Serena se siente embriagada de Darien.
Sus besos, cada vez más exigentes la tienen temblando como gelatina. Dispuesta a continuar, brama cuando él se retira.
-¿Por…?
-Tocan a la puerta. –Indica Darien, acariciando su labio inferior con el pulgar.
Tenerla desnuda en sus brazos y tener que respetarla es un esfuerzo que comienza a debilitarse.
Vuelven a tocar.
-¡Un momento! –Serena eleva la voz. Luego susurra –Necesito ese vestido.
Darien voltea.
-¿Este vestido? –Toca algo dorado colgado en el perchero.
La rubia asiente con la cabeza.
-Ayúdame por favor. -Eleva los brazos. Darien se enreda al principio con los metros de la suave tela. Por fin desliza el traje sobre el cuerpo de la chica. –Ocúltate.
Obedeciendo, el moreno se esconde y encoge detrás de la ropa.
Serena abre la puerta.
-Tu padre me dijo que viniera a asistirte, pero veo que estás casi lista –Ikuko la detalla –Retócate el maquillaje –La guía al espejo.
Disimuladamente, Serena vuelve a cambiar el anillo de mano. Desde su escondite, Darien observa la acción, sintiendo un peso en su corazón.
¿Por qué ella hizo eso? ¿No confía o le avergüenza divulgar su relación con él?
-Tengo hambre –Serena retoca su rostro.
-Pronto servirán la cena. –Ikuko acomoda su cabello –Estoy orgullosa de ti, tu actuación fue tan convincente que…
-Es solo el primer capítulo, mamá.
Su madre se inclina hasta su altura, observando la imagen de ambas en el espejo.
-No me gustan las telenovelas, pero no me perderé un minuto de la tuya. Soy tu fan número uno.
Serena se gira para estar frente a ella.
-No, yo soy tu fan. Gracias a ti soy quien soy. –La abraza –Te quiero mucho.
Mina entra.
-Llaman a la cumpleañera –Les informa –Quieren tomarle fotografías con Diamantito.
-Vamos en seguida. –Ikuko termina de acicalar a su hija, guiándola a la puerta.
-Me cambiaré el vestido y estaré con ustedes.
Al escuchar las palabras de su amiga, Serena se paraliza.
-Mina… -Piensa en el hombre oculto.
Se escucha su nombre por el parlante.
-Ve a opacar a Diamante. –Mina la empuja.
-Quiero unas fotos contigo…
-Luego que estrene el vestido que le robé a Jean Paul.
Serena niega vehemente. Se sujeta del marco de la puerta.
-¿Qué te ocurre? –Ikuko le pregunta.
Su hija está pálida y temblorosa.
En su escondite, Darien se pregunta cómo escapar.
-Ven conmigo. –Serena insiste.
Andrew aparece.
-Comienzan a preguntarse si escapaste.
-Llévatela, -Le ordena Mina –Está delirando como en los tiempos de escuela.
Obedeciéndola, el rubio toma a Serena en brazos.
-¡Mina! –Grita la chica en el momento en que se cierra la puerta del camerino.
Dentro de la habitación, Darien cierra los ojos y respira pausadamente. Escucha el sonido del vestido de Mina caer al suelo.
Sin poder evitarlo, abre los ojos y la observa.
¿Acaso las mujeres ya no usan ropa interior? Se pregunta desviando nuevamente el rostro. Serena tampoco tenia nada puesto debajo de la odiosa creación de Michiru y tampoco se puso algo con el otro.
Espera pacientemente escuchándola tararear la canción que entonó Diamante sintiendo de pronto un calambre en su pantorrilla. El espacio es reducido para alguien de su estatura. Se encoge más cuando ella se acerca. Deseando hacerse invisible contiene la respiración.
Mina toma un vestido colorido. Sin dificultad se lo coloca frente al espejo, contemplando su figura.
Darien cree que ha transcurrido una eternidad cuando escucha que se abre la puerta.
Su alivio se torna en desesperación. Michiru, Haruka y Lita ingresan.
-¿Lo viste? –Michiru está extasiada.
-¿A quién? –Pregunta desinteresada.
-No quién sino qué –Corrige Haruka.
-¡El enorme anillo que Serena está usando! –Gime Lita.
Mina deja el pincel de labios a un lado.
-¿Anillo?
-Si, y aunque lo tiene en la mano equivocada, estamos convencidas que es de compromiso. –Michiru asegura.
