-Deberías ir a rezar –Michiru no tiene humor para los reclamos de Kaname.
Amaneció puntillosa esa mañana.
Lita no la ha llamado para darle los pormenores de la fiesta de cumpleaños de Serena, las chicas no la han llamado para hacer la prueba del vestuario, Haruka no se ha reportado y su madre amenazó con arrastrarla a Alcohólicos Anónimos si volvía a llegar tomada.
No conforme con eso, Haroto ha estado llamando a la casa a cada momento preguntando por ella.
-Estás llevando a Serena por mal camino. –Kaname le reclama en ese instante.
-Serena es una mundana mayor de edad y tú deberías recordar que eres un seminarista próximo a tomar los votos y estas aquí para ayudarme a molestar a Darien.
Eso lo tiene enojado.
-Serena es una persona que necesita ser rescatada de ti y de Darien.
-¿Por qué no rescatas a Mina? –Lo reta- Ella está en las fauces de un pobretón.
Suena nuevamente el teléfono.
Irritado, Kaname lo alcanza antes que ella.
-Buenos días Haroto. Si, Michiru está en casa –Observa retador a su prima que se ha levantado rabiosa –Por supuesto que quiere verte. –hace una mueca – Puedo asegurar que está loca por ti.
-¡Voy a matarte! –Arroja la tetera antes de desaparecer.
-"¿Por qué me llamas Haroto? -Pregunta Darien.
-No es nada, solo una simple broma.
-"¿Sarah está trabajando?"
-No la he visto hoy. –Siente algo parecido a la felicidad. Si Darien pregunta por la empleada, significa que no está con Serena. -¿Por qué no llamas a su número?
-"Perdí mi teléfono. Estoy comunicándome desde una cabina telefónica. Si la ves dile que no olvidé ir por Mamoru, un contratiempo me tiene fuera de la ciudad."
-Se lo diré. Mientras juegas al padre responsable, invitaré a almorzar a Serena.
-"¿Qué diablos…?
Casi suelta la risa al escuchar el aullido de su primo.
-No te pido permiso, es solo una información para que no la llames. –Corta la comunicación.
Silbando marca el número personal de la rubia. No advierte que lentamente está dejando a un lado su vocación y pensando cada vez más en Serena…
Distrito de Nishitama.
Carretera a Hinode.
-¡Maldición, maldición, maldición! –Darien golpea repetidamente la cabina con el auricular –Seré excomulgado, pero mataré al bastardo.
Yaten lo hala.
-¿Quieres que te cobren ese vejestorio como nuevo?
Soltando el receptor, Darien sale de la cabina.
-Voy a salvar a Serena de ese imbécil así tenga que secuestrarla. –Coloca un billete en el mostrador de la gasolinera y camina hacia la carretera.
-¿Qué harás con tu moto? –Con un jugo de manzana helado apretando el cardenal de su ojo y un twinki que no puede masticar por el dolor, el peliplateado lo sigue.
-No tiene combustible y sin las llaves es imposible llenar el tanque.
-¿No temes que la roben?
-¡Qué la hurten, la exploten, qué me importa! –Protesta –Mi prioridad es salvar a Serena del pisa pasito de Kaname.
-Creí que ese título lo ostentabas tú.
Darien se gira retador.
-¿Quieres que te adorne el otro ojo?
-Para otro día. –Se encoge de hombros -Primero debo pedir disculpas a tu novia y suplicarle que no me despida, a Mina y enfrentarme a la inquisición en casa. Seguro Seiya ya fue con el chisme y me espera el sermón con varazos incluidos por ofender a su li… a mi cuñada inmaculada. –Ironiza.
Darien bufa.
-Debí permitir que Haruka te adornara los dos ojos y tomara tus dientes como trofeo. –Muestra el pulgar a una camioneta color vino.
La misma se detiene junto a ellos. El cristal polarizado de la ventanilla desciende lentamente.
Darien gime reconociendo al conductor.
