se encuentran preparándose para la fiesta.

Serena entra a su alcoba cubierta por un albornoz rosa.

-¿Acaso perdiste la razón? ¿Qué crees que voy a hacer con una fábrica si no tengo tiempo ni para dormir?

-Querrás decir que no sabes ordenar tu agenda -Calmada indica mientras se aplica labial rojo.

Serena inspira profundamente.

Mina tiene razón.

A pesar de todo lo que Hanasaki le ha enseñado, ella aún no logra ordenarse.

Su primer pensamiento por las mañanas es Darien, y el último también. Eso descontrola su rutina y su sueño. No importa lo agotada que esté, Darien siempre está presente desvelándola hasta la madrugada.

Sentándose en una silla detrás de Mina, observa la imagen por el espejo.

-¿Por qué te deshiciste de la fábrica? Me dijiste que era tu plan B de sobrevivencia.

-No me deshice de ella. Te la entregué porque en tus manos está segura. Papá quiere despojarme de todo para que haga lo que él ordena. Pues bien, me despojará solo del suelo que devengaré como tu asesora de mercadotecnia. Eso es lo único que estará a mi nombre.

Serena comienza a comprender.

-¿Me diste la fábrica para...?

-Salvar a mis... tus empleados. Por venganza, papá es capaz de liquidarla. Eso dejaría en la calle a más de trescientos empleados, incluidos Yaten, su pedante hermano y el coleccionista de vaginas.

Su amiga asiente.

Andrew se encuentra estable en el empleo que le permite estudiar y realizar sus pasantías. Será grave quedarse nuevamente en la calle. Más si está de novio con Lita que comienza a subir como la espuma en el mundo del modelaje.

-¿Y crees que estará mejor en mi poder?

Mina se gira para quedar frente a ella.

-Estoy segura de que la fábrica está segura contigo. Eres perezosa, sufres de gula y tu deporte favorito es dormir -Ignora el ceño de Serena -Pero cuando se te presenta un reto no renuncias a él. Pones la necesidad de los otros por encima de las tuyas.

Serena se ha quedado sin palabras. Nunca pensó que Mina la creyera responsable de nada.

Tocan la puerta. Sin esperar respuesta, Ikuko ingresa a la alcoba.

-Si van a la fiesta, recuerden reportarse cada dos horas. -Las instruye -No acepten bebidas alcohólicas a desconocidos, no hagan ninguna tontería como la del sábado -Silenciosas, las rubias mueven sus cabezas asintiendo -No se separen, no...

-Ya mamá, seremos juiciosas. -Serena la interrumpe.

-¿Dónde irán? –Peina el cabello de Mina, luego se gira para hacer lo mismo con el de Serena.

-Michiru llamó hace rato, dijo que será una sorpresa –Escondiéndose en el tocador, Mina se despoja del albornoz rojo, ataviándose a continuación con un pantalón negro y blusa roja.

Serena tuvo la idea de ir cómodas.

Esta vez quieren estar seguras de que podrán correr sin peligro en caso de que a su amiga loca se le ocurra algo como lo de la fiesta anterior.

-Iré a cambiarme -Serena le dice a su madre. Ikuko la acompaña.

-El joven Kaioh llamó. -Dice su madre al entrar en la habitación.

-¿Ah, si? - Evade su mirada. -¿Qué quería?

-Que estuvo llamando a tu teléfono personal y no respondes. Le dije que estás aquí sana y salva. Tu padre está encantado co el joven. A papá no le agrada mucho.

-Solo es un amigo, no deberían hacer una alharaca a su alrededor. -Se despoja del albornoz arrojándolo a la cama, dejando al descubierto un conjunto de lencería de encaje negro.

Ikuko toma la prenda.

-También llamó Darien -Estudia su reacción.

Serena se ha quedado quieta, mirándola con los ojos brillantes.

-¿Qué...? -Suspira -No me interesa -Reanuda su tarea, tomando un conjunto de pantalón y blusa color negro.

Su madre no se deja engañar. Serena sigue enamorada de Darien.

Ikuko no ha podido descubrir la razón por la que su hija terminó con el hombre que consideró durante más de cuatro años su otra mitad del corazón. Está intrigada, pero respeta el hermetismo de Serena.

-Darien charló con tu abuelo, agradeciéndole la cena del sábado. Por supuesto que papá está encantado con el hijo de la honorable Yoko Chiba. Tu suegra lo encandiló -Mueve la cabeza -No lo había visto así desde que mamá... -Se le quiebra la voz.

-La señora Yoko está en proceso de divorcio -Serena sube el pantalón por sus esbeltas piernas abrochándolo sin dificultad. -Pero ya tiene pretendiente, o eso tenía entendido antes de que... -Cambia el tema -¿Me pasas la blusa, por favor?

Ikuko se acerca con la prenda, la cual se cierra por detrás, dejando parte de la espalda al descubierto.

-¿A qué hora regresarán?

-Antes de las dos. Mañana será el antepenúltimo día de grabación.

-¿No deberías estar estudiando tu libreto? -Saca del armario un abrigo rojo colocándolo sobre la cama.

