Tú eres mi única felicidad.
Capítulo 6
Sesshomaru se encontraba con su madre, la cual lo presionaba por adquirir el mando de Takahashi Corp. No había semana en que no lo visitara haciéndole siempre la misma fastidiosa pregunta "¿ya tienen fecha para la boda?" y hoy era para su desgracia era uno de esos día en los que tenía que lidiar con su madre y esa actitud de "Quiero nietos para mañana Sesshy" pero ¿alguien tiene una madre normal? ¿Qué madre con un único hijo hombre no haría eso? Y la más importante ¿Kagome ya había pensado en una fecha para la boda? Ese tipo de preguntas llegaban a la mente del ambarino.
La azabache caminaba por la calle con una sonrisa en el rostro, iba camino a casa de su madre después de cinco meses sin verla, debido a un viaje que ella tuvo que realizar por su trabajo, al fin la visitaría, pero le dolía un poco no haber ido con Sesshomaru para presentárselo a su madre, ya que, pronto sería de la familia Higurashi así como ella de la Takahashi. ¿Qué le dirá su madre cuando se entere que va a casarse? Esa pregunta giraba y giraba en su cabeza, no podía sacarla, dejarla de lado, justo cuando creía que la había superado pasaba algo que la hacía regresar a su mente. Se pasó un pañuelo por la frente un par de cuadras y llegaba a su antiguo hogar.
Sesshomaru no encontraba la hora en que su madre se fuera ya de su casa, esas visitas que le hacía le comenzaron a fastidiar, se masajeo las sienes y tomo un trago de su whisky para luego mirar hacia donde su madre que no paraba de hablar.
—Madre es hora de que te vayas o perderás el último tren a tu casa. - dijo él mientras Irasue le miraba.
—¿Me estas corriendo Sesshomaru?-exclamó con sorpresa.
—Hmp.-se levanto de su enorme silla de piel y caminó hacia su progenitora para sujetarla de los hombros caminando con ella hasta quedar frente a la puerta de entrada dejándola ahí.
—Que grosero eres hijo, yo no te eduque de esta manera.–Irasue cambio su semblante a afligida para ver si le hacía sentir mal.
No funcionó. Así que frunció en entre cejo, miró como él puso su mano sobre la chapa girándola lentamente dejando entrar el viento.
—Adiós madre.-con esa frase.
—Grosero.-regaño para después azotar la puerta dejando notar su enojo.
La chica miró aquella calle, su infancia perfectamente había sido fantástica siendo hija única los primeros seis años ara después recibir a un hermano, estaba feliz de volver a aquel lugar. Subió la enorme escalinata con bastante energía al llegar a la cima su hermano pequeño estaba en la entrada con una chica, sonrió, suspiró y caminó hasta él.
—Souta.-llamó saludando con su diestra sin perder esa sonrisa.
—¡Kagome!-gritó él para después dejar a la chica con la que platicaba y lanzarse a los brazos de su hermana.
—Te extrañe tanto. – dijo abrazando suavemente.
A diferencia de ella su hermano tenía el pelo negro y ahora él era el de estatura alta eso hacía que él se viera de una edad más avanzada que ella, también le había comenzado a salir un poco de vello facial. Dejó a su hermano para entrar a su viejo hogar.
—¿Mamá? – preguntó al entrar a casa, mientras se quitaba los zapatos.
—¡En la cocina Kagome!-respondió Naomi.
—¡Mamá! - dijo emocionada, al ver su silueta de pie en el fregadero.
—Hija, pero que sorpresa.–contestó mientras la envolvía en sus brazos.
—¿Cómo has estado?-quiso saber sin deshacer el abrazo.
—Bien Kag pero ¿Qué me dices tú? Hace unos días vi anunciado en el periódico el flamante hijo de Irasue Takahashi, Sesshomaru Taisho Takahashi se casaría nada más y nada menos con Higurashi Kagome y junto a eso vi una foto con ustedes me puso feliz saber que por fin encontraste el amor, mi pequeña al fin se enamoró.-expresó con los ojos llorosos de felicidad.
Kagome la miro y sonrió y volvió a abrazarla esta vez aún más fuerte.
—Así es justo de eso venía a hablarte, pero creo que ahora solo falta que traiga a Sessh para que lo conozcas.–sonrió ante esa idea.
