Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.

+.+.+.+.+.+.

Variables:

Mamá, termo, pintura de cabello, pastillas, enjuague bucal, pintura, pasta de dientes, regla, lentes, puerta.

Invierno.

Cafetería, cocina, zoológico, acera, florería.

Café, azul, amarillo, negro.


5. En sus Redes.

Sesshoumaru era un demente, maniático, desquiciado, paranoico, le compró un boleto de avión para ir a Hokkaido, no le dijo la razón, solo se lo dio junto con una hoja de indicaciones y le advirtió que no perdiera el vuelo. Él la esperaría en una estación de autobuses.

Al salir del aeropuerto abordo el camión que le indicó y aguardó su salida, iba a muy buena hora, pero no contó con que la terminal se saturó y la salida de su camión se retrasó 10 minutos, aparentemente no era mucho, pero para ella que debía llegar puntual a su cita con un "demonio", era una gran pesadilla. Sesshoumaru le dejo muy claro que no le hiciera esperar, ¡Pero él tenía la culpa! La citó en otra ciudad.

Cuando le dijeron que debía ir a Hokkaido a supervisar la construcción de unos departamentos, no pudo evitar enfadarse, él tenía planeado tener a Rin todo ese fin de semana. Fue entonces que debió idear un plan "B". Pasarían el fin de semana en Hokkaido, podía disfrutar con total libertad de ella, sin estar mirando a cada rato sobre su hombro. Nadie los conocía en ese lugar.

Observó su reloj por quinta vez, quince minutos tarde, le llamó al celular y no le contestó, le dio muy claramente las indicaciones, no podía perderse. Pero era Rin, todo podía pasar con ella, gruñó por la desesperación, tenía la intención de ir a buscarla ¿Pero por dónde comenzar?. Otro camión llegó del aeropuerto y ella no bajo. Si se había quedado dormida y perdió el vuelo no se lo perdonaría jamás.

Al llegar a la terminal y bajar del camión no vio a Sesshoumaru, deseaba que no se hubiera marchado, no era su culpa que hubiera mucha gente y retrasara su salida. Anduvo a paso lento entre los demás andenes, fue a la sala de espera y no lo vio, le llamó a su celular y estaba ocupado. ¿Ya se había ido? ¿Ahora que hacía? ¿Debía esperar a que le contestara o regresar al aeropuerto y comprar un boleto de regreso?.

― ¿Qué haces allí parada?.

Rin se giró de inmediato al reconocer la voz, él seguía esperándola no se había ido.

― Te dije que te esperaría a la bajada del camión.

Estaba molesto, sí no hubiese decidido ir por una bebida jamás se hubiera dado cuenta que ella ya había llegado y estaba en otro lugar distinto al que le dijo.

― Pero no estabas y decidí buscarte.

― Tengo 20 minutos esperándote en el anden 8.

― El camión que tome me dejó en el 17.

― Debió ser por la saturación que tuvieron... Ya no importa, estas aquí.― estaba feliz de que nada malo le hubiera pasado, pero eso no se lo haría ver.― Que sea la última vez que no me respondes las llamadas.

― Perdón, no le quite el modo avión hasta que intente llamarte, pero sonó ocupado.

― No sé porque no me sorprende, ahora ya vámonos.

― ¿Adónde iremos?.― preguntó mientras caminaban al estacionamiento.

― Te gustan los animales ¿Verdad?.

― Mucho.

― Vamos al zoológico.― le hizo saber al detenerse frente a un coche rentado.

― ¡Veremos a los pingüinos!― gritó emocionada.

― Solo si te portas bien.

Sesshoumaru abrió el vehículo y no hizo falta que le indicará a Rin que entrara, ella ya estaba acostumbrada a sus indirectas.

― Prometo ser una chica buena.

― Y otra cosa, usa esto.― dijo al darle una gorra tejida rosa, le colgaban dos trenzas a los costados y le cubría hasta las orejas.

― ¿Por qué?

― No me contradigas.― puso en marcha el coche, para no verse obligado a contarle la verdad, que era que cuando vio esa gorra vio su oportunidad para no ver más el cabello de ella.