¿Por qué de las millones de personas que viven en Tokio y sus adyacencias tiene que pasar precisamente él?
-Vaya, vaya. Si son Chiba y su novia –Se burla el joven de cabello castaño.
-Primero muerto que boca abajo –Yaten ladra.
–Se ven asquerosos –curioso y divertido observa sus moretones y la ropa sucia. -¿Anotaron la matrícula del camión que los embistió?
-Masato. –Darien observa a su compañero de clases –Por hoy te dejaré pasar tus chistecitos. Tenemos la urgente necesidad que nos lleves a la ciudad.
-¿Dónde está tu auto?
-Estamos en moto y es una larga historia. ¿Puedes llevarnos?
Masato pensativo ladea la cabeza.
-Solo si permiten que les tome una foto. Nadie creería mi historia sobre el perfecto maniquí Darien Chiba transformado en un guiñapo.
-Tómale todas las que quieras, yo esperaré por allá. –Yaten comienza a retirarse.
-No tan rápido, pelo lindo. Todos deben ver tu carita inmaculada transformada en berenjena. Seguro que el tipo que te golpeó se quedó sin nudillos.
Darien suelta una carcajada.
-¡Un tipo! –Recuerda a Haruka golpeando a su amigo.
-¡Cierra la boca! –Le advierte Yaten. Irritado se dirige a Masato. –Toma las malditas fotos para que me saques de este lugar…
Tsukino's, Reyes de la Pasta.
-¿Dónde estabas? Tengo una hora enviándote mensajes –Serena reclama a Haruka.
-Tuve que hacer algunas cosas antes de salir de casa –Observa tres platos de lasaña terminados frente a ella. -¿Y eso?
-Serena besó a un tipo y ahora tiene complejo de culpa –Sentada a su lado, Mina bebe un vaso de jugo de fresas. –Cada vez que le da una crisis tiende a tragar como bestia. Verla comer me espantó el apetito.
Sentándose en una silla desocupada, la rubia alta hace seña a un camarero.
-Por favor, desocupe la mesa y traiga la cuenta.
Él abre la boca confundido. Serena interviene.
-No es necesario. Mi padre es el dueño. Está en la cocina molestando a los cocineros.
-En ese caso nos marchamos. –Se incorpora. Salen a la calle concurrida –Seiya fue por mi hija. Después de lo de anoche quiere regresar a Francia lo antes posible.
Las otras dos rubias se miran.
-¿Estás de acuerdo? –Pregunta Serena.
-No quiero arruinar mi matrimonio. –Se detiene en un semáforo esperando que cambie la luz - Amo a ese animal a pesar de su familia y si debo irme a otro país para ser feliz con él, entonces lo haré.
-¿Y Michiru? –Mina piensa en el dolor que le producirá a la diseñadora.
-Podrá visitarme cuando quiera. Pero con la condición de que arregle las cosas con mi hermano. Quiero que ella sea feliz.
Cruzan la calle y silenciosas se dirigen a un parque.
-¿Por qué no le dices a Seiya que no quieres irte? –Serena insiste.
-A lo que vine, ¿Cuál es tu crisis? –Le pregunta directa.
La chica se ruboriza intensamente.
-Hoy le tocó hacer una escena de seducción, -Mina explica por ella –Parecía que Diamante y ella disfrutaban besándose y acariciándose.
Haruka levanta una ceja.
-¿De veras? –Estudia su reacción -¿Estuvo muy bueno? –Serena asiente silenciosa. -¿No querías detenerte? –No hay respuesta.
Haruka observa pensativa a los niños jugando. Al parecer la chica continúa dominada por el efecto del afrodisíaco. Con Seiya pasó lo mismo. No la soltó hasta que ella suplicó descansar unas horas.
Tamahome podría enriquecerse con sus tragos.
-Y siente que traiciona al tarado de Darien –Interviene Mina.
-Serenita –Se sienta en una banca halándola a su lado. –Si te sientes mal y te preocupa lo que piense Darien, significa que tu deseo no es real y no debes alimentarlo con un "tal vez".
