Darien estaciona frente a su edificio.
Le duele la cabeza por escuchar a Serena cantar a todo pulmón y hablar en español.
No tenía idea de que ella tuviera conocimiento de otro idioma además del japonés, considerando que ella es terrible para el inglés y siempre le estaba corrigiendo los errores ortográficos.
Se pregunta qué otra cosa desconoce de la mujer que ha sido su novia durante cuatro años.
¿Tan centrado en sí mismo estaba que de ella vio solo defectos? Esos escasos meses que han estado alejados ha descubierto que es extraordinaria bailarina, cantante y actriz. Ahora una nueva revelación con su español.
Descendiendo del auto, lo rodea para abrir la puerta a su acompañante quien canta mientras golpea la guantera con los dedos índices a modo de batería.
-Acompáñame – La sujeta del antebrazo.
Serena abandona su refugio.
En ese instante se percata de donde y con quien está. De un halón se suelta trastabillando
-¿Trajiste a tu hijo a vivir contigo y quieres restregármelo en la cara?
-No. -Expresa compungido. -Necesitamos hablar.
Serena niega con la cabeza.
-Llévame a casa por favor.
-Solo quiero que hablemos.
Ella mira a su alrededor.
-¿Dónde está Mina?
-Se quedó con mi prima.
-Debiste dejarme con ellas, me estaba divirtiendo y tú siempre me amargas el alma, aburrido de pacotilla.
Sus palabras expresadas con ira sorprenden a Darien.
-Te prometo que después de platicar te llevaré a casa.
-Mejor idea es llevarme con Michiru, ella si es divertida. No debería llevar el apellido Chiba.
-Luego que dialoguemos -No promete regresarla.
-¿Tienes de ese jugo delicioso que Haruka me dio? Es deliciosa y pica cuando la tragas.
Al moreno le da un vuelco el corazón, ¿Qué rayos estaban haciendo con Serena sus acompañantes?
-Tengo algo... -Su madre botó todas las bebidas alcohólicas el fin de semana pasado cuando él llegó empapado. Creyó que borracho había caído a alguna fuente.
Cuando quiere, Yoko lo trata como niño.
Silenciosa, Serena asiente pensando en todo lo que tiene que decirle.
Darien la guía al elevador, el trayecto hasta su apartamento lo hacen en un silencio incómodo. Calmado, abre la puerta del apartamento haciéndose a un lado para permitir el paso a Serena quien camina en dirección opuesta del pasillo.
Rápidamente va tras ella, regresando al apartamento.
-Bien, -Serena observa a su alrededor. Todo está igual a excepción de una fotografía del niño que halló perdido en el parque. -Di las mentiras que tienes fríamente estudiadas y luego me llevas a casa.
Darien se acerca a ella con mirada suplicante.
-Antes que nada debo... -Nervioso se aclara la garganta -Pedirte perdón por... ¿A dónde vas? - pregunta a la rubia cuando ésta se gira y dirige a la puerta.
-Esa historia es trillada. Creo haberla escuchado antes de que me prohibieras trabajar.
El moreno salva las distancias de dos zancadas atravesándose en la puerta.
-Es cierto que me disculpé contigo aquella noche y luego lo arruiné. Pero debes ponerte en mi lugar. ¿Cómo te sentirías si me vieras besando a otra mujer?
Tan pronto suelta esas palabras se da cuenta de su error.
Serena pierde toda capacidad de raciocinio.
-¡No hace falta imaginarlo, bígamo traicionero! -Grita furiosa.
-Bígamo es un hombre que se casa con dos... ¡Serena! - Logra agacharse a tiempo, el florero que la chica usa como proyectil apenas roza su cabeza estrellándose contra la puerta.
La puerta de la habitación de Yoko se abre, saliendo la mujer.
-¿Qué sucede? -Se paraliza al ver a Serena con el rostro ruborizado.
-Nada mamá, regresa a la cama.
-No sucede nada ¡aparte de la cornamenta que su hijo me puso todos estos años! -Serena vocifera.
