Notas iniciales.

Hola lectores,

Dicen que en Martes ni te cases ni te embarques, ni de tu casa te apartes, por eso publicamos en viernes… de hecho creo que no hay nadie, y si hay no da señales de vida… Total, seguiré escribiendo. Nos corresponde saber en qué se está jugando Toshiro.

Ya más entrada en confianza puedo decir. Que este fic está pensado como una historia más o menos corta y pensada para Momo, le ha ido bastante mal. Todo depende de si Gin está por aquí o no para Rangiku. Ya veremos. Es un HistuHina, en serio. Pero nuestra heroína como dice su capitán es capaz de hacer más de lo que cree.

Disclamer: Ni Bleach ni sus personajes me pertenecen. Todos los derechos a su autor.


Mis tribulaciones a ti.

Camino hacia su oficina dentro de la quinta división. Su capitán nunca terminó de agradarme, es buena persona y un líder admirable en muchos sentido... simplemente hay algo por lo cual desconfío, entonces de tanto en tanto vengo personalmente. En la última reunión Hirako habló de un cambio en su línea de entrenamiento, dejó en claro su deseo de que Hinamori alcance su Bankai pronto, incluso dijo haber decidido ayudarla con todos sus recursos… No sé de qué sea capaz ese salvaje cuando dice "todos sus recursos". Su habilidad o condición, dependiendo desde donde se mire, es peligrosa, dudo de su dominio y control total sobre ella. Además Hinamori no podría en una batalla contra él. No está lista.

Doy la vuelta por uno de los jardines internos y le encuentro allí sentada, perdida en sus pensamientos, como si nada… por momentos hasta resulta siniestro. Suspira y puedo ver su mano llegando a la cara… está llorando. ¿Deberé acercarme?… nunca sé qué hacer cuando llora.

̶ ¿Y ahora qué te pasa, por qué lloras? ̶ Suelto con más brusquedad de la que pretendo. Se encoje un poco pero no parece sorprendida. Se gira para verme. Su rostro enrojece fácil con el llanto. Esa piel tan blanca siempre me ha sido fácil interpretarla cuando se trata de tristeza o preocupación.

̶ No estoy llorando ̶ Por respuesta a su mentira no digo nada, mejor saco un pañuelo del bolsillo de mi Haori y se lo ofrezco. Ni siquiera se molesta en tomarlo, se seca el rostro con las mangas de su uniforme. De pronto me siento un poco fuera de lugar, pero me sonríe y su gesto hace que me calme. ̶ ̶ Bueno, sí estaba llorando pero ya no.

̶ ¿Pasa algo? ̶ Niega con la cabeza suavemente. Estoy seguro de que me oculta algo, como siempre. ¿Por qué le es tan difícil decirme las cosas?

̶ No, todo está bien, puede ser alergia. ¿Buscas al Capitán Shinji?

̶ Sí, vi su línea de entrenamiento. Y me interesa hacerle una propuesta . ̶ Guardo mi inútil pañuelo. Cuando hace esas cosas me da la impresión que pone una barrera invisible entre nosotros, por más que lo intentara no podría tocarla ahora. ̶ ¿Crees que le interese?

̶ Seguro, está muy emocionado por eso… no le digas que te dije. Se encuentra en la oficina. ̶ Por fin se levanta pero no se acerca ni un milímetro, me mira por un instante como meditando algo. ̶ Yo tengo que hacer algo, no sé si cuando acabe aún estés en la oficina.

Ahí está, huye antes de poder preguntarle algo más.

̶ De todas maneras nos vemos en la tarde… ̶ Digo en un intento por retenerla un poco más y para aclarar que seguiremos charlando después, estando juntos de alguna manera. ̶ Hoy saldré antes. ¿Estás de humor para cocinar?

̶ Claro. A las tres de la tarde creo que puedo estar libre . ̶ Al hablar su sonrisa me parece autentica, no sé por qué le gusta tanto cocinar.

̶ Entonces es una cita. ̶ Le informo y sonrío por alguna razón. Ella deja escapar una exhalación suave entre sus labios rosas. Entonces escapo hacia su oficina antes de que diga algo más.

Ojalá lo fuera. Si se tratara de otra chica no tendría estos problemas. Es muy sencillo entender a las demás mujeres, por lo menos en lo superficial, algunas palabras, algún gesto, trato amable, caballeroso y ocurre, ellas se sienten cómodas y podemos pasarla bien, ¡Eso sí! Siempre he marcado una pauta inamovible y doy a entender que no se trata de algo serio, nunca he pensado en lastimar a una chica, ellas lo saben. No se sorprenden cuando les digo que ha terminado, tal vez alguna llore… Dramáticas, pero ninguna se ha atrevido a llevarme la contraria.

Sin embargo con Hinamori todo se complica.