-Tengo sensaciones extrañas que no había experimentado antes. –Hace una mueca.
-¿Eso te asusta? –Estudia todos sus gestos.
-Mucho. –Mira fijamente el suelo.
-Ama a Darien a pesar de todo lo que él le ha hecho. –Mina concluye.
-Espero que no te molestes por lo que te voy a sugerir. –Haruka la toma por la quijada para que la mire –Si amas a Darien no puedes entregarte a otro. Ya se que es un idiota con mayúsculas, pero eso no le interesa a tu corazón.
-Me traicionó…
-Y sin embargo sigue contigo. Eso habla bien de él. No busques la perfección en Darien porque jamás la encontrarás. Como humano está destinado a cometer errores.
-¿Estás diciéndole que regrese con él? -Mina pregunta ofendida.
-Estoy diciéndole que le de una oportunidad a su felicidad. –Suelta a Serena y se dirige a ella –El hermanito de Seiya es un irrespetuoso y el que más se parece a la bruja de su madre, piensa que si te casas con él tendrás por suegra a la mismísima Lilit (demonio que roba los niños por las noches) ¿Estás dispuesta a dejar al mentecato de tu novio por eso?
Sus palabras hacen reflexionar a la chica. Como Haruka, ella no quiere renunciar al amor por culpa de esa mujer.
-¿Lo perdono? -Serena pregunta observando sus manos.
-¿Qué dice tu corazón? -La encara.
Serena restriega su rostro con las palmas.
-¡Quiero matarlo por ser un bastardo egocéntrico! -Su ira se desinfla tan pronto como apareció - Pero no dejo de pensar en él. -Susurra triste. -Juro que he intentado olvidarlo, enamorarme de cualquiera que no sea él, pero mi corazón le pertenece.
-Lo amas con la fuerza de los mares -Afirma Haruka.
-Algo así -Suspira.
-¿Por qué no le das una nueva oportunidad?
Mina abre la boca para protestar, cerrándola inmediatamente cuando Haruka la mira amenazadora.
-Le di seis meses de plazo para que cambie.
-¿Qué harás mientras tanto? ¿Quemarte o refugiarte en la cama de otro hombre? -Mueve la cabeza -Cometí el error de hacer eso. Quise demostrarle a mi familia que era auto-suficiente y que era dueña de mis actos. Al conocer a Seiya deseé con toda mi alma que él hubiera sido mi primer amante.
Serena conoce la historia de Haruka con Darien. Al principio, la presencia de esa mujer la hacía sentir insignificante, pero ahora es como la hermana mayor que jamás tuvo.
-No sé qué hacer -Confiesa.
-No voy a insistir para que regreses con Darien. Pero antes de que cometas un terrible error es mejor que sea con él. Eso si, déjale muy claro que no es tu dueño ni tiene poder sobre ti. Y cuídate de las enfermedades de transmisión sexual.
Serena observa el horizonte.
Darien es su vida.
Cuando lo conoció pensó que era un príncipe con reluciente armadura. Lentamente el personaje fue oxidándose mostrando los defectos de su carácter. Pero ella no era precisamente una princesa a pesar de que Kenji aún asegura que lo es.
Suspira.
-El que no arriesga no gana.
-Así es –Afirma Haruka.
El teléfono de Serena indica que tiene una llamada entrante. Apagándolo continúa silenciosa por unos segundos.
Colocará las fichas sobre la mesa y hará girar la ruleta. Apostará por el amor.
-Gracias, Haruka -Se levanta -Ya sé lo que debo hacer. -Sonríe esperanzada -Deberías aceptar mi consejo también. Si Seiya te ama, debe ceder un poco. Márchate a Francia solo si lo deseas, no para satisfacer a un hombre. Aunque me parece que deberías bajarle el ritmo a las fiestas y alejar a Michiru de las botellas. -Observa la hora en su reloj -Debo ir a trabajar. -Se aleja.
