-No.
La respuesta pronunciada en japonés, sorprende a Mina.
-¿No? – Pestañea desconcertada. -¿Por qué?
Observando de reojo a Gabriel, Serena toma del codo a su amiga, alejándose unos pasos.
-¿Cómo tomarán Yaten y Darien la noticia en caso de que aceptáramos?
-Pero…
-Están nuestros estudios, la obra teatral que se avecina…
-¿Temes que al regresar encuentres que Darien tiene otro hijo? –Pregunta mordaz.
-Eso no es justo –Recrimina –Por otro lado, tu novio no está exento de cometer errores.
Mina baja el rostro.
-Necesito el dinero…
-Para casarte con un hombre que no sabes si estará dispuesto a esperarte.
Mina levanta el dedo índice.
-Espera – Ordena antes de ir con Gabriel.
El artista se mantiene viendo los afiches de las estrellas vitalicias de la televisora mientras Micaela se mantiene a tres pasos de él.
Se acerca a Serena.
-¿Qué fue lo que Gabriel les dijo?
-Nos propuso trabajar en América.
-Rayos. –Suelta -¿Aceptarás?
-Por supuesto que no.
Micaela asiente.
-¿Qué opina Mina? –Vigila a la chica.
-Está dispuesta a lo que sea para conseguir dinero.
Eso le da una idea a Micaela. Marca el número del director de variedades.
-Umino, las chicas ya tienen una nueva oferta en dólares. Si no quieres perderlas, es tu oportunidad de firmarlas. Y por cierto, nuestra demanda aumentó un treinta por ciento del monto original. –Corta la comunicación.
Serena está impactada.
-¿Qué fue eso?
-Es jugar sucio y no voy a aceptar que se marchen. Como su representante, no aceptaré la propuesta de Gabriel.
-Pero acabas de decirle…
-En los negocios debemos aprender a jugar con la oferta y demanda.-No guarda el teléfono, manteniéndolo en la mano - Umino pudo firmarlas por la mísera suma de dinero que ofreció pero se creyó el rey del mundo al despreciarlas. Ahora es nuestro turno de exigir respeto.
-¿Y si no funciona?
-Nombras a Mina socia minoritaria de eso que te regaló y se acabarán sus apuros económicos. –Sonríe maliciosa –Eso enseñará a sus pretenciosos padres que el dinero no lo es todo.
-Pero ayuda bastante.
Mina regresa.
-Ofrece presentarnos como cantantes y realizar una miniserie. Quiere ser tu padrino en el primer disco que grabes en español…
-Treinta y cinco por ciento más de lo convenido en un principio pagado en Euros, más el disco, gira por Japón y Corea, crear una muñeca con su imagen y todo lo que se me ocurra en las próximas veinticuatro horas.
Las mujeres voltean hacia la voz alterada.
El director ha escuchado lo que dijo Mina, apresurándose a superar la oferta de Gabriel.
-Tres telenovelas, el disco y robarnos a Gabriel para que sea el protagonista en una de las producciones. –Contra ataca Micaela–También que sean imagen oficial del canal televisivo y contratadas como exclusivas. Firmaremos el contrato en una hora o nos vamos a América.
Las chicas contemplan a uno y otro
-¿Sabe hablar japonés? –Pregunta el hombre.
-¿Nosotras? –Serena está desconcertada
-Gabriel, no tú, tonta –Mina quiere zarandearla.
Micaela pone los ojos en blanco ante su despistada representante. Aleja a Umino de las chicas.
-Ni un símbolo pero podemos enseñarlo en un santiamén. –Micaela ofrece.
-¿De veras? – El hombre no está convencido
-Mis representadas serán las encargadas de hacerlo. Hablan español a la perfección y estoy segura que no les molestará ser sus tutoras. –Asegura –Ahora redacta ese contrato antes de que me aburra.
Tres días más tarde.
Universidad.
-¿Has tenido noticias de Mina?
Saliendo de clases, Darien se acerca al salón que Yaten abandona en ese momento.
El peliplateado niega con la cabeza.
-Platiqué con la señora Ikuko esta mañana cuando fui por Mina. Dijo que están en un curso intensivo de japonés antes de clases, después de éstas a algo doméstico, que tienen que estar en el teatro, la televisora y las dieciocho horas no les alcanzan, que si se morirán de cansancio, que no duermen lo suficiente. –Mueva las manos, elocuente -En fin, la cuestión es que salen muy temprano y regresan después de las diez de la noche apenas para dormir, no sin antes estar una hora en internet platicando con el idiota de América.
Darien guarda silencio.
Se supone que esa semana debe invitar a sus futuros suegros a cenar y pedirles la mano de Serena, ¿Cómo lograr tal hazaña si ella se mantiene esquivándolo?
-¿Listo? -Taiki se acerca a su hermano.
-Si.