Hoy nos vemos por la tarde, después de cumplir con las obligaciones en nuestros respectivos escuadrones, nos dedicamos una tarde a la semana.

Yo le dedicaría el día, el mes, mi vida… si tan sólo lo permitiera.

No sé en qué momento pasó o cual de todos los caminos posibles tomamos para llegar a esta situación. Lo reconozco, la mayor parte es culpa mía aun si hay quien diga lo contrario. Ella nos tenía en la dinámica de ser amigos, pero yo nos atrapé.

La música interrumpe mis pensamientos. Esa, la inconfundible atmósfera de la oficina principal en el escuadrón cinco. No me molesto en llamar a la puerta.

̶ Ah, ¡Capitán Hitsugaya! Pase, bienvenido. Lo siento pero Hinamori salió. ̶ Se encoge de hombros y rueda los ojos. Me trata de provocar, siempre lo hace.

̶ Lo sé, la encontré afuera. En realidad vengo a hablar contigo.

̶ ¿Conmigo? ¡Es un privilegio! Tome asiento, tome asiento ¿Qué puedo hacer por usted? ̶ elijo una de las sillas frente al escritorio.

̶ Leí su propuesta de entrenamiento. ̶ Hirako levanta una ceja y amplía su sonrisa.

̶ No me diga, Quiere que interrumpa la práctica con Hinamori. ̶ No puedo evitar que mi cuerpo se tense, en consecuencia él ríe por mi reacción. ̶ La respuesta es no.

̶ Le tomó mucho recuperarse. No puede decir si está lista para pensar en su entrenamiento, sabe lo difícil que es desarrollar un Bankai…

̶ Le tomó mucho recuperarse pero lo ha logrado. Hinamori es mi teniente y tengo derecho a exigirle lo que considere necesario. Si a ella no le parece puede renunciar. ̶ Se levanta y golpea la mesa con un puño. ̶ ¡Necesito una teniente que sea capaz de verse tan fuerte como es, si no le exijo más sería negar su avance!, sólo le faltaría al respeto.

Tiene razón, Puedo verlo… sin embargo.

̶ Entonces quiero estar presente en sus sesiones de entrenamiento.

̶ ¿Para qué, para tratar de congelarme cuando la asedie? De ninguna manera.

̶ No pienso intervenir. ̶ Él suspira y se deja caer de nuevo en su silla.

̶ Eso es cierto, Toshiro, no piensas… eres impulsivo y pierdes el control cuando hueles problemas para Momo. Tienes que aprender a confiar en ella y sus habilidades. Es una maestra de Kidoh, si no titubeara… ̶ Trasluce su decepción teñida de expectativa. ̶ Ella ha sido teniente por muchos años, merece que la respetes como tal. ̶ Hay un pequeño dolor en mi mandíbula, he apretado los dientes con fuerza para evitar ser más impertinente. ̶ Sólo hay dos cosas que puedo hacer por ti Capitán Hitsugaya: Seguir dejando que Momo salga temprano los miércoles y darte consejos de amor.

Esa última parte me molesta…

̶ No necesito ese tipo de consejos.

̶ Te equivocas. No necesitas ayuda para conquistar, pero en temas de amor real estás más perdido de lo que crees.

Me siento derrotado, en varios sentidos.


Salí furioso de la quita división, más conmigo que con Hirako. Lo más perturbador es que no miente: Estoy perdido. Desesperado por mantenerla a mi lado, de cualquier forma... amigos, ¡Pero ella se escapa de entre mis manos!

No la entiendo, nunca lo he hecho. Tal vez si hubiera puesto más atención en ese entonces, cuando era niño y vivíamos en el Rukongai tendría todo más sentido…

Siendo sincero jamás imaginé que Moja-camas tendría una vida así de difícil. Más aún e impresionante, cómo floreció en contra del destino impuesto por Aizen para ella.

Es hermosa, no sólo en su forma de ser. Cuando éramos más jóvenes, yo ni siquiera tenía control completo sobre mi Bankai, pensaba que su personalidad me molestaba, la verdad no sabía cómo aproximarme a Momo y ella continuó cerca de mí, tranquila y paciente a mi enojo fácil. Ahora, a la distancia de los años puedo entender que enojado y asustado vienen muy juntos en mí y me asustaba lo frágil, su vulnerabilidad y esa entrega pura que tiene para corresponder a los otros. Era inevitable que saliera lastimada y yo lo sabía.

Nunca pensé en una magnitud tal como la vivimos. Casi muere dos veces, una por mí espada.

A pesar de no merecerlo Hinamori volvió a mí como siempre, sonriente, auténtica, pura y feliz. Me había perdonado cuando yo apenas armaba la disculpa para ofrecer.

¿Cómo resistir la fuerza de su dulzura?... ¡Maldición! Sólo con ella pienso estas ridiculeces. Por más seco y frío que me muestre. No puedo, nadie puede. Cada que me pregunto por qué sigo en el Gotei, por quien peleo, por quien viviría y moriría, la respuesta es ella.

