Shugo chara no me pertenece

Capitulo 2

-entonces le ofrezco el trabajo de Rima si ya no hay compromisos familiares que se lo impidan

-no, no los hay, pero hay algo mas

-¿el qué?- pregunto él con impaciencia

-el honor, la lealtad, Rima ha sido muy amable con migo y no pienso desbancarla solo porque esté pasando un mal momento, ella era una secretaria de primera antes que esto pasara y, si usted tiene un poco de paciencia, volverá a ser de primera. Es inexcusable que usted ponga en riesgo su trabajo porque sea infeliz

- eso es todo señorita Hinamori, vuelva a su trabajo mientras aun lo mantenga

Ella salió de su oficina con rapidez por miedo a lo que podía decir si se quedaba, no era fácil que ella perdiera el control, pero su insistencia acerca de su familia le había tocado en un punto débil. Era verdad que no tenía parientes vivos, pero hace pocos meses atrás, Amu tenía una hermana, una pequeña y alegre hermana llamada Ami. Ella había quedado a cargo de su custodia después de la muerte de sus padres y se había dedicado a hacer trabajos temporales para estar más cerca de Ami cuando lo necesitara, no era la carrera brillante con la que había soñado, pero lo hacía sin quejarse. La naturaleza animada de Ami hacia que todo mereciera la pena

Y entonces la pequeña había empezado a decir que se sentía mal, Amu había diagnosticado un fuerte resfriado y la había metido en la cama. Pero el resfriado había resultado ser una meningitis y en dos días Ami estaba muerta, dejando a Amu devastada y con sentido de culpabilidad

El horror de preguntarse lo que habría pasado si ella se hubiera preocupado un poco antes, nunca la abandonaba. Los médicos le habían dicho que no se culpara, la meningitis era difícil de diagnosticar a primera vista, pero sus amables palabras no habían conseguido consolar a Amu y la sensación de culpabilidad la había destrozado

Gradualmente su mente fuerte había acabado de volver a la normalidad dejando solo una dolorosa miseria atrás, ahora caminaba y trabajaba como todos los demás, pero la herida jamás se curaría

Hasta ahora nunca se había percatado que su vida había sido hipotecada. Tenía un talento innato para los negocios, pero a los veintiséis años, seguía haciendo trabajos temporales, era atractiva, con una figura esbelta y alta, con un pelo largo color rosa y unos ojos amarillos (lo siento pero no sé como describir los ojos de Amu, me pueden ayudar comentando?) que podían brillar de emoción aunque no hubiera ningún hombre en su vida. Había tenido relaciones breves pero por no haber podido tener nunca niñeras para su hermana e incluso había habido un hombre del que creía que se había enamorado hasta que le había dicho que no había posibilidad de matrimonio mientras ella tuviera a una mocosa al rabo. Le había despedido de su casa antes de que el se enterara de lo que estaba pasando, nadie la iba a separar de Ami, pero al final algo lo había hecho

Ella y Rima trabajaron en silencio hasta la hora del almuerzo, mandaron que les trajeran sándwiches y siguieron trabajando, Ikuto estaba de su peor humor, apilando trabajo delante de ellas e insistiendo en que debía estar terminado para las dos en punto, antes de que él se fuera

-muchas gracias- murmuro Amu, tecleando con rapidez y deseándole mentalmente la perdición

Al final el trabajo estaba hecho y en las manos del jefe. Rima salió a respirar un poco de aire fresco y Amu se reclino en su asiento, mientras lanzaba un enorme bostezo, la puerta de la entrada se abrió asomando la cabeza de una niña

Era una niña de pelo castaño, lacio y ojos azules. A cualquier otra persona le hubiera encantado, pero Amu tubo que reprimir un respingo, la niña tendría unos ocho años, la misma edad a la que Ami había muerto y su brillante e ingenua sonrisa era exacta a la de su hermana

-hola- saludo la pequeña

Amu hizo un esfuerzo por sobreponerse- hola

-soy Alice ¿puedo pasar?

Ya estaba dentro antes de terminar de hablar y Amu hecho una mirada nerviosa a la puerta del jefe- yo me llamo Amu

-no te he visto las otras veces que he estado aquí- contesto Alice- eres nueva?

