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Como había predicho desperté el Domingo con un maldito resfriado de porquería. Había pasado tan mala noche que terminé tirado en el sillón de la sala porque no encontraba comodidad ni en mi cama y tampoco quería verle la cara a la causante de mi malestar que dormía como un angelito endemoniado en un conjunto de seda transparente. La cabeza me estallaba, tenia la nariz tupida, fiebre y unas ganas inmensas de morir. Hasta podía ver la luz al final del túnel... Oh no esperen, no era la luz divina que me llamaba, eran los rayos de sol que entraban por la ventana y me daban directo en la cara impidiéndome ver el partido en mi hermosa Tv de plasma gracias a los inteligentes dotes en decoración del demonio rubio. ¿¡No me podías torturar de otra manera dios!? ¡Dime que eres mujer, es la única explicación que consigo para explicar que me torturas de esta manera!.
-¡A..a...acheeee!- maldito resfriado.
-Salud- la escucho murmurar en el arco del salón. No contesto a su fingida cortesía y le tiro una mirada de esas que dicen "no estoy de humor para aguantarte" la cual, por supuesto no entiende y danza hasta tirarse junto a mi lanzando la mochila que trae en la mesa de café. Tiene puestos, como ya es costumbre, unos jeans gastados muy ajustados, una camisa que deja al descubierto su abdomen plano y esas botas espantosas que llenan mi alfombra de barro cuando ella entra. Había salido muy temprano esta mañana quien sabe a donde pero tampoco me importaba mucho. Según el reloj que cuelga en mi pared son mas de las 5 de la tarde y mi estomago da un crujido en protesta por no haberle prestado atención en todo el día, pero el malestar era mayor que mis ganas de comer y eso ya es mucho decir.
De repente me siento observado, al girarme noto que me esta mirando con curiosidad y una sonrisa oculta.
-¿Que?- pronuncio con voz nasal. Sus labios se fruncen escondiendo la risa. Luego de un momento de mirarla e imaginarme ahorcándola con mis manos al puro estilo Omero Simpson ella se estira a tocar mi frente con su mano de uñas perfectamente cuidadas.
-Tienes Fiebre...- dice con voz angelical. Me da una mirada dulce por sobre sus pestañas que aumenta mi grado de querer ahorcarla ¡Por tu culpa estoy asi! -¿Te sientes mal?- ¿de verdad pregunta eso?
-No como crees, es algo que hago una vez por semana. Quedarme aquí calentando mi cuerpo de manera sobrenatural a mas de 38° De temperatura y fingiendo fluidos nasales. Deberías de intentarlo, es divertido.- ella no responde a mi sarcasmo lo cual me irrita. Me irrita que me responda, me irrita que no lo haga. Ya ni yo mismo se que me irrita de ella.
-¿Quieres que llame a un doctor?- le alzo una ceja a su estado de fingida preocupación.
-No es necesario muchas gracias.- se encoge de hombros.
-Si tu lo dices- después de un rato en el que se queda observándome sube el pie sobre su rodilla y se quita una de sus horrendas botas masajeandose el pie haciendo una mueca de alivio. ¿Que no se da cuenta que eso la hace ver poco femenina?...pero entonces ¿¡Que hago yo fijándome en su feminidad!?. Sacudo la cabeza, ha de ser la fiebre que me está haciendo pensar tonterias. Vuelvo por completo la atención a la pantalla que una vez mas tiene el puto destello de sol en una esquina.
-¿Ya ves que no se puede ver bien la televisión desde aquí con el modo en que "reacomodaste" la sala?- protesto apuntando al televisor. Ella ni se inmuta. está sumida en su masaje de pies.
-¿Eh?- dice distraída
-El Televisor.-explico apuntando el lugar como si estuviera explicándole algo a un niño -No se ve.-hago una mueca a su ceja alzada -Le entra un destello- apunto -Que no te deja ver la pantalla de plasma.
-Ahss- hace un gesto y ese molesto sonido con su boca -Estas de acuerdo que la sala se ve mucho mejor que antes y mas arreglada.- apunta con desdén. Hago una mueca como si hubiera dicho que no soy atractivo.
-¡Daaaah no!
-¡Claro que si!- exclama -Ademas si tienes un problema con el sol solo corre la cortina y ya- termina con aquella insoportable sonrisa de sabelotodo. La miro mal.
-Si corres la cortina no puedes ver el atardecer- contesto entre dientes.
-¿¡Quien con dos dedos de frente querría ver el atardecer desde un sillón!?.- dice exasperada haciéndome arder por su ágil boca ¡Nunca se queda callada!
-¡Tu para todo tienes una respuesta!- digo del mismo modo y ella hace un gesto con sus labios y cejas como diciendo "por supuesto".
-Por supuesto- me paso las manos por el cabello exasperado.
-No tenias porque responder a eso- murmuro. Ella nuevamente se encoge de hombros.
-¿Tienes hambre?- pregunta luego de un rato de mirar como si nada a todos lados.
-si- contesto ya cansado de nuestra guerra verbal, ya tenia suficiente con mi malestar como para sumarle mas a mi dolor de cabeza.
-Entonces te voy a preparar algo riquísimo de comer- salta. Como si hubiese estado esperando una afirmación o algo para salir corriendo debido al incomodo silencio entre nosotros.
-¡No!- casi grito. Poniéndome de pie de un salto enredándome en el cobertor que me cubre del aire frió. Ella se paraliza en el acto con cara de pánico. ¡No te acerques a mi cocina!
-¿Que pasa?- susurra.
