-No me agrada la idea. Tienes que dejar algo y no me refiero a la universidad –Sentada junto a la cama de Serena, Ikuko ve con ojos preocupados como su hija se consume entre los compromisos de actuación y lo que cree es un trabajo administrativo en la fábrica.

-No te preocupes, mamá. –Expresa con los ojos cerrados. –En cuanto termine la temporada en el teatro, descansaré.

-¿Qué respuesta tienes para los productores de la nueva telenovela?

Serena suspira.

Más que agotamiento, la razón de permanecer en la cama ese fin de semana es la depresión.

Los últimos años, asistía con Darien al festival de Yabusame, una exhibición de tiro con arco sobre caballo, que tiene lugar en el Santuario de Tsurugaoka Hachimangu en Kamakura. Este año irá al evento acompañada de Mina y Yaten.

No aceptó la invitación de Diamante porque aún está temerosa de lo que ocurrió en las grabaciones.

Con respecto a Kaname, Michiru le advirtió mantenerse alejada de él. Al parecer, Kaname ha comenzado a dudar de su vocación al sacerdocio por ella.

Serena lamenta no sentir por él más que cariño. Kaname se merece lo mejor del mundo.

Abre los ojos, observando a su madre.

-Les dije que cuando termine la transmisión de…

-Quedan pocos días para que termine –Ikuko le recuerda.

Su hija contempla el póster pegado a la puerta. Diamante y ella sonríen desde la imagen congelada.

Han sido catalogados "la mejor pareja" de la década. Juntos tienen química, carisma y un magnetismo que convocó masas en los países donde se ha transmitido la telenovela.

Serena se ruboriza al recordar la mañana que salió para la fábrica y fue sorprendida por un Club de Fans.

Gracias a los consejos de Hanasaki, no ha huido a esconderse en el pueblo más remoto de Japón.

Tocan a la puerta

-Si estás lista, nos marcharemos en cuanto aparezca Yaten. –Mina, ataviada con un conjunto deportivo rojo, se acerca a la cama -¿Qué ocurre? ¿Estás enferma?

-No, solo quería dormir cinco minutos más, pero mamá ha interrumpido mi cita con Morfeo. –Se despoja del edredón, mostrando su habitual pijama rosa.

-Debes comer algo. –Su madre no se perturba –A principios de año parecías una lechoncita, ahora eres un fideo.

Mina se carcajea.

-No es un fideo, parece una lombriz –exclama entre risas.

-Son dos lombrices, ella y tú. –Informa su casera abandonando la alcoba.

Mina deja de reír.

-Esta lombriz se va a bañar y comer muchas hamburguesas grasosas, pollo y papas fritas, tallarines con salsa italiana… -Serena enumera el menú del día mientras se dirige al tocador.

Mina aprovecha que está sola para mirarse al espejo, contemplando analítica su figura por unos minutos.

-No estoy delgada, ¿O si?

-¡Eres un palillo! –Grita su amiga desde dentro.

-Muy graciosa. Llamaré a Yaten.

-Anúnciale a tu "peor es nada" que seré una chaperona muy estricta.

-El hecho de que no tengas un minúsculo estorbo, no indica que sabotees mi noviazgo.

Serena abandona el tocador envuelta en una toalla.

-¿Vas a…?

La otra se encoge de hombros.

-Amo a Yaten, desde hace meses he estado pensando en… -Guarda silencio.

-¿Te casarás con él?

-Es muy pronto para saberlo. Y no hemos hablado sobre el tema.

Solemne, su amiga se acerca a ella.

-Pero, ¿Estarías dispuesta a darle un gran disgusto a tus padres casándote con un quince y último?

-En estos momentos, gracias a su repudio, también devengo un sueldo para sobrevivir -Sonríe triste. Luego cambia su expresión iluminando su rostro con una sonrisa más amplia -Y he sido más feliz que todos los años de lujos.

Serena frunce el ceño.

