Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.
+.+.+.+.+.+.
Variables:
Mamá, termo, pintura de cabello, pastillas, enjuague bucal, pintura, pasta de dientes, regla, lentes, puerta.
Invierno.
Cafetería, cocina, zoológico, acera, florería.
Café, azul, amarillo, negro.
4. Segunda Lección.
Un día antes de año nuevo, no iría al trabajo hasta dentro de tres días, era una suerte que el 31 fuera un viernes. Pero no solo eso, todavía no podía creer lo que acababa de pasar hace unos minutos, comenzó a recordar mientras intentaba dejar de sonreír.
Había ido con Taisho-sempai al cine y realmente disfrutó de la salida, a pesar de que como siempre el chico no decía mucho. Al terminar la función, la llevó a su casa y en esta ocasión entraron por el estacionamiento de aquella privada de casas, también por vez primera la acompañaba hasta la puerta de su casa, ya las últimas veces se esperaba en el coche hasta que ella entraba por la reja principal.
Rin abrió la reja trasera, pero al ver sentir que golpeaba con algo miró arriba y justo colgando sobre ellos, estaba su peor pesadillo, iba a ignorarlo, hacer que no le había visto pero Taisho-sempai era más alto y el ramillete le golpeo.
― ¡Olvide que lo habían puesto!― chillo avergonzada al ver el muérdago.
― Para alguien que disfruta de estas celebraciones, me extraña que le huya a esto.― dijo Sesshoumaru al golpear ligeramente la planta que colgaba sobre su cabeza.
― No todo tiene que gustarme, está en especial es muy vergonzosa.
― Te daré otra lección.― dijo al acorralarla contra la reja.
Rin estaba nerviosa, tenía demasiado cerca al chico, jamás en su vida había estado en una situación similar ¡Ni siquiera cuando un compañero en preparatoria le robo un beso!. Sentía claramente sus respiraciones mezclarse, inclusive creía poder escuchar sus propios latidos.
― Cuando algo te guste acéptalo por completo, incluso con las cosas malas, las feas y las vergonzosas, sí no puedes hacer eso olvídalo, porque tarde o temprano vas a atenderte a las consecuencias.
Sesshoumaru la observó muy detenidamente, era tan pequeña compara con él, solo una niña, una chiquilla asustada. Pero esa mocosa de alguna manera le provocaba cosas que jamás había sentido, le miró a la cara, ella tenía las mejillas rojas, sus ojos brillantes y al verla apretar los labios como si los tratará de ocultar de él, sintió su ego herido, era hora de darle su lección. La aprisionó más contra la reja, logrando asustarla y la beso.
Rin por la sorpresa intentó retroceder, alejarse de aquel contacto que le quemaba, pero solo se vio envuelta más en aquel embriagante tacto. No quería que aquello terminara, era lo mejor que había sentido.
― Taisho-sempai.― dijo en un suspiro después de que él la dejara de besar.
― Cuando estemos solos solo dime Sesshoumaru.― ordenó con voz agitada y rosándole los labios a la chica con cada palabra, sonrió de lado ya que había decidido cobrarle otro beso.
Ahora, tres días después, ya estaba de regreso después de año nuevo, ¿Podría ver a su jef... A Sesshoumaru a la cara?. No había dejado de pensar en él y en el maravilloso beso que compartieron. ¿Había sido algo más que un beso o solo fue como él dijo "una lección"?. Intentó concentrarse en la pantalla de la computadora, pero no podía.
...
¿Qué tenía aquella niña que no le permitía dejar de pensar en ella? No podía olvidar aquel beso que le robó, en ese momento quiso alargarlo más pero se apartó. Y ahora solo quería verla, quería encontrar una excusa para que ella fuera a su oficina, quería volver a besarla, quería tenerla solo para él.
Vio la hora y se percató que la hora de comida ya había pasado, gruñó frustrado, no podía sacarla a comer, pero podía darle trabajo para que se quedará más tarde, eso es lo que haría, cogió su celular y le mando un mensaje, no espero mucho a que fuera contestado y sonrió, mando unos mensajes más hasta que el sonido de la puerta llamó su atención, era su secretaria que anunciaba la llegada de alguien.
