Hola chicos! Ya se ya se, se preguntaran ¿Qué le pasara a su sexi autora que sube rápido los cap? ¡que milagro! / pues si! Como prometi me puse los pantalones y voy a subir un capitulo diario gracias….gracias, claro si ustedes lo quieren leer, no voy a escribir para nadie, así que el día que no quieran solo díganme….sabes me aburrí y no nos hacemos problemas ok….aunque ustedes no lo harían verdad? (Inserten ojos del gato con botas)

Bueno sin más aquí les dejo el nuevo capitulo de "volver a amar"

Capitulo 17.

A la mañana siguiente, Alice estaba tan animada como una lagartija. Con su bata, entró en la habitación justo cuando Amu, ayudada por Souko, se estaba poniendo el traje de novia. Alice ayudó a abrochar los diminutos botones de la espalda y después, contempló extasiada cómo la maquillaba Souko.

Ahora esto ―dijo señalando el collar de perlas que era el regalo de bodas de Ikuto.

Amu había soltado un gemido cuando las había visto. Ella le había regalado unos gemelos de platino que le habían dejado sin ahorros, pero empalidecían al lado de la magníficas perlas.

Sí, pónmelas.

Frunciendo el ceño con gesto de contracción, Emma se las abrochó alrededor del cuello.

¿Le ayudaste a papá a escogerlo también? ―preguntó Amu.

Sí. Dijo que tenían que ser absolutamente las mejores que tuvieran ―le contó Alice.

En ese momento, llamaron a la puerta y se oyó la voz de Ikuto: ―Amu!.

Alice se encogió y corrió hasta la puerta.

No, papi, no puedes entrar ―asomó la cabeza y la oyeron decir―. No debes ver a mami antes de llegar a la iglesia.

Pero si la veo todos los días ―respondió de forma cansada Ikuto.

Pero hoy no ―le aleccionó Alice―. Trae mala suerte. Querrás ser feliz años y años, ¿verdad?

Sí, cariño, por supuesto

Alice está más feliz que nunca ―dijo Souko―. Y todo debido a ti.

Le encanta la excitación de una boda. A todas las niñas les gusta.

No, es más que eso. Te quiere. Gracias por lo que estás haciendo, Amu ―la voz de se convirtió en un susurro―. Mi hijo me ha contado algo, pero estoy segura de que no me lo ha contado todo. ¿Es esta boda un sacrificio para ti?

No ―dijo Amu con rapidez―. No es ningún sacrificio―dijo ―Yo quiero... a Alice.

Hubo una pausa antes de que Souko dijera en voz muy baja: ―Eso es lo que yo creía.

En los ojos de su futura suegra brilló la comprensión y Amu estuvo a punto de confiar en ella. Pero le detuvo el fuerte timbrazo de la puerta principal.

Deben de ser las flores ―dijo Souko―. Bajaré a recogerlas. Estoy tan contenta de que hayamos podido hablar un poco.

Yo también ―dijo Amu

Souko volvió enseguida con las flores. El bouquet de Amu era de rosas verdes, azules, amarillas y rosadas (de exportación las rosas eh!) . En vez de un ramillete, Alice llevaba una cestita de pétalos de rosa para ir arrojándolos por delante de la novia.

Cuando Alice estuvo vestida estaba encantadora con el satén rosa y los festones alrededor del dobladillo. Llevaba capullos de rosa en la cintura y más en el pelo. Pensar que aquella preciosa criatura no estaría viva en unos cuantos meses le encogió el corazón a Amu, pero apartó la idea con firmeza. Nada debía estropear aquel día para Alice.

Cuando por fin Amu se miró en el largo espejo, no se reconoció. El velo y el traje la enmarcaban como en una neblina blanca suavizando sus ángulos y convirtiéndola en una criatura de cuento de hadas y su cabello rosa se veía integro y delicado combinando perfectamente con la blancura de su vestido. Si se hubiera vestido para un novio que la amara, hubiera regocijado ante la belleza de la mujer que veía delante. Pero el matrimonio era una farsa y, de repente, Amu sintió una punzada dolorosa de vaciedad. Se oyó otra llamada a la puerta y escucharon la voz de Ikuto.

Voy a irme ya a la iglesia. ¿Están todas listas?