Como Mina lo esperaba, los Aino presentaron una querella contra su hija, sorprendiéndose al conocer que la fábrica ya no le pertenecía. Solo lograron despojarla de su automóvil, su motocicleta y congelar sus cuentas bancarias. Mina había hecho una excelente jugada guardando los intereses acumulados y su sueldo de actriz en la cuenta personal de Serena.

-¿De veras? -La interroga.

Mina depende de sus amigos en esos momentos.

-Nunca lo dudes. -Le asegura -Mientras te esclavizabas en la fábrica, le pedí a mamá Ikuko que me enseñara a cocinar alimentos sencillos y hacer la colada. Así sobreviví al verano aburrido en que me sumergiste.

Serena la observa como si le acabaran de salir cuernos.

-¿Me estás acusando de venderme tu fábrica con empleados que dependían ti y preocuparme por ellos? De veras que la irresponsable no soy yo, más bien tú. -Va por un traje casual. El kimono y las sandalias ya están en la maleta junto con una peluca de Geisha. No es buena con el moño tradicional.

-Miyake es buen administrador.

-Dice un refrán que el ojo del amo es el que engorda al ganado. Si no quieres que la fábrica quiebre, debes dejar la pereza y trabajar duro para que prospere. Yaten, su hermano, Andrew y tú dependen ahora de mí.

La otra rubia abre la boca para objetar, no encontrando argumento.

Sus padres no han hecho intento alguno por acercarse a ella, lo que le demuestra el desinterés y falta de amor que le tienen.

-Tienes razón. Pero antes de que te transformes en una dura empresaria, vamos a divertirnos en todos los festivales de Japón.

Contrata a un idiota para que no parezcas necesitada de cariño. -Abandona la alcoba, permitiendo que se vista.

-Lo estoy -Serena suspira la frase, pensando en Darien. Se muere por verlo nuevamente. Con el trabajo, el curso y el teatro no ha tenido tiempo para pensar en él, ahora no deja de hacerlo.

Su teléfono suena, sobresaltándola.

Tomándolo, siente un vuelco en el corazón al leer el nombre. Temblorosa acepta la llamada. ¿Hola? -Pregunta insegura.

-"Hola, Serena. Quería saber si iremos juntos a Kamakura".

Ella aleja un instante el auricular. Le parece que su interlocutor habla con voz temblorosa.
.-

Apartamento Chiba.

Darien aprieta el teléfono mientras espera la respuesta de Serena.

La ansiedad por verla lo tiene alterado.

Prometió darle su espacio, pero él necesita verla, escuchar su voz, aspirar su aroma.

-¿Estás allí, Serena? - Con un frío en el estómago, teme que haya cortado la llamada-" Si, estoy... ¿por qué quieres acompañarme?

-Desde que nos conocimos hemos asistido juntos.

-"Ya veo" -Su voz suena apagada.

-Y porque no puedo... -Aspira una bocanada de aire -Te extraño, mi amor -Darien se despoja de su soberbia, gimiendo las palabras. -Sé que no tengo perdón, que merezco la angustia que me acompaña desde que me dejaste, pero... -Escucha el clic de desconexión -No puedo dejar de amarte -Expresa al vacío.
.-

Casa TsukinoLos nervios han traicionado a Serena, haciendo que ella finalizara la llamada.

-¡Oh, no! -Observa al teléfono, sorprendida por su acción.

Mina entra nuevamente, descubriendo que aún no se ha vestido.-Yaten está siendo emboscado por el abuelo y tú disfrutando de la

mañana -refunfuña, frunciendo el ceño al ver los ojos anegados de Serena -¿Qué ocurre?-Darien...

-¿Qué pasa con él? ¿Murió?

Serena niega con la cabeza.

-Quiere que asistamos juntos a Kamakura.-¿Qué le dijiste?

-Nada. -Solloza -Le colgué.

Mina no cabe en sí por la sorpresa.-¿Por fin...?

-No supe qué hacer. Lo amo con todo mi ser, pero... -Su voz se apaga.-¿Desconfías de él?La otra chica se sienta al borde de la cama.

-Desconfío de mí. Temo arrojarme a sus brazos.

