Holiss! Mis sexis lectores! Ya sé que me he demorado un montoooooooooooooooooooon en actualizar…lo que pasa es q hasta ayer no podía mover ni un ápice de mi cuerpo…..así que como no tenía a nadie que escriba por mi…pos me tuve q esperar….se preguntaran q hice para quedar casi paralizada…pero ñeeee ese es otro tema, en fin espero q les guste el nuevo cap de "volver a amar"

Capitulo 19

Poco a poco los invitados se fueron retirando. Los que se quedaban a dormir en la casa se fueron a sus habitaciones. Amu echó un vistazo a Alice antes de irse en silencio a la habitación que compartiría con Ikuto.

Había elegido el camisón de la noche de bodas con gran cuidado. Si fuera por ella,aunque se hubiera puesto roja sin parar, hubiera comprado algo corto y seductor; una novia tentando a su novio a los placeres de la pasión. Hubiera sido dulce y maravilloso saber que Ikuto la miraría con ojos amorosos; llevar un diminuto encaje del que él le despojaría para tirarlo al suelo con la urgencia de su deseo; entonces, se tendería con él en el calor de la gran cama dando y recibiendo placer hasta que el agotamiento les embargara y cayeran rendidos uno en los brazos del otro.

Pero no se había atrevido a ponerse tal camisón por miedo a turbarle. Ni, por otra parte, quería parecer descarada. La situación invitaba a una prenda de algodón o franela abotonada hasta el cuello, pero antes se hubiera muerto de vergüenza. Por fin, había escogido satén de color melocotón con encaje. El escote era modesto para la ocasión, pero un cordón diminuto permitía abrirlo más. Lo que él viera en aquella prenda dependería de lo que sintiera.

Y después de sus palabras de antes, ella tenía alguna esperanza. Se tocó las perlas que todavía le rodeaba el cuello y brillaban contra su pálida piel. Él había dicho: Quería que supieras que... ¿Qué sería lo que quería que supiera?

Por fin escuchó sus pasos desde el cuarto de baño, donde había ido a cambiarse. El corazón le latía con anticipación cuando él abrió la puerta. Llevaba una bata de seda de color vino sobre los pantalones del pijama azul marino. Sonrió cuando la vio sentada delante de la cómoda y se acercó a mirar al espejo por encima de su cabeza.

¡Vaya día! ―exclamó―. Me alegraré cuando se hayan ido todos mañana y nos quedemos solos en la casa.

Yo también ―admitió ella con sinceridad.

¿No te arrepientes? Para ti no va a ser gran cosa, ¿verdad?

Ella lo miró a los ojos a través del espejo.

No me arrepiento de nada,Ikuto , y nunca me arrepentiré.

Ni yo tampoco.

El sonrió entonces y le tocó las perlas. El corazón de Amu le latió con tal fuerza que estaba segura de que él podría escucharlo. En cualquier momento, él diría algo que la llenaría de placer.

Cuídalas, ¿vale?

Lo haré.

Deja que te ayude con el cierre.

Amu le dejó y, cuando sus dedos le rozaron la parte posterior de cuello, le produjeron escalofríos. Se miró con ansiedad en el espejo segura de que el calor que le había provocado se le notaría en la piel. Sólo sus ojos brillantes traicionaban que estaba viva de amor, ansiando creer que los sueños podrían convertirse en realidad.

Toma ―dijo Ikuto por fin―. Podría ser buena idea guardarlas en la caja de seguridad de un banco.

Pero yo preferiría tenerlas conmigo. Son tan bonitas.

También son muy valiosas. Con el tiempo, podrás venderlas por bastante dinero.

La palabra vender hizo añicos el sueño. Amu miró a su alrededor aturdida.

¿Venderlas? ¿Y por qué iba a hacerlo?

¿Por qué no? Cariño, está bien. No espero que seas sentimental con respecto a mis regalos. Hemos hecho un trato y tú estás cumpliendo tu parte a las mil maravillas. No podría haber pedido más ―cuando ella se dio la vuelta para mirarlo, él le rozó la cara y le alzó la barbilla con delicadeza―. Eres una mujer generosa, Amu , con un gran corazón. Un día, algún hombre va a tener mucha suerte.

Ella sonrió con debilidad.

¿Era eso lo que ibas a decirme?

En parte, pero hay algo más.

Abrió uno de los cajones y sacó un sobre.

Parece el saldo de mi cuenta bancaria ―dijo ella, asombrada.

Lo es. Llegó esta mañana, pero lo he guardado para dártelo yo mismo. Podrías recibir una sorpresa.

Al abrirlo, Amu miró la cantidad.

Pero...

Es más del salario mensual que hemos acordado.

¡Es casi el doble!

Quería demostrarte mi gratitud de manera tangible.

Amu sintió como si le hubieran dado un puñetazo en la boca el estómago.

No hacía falta...

Pero Ikuto se adelantó y, apartando el papel a un lado, le tomó las dos manos entre las suyas.

Tú no lo entiendes ―susurró con fervor―. Cuando veo cómo has transformado la vida de Alice, lo mucho que has hecho por ella, siento que nada es demasiado bueno para ti.

Esperó la reacción de ella, asombrado de su palidez y rigidez.

¿He cometido un error? ―preguntó con tono de broma―. ¿No es suficiente?

Ella hubiera querido gritar: «No, no es suficiente. Quiero mucho más. Quiero tu corazón. Quiero que me mires con la misma ternura con que miras a Alice. Quiero tu amor y tu necesidad. Lo quiero todo de ti, rayos te quiero en mi cama. Y tú me insultas con dinero».

Pero sólo sonrió y dijo:

No seas tonto. Es demasiado.

No creo que sea demasiado para la mujer que está haciendo feliz a mi Alice―le dio un leve beso en la frente―. Me alegro de que todo esté bien de nuevo. Por un momento, pensé que algo iba mal. Ahora, vamos a la cama. Creo que esta noche dormiré como un tronco. ¿Qué lado prefieres?

;-)

;-)

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Fin del capitulo 19

Holis otra vez, otra vez mil disculpas por la demora, es enserio no podía ni sentarme frente la compu, en fin espero que les haya gustado y….chan chan chan! Como premio hoy subiré 2 caps! Si! Ya mismo…que se yo una media hora? Subiré el próximo cap…asi que no se separen de su pantalla y sigan con "volver a amar"

e.e sono bonito