Darien despierta con un fuerte dolor de cabeza en el suelo detrás del bar. A su lado se encuentra Yaten con un ojo morado y el labio inferior roto.
-El día que nací seguro se conjugaron los planetas para maldecirme - Masajeando su nuca, se incorpora.
Observa a su alrededor. Todas las motos a excepción de la suya han desaparecido.
Él y el peliplateado tenían asegurada una noche romántica con las rubias. Apostaba que después de esa noche, Serena se vería obligada a regresar con él.
Patea la pierna de su amigo.
Un gemido seguido de una maldición escapa de la boca de Yaten.
-Mi madre se enterará de esto, Seiya.
-Soy Darien, no el asesino de tu hermano. –Replica. –Levántate. Tenemos que buscar la manera de llegar a Tokio.
La noche anterior, él y Serena caminaban por el pasillo cuando la rubia se detuvo al escuchar risas desde la puerta de una habitación.
"-¿Es Mina? –Preguntó pasmada.
-Deja que se divierta.
-¿Divertirse en esta cosa? –Golpeó la puerta -¡Mina Aino, sal de inmediato!
La puerta se abrió en el acto.
-¿Qué ocurre? -Sin camisa y con el cabello despeinado, Yaten se asomó.
-¡Exijo que dejes a mi amiga en paz!
-¿No deberías estar besándote con tu idiota?
-¡Ey! –Darien bufó.
-¡Mina! – Gritaba Serena intentando pasar.
De pronto, como un energúmeno apareció Seiya junto a ellos.
-Tú baja y espera afuera - ordenó a Serena, de inmediato se enfrentó a su hermano menor –Dile a Minako que nos marchamos ya.
-¿Quien lo ordena? –Preguntó retador.
-Ella vino conmigo, tú estás de paracaidista con éste –Movió la cabeza en dirección a Darien.
-Deberías tener un poco mas de respeto –El moreno exigió.
Mina apareció acomodándose el cabello.
-No peleen por favor. –Pidió con las manos como escudos.
-¿Te has guardado hasta ahora para entregar tu virginidad en este antro barato? –Serena se comportaba como madre traicionada.
-¿Y tú estás aquí arriba por? –Irónico, el peliplateado se cruzó de brazos.
-Quería descansar pero encuentro que intentas aprovecharte de mi amiga.
-Descasar –Chasqueó la lengua –Si, eso es lo que se hace en la habitación de un hotel. –Sus palabras enfurecen mas a su hermano.
-Retráctate de inmediato.
-¿Por qué? –Preguntó a la defensiva.
Pronto se unieron Haruka, Michiru y Lita.
-¿Qué sucede?
-Minako y Serena, espérenme afuera –Con los dientes apretados, Seiya repitió.
-Mina se queda. –Yaten requirió.
-Serena es libre de escoger. –Darien respondió deteniéndose a centímetros del otro.
Haruka empujó hacia atrás a su esposo.
-Calma fieras. –Colocó las palmas de sus manos en los pechos de los dos morenos para mantenerlos alejados. –No es lugar para pelear. Romperían las cosas de mi amigo…
-Y a la libertina le conviene tener felices a sus ex novios. –Soltó Yaten.
-¡Uhhh! -Serena exclamó viendo como la rubia alta se giraba lentamente hacia él.
-Auch. –Lita movía las manos pensando en lo que se avecinaba.
-Ahora si se muere –Mina espetó fúrica.
-¿Vas a dejar que ese patiquín te hable así? –Michiru simulaba estar escandalizada.
-¿No tienes que beberte un bar allá abajo? –Darien criticó a su prima.
-Un momento –Serena se giró hacia él -¿Estás ofendiendo a mi amig…? –Grita sobresaltada al ser violentamente empujada.
Cuando reaccionó no podía creer lo que presenciaba.
Haruka estaba sentada a horcajadas sobre el estomago de Yaten golpeándolo en el rostro mientras que Seiya y Lita hacían el intento por separarla de él.
-¡Nunca… más… me… llames… libertina! -Decía entre golpes.
Michiru mantenía a Mina contra la pared para que no interviniera.