-¡alto ahí!- la apunto con mi dedo mientras me libero del enredo de tela que se anida en mis pies.
-¿por que?- ella se gira para mirarme de forma extraña. Una vez gano la pelea con el cobertor y lo lanzo lejos de mi me acerco apuntándola con mi dedo de manera amenazante.
-Regla número uno de esta casa y esa no está a negociación.- digo con tono amenazante, ella me mira con atención por primera vez en el tiempo que ha estado revoloteando por mi casa -Nadie -Recalco- absolutamente nadie toca. mis. utensilios. de cocina- culmino enfatizando cada palabra acercándome cada vez mas a su rostro. Tengo estrictamente prohibido que alguien lo haga, incluso mi santa madre. Es igual con mi hermosa bebe, nadie puede ponerle una mano encima a menos de que sea yo, o... Seth cuando estoy demasiado alcoholizado para manejar. Inevitablemente un estornudo empieza a escocer en mi nariz, la rubia abre los ojos como platos cuando se da cuenta preparándose para alejarse de mis gérmenes -A...acheeeee- pero mi nariz es mas rápida y termino estornudandole en la cara. Me quedo sin moverme mientras ella se pasa la mano abierta para quitar mis fluidos con los dientes apretados. Luego de un momento de respirar profundamente clava su espeluznante mirada de "Te asesinaré" en mi y yo inconscientemente pongo mis manos en mi entrepierna.
-¡Emmett!- ruge, y no ha tardado de decir eso cuando ya estoy saltando el sillón para correr a la cocina. El hecho de que esté usando una sola bota me da ventaja ya que le toma un tiempo sacársela y correr a buscarme -¡Te asesinare, lo juro!- gruñe llegando a la cocina donde estoy detrás de la mesa auxiliar que uso para cortar, pero luego me doy cuenta que fue una mala idea correr a un lugar donde hay cuchillos por doquier ¡Estúpido Emmett!
-Rosalie, por favor... Solo es un poco de...
-¡Tu moco asqueroso en mi cara!- intento razonar pero ella me escupe veneno. Tenemos la mesa de por medio, da un paso a la derecha y yo lo doy a mi derecha escapando de ella.
-Te recuerdo que cuando te casaste conmigo prometiste estar en la salud y enfermedad ehh.- canturreo, aunque yo ni siquiera recuerde si recitamos votos o no.
-¡Recitar los votos no te salvara de que te deje sin garganta!
-Vamos Rosalie. Un poco de gérmenes no le cae mal a nadie. Eso es bueno para tu sistema inmunológico.
-Mientras mas hables mas ¡Miembros! te desmembraré- muy en el fondo su humor me hace gracia. Aunque al enfatizar la palabra miembros mi cuerpo se estremece con violencia.
-Ayer hicimos una tregua. ¿Ya vas a desistir?- recuerdo
-¡Eso fue antes de que compartieras fluidos conmigo!- grita.
-En nuestra noche de bodas compartimos flu...- de repente veo que observa con detalle el porta cuchillos en la encimera. Sonríe de lado y toma las tijeras de cocina haciéndolas girar en sus dedos. -Rosalie deja eso.
-Dame una razón para no comenzar por tu sal-chi-cha- pestañeo y trago ante el anuncio de aquello. ¡Tengo a una psicópata en mi casa! Inevitablemente mi mente vaga por películas como hanibal o la serie saw y vuelvo a estremecerme. Piensa Emmett, la necesidad es la madre de la inversión. ¡Y en este momento una parte importante de tu cuerpo tiene la necesidad de que lo salves!
-Rose- es la primera vez que la llamo de ese modo y extrañamente me gusta como mi voz envuelve su nombre. -Hablemos como adultos, discutamos esto con calma y seamos racionales- alzo mis manos en claro anuncio de rendición y ella me apunta con la tijera.
-¿Que harás para que no te deje sin descendencia?- entrecierra los ojos hacia mi a la espera de mi respuesta. Porque sé que ella es capaz de cumplir sus amenazas cedo tomando un paño de cocina que alcanzo como bandera blanca.
-Lo que quieras, haré lo que quieras.
-Bien- se lleva la punta de la tijera a la barbilla dándose leves toques y hace un sonido pensante. Es mi turno de entrecerrar los ojos hacia ella- quiero que cocines y que me dejes ayudarte.- dice luego de un rato retándome a que le diga que no.
-No tocaras mis cuch...- la tijera vuelve a apuntarme y me callo.
-¿Eh? ¿Decías?- pronuncia con suavidad. ¡Bruja!
-Ehp, nada ¿Solo eso?- ella baja el arma.
-Por ahora...- dice apegada a si misma.
-Esta bien, suelta las tijeras.
-Ok- afirma dejándolas sobre la mesa. Las tomo en un movimiento rápido y las meto en mi bolsillo por precaución. Ella de un salto sugestivo se sienta en la barra para observar mis movimientos. Disimuladamente le doy una mirada a su trasero cuando se gira para apoyarse. -¿Que haces?- sacudo la cabeza para alejar mis pensamientos sobre su lindo trasero y comienzo a sacar mi delantal y gorra especial para la cocina.
-Me pongo mi delantal y mi cachucha especial para cocinar- digo evitando hacerlo en tono obvio, quiero llevar la fiesta en paz y mantenerla lejos de mis cuchillos Victorinox de 300$
-¿Lo haces siempre?
-Cuando tengo tiempo- respondo ajustando mi gorra negra con la visera hacia atrás
-¿No te han dicho que eres un obseso del control?- pregunta con su ceja rubia alzada
-No- digo simplemente tomando uno de mis cuchillos y examinándola el perfecto filo. ¡Son una belleza!
