Hola gente sexi! Que tal eh? Bueno aquí esta el nuevo cap de "volver a amar"y como les dije la otra vez aquí hay un poquito de acción…pero bueno sin mas disfrútenlo!
Capitulo 22.
Amu levantó la vista con rapidez para ver a Ikuto de pie en el umbral de la puerta en pijama, con el pelo revuelto y la cara sin afeitar. El corazón le dio un peligroso vuelco.
Se recompuso al instante.
―¿Dónde tienes la zapatillas? ―preguntó señalando sus pies desnudos.
Él sonrió.
―No me hables como si fuera Alice.
―Alice tiene más sentido común que tú. Se pone las zapatillas porque sabe que el tiempo se está poniendo frío.
―Se pone las zapatillas porque tú le has comprado unas para que se parezca a su personaje favorito de dibujos animados ―bostezó y se frotó los ojos―. ¿Qué estás bebiendo? ¿Queda algo?
―Siéntate.
Ella se levantó a prepararle uno mientras Ikuto se sentaba y examinaba el libro.
―Eres una estudiante muy formal. ¿0 sería mejor decir ambiciosa?
―Es un tema fascinante ―dijo ella, evitando la pregunta―. Leo bastante mientras Alice está en el colegio. ¿Quieres que te ponga algo en la leche caliente?
―Cacao si hay.
Ella se rió y dejó la taza delante de él antes de sentarse.
―Si tus competidores pudieran verte ahora... Todos creen que te comes gente para desayunar.
―Eso es lo que yo quiero que crean.
―Ya lo sé. El cacao arruinaría tu imagen.
Él sonrió.
―Bueno, mantengámoslo en secreto.- dijo Ikuto guiñándole un ojo juguetonamente y regalándole una de sus mas sexis sonrisas
No era justo, pensó ella, que al salir de la cama, con todo el pelo revuelto y desordenado, estuviera dos veces más atractivo que cuando estaba elegantemente vestido. Ikuto podría estar fascinante cuando presentaba su fachada imperiosa al mundo, pero a ella le gustaba más ahora, con aspecto más joven y vulnerable. Se sintió asaltada por una repentina pasión y ternura y tuvo que hacer un esfuerzo para no rodearle con sus brazos.
Él dio un sorbo y comentó agradecido:
―Preparas el cacao como nadie, con total eficacia. ¿Cuál es el secreto?
―Alice me enseñó a prepararlo como a ti te gusta. De paso, ¿te ha contado su última idea? Quiere unirse a las Brownies.( mis niños esto es como un tipo de grupo donde Alice iria a jugar y de campamentp cosas asi…ahora que lo explique chau XD)
Él dejó la taza con brusquedad.
―De ninguna manera. ¿Has visto a lo que se dedican esos niños? A trepar árboles y correr como locos...
―¿Te calmarás un momento?
―No hasta que se le quite esa estúpida idea de la cabeza de una vez por todas.
―Será mejor que el médico diga si es una idea tan estúpida.
―Te estoy diciendo...
―Bueno, pues no lo hagas ―dijo con firmeza Amu―. Ya hemos tenido esta discusión antes. Tú eres el padre de Alice pero yo soy su madre. Ahora, escúchame. Alice está muy sola. Sale del colegio a la hora de comer, así que no puede hacer amigas en el almuerzo ni realizar otras actividades. Ya sé que no se puede evitar, pero necesita compañía de otros niños.
―Es demasiado peligroso.
―No tiene por qué serlo. Hablaré con la jefa de las Brownies y le explicaré las cosas que no puede hacer. Y yo estaré allí para vigilarla y me la llevaré si veo que se cansa. Confía en mí. Deberías conocerme ya como para no intentar intimidarme.
La cara de Ikuto era una máscara de inocencia.
―¿Intimidarte? ¿Yo? Si soy el hombre más suave del mundo.
―¡Ja! Te pones como una hidra si no consigues lo que quieres - Amu se estaba riendo de él a la cara―. E intentas pisarme con botas de montañero. Ahora veo de dónde lo saca Alice.
Él sonrió.
―Se parece a mí, ¿verdad?
―Es exacta.
Por una vez, el momento no se vio ensombrecido por la tristeza del futuro. Intercambiaron una sonrisa cargada de amor compartido por la niña. Ikuto tendió su mano y ella la tomó. Entonces, la sonrisa de él se murió y una mirada de sorpresa le acudió los ojos. Se quedó examinándola y frunciendo un poco el ceño, como si estuviera intentando asimilar una nueva idea. Entonces, le apretó la mano y, al momento siguiente, se inclinó y la besó.
