Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.
+.+.+.+.+.+.
Variables:
Mamá, termo, pintura de cabello, pastillas, enjuague bucal, pintura, pasta de dientes, regla, lentes, puerta.
*Invierno.
*Cafetería, cocina, zoológico, acera, florería.
*Café, azul, amarillo, negro.
¡Yeeeei! No me pude contener y les vengo a dejar la continuación.
ADVERTENCIA:
Leer el capítulo bajo su propio riesgo, el contenido de este escrito puede producir sonrojos excesivos, mordidas de labios, choque de neuronas y la muerte de algunas, en casos graves hemorragias nasales y gritos.
6. El Tornado se Aproxima.
Hasta que se le hizo conocer a los gemelos Taisho, ambos niños eran tan regordetes y no sabía si era por el mameluco de dragón y el pañal, que lo aparentaban más.
Aquel día fue a sorprender a Kagome, además necesitaba un consejo. Pero se entretuvo con los bebés, mientras su amiga terminaba la comida. Escuchó a los gemelos que estaban en sus mecedoras hacer ruidos, los volteo a ver y ellos hacían burbujas de baba.
― ¡Son tan tiernos!― chilló al verlos gesticular graciosamente.
― Me alegra que vinieras, necesitaba ayuda con ellos, Inuyasha no tarda en llegar y no he terminado la comida.― dijo Kagome cuando le llevó un té.
― No te preocupes, no dan lata.
― Quieren quedar bien o les agradas. Solo quieren estar donde esta uno, si nos pierden de vista o no nos escuchan, lloran a todo pulmón.
― Aprovecha que por ahora yo soy una novedad.
Kagome regresó a la cocina a terminar la comida, mientras Rin jugaba con los gemelos. Y fue en ese momento que pensó en algo que no pasaba por su cabeza desde que era niña. Ella quería tener una familia.
― Terminé, Inu llega y comemos.
― ¿Puedo preguntar algo un poco personal?― preguntó Rin mientras jugaba con un llavero se los bebés.
― Siempre puedo elegir no contestar.
― ¿Cómo se conocieron Inuyasha-sama y tú?
A Kagome le extraño la pregunta y más por lo nerviosa que estaba Rin ¿Esa era realmente su duda?. Pero como fuera, le respondería.
― Fue algo complicado, como sabes Inuyasha no trabaja en la constructora, es naval, pero en ocasiones iba a ver a su padre o en vacaciones ayudaba con lo que se pudiera ofrecer. Cuando le conocí por vez primera yo tenía dos semanas de haber entrado como pasante, su padre le pidió que me llevara a la expo de muebles, lo hizo de mala gana, pero fue cuando me di cuenta que siempre estaba decaído, luego me enteré de que había perdido a alguien hace un año.― dijo con nostalgia al ir recordando.― Paso un mes y volví a verlo, ahora él estaba de vacaciones e iba a ayudar en la remodelación de una oficina, la que ahora ocupamos. Por cosas del destino terminamos conviviendo, yo me enamore rápidamente de él, no entendía por qué, Inuyasha era terco, orgulloso, altanero, gruñón y no mostraba el más íntimo interés en mí.― siempre estaba pensando en "ella", pensó Kagome y enfocó su vista en sus hijos, ya no debía preocuparse por ello.― Un día decidí cambiar de ambiente para olvidarlo, iba a irme a otro empleo y él fue a mi casa, se disculpó por si había dicho o hecho algo que me incomodara, dijo que ya no volvería a la oficina si eso yo quería, pero él no quería que dejará mi trabajo por su culpa, hablamos un rato y ese mismo día me llevó a ver una película al autocine.― sonrió de felicidad.
Aquella se hubiera podido catalogar como una pésima cita, llovió como nunca, el agua no paraba y no vieron la película, sin olvidar el frío que entraba al coche y ella sin suéter. Pero Inuyasha se quitó el suyo y se lo dio, se pasaron al asiento trasero y hablaron de trivialidades, aún recordaba que Inuyasha la mantuvo prisionera entre sus brazos hasta que la lluvia paró y se pudieron ir.
― Comenzamos a salir y en tres meses nunca me pidió ser su novia oficialmente... Inu, jamás fue el típico chico que llega con flores cada aniversario, no decía palabras de amor o me dedicaba canciones.
