Yaten se mueve impaciente por el espacio pequeño que queda en la habitación.
Así como Serena, Mina ha recibido también obsequios y ramos de flores de parte del hotel y admiradores que saben conocen su visita. Leyó todas las tarjetas y la que lo sacó de sus cabales fue un ramo de claveles rojos y blancos con una tarjeta escrita en español.
¿Es que Mina piensa pasar la noche con ese tipo? Restriega su rostro con las manos.
-No pienses, no pienses -Gruñe ante los pensamientos de su novia besando al extraño.
Se paraliza al escuchar que la puerta se abre.
-Va creciendo el amor y en la ilusión... -Mina entra cantando en japonés. Guarda silencio al ver todos los ramos y obsequios -¡Ah! -Exclama asustada al ser jalada al interior y pegada con rudeza a la pared -¡Yaten...! -Sus palabras son silenciadas por un beso feroz.
Al principio ella se resiste tratando de liberarse de él, sin embargo, la presión de los labios masculinos cede transformándose en caricias provocativas que la obligan a cerrar los ojos y entregarse.
Yaten mueve sus labios por la mejilla femenina, descendiendo hasta su cuello, lamiendo el pulso visible. Vuelve a apoderarse de su boca acariciando su lengua, recibiendo la misma respuesta de ella.
-Te deseo - Murmura contra su boca produciéndole una descarga de adrenalina.
Ella atina a asentir, pues su razón está nublada por el cuerpo pegado al suyo. Es consciente de la dureza que presiona su vientre.
-¿Tienes...?
Yaten sonríe.
-Tomo muy en serio la amenaza del abuelo – Por encima de la ropa acaricia sus costados deteniéndose bajo sus senos. -Desde aquella noche en el bar, he soñado tenerte bajo mi cuerpo escuchando tus gemidos, quemarme en tu piel -Mantiene su vista en los ojos brillantes. -Anoche creí que había llegado el momento de satisfacer mi necesidad de ti.
-Te portaste...
-Odio que mires a otros hombres, tengo miedo de perderte con alguien que te ofrezca mejor futuro que yo.- Le confiesa compungido - No tengo nada porque hasta la almohada donde apoyo mi cabeza la compró mi madre, pero te amo y aunque digan que soy muy joven para saber lo que quiero, sé que a ti es a quien quiero a mi lado todos los días de mi vida.
-¿Y mi carrera?
El peliplateado besa su quijada, introduciendo sus manos debajo de la blusa.
-Prometo no obstaculizar tus sueños. Pero no esperes que vea tu trabajo. - Suplica - Cásate conmigo, sé la inspiración para superarme.
- ¿Dónde viviremos?
-Podemos comenzar en un apartamento pequeño, solos tú y yo. -La acaricia.
La chica ríe al sentir cosquillas. Se mueve intentando alejar las manos.
-Sufro de cosquillas -dice entre risas. -Yaten...
Él atrapa sus manos elevándolas sobre la cabeza. La risa de Mina se transforma en jadeo cuando el hombre se restriega contra ella, mostrándole su necesidad. Yaten aprovecha para besarla. El tiempo de hablar ha caducado dando paso a la provocación. Su meta es enloquecerla de deseo antes de marcarla con su sello. Que Mina no olvide la noche más importante de su vida.
Acariciar la zona interior de sus brazos queda descartado. Lleva las manos a sus senos, acariciándolos por encima de la ropa, sonriendo al sentir que tiembla. Ya no es sangre lo que bombea su corazón, sino magma ardiente. Ese magma que desea liberarse y quemar todo a su paso.
Mina apenas respira, sintiendo como las manos masculinas se abren paso debajo de su falda encontrando los sujetadores de sus medias.
-Eres una chica perversa -Sonríe admirado alejándose apenas para que su mano quepa entre los cuerpos. -Las chicas perversas son mi pasión. -Con la rodilla separa sus piernas.
-Yaten... -Murmura pestañeando repetidas veces cuando la mano sube más.
Pierde el aliento, presa de las esmeraldas de sus ojos al sentir la mano en su intimidad.
Yaten contempla las distintas expresiones de su rostro mientras la acaricia atrevido. Los ojos de la chica se dilatan en el momento en que él se abre paso a su clítoris.