-¡Espérame! -Mina corre tras ella.
Haruka permanece sentada observando a las chicas desaparecer por donde vinieron.
Piensa en lo que le dijo esa niña.
Su padre le ofreció ser socia del bufete. Seiya también tiene un puesto seguro en el mismo.
No será fácil convencerlo con lo testarudo que es, pero ella ha decidido donde quiere vivir. Debe buscar un apartamento en el cual ambos se sientan a gusto, sin muchos lujos y seguro para Rukis. Si Seiya sigue planeando marcharse no lo detendrá, pero tampoco lo seguirá.
Le encanta París, pero su hogar está en Japón…
Apartamento Chiba.
El pequeño pequinés salta y ladra emocionado a la puerta antes de que suene el timbre. Dejando a su visitante en el sofá, Yoko se próxima a abrir.
-¡Mira la hora que llegas y con esas fachas de limosnero! -Exclama viendo a su hijo desaliñado.
-Ahora no, mamá –Darien pasa por su lado en dirección a su alcoba. –Tengo prisa.
-¿Papá?
El moreno gira al escuchar la voz infantil. Mamoru se abalanza hacia el.
-Hijo –Lo toma en brazos -¿Cómo…?
-Su madre llamó temprano preguntando por ti. Ninguna de nosotras pudimos ponernos en contacto contigo y me ofrecí cuidar a mi nieto mientras ella hace algunas cosas o tú aparecías. –Lo mira de pies a cabeza. - ¿Estuviste en una fiesta de fraternidad? Son geniales pero muy locas.
Darien hace una mueca de dolor cuando su hijo le toca el cardenal del pómulo.
-No, mama –Besa el cabello de Mamoru antes de ofrecérselo a Yoko –Fui a rescatar a Serena de un bar donde Michiru, Mina y Haruka la llevaron y terminé agredido.
-Deberías permitir que se divierta.
-¿Perdón? –Esta sorprendido.
-Hubo un tiempo en que tuviste a Serena comiendo de tu mano como un pequeño gorrión. Ella solo tenía ojos para ti, buscaba tu aprobación e intentaba complacerte en todo –Se acomoda en el sofá con el niño en las piernas, le ofrece unos pequeño cubos para armar antes de retomar la palabra –Mataste ese gorrión. Acabaste con su vida y en su lugar renació un hermoso ave fénix con mente propia y capacidad para decidir.
Darien cierra los ojos por la dolorosa verdad que su madre le restriega.
-Lo sé.
-No la agobies con tu presencia. Déjala disfrutar de todo aquello que se perdió en su afán por complacerte.
-Tengo miedo que conozca a otro hombre. –Confiesa temeroso.
-¿Y crees que persiguiéndola evitarás que ella se fije en alguien más? Solo lograrás que se rebele contra ti.
Él se derriba en el sofá junto a ella.
-¿Qué sugieres?
-Por lo pronto, levántate de mi mueble y ve a bañarte. No solo te ves horrible, hueles peor. Si te acerca a Serena en este momento, seguro que se muda a otro país. –Arruga la nariz. Darien se levanta –Después irás a la empresa y sacarás a tu difunto padre de la oficina que por derecho te pertenece –Toma un sobre de la mesa de té –Esta mañana mi abogado se presentó con el informe oficial de mi salud mental. Como heredera universal de mi padre se me han restituido mis derechos sobre todos sus bienes, eso incluye la presidencia de su empresa. –Le ofrece otro sobre –Aquí te nombro presidente encargado. Me había adelantado al informe psiquiátrico y junto con el doctor Black redactamos y se notarió en un registro subalterno mi decisión.
Darien la observa fijamente.
-¿Quién eres y qué hiciste con mi madre?
Yoko ríe divertida. Mamoru la imita.
-Soy la misma lunática con un poco de chispa. Ahora ve a por la cabeza de Endymion. A esta hora debe estar enterándose que su reino se ha acabado…
30 de Junio.