― Sí no era romántico ¿Por qué te conquisto?.― era justamente como Sessho, ella le amaba y no sabía el por qué.
― En público jamás me dirá "te amo".― Sesshoumaru ni le había dicho "te quiero" en privado.― No recordará los aniversarios, ni me besará o dirá abiertamente que soy su esposa, incluso de novios nunca lo dijo, jamás me lo pidió, ni cuando me pidió matrimonio...
― ¿Entonces cómo supiste lo que quería? ¿Cómo sabes que te ama?― interrumpió al ver que Kagome no le había respondido su otra pregunta, estaba ansiosa por lograr comprender la extraña relación que mantenía con Sesshoumaru.
― A eso voy, son las pequeñas cosas que hace, por ejemplo, siempre dice que soy suya.― lo mismo le dijo Sessho.― Cuando hace frío me da su chamarra, en el embarazo fue muy paciente, si estornudo se preocupa o sabe cosas insignificantes que me ponen feliz, como ponerle canela a los licuados o que le pongo a la pasta mucho parmesano.― hasta ahora él no le había demostrado nada de eso.― Y supe lo que quería pedirme, por su mirada, cuando me convertí en su novia ni cuenta me di, solo un día llegó y dijo, "No quiero que ese tipo te lleve a casa, para eso estoy yo, eres mía, solo mía".― lo último era algo similar a lo que le dijo Sessho cuando se encontraron a Kagura.
― Y cuando te pidió matrimonio ¿Cómo supiste?.
― Dijo algo como "Estoy harto de que intenten conquistarte, sí para eso necesito un papel, conseguiré uno." Al principio pensé que era una orden de restricción pero luego dijo "¿Tienes algún problema con vestir un kimono blanco? No me gustan los vestidos."
― ¡¿Solo por eso lo supiste?!.
― Sí, y fue lo más romántico.― soltó un suspiró al recordarlo.
― ¿No te molesta lo de los aniversarios?.
― Al principio, pero luego lo comprendí, otros solo ese día son amorosos, llevan a sus novias o esposas a comer y le dan regalos, pero el resto del año son descuidados, Inuyasha no, todos los días me demuestra que soy importante para él y eso es mejor que un solo día. ¿Por qué preguntas todo esto? ¿Te gusta alguien?.― preguntó al seguir una corazonada.
― Pues yo...
― ¿Es del trabajo?― se aventuró a preguntar y su amiga se sonrojó.― Sí me estás preguntando esto, debe ser alguien que no demuestra sus sentimientos. ¿Pero quién?― la única persona que se le ocurría era Sesshoumaru, pero eso era imposible.
― Preguntó por curiosidad, nada en especial.
― Rin, tú eres una chica muy dulce y tierna, te delatas fácilmente ¿Quién es?.
― ¿Prometes no decirlo?.
― Lo prometo.
― Hace tiempo que salimos esporádicamente, se enoja cuando salgo en grupo con algunos compañeros, creí que éramos algo más que amigos, pero hace poco nos topamos con un conocido y no me presentó, dijo que no le gusta que se metan en su vida y le dije que le entendía, pero en el fondo me sentí mal.― Kagome le escuchaba con atención, mientras más le decía más creía que se trataba de su cuñado.― Me siento feliz cuando lo veo, sí escuchó su voz y mi corazón late mucho cuando está cerca de mí, jamás me ha tomado de la mano o dicho algo lindo, quiero saber si siente lo mismo que yo por él.
― ¿Acaso es...
― ¡Kagome ya llegue!
Inuyasha había llegado en mal momento, ¿No pudo tardarse cinco minutos más?, pensó Kagome.
― Pase por lo que me pediste y mira a quien me encontré.― iba diciendo mientras se acercaba a la sala, para dejar ver finalmente a su hermano.
― Sesshoumaru bienvenido.― saludo Kagome.
― Rin, no sabía que estabas aquí.― dijo Inuyasha, por eso Kagome le pidió que llevara una tarta.― Espero no te incomode la presencia de éste sujeto, supongo que ya estas fastidiada de verlo casi todos los días.
― No se preocupe Inuyasha-sama.