Yoko se aproxima a la rubia.
-¿Estás ebria?
-Michiru y Mina la emborracharon. -Le informa su hijo.
-Olvidaste mencionar que también estuve con una de tus ex amantes -Dice en voz baja y amenazadora -Animal rastrero, rata de alcantarilla, pelusa de ombligo...
-¡Serena! -Darien se sorprende. Es la primera vez que ella le falta el respeto de esa manera.
-Insecto, reptil, sapo venenoso... -Con cada palabra eleva más la voz.
-Cálmate por favor.
-¡Nunca le digas a una mujer que se calme! - Le grita ella histérica haciendo retroceder a Darien.
Yoko se percata de que está al borde del colapso. De inmediato, corre a su alcoba regresando con dos almohadas.
-Mi médico dice que hay que dejar fluir la energía -Le ofrece una de las piezas a la chica.
-¿Qué haces mamá? -Impactado su hijo retrocede aún más.
Yoko lo ignora.
-Adelante, expulsa tu ira -Ofrece a la joven.
Serena toma la almohada y se abalanza contra Darien.
-Eres un traidor, desleal, sabandija, egocéntrico hombrecito, machista cavernícola, timador, ¡canalla caradura! - Cada palabra es acompañada por un certero almohadazo.
Darien cae en el sofá y levanta los brazos protegiéndose de la fiera en que se ha transformado su sumisa novia.
Yoko grita de alegría y se une al ataque.
Ahora no es una sino dos las mujeres que atacan al hombre indefenso, una con furia desatada, la otra riendo como si de un juego se tratase, apoyando y dándole nuevos insultos a Serena para que se descargue.
-Dile lo que se merece -la insta.
-¡Engreído!
-Esto no es un juego, mamá... -Se defiende él siendo acallado con una nueva y renovada avanzada.
-¡Bastardo ignorante! -Jadea la chica.
Después de lo que le pareció una eternidad, Serena deja de golpearlo. Él baja los brazos solo para recibir un almohadazo más con la fuerza necesaria para marearlo.
-¿Te sientes mejor? -Su madre pregunta.
-Me duele la cabeza -Responde él.
-No te pregunté a ti, pero ya te atiendo.
-Si -Agotada y respirando con dificultad se derrumba en el sillón frente a Darien soltándose a llorar.
Él siente un nudo en la garganta, desea consolarla pero su madre niega silenciosa. Paulatinamente, Serena va calmándose, sus sollozos terminan con suspiros entrecortados por hipo hasta que se queda quieta y silenciosa.
Yoko le toca el brazo.
-Vamos para que te acicales y puedas sentarte a escuchar a mi niño -Lleva a Serena hacia su alcoba. Regresa de inmediato -Siento haberte echo esto, hijo. Pero para que puedas ser escuchado, Serena debía expresarse antes su dolor e ira.
La protesta de Darien queda en sus entrañas. Tomándola de la mano la hala para que se siente a su lado.
-¿El psicólogo te lo recomendó?
La dama asiente.
-Cuando tu padre me abandonó, el doctor me dijo que la mejor terapia para sacar fuera mi frustración sería gritar con todas mis fuerzas y golpear algo. No le hice caso y me fui escondiendo en mis excentricidades sin percatarme que no solo me hacía daño sino también te arrastraba conmigo -Confiesa.
-Pierde cuidado, al menos aprendí a bailar -Intenta bromear, consciente de la chica en la alcoba de su madre.
Yoko duda un instante
-No quiero que Serena sufra lo mismo que padecí yo. Eres mi hijo y te amo con todos mis intestinos, pero esa chiquilla se adueñó de mi corazón desde el día en que la trajiste por primera vez -Se encoge de hombros.
-¿Me amas con tus intestinos? -Arruga el entrecejo.
-Por supuesto, cada vez que cometes una torpeza se me revuelven las entrañas.