-¿quien te enseño a cocinar?
-El vino y la comida van de la mano así que hice un curso en hace unos años. Vivo solo y me cansé de los restaurantes asi que no me quedaba otra opción y descubrí que el cocinar me relaja mucho. Ademas está el maridaje* asi que le cocino a mis vinos.- asiente interesada- También con mi madre aunque mi maestro de cocina decía que los hombres llevan eso en la sangre. Ya que la mayoría de los chefs somos hombres, no mujeres.- sus cejas se disparan hacia arriba mientras me tira una mirada que descifro como "Y este que se ha creído"
-Eso lo veremos.- murmura con decisión pero no le presto mucha atención ya que estoy metido en mi refrigerador buscando unos cuantos tomates.
-¿Entonces, seras mi pinche*?- doy un respingo al verla detrás de mi
-¿¡Que dijiste!?- gruñe
-Mi pinche. Mi asistente- aclaro, es obvio que no sabe absolutamente nada de términos dentro de la cocina.
-Hmm.- se recompone -Si eso creo- culmina aun mirándome recelosa.
-Bien, ¿tienes algún plato especial que desees comer?
-Que, ¿sabes hacer de todo?- dice divertida
-Casi todo-respondo apegado a mi mismo- aunque los postres no son lo mío. No soy muy de dulces la verdad.- sus ojos se amplían y no tarda en aparecer una gran sonrisa destellante miro hacia los lados sin saber porqué.
-Eso déjamelo a mi. Yo haré el postre y te apuesto lo que quieras a que te chuparas los dedos
-¿Lo que quiera?- digo en tono sugestivo con una sonrisa picara haciéndola rodas los ojos.
-Si, menos que me acueste contigo.- mi cara cayo en un tris y ella se carcajea de mi.
-No juegas limpio.
-Nunca dije que lo hiciera- me saca la lengua y fue mi turno de rodar los ojos ocultando mi sonrisa. ¿Podía ser más infantil?
-Bien, entonces haremos un cordero al horno con salsa de vino tinto y papas gratinadas.
-Me parece perfecto. Tienes ingredientes para un ¿tiramisu?
-¿Tiramisu?
-Si, a ver si logra quitarte ese genio- canturrea y yo solo niego con la cabeza. Esta mujer, esta mujer...
-Creo que hay bizcochos en la alacena
Luego de verla danzar en busca de los ingredientes nos pusimos en la tarea de armar el plato principal. Traté de mantenerla alejada de mis preciados cuchillos pero eventualmente tuve que ceder ya que estábamos llevando la fiesta en paz, luego de relajarme comencé a disfrutarlo y pude notar que ella también. Si bien formaba un desastre en todos los lugares que tocaba haciéndome poner ansioso y respirar profundo el resultado era bastante aceptable. Una vez el cordero estuvo en el horno la observo moverse por mi cocina tarareando y sonriendo mientras se concentra en el postre. Extrañamente cocinar juntos me hace sentir a gusto. Era algo que jamás había hecho con una mujer así que era una experiencia nueva para mí y por más que quisiera negarlo me sentía bien. Rosalie me trajo de nuevo al mundo cuando dejó una botella de esmeralda en la mesa auxiliar y le acaricio el corcho.
-En todo el tiempo que llevo aquí no me has ofrecido de tu obra maestra- reprocha y yo sonrío. Hasta ella sabe que mi Esme es una obra maestra. Sin responder busco dos copas dejándolas en la mesa mientras descorcho la botella con el tirabuzón. Ella se esconde tras de mi a la espera de que el corcho salga volando y yo me río fuertemente cuando la botella hace un leve e inofensivo "pop". Me mira mal y me golpea en el brazo pero luego se olvida de ello y alcanza las copas. Me acerco la botella a la nariz inhalando el aroma a cielo y hago lo mismo con ella.
-¿Que percibes?- pregunto, y ella cierra los ojos inhalando.
-¿Tiene un aroma a canela?- dice a modo de pregunta y yo le sonrío. No esta mal para la primera vez.
-En efecto- me da una sonrisa radiante -es uno de los componentes de Esmeralda- le hago un gesto para que me acerque las copas. -¡No!- digo histérico cuando veo la manera en que la sostiene.
-¿¡Que!?
-Jamas, jamas tomes una copa del Cáliz- regaño y ella hace un gesto de confusión.
-¿El que?- su pregunta me hace dejar la botella a un lado y apretarme el puente de la nariz con mis dedos. ¡Por lo menos me hubieras enviado una que supiera de vinos ¿no? Digo para tener algo en común!
-Oh dios tendré que darte clases, no es posible que la que se hace llamar mi esposa no sepa nada de este maravilloso mundo.
-Me gustaría.- asiente
-Bien, Lección numero 1 cuando de vinos se trata. Jamas tomes la copa...
-Por el Cáliz- culmina y yo asiento.
-Perfecto. ¿Por que nunca debes hacerlo?
-No lo se- me río.
-Pues yo si.- me mofo y ella toma una cebolla morada de la mesa y me la lanza a la cara, la esquivo rápidamente.
-Presumido
-Nunca debes hacerlo porque el vino tiene cuerpo, su temperatura es muy fácil de alterar. Si lo tomas por el cáliz el calor de tus manos lo calentará antes de que lo pruebes siquiera.- explico lo mas sencillamente que puedo.
-Interesante- afirma con la cabeza.
-No, si tengo un montón de talentos que ni te imaginas- la pico.