― ¡Deja de llamarse así! Solo Inuyasha.
― ¡Perdón!― se disculpó avergonzada, no se sentía muy cómoda llamarle sin honorifico, sentía que no se conocían lo suficiente.
― No te preocupes. ¿Y cómo están mis bebés?― preguntó a los niños que estaba moviéndose enérgicamente, querían que su padre les prestará atención.― ¿Me extrañaron?― los cargó y se sentó con ellos en el sillón.
― Inu, vamos a poner la mesa.― le pidió Kagome.
― Quería estar con mis niños.
― Yo le ayudo a Kagome.― se ofreció Rin, de esa manera no estaría nerviosa por la presencia de Sesshoumaru.
― Hoy tenía planeado dejarles los obsequios a tu esposa y tus hijos...
― ¿No puedes llámeles "mis sobrinos"?― interrumpió Inuyasha.― Se que no nos llevamos lo que se dice bien, pero ellos van a crecer y te llamaran tío, no quiero que sufran por tu culpa.
― ¿Desde cuándo tan maduro?.― preguntó queriendo burlarse.
― Cierra la boca.
― En la bolsa están los regalos, me tengo que ir.
― ¿No te quedas a comer?.
― Tú mismo lo dijiste, no quiero incomodar a Sakuraba.
― ¿Y desde cuando te ha importado eso?.― jaque, se había vengado.
― La mesa esta lista.― dijo Rin al entrar a la sala, no dejándole otra opción a Sesshoumaru que quedarse.
La comida paso con tranquilidad, pero ya en el postre, Inuyasha recordó la razón por la que su padre le había llamado el día anterior.
― Kagome ¿Sabías que este tipo hizo que Rin repitiera la propuesta para la piscina? Y casi provoca que ella renuncie.
― ¿Por qué?.
― No le gustó, quería algo formal, pues deja te digo hermano, a nuestro padre le gusto como quedo al final.
― Rin ¿Por qué no me dijiste?― preguntó Kagome a su amiga, la pobre debió pasar toda una odisea a causa de su cuñado.
― No tenía importancia y no quería molestarte.
― ¿Y tú cuando te enteraste?― preguntó ahora a su esposo.
― Ayer, mi padre me lo contó, también me dijo que no quiere que le des más trabajo del necesario a Rin.― dijo al ver a su hermano.― Llegó a sus oídos que la llevaste a que te ayudara a escoger el regalo de los gemelos.
― No se preocupen por eso, lo hice con gusto.― intervino Rin, no quería que hubiera problemas.― Yo conozco a Kagome bien como para saber lo que le pondría dar a sus hijos, fue un favor.
― De ser así, está bien, pero mi padre no quiere que se repita, y por eso, regresará a la oficina por dos semanas.
― ¿Qué él qué?― habló finalmente exaltado.
― Te lo advierto por cortesía, él no quería que te lo dijera, era "una sorpresa".
― Ahora mismo lo voy a ver.― dijo al levantarse e ir por su abrigo, seguido por Inuyasha que se levando para despedirle.
― ¿Tu padre cómo se enteró?― preguntó Kagome una vez que Inuyasha regreso.
― Por Kagura, ella le dijo que Sesshoumaru había llevado a Rin como su asistente. Y Jaken le dijo lo del incidente de la piscina.
― Ya se despertaron.― dijo Kagome al escuchar llorar a sus bebés.
― Yo voy, quédate con Rin.― se ofreció Inuyasha al intuir que ambas necesitaban platicar.
― No te preocupes, estoy segura que Sessho no se la cargará contra ti.― dijo Kagome al intentar animar a Rin, seguramente ella estaba nerviosa por lo que pudiera pasar.
― Eso no me preocupa.― admitió un poco decaída.
Una parte en Kagome le decía que la persona de quien Rin habló era Sesshoumaru, pero bien podía estar confundiéndose a causa de los problemas que ambos habían tenido en el trabajo.