El domingo al regresar a casa encontró a su madre hecha una fiera, recriminándole que pasara su tiempo libre con una zorra en lugar de su familia. Sin discutirle una palabra, el peliplateado llamó a su hermano pidiéndole asilo mientras encuentra un lugar donde vivir.
Frente a su estupefacta madre, metió en una maleta lo que cupo y esperó a Amy en la puerta.
-Te lo buscaste -Fue lo único que su padre expresó a la histérica mujer que suplicaba a su hijo que no se marchara.
Pero él no la escuchó. Amy esperó pacientemente que Taiki lo ayudara a desocupar su habitación.
-Te amo, mamá. Pero no voy a permitir que sigas tratándonos como niños, irrespetando a nuestras novias. Cuando entiendas que el respeto debe ser de ambas partes, entonces vendré a visitarte.
Se marcho sin mirar atrás.
-El día de mañana lo tendré muy ajetreado. Debo ponerme al día con las pasantías atrasadas, luego una reunión con la junta directiva de la empresa, inspeccionar varias construcciones, reunirme con el tutor de la tesis y venir casi volando a clases. -Darien responde en ese momento acompañándolos al estacionamiento. -Serena no responde a su teléfono.
-Amy mencionó que sus novias, las de ustedes, están montando una obra musical con ensayos intensivos. -Taiki les informa.
-Pero deberían enviarnos un simple mensaje de texto anunciándonos que están ocupadas -Su hermano está malhumorado.
-¿De veras? -Ironiza el castaño -Vivo con Amy y lo más apasionado que he hecho esta semana ha sido verla bostezar sobre su comida. Esa directora no les da descanso. Amy se duerme mientras le aplico masaje a sus manos.
-Pero si pueden hablar con el extranjero... Yaten comienza.
-¿No lo saben? -Taiki lo interrumpe.
-¿Saber qué? -Darien se detiene junto a su vehículo.
Taiki pone los ojos en blanco.
-Son novios de las estrellas más cotizadas de Japón pero se niegan a involucrarse en su trabajo.
-Vi a Mina besando al Malachite ese y quise matarlo.
-Son unos idiotas -Espeta dejándolos en suspenso. -¿Nos llevas o pasaremos la noche bajo las estrellas? -Interroga a Darien.
-Tal vez. Se cruza de brazos.
-Rayos, de veras no entiendo que vieron esas chicas en ustedes. -Busca en su mochila el diario de ese día -Mientras yo conduzco, puedes leer la sección de farándula.
Renuente, Darien le entrega las llaves aceptando la prensa escrita.
.-
Sábado.
-No creo que sea buena idea –Darien murmura.
-Cierra la boca y busca una floristería –Yoko, sentada a su lado, peina al pequeño perro. –Debemos comprar el ramo más hermoso y caro, algo que grite "Tengo solvencia económica". – Pretende pasar el mismo cepillo por el cabello de su hijo.
-No hagas eso –Expresa molesto levantando el codo para impedirle la acción.
-Tienes razón, puedes enfermar a Dari con tu humor.
Su Hijo pone los ojos en blanco.
-No lo decía por eso.
Yoko observa a su alrededor esperando encontrar la floristería.
-Podemos llevar unos confites también.
-Primero tengo que sobrevivir, luego los confites.
-Ya habló el tacaño Chiba –Ironiza la dama.
Impaciente, Darien busca una pastelería, estacionando frente a la primera que ve.
-¿Vas tú o me dejarás el trabajo de elegir a mí para luego criticar mis gustos? –Los nervios lo tienen algo impertinente.
- Elegiré yo. No tienes gusto alguno por los postres. –Calla un instante, pensativa. -¿Qué postre crees que le guste más?
-Pastel de fresas, pastel de selva negra, pastel de chocolate con fresas –Enumera.
-Compraré todos. –Le entrega el perro.
.-
Casa Tsukino.
-Buenos días, señora Ikuko –Yaten está en la puerta con un ramo de claveles rojos -¿Mina está en casa?
-Bienvenido –Sonríe cordial. El peliplateado entra deteniéndose a su lado –Ella y Serena continúan durmiendo.
-En su lugar, dormiría el fin de semana completo –Le entrega el ramo –Pero…
-Necesitas ver a Mina o la cabeza te estallará – Desde el comedor, el abuelo replica. –Ven a acompañarme.
Yaten abre la boca para rechazar su ofrecimiento, sin embargo y en vista de que el anciano no acepta negativas, se aproxima a la mesa.
-Gracias.
-Nada de gracias. Si te casas con mi casi nieta, serás mi casi nieto. Ahora comienza a darme razones para aceptarte.
El peliplateado observa a Ikuko.
-Síguele la corriente –Le acerca una taza y un tazón –Sírvete a tu gusto, mientras tanto, subiré a hacer un nuevo intento para despertar a Mina.
-No seas impaciente, el chico no vino solo por ella, también quiere compartir un rato con nosotros, ¿Cierto?