Juré así hacerme más fuerte, no fallaría de nuevo.

También pensé en pedirle que renunciara, ¡me encargaría de que tuviera una vida buena!, que hiciera todo eso que sé le gusta, dibujaría, haría sus arreglos florales, leería todos los libros que quisiera, yo regresaría para jugar con ella shoji, go, karuta, cualquiera… Pero Hirako presintió mis intenciones, y evitó que estropeara todo, como hizo esta mañana también. ¿Se hubiera negado, habría rechazado mi intento de alejarla del peligro? Muy probable. Es el camino que Momo eligió y no soy quien para sacarla del Gotei, para ir en contra de su voluntad.

Con esto en mente redoblé mi rigurosidad al entrenar e hice mío el poder de Hyorinmaru por completo.

Tomé un aspecto más acorde con mi puesto en el escuadrón. Terminaron los comentarios hacia mi estatura y me sentí más cómodo conmigo mismo. Por su parte, ella también cambió; su ser más adulta que niña me turbó un poco. No podía verla, no sabía cómo. Mi teniente lo notó… con suerte fue la única. Finalmente me ayudó a entender que esa turbación era deseo.

Casi muero de vergüenza al descubrirme pensando en Momo de esa manera. La abuela dejó en claro que Hinamori y Hitsugaya eran nombres que siempre estarían juntos. Yo no lo entendía y no estuve preparado para esta etapa. Aún si era obvia para otras personas. Me sentí como un lobo hambriento y sucio.

Su cuerpo y mi deseo eran compatibles, pero mi mente y su corazón no. Me vi tentado a matar a Matsumoto por lo mucho que rió. No soy un idiota, sólo desconocía esa parte de mí. Era tan ingenuo.

Después todo se fue al carajo...

Todo empezó cuando una recluta del escuadrón dijo escuchar en la voz de su espada la inconfundible severidad del frío. La cité varias veces en la sala de entrenamiento de la división y pude presenciar el nacimiento de su Shikai, efectivamente una ráfaga gélida… ni siquiera recuerdo su nombre. Pero mi memoria si retiene la sensación de sus labios sobre los míos. No era la primera vez que alguien me besaba, igual fue sorpresivo, Se disculpó, agradeció y salió corriendo.

Luego de eso, como esporas en el viento los rumores empezaron a esparcirse. Los paré en seco, por mí, por mi reputación y sobre todo por Momo. Quise decirle la verdad: esa shinigami había sido la única y definitivamente nada que yo buscara, la misma chica se disculpó en su momento. ¿Y qué hizo Hinamori? Sonrió. ¡Sonrió! "Shiro chan, te has vuelto muy apuesto, claro que se iban a fijar en ti".

Shiro chan.

Momo dejó en claro desde la primera vez que me vio así que mi apariencia no le causaba impresión alguna. No obstante, no soporté quererla y sentirme no correspondido mientras otras personas me miraban como yo a ella, con deseo. Mínimo interés más allá de la amistad. Honestamente no se lo dije, esperé su respuesta, señales de su atracción hacia mí. ¡Algo!

Tarde me di cuenta.

Mi chica durazno, porque es mía, a duras penas podía seguir respirando, su espíritu era fuerte y el cuerpo aún no lo alcanzaba, su mente aún no salía del sopor causado por el dolor. Mientras yo ya tenía la oficina inundada de chocolates un catorce de febrero. Si sintió algo, no lo dejó ver. Y divertida arrasó junto con Rangiku con todos los obsequios comestibles, en una complicidad femenina que no soporto.

Matsumoto está más cerca de ella que yo.

Los amores no tan secretos empezaron a aflorar, e hice caso a los rumores. El rechazo que viví de niño en el Rukongai por el color de mis ojos y la blancura de mi cabello se convirtió en curiosidad por lo exótico. Cada vez me divierto menos e ignoro cómo detenerlo. Temo que esto haga imposible nuestra cercanía y que la relación sea más que una amistad.

Llego a la oficina y comienzo a trabajar, prefiero concentrarme en los reportes para alejar mi pensamiento de Momo.


Notas finales:

Listo…

Ustedes dirán

"Pero Alelí, esto es tan OoC, Shiro chan nunca haría eso"

Yo pregunto ¿A no? El chico está desesperado y perdido y enamorado. Es cuando uno hace más estupideces. Creo que bordeé el OoC porque lo más importante está intacto, cuidadito y queridito: El amor que se tienen ambos. Por otro lado ¿Ya han sido golpeados por la vida adulta? P..ta es desconocerse por completo. Así lo he visto en muchos casos. Igual y hay varios que siempre saben lo que hacen y por qué lo hacen, Que divinos.

Bueno, voy trabajando el siguiente capítulo.

Gracias por leer.

Alelí Lapin.