Una mujer de fino porte entró a la oficina y luego cerró la puerta, caminó a paso decidido hasta el escritorio y le dedico una pequeña sonrisa al hombre que había echado de menos en todos estos años.
Kagura.
― Regrese apenas hoy y decidí invitarte a comer.― dijo al tomar asiento.
― Tengo mucho trabajo.― intentó ignorarla, hacerle ver que no era bienvenida.
― Por favor.― se inclinó y le tomo una mano.― Hace tanto que no nos vemos.― suplicó.
...
En buena hora se había quedado sin tinta, ahora debía ir al almacén a pedir otro cartucho. Cogió su celular y antes de salir le llegó un mensaje.
+Necesito que hagas una propuesta para la decoración de una cocina, ya te envié la foto.
+¿Para hoy? Usted sí que es malo "jefe" :P ― contestó al ir caminando por los pasillos.
+¿Acaso tienes algo más importante que hacer?― no tenía nada que hacer.― Sí te quedas más tarde te llevó a cenar.― ¿Esa era su manera de pedirle una cita?, se preguntó con una enorme sonrisa.
Ya había llegado al almacén, pidió un repuesto y espero a que se lo dieran, mientras tanto contestó el anterior mensaje.
+No puedo hacer nada si el jefe dice que trabaje horas extras.― aquella había sido una excelente respuesta, se felicitó.
Una vez consiguió su material, de regresó al pasar por el área de vigilancia, notó que varios compañeros estaban arremolinados. Les iba a pasar de largo, pero fue detenida por Himawari y Sora.
― Rin, ven a conocer a la ex del jefe.― pidió Sora.
― ¿Ex?― ella no sabía que él tuviera una ex.
― Es verdad, tu no conoces la historia.― dijo Miho al escucharlas.― Hace unos dos años ella se fue a Australia y se dice que esa mujer dejó devastado al jefe... Después de eso se volvió amargado.
― Es hermosa, una mujer en todo sentido ¿Será modelo?― preguntó ciertamente intrigada Himawari al verla por un monitor de vigilancia.
― No, es la hija del principal proveedor de materiales de construcción.― contestó Miho.
Rin veía con mirada perdida el monitor, la vio entrar a la oficina de Sesshoumaru y una inseguridad nació en ella, poco después sintió su celular sonar y disimuladamente vio el nuevo mensaje.
+Surgió algo, no podremos cenar hoy.
+No hay problema, el trabajo es primero.― contestó con falsa comprensión.
+Solo para confirmártelo, no debes hacer lo que te pedí, sal a tu hora normal.
Estrujó su celular entre sus dedos, Sesshoumaru le cancelo por aquella hermosa mujer. ¿Por qué le había dado falsas ilusiones? El celular volvió a vibrar, otro mensaje.
+Pero lo quiero mañana después de la salida.
No pudo evitar sonreír, tal vez si le cancelo por ella, pero no por lo que ella pensaba, esa mujer debía haber ido por negocios.
Ese día no tenía ánimos de nada, nuevamente aquella mujer había ido a la constructora. No se tomaría la molestia de hacer el pedido de Sesshoumaru, muy en el fondo sentía que le cancelaría de nuevo. Se levanto de su silla y observo la calle, hasta el clima le parecía deprimente. Suspiró contra el vidrió y al empañarse dibujo sin sentido. Escuchó su celular y abrió el mensaje intuyendo lo peor.
+Tengo que salir a una reunión y no regresaré a la oficina, te aviso cuando debes entregarme el trabajo.
+Como diga, jefe.― que se jodiera ¿Acaso pensaba que era tonta? ¿Él no sabía que ya se había enterado quien era esa mujer?.
Sesshoumaru miró preocupado el mensaje de Rin ¿Ella estaría enojada? No, ella no se enojaba. Pero, ¿Entonces por qué no le contestó como siempre?.
― ¿Pasa algo malo?― preguntó Kagura al verle fruncir el ceño.
― No, nada malo.― se guardo el celular y se fue al ascensor en compañía de Kagura.