Rin seguía confundida ¿Por qué le había dado aquella gorra? Obviamente no le repelo y se la puso, pero quería saber la razón. ¿Se estaría preocupando por su salud? Podría ser, ya en una ocasión paso, la primera vez que la llevó a su casa. Suspiró cansada, ya no le daría más vueltas al asunto y se enfocaría en pasar un excelente fin de semana con Sesshoumaru.

...

El zoológico estaba lleno de nieve, los animales andaban en la nieve que cubría sus habitads. Simplemente era un paisaje hermoso y ella no podía estar que fascinada.

Pero al ver a los pingüinos se emocionó más, eran bonitos y gorditos, vio a uno zambullirse y lo siguió con la mirada através del grueso vidrio. Luego vio a otros más deslizarse panza abajo.

― ¡Sessho, mira! Son tan tiernos.

Sesshoumaru que solo iba siguiendo a Rin como guardaespaldas, se quedó sorprendido cuando ella en medio de su exaltación le cogió de la mano, le jalo hasta otra parte de aquella vitrina y luego le abrazó del brazo. Era la primera vez que tenían un contacto tan cercano, claro que ya la había besado en otras ocasiones pero, esto era diferente, era un contacto demasiado íntimo y en público.

― Lo siento.― se disculpó avergonzada al notar lo que había hecho, pero en su defensa, estaba eufórica.

― Has lo que quieras.― bufo fingiendo desinterés, pero ella no volvió a cogerle y caminó al habitad del oso polar.

Eso si que le molestó a Sesshoumaru, no quería solo ir tras de ella, quería ir junto a ella.

...

Antes de ir a comer pasaron por la tienda de regalos a petición de Rin. Ella miraba cada cosa que había sin detenerse demasiado, solo hasta que vio el peluche de un pingüino bebe, buscó el precio y le pareció una exageración, pero había que admitir que era hermoso.

Le había dicho que no se alejará de él y en un segundo había desaparecido, estaba viendo las burbujas de nieve y al permitir el paso de un grupo de niños, la perdió de vista. No es que ella fuera una niña de cuatro años, pero no verla le ponía nervioso, si bien no era una niña y ya era una adulta que podía cuidarse, nada le aseguraba que un pervertido no se fijara en ella y no se la llevará, debía calmarse, ya se estaba poniendo paranoico.

Al ser casi la hora del cierre, había mucha gente y algunos stands eran más altos que la chica, pero finalmente la encontró viendo con mucho interés algo que no distinguió a lo lejos, solo hasta que se acercó lo suficiente lo pudo apreciar.

― ¿Qué mirabas?― preguntó al querer que ella se lo pidiera.

― Los peluches, vamos a comer muero de hambre.― dijo al no querer obligarlo a comprarle algo, ya suficiente estaba haciendo con pagar el viaje.

― Elige algo y no acepto un no.― esa niña ponía a prueba su paciencia.

― Ese de llavero.― dijo al ver que no era muy caro y tenía forma de oso.

― No me gusta.― ya se estaba molestando, él intentó ser amable y darle la oportunidad de elegir el peluche, pero no, ¿Acaso no entendía que él quería darle su tonto peluche?.

― Con el llav...― en un vano intentó quiso quitarle el peluche, pero ya era tarde, Sesshoumaru ya estaba en una caja.

― ¿En verdad piensas discutir? Ten tu tonto pingüino.― dijo al darle la bolsa con el peluche.

― Gracias Sessho.― y sin importarle que se molestará aún más, le cogió del brazo, lo que no pudo ver la pequeña sonrisa que se formó en los labios del chico.

...

Pasaron la noche en un hotel de Hokkaido, cada quien en su habitación para alivió de Rin. Y antes de regresar, fueron a desayunar y luego al parque Odori, que era un paseo de más de 1 kilometro que estaba cubierto por nieve y esculturas de hielo habían sido esculpidas a lo largo del parque. Rin estaba maravilla con todas las esculturas, iba de un lado para otro siempre bajo la atenta mirada de Sesshoumaru.

― Sessho ¿Podrías tomarme un foto junto a las sirenas?― pidió al ofrecerle su celular y en seguida el chico lo cogió, tomó varias y luego Rin regresó a su lado.― Muchas gracias.

― ¿Quieren que les ayude a tomarse una juntos?― preguntó amablemente un mujer que atendía un puesto de recuerdos.

― No es necesario, muchas gracias.― declinó la oferta Rin, conocía muy bien al chico para saber que no le agradaban las fotografías.