-Si… -Nervioso responde.
¿Qué su madre es atemorizante? Ella es un ángel comparada con ese anciano de sonrisa guasona.
-Regreso en seguida –Ikuko le entrega la servilleta –Papá, compórtate. –Advierte antes de retirarse.
Yaten siente la mirada penetrante del anciano. Tratando de ignorarlo, sirve un poco de té.
-¿Y bien? –El abuelo pregunta.
En el pasillo del piso superior, Ikuko se dirige a la alcoba de Mina, deteniéndose en la puerta de Serena para revisarla. No importa la edad de su hija, siempre será su niña. La rubia se estira perezosa en la orilla de la cama.
-¿Serena?
-¿Mmmm? –Abre los ojos, cerrándolos nuevamente.
-Yaten está en abajo.
-Vino a ver a Mina –Se da vuelta, arropándose la cabeza.
-Mientras la llamo, puedes bajar a salvarlo de papá. –Cierra la puerta, encaminándose a la alcoba del fondo. En Ese momento la chica sale envuelta en un albornoz –Buenos días, hija. Yaten está abajo con el abuelo.
-¿Yaten? –Pregunta emocionada. –Deme dos minutos y lo salvo –Se encierra nuevamente.
En el comedor, Yaten ha explicado su situación económica.
-Pero estoy en busca de un pequeño apartamento.
-Los apartamentos son más costosos, Hijo. Es preferible que busques una casa. La pequeña está pasando por un mal momento, pero conociéndola, sé que pronto saldrá del atolladero donde la arrojaron sus desconsiderados e inhumanos padres. –Yaten va a intervenir, pero el anciano continúa – Ahora que lo pienso, creo que puedo solucionar tu dilema. Todas las tardes salgo a caminar al club de ancianos ubicado a tres cuadras arriba. No es que esté viejo, sino que tengo excelentes amistades con quienes comparto mis ratos de ocio. –Coloca tres bollos de pan en el tazón de su acompañante, ignorando la expresión de horror -Uno de esos vejestorios comentó que su hija renta una casa en este barrio porque ha subido de nivel social. Idiota, ¿Subir de nivel? Será como meretriz. Lo que sucede es que el envidioso no tiene una nieta estrella y una casi nieta "millonariamente" pobre.
-Señor… -Intenta llamar su atención señalando su tazón rebosante de alimentos.
-¿Quién puede ser más hermosa que mi nietecita? ¡Nadie! Serena salió atractiva como su abuelo. ¿Sabias que yo tenía a mis pies a todas las chicas de mi barrio? –Suspira –Yo era un verdadero bombón como lo es y será Serena. –Concluye jactancioso.
-Buenos días, - despeinada, en pijama y descalza, Serena se sienta junto a su abuelo. –Mamá me levantó para que sea defensora del muñequito. –Murmura somnolienta.
-Pobrecita. ¿Quieres una taza de té?
-Un barril de café –Propone ella. El timbre de la puerta suena. –Por favor, que alguien mate al que esté molestando.
El abuelo observa a Yaten.
-Yo iré –Se ofrece resignado. –Vengo a ver a Mina y lo que encuentro es que me alimenten como si fuera el pavo de navidad, además de trabajar como portero –Refunfuña por lo bajo.
-Buenos días –La sonrisa de Yoko se borra al verlo –Oh, me equivoqué de casa.
Yaten observa por encima de su hombro a Darien cargado de cajas para pasteles.
-¿Es el día de vender galletas de exploradores? –Se bura del moreno.
-Muy gracioso. ¿Qué haces aquí?
-Imagino que lo mismo que tú. Visito a mi novia.
-¿Ambos son novios de Serena? -Yoko está desconcertada.
-No –Yaten ayuda a Darien –Serena es su novia, Mina…
-El abuelo quiere saber qué te retrasa… -Colocando las palmas en su cabeza, Serena se ruboriza al descubrir quiénes son los visitantes -¡Oh, cielos! – Corre al interior.
El pequinés ladra feliz, siguiéndola.
-Serena, ¡Oye, Serena! –Yoko la llama.
-Fue a acicalarse. Como se levantó de la cama, así bajó a la mesa.
-¿Crees que podremos pasar?
El Peliplateado asiente.
-Entren ustedes, yo iré por el ramo. –Darien le cede las otras cajas a su madre.
-¿Qué es lo que te retrasa, muchacho? –El abuelo sale a ver. De pronto, endereza su espalda y aprieta su abdomen –Mis ojos han visto un ángel. -Comenta mirando con interés a la dama.
Yaten enarca las cejas.
-Iré a llevar esto…
El anciano le hace un gesto con la mano para que se retire.
-¿Qué la trae a tan humilde morada? -Toma las cajas de los brazos de Yoko.
-Vengo a pedir la mano de su nieta para mi hijo…