Viendo que su amigo sería masacrado por Haruka, Darien no tuvo más remedio que intervenir a favor de él.
-Haruka… -La tomó por la cintura, alzándola con facilidad.
-¡Suéltame! – pellizcaba sus manos mientras pateaba las pantorrillas del moreno con los tacones de sus botas.
Serena estaba impactada. Darien no parecía sentir dolor alguno mientras caminaba pasillo abajo con Haruka revolcándose furiosa en sus brazos.
-¡Deja a mi esposa! –Seiya lo haló del hombro.
La música dejo de sonar. Tamahome y su portero corrieron a ver qué ocurría.
-¡Mataré al idiota y si su madre se mete también me la llevo por el medio! –Gritaba Haruka enajenada.
Echando la cabeza hacia atrás, golpeó a Darien en el pómulo.
El impacto del golpe lo obligó a soltarla.
-¡Cálmate y colabora, estúpida! –Gimió dolorido.
-¡No llames así a mi esposa! –Seiya lo golpeó en el otro pómulo.
Al final, no se supo como sucedió, Darien y Yaten terminaron golpeados y pateados por Seiya y el portero, las llaves de su moto lanzadas por el caño, los teléfonos arrojados en una hondonada y ellos abandonados. "
No tuvieron más remedio que dormir detrás del bar.
Darien masajea su nuca.
Gruñendo por el resplandor del sol, recoge su chaqueta del suelo y la sacude para quitarle el polvo.
-La próxima vez que se te ocurra la genial idea de insultar a Haruka, recuerda que ella no es la rosa delicada que crees. – Observa las marcas de zapatos en la prenda.
-¿Estás a su favor? –Lame su labio dolorido. –Con razón Serena te quiere lejos, si defiendes y te acuestas con cualquiera. -Se inclina junto a un grifo de agua para lavarse el rostro.
-Cierra la boca antes de que te arroje por la hondonada. –Debe recuperar su receptor. Esa mañana debía pasar por Mamoru y pasar el día con él –Baja por los teléfonos.
-¿Por qué yo? –Pregunta molesto.
-Porque bien recuerdo que por tus comentarios descalificativos fuimos apaleados.
- Estaba defendiéndome muy bien hasta que interviniste. Gracias por eso.
Darien resopla.
-Si, tenías a Haruka sobre ti dañando tu carita de niña. Qué gran defensa -Se burla.
-Cállate. Tengo que buscar una excusa razonable. No solo falté al trabajo, también insulté a mi jefa y mi madre debe estar revisando cual cinturón golpea más fuerte. -Se inclina junto a la moto.
-¿Qué haces?
-Encendiendo esta porquería sin necesidad de llaves. A diferencia de ti, soy un hombre cien por ciento útil -Busca los cables conectados al arranque.
Lo próximo que Darien sabe es que su vehículo de dos ruedas está encendido...
Televisora
-¿Crees que estén bien? –Serena pregunta a Mina.
-No lo sé, y Yaten me tiene preocupada. No responde a su teléfono.
Regresaron a la ciudad en el camión de Tamahome. Seiya no quiso arriesgarse en montar las motos debido a la ingesta de alcohol.
-¿Qué hacías en la habitación con Yaten? –Serena pregunta de pronto.
La otra rubia suspira.
-Por una vez quise cruzar la línea. Amo a ese bruto falta de respeto y estaba desesperada por…
-Ser suya. –Serena completa la frase. –Si vas a cometer una locura, que sea en un lugar digno de ti. No un cuchitril.
Ella también tenía la urgente necesidad de entregarse al hombre que ama. Esconde el rostro entre las manos, avergonzada por su comportamiento la noche anterior.
Tocan la puerta.
-Serena, la esperan en el set. –El asistente del director llama desde afuera.
-Voy en un minuto. –Grita ella revisando su top -¿Estoy bien?
-Lista para patear los niños de Diamantito nuevamente. –Bromea ella. –Y por favor, esta vez hazlo temblar pero no de dolor.
Sacándole la lengua, Serena toma un pequeño frasco de la mesa, la bata del perchero y abandona el camerino.