Tal y como dijo Inuyasha, Toga regresó a la constructora, pero Sesshoumaru llevaba una semana sin presentarse, aquello tenía preocupada a Rin, le mandaba mensajes para saber de él y solo le contestaba "No te preocupes" o "Estoy bien". Vio la hora y en 10 minutos era su salida, guardaba sus cosas y se colocaba su abrigo cuando su celular sonó, era una mensaje de Sesshoumaru "Necesito que me traigas unos archivos, Jaken los dejo con Goro, él ya tiene orden de dártelos y llamarte un taxi". Una parte de ella estaba feliz, le vería de nuevo, pero por otro lado, tenía flojera, quería ir a casa y acurrucarse en el kokatsu.
Recogió los archivos y subió al taxi que ya la esperaba. Esa era la primera vez que iría al apartamento de Sesshoumaru, se sentía nerviosa y sus manos le sudaron más bajo los guantes. Al llegar al edificio se sorprendió por lo alto que era, tenía unos doce pisos, en el lobby un guardia le indicó el piso y letra de departamento, subió por el ascensor hasta el piso once y ver la puerta "B" no fue difícil, por piso solo había dos puertas.
Solo tocó una vez y Sesshoumaru no tardo en abrirle. De inmediato su rostro de tiñó de rojo, él tenía el cabello revuelto y la su camisa medio abierta y desfajada, parecía que se acaba de levantar de una siesta.
¡Kami! Se veía tan malditamente sexy.
― Traje los papeles que pediste.― le ofreció las carpetas intentando distraerse.
― Ya no los necesito, déjalas en la mesa de la sala.― dijo al ofrecerle entrada.
― ¡¿Hiciste qué vinera en vano?!― gritó al seguir en la entrada.
― Que pases.― la jaló de la muñeca obligándola a entrar, él mismo debió cargar las carpetas y llevarlas hasta la sala.― Tu visita no será en vano, quiero que hagas de comer.
― Ni siquiera lo pides amablemente.― le reprochó Rin inflando sus cachetes molesta.― Además, podrías pedir a domicilio.
― Eso eh comido los últimos días y... ¿Podrías hacer algo de comer, por favor?
― Eso está mejor ¿Qué quieres?.― preguntó con llena de felicidad.
― Lo que puedas hacer con lo que hay.
Sesshoumaru guió a Rin hasta la cocina, de inmediato ella se buscó en todas las gavetas y en el refrigerador para ver qué era lo que él tenía, no tenía mucho ¿Qué podía hacer con algunas verduras, tofu, tallarines y un poco de cerdo? Ahora que lo recordaba a Sessho le gustaban las comidas calientes en invierno, ¡Eso era! Prepararía Nabe. Lavó y cortó las verduras, luego las hecho en una olla y mientras tanto asó el cerdo.
― Sessho ¿Dónde tienes la sal?― no la veía por ningún lado.
― Justo aquí.― dijo al abrir una gaveta alta y bajar un frasco blanco, Rin frunció el seño, odiaba ser tan pequeña.
― Gracias ¿Mañana ya regresas a la oficina?― preguntó al voltearse y ver la olla.
― ¿Tanto me extrañas?― una sonrisa maliciosa se formó en su rostro.
― No voy a contestar.― no le iba a dar ese gusto, le castigaría por hacerla ir a su casa con una mentira, le pudo decir la verdad y ella gustosa iría.― ¿Qué haces?― preguntó nerviosa al sentirlo a su espalda muy junto a ella.
― Quiero mi respuesta.― dijo mientras se inclinaba y depositaba besos a lo largo del cuello de Rin.
― Pudiste decirme la verdad y hubiera venido.― intentaba concentrarse en la comida que se cocía frente a ella, pero le era difícil.
― Me gusta molestarte.― admitió al abrazarla por la cintura y morderle levemente el cuello.
― Me dejarás marca y...
― Usa bufanda, sigue nevando.― dijo al restándole importancia.― Pero si no quieres que siga, contéstame.
― Si lo hago, te extraño.― admitió y no pudo evitar suspirar al sentir la lengua de Sesshoumaru pasar por su clavícula.
Al escucharla no se permitió perder más tiempo, la giró y la subió en la encimera del centro. Enterró su cabeza en el cuello de ella, le besó cada centímetro de su nívea piel, sus manos se introdujeron bajo su blusa y subieron hasta donde estaba el broche del sostén.