Deja de meternos prisa, querido ―le avisó su madre, abriendo la puerta sólo una rendija―. Ahora no estás en tu oficina. Lo tengo todo bajo control.

- Nos veremos en la iglesia.

El se rió y Amu escuchó alejarse sus pasos al bajar las escaleras. Mirando por la ventana, le vio entrar en la larga limusina negra, que brillaba al otro lado de los portones.

Te dejaré en manos de Alice ―anunció Souko―. Salgan en cinco minutos.

Amu y Alice observaron el ajetreo de abajo. Souko se metió en el coche con varios primos y le siguieron más miembros de la familia. Al final, sólo quedó el coche de la novia. El tío de Ikuto, Tsukasa (no pregunten!) , que era el que las iba a llevar, llamó a la puerta y Amu preguntó:

¿Lista?

Alice asintió y le entregó el bouquet con solemnidad.

Era un día glorioso. Las primeras hojas de cerezo estaban empezando a caer, cálido y dulce y el tiempo era perfecto para una boda. En el corto camino hasta la iglesia, Amu intentó quitarse

el sentido de irrealidad que la envolvía. Entonces llegaron a la iglesia. Alice salió la primera del coche y estiró la cola. Su pequeña cara estaba muy seria mientras realizaba sus funciones. Después, Amu tomó el brazo de tío Tsukasa y asintió para que Alice los precediera en la entrada.

En cuanto aparecieron por la puerta, sonó la marcha nupcial. Al entrar en la tenue luz, Amu quedó cegada momentáneamente y parpadeó. Cuando la vista se le aclaró, pudo ver a Ikuto de pie en el altar. Alice estaba perfectamente compuesta moviéndose con dignidad y gracia y arrojando pétalos de rosas a ambos lados del pasillo. Ikuto permanecía inmóvil, con una extraña mirada en su ojos, al ver aproximarse la pequeña procesión. Parecía como si se hubiera quedado sin aliento y, al recordar el parecido de Alice con su madre, Amu se preguntó si estaría viendo a Helen aproximarse. Se alegró por él de que tuviera aquel precioso momento para recordar la corta vida de su hija.

Por fin, Alice llegó hasta donde su padre se detuvo, se apartó a un lado con gran precisión y dejó sitio a la novia. Cuando Amu se instaló al lado de Ikuto, él la miró directamente con una tenue sonrisa suavizando sus duras facciones. Algo le llegó a ella al corazón. Se sentía como si el mundo entero se hubiera desvanecido y no pudiera hacer nada salvo permanecer allí mirándolo a los ojos. Volvió a la realidad por un tirón leve de la manga y bajó la vista para ver a Alice esperando por el bouquet.

Se lo pasó y Alice se apartó con grave responsabilidad.

Amu se había preparado para la hora de los votos, pero se quedó sin defensas cuando llegó el momento en que Ikuto le tomó de la mano y empezó a recitar:

Yo, Tsukiyomi Ikuto, tomo a Hinamori Amu como mi esposa, para lo bueno y para lo malo hasta el fin de mis días.

La voz de él se quebró. Amu le sintió temblar la mano, que de repente la aferró con una presión terrible y supo que una visión de lo peor le había asaltado, nublándole el día y haciéndole aferrarse a ella como un náufrago.

En ese momento, el poco distanciamiento que le quedaba se evaporó. No podía aislarse de aquel hombre, viviendo con él día tras día, siendo testigo de su pesar y compartiendo su dolor. Debía amarlo con todo su corazón y toda su alma, darle sin cesar sin esperanza de recibir nada a cambio. Porque sólo de aquella forma podría ayudarlo. Se sintió inundada de valor. Ella no era una chica tierna sino una mujer, con el poder de amar de una mujer, de dar y de soportar. Y lo pondría todo al servicio del hombre al que amaba.

Aunque ella no recibiera nada

;-)

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Fin del capitulo 17

Waaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Se están casando ternuritas *W*

Pero si vieron mis queridos y apapachables lectores?

Ikuto aun esta mal por su difunta esposa, aun lo tiene que superar y ahi recién vera a Amu como mujer y van a pasar cositas….porque si habrá lemmon!

Quieren un Spoiler?

Alice va a…en el hospital…puto….morir…..verdad

Esto maaaaaaaaaaaaaaaas adelante XD

Recuerden capitulo=review

Nos leemos luego!