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Los personajes de Inuyasha son de Rumiko… si pudiera le comprara los derechos sobre el hermoso Sesshomaru pero como no se puede lo tomo prestado para escribir esta historia.

Advertencia: puede contener OoC, semi AU.


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Chapter III

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Impresiones

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Los pesados parpados luchaban por abrirse pero se sentía tan agotada que se le hacía difícil un acto tan natural como abrir los ojos. Se estiró un poco más palpando levemente la suavidad de la colcha que la mantenía caliente, la sensación era tan placentera, tan… tan… de golpe recordó lo sucedido la noche anterior por lo que venciendo su cansancio abrió los ojos de par en par para descubrirse en una cueva.

Sus ojos curiosos miraron el contorno hasta que divisaron una par de brillantes ojos rojos que la miraban fijamente. Se sobresaltó y se incorporó de inmediato espantando todo rastro de sueño que aun quedara. Era un depredador, no, sus ojos se enfocaron más en la figura frente a si y como un flash recordó ¿Qué exactamente? Era confuso, ella buscaba a sus amigos, fue atacada y salvada por ¿Quién?

El corazón no dejaba de latir con fuerza, dos pares de ojos se miraban fijamente y ella dio un fuerte alarido cuando él se acercó rápidamente hacia ella. Juraba que estaba muerta, solo que no contaba que la gran bestia solo la olisqueaba… un momento ¿La estaba olisqueando? Olvidándose del sentido común y del susto anterior la joven miko del futuro se levantó con el ceño fruncido.

—No, no, no, perro malo— parada firmemente con un dedo señalándolo y el otro brazo en jarra sobre su pequeña cintura la chica dejaba salir su temperamento mientras Yako se regocijaba al verla tan vivaz de nuevo—. A las mujeres no se les huele, es de mala educación— ¿Pero que tonterías estaba diciendo? Era un perro ¿De donde iba a tener educación? Hasta ese momento no se había percatado de que al gran perro le faltaba una pata y… miró de nuevo abriendo sus ojos como platos de nueva cuenta.

¡Sesshomaru! ese era Sesshomaru, a su mente llegó rápidamente el recuerdo del momento en que él perdió esa parte de su cuerpo. Se sintió confusa, tanto en el pasado como en ese momento ¿Le dolía? ¿Pudiera ser eso? Pero él intentó matarla, se dijo ella y aun así no pudo evitar que su corazón se oprimiera al saberlo sufriendo por la herida recibida.

—¿Sesshomaru?— preguntó dudosa viendo al gran youkai quien hizo un pequeño gruñido hacia ella sin intención de asustarla pero la experiencia de ella con él no había sido precisamente agradable. Necesitaba salir de ahí, no estaba a salvo, necesitaba encontrar a sus amigos… a Inuyasha.

Sintiéndose cansada y abatida de repente y viendo que la gran bestia se mantenía observándola ella relajó su postura un momento y susurró suavemente.

—Inuyasha— la simple palabra salida de la boda de la miko provocó la reacción inmediata de Yako quien irguió molesto la cabeza y gruñía con ferocidad hacia ella. Hubiera preferido no asustarla pero él era la parte menos racional de un ser poderoso y posesivo como ningún otro podría serlo.

La chica respingó agitada pues de nueva cuenta recordó que era Sesshomaru quien estaba con ella, en todo el rato ni siquiera se había puesto a pensar porque estaba ahí con él o como había llegado pero en ese momento le invadió un cierto temor que hizo retroceder al Inuyoukai.

Para Yako era inconcebible, primero ella se atreve a pronunciar con su preciosa boca rosada y provocativa el nombre de su detestable medio hermano y ahora se atrevía a tener miedo de él cuando prefería mutilarse a si mismo antes de dañarla, ella tenía que saber eso, era su compañera, pudiera ser una humana pero había ciertos lazos que si ella quisiera seguro podría afianzarlos y comunicarse con él pero no, en su lugar solo lo veía presa del pánico, con sus ojos abiertos como platos y recostándose de las paredes de la caverna tratando de huir de él.

Molesto, no, estaba furioso y dolido por sus reacciones por lo que decidió salir y dejarla, era lo mejor no solo para ella sino también para él. Tomando la forma humanoide pero sin dejar retornar a Sesshomaru se envolvió en una bola de luz y destelló fuera dejándola sola.

Un pequeño encogimiento del corazón la hizo sobresaltar y lo atribuyó a su miedo a la soledad. Respirando agitadamente ella se dejó caer de rodillas. Estaba sola, sin sus amigos, sin su familia… y atrapada en una caverna bastante alta. Cerró los ojos y por un largo rato se mantuvo en esa posición, no tenía idea de cuanto había pasado pero ya era hora, dejó de lamentarse pues ya luego tendría tiempo para eso.