Rin se sobresalto en el momento que sintió su sostén aflojarse, sintió miedo de dejarse llevar por las sensaciones que le provocaba Sesshoumaru y le apartó solo un poco, era la primera vez que le veía agitado y sonrojado, aquella visión le provocó más calor y aumento cuando vio que no le quitaba los ojos de un punto en especifico. Bajo su vista y vio alarmada que los primeros botones de su blusa estaban abiertos.
Cuando ella le separó de él gruñó molesto, pero al alejarse un poco, su mirada dorada se deleito con los senos de Rin que se notaban más por dos cosas, la primera: la blusa estaba casi desabotonada; y la segunda: el sostén se había bajado lo suficiente. Le terminó de abrir la blusa y la recostó sobre la encimera, sobresaltándola de nuevo. Sin perder más tiempo le beso desde el estómago y fue subiendo hasta el valle de sus senos, mientras sus manos intentaban con desesperación bajarle el pantalón.
Rin gimió al sentir el calor de los besos de Sesshoumaru sobre su vientre, arqueando la espalda, escuchó el sonido de algo romperse y luego de un objeto metálico caer, no le prestó importancia, era más atractivo concentrarse en los besos del chico.
― Sessho...― gimió ya no pudiendo más con el remolino de sensaciones que nacían en su cuerpo.
― ¿Por qué tenías hoy que usar pantalón?
― Estaba nevando ¡Ah!― grito al sentir que él le había dado un pequeño mordisco.
Ya había logrado bajarle hasta las caderas el pantalón, ahora solo le quedaba quitárselo, pero en ese momento tenía el suficiente espacio para que una de sus manos entrara entre los pantalones.
― ¿Qué haces?― preguntó nerviosa al sentir que la mano de él peligrosamente en el borde de sus pantis.
― Castigarte.― sonrió perversamente y fue bajando su mano por adentro de la tela.
― ¡No!... Sessho, eso no...― pidió intentando alejarse, pero él la tenía bien aprisionada.
― ¿Me tienes miedo?
― Nunca, pero...
― Entonces cállate y no cierres las piernas.
Primero volvió a besarla y al sentirla perderse de nuevo, bajo más su mano, ya podía sentir la calidez de ella, la volvería loca, le haría gritar su nombre y no la dejaría irse en todo el fin de semana. Aquel era un excelente plan, pero cuando estaba por iniciar con su tortura, el timbre sonó, lo ignoró y se dispuso a continuar su camino, pero volvió a sonar volviéndose más insistente.
― ¡Kuso!― le jaló para ponerla de pie y le ayudo a subir su pantalón.― Ve al baño y arréglate.
Rin estaba nerviosa y casi en shock, pero logró hacerle caso y fue al baño, se miró en el espejo y tenía todo el torso rojo, un pequeño moretón ya se comenzaba a formar en su seno izquierdo y su cabello estaba enredado. Estuvo a punto de acostarse con Sesshoumaru y alguien debió llamar a la puerta. ¡Quería llorar por la frustración!
Molesto se arregló la ropa, tenía suerte de llevar un pantalón holgado, porque si no, su excitación sería más que evidente. Fue hasta la puerta, encontrándose con la persona menos deseada en esos momentos.
― ¿Qué haces aquí?― preguntó de mala a la mujer frente de él.
― Me enteré que discutiste con tu padre y ahora no vas a la oficina.― dijo aquella mujer y entró sin ser invitada.
― Madre, no es buen momento.― le sacaría de su casa y si tenía suerte podía seguir con lo suyo con Rin en la cama.
― ¿Por qué no? ¿Te gusto mi regalo?.― no había recibido ni una llamada de agradecimiento por los chocolates.
― No me gustan los dulces.
― Cuando eras niño los adorabas.
― Pero ya no.
― ¿Y esto?― preguntó al ver colgado un abrigo de mujer.
― Es de una chica que me trajo algunos papeles de la oficina.― dijo al señalar las carpetas que estaban en la mesa de centro.― Pasó al baño.― escuchó pasos y vio a Rin que se acercaba a paso lento.― Sakuraba ven, ella es mi madre.
Rin caminó hasta quedar frente a ambas personas, la madre de Sesshoumaru era hermosa, tenía un porte fino, elegante, frío y calculador, igual que su hijo.
― ¿Solo te vino a dejar unos papeles?― preguntó incrédula.