-sí, solo llevo un par de meses

-¿Dónde está Rima?

-ah, conoces a Rima ¿eres su sobrina o…?

-oh,no ella es mi amiga. Me ha enseñado a hacer unas lindas pulseras de piedritas

-pues me temo que ha salido. Se fue a respirar un poco de aire fresco y a escapar de…

Amu señalo la puerta del jefe y Alice se rio comprendiendo a la perfección

-ha sido muy malo hoy?- susurro Alice

-como una fiera- dijo Amu en voz baja- no estaré mucho trabajando para él, no sé como Rima lo soporta

Se suponía que no debía hablar de su jefe con gente de afuera, pero Alice parecía saberlo todo de el

Además Amu no estaba de humor para estar caritativa con Ikuto Tsukiyomi

-no pensaba que las niñas hacían pulseras hoy en día- observo- pensaba que solo se dedicaban a los ordenadores y a los cantantes pop, mi… una niña que yo conocía, no hacía nada que conllevara estar sentada si podía evitarlo

-yo a veces no he estado muy bien- dijo Alice con una mirada tímida que era demasiado mayor para su edad- así que doctor dijo que me buscara aficiones tranquilas. Pero ahora ya estoy bien

Amu no podía creer que la niña hubiera estado enferma. Sin embargo, todavía tenía cierto aire de fragilidad, que quedo ahogado por el brillo de sus ojos

-esta tarde me voy a la feria y me pienso montar en todo

-¿en todo?

-en todo- dijo Alice con firmeza- no solo en los fáciles que no me agoten las fuerzas, sino en la montaña rusa y ese que te pone boca abajo ¿te gustan a ti esas atracciones?

La niña estaba mirando con ansiedad a Amu que se puso pálida y cerró los ojos

-me temo que no- dijo con debilidad- creo que lo que más aguantaría seria la rueda de la fortuna

-¿no te gustan las atracciones?

-me encantan pero nunca tengo tiempo de ir, demasiado trabajo- dijo señalando su mesa

Alice la miro con ansiedad- estoy siendo muy pesada?

-por supuesto que no

-¿estás segura? Papa dice que no debo molestar a la gente porque no a todo el mundo le gustan las niñas pequeñas- Amu se obligo a sonreír

-a mí me gustan

-¿tienes alguna tuya?

-ahora no- contesto Amu después de un penoso silencio

Tenía miedo de que Alice le siguiera haciendo más preguntas, pero la pequeña se quedo en silencio y Amu noto que la estaba observando con la gravedad propia de una mujer mayor, aquella no era una niña corriente, había un trasfondo en ella de cosas que no se podían contar. Al momento siguiente Alice era una niña excitada de nuevo

-me gustaría que el tiempo se moviera más rápido- se quejo- quiero estar en la feria ya

-seguirá allí cuando llegues- le prometió Amu

Alice la miro con gesto de conspiración- podría escaparse

-hoy no- le susurro Amu siguiendo el misterio- esperara por ti hasta que llegues por la tarde, después se escapara, -Alice soltó una carcajada y su carita resplandeció de felicidad

-¡Sss!- le rogo Amu- no hagas tanto ruido

Su jefe ya estaba bastante enfadado con Rima, si salía y encontraba a la pequeña amiga de Rima en la oficina seria la gota que derramaría el vaso

-¿Por qué no?- pregunto Alice en susurros

-porque hay un ogro detrás de esa puerta y lo despertaras

-¡oh! ¿Es un ogro terrible?

-terrible y perverso

- ¿es el peor ogro que ha habido en el mundo?

-el peor de todo el universo- aseguro Amu con firmeza

La niña se rio con todas sus ganas, para horror de Amu en ese momento se abrió la puerta de la oficina y apareció Ikuto, gimió para sí, las había encontrado con las manos en la masa

Pero antes de que se pudiera mover para proteger a Alice de la cólera de su jefe, la niña soltó un grito de alegría y chillo:

-¡PAAAPIIIIIIIIIII!

Fin del capitulo 2

Y que tal les pareció las correcciones que hice en el capitulo?

Bueno de aquí si sigo escribiendo la historia normalmente

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