-¿Cómo lo sabes? Nunca te has comprometido –Mina retoma el pincel.
-Un Chiba es superior a un Tenoh o eso es lo que dicen esos idiotas –Haruka dobla la voz y remeda a Endymion por unos segundos, luego se encoge de hombros –Es por ello que Mich no se reconcilia con mi hermano.
-Ni soy Chiba ni tu Tenoh, somos adoptadas –Michiru –Y puedo reconocer una alianza donde sea. -Ignora el otro comentario.
-Tal vez sea solo un regalo de Diamante. –Mina minimiza la emoción de las chicas.
¿Diamante?
Darien enfurece.
-¿Qué tiene que ver Diamante? –Pregunta Haruka.
-El actorcito se ha enamorado de ella, es lo que me parece.
-A mí también me da la impresión –Lita interviene –Las pocas veces que los he visto trabajar juntos, su trato para con ella es distinto a los demás.
-Debería sentirme celosa, Las veces que se me insinuó, no tuvo trato preferencial hacia mí. En cambio con Serena siempre está preocupado porque se sienta bien. -Mina ríe – Hasta le perdonó que haya pateado a sus hijitos.
-Eso no significa que él sea el dueño del anillo. –Haruka busca algo -¿De quién es esto? –Pregunta señalando un traje masculino de tres piezas.
-Un invento de Jean Paul que el señor Tsukino se negó a usar –Mina comenta luego de verlo –El pobre es homofóbico y le huye como si se fuera a contagiar de su condición. –A través del espejo les hace una mueca –Si supiera que mi adorado profesor también es gay, seguro que envía a Serena a América. –Se dirige a la puerta –Apaguen la luz y cierren la puerta.
-"Al fin" –Piensa Darien.
Va a abandonar el escondite, descubriendo a tiempo a las otras tres mujeres.
-¿Quién creen que le obsequió la argolla? –Michiru se recuesta en el diván.
-Apuesto por Darien. –Haruka sigue revisando las prendas, -Ya sé que es un idiota presumido, egocéntrico que se cree lo mejor del mundo. –Sus palabras enojan al moreno –Pero les puedo asegurar en el estrado que ama a la princesita.
Lita ríe odiosamente.
-¿Amarla? -Pregunta suspicaz –La ha descuidado, le ha sido infiel, habla mal de ella con Andrew. –Enumera con los dedos haciendo que Darien se encoja con cada descalificación –Serena debió patearlo hace años.
-¿Sabes algo? –Haruka toma varias perchas dirigiéndose al espejo, dejando a Darien casi desprotegido. Él las observa cauteloso –Serena ama al imbécil –Se coloca cada percha frente a su cuerpo arrojándola luego a los brazos de Michiru.
-¿Crees que ya…? La diseñadora hace un gesto elocuente.
-No. –Haruka halla un conjunto de saco y pantalón para damas de color negro –Los afrodisíacos de la otra noche…
-No sirvieron de nada –Se burla Lita.
-En Serena si, pero Darien no supo aprovecharlo, y eso que tiene un excelente y enorme paquete que sabe usar.
-Creo que voy a vomitar -Michiru simula arcadas,
-Eres una tonta –Haruka se despoja del vestido mostrando su cuerpo desnudo.
Darien desvía nuevamente la mirada. Se siente como un fisgón degenerado.
-Explícate –Michiru regresa las perchas a su lugar.
-Serenita casi cruza la línea con Diamante Black –Comenta la rubia vistiéndose con el traje.
-¿Qué? –Gritan las otras.
Darien no puede creer lo que escucha. Tiene deseos de salir de su escondite y zarandear a Haruka hasta que confiese todo lo que sabe.
-¿Cómo lo sabes? – Michiru.
-"Si, ¿Qué secretos conoces de Serena?" -Se pregunta él. Quiere golpear algo.
-Al día siguiente de que mi cuñadito arruinara a fiesta. –Se coloca el saco, cerrándolo descubre que se le ve mucha piel por lo que va por una camisa blanca y corbata -La pobre chica estaba mal. Me Llamó después de rodar una escena de amor. Mina presenció la pauta créanme que me excité al escucharla relatar lo que hacían en la cama.
-¿Mina? –Preguntan ambas corriendo al salón de fiestas.
Darien espera que Haruka las siga. Por fin sale de su escondite estirándose. Varias articulaciones le crujen al hacerlo. Limpia el polvo de su traje
-Maldita sea, Serena ¿Cómo pudiste hacerlo? -Está furioso con ella y el patán actor.