-Deja que te arregle –Yoko saca un pañuelo y lo pasa por el frac de negro de Darien. Sacude una invisible miga –Saca la lengua.
-¿Para qué?
-Que muestres tu lengua. –Le ordena.
Poniendo los ojos en blanco, Darien obedece. Yoko humedece sus pulgares con ella y delinea las cejas masculinas.
-¿Te enteraste que ya soy un hombre? –Ironiza su hijo.
Ignorándolo, la dama continua acicalándolo como si de un niño se tratara.
Se encuentran a una cuadra de las puertas del club nocturno donde se llevará a cabo la fiesta de cumpleaños de Serena.
Desde la noche del bar de motorizados, Darien no la ha vuelto a ver.
Tomar el control de la empresa no ha resultado una tarea fácil. Su padre se opuso a cederle el puesto, teniendo Yoko que presentarse esa misma mañana con una orden judicial. Su primera orden como dueña y señora fue despedir a la secretaria de Endymion y exigir la devolución del apartamento y las joyas que el hombre le compró con el dinero de la empresa.
-Tiene veinticuatro horas antes de que la demande por peculado y enriquecimiento ilícito –Dictaba a su abogado y el auditor contratado por éste – Lo mismo va para el señor Chiba.
-Debes estar feliz con tu venganza. –Endymion espetó con odio.
-Para usted es venganza, yo lo llamo justicia – Respondió calmada señalándole la puerta de salida.
Sumergido en una montaña de documentos y contratos, Darien pensaba que no iba a poder asistir a la fiesta. A las seis menos cuarto, un mensajero apareció en el despacho de presidencia con un frac y una nota de Michiru recordándole que no podía faltar al evento.
Por una vez agradeció a su loca prima su intervención.
Observa a su madre.
Yoko está ataviada con un vestido color coral de corte recto que llega hasta el suelo. Su cabello peinado hacia atrás permite ver los pendientes de rubí que le obsequió un admirador anónimo. Su hijo sospecha que se trata de Soishi.
-¿Te dije que estás hermosa?
-Tantas veces que ya me pregunto qué me pedirás.
-Que seas mi acompañante fiel. –Le ofrece el antebrazo.
-Solo hasta que Serena aparezca -Coloca su mano apretándolo suavemente –Luego seré agente libre.
Juntos avanzan hacia el club.
Dentro de una habitación, Serena observa su figura en el espejo de cuerpo entero consciente de los reporteros que estarán presentes.
Mina, cubre su vestido con una bata y habla por teléfono mientras una maquilladora hace maravillas en su cutis. Diamante en un rincón conversa animadamente con Ikuko, Kenji, Hanasaki y el dueño de la televisora.
Micaela convenció a los dueños de la televisora aprovechar el evento para presentar a la prensa la novela y transmitir el primer capítulo desplazando a Jean Paul de su papel de anfitrión.
-Estás hermosa –Diamante se detiene detrás de ella colocando las palmas en sus hombros cremosos –Como conocedor de la materia, te aseguro que ellos te amarán.
Ella le sonríe insegura a la imagen del espejo.
-No sé si pueda hacerlo.
- Según tengo entendido con pruebas en You tube, en anteriores ocasiones te has desenvuelto sin necesidad de ensayar. –Bromea –Ahora, bailar con esto, –Toca el vestido atrevido que Michiru diseñó especialmente para ella –No te lo recomendaría.
Ella baja la cabeza tímida.
-Papá no lo permitirá –Sujeto en el cuello y la espalda por cintas y caderas dos círculos dorados, pareciera que en cualquier momento se le caerá. –Apenas me estoy recuperando al grito que emitió cuando me vio vestida así.
Diamante ríe divertido.
Desde donde se encuentra, Mina entrecierra los ojos observando al platinado.
Serena espera ansiosa que anuncien el inicio de la fiesta.
Se muere por verlo y decirle cuanto lo ama y extraña.
Esa noche, después de la fiesta le pedirá a Darien que la haga suya…