-¡Que horror, todo lo que me estoy perdiendo!- su sarcasmo es latente. No respondo porque yo mismo me he buscado esa respuesta.
-Puedes tomarlo del tallo, que es la parte mas alargada de la copa -continuo- o la base, también conocida como el pie.
-Anotado.
-Bien, ahora te serviré un poco- con lo aprendido me tiende la copa y yo sirvo solo un poco. Me mira como con una ceja alzada. -Es solo para que degustes.-me da un asentimiento. -Debes moverlo para liberar el oxigeno en él.- hace lo que digo acercándoselo a la nariz -El vino es un ser vivo, al entrarle oxigeno se liberan las esencias de frutas o madera o canela.
-Huele delicioso, hiciste un buen trabajo.- luego de sonreirle por aquellas palabras le sirvo ahora si la perfecta cantidad para esa copa.
-Yo hago todo bien Rosalie, todo...- hago énfasis en la ultima palabra y ella mueve su mano hacia mi con desdén mientras da un largo sorbo al vino.
-Lo que digas.
Espolvoreo las papas picadas en cubos con mucho orégano seco y queso parmesano, eso le dará un sabor exquisito cuando comiencen a dorarse. Una vez dispuestas en la bandeja las empujo en el horno y ruedo el cronometro en 15 minutos. Eso bastará para tenerlas perfectas. El cordero que lleva un rato cocinándose ya empieza a soltar su aroma por toda la casa haciendo crujir mi estomago. Rosalie está poniendo el tiramisu en el refrigerador, luego de cerrar la puerta se sacude las manos como si hubiera hecho un trabajo sucio.
-En 15 minutos estará lista la cena.- digo, dejando el cronometro en la encimera.
-Ok- responde. Le doy la espalda por un momento para guardar el delantal y cuando me vuelvo no está, rápidamente paseo la mirada por la sala -Aquí- llama y miro a mis pies donde se encuentra sentada cómodamente en el piso de cerámica. Alcanzo su copa y la mía cuando palmea el lugar libre a su lado invitándome a sentarme.
-Sabe hacer vino, mantiene la casa bonita, arreglada, limpia y ademas sabe cocinar...- la oigo murmurar mientras me acomodo a su lado- Ya te puedes casar Emmett ¡Harías feliz a cualquier hombre!- escupo el trago que acababa de beber. ¡Pero que ha dicho! Ella estalla en una carcajada por mi cara.
-No fue gracioso.
-¡Oh vamos claro que lo fue!.
-No, no lo fue cuando sabes que mi especialidad son las mujeres.- apunto
-¡Oh especialidad!- hace un gesto como si fuera algo increíble y lo es, las mujeres son mi especialidad. Debería de existir una carrera como esa, mi materia favorita seria matemática de mujeres.
-Si, ¿quieres hablar de ello?
-No gracias, estaba pensando mas bien en ¿Por qué no aprovechábamos esta oportunidad?- no se porqué mi cabeza interpreta aquellas palabras como una invitación y pronto me veo sonriendo con picardia y paseando la mirada por sus piernas estiradas. Se ha quitado las botas y medias y observo sus pies. Tiene unos hermosos pies, creo que es el segundo fetiche que tengo con las mujeres después, claro de los hoyuelos en las caderas.
-¿A que te refieres?- murmuro con voz sexy. Ella se gira y ¡Me mira los labios detenidamente! Siento una creciente emoción en mi pantalón.
-A...a...a...- dice acercándose peligrosa y lentamente a mi rostro y todo yo me paralizo. ¿Que hace? Por instinto también comienzo a acercarme a su rostro pero cuando lo nota se aleja riendo -a ser amigos, al menos por estos días.- ¡Pero que bruja que es!
-Jeje, que buena idea.- finjo alegría mientras "todo" mi animo cae inevitablemente -¿De verdad te interesa mi amistad?
-¿Quieres la verdad o una mentira?- da otro trago a la copa terminandosela. Sin preguntar me estiro por la botella para servirle otro poco.
-Pues la verdad
-Si, las amistades siempre me interesan. Ademas estarás de acuerdo en que nuestra situación es bien particular- me sonrie y eso me hace sonreír de regreso.
-Por supuesto, nos casamos primero, luego nos odiamos y ahora queremos ser amigos. Lo hicimos todo al revés.
-Si- ríe -¿Entonces, Seremos amigos? ¿O me dirás que eres uno de esos que creen que las mujeres y los hombres no pueden tener una amistad?
-¡No como crees!- digo con sarcasmo y me pone los ojos en blanco. No existe la amistad entre sexos opuestos. Siempre tiene que haber un interés de por medio, bien sea sexo, popularidad, dinero o... sexo eso es seguro. Aun sin creer que podamos ser "amigos" del todo asiento encogiéndome de hombros haciéndola sonreír -Esta bien, seremos amigos.
-Salud por eso.
-Salud- tintineamos nuestras copas. -Ahora que somos amigos, háblame de ti. Lo único que sé es que eres oceanóloga, te gusta recoger animales de la calle y tienes un carácter....- de los mil demonios. Ella mira hacia sus dedos antes de contestar.
-Pues no hay mucho que saber la verdad- sonrie con nostalgia -soy una persona como cualquier otra que le apasiona el mar y todo lo que tenga que ver con ello.- no da mas explicación, intuyo que algo esconde pero si no me lo dice es porque es demasiado privado asi que la respeto y no indago.
-No te he visto nunca darte un baño en la playa.- digo y percibo que se relaja nuevamente.
-Casi nunca estás, ¿como ibas a hacerlo?-apunta.
