Canción: It's terror time again de Skycycle
Pasó en la noche de Halloween; fue uno de sus primeros trabajos.
Rashel Jordan contaba con tan solo trece años de edad y su ilustre carrera como cazadora de vampiros apenas comenzaba.
Esa noche, como todas las noches, pretendió quedarse dormida hasta que oyó la puerta principal cerrarse. Entonces se levantó y tomó un abrigo negro y el pasamontañas que tan cuidadosamente escondía bajo el colchón. Caminando de puntillas se dirigió hacia la ventana y tras comprobar que su familia adoptiva se hallaba lo suficientemente lejos se deslizó por el tejado hasta alcanzar la gran rama de un roble que le permitía bajar sin problemas, y sobre todo, sin ser vista.
Una vez en el suelo el resto era fácil. Rashel se dirigió hacia la calle principal, todas las demás casas del vencidario habían sido decoradas de acuerdo a la ocasión y se mostraban llenas de calavazas y telaraña falsa. Grupos de niños disfrazados iban de puerta en puerta. Rashel podía haber hecho lo mismo, los Coleman se habían mostrado deseosos de llevarla a pedir golosinas junto a los demás niños que acogían pero Rashel fingió estar enferma de un modo tan convincente que tuvieron que dejarla en casa.
Si había una noche en la que pudiese pasar desapercibida con ese atuendo era sin duda esa, todos pensarían que simplemente llevaba puesto un disfraz poco original pero Rashel optó por permanecer en las sombras. Si quería hacer esto y mantenerse con vida tenía que ser precavida.
Hacía dos semanas la noticia sobre la desapareción de dos chicas de dieciséis y catorce años respectivamente había llegado a las noticias locales y la gente entonces empezó a hablar sobre otra chica de la misma edad que presuntamente se había fugado de casa hacía más o menos un mes. La policía declaró que no tenían razones para creer que ambos casos estuviesen relacionados y que sergurían investigando pero hasta el momento no se había efectuado ningún avance.
Rashel había leído sobre las desapariciones en el periódico y pensó que valía la pena investigar. Si en verdad había algo cazando a jóvenes chicas esta noche era ideal para conseguir una nueva víctima.
Hasta el momento Rashel no había visto a a nadie que le resultara sospechoso pero ella había llegado a la ciudad hace poco por lo que era perfectamente posible que hubiese algún bicho del Night World escondido por ahí. Rashel se dedicó a observar a todos lo que pasaban cerca, los disfraces dificultaban su tarea pero aún así logró tomar notar de un par de sospechosos; un muchacho alto con smokin que se movía con demasiada soltura y otro de aspecto lánguido con un hacha clavada en la espalda cuyos ojos parecían tener un brillo especial. Al ver al segundo las historias sobre cambiantes y hombres lobo que había oído acudieron a la mente de Rashel y se preguntó si ese sería uno de esos. Decidida a averiguarlo siguió al muchacho como una sombra sin que éste se diera cuenta. Eventualmente la respuesta vino y Rashel aceptó una triste derrota cuando comprobó que el chico no era ningún cambiante, tan solo llevaba puestos lentes de contacto. Tendría que pasar un año más para el primer encuentro de Rashel con un verdadero cambiante.
A pesar ese pequeño fracaso Rashel continuó con la labor que se había propuesto. De regreso a la calle siguió observando en busca de cualquier indicio de actividad del Night World.
No llevó la cuenta de cuánto tiempo estuvo acechando a las personas pero calculó que le debió tomar al menos una hora encontrar lo que buscaba.
Al otro lado de la calle observó a una pareja. Lo primero que llamó su atención fue la chica, iba peinada con tirabuzones, vestía un largo vestido azul y una corona de flores adornaba su pequeña cabeza. El muchacho no llevaba puesto ningún disfraz o al menos no era nada que Rashel reconociera, iba vestido con una chaqueta de cuero, jeans desgastados y unas botas normales. En cuanto los vio el instinto le avisó a Rashel de que algo andaba mal.
Sin pensarlo dos veces Rashel fue detrás de la pareja, procuró mantener una distancia prudente, no quería delatarse a sí misma pero tampoco podía perderlos de vista.