-Quítame la camisa -Le ordena.
Ella va a obedecerlo, pero en lugar de eso clava sus uñas en sus bíceps. Yaten ignora el dolor, concentrado en verla abrir la boca y jadear. El calor y la humedad de Mina amenazan con enloquecerlo y tomarla allí mismo. Sus dedos se deslizan una y otra vez, frotando, incitando hasta que ella cierra los ojos y se tensa.
-¡Yaten! -Grita eufórica ante la arremetida del primer éxtasis que su cuerpo experimenta. Esconde el rostro en el cuello masculino, intentando controlar los espasmos de su cuerpo.
Él espera que se calmen sus temblores. Tomándola del cabello, la obliga a levantar el rostro ruborizado, besándola, jugando con su boca, mordisqueando su labio inferior. Ella sigue sujeta de sus bíceps, sintiendo las piernas como masas gelatinosas.
Y amenazan con derribarla.
Sin dejar de besarla, Yaten se las ingenia para sacar la blusa blanca por la cabeza, posesionándose nuevamente de su boca mientras desliza los tirantes de su brassier de sus hombros suaves. Descubriéndolos, aprieta suavemente sus senos, sus dedos juegan con los pezones erguidos de la chica. Traza un sendero de besos hasta ellos lamiéndolos. Mina desciende la mirada, observando como su aureola se pierde en la boca de Yaten. Nuevamente siente como la energía de su cuerpo se concentra en su feminidad.
Yaten se arrodilla frente a ella, buscando el broche de su falda, desnudando a la chica en tiempo récord.
Se incorpora para verla, queda absorto ante la hermosura del cuerpo desnudo. Sus largas piernas, caderas exquisitas, su cintura estrecha y senos perfectos. Mina se mantiene quieta, esperando el próximo paso de ese hombre completamente vestido, Mientras que a ella la cubre solo el lazo en el cabello.
Con un gemido impaciente, Yaten la toma en brazos. Lo próximo que recuerda la rubia es el calor de su piel junto a la de ella, sus piernas entrelazadas. Yaten es puro fuego y en ese momento se lo demuestra. Sus cuerpos brillan por el preludio de la consumación.
-Por favor…
-No desesperes –Yaten sopla la palabra en su pezón. Su necesidad es más grande que la de ella, pero se prometió darle dos orgasmos antes de poseerla.
Debido a las cosquillas que ella ha profesado tener, se ganó un rodillazo cuando intentó besar su abdomen. Pero no ceja en su empeño de darle el máximo placer, así que desciende directamente a sus muslos. Mina muerde su puño al sentir su boca en la zona interna, paralizándose cuando su lengua la acaricia íntimamente.
-¿Yaten? –Obtiene por respuesta una fuerte sacudida -¡Oh, rayos! –Grita. Él sujeta sus rodillas para controlarla. Los chillidos y movimientos descontrolados de la chica le indican que su placer está aumentando, que está próxima a tener… -¡Por todos…!
Sus palabras se ahogan entre sollozos y convulsiones. Yaten la cubre con su cuerpo mientras ella está sumergida en la vorágine del orgasmo. Sudando por el aguante que ha tenido hasta ahora, se hunde en su cuerpo logrando abrirse paso ante la evidencia de ser su primer amante. Mina lo sujeta por el cabello hasta causarle dolor, besándolo. Yaten sabe que está fuera de sí. No puede ser amable ni tierno ante el torbellino apasionado que resultó ser su novia.
La cabalga frenético, sintiendo sus uñas en su carne. Mina se aprieta contra él, deseando más. Las embestidas son cada vez más poderosas y placenteras, hasta que ella vuelve a sentir que su cuerpo no es suyo.
-Mina… -Yaten está al borde del colapso, su rostro se contrae en una especie de delirio y dolor.
-¡Oh, Yaten!
Ella también está cercana al clímax. Besándose, permiten que sus cuerpos se liberen y alcancen la sincronía de la rendición…
.-
-Podría acostumbrarme a esto –Serena besa el pecho de Darien.
Después del encuentro en la ducha, durmieron a Mamoru y se encerraron en la recámara donde volvieron a abandonarse al placer.