El movimiento en la puerta de la alcoba llama la atención de ambos. Serena aparece con el rostro ruborizado lavado y al parecer el efecto de la bebida ha disminuido con el "ejercicio físico".
Yoko se incorpora.
-Prepararé café -Se retira a la cocina permitiendo a los jóvenes dialogar en privado.
Darien aguarda pacientemente que Serena se siente frente a él. La rubia mantiene los ojos en el suelo.
¿Cómo empezar y qué decir para que ella lo entienda?
-¿Por qué lo hiciste? -Serena es quien rompe el silencio.
Él inspira fuertemente.
-Debo confesar que no lo se. Recuerdo que estaba furioso contigo y con las restricciones de mi padre por haber cambiado de Carrera. Todo ocurrió el mismo día. Bebí licor y...
-Te buscaste una mujer fácil... como querías que yo me comportara.
-¡No, no! -Indica en voz alta, bajándola de inmediato -No te consideré fácil y Sara tampoco lo es. Ese día ella había sido abandonada por su novio y...
-Y buscó sustituto en el sobrino de su jefa. -Serena se avergüenza luego de decir esas palabras.
Fueron sus planes originales el día que planeó su venganza contra Darien. Seducir a Andrew para hacerle daño a su novio.
-Fue fortuito o mala suerte. Tal vez el demonio o nuestras estupideces nos reunió en el momento en que estábamos más vulnerables.
Ella señala la fotografía.
-¿Y el niño?
-Su nombre es Mamoru Chiba. -Le informa con voz solemne -Desde que supe que vendría al mundo he velado por él. No quiero separarlo de su madre, es lo único que Sarah tiene en la vida. Tendremos la custodia compartida y él pasará las vacaciones conmigo. -Calla unos segundos -Serena, se que me he portado como un asno contigo.
-No sabes cuanto -murmura ella muy bajo, pero es escuchada por Darien.
Cierra los ojos dolido. Cuando los abre hay desesperación en su mirada.
-Por favor Serena. Déjame demostrarte que he cambiado, que puedo ser mejor hombre por y para ti. -Ella se mantiene incrédula -Lo que hice no lo puedo deshacer...
-¿Por qué no resarciste tu error casándote con ella? ¿Restaurando su honor? -El silencio de Darien le indica que si lo hizo -Ya veo, te ibas a casar en secreto y mantener tu charada de novio conmigo.
-No es así -Darien intenta de mantener la calma. -Cuando me di cuenta que mi estupidez tuvo consecuencias me vi obligado a... En ese tiempo tú y yo estábamos pasando por una crisis y me pareció sencillo. Pero no fue así. Me negaba a renunciar a ti. Fue un alivio que Sarah me rechazara haciéndome ver que sería otro error.
Serena se sobresalta.
-¿Cómo dices?
-Que Sarah se negó a casarse. Prefirió ser señalada como madre soltera a tener que vivir atada a mí.
Serena guarda silencio digiriendo la información.
Yoko regresa con una bandeja que contiene una jarra de porcelana y tres tazas a juego.
-¿Ya te explicó mi hijo que es un pipí loco?
-¡Mamá! -Darien se incomoda. El rubor que colorea las mejillas de Serena lo hacen avergonzarse más -¿podrías dejarnos solos?
-¿Para qué? -Sirve las bebidas calientes -Estoy aquí para abogar por ti.
-Hasta ahora no has hecho buen trabajo -refunfuña su hijo.
-Cierto, olvidé el analgésico. Yo que tú andaría con cuidado o Serena agarrará el gustito por golpearte. -Se retira nuevamente.
Su hijo espera que ingrese a su alcoba para retomar el diálogo.
-Solo ocurrió aquella vez. No he vuelto a mancillar lo nuestro. -Confiesa él.
-Pero crees que soy infantil, acosadora, inmadura, bruta, que no valgo la pena y tan aburrida que te hago bostezar.
Darien se levanta, restriega su rostro con ambas manos antes de responder a eso. Sentándose nuevamente se enfrenta a ella.