-Hay misterio en ello. A nadie le entregaron su libreto. Todos estamos asustados preguntándonos si no estarán tramando algo horrible como asesinar a un personaje o hacer escenas al estilo occidental -Deteniéndose frente al espejo de cuerpo entero, mece su cabello. Luego se gira estudiando su estampa.

-¿Occidental? -Su madre la interroga inocente -¿Qué hacen los occidentales?

-Olvídalo -La asusta el pensar hacer una escena de cama con Diamante. Nunca ha estado en la cama con un hombre.

El claxon de un auto suena fuera de la casa.

Mina se asoma a la recámara.

-Michiru ha llegado.

Serena corre al pasillo, dejando el abrigo. En la puerta, ella y Mina se calzan con botas altas. Tomando sus pequeñas carteras tipo sobre, desaparecen.

-¿Dónde van las niñas? -El abuelo le pregunta a Ikuko parada en lo alto de la escalera.

-A celebrar. -Es todo lo que dice -¿Tienes hambre?

-De pastel y chocolate.

-Papá, -desciende las escaleras -El geriatra...

-Es un niño tonto. -Refunfuña el anciano -Mi abuelo murió a los ciento quince años comiendo lo que venía en gana.

Ikuko pone los ojos en blanco. Se le avecina una clase de come lo que quieras...

Fuera de la casa, Las dos rubias abordan el vehículo.

-¿Qué rayos es lo que traen puesto? -Ruge Michiru, escandalizada.

-Decidimos que usaríamos pantalones. -Serena informa -La última vez tuvimos que correr por nuestras vidas.

Michiru va a objetar. La verdad, debió pensarlo ella. La primera vez que asistió al bar gay, las mujeres querían tocarla. Haruka reía divertida, como si ya fuera asidua visitante de ese lugar.

Observa analítica su vestido verde de una manga.

-Tendré que regresar a casa y cambiarme.

-¿No tienes en tu cajuela una maleta con diseños? -Sentada junto a ella, Mina la increpa.

-¿Has estado espiándome? -Se orilla en una carretera solitaria -Ve por ella -Ordena al apretar el botón.

-Seré tu empleada -La otra se estira en el asiento.

Serena pone los ojos en blanco. Abandona el auto, regresando inmediatamente con la valija. La acomoda a su lado abriéndola.

-Horrible, espantoso, feo -Va arrojándole a Mina las prendas.

-¡Ey, tú! -Michiru se ofende.

-Me quedaré con esto, nadie puede saber que los diseñaste tú -Sonriendo como gato, La otra rubia expresa.

-Este vestido es espantoso, te salvaré de él -Serena dice con seriedad. Toma un pantalón verde de gamusa, y una blusa roja de seda italiana. -Usa esto, es lo más decente que hallé.

Michiru se gira para protestar, dándose cuenta de la jugada de las chicas. La están robando.

-¿Me consideran tonta?

-Si el traje te queda... -Serena esconde el vestido detrás de ella -Te lo regresaré si nos adviertes nuestro destino.

-¿El próximo? -La mira inocente.

-Ahora. -Solemne responde.

-Quédate con él -Se gira reanudando la marcha.

Serena y Mina cruzan miradas...

Casa Tenoh.

-Quiero irme a mi apartamento -Ceñudo, Haroto dice a su hermana.

Están en el comedor cenando. Sus padres están en una reunión social. Seiya fue a ver a los suyos y llevarles a la pequeña Rukis.

-Quiero ser hija única y ya vez, sigues aquí -Limpia la comisura de sus labios con la servilleta. Lee un mensaje de texto que acaba de entrar -Iré a casa de Michiru. -Levantándose, deja la servilleta a un lado de su plato.

-¿Seiya sabe que regresaste a las andadas?

Haruka lo observa divertida. Ladea la cabeza.

-¿Quieres decir que si regresé con mi amante? ¿Mujer? -Ironiza.

Haroto se ruboriza profundamente.

-No quise decir...

-Aburres. -Lo interrumpe la rubia. -Seguro que eres un asco como novio o amigo. Porque como hermano dejas mucho que desear. -Abandona el comedor.

Haroto toma las muletas. Torpemente se incorpora, siguiéndola.

-Se que hice mal alejándote de Michiru. Estaba enfadado por tu huida con el muerto de... -Su hermana lo observa con expresión asesina -Seiya. No pensé en las consecuencias.

Haruka le da la espalda.

-De niños prometimos apoyarnos y protegernos mutuamente. Rompiste esa promesa. No solo me diste la espalda sino que sedujiste a mi mejor amiga y luego la desechaste a la basura.

Haroto pierde el habla unos segundos. ¿Michiru habrá confesado lo que pasó entre ellos?

Antes de poder explicarse, Haruka se marcha...

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Perdonen la tardanza.

Mis respetos para ustedes. Pronto espero normalizarme con las actualizaciones. Los que me conocen en face, saben las vicisitudes por las que atravieso, pero eso no me hace olvidarlos ni irrespetarlos como lectores.