-No has respondido a mi propuesta. -Darien acaricia su cabello - ¿Te casarás conmigo?
La chica sin querer ríe.
-¿Qué sucede?
Ella coloca las palmas unidas en sus costillas, apoyando la quijada sobre el dorso.
-Si Haruka dice que eres bueno en la cama pero su esposo es un dios, no quiero imaginarme como sobrevive a los encuentros con ese hombre.
Darien se sorprende.
-¿Quieres saber como es otro hombre en...?
-No, es solo que Haruka se jacta diciendo que su esposo es un amante insuperable.
Darien la sujeta por las caderas, girándose la aplasta con su cuerpo.
-La próxima ve que se vean, le dirás lo maravilloso que soy contigo. -Y acto seguido procede a demostrárselo.
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El domingo pasó rápidamente.
Serena ha dado largas a Darien cambiando el tema cada vez que él pronuncia la palabra matrimonio, frustrando al moreno. En cambio, Mina y Yaten rebosan de felicidad. A la chica no le importa no tener un anillo de compromiso, ni bajar un peldaño más en la escala social porque sabe que entre ambos superarán rápidamente esa etapa.
Antes de partir a la estación, dejaron al gerente la dirección de la casa para que envíen los obsequios. A Mamoru le dieron varios osos de felpa y prometieron llevarle a un parque de atracciones cuando haya oportunidad.
Ahora en el taxi que las llevará a casa, Mina y Serena no saben qué platicar.
-¿Son Serena y Venus? -Pregunta el taxista viéndolas por el espejo retrovisor.
-Así es -Mina sonríe.
Serena extraña horrores a Darien.
No quiere darle una respuesta hasta que él hable con sus padres y su abuelo. Lleva más de cuatro años dándole largas al asunto, es hora que ella también lo tenga esperando un rato.
Se mantiene pensativa ignorando lo que sucede en el auto, hasta que Mina la golpea con una libreta.
-¿Qué?
-Que le des un autógrafo al caballero.
-¡Oh! - Toma el lápiz.
Llegan a casa. Ikuko y el abuelo las esperan en la acera sonriéndoles al verlas descender.
-La casa estuvo triste sin ustedes –Gruñe el abuelo. Luego sonríe feliz -¡Es bueno tenerlas de regreso!
-No exageres papá, fueron dos días solamente -Ikuko toma las maletas.
-¿Papá está en casa?
-Los dioses no lo permitan! -El anciano exclama siguiendo a su hija.
-No seas malo con papá, sé que lo amas en el fondo -Serena lo reprende.
-Si, pero muy, muy en el fondo -Se burla Mina.
-Esta niña me agrada -Toca su nariz. -¿Dónde está el diamante en bruto de tu novio? Y por bruto es que lo es. Mira que estar de novios en lugar de secuestrarte y obligarte a aceptarlo como esposo.
Mina sonríe. No va a decir nada hasta que Yaten sea quien lo diga el día que pida su mano.
-Estamos famélicas, extrañamos la comida de mamá -Serena se acerca a la cocina.
-Les daré algo de merendar mientras Kenji llega con la lasaña -Ikuko las observa analítica. -¿Qué sucedió en su viaje?
-Disfrutamos, comimos dulces hasta por los ojos y conocimos a nuestro ídolo - Mina se sienta junto al anciano.
-¿Yo estuve en Kamakura? -Pregunta admirado.
Las rubias ríen por la jactancia del abuelo...
.-
Lunes.
Estación de Televisión.
Un revés ha sufrido el nuevo proyecto-
-¿Quién será mi protagonista? -Serena pregunta confundida.
Diamante rechazó trabajar nuevamente con ella y no entiende la razón.
-Por los momentos la novela quedará suspendida hasta que hallemos a alguien -Expresa el director de variedades de la cadena.
-¿Y nuestros contratos? -Mina cuenta con ese proyecto.
-Los firmarán cuando las llamemos.
-Es decir, "no nos llamen, nosotros lo haremos", mi padre usa ese truco para deshacerse de algunos empleados o aspirantes a serlo -Serena se incorpora. -Por mí no se preocupe, siga con lo suyo.
Micaela abre la boca sorprendida. La pequeña sacó las garras.