Los jóvenes dejaron atrás el portón que marcaba la entrada del vecindario y giraron hacia la izquierda. Rashel les pisaba los talones sin que éstos se dieran cuanta, conforme pasaban los minutos ella creyó saber hacia dónde se dirigian, iban hacia la casa embrujada.
Aquella casa había sido el tema de conversación la semana anterior, se trataba de una vieja casa que databa del siglo pasado que era consideraba como una especie de monumento histórico de la ciudad. Al parecer un grupo de estudiantes de último año de una de las escuelas habían logrado obtener un permiso especial para convertir a la vieja casa en una mansión embrujada por una semana. Rashel había leído en uno de los volantes que habían sido repartidos para promocionar el evento que el objetivo era recaudar fondos para alguna atividad benéfica.
El camino hacia la casa había sido señalado por flechas, algo hecho sin duda con el fin de atraer más gente.
Al fin Rashel divisó la silueta de un gran edificio. Delante de ella la pareja aceleró el paso y fueron hasta el edificio. Cuando Rashel llegó a la entrada vio un vestido azul desaparecer tras de la gruesa puerta de madera.
Era fácil darse cuanta que la casa era bastante antigua, su forma rectangular y su fachada neogótica así lo indicaban. Grandes escalones con manchas rojas conducían hasta la entrada y de los pasamanos colgaban telarañas y telas negras. El jardín delantero que era bastante espacioso pero también muy opaco había sido llenado con lápidas falsas, una figura humana que colgaba de la rama de un árbol se mecía tristemente con el viento lo que producía un aspecto bastante sombrío. Letreros que leían: «¡Cuidado!» y «¡Aléjate!» adornaban la verja.
La vista no asustó a Rashel, después de lo que había vivido iba a hacer falta mucho más que eso para asustarla pero hubo de reconocer que las personas encargadas de decorar la casa habían hecho un buen trabajo.
Una figura con una larga túnica negra, máscara de calavera y una oz custodiaba la puerta. Debía ser el encargado de cobrar por la entrada.
Rashel se escabulló por entre las lápidas hasta uno de los costados del edificio. Lo hizo porque no quería ser vista y además, no traía consigo dinero para la entrada.
Rápidamente ubicó con una ventana que estaba medio abierta y subió al alféizar. Rashel trató en vano de abrirla más pero descrubrió que ésta estaba atascada. Finalmente se resignó a entrar por el pequeño espacio que tenía disponible. Aguantando la respiración metió las piernas y luego el resto del cuerpo. Algo tarde pensó que si esto no funcionaba quedaría atascada en una posición bastante ridícula pero por suerte eso no sucedió. Aterrizó en un oscuro estudio, un esqueleto sentado en una silla de cuero le dio la bienvenida.
Fue hacia la puerta y la abrió con ciudado.
El interior de la casa, Rashel se dijo, debió haber sido muy bonito en su época pero ahora mismo tenía una apariencia lúgubre. Sin perder tiempo, examinó la planta baja. Las únicas habitaciones abiertas al público eran la sala, el comedor y el estudio por el que había entrado, la cocina y los baños estaban cerrados. No encontró rastro alguno de la chica de vestido azul y su acopañante que le revolvía las tripas.
Sin darse por vencida Rashel se dirigió a la escalinata y se dedicó a buscar en el segundo piso. Allí todas las habitaciones estaban abiertas pero seguía sin dar con la pareja. ¿Dónde se habían metido? No podían haberse esfumado en el aire, ¿verdad?
Frustada Rashel continuó con su búsqueda por un solitario corredor, era la última parte de la casa que le faltaba examinar. Al fondo podía distingirse una cortina negra que servía como puerta para una habitación. Al verla una alarma se activó en Rashel, ella sabía que era mejor hacerle caso. Con mucho sigilo avanzó hacia la cortina y la abrió, solo un poco y con delicadeza. La escena que prescenció le revolvió el estómago, su instinto había acertado con respecto a ese chico, era una sanguijuela y tenía los colmillos hundidos en el cuello de la muchacha.
La mano de Rashel buscó automáticamente la estaca que llevaba escondida en su bota, sus dedos se enroscaron fuertemente a ella. La jóven tomó aire y saltó dentro de la habitación.