― Sí, y ya se va.― dijo Sesshoumaru al ofrecerle a Rin su abrigo, quien lo cogió y estaba poniéndoselo cuando la mujer le llamó.
― Ven niña, soy Meidou Irasue.― dijo al ofrecerle asiento en el sillón.
― Mucho gusto, Sakuraba Rin.― se presentó sin moverse de su lugar.
― Está nevando, quédate un rato más, luego te puedo dejar en tu casa.
― Ella ya se va madre, en la recepción le pedirán un taxi, no quiero tener que pagarle más horas extras.― debía alejar a Rin de su madre, no sería bueno que ella se encaprichara con la castaña.
― En ese caso yo también me voy y la llevo.― dijo decidida y se puso de pie.
― ¿Ahora ya no quieres hablar?― preguntó Sesshoumaru al interponerse en el paso de su madre.― Puedes irte Sakuraba.
― Con permiso, buenas noches.― se despido de madre e hijo, aquello fue incómodo en muchos sentidos y estaba aliviada de poder irse.
― Mi hijo amado igual a su padre y su medio hermano, enamorarse de una empleada.― dijo con burla al recordar que Toga la dejo por la hija del que era su jefe de seguridad.
No le guardaba rencor realmente a su ex esposo, su matrimonio no iba bien, ella tenía sus quereres y solo seguían juntos por Sessho, pero una vez que comprendieron que en realidad lo de ellos no tenía salvación, se separaron.
― Te creí con mejor gusto.
― Me entero que te le acercaste, la lastimas o...
― No soy un monstruo, jamás haría algo que lastimara a mi amado y único hijo. ¿Estabas cocinando?― preguntó al oler la comida.― Ya que no me dejaste conocer a tu ¿Novia? Me quedo a comer.― fue a la cocina y se encontró con una olla hirviendo, en el suelo había un frasco roto de lo que parecía soya, un tazón metálico, restos de verduras y algunos huevos.― La cocina no se te da, haces un desastre.― dijo a su hijo al ir a apagar la estufa.
Sesshoumaru resopló, había olvidado que en la cocina había un pequeño desastre, pero luego no pudo evitar sonreír un poco, no debía olvidar repetir aquel desastre con Rin.
Inuyasha estaba esperando en la oficina de su hermano a que Rin le llevará la cámara que Kagome guardaba en el trabajo, la que tenían en casa se había descompuesto y ella quería tomarle fotos a sus hijos con los sacos que les dio su tío. Se estaba aburriendo, Sesshoumaru no decía una sola palabra, mejor hubiera pasado directo a buscarla, pero fue a verlo y él le llamó a Rin pidiéndole que se las llevará. No dejaba de observar a su hermano, algo raro estaba pasando, actuaba raro.
En cualquier otra ocasión lo hubiera corrido de la oficina y le hubiese mandado a buscar la cámara personalmente, pero ahora le daba la impresión que le alegró cuando le comentó de la cámara. Si no lo conociera diría que quería una excusa para ver a Rin. Escuchó que la puerta de la oficina se abría y vio entrar a Rin.
― Aquí está, perdón por la tardanza, no la encontraba.― dijo al dársela a Inuyasha.
― Gracias.
― Me saluda a Kagome y a los gemelos, espero poder verlos de nuevo, son un amor y si necesitan que alguien los cuide un día o una noche que quieran salir, pueden pedírmelo yo los...
― Rin, necesito que me escojas las mejores fotos de la piscina.― interrumpió Sesshoumaru, no quería que ella siguiera hablando tan ameno con el idiota de Inuyasha.
Rin le miró nerviosa, le había llamado por su nombre frente a Inuyasha, ¿Se habría dado cuenta?. Deseaba que Inuyasha no lo hubiera notado.
Inuyasha no salía de su asombró, Sesshoumaru no llamó a Rin por su apellido. Observó a ambos, ella tenía las mejillas rojas y estaba nerviosa, por eso hablaba tanto; por otro lado, Sesshoumaru seguía tan inmutable como siempre, pero veía a Rin a los ojos... Le bastaron solo otros segundo para que su cerebro hiciera conexión.