-Buen punto- le doy un trago al vino, ella me imita -¿Y antes de esto, planeabas casarte alguna vez?
-Si...- dice alejando la copa de sus labios lentamente mirando distraída, como si se hubiera sumido en un recuerdo o algo y eso despierta mi curiosidad -de hecho estuve a punto de hacerlo pero... Al final... no funcionó
-¿Porque?
-Esa es una muy buena pregunta- cambia la conversación.
-Una vez mas todo lo que hago es bueno Rosalie...
-Si, si.- pronuncia con voz enigmática -La cosa es que ¿como sabes que esa persona es la ideal para ti?- su pregunta me toma desprevenido.
-No lo se...- ella se da cuenta y niega con la cabeza.
-Que te pregunto si tu actúas por impulso no por razón.
-Pues si, prefiero no acordarme de las cosas que hago la verdad.- se ríe. Me agrada que se ria de mis tonterías y eso me sorprende.
-Tonto- luego de otro trago continuo con el tema.
-Aunque mi mama dice que es muy fácil saberlo- recuerdo las tantas charlas sobre relaciones, compromiso y bla bla bla que he tenido con ella y suspiro internamente.
-¿Tu mama?- está interesada ya que se acerca un poco mas a mi.
-Si, es lo que dice ella y no es que yo le crea pero es lo que dice.
-Interesante... Escucha a su mama- la oigo murmurar y mi sorpresa es mayor cuando la siento que apoya su cabeza en mi hombro para oír, ese contacto me pone nervioso y ansioso a la vez por alguna razón. ¿¡Desde cuando!?
-Ella dice- tartamudeo. ¡Cálmate Emmett! -Mi mama, ella dice que si puedes vivir sin alguien no te debes casar y si no puedes vivir sin esa persona no la debes dejar ir.
-Eso...
-A mi francamente se me hace una exageración absoluta porque yo no creo que nadie no pueda vivir sin alguien.- ella se incorpora mirándome ceñuda.
-A mi se me hace una hermosa manera de pensar fíjate.
-Yo lo veo como matemática pura Rosalie, el 50% de los matrimonios terminan en divorcio, las posibilidades de que se tenga éxito son mínimas. ¿porque no ahorrarse el drama y demás?- su seño se pronuncia.
-¿Pero que no crees en el amor de pareja?- ahora esa era una muy buena pregunta. Le doy un trago al vino para darme tiempo de contestar.
-Pues... Si... Es que...- me giro para mirarla de frente -No lo conozco la verdad.-termino diciendo encogiéndome de hombros. Las relaciones donde debía haber sentimientos de por medio nunca habían sido lo mio. Una vez mas era solo matemática simple no involucrarse sentimentalmente era igual a no decepcionarse o salir lastimado, la vida me habia enseñado eso.
-Por eso hablas de ese modo.- dice con una mueca recostándose de nuevo en mi hombro. Nos sumimos en un silencio cómodo pero yo siento que tengo la necesidad de explicarme y seguir con nuestra platica.
-Es que... He sido testigo de personas que dicen amarse para toda la vida y... Luego se dan cuenta de que toda la vida es muchísimo tiempo y...
-Pero eso no te impide creer Emmett- interrumpe con convicción -La vida se trata de riesgos- me mira hacia arriba aun con su cabeza apoyada en mi hombro y me es inevitable perder el hilo de los pensamientos al hundirme en ese color cielo-Si no seria muy aburrida ¿no crees?- culmina sin apartar la vista y no se que demonios me pasa que no puedo apartar la mirada.
-Puede que tengas razón...- es lo único que puedo decir. Me escudriña los ojos detenidamente y yo hago lo mismo, luego de un momento me doy cuenta que no parpadea y sonrie de lado haciéndome entender su juego y nos vemos sumidos en una guerra de ver quien es el primero en parpadear. Mi cara se contrae para aguantar las lagrimas luego de un interminable minuto y termino perdiendo como un tonto ante esa mirada azul. Ella festeja bailando y tomándose el resto del vino justo cuando la campana del cronometro suena. La cena está lista.
La mando al comedor a esperar que yo sirva y luego de una lluvia de "quiero ayudar" de su parte y "vete a sentar" de la mía obedece llevándose una nueva botella de esmeralda y las copas con ella. Luego regresa en busca de los cubiertos para poner la mesa sacándome la lengua cuando pasa junto a mi.
-Bon appetit- digo en un exagerado tono francés cuando deslizo el plato frente a ella quien aplaude y se acerca a olisquear. Noto que se ha recogido el cabello en una cola alta cuando me siento junto a ella frente mi plato.
-Buena presentación chef.- dice con un trasfondo de sorpresa y yo le guiño el ojo.
-Un buen chef siempre se esmera hasta el ultimo minuto.- luego de eso nos sumimos en una conversación sobre la comida y el vino que fluye con naturalidad y algunas bromas. Le hablo de Esmeralda desde que fue un sueño en mi cabeza y como lleve el proceso entero, ella escucha atentamente haciéndome sentir a gusto y me agrada que le interese, hablar de mi pasión me consume siempre y puedo pasar toda la noche al rededor del tema pero no quiero aburrirla y no quiero hablar mas de mi, quiero saber de ella, sus gustos, su vida fuera del trabajo, lo que la apasiona, cualquier cosa que sea.-Volviendo al tema de como saber si una persona es la indicada recordé que un día un amigo me dijo que él se dio cuenta que estaba enamorado de su novia cuando noto que después de hacer el amor, no la podía dejar de abrazar.