La cabeza del vampiro se volvió por la brusca interrupción, soltó a la jóven y ésta chocó contra el suelo con un golpe seco.
El vampiro no atacó de imediato. Ella no era más que una niña de trece años después de todo, a simple vista no representaba ninguna amenaza. Tal y como Rashel había esperado, intentó usar la telepatía en ella. Muy pronto escuchó una voz dentro de su cabeza, diciéndole que no había visto nada, que tenía algo urgente que hacer y debía salir inmediatamente, lo decía de un modo tan convincente, como si en realidad solo estuviese recordándole algo muy amablemente.
Rashel giró sobre sus talones y cuando parecía que estaba a punto de dar un paso hacia la salida se dio vuelta y le asestó un fuerte codazo al estómago del vampiro. Escuchó como se le escapaba el aliento, lo había tomado por sorpresa.
Se preparó para asestar otro golpe, su plan era derribarlo pero no tomó en cuenta la velocidad del vampiro. Antes de que pudiera reaccionar éste la golpeó con fuerza y antes de que siquiera fuese consciente de que sus pies habían dejado el suelo sintió el duro impacto de su espalda contra la pared.
Ignorando el dolor Rashel se puso de pie, su primer pensamiento fue recuperrar la estaca que había soltado pero apenas recuperó la consciencia cayó en cuanta de que el vampiro estaba frente a ella. Logró esquivar sus golpes dos o tres veces hasta que su adversario la acorraló en una esquina y sintió como su mano le presionaba la garganta, quitándole el aire. Rashel recurrió a todo su autocontrol para no entrar en pánico, de nada le serviría ponerse a gritar, tenía que pensar. Haciendo uso de todas sus fuerzas le dirigió una patada a la barbilla del vampiro. Tuvo el impacto deseado, el agarre del bastardo se aflojó y Rashel fue capaz de liberarse.
Lo siguiente que hizo fue correr hacia su estaca, esta vez sí pudo recuperarla.
El rostro del vampiro estaba contorsionado de rabia. Lo había enfurecido bastante. Se abanlanzó hacia ella y entonces Rashel hizo que algo que él no se esperaba, corrió a su encuentro con la estaca apuntando hacia afuera y se la clavó en el pecho. Ella era pequeña comparda con el vampiro por lo que al principio no estuvo segura si le había atinado al corazón. Su mirada se trabó con la del vampiro, sus ojos resplandecían de odio.
Sí, pensó Rashel, tú me odias, no me extraña si ahora mismo te estoy matando. No puedo permitir que lastimes a más chicas.
Finalmente el cuerpo de su víctima dejó de moverse y se desplomó.
Rashel fijó entonces su atención en la chica que yacía en el piso. Se acercó a ella y pudo comprobrar que aún respiraba.
Por el rabillo del ojo Rashel observó el cadáver del vampiro.
Lo primero en lo que pensó fue en la caja de cerillas que había traído para la ocasión pero después de pasear la mirada por la habitación vaciló en usarlas. El lugar estaba repleto de telarañas falsas que bien podían ser inflamables y empezar un incendio no figuraba en sus planes de esa noche.
Entonces, ¿qué hacer?
Un leve gemido la sobresaltó, provenía de la chica de vestido azul, al parecer estaba empezando a volver en sí. Si despertaba y veía a una momia con la ropa de su acompañante sin duda se alarmaría.
Piensa, piensa, se dijo Rashel.
Su mirada se posó en una ventana. Rashel trató de abrirla sin éxito, pero pronto comprendió que aún si lograba abrirla no le sería útil. La ventana daba con el jardín trasero que al igual que el delantero estaba ricamente decorado y lleno de personas. No sería prudente arrojarles un cuerpo momificado.
La chica volvió a gemir.
Tenía que hacer algo, y rápido.
Su salvación resultó ser lo último que ella hubiese esperado. Era una idea algo descabellada pero no había niguna otra opción.