Sucedió con tal rapidez que Amu no pudo reaccionar. Instintivamente, sus labios se suavizaron y se abrieron contra los de él mientras que el deseo le recorría el cuerpo. Ikuto deslizó la mano libre por detrás de su cabeza y enterró los dedos entre su pelo para atraerla más e intensificar la presión sobre sus labios. Amu sabía que tenía que detener aquello en ese mismo momento. Para él significaba poco excepto que se encontraba triste y solo y ella estaba allí.
El creía que los sentimientos de ella eran tan moderados como los de él, sin adivinar el volcán que vivía dentro de ella amenazando con la erupción en cada instante. En ese momento, la estaba atrayendo más y ella debía luchar por el bien de los dos, por el bien de Alice. Pero todavía no... un poco más.
Ikuto se puso de pie y la arrastró con él. El beso cambió y se hizo más profundo e intenso.
Amu―murmuró contra sus labios.
―Sí ―susurró ella.
Sus labios eran intensamente persuasivos, tentando a que ella abriera la boca para él. Toda su firme resolución pareció abandonarla y dejó que sus labios se abrieran sin remedio. Amu pudo sentir la firme dureza de su cuerpo a través de la fina tela de las prendas de dormir. La excitación la asaltó mientras pensaba en cómo terminaría aquello. Ella era algo más que la madre de Alice. Era una mujer, apasionadamente enamorada de un hombre, preparada para hacer lo que fuera por conquistar su amor.
Amu―murmuró Ikuto de nuevo.
De repente, sus brazos la apretaron con más fuerza mientras que su boca la atormentaba con promesas de placer, Ikuto metió la mano suavemente por debajo de la piyama de Amu, mientras esta se perdia en esos labios que tanto había deseado explorar, Ikuto siguió con su recorrido por el vientre de Amu, deteniéndose en el sujetador de Amu, mientras la besaba con locura. Durante un borroso y dulce instante, ella se abandonó al deseo. Pero cuando recuperó el sentido común, se puso rígida contra él y le empujó el pecho con ambas manos.
―No ―murmuró con voz agitada―. Ikuto, por favor. No hagas esto.
El se detuvo sin soltarla, demasiado sorprendido como para saber qué hacer
―Suéltame ―susurró ella.
Él la miró a los ojos con intensidad.
―¿No querrás decir qué...?
―Sí, eso quiero decir ―se esforzó por recuperar el control pero era difícil cuando él estaba tan cerca―. Por favor, suéltame. Me lo prometiste.
Él exhaló el aliento y las manos le cayeron a ambos lados.
―Sí, por supuesto ―su voz sonaba extraña―. Creo que creí que a ti te parecía bien, pero es evidente que te he interpretado mal ―dio un paso para apartarse de ella―. Lo siento.
―No hace falta que te disculpes.
―Por supuesto que sí. Hicimos un trato y los tratos son sagrados. Yo vivo con ese principio. No me puedo creer como he llegado a... Intenta olvidar mis malos modales.
Ella hubiera llorado. Todo aquello era un error terrible, tan lejos de lo que ella deseaba. Pero al momento siguiente las cosas se pusieron peor. Ikuto miró el libro que Amu estaba intentando leer cuando la había encontrado y torció la boca en una curva de comprensión. Amu hubiera deseado gritar que no era lo que él pensaba, pero no había nada que pudiera decir.
―No te disgustes. Sólo me dejé llevar y olvidé las normas. No sucederá de nuevo. Te doy mi palabra.
;-)
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Fin del capitulo 22
Holiiiis! Cualquier amenaza de asesinato por el capitulo por favor llamar al 36psj79842hdsgd o dejar su amenaza por escrito en los comentarios, se les agradecerá que tomen turnos de cómo matarme ^_^…ñeeeee no se enojen! Ya se que como que hice decepcionar a Ikuto y le hice pensar que Amu no lo quería y que solo le importaba su dinero y que aparte lo deje encendido…pero no es tan malo…..bueno si es algo malo…..pero no se preocupen! Porque mas adelante su sexi escritora lo resolverá ;D
No se olviden de dejar sus comentarios review=capitulo!
Y por cierto…..si yo hubiera sido Amu hubiera mandado todo al carajo y me hubiera cenado al senasualon de Ikuto….ustedes que hubieran hecho?
Si quieren pueden comentarlo y quien sabe que pase
Y bueno nos leemos luego