—Oh hija no es necesario, Irasue y yo somos viejas amigas y lo conocí casi desde que nació – explicó mientras tomaba asiento en una de las sillas blancas del desayunador de la cocina.
—¿En serio?-inquirió con incredulidad.
Su madre asintió. Suspiró aliviada una cosa menos de la que se tenía que preocupar.
—Espero que pronto lo traigas hasta aquí.
—Si madre. Se suponía que hoy vendría pero es el día en que Irasue lo visita. –contó el porque sobre la ausencia del ambarino.
Ambas pasaron la tarde charlando, se enteró que su abuelo ahora tenía un trabajo de medio día en un centro comercial y es feliz, su hermano "pequeño" ya no era tan pequeño acababa de hacer el examen de admisión a la preparatoria y ahora tenía novia. Su abuelo llegó después de unas horas y también platicó con él.
Caminaba de lado a lado en el pasillo de su casa ¿A qué hora llegaría? Se preguntaba una y otra vez ella le había dicho que estaría ahí en su casa para pasar la tarde y cenar juntos ¿Por qué se tardaba tanto? Suspiró. Reviso su reloj 5:30 ella ya debería de estar ahí. La puerta sonó y él embozo una pequeña sonrisa antes de abrirla.
—Señor Sesshomaru. – saludó con una sonrisa adornando su hermoso rostro.
—Hola. – contestó él de manera fría.
—Lamento haber tardado había mucho tránsito.-se disculpó el chofer haciendo una reverencia para irse.
La pequeña Rin vivía en un orfanato gracias a que él la había salvado de las calles. La pequeña niña de tan solo ocho años iba a visitarlo cuando él pedía permiso a la señora Mana que era la dueña de la casa hogar "Shikon".
Tenía planeado adoptarla Kagome la trataba bien y la pequeña le había confesado que la quería como una madre, eso incrementó las urgencias por casarse y tener a la joven con él.
—Señor Sesshomaru ¿La señorita Kagome vendrá hoy?-indagó con un brillo en los ojos.
—No Rin ella está haciendo una visita a su madre.-respondió tratando de ser breve y no sonar grosero sino más bien como un padre amoroso, pero valla que le costaba trabajo.
—Oh, quería verla.-confesó desanimada bajando la cabeza.
—No te preocupes pronto la verás.-confortó poniendo su mano sobre la cabeza de ella.
Kagome estaba cocinando junto a su madre la cena, después de eso se iría a casa. Recordó que Sesshomaru le había dicho que cenaría con Rin y él la había invitado pero esa visita la había planeado por meses y quería estar ahí hasta después de la cena, le deprimía un poco no ver a la niña, hacía un par de meses que no la veía y quería hacerlo, dentro de un par de días sería su cumpleaños por ello quería hablar con Sesshomaru para que adoptarla y darle eso como regalo, sabía que él no se negaría para nada ante aquella petición algo le decía que también él lo había pensado.
—Kagome.-habló Naomi sacándola de sus pensamientos.
—Mande mamá.
—¿podrías picar un poco de puerro para la ensalada? – preguntó con los mencionados en sus manos.
—Claro que sí.-tomo los puerros y los colocó sobre la tabla de picar comenzando con su tarea.
Al terminar mezcló con los demás ingredientes en un molde de ensalada.
—Listo. Ya queda la ensalada.-mencionó mientras llevaba el molde a la mesa para cenar.
Naomi asintió y llamó todos para que se alistaran para la cena, así no tardaron en aparecer sentados ocupando su lugar correspondiente.
Sesshomaru y Rin habían salido de paseo, él la llevo de compras, sentía que algo o mejor dicho alguien le faltaba, su prometida siempre les acompañaba a este tipo de cosas, ella era la que escogía los atuendos adecuados para ella.
—Señor Sesshomaru ¿Y si vamos a visitar a la señorita Kagome?-propuso haciendo que el mayor la mirara.
—No podemos hacer eso Rin no sabemos si está en asa o salió a pasear.-comentó tratando de convencerla de desistir.
—Ande Señor Sesshomaru, yo sé que quiere verla.-adivinó con naturalidad.
—Está bien Rin toma tu abrigo. Iremos a casa de la madre de Kagome.-aceptó rendido.
Al escuchar esto salto de gusto. El platinado tomó su saco se lo colocó y subieron al auto emprendiendo camino a casa de su futura suegra.