-Se lo que dije. Estoy consciente de los desplantes y humillaciones por las que te hice pasar.
-Decidiste volver conmigo cuando viste que había cambiado físicamente -La voz le tiembla.
-¡No es así! -Exclama frustrado. -Se que no me creerás y te doy razón, pero pregúntale a Andrew, dos semanas después de nuestro aniversario quise buscarte...
-Para terminar lo nuestro, ya lo se.
La paciencia de Darien comienza a hacer aguas.
-Regresé -Yoko se sienta entre ambos -Tómate el analgésico y cierra la boca -Ordena a su hijo.
-Debo irme a mi casa -Serena se levanta.
Es sentada de sopetón por Yoko que la hala del brazo.
-Primero beberás tu café, luego me escucharas y por último lavarás tu boca porque tu aliento huele a bar barato. -Le dice autoritaria. -¿Entendido?
-Si -susurra cabizbaja.
La madre de Darien le entrega la taza.
-Se que mi hijo no es un dechado de virtudes y a veces pareciera que sufriera de hemorroides por lo estirado que es.
Serena escupe el café y ríe mientras Darien se siente ofendido.
-No tengo ningún padecimiento como ese -señala severo.
-No tengo ningún padecimiento como ese -Lo remeda su madre -Cierra la boca o te vas a tu habitación. -Su hijo hace el intento de defender, sin embargo con solo levantar el pulgar ella lo calla. Serena limpia el café de su blusa mientras nota admirada que Darien es solo un niño delante de Yoko. -¿Qué era lo que decía?
-Que me amas -masculla él con ironía.
-Eso también, pero no. -Se gira hacia Serena dándole la espalda a Darien. -En defensa de mi hijo debo confesar que es un verdadero idiota.
Serena vuelve a reír.
-Gracias. -Expresa Darien sarcástico.
-Shh -Yokole ordena -Como te decía Serena. Mi hijo es un diamante en bruto, muy, muy bruto y solo tú puedes sacarle brillo. -La chica va a protestar, sin embargo la mujer levanta la mano -Se que se portó como un asno contigo porque fui testigo de algunos de sus desplantes, como aquel en que te invitó a abandonar este lugar.
Darien salta de su asiento.
-Yo no...
-¿Seguirás desobedeciéndome? Todos me tratan como loca pero estoy más cuerda que ustedes juntos. -Darien se sienta. Yoko vuelve su atención a la joven -Te juro que si pudiera le daría las nalgadas que le hicieron falta de pequeño.
-Certifico que no lo castigó lo suficiente -Serena asiente.
-Bueno, ese será tu trabajo si lo perdonas. Espero que lo hagas porque de lo contrario lloraré en la puerta de tu casa hasta que lo hagas. No es un mal partido y los niños de ambos serán hermosos.
-Señora...
-Solo debes recordar no venderle tu independencia. Trabaja y estudia en lo que quieras, si él grita no te quedes callada y échalo de la casa cada vez que quiera dárselas de gracioso. O mejor, te vienes a la mía y de allí viajaremos por el mundo.
Serena observa de reojo a Darien. Su expresión de gatito perdido casi la hace reír.
Aclarándose la garganta, ella toma la palabra.
-Sabe que su hijo no merece ni un vaso de agua de mi parte.
-Serena... -Susurra él.
-No he terminado -espeta la chica -No merece ni una segunda mirada. Pero estoy dispuesta a darle la oportunidad de demostrarme que no es el mismo rufián traidor. Tiene seis meses de prueba, no como novio sino como un candidato a hacerlo. -Se incorpora -Solo espero no descubrir otro hijo secreto. Mientras tanto, saldré con quien quiera, haré lo que se me venga en gana y disfrutaré de mi juventud. -Lo mira retadora. -Ahora llamaré a un taxi para que me lleve a mi casa, necesito estar despejada para mañana.
Darien guarda silencio. El reto que Serena acaba de plantearle será duro.
Pero está dispuesto a tomarlo y superarlo...