Asomándose a la puerta observa que no haya nadie, para luego dirigirse a la fiesta.
Examina entre las personas que bailan al ritmo de un grupo pop.
-Te buscaba –Yoko se acerca sonriente, acompañada del abuelo de Serena. –Este caballero tan galante quería saludarte.
Haciendo una respetuosa reverencia, Darien platica con el anciano sin dejar de ver a su alrededor.
Nota como Haruka manotea a su esposo alejándose de él. Mina es emboscada por Michiru y Lita, siendo rescatada por Hanasaki quien la lleva a la pista de baile. Haruka hala a Michiru del cabello acompañando a la pareja. Ambas bailan muy juntas riéndose de la expresión de Seiya.
Darien sigue su inspección sin dar con la persona que busca.
-¿Han visto a Serena? –Los interroga impaciente.
-Mi nieta está con sus amigos por allá. –Señala las mesas.
-Gracias.
Decidido, avanza hacia la chica que come fresas con chocolate mientras escucha a Malachite contar varias anécdotas del rodaje.
-Los primeros días, Serenita siempre me hacía las cosas difíciles a la hora de besarla.
-No es cierto. –Se defiende ella.
-Zinchi tiene toda la razón –Diamante pasa junto a Darien ubicándose detrás de la silla de Serena. –Serena tiene un gran talento para la actuación, pero es neófita en las relaciones amorosas.
-No fue lo que escuché –Darien comenta con los brazos cruzados en el pecho -¿Me equivoco? –Se dirige retador a Serena.
Ella entrecierra los ojos ladeando la cabeza.
Darien parece estar furioso y no se esfuerza por ocultarlo.
-¿Qué quieres decir? –Se le acaba de esfumar el apetito.
-No lo sé, pero me parece sales con dos hombres a la vez.
-¿De qué rayos hablas? - No comprende por qué se comporta así.
-Deberías tener más respeto con la dama –Diamante protesta con voz helada.
Serena se levanta. En seguida Malachite y Diamante se ubican a su lado.
-¿Me estás acusando de algo?
-Hace unos minutos obviaste decirme que casi te vas a la cama con este… tipo –Suelta venenoso.
Serena lo observa incrédula, segundos después las fresas van a parar al traje de Darien.
-Desgraciado –Susurra ella controlando las ganas de gritar -¿Me vienes a acusar de acostarme con alguien? ¿Tú que tuviste un hijo con otra saliendo conmigo? –Se despoja del anillo arrojándoselo al rostro.
Abandona la mesa en dirección a sus padres que bailan muy juntos.
Diamante ríe desdeñoso antes de desaparecer
-Maldición, le acabas de dejar el camino libre a Black. Eso esta muy, muy mal –Malachite mueve la cabeza dejándolo solo.
Darien se inclina, recogiendo el anillo del suelo.
Sentándose en una silla, aprieta la joya en su mano hasta que lastima su palma.
-¿Qué tienes? –Kenji examina a su hija.
-Nada, papá –Miente. Los ojos le arden por el deseo de llorar. –Quiero comer, es todo.
-Baila con la niña, iré con la señorita Aldana –Ikuko los deja solos.
-Bien, ahora dime lo que te ocurre, no pareces disfrutar de tu fiesta de cumpleaños –Kenji le pregunta al oído, girando al ritmo de la balada.
-Estoy enamorada de alguien a quien quiero matar en este momento –Le confiesa.
Kenji se detiene un instante.
-¿Estás qué? –Se aleja unos centímetros observando a su hija.
-Que me enamoré de un hombre muerto, porque si se para frente a mí lo asesinaré… -Sorprendida medita sus palabras –Cielos, ya sueno como la señora Yoko.
Kenji vuelve a abrazarla, danzan silenciosos unos minutos.
-Eres muy pequeña para tener novio.
-Soy mayor que mamá cuando se casó contigo –Le recuerda.
-Eso no viene al caso. –Le quita importancia a su palabras – ¿Conozco al futuro difunto? ¿Es el mismo que nos estaba enloqueciendo con las rosas?
-Si, y si.
-¿Vas a decirme su nombre o tengo que torturarte?
Serena busca con la mirada a Darien. Su rostro muestra arrepentimiento y pesar. Haciendo un esfuerzo, deja de mirarlo, de lo contrario correrá nuevamente a sus brazos...

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Ya entramos a la etapa culminante.