-Seis meses, solo debo esperar seis meses –Murmura muy bajo. Puede sentir la mano de Darien en su pecho. –Cielos. –Necesita de su toque –No podre acercarme a él o seré quien lo seduzca.
-¿Hablando sola? –Malachite la alcanza.
-Recordando mis líneas –Miente.
-Aposté contra los camarógrafos que no interrumpirás nuevamente tu penúltima escena. Si alguien viene proponiéndote patear la estrellita te aviso que ya tomé las previsiones para que no sufra –Le dice mientras simula besar el cabello rubio. –Esta usando una copa protectora.
-Esta vez no cometeré esa torpeza. –Asegura ella.
Se detiene la puerta del set. Es recibida por miradas burlonas. Sentado en la silla junto al director, Diamante levanta la cabeza.
-¿Preparada? –Pregunta solícito.
No parece molesto por lo ocurrido el día anterior.
Silenciosa y tímida asiente.
-Un consejo. –Malachite la sujeta del brazo, alejándola del resto –Cierra los ojos e imagina que estas soñando con alguien menos desagradable que Black.
-No seas malo con él. –Serena lo amonesta.
-Listos para grabar escena del romance. –Anuncia el director.
Mina entra al set antes de que cierren las puertas. Se acomoda detrás del camarógrafo número dos para ser testigo de la escena de amor.
-¿Estás nerviosa? –Diamante despoja de la bata a su co-protagonista. La chica asiente ruborizada –Piensa que esto es un juego. –Masajea sus hombros desnudos.
-¿Puedo… pedirte un favor?
-Si esta en mis manos.
-Usa unas gotas de esto –Le ofrece el frasco.
Diamante le quita la tapa oliéndolo.
-¿Qué es?
-Es Azzaro, colonia para caballero… Si no quiere…
-Lo usaré –Le ofrece el cuello.
Serena coloca unas gotas en su piel.
-Listo.
-Silencio en el set –Ordena alguien.
Diamante acomoda a Serena en la cama y besa su nariz antes de retirarse.
-Escena de la seducción, toma dos.
Serena cierra los ojos.
Relajándose, piensa en Darien y los besos ardientes que compartieron la noche anterior. El aroma de su colonia impregna sus sentidos.
El peso de un cuerpo se acomoda junto a ella. Serena aspira el aroma de Darien. Responde al beso que recibe como si su vida dependiera de ello.
Diamante se sorprende por la respuesta de la chica.
Los besos que han compartido anteriormente no han sido más que simulacros, este es distinto. Podría aprovecharse de ella y enamorarla. Pero ella no merece ser tratada como las otras. Su capricho por Mina desapareció cuando comenzó a conocer la timidez de la rubia que besa en ese instante.
-¡Dije Corten!
Las risas llaman la atención de los actores.
Separándose, observan a su alrededor.
-No prestaron atención a ninguna de mis instrucciones, -Espeta el director –Pero salió perfecto.
-Me alegra, porque me niego a repetir esto –Diamante expresa tratando de convencerse
-Necesito llamar a Haruka –Serena piensa preocupada. Cree que perfumar a Diamante con la colonia de Darien fue un error porque ahora se siente confundida.
Besar a Diamante no fue tan malo después de todo...
Casa Tenoh.
Haruka duerme acurrucada a Seiya a pesar de que lo echó de su alcoba.
Luego de la accidentada noche de diversión y alcohol, regresó a la casa para encontrarse con que sus padres decidieron a última hora ir a dormir a la casa de la playa y llevarse a Rukis sin avisarle nada.
En ese momento su celular suena insistente.
Gruñendo y con los ojos cerrados, se da vuelta en la cama y extiende la mano para tomarlo de su mesa de noche. Seiya la aplasta y lo alcanza observando la pantalla.
-Es para ti. –Se lo ofrece luego de verificar el número.
-¡Oh! Eres un genio. –Lo observa irónica. –Quítate de encima y ve por Rukis a la costa. Mi padre debe estar enseñándola a ser como él.
-Qué esperas, lo deja hacer lo que quiere con mi hija. –Esta enojado desde la noche anterior.