― No sería molestia.

― A él no le gustan las fotos.― confesó Rin con algo de desilusión, en verdad quería tener una foto con Sessho y recordar ese viaje, pero ni el zoológico acepto la foto junto a los pandas.

La mujer pareció comprender y regresó a atender su puesto, no sin antes despedirse.

― Rin, ¿Tú quieres que nos tomáramos una juntos?.― preguntó con dificultad Sesshoumaru, ya conocía la respuesta pero aún así no pudo evitar preguntar.

― Se que te molesta que...

― No pregunte eso.

― Si quiero, pero no hay problema en verdad que no...

― Solo una, elige el lugar.― le interrumpió y en seguida vio como a Rin le brillaban los ojos con ilusión.

― ¡¿En verdad?!― preguntó no creyendo lo que acaba de escuchar, Sesshoumaru solo asintió y luego vio a Rin ir al puesto de la señora.

No tardó en volver y Sesshoumaru les siguió hasta un ¿Mapache? con una niña en su barriga, la verdad es que no estaba seguro de qué eran las figuras, pero si Rin estaba feliz, aceptaría en aquel lugar.

...

A Rin le hubiese gustado ver todo aquello de noche, decían era realmente mágico cuando las luces se encendían, pero ya debían regresar, un vuelo los esperaba. Al abordar el avión Sessho dejó que se recargara en su hombro y la cubrió con una chamarra, sin duda alguna era su mejor viaje. Pero tenía una duda, no estaba segura si fue un sueño o fue real, casi podía jurar que mientras estaba adormilada sintió claramente que era abrazada y tomada de la mano. Pero al despertar, Sesshoumaru estaba viendo una revista y bebía un refresco, no parecía que llevará poco en ello, seguramente lo imagino.

Fueron al estacionamiento donde Jaken había ido a dejar el coche de Sesshoumaru, el caminó fue tranquilo no dijeron nada, pero al ver la casa de Rin supieron que su maravilloso fin de semana había terminado, como las últimas veces. Como las últimas veces Sesshoumaru la llevó a la puerta de su casa y antes de que ella entrará sacó de su abrigó una bolsa de plástico.

― Mañana quiero que ya llegues con ese color.

― Es como el que tenía antes.― dijo al abrir la bolsa y ver un tinte para el cabello, eso no se lo espero.

― No soporto ese feo color que te pusiste.― ¿Por eso le había dado la gorra? Comenzaba a comprender muchas cosas.― Y otra cosa, que no se te ocurra cortarte el cabello de nuevo.

― Lo prometo, adiós.― se alzó a darle un beso y en una fracción de segundo lo que inició como un beso de despedida, se volvió salvaje y demandante.

Sesshoumaru la acorraló contra la puerta de la casa, sabía que alguien podía pasar y verlos pero le importó poco, le obligó a abrir la boca y ella al sentirse invadida quiso acabar con el beso, pero obviamente Sesshoumaru no lo iba a permitir, con una mano la sujetó de la cintura y con la otra le tomó la nuca. Solo hasta que la escuchó gemir se permitió acabar con aquel beso.

― Ya entra.― dijo agitado y luchando por calmarse.

Rin con dificultad abrió su puerta y entró lo más rápido que pudo, se quedó recargada en la puerta intentando calmar su corazón y su cuerpo.

Sesshoumaru volvió a su coche y no se fue de inmediato, se quedo viendo a la nada. ¿Cuánto tiempo más podría controlarse con ella? Un día de estos la tomaría en el ascensor o sobre el escritorio. Siempre se creyó capaz de mantener la serenidad, de dominar sus emociones, pero apareció esa "niña" y lo cambio todo, sin hacer absolutamente nada sugerente (como muchas otras lo han intentado), ella con una simple sonrisa, un sonrojo, apenas un rose de sus manos o que le llamara "Sessho" lograba sacar lo peor de él, sus más primitivos instintos salían a la luz.


Veían los carteles de las películas en exhibición y cuando finalmente Rin eligió, Sesshoumaru se reusó, no porque no le gustará la película, el problema era el formato.

― ¿Por qué no podemos verla en 3D?― refunfuñó, ella quería ver a Chris Pratt en 3D.

― No me gustan las lentes de 3D, son incomodas.

― Eres demasiado especial.

