Hola mis sexis lectores! Ya los extrañaba!

Aquí el nuevo capítulo de "volver a amar"

Capitulo 24

Preferiría que no comentaras con Alice nada acerca de su fragilidad. Ese no es el tipo de idea que Ikuto y yo queremos meterle.

Ikuto y yo ―musitó Marcie con la cabeza levemente ladeada―. Lo dices con tanta naturalidad. En otro tiempo... bueno, no importa.

No, no importa ―dijo Amu. Estaba descubriendo que aquellas contestaciones directas le estaban muy bien empleadas―. Pero, por favor, entiende lo que quiero decir. Alice es lo primero.

Pero por supuesto que sí ―declaró Marcie con los ojos muy abiertos―. Todos lo entendemos. Después de todo, eso es por lo que... Quiero decir, no hablamos de ello, pero...Ikuto, querido mío ―avanzó hacia Ikuto que salía de entre la multitud con la mano extendida―. Oh, me moría por saber si el matrimonio te habría cambiado.

Pregúntale a mi mujer ―dijo él, señalando a Amu con una coqueta sonrisa.

No ha cambiado ―informó Amu- Sigue siendo autoritario y tirano.

¿Autoritario? ¿Y tira...?

Tirano, querida. Después te lo deletrearé.- le recalco Amu

Gracias a las dos ―dijo Amu con una carcajada.

Marcie le pasó la mano por el brazo y le apartó de allí.

Tenemos que tener una larga charla. Me muero por saber...

Los dos desaparecieron tomados del brazo

La fiesta avanzó uniendo a Ikuto con Amu y separándolos. Una vez, mientras se cruzaban, ella murmuró:

Tenías razón. Alice no puede soportarla y tiene buenos motivos. Muy divertido lo de queridita y lo de mi pobre cosita.

Ikuto sonrió.

¿Ha dicho eso?

Sí. ¡Deberías haber visto la cara de Alice!

Me gustaría.

Los dos se rieron juntos y Marcie, que los estaba mirando, se puso muy rígida.

Alguno de los invitados se pusieron a mirar los álbumes de fotos de la boda. Marcie miró las fotografías mostrando poco interés y a Amu le recordó a una lechuza.

¡Oh, mira a Alice! ―suspiró y sonrio falzamente―. ¿No es un angelito?

Amu notó que Alice se ponía tensa y se apresuró a decir:

Que no te engañe esa cara de inocencia. No es un angelito sino un monstruito.

Alice se relajó, encontrando aquel comentario mucho más aceptable.

Akane entró con más comida y la multitud se congregó alrededor de ella dejando a Amu y a Marcie solas con el álbum.

¡Qué perlas tan adorables! ―Marcie suspiró―. Comprendo que no te las quites.

Son el regalo de bodas de Ikuto―dijo con educación Amu

Marcie sonrió:

Tiene un gusto exquisito. Sabe exactamente qué joyas escoger para una mujer, ¿verdad?- Levantó la muñeca para que se viera mejor su pulsera y se tocó las orejas. El mensaje era inconfundible. Marcie estaba diciendo que aquellos eran también regalos deIkuto. Amu se sintió morir, pero consiguió esbozar una sonrisa.

No importaba que Ikuto le hubiera dado a aquella explosiva mujer aquellas joyas, se dijo a sí misma. Eso pertenecía al pasado y, de todas formas, no tenía derecho a que le importara.

A menos que Marcie estuviera mintiendo. Pero, al momento siguiente, Marcie cruzó la habitación en dirección Ikuto y alzó los rubíes murmurando con un puchero:

¿Ves? Todavía conservo tu precioso regalo.

Eso espero ―comentó él.

Amu se tenía por una persona calmada, ruborizada y controlada, pero no había nada de controlado en la pasión que la desbordaba en ese momento. Odiaba a aquella mujer y no sólo por las joyas de Ikuto, sino porque Marcie había formado parte de su vida en un momento en el que ella no sabía nada.

«Tengo que detener esto», pensó con frenesí. «Soy la eficaz y resuelta Amu realizando un trabajo. Nada más». Pero la palabra «eficiente» se ahogó en un torrente de miseria.

Mami ―habló Alice a su lado―. No me gusta la tía Marcie. Nunca me ha gustado.

Amu se repuso.