Al bajar y el ascensor detenerse en el piso de Rin quiso ir a verla, pero eso sería demasiado sospechoso, sin olvidar que Kagura le seguiría. Las puertas se cerraron de nuevo y apretó sus puños dentro de su gabardina.
Rin.
La hora del almuerzo, no tenía realmente hambre, con ese ya eran tres días que no veía, hablaba o mensajeaba a Sesshoumaru. Estaba ajena a la conversación de sus compañeras, hasta que una parte de la conversación llamó realmente su atención.
― Ayer vi al jefe y su novia salir de un lujoso restaurante, se veían tan felices, ella le sostenía de su brazo.― cuchicheo Miho.
― Es una suertuda.― exclamó Sora.
― ¿No se supone que él les da miedo? No puede tener tanta suerte si está con un ser que parece demonio.― dijo Rin para sorpresa de todas.
― No tenía idea de que tu cuerpecito guardará tanto rencor.― bromeó Miho.― Pero tienes razón, aún así... No vas a negar que el hombre está como quiere.
― ¿Será que solo esta mujer puede domar a la bestia?― preguntó intrigada Sora.― Ya saben, a las bestias las doman mujeres hermosas y en definitiva ella lo es, tiene un cuerpo de infarto.
― No olviden su lindo cabello negro ¿Cómo lo mantendrá tan brillante?.― comentaba Miho al ver el suyo que estaba algo maltratado por la secadora.
― Ya averigüe el nombre.― dijo Himawari que acaba de llegar.― "Gunsen Kagura".
― ¿Cómo la princesa?― preguntó Sora, con razón era hermosa.
― Esa es Kaguya.― corrigió Rin.
― Como sea, es hermosa.― dijo Sora al restarle importancia a su equivocación.
...
No entendía lo qué ocurría con ella, se sentía dolida porque Taisho― sama cancelaba con ella, pero no es como si fuesen algo más que amigos, incluso ya dudaba que fueran amigos, solo eran dos personas a las que les unían Inuyasha y Kagome. Ella solo era la persona que podía soportarlo, solo era alguien que él usaba para salir a comer y no parecer estúpido comiendo solo, solo era con quien podía descargar todas su frustraciones.
Se miró en el espejo del baño, esa misma tarde fue a la estética y se corto el cabello hasta los hombros, había escuchado que las chicas siempre se sentían mejor cuando se cortaban el cabello, además, no quería tener el cabello igual de largo que la señorita Kagura.
Pero al ir al súper y pasar por un espejo no le gusto su cabello, de inmediato se arrepintió de cortárselo, fue entonces que paso por el área donde está la pintura para el cabello, tal vez si le cambiaba de color se sentiría mejor. Eligió uno negro, pero en seguida lo dejo, si se pintaba de negro tendría el mismo color que Kagura y no quería ello, por lo que cogió un "cobre rojizo intenso".
Suspiró decidida, cogió la brocha con tinte y la esparció por su cabello, adiós a su color café.
Finalmente tenía una excusa para ir a ver a Rin sin que pareciera sospechoso, necesitaba catálogos de pinturas y ya sabía a quién le pediría que se las buscará. Pero nada en el mundo lo pudo preparar para lo que vio al entrar a la oficina de Rin. Ella tenía un cambio muy radical en su cabello, un cambio que le desagrado de inmediato.
― Jefe ¿Necesita algo?― preguntó Rin totalmente calmada al verlo en su oficina.
― Te cortaste el cabello y... Lo pintaste.― dijo choqueado Sesshoumaru.
― Sí, quería un cambio.― dijo al no tomarle suficiente importancia.― ¿Necesita algo?.
― Necesito catálogos de pintura para exterior.― contestó automáticamente.
― Ya se los busco.
¡¿Pero qué carajos le pasaba a esa chiquilla?! ¿Por qué no se comportaba como siempre?
― Jefe, que bueno que lo encuentro, tiene una llamada, es urgente.― interrumpió la secretaria de Sesshoumaru.
― Voy al archivo, con permiso.
Sesshoumaru vio a Rin salir y perderse en el pasillo. ¿Por qué le había hecho aquello a su hermoso cabello? A su hermoso y largo cabello café. ¡Ella no tenía ningún derecho a hacer semejante atrocidad! ¡A él le gustaba tal como era antes!.