― Vela en 3D, pero sola.― sonrió al saber que con eso ella accedería.

¿Por qué le hacía eso? Sabía perfectamente que la quería ver con él.

― Formato normal pero... Terminando iremos a buscar el regalo que le debes a tus sobrinos y a Kagome, si no aceptas entró sola.

― Trato.

Sesshoumaru acepto de mala gana, Rin ya iba aprendiendo a chantajearlo, pero aún le faltaba malicia, si ella hubiese aceptado entrar sola, él no hubiera tenido de otra que entrar con ella a su función en 3D.

...

Ya tenían el presente para Kagome y se debatía en dos cosas para los gemelos, dos sacos para dormir en forma de tiburón o una hamaca para baño. Se acuclilló a ver las cosas que estaban en la repisa más baja cuando escuchó que una voz femenina le hablaba a Sesshoumaru, lo más disimuladamente miró a la mujer y gran sorpresa se llevó, Kagura estaba parada juntó a ellos.

― Sesshoumaru.

― Kagura, hola.

― Te vi al pasar y entre ¿Qué haces aquí?.

― Comprando un regalo para mis sobrinos.

― Y te trajiste a tu asistente.― dijo al notar que una chica se les quedó viendo, al principio no le prestó importancia, pero luego, algo en ella le dio curiosidad.

― No soy bueno con los obsequios y lo sabes.

Rin se desilusionó por las palabras de Sesshoumaru, ella creyó que le aclararía que ella no era la asistente, no quería que le dijera que eran novios, porque mentiría, Sesshoumaru jamás se lo había pedido, pero al menos quería que dijera que eran amigos. Dejó la hamaca y se fue a ver otra cosa, no quería darle mucha importancia al asunto.

― Me hubieras dicho a mí, con gusto te hubiera acompañado, podrías mandarla a casa y nosotros terminamos con las compras.

― Ella es amiga de Kagome, la conoce mejor que tú.― Kagura lo meditó un momento, él tenía razón.

― Entonces un día de estos podría ir a tu oficina y...

― Tengo mucho trabajo, tendrías suerte si hay un espacio libre, pero inténtalo si quieres.

― Entiendo, te llamo luego.― se despidió y salió de aquella tienda.

Sesshoumaru fue a ver a Rin que ahora miraba sábanas con aviones.

― ¿Ya elegiste?

― Los sacos.― intentando recuperar su buen humor, Kagura se había ido, eso quería decir que Sesshoumaru la rechazó ¿Verdad?. ¿Por qué no se quedo a escuchar? Porque no quería ser chismosa.

― Vamos a pagar.

Al salir le invitó un café pero le rechazó, luego le sugirió un helado y de nuevo no quiso. Le molestaba el solo hecho de pensar que ella estaba incomoda con su compañía, ella actuaba de la misma manera que cuando Kagura regreso.

― ¿Qué pasa?― preguntó fastidiado.

― Nada, no me hagas caso.― le dio una falsa sonrisa que le no sé creyó.

― No soy de los que va divulgando sus relaciones, me gusta tener mi privacidad ¿Entiendes?― dijo molestó.

Le sacaba de paseo, la llevaba hasta su casa, intentaba complacerla en todo, pero parecía que no era suficiente, seguramente ella quería a alguien más abierto y afectuoso. Sí eso quería ¿Qué carajos hacía con él? Que ya le dijera que no era feliz a su lado y la dejaba. ¿Pero realmente podría? No, no podría, él necesitaba a Rin. Lo que le quedaba por hacer era intentar aclarar un poco las cosas.

― Tampoco soy cariñoso, empalagoso y cursi, de eso ya debiste haberte dado cuenta.

― Lo sé y no me molesta, me gustas tal cual eres.― admitió con el rostro rojo como fresa, Sesshoumaru abrió grande los ojos por la sorpresa, era la primera vez que ella aceptaba que él le gustaba.― Es solo que, no estoy segura de qué somos.

― Eres mía y es lo que debe importarte.― dijo al ser lo único que en esos momentos era capaz de decirle, solo esperaba que ella aceptara aquellas palabras.


Si mis suposiciones son correctas, probablemente falten dos o tres capítulos.

Y no, Kagura no es mala, pero eso ya lo verán mejor en los próximos.

16/10/2015

Palabras aprox: Word: 2,780.

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