Ni a mí tampoco, cariño. Y te daré algunas palabras más para tu diccionario. Encasillada, penosa, doble y diabólica

Y también serpiente de cascabel ―observó Yaya. Alice se iluminó.

Olvida eso ―le ordenó Amu con rapidez―. Yaya, no la animes. En cualquier caso, es hora de irse a la cama.

¡Oh, mami! por favor. Cinco minutos más.

Cinco.

Quince.

Diez.

Hecho.

Se estrecharon las manos justo cuando apareció Ikuto diciendo:

Es hora de irte la cama.

Acabamos de hacer un rato ―le dijo Amu―. Diez minutos.

Y cuando se pasen los diez minutos, ¿qué excusa buscarás?

Ya pensaré en algo ―prometió Alice con una sonrisa.

Desde luego que lo hará ―profetizó Ikuto, revolviendo el pelo a su hija con afecto.

Estoy segura de que no ―declaró Marcie que acababa de aparecer por detrás de Ikuto―. Serás una buena niña y te irás directamente a la cama, ¿verdad, cariño?

No, no lo haré ―dijoAlice, apretando la mandíbula como cada vez que estaba a punto de crear problemas―. Mami dice que soy un terror. Y lo soy

No seas tonta ―arrulló Marcie―. Por supuesto que no lo eres.

Sí, lo soy.

Marcie le dirigió a Amu una mirada de tristeza y superioridad.

¿Es bueno llamar esas cosas a los niños? Si sabe que se espera lo peor de ella, entonces...

Mami es buena en ponerle nombres a la gente ―dijo Alice, animada―. A papá le llama dictador y autoritario y ha dicho que tú eres diabó...

Alice ―la atajó Amu con rapidez.

Bueno, pues lo es ―dijo Alice testaruda antes de callarse.

Incluso aunque el momento se había pasado, por las carcajadas de los invitados cercanos, a pocos les caía bien Marcie. Se contuvieron enseguida, pero no lo bastante como para que el objeto de sus risas no entendiera su significado. Marcie cometió el error de perder la calma.

Si quieres que te diga lo que pienso ―dijo dirigiéndose a Ikuto―Creo que tu hija se te está escapando de las manos. Como está enferma, la dejas decir y hacer todo lo que quiera y eso es un gran error.

Disculpa si te ha ofendido ―dijo Amu con frialdad―. Nadie quería que eso ocurriera.

Ella sí ―explotó Marcie señalando a Alice, que permanecía con cara de mártir esperando las acusaciones―. La pequeña bestia siempre está intentando ponerme furiosa ―se dio la vuelta hacia Amu- A mí no me engaña con sus zalamerías, aunque te engañe a ti. No debería estar entre gente decente. Hay sitios en los que saben cómo tratar a niños como ella.

Ikuto frunció el ceño con rabia, pero antes de que pudiera hablar se le adelantó Amu

¿Cómo te atreves a hablar de Alice así? Es una niña perfectamente normal que da la casualidad de que está un poco delicada.

Marcie arrugó la nariz con gesto de superioridad.

¡Normal! Yo no lo llamaría así.

Tú puedes llamarlo como quieras, mientras no lo hagas aquí ―dijo Amu con frialdad―. Buenas noches, señorita Grey. La puerta está a sus espaldas.

Marcie dio un respingo.

No puedes hacer eso. Soy una invitada. Ikuto me ha invitado...

Y yo te estoy echando ―declaró Amu-Nadie que hable de mi hija así es un invitado en esta casa mientras yo sea la señora de ella. Buenas noches.

Marcie miró a Ikuto en busca de ayuda, pero él permaneció en silencio mirándola con frialdad. Con la cabeza alta, la otra mujer se dio la vuelta y salió por la puerta principal lanzando su última bomba: ―Pero, ¿cuánto crees que vas a durar siendo la señora de la casa?

Entonces salió dando un portazo a sus espaldas.

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Fin del capitulo 24

Hola como les va…lo lamento por demorar tanto en actualizar lo que sucede es que….e estado en unos problemas y la verdad es que no había podido escribir y no quería pasarles mi mal humor a ustedes, asi que en verdad lo siento pero ya me recupere y volveré a mis andanzas ;D, además el pinche internet de mi casa esta fallando u.u

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Review=episodio

Nos leemos luego!