...
Intentó concentrarse en unos contratos que tenía entre sus manos, pero no lograba pasar de la tercera línea. Tenía unas enormes ganas de destrozar algo, no podía quitarse de la mente el nuevo cambio en Rin lo detestaba con todo su ser.
― Jefecito.― al escuchar que Jaken le llamó de esa mera rompió el lápiz que tenía entre los dedos.
― ¿Qué quieres Jaken?
― ¿Quien lo hizo enojar?
― ¿Qué quieres?― preguntó de mala gana.
― La piscina está terminada, en una semana es la inauguración y debe llevar a alguien.
― Iré solo.
― Yo creí que ahora que la señorita Kagura a...
― Iré solo.― repitió con enojo.
― Pero...
― ¿No me escuchaste? ¡Iré solo!.― Jaken se encogió de hombros y salió de la oficina procurando no hacer ruido.
Había planeado llevar a Rin para que viera finalizado su trabajo, pero ahora estaba demasiado molesto con ella, tal vez, cuando se le pasara el enojo le diría.
...
Regresó de tomar aíre fresco en la azotea y no vio a su secretaria, entró a su oficina y sí pensaba que ese día no podía empeorar, estaba equivocado, su padre estaba sentado en Su silla.
― Padre ¿Qué hace aquí?― preguntó al sentarse frente a él.
― Jaken dijo que no llevarás a nadie a la inauguración.
― Y viniste en cuanto esa sabandija te llamó... Es mi decisión y no es obligatorio que lo haga.
― No lo es, pero no vine exactamente por eso, dijo que tenías muy mal genio y para que él lo dijera es preocupante, ¿Qué paso?.― en definitiva a su hijo le había pasado algo, no era común en él tener ese mal humor.
― Nada que le afecte a usted o a la compañía.
― Señor, su té.― llamó la secretaria de Sesshoumaru.
― Pasa Yukino... Muchas gracias.― dijo Toga al recibir su taza.
― Ahora que ya vio que todo está bien, ya puede irse.
― Me quedaré un rato más ¿Ya conociste a tus sobrinos? Son iguales a...
― A Inuyasha, lo sé, los vi el día que nacieron.
― ¿Qué les diste? Sessho.― le llamó en advertencia.― Debes darles algo, a ellos y a la madre.
― Jefe, lo busca Sakuraba.― interrumpió nuevamente Yukino.
― Que pase.― contestó Toga por su hijo.
Sesshoumaru maldijo su suerte, él quería su momento con Rin, regañarla por su cabello y no podría hacerlo por la presencia de su padre.
― Jefe, le traigo las muestras de pintura que me pid... Señor Taisho, ¡Un gusto verle de nuevo!.― dijo sorprendida al ver a su primer jefe en la silla del jefe, aunque era de lo más lógico ¿no?.
Esperen un segundo, sí el Señor Taisho estaba en esa silla... ¿Sesshoumaru se marcharía de la empresa? ¿Se iba a ir con la señorita Kagura?.
― Hola Sakuraba ¿Cómo te trata mi hijo? ¿Ya te adaptaste?.
― Todo va muy bien.― contestó sin dudar.
― ¿Quien te ayuda ahora que Kagome no está?
― Pues...― ¿Ahora qué decía?.
― Sesshoumaru, ¿No le has puesto a alguien?.― su hijo no contestó y supo la respuesta.― Vamos a buscar a alguien, no es bueno que hagas todo tú sola.
― Señor, no es necesario.
― Claro que lo es, deja esos catálogos en el escritorio y espérame en la sala.― Rin de inmediato obedeció.
― ¿Qué crees que haces?.― preguntó Sesshoumaru de mala gana a su padre.
― No entiendo por qué quieres que este sola, a menos que... Vaya, vaya, finalmente ese corazón de hielo se está derritiendo.― nuevamente su hijo no le contestó, ¿Creía que le podía ocultar algo a él? Actuaba exactamente igual a su hermano en su momento.― ¿Todavía trabaja aquí el hermano de Sango? Él será buena compañía para Sakuraba.
― Kohaku está ocupado con la remodelación de un restaurante y...