Mina se aleja hacia el espejo.

-¿Es lo que quieres?

Si sus padres la hubieran separado de Yaten, ella habría deseado morir.

Serena asiente.

-Es lo que más deseo en el mundo. No me importa lo que fue, no me importa si tiene un hijo. Lo amo...

-¿Estarías dispuesta a aceptar una nueva infidelidad de su parte? -Serena se tensa. Mina suspira -Hace tiempo me dijiste que lo pusiste a prueba.

-Por seis meses, y en mi fiesta de cumpleaños me acusó de tener un amorío con Diamante.

-No se lo he confesado a nadie. Pero Yaten no ve la telenovela. Se justificó diciendo que mataría al actor que me bese -Se encoge de hombros -Hay personas que no logran separar la realidad de la ficción y Yaten es uno de ellos. Creo que eso fue lo que sucedió con Darien.

Serena pestañea varias veces.

-¿Quién eres y qué has hecho con mi amiga?

-Vístete y llama al tarado antes de que la Mina que lo odia regrese. Pero le tocará pagar todo porque Yaten y yo somos pobres -Abandona rápidamente la recámara.

Serena se mantiene quieta unos segundos, observando la puerta. Lentamente toma el teléfono remarcando la última llamada entrante.

-"Serena...".

-Viajaremos en tren. Mina y Yaten nos acompañarán.

-"¿Mina?" -Suena decepcionado.

-Piensa en ella como mi siamesa, donde voy, ella estará también -Intenta parecer irónica, pero su voz es suave.

-"Está bien. Pero si debo cargar un equipaje, será el tuyo".

Ella ríe. Darien conoce muy bien a Mina.

-Su esclavo personal se encargará de eso. -Se le ocurre una idea -¿Puedo pedirte un favor?

-"Lo que sea."

-¿De veras?

-"Lo prometo."

-Llevemos a tu hijo. Quiero conocerlo.

-"¿A Mamoru?"

-¿Acaso tienes otro hijo? -Pregunta con falsa dulzura.

-"Llamaré a Sarah."

-Ella no está invitada.
-"Lo sé. Debo informarle que sacaré de Tokio a é en la estación de trenes en menos de media hora. Tengo aquí ropa del niño y el kimono que le obsequió Tomoe."

-Está bien.

-"¿Serena?"

-¿Si?

-"Gracias por tomar en cuenta a Mamoru." -Corta la llamada.

Sintiéndose repentinamente renovada, la rubia se viste rápidamente. Toma el maquillaje guardándolo en la maleta de mano.

Desciende a la planta baja, encontrando a Yaten ruborizado hasta la punta del cabello. Mina, Ikuko y Kenji ríen a expensas del chico.

-¿Qué sucede?

-El abuelo acaba de amenazar a Yaten. Si me embaraza en este viaje, le hará la vasectomía con una katana oxidada.

-Papá, ven a desayunar y deja en paz al pobre chico. -Ikuko lo llama -Acompáñanos también, Yaten.

-Ya desayuné.

-¿Vas a negarte? ¿Nos estás despreciando? -El abuelo vuelve al ataque.

-No, señor. -Hace una reverencia -Perdone mi falta de tacto. Aceptaré una taza de té.

-Y todo lo que te coloquen en el plato. -Asegura el anciano.

-Tengo una mejor idea. -Serena interviene -Que mamá guarde tres raciones de comida en igual cantidad de viandas y las llevamos para el viaje.

-Lo que diga mi princesita es ley -consiente el abuelo -Hija, ya escuchaste.

Ikuko pone los ojos en blanco, dirigiéndose a la cocina.

Para su buena fortuna, su padre se mudó con ellos cuando ya no podía malcriar a Serena, De haberlo hecho unos años antes, su hija no sería esa chica que aprendió a controlar su temperamento.

Luego de desayunar, reírse a costa de Yaten y guardar las viandas, los jóvenes guardan el equipaje en el auto de Serena.

Los mayores les desean buena suerte despidiéndolos.