Mina mueve la cabeza. No quiere llorar delante de ese lambiscón. Contaba con el dinero, lo necesita urgentemente.
-No es eso -El ejecutivo suda frío. -Es...
-Vamos Mina. -Serena la jala del brazo -Trabajo nos sobra.
-Pero Serena -La mira desesperada.
-Micaela, si nos consigues un contrato con gente responsable, que no sea aquí, llámanos. -Sujetando fuertemente a su amiga, sale de allí.
-Serena... -La representante no sabe qué decir.
En el pasillo, Mina se suelta.
-¿Qué has hecho?
-No vamos a humillarnos. Además, tenemos un semestre que aprobar y una fábrica que...
-Voy a casarme con Yaten y necesito ese dinero -Pálida la chica suelta por fin.
-¿Qué?
-No quería anunciarlo hasta que él pidiera mi mano a tus padres. -Explica apenada -No puedo casarme hasta que cumpla los veinte años el mes próximo y sea libre de mis padres por fin. Queremos buscar un apartamento...
-No sabes hacer los quehaceres.
-Tu madre me ha enseñado algo.
-Solo lo básico. -Le recuerda -¿Serías capaz de tocar un calzón usado de Yaten? ¿Aguantar algún gas? Te conozco, por menos de eso eres capaz de golpear a alguien. No lo tomes a mal, pero la sangre Aino sigue en tus venas. Primero botarías su ropa a tener que tocarla y lavarla.
Su amiga baja el rostro.
-Lo amo y quiero vivir con él. -Llora – Tienes razón en lo que dijiste, pero quiero intentarlo. Por él quiero ser una persona normal.
Serena la abraza.
-Qué calamidad. Me alegro por ti, pero si vas a dar ese paso no puedes dar marcha atrás ante el primer inconveniente.
-He aprendido a lavar mi ropa...
-Lavar tu ropa interior no es todo. -Suspira. De pronto le viene una idea a la cabeza -¿Conoces las clases domésticas que imparten en la universidad?
Mina levanta el rostro.
-¿Te refieres a la clase para perdedores donde tienen que ir a albergues?
Serena asiente mientras seca sus mejillas.
-Iremos a esas clases -Sentencia sonriente.
Mina se asusta.
-Serena...
-Piénsalo, aprenderás algo de la prole y...
-No creo que pueda -Mueve la cabeza.
-¿Irás con tus padres a decirles que tenían razón? ¿Prefieres perder a Yaten antes de esforzarte un poco?
-Lo que necesito es trabajar. El maldito Diamante nos arruinó el contrato.
-Tenemos trabajo de sobra en la fábrica. -Asegura -Puedo regresártela...
-No se te ocurra hacerlo. Mis padres serían los beneficiados.
-Entonces te daré un aumento, pero tendrás que trabajar en serio. El señor Miyake no tolera a los flojos.
-¿Trabajar? -Se aterra.
-¿No acabas de decir que necesitas el trabajo?
Los papeles se han invertido. Ahora es Serena la que anima y entusiasma a una Mina insegura.
Absortas en la discusión, no se dan cuenta de los tres hombres que se acercan.
-Buenas tardes, señoritas.
Ambas se giran al escuchar la sensual voz latina.
-¡Gabriel!
-Llamé a su representante, indicándome ella donde estaban -Su sonrisa las hechiza -Están hermosas. -Ambas asienten sin despegar los ojos de su rostro.
-Me parece que el "embrujo Gabriel" ha atacado de nuevo -Sonriente, el fotógrafo señala.
-¿Señoritas? -Mueve la palma frente a sus rostros.
Ambas se despabilan.
-Hola -Mina hace una reverencia. -Perdone, nos agarró en mal momento.
-No es cierto -Serena -Ya estábamos por irnos.
-En ese caso, las invito a comer lo que ustedes quieran. De paso les platicaré una idea que me ronda desde que las vi la primera vez.
-¿Algún trabajo? -Mina pregunta expectante pensando en un vídeo o hacerle los coros en algún concierto en Asia.
Micaela las alcanza, mirando a Gabriel con desconfianza. El latino parece muy entusiasmado con sus representadas.
-Un contrato si, -observa directamente a Serena. -pero en América.
Su propuesta las deja sin palabras...