― Tengo entendido que eso ya quedo listo, Kohaku trabajará con ella hasta que Kagome regrese. ¿Te molestaría que le diga a Sakuraba y a Kohaku que asistan a la inauguración?.
― Siempre haces lo que quieres.
― Tienes razón, me voy, trabaja duro. Y no olvides que no le has llevado nada a tus sobrinos.
Sesshoumaru salía de una plaza, había ido a comprar un regalo para sus sobrinos y no había podido escoger nada. ¿Por qué su padre no le dejaba darles una tarjeta de regalo? Él no servía para esas cursilerías. Pero lo que más le enojaba era que le había mentido, a la inauguración de la piscina no asistieron Rin y/o el hermano de Sango, ese viejo tramaba algo y no caería en su trampa.
Fue a su coche y en ese momento notó en la acerade frente una florería, sin proponérselo realmente atravesó la calle. Al entrar vio unas hermosas flores blancas con amarillo y de inmediato pensó en la chica castaña, que ahora tenía el cabello "rojo" y corto, ¡Maldita Rin, no tenía derecho a hacer aquello!.
― Buen día señor, ¿Puedo ayudarlo?― preguntó un señor grande.
― Quiero un ramillete de esas flores.― pidió al señalarlas.
― ¿Con una tarjeta?
― Solo las flores.
...
No podía creer la suerte que tenía, no había nadie en el piso. Solo esperaba que Rin estuviera sola en su oficina y no en compañía de Kohaku.
― Rin.
― Jefe.
― ¿Dónde vas?― preguntó al verla ponerse su chamarra.
― El señor Jaken salió y me pidió que le llevara estos cheques a Jakotsu, luego aprovechando la hora de comida iré por un café, ¿Necesitaba algo? Llevó prisa.
― ¿Y Kohaku?.― preguntó para hacer tiempo.
― Ya fue a comer, me voy...
― Rin, hoy podemos ir a cenar donde siempre y...
― Lo siento, quede con alguien, adiós.― dijo rápidamente, no tenía los ánimos para seguir contestando sus preguntas.
¿Qué ella había quedado con alguien? Fue a su oficina y dejó de mala gana las flores en el cesto de basura. ¿Desde cuándo esa chiquilla tenía citas? ¿Desde cuándo le importaba lo que ella hiciera? Sacó su celular del bolsillo y tenía varias llamadas perdidas de Kagura. ¿Por qué no lo pensó antes? Todos sus problemas con Rin comenzaron cuando Kagura llegó.
Le enseñaría a esa escuincla que a él nadie le ignoraba y que nadie se apartaba de su lado tan fácilmente.
...
Llegó a la entrada de su casa, estaba cansada, lo bueno ¡Mañana era sábado! Introdujo la llave en la cerradura y en un momento sintió el más grande miedo de su vida, alguien la había empujado dentro de la casa y la acórralo contra la pared. Pero al ver en medio de toda esa oscuridad un par de ojos dorados, se calmó solo un poco.
― ¿Jefe? ¿Qué hace aquí?― preguntó con un hilo de voz.
― ¿Era él con quien sales? ¿Sales con Ryu?― intentaba controlar su furia.
Al inicio creyó que con quien ella había salido era Kohaku, pero al ver a Ryu el "tipo del termo" se sorprendió, les observo de lejos y al notar que ese maldito por poco besaba a Rin quiso partirle la cara, cosa que no se vería civilizado, aguardó y nada paso, Ryu la dejó en la reja principal y se marchó.
― Solo ha sido hoy y...
― Y solo hoy, no se repetirá.
― ¿Qué dijo?― apenas las palabras salieron de su boca, a cada segundo que pasaba la distancia entre ambos se acortaba.
― Que no se repetirá.― ordenó al tomarla del mentón, ella le había hecho enojar y le haría pagar, ahora ella debía calmarlo de alguna mera... y la besó.
Aquí el capítulo más lago, espero lo disfrutarán. Escribo lo más rápido que puedo, solo espero no sufrir algún bloqueo :P.
11/10/2015
Gunsen: un tipo de abanico japonés.
...
Palabras aprox: Word: 3,245.
Palabras Acumuladas aprox: 10,050.