-¿Y tu no has sentido eso?- pregunta antes de meterse una papa a la boca.
-¿Yo? No Rosalie, hombres como yo, pensantes e inteligentes después de... El acto, solo pensamos en salir corriendo.- Ella abre la boca indignada y yo contengo la risa. Para molestarla dejo al morbo hablar por mi un momento -¿Que haces tú después?
-¿Después de que?- dice luego de masticar tomando un trago de vino.
-Después Rosalie, después del... ¿acto?...
-No. Te. Interesa...- pronuncia con cara de haberle preguntado si aun era virgen o algo asi.
-¿Por que no?- casi hago un puchero. Entrecierra los ojos por mi cara.
-Pu...pues porque no, porque pertenece a mi vida privada, yo no ando preguntándote de tus experiencias
-Mi tangagenda habla de mis experiencias por si sola ¿no crees?- se encoge de hombros -O es que piensas que me las compre para modelarlas en la playa?- ríe
-Puedo imaginarte haciéndolo si- me llevo las manos a la cara en un gesto de frustración.
-A ti nunca se te gana una batalla- me hace un gesto de asentimiento divertida.
-Una vez mas no y es hora del postre- no da tiempo de decir nada mas y se levanta contoneándose toda hasta la cocina regresando un minuto después con una cuchara y la bandeja de cristal con el tiramisu. Inmediatamente arrugo la cara al ver la explosión de azúcar en la mesa y ella lo nota. -No te comerá- se mofa y yo imito sus palabras en un tono mas agudo. No me gusta el dulce, puedo tolerar un trozo de chocolate o un caramelo pero esto... -A ver abre- dice haciéndome mirarla con una ceja alzada cuando acerca la cucharilla a mi boca -Vamos Emmett- urge pero yo aprieto mis labios intuyendo que algo esconde. Si bien estábamos pasando un rato agradable tanta dulzura me parecía demasiado.
-Tu primero- con un rápido movimiento le quito la cuchara haciendo que algo de crema me quedara en los dedos pero lo ignoro acercándole el dulce.
-Oh vamos no te envenenaré.- se cruza de brazos -Por ahora- termina y se ríe. Me doy cuenta de que un adorable sonrojo se empieza a formar en su rostro e inmediatamente sé que Esmeralda está haciendo su efecto. ¿Como seras borracha pequeño demonio?
-No sabes cuanto me calma eso- ruedo los ojos, ella aprovecha y se mete el bocado a la boca soltando un ronroneo de gusto.
-Está delicioso y ya vez que no he muerto asi que te toca- se adueña del cubierto tomando mas tiramisu de la bandeja y esta vez lo como sin decir nada. Este jueguito con picardia me gusta. Para mi sorpresa tiene razón y esta delicioso, ni muy dulce ni muy cremoso, tiene el nivel exacto de azúcar, canela, licor de amareto y café -tendría que haber apostado de verdad- murmura, me doy cuenta de que he cerrado los ojos mientras disfruto de los sabores. Miro con un solo ojo su cara de diversión y el "te lo dije" grabado en su mirada pero no tengo ganas de decirle que tenía razón, quiero concentrarme en la explosión de mi boca. Puedo distinguir casi todos los sabores pero tiene algo que no descifro. ¿Limón? ¿Cacao?, no preste atención a lo que hacia cuando lo estaba armando. Cuando el sabor se disuelve quiero otro bocado asi que abro los ojos para buscar la bandeja y me doy cuenta que Rose la tiene abrazada completamente. Intento tomar un poco pero ella me golpea con la cucharilla en los nudillos suavemente y me quejo. -No, no comerás hasta que aclaremos lo que quiero por tener razón de que amarías mi postre- me mira con superioridad y decisión y yo la imito. -Iras mañana conmigo al estanque
-¡Me niego! Las apuestas se hacen inmediatamente o no se hacen asi que ¡Dame!- tiro de la bandeja.
-¡No! Ruega, acepta o Te reto a que me la quites- tira hacia ella untándose los dedos de crema.
-Oh Rosalie acabas de cometer el peor error de tu vida. Nadie me reta y sale ileso.- digo en tono amenazante tirando hacia mi.
-¿Ah no?- alza una ceja
-No porque...- cuando me doy cuenta sus dedos han dejado un rastro de crema en mi mejilla carcajeándose divertida -¡Que demonios!
-Querías Tiramisu te di tiramisu- ¡oh no rubia esta me la pagas!
-Ya veras- amenazo y en un rápido movimiento la tomo de los brazos para dejarla en el suelo y atacarla a cosquillas. Se retuerce debajo de mi en todas direcciones, chillando y riendo. -Esto te pasa por lista.
-¡No, no Emmett... no, por favor para... cosquillas no!- me alzo en mis rodillas para tomar un poco de crema del tiramisu y le unto la nariz y la boca haciéndola chillar nuevamente.-¡Emmett!
-¿Quien rogará ahora?- la miro apretar los labios para no reírse y ponerse roja pero mis dedos vuelven a sus costillas y no lo soporta estallando nuevamente en carcajadas.
-¿Interrumpo?- doy un respingo ante esa voz y Rose aprovecha a escabullirse de mi ataque poniéndose detrás de la persona que está parada junto a la mesa. Que es nada mas y nada menos que mi traidor ex mejor amigo. En ese momento me pateo mentalmente por haberle dado una copia de las llaves.
-Seth, por favor no dejes que se acerque- le dice Rosalie jadeando por la risa, limpiándose la cara mientras yo me pongo de pie sin apartar los ojos de Seth. ¡Traidor!