― Ella te gusta ¿Verdad?.― preguntó casi de inmediato cuando Rin se fue de la oficina, pero su hermano no le contestó.― ¡Sesshoumaru!― casi le gritó para alterarlo.
― ¿Qué quieres?
― Que Rin te gusta.
― No digas tonterías.
― No hay nada de malo en que ella te guste, es una linda chica.
― No lo entiendes, se supone que debo procurar el éxito de la constructora y eso solo se lograría si nos fusionamos con la empresa de materiales "Gunsen".
― ¿Y desde cuando el gran Sesshoumaru necesita a otros para tener éxito?― escuchó a su hermano gruñir, le había dado en su orgullo.
― Si no piensas tener nada serio con ella no le des más esperanzas, deja que se busque a algu...
― Ya tienes lo que viniste a recoger, largo.― le cortó visiblemente furioso.
― Después de la muerte de Kikyou no quería creer que hubiera alguien que la pudiera reemplazar, alejaba a Kagome porque ella me ponía feliz, me dio miedo el ver que ella se había vuelto más importante de lo que fue alguna vez Kikyou, cuando me enteré que podía no verla nunca más me aterré, no quería que se fuera... Podemos negarlo pero somos parecidos, no mostramos fácilmente nuestros sentimientos, pero aprendí a hacerle ver a Kagome que la amo... Sé que Rin te ama, te mira como Kagome me mira, ella solo necesita que de vez en cuando le des alguna caricia, la sujetes de la mano o la abrases, si lo haces ella estará feliz... Y no tengas miedo de abrirte con ella. No la pierdas.
Inuyasha se levantó y salió de la oficina, por ahora mantendría el secretó, incluso de Kagome. Solo esperaba que el terco de Sesshoumaru hiciera lo correcto.
No podía creer todo el trabajo que tenían, debía organizar el equipo que se encargaría de la construcción de una pista de atletismo en una escuela, verificar las cotizaciones con varios proveedores de materiales y organizar una reunión con la compañía Gunsen. Se recargó en su silla y se dispuso a descansar un poco, pero aquello no se pudo, Jaken había entrado.
― Jefecito ¿Qué debo hacer con Sakuraba?
― ¿Hacer con qué?― no entendía de que le hablaba, no había pasado nada malo con Rin, ella nunca daba problemas.
― No vino a trabajar y no llamó.― Sesshoumaru abrió los ojos de golpe, pero logró mantener la calma.
― Es la primera vez que lo hace, cuando venga le llamaré la atención.― dio como solución.
― Con todo respeto, es muy blando con la chiquilla, en ocasiones se sale y regresa ya tarde, teniendo el descaro de checar su salida tarde y usted le paga horas extras.
― ¿Me estas cuestionando Jaken?― preguntó enojado, no estaba de humor para que le discutieran.
― Yo solo digo que...― intentó explicarse pero estaba nervioso, su jefe estaba hecho un demonio furioso en esos momentos.
― Si te digo que se las pagues, se las pagas, se va porque le mando hacer encargos.
― Para eso tiene a los mensajeros y...
― Jaken.― le nombró en advertencia, no iba a permitir que le siguiera repelando.
― Varios empleados me han reclamado por ese hecho y no sé qué decirles.
― Bien, descuéntale el día.― aceptó de mala gana, no quería que Rin tuviera problemas con sus compañeros, luego él le haría un cheque pagándole las horas.― Sí es todo, largo. Tengo mucho trabajo.
Espero un tiempo prudente para asegurarse que Jaken se había ido y cogió su celular, le llamó a Rin, necesitaba saber que nada malo le había pasado. Marcó unas veinte veces en quince minutos, observó los pendientes que tenía en el escritorio y se dio cuenta que si no verificaba que Rin estuviera con bien no podría concentrarse.
Miles de gracias por los mensajes, me pone feliz que les guste, tenía mis dudas al escribir con esta pareja pero creo que no me va tan mal :P.
Y Sí. Lo de "Bonitos y Gorditos" lo puse por los "Pingüinos de Madagascar", no pude evitarlo XD.
18/10/2015
Palabras aprox: Word: 4,615.
Palabras Acumuladas aprox: 17,445.
Por los dioses, veía lejano llegar a minimo de 10mil palabras y ahora ya las pase.