Todo el trayecto a casa, Haruka no hizo mas que contradecirlo en todo mientras que a Tamahome le respondía cortésmente. Se negó a hacer el amor y en ese instante usa un pijama de pantalón y camisa a sabiendas de que él la prefiere con minúsculas prendas.
Retirándose unos centímetros, permita que ella responda la llamada.
-Buenos días, Serena. ¿Qué haces levantada tan temprano? –Levanta la mano advirtiéndole que la deje en paz.
Seiya esta furioso con ella por haber golpeado a su hermano, insultado a su madre y que estuviera en el mismo sitio con dos ex novios. Los celos no lo abandonan, pero eso no le impide saciar el hambre que tiene desde la noche anterior.
Haruka se sienta en el borde de la cama.
-"Son las diez de la mañana y estoy trabajando". Responde su interlocutora.
Haruka cierra los ojos y masajea su sien. Siente que le retiran la camisa del hombro y comienzan a besar su piel desnuda.
-Estoy de vacaciones, tengo esclavos que cuidan de Rukis y un molesto… -Suspira al sentir la caricia en sus senos –esposo que no entiende el significado de "no". –Coloca su palma en la cara de Seiya, alejándolo.
-"¿Interrumpo algo?"
-No interrumpes nada. –Observa odiosa a Seiya.
-¿No? -Seiya enarca las cejas.
Él la obliga a colocarse de espaldas a la cama, despojándola del pantalón.
-¿Necesitas algo? –Mueve sus piernas para que la suelte. Él la inmoviliza por los tobillos dibujando círculos con sus pulgares.
Se muerde el puño cuando un sendero de besos sube por sus pantorrillas hasta el interior de sus muslos.
-"Necesito hablar contigo personalmente".
-¿Ahora? – Chilla.
Su marido se esmera haciendo lo que mas le gusta.
-"¿Te pasa algo?"
-No… - ¡Oh, si! Piensa apretando los párpados –Dame cinco minutos. – Jadea.
Corta la comunicación y se deja llevar…
Televisora.
-Lo presencié y me erizó el cabello, pero visto en pantalla debería ser declarado apto solo para adultos. – Mina comenta viendo la pantalla del director. –Mira esto –Hala la bata de su amiga.
Serena se da vuelta y deja caer el teléfono de su mano.
Esa mujer no puede ser ella, piensa ruborizada hasta el cuello.
¿En qué momento Diamante besó su cuello? ¿Cuándo ella acarició la espalda desnuda del platinado? ¿Y cómo es que en un santiamén las posiciones se invierten por unos segundos?
-Por los anteojos de mi padre… -Murmura haciendo reír a todos.
Diamante se retiró ten pronto terminaron de rodar con la excusa de sufrir una migraña.
-La estrellita debe estar lavando a mano en su camerino. No pudo ser indiferente a esto – Malachite suelta venenoso.
-Su mano le dolerá cuando termine -Comenta otro hombre.
Los chistes que hacen a costa de Serena y Diamante no los escucha ella. Está verdaderamente necesitada de algo más que un beso.
-La toma estuvo perfecta. Descansen y esta tarde nos veremos en el lugar indicado –El director hace un ademán con la mano para que se retiren los actores.
-Se te cayó algo –Mina le ofrece el teléfono que recogió del suelo -¿Cómo lograste hacer eso?
-¿Hacer qué? –Literalmente es halada por Malachite hasta el camerino.
-Besar a Black sin vomitar –Bromea el.
-Necesito comer. –Piensa en voz alta –Necesito la lasaña de papá.
-Acaba de tener un retroceso en su evolución –Mina mueve negativamente la cabeza –Vamos, Serena. No es para tanto.
La otra rubia la toma de los hombros sacudiéndola.
-¿No es para tanto? ¡Moriré si Darien ve eso!
-Allá el idiota. –Malachite las separa –Piensa en eso como una clase de educación sexual. Cuando hagas el amor por primera vez no serás una vaca en la cama.
La risa de Mina invade el pasillo.
-Te llamó vaca y eso que no ha visto tu fotografía de hace un año –Se dobla de la risa.
Serena cubre sus oídos y cierra los ojos.
-No estoy escuchándolos…