-Emmett cuantas veces te he dicho que a las mujeres no se les toca ni con el pétalo de una rosa- dice éste abrazando a Rose de manera protectora y mis ojos se entrecierran ante ese gesto.
-Muchas veces hermano- contesto sonriendo falsamente mientras me acerco -Y lo entiendo. A las mujeres nunca y como tu no eres mujer ¡Te mataré!- lo tomo del cuello, ahora si cumpliendo mi fantasía de ahorcar al estilo Omero y lo zarandeo haciendo que saque su lengua. ¡Morirás!
-¡Emmett déjalo!- grita Rose sin saber que hacer.
-¿Porque le dijiste a mi mamá sobre el matrimonio?
-Yo...yo- susurra y me doy cuenta que empieza a ponerse de color rojo.
-Tu, tu ¡Eres un maldito Seth!
-¡Emmett ya basta!- lo suelto cuando Rosalie me sostiene del brazo, no queriendo lastimarla por los bruscos movimientos y Seth se retuerce como pez en la alfombra gimiendo y jadeando por aire.
Luego del particular recibimiento soy completamente excluido de sus conversaciones. Los tres nos sentamos en el sofá de la sala y Seth comienza a hablar y a ponerme en ridículo contando las idioteces que hicimos de adolescentes y en la niñez. Estuve a punto de tirarmele encima cuando narra la parte de cuando me quité el pañal a los 2 años ante los ojos de todos en la fiesta de cumpleaños de mi prima Kate. Rosalie está encantada burlándose de mi y riéndose de todo lo que mi traidor amigo dice, por alguna razón que no entiendo quiero pensar que son los efectos del vino que la hacen reírse tanto y no el encanto de ese idiota. Mi humor decae y solo los escucho con el seño fruncido. Tenias que llegar justo cuando todo marchaba de maravilla Seth. ¡Tu siempre de inoportuno!
-Era un desnudista nato, ese es otro de los talentos de tu marido ademas de la cocina.
-¿Talento? ¡Es una desgracia! Si sigue cocinando asi me pondré como un balón los días que esté aquí…
-Da gracias que son pocos días…
-No lo se, yo hasta empiezo a creer que él no quiere que me valla.- ella canturrea haciéndome bufar.
-Chistosa Rosalie, nunca escucharan eso de mi boca- me encojo de hombros terminándose el vino. Ambos ríen.
-Bueno Srs. Mañana es día laborable así que ésta pinche que está aquí irá a limpiar la cocina y luego a los brazos de Morfeo. – anuncia la rubia poniéndose de pie y dejándola su copa vacía a Seth.
-Yo limpio Rosalie no te preocupes- me ofrezco caballerosamente pero en el fondo es para que no se acerque mas a mis cuchillos, solo los había usado bajo mi estricta supervisión. Rueda los ojos.
-¡Emmett no seas llorón!
-Solo yo sé como limpiar mis cuchillos Rosalie, porque se te pueden caer y eso hará que pierdan el filo y se doblen y….
-Ya, ya, está bien. Solo limpiaré la mesa entonces capitán.
-Bien.- no tarda en desaparecer toda caderas oscilantes por el pasillo y me es inevitable no quedarme mirando. Oigo a Seth reírse como perro con gripa y me giro para encararlo. Las ganas de quitarle la cabeza siguen latentes pero también debo reconocer que me hacia falta hablar con el.
-¿Qué?- pregunto sin saber que es tan gracioso.
-no nada- niega apretando los labios.
-¿De que te ríes entonces?
-"Voy a hacer que se arrepienta de haberme conocido"…- dice con voz grave haciendo que mi seño se frunza.
-¿Y tu que te fumaste o que?
-A ver hermano, habla conmigo. ¿De verdad quieres que Rose se valla?- alza las cejas de manera sugestiva. Idiota
-Solo hicimos una tregua temporal Seth, es cuestión de tiempo para que mi vida vuelva a la normalidad.
-Neta ¿no eres feliz con ella aquí en tu casa?. Por que eso me pareció cuando llegué.- sé por donde va su juego y me niego a darle la razón.
-Me cae Bien, lo admito. La paso bien con ella pero tú mas que nadie me conoces, yo no soy un hombre de compromisos.
-¿No?
-Por supuesto que no. Además estoy deseando que los días pasen rápido porque ¡Estoy en abstinencia absoluta! Y ella no ayuda demasiado porque como ya habrás visto, está buenísima cabrón y ¿Sabes lo que hace?- Seth niega -Se pasea por la casa en muy poquitita ropa todo el tiempo y yo, yo no la puedo ni tocar.
-¿Eso quiere decir que estas cambiando de opinión?
-Por supuesto que no. Eso solo quiere decir que tendré que tener una inmensa fuerza de voluntad para no caer en tentaciones...
Una vez que Seth se despide voy directo a la regadera, necesito quitarme el sudor de la fiebre de esta mañana y lo dulce de mi cara por culpa de Rosalie. Al recordar nuestra pelea por el postre sonrió ampliamente y mi humor comienza a mejorar. La habia pasado muy bien con su compañía y sin pensar o tener intensiones obscuras el 80% del tiempo asi que era un avance, estaba empezando a creer que si podíamos ser amigos por el tiempo que restaba de su estadía y que hasta podría ser divertido hasta que entré en la habitación y la vi con un conjunto rojo de seda que casi hace caer mi mandíbula y que comenzara a respirar pesadamente. ¿¡Porque lo hace!?