Con las manos temblorosas tomó su arco y se asomó un poco confirmando que efectivamente estaba alto, muy alto. Un nuevo temor la asaltó ¿Sesshomaru realmente la abandonó en ese lugar? ¿Qué necesidad tenía de ese comportamiento? Para un ser como él arrebatarle la vida a ella no suponía un gran trabajo y he allí el motivo de sus interrogantes, seguramente el muy bastardo quería que tuviera una muerte agónica y desesperante pues si se quedaba ahí moriría de hambre y sed. Una voz interna le contradecía y a la vez le hacia oprimir el corazón, no, Sesshomaru… él… volvería ¿Cierto? ¿Y si no lo hacia? Ella tenía que salir de allí, de ninguna manera iba a quedarse con la incertidumbre de lo que sería su vida.

Armándose de valor comenzó a descender pero esa caverna estaba en una montaña de rocas muy alta e inclinada, ademas de todo las piedras eran casi lisas en su totalidad por lo que resbaló y cayó. Un fuerte grito salio de su garganta creyendo que iba a morir pero en lugar de eso se encontró entre unos cómodos brazos quienes la acunaban como un tesoro.

Levantó la vista y se topo con un par de ojos rojos quienes la miraban molesto y aun así su agarre era suave pero firme.

Volvió, ¡Él volvió! fue su pensamiento antes de dejarse envolver por la oscuridad mientras sentía un inusual cosquilleo en el estomago. Esta vez esos ojos rojos a pesar de mirarla con rabia no le dieron miedo, mas bien se sintió ¿Segura?


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Cuando salio de la caverna dejando a su compañera sola pretendía calmarse en solitario pero esos sentimientos confusos que le hizo sentir ella le hicieron perder el control de si mismo provocando el retorno de Sesshomaru.

Estaba en medio del bosque rabiando por quien sabe que cuando vio la oportunidad y reclamó su cuerpo de nuevo. Estaba furioso con su bestia pero a la vez curioso ¿Qué hacia comportarse de esa forma a Yako? En cierta forma era un tanto preocupante pues ambos eran parte de un solo ser y no podían estar en conflicto sin caer en el caos.

Sesshomaru estaba consciente que debía pedir una explicación a su bestia y de hecho lo hizo pero ese maldito Yako le dio la espalda y rehusó a responderle. Apretó su puño y arrugó el entrecejo ante de mirar realmente el paisaje.

Los arboles estaban unos derribados y rasgados y otros completamente derretidos mientras que el suelo presentaba irregulares huecos seguro provocados por la rabieta de su bestia.

Aun molesto por la negativa de comunicación entre su bestia y él emprendió el vuelo hacia su irregular manada. Mientras se trasladaba sintió un peculiar olor que de alguna manera le hizo sobresaltarse. Le resultaba familiar pero algo nublaba su conocimiento, no podía reconocer de quien era y seguramente se debía a Yako.

De repente la comprensión lo embargó ¡Era su compañera! Yako la había encontrado. Sin cambiar su semblante de hielo permitió que en su interior se agitaran un cúmulo de sensaciones que creía ¿Muertas? No le prestó mucha atención a ellos sino mas bien al hecho de que su bestia mantenía a su compañera oculta de esa parte suya ¿Por qué? Cuando un youkai descubría quien era su pareja destinada lo que quería era estar cerca suyo, el creyó resistirse si la encontraba algún día pero ahora cayendo en cuenta que estaba tan cerca y sin saber quien era le hizo querer saber todo de ella ¿Quien era la poderosa youkai? Tendría que ser una Inu pero las hembras Inu estaban casi extintas y las pocas que quedaban de su raza se mantenían en un área bastante alejada de donde se encontraba.

¿Acaso era de otra especie? Frunció el ceño pensando que el destino, los kami o quien fuera no podía enviarle una compañera que no fuera de su misma especie, de no ser así la fuerza de su raza se perdería, él se rehusaba a aceptar a cualquiera como compañera y aun en lo profundo de su ser sabía que una vez descubriera de quien se trataba no podría resistirse pero se negaba a darle rienda suelta a ese pensamiento.

Mientras pensaba en ello se había detenido en la cima de un árbol cuando oyó un grito aterrador. Una bruma rápida como el relámpago le cegó y Yako de nuevo se quedó con el control de su forma humanoide. Kagome estaba en peligro y tenían que salvarla.

A la velocidad de la luz se trasladó hacia allá y mientras la veía caer frunció el ceño y la atrapó.

Era placentero tener a su compañera entre sus brazos pero estaba molesto ¿Por qué se ponía en peligro? ¿Qué pasaba por la mente de esa mujer al intentar descender sola? Mientras ella levantó la vista y lo observó con sus expresivos ojos quiso acunarla mas fuerte y enterrar sus nariz en su cuello pero debía recordar disciplinarla por su imprudencia.

Antes de llegar de nuevo a la caverna ella se desmayó, tal vez del miedo o tal vez por la presión de la caída libre desde tan alto, lo cierto es que a la bestia le dio la oportunidad de hacer lo que momentos antes había pensado.

Cuando puso los pies en la tierra la acuno de tal modo que le permitía oler su cuello y deleitarse con su embriagante aroma. Sacó la lengua de su boca y la paseo libremente desde el cuello hasta detrás de la oreja. No la había mordido pero le daba su olor. En cuanto despertara tendrían una larga conversación ¿O no? Antes debía tenerla con Sesshomaru.


Mis amores disculpen la tardanza, agradezco sus review los antiguos y los que están por llegar.