Kagome regreso a su casa a la hora de la comida, era su fin de turno, abordo un taxi y no tardo en llegar a su casa.
Puso los seguros extra a su puerta y ventanas para después irse a su habitación, sentándose sobre su cama con el móvil en las manos mandando un mensaje de texto a su prometido avisándole de la situación de Inuyasha.
Sessh, me acaban de hablar
de la estación policíaca.
¡Inuyasha se ha fugado!
K.
Sesshomaru contestó al instante.
¿Qué dices?
Iré por ti ahora,
prepara tus cosas.
No aceptaré un "no" por respuesta.
No abras la puerta hasta que veas llegar mi auto.
~ST~
Se levantó tomado el primer bolso para guardar algo de ropa para el día siguiente, tomo sus cosas personales toallas, cepillo dental, bata, etc. Caminó a la cocina por un vaso de agua y regresó a su habitación a esperar al ambarino.
Diez minutos después alguien tocó la puerta, todas las luces estaban apagadas pero esa persona seguía tocando, el corazón de ella parecía estallar de tan alterado que estaba; una voz se escucho desde afuera junto con otro golpe más a la puerta.
La azabache se alarmó al reconocer al dueño de esa voz, era lo que más temía, Inuyasha estaba ahí afuera queriendo entrar a la casa.
— ¡Abre Kagome! - exigía el platinado al otro lado de la puerta, pero ella no respondió.
Tenía que hacer lo que Sesshomaru le indico: no abrir la puerta hasta que viera su auto afuera.
— Kagome se que estas ahí dentro ¡Abre! –volvió a gritar al otro lado de la puerta marrón que los separaba.
— ¡Vete! –demando en el mismo tono. — Eres un maldito ¿Cómo es que tienes el descaro de regresar?
Ya no hubo respuesta lo siguiente que escucho la joven fue el cerrar de una puerta y el golpe de alguien, no sabía si había sido directo a Inuyasha.
— ¡Maldito bastardo! -se escuchó una voz más profunda del otro lado.
Al reconocer la voz la azabache comenzó a abrir la puerta pudiendo ver cómo era que le daban unos buenos golpes a su exnovio.
— ¡Espera! —gritó el Taisho menor al ver que iba a recibir otro golpe de su hermano. —. Yo solo quiero hablar con ella. .
Sesshomaru arqueó una ceja dando a entender la incredulidad que le tenía a su hermano.
— ¿Crees que me voy a tragar eso? Tú no hablarás con ella-sentenció-. ¿Me oíste?
— Prometo no hacer nada malo. Por favor.
El platinado suspiró y dejó caer al suelo a su medio hermano y este automáticamente se puso de píe y se giró hacía Kagome que estaba como un espectador, solo que este se limitaba a estar callada y observar.
— Kagome ¿Podemos hablar dentro de tu casa? -pidió mientras se sobaba donde había recibido los golpes de su hermano.
La azabache solo retrocedió mirando a su prometido y estiró la mano con dirección dentro de la casa dando a entender que pasaran. el primero en entrar fue Inuyasha que era custodiado por su medio hermano mayor que cuando paso al lado de Kagome ella lo recibió con un beso y un abrazo ante esto se sintió la peor persona de la tierra.
Había sido un completo idiota, quizás, el más grande en todo Japón. Tenía que afrontarlo ya la había perdido y esta vez para siempre.
Comenzó a platicar con ella de manera breve y concisa siendo vigilado Sesshomaru que estaba sentado a su lado en la sala tomados de la mano, pidiendo perdón de sus acciones queriendo llevar la fiesta en paz con ella, quería que le aceptaran como parte de la familia.
Sesshomaru interrumpía cada que su medio hermano intentaba pasarse de la raya con su novia.
El reloj de pared de Kagome marco las doce de la noche e Inuyasha se despidió listo para marcharse después de haber arreglado todo con ella era una persona especial como para perder su amistad.
Una vez solos él la abrazó y ella lloró amargamente siendo consolada por él.
No tenía idea de donde saco las fuerzas para hablar con el menor sin decirle sus crudas verdades, pero ahora todo estaba bien entre ellos, esperaba que no se volviera a repetir lo mismo.