-¿Que?- su pregunta me trae al mundo nuevamente. No digo nada, se que lo hace para provocarme y lo que me molesta de todo es que lo logra. Me meto debajo de las sabanas e intento no mirarla pero mis ojos me traicionan y se van a sus piernas desnudas ¡maldita tentación! -¿¡QUE!?- pregunta en tono exasperado, luego de un suspiro muevo mi mano englobando todo su cuerpo. Todo el encanto de la tarde esfumado por completo.
-¿Por qué lo haces?
-¿Hacer que?
-¿Dormir semidesnuda?- sonrie ampliamente, recorriendo el borde del conjunto mientras se muerde el labio.
-Ah, es eso… ¿Que es mucha tentación para ti?
-Olvídalo- me acomodo en la cama dándole la espalda.
-No, ahora me dices- ella se suba y me hace girar para que la vea.
-¿Que quieres que te diga?
-Que te gusto- canturrea haciéndome bufar.
-He tenido mejores…
-Eso no es precisamente lo más lindo que podías decir- apunta entre dientes
-¿Que quieres que diga si es la verdad?
-Me das pena- niega.
-¿Por que?
-Olvídalo…- gira y se mete bajo el cobertor dándome la espalda. Es mi turno de quedar con la curiosidad
-No, ahora tu me dices…
-Creo que tienes poca imaginación.- alzo una ceja.
-Poca imaginación lo que deja tu atuendo.
-Y dale con mi ropa.-pronuncia con fastidio.
-¿Ropa? Eso no es ropa, eso es un pedazo de tela que estaba volando por ahí y se te pego al cuerpo, Eso es.
-Admite que no te puedes resistir, .te que quieres que me quede.
-Ja, ¿que no me puedo resistir? No soy tan fácil y Ni que fueras tan seductora y toda la cosa...
-Pues no- pronuncia mirando sus dedos-puede que no sea tan seductora como tu pero... Quizás...- mis ojos se quieren salir de sus órbitas cuando siento sus dedos pasearse por mi brazo. Se muerde el labio y trepa sobre mi sentandose a horcajadas. ¡¿Mierda que hace?! Estoy estático recostado en la cama mirándola hacia arriba. Sus dedos comienzan a pasearse por mi pecho en zigzags. Maldigo el no haberme puesto camiseta para dormir ya que la siento piel contra piel.
Mi piel comienza a arder, mi maldito cuerpo me va a delatar ¡maldición no! Piensa en otra cosa Emmett, abuelitas, tangas de muñequitos, Seth en traje de baño...
-¿Te excita?- jadea, inclinándose para hablarme cerca de mi oído, tomando mis manos y apresándolas sobre mi cabeza lo que hace que se restriegue sutilmente sobre mi pantalón de tela. ¡maldición, maldición, maldición!
-no- exhalo. Debo mantenerme firme. ¡Fuerza de voluntad!. Su aroma me golpea, huele a gel de ducha, percibo naranja y alguna flor. Tal vez vainilla o flor de tiaré* y sus pechos ejercen presión en mi pecho cuando se mueve.
-¿seguro?- susurra, atrapando el lóbulo de mi oreja en sus dientes y comienzo a sentir todo mi cuerpo palpitar, específicamente en cierta área.-¿Quieres que duerma desnuda?- exhala en mi cuello y yo trago con dificultad. ¿¡A que mierdas está jugando!? Es la mujer mas desconcertante que he conocido jamas. Quiero gritar que si y a la vez me golpeo internamente luchando con mis ganas de querer tocarla.-Pídemelo, pídeme que duerma desnuda Emmett- dice cerca de mis labios. Su aliento me golpea ¡Me está volviendo loco! A punto de rendirme alzo los labios para encontrar los suyos pero ella los aparta sonriendo con picardia. Se acerca de nuevo a mi boca, exhalando para hacerme beber de su aliento y es todo lo que puedo soportar. Me incorporo para abrazarla y terminar con el maldito juego pero solo toco aire. Al mirar hacia los lados está de pie a los pies de la cama sonriendo con suficiencia y aguantándose la risa ¡maldita bruja! -Ay Emmett, ves que si eres un fácil.- luego de decir eso, sale de la habitación dejándome allí, respirando con dificultad, excitado, indignado y cabreado conmigo mismo por haber caído en su juego. Me pongo de pie lentamente, sintiendo como el dolor agudo en mi entrepierna empieza a hacerse notar y entro a la ducha abriendo la llave de agua helada sin siquiera quitarme el pantalón.
-Agua fría, agua fría, agua fría. siempre ayuda el agua fría.
Hola holaaaaaaaaaa! =D como me les va eh? como se preparan para las vacaciones?
espero les guste este cap tanto como a mi =D GRACIAS POR LOS MENSAJES Y POR SUS ALERTAS Y FAVS Y TODO ESO! me hacen felz!
DEJEN SUS COMENTS! cualquier duda, o sugerencia o pregunta que deseen hacer ya saben, por reviews o por mi pagina en FACE!
BESOOOOOS!
ALANA
*El maridaje entre el vino y la comida es el proceso de casar metafóricamente a un alimento con un vino con la intención de realzar el placer de comerlos.
*pinche: Ayudante aprendiz de cocina. pero también en mexico mas que todo significa desgraciado, gilipollas, maldito, tacaño etc y es por eso que Rose se ofende cuando Emm la llama asi
*Flor de tiaré: es el esquisito aroma de un gel de ducha que amo *0* tiene un aroma picaro, dulce y citrico que he comprobado le atrae a muchos chicos xD y bueno, Emmett no es la excepción. Si les tinteresa probarlo se llama * Gel para ducha flor de tiare de polinesia de Yves Rocher*