Pegada a una pared reposaba un ataúd falsa. Rashel corrió hacia ella, un esqueleto se hallaba en su interior, lo sacó y volvió junto al cadáver. Haciendo a un lado el asco posó una mano sobre el hombro del vampiro muerto y la otra sobre su caja torácica y con algo de esfuerzo enderezó al cuerpo. Luego, con la mano sujetando algo que muy probablemente era una costilla Rashel logró alzar el cuerpo y haciendo acopió de todas sus fuerzas lo arrojó dentro del ataúd. Afortunadamene el cuerpo sí cupo, parecía que el féretro había sido hecha a su medida exacta.
Trató de cerrar el ataúd pero descubrió que no había sido fabricado para cerrarse.
Justo en ese momento la chica despertó. Tenía un rostro angelical y una melena dorada muy bonita. Al principio parecía estar bastante desorientada pero poco a poco fue adquiriendo consciencia de dónde estaba. Sus ojos castaños se posaron en Rashel y la miraron fijamente por un rato antes de preguntar:
–¿Qué sucedió?
Rashel concluyó que la chica debió haber sido influenciada, las personas no recordaban que habían sido atacados cuando estaban bajo control mental.
–Creo que te desmayaste –replicó Rashel con calma.
La chica la miró incrédula.
–¿Lo dices en serio?
Rashel asintió.
La jóven se llevó una mano a la cabeza.
–Nunca antes me había desmayado –murmuró.
Se hizo un breve silencio, luego el pequeño ángel miró hacia los lados y volvió a interrogar a Rashel.
–¿Dónde está Jack?
Ahora era el turno de Rashel de mirarla incrédula.
–¿Quién es Jack?
–El chico que estaba aquí conmigo –respondió la muchacha y le proporcionó la descripción del vampiro al que acababa de dar muerte.
Sacudió la cabeza.
–Aquí no había cuando llegué.
–¿Estás segura? Podría jurar que entramos aquí los dos.
–No vi a nadie así –repitió Rashel con tono certero.
La pequeña rubio volvió a quedarse callada.
–Bueno, supongo que tendré que ir a buscarlo –dijo al fin y salió.
Ahora que Rashel estaba sola podría pensar mejor. ¿Qué haría con el cuerpo? No podía dejarlo ahí para siempre. Se volteó y contempló el cadáver, bajo otras circunstancias hasta podría ser gracioso.
Se le ocurrió que podría sacar el cadáver de la habitación pero desechó esa idea en seguida, no había forma de sacar el cuerpo sin que la gente la viera y se preguntaría por qué iba arrástrando una momia por ahí. Se arrimó contra el ataúd y soltó un largo suspiro.
Qué hacer, qué hacer. Pasaron unos largos minutos hasta que por fin una idea apareció en su mente. Hace un par de días que los organizadores de la casa embrujada estaban reclutando gente para que los ayudaran a retirar los adornos una vez que el evento llegara a su fin. Ella podía ofrecerse a ayudar y entonces buscaría la forma de deshacerse del cuerpo sin ser vista.
Pero su plan no había salido como ella había previsto. Cuando entró a esa misma habitación el día siguiente el cuerpo de Jack había desaparecido. Rashel examinó cada rincón de aquella vieja casa tratando de encontrarlo, pensó que quizás alguien lo había movido pensando que era parte de la decoración pero no tuvo suerte.
Reflexionando sobre el asunto más tarde había llegado a la conclusión de que Jack no trabajaba solo y que muy posiblemente había sido su cómplice quien había encontrado el cuerpo y lo había hecho desaparecer. Si estaba en lo correcto entonces el macabro descubrimiento había asustado lo suficiente al otro maleante como para que éste abandonara la ciudad porque no hubo ningún otro caso de desaparición desde aquella noche.
Rashel se mantuvo atenta a las noticias de las ciudades cercanas en caso de que se dieran incidentes parecidos pero no los hubo. Las tres chicas desaparecidas nunca fueron halladas, Rashel no fue capaz de encontrar ningún indicio sobre su posible paradero, pero le consolaba saber que le había dado justicia.
Aquella noche no hubo ningún evento trágico, todos disfrutaron de un feliz Halloween.
Hola, aquí vengo con el segundo capítulo del fic. Quería subirlo ayer pero por cuestiones del colegio no pude terminarlo hasta hoy -_-, salió más largo de lo que esperaba. (Vaga la redundancia) Espero que le haya gustado y hasta la próxima.
Besos.
