Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.

+.+.+.+.+.+.

Variables:

Mamá, termo, pintura de cabello, pastillas, enjuague bucal, pintura, pasta de dientes, regla, lentes, puerta.

*Invierno.

*Cafetería, cocina, zoológico, acera, florería.

*Café, azul, amarillo, negro.

+.+.+.+.+.+.

ADVERTENCIA:

Leer el capítulo bajo su propio riesgo, el contenido de este escrito puede producir sonrojos excesivos, mordidas de labios, coche de neuronas y la muerte de algunas, en casos graves hemorragias nasales y gritos.

No es broma, Ni simulacro, repito, No es broma, Ni simulacro.


7. El Tornado se Desata.

Se estiró en su cama con pereza, no quería salir de entre las cobijas, sacó una mano de la calidez de la cama y cogió del buro su celular que hacía un pitido indicando "batería baja". Bostezo y fue enfocando su vista lentamente a la pantalla del aparato, pero al ver la hora el sueño se le fue y se levantó olvidando el frío ¡Las 12:42! ¡Se había quedado dormida! ¿Cómo es que le había pasado? Desde que terminó la universidad no le ocurría. Debía ser por el antigripal que tomó antes de dormir, se había sentido con dolor de cabeza y malestar en la garganta, no quería faltar y no ver a Sesshoumaru, pero al final no sirvió de nada, había faltado.

Se levantó y fue a la cocina, se prepararía algo de "desayunar", sin embargo por la hora eso ya no podía ser llamado así, qué más daba, su estómago gruñía, comería algo y luego a bañarse, ya no tenía caso que fuese al trabajo.

Una hora después estaba sentada en el sillón, con las piernas arriba de este y cubierta por una cobija. Ya que no fue al trabajo aprovecharía para disfrutar su día, pasaba los canales buscado qué ver, en uno de ellos estaba terminando una película que no era de su agrado, pero en 10 minutos iniciaba otra que le gustaba. Fue a la cocina y puso en el microondas una bolsa de palomitas, faltaban 28 segundos para que terminaran de reventar, cuando sonó el timbre. Tal vez era el cartero, había pedido por internet una snuggie.

― Sessho.― se sorprendió al verlo en la entrada, en ningún momento pasó por su cabeza que fuese él.

Después de aquellos segundos de tortuosa espera, Rin abrió la puerta y Sesshoumaru al verla sana y salva, no pudo controlarse por más tiempo, con una mano la sujetó por la cintura y con la otra su rostro, solo se permitió mirarla a los ojos un segundo y la beso, los hizo entrar a la casa y cerró la puerta tras de ellos.

Todo su cuerpo temblaba por la angustia que le hizo pasar Rin, sí ella no abría, no sabría dónde comenzar a buscarla y eso lo alteraba más. Pero ella abrió la puerta, ahora debía intentar calmarse y que mejor manera para ello, que besándola, aunque ahora su cuerpo temblase de excitación.

― ¿Por qué no fuiste hoy? ¿Por qué no contestabas?― preguntaba al separarse un poco y aprisionarla contra la pared derecha del recibidor.

Rin suspiró al intentar recuperar el aliento. Cuando lo vio en la entrada y en un segundo ser aprisionada por él, se sintió intimidada, solo ahora se daba cuenta de la gran figura que era Sesshoumaru. Sin esperárselo él la besaba con exigencia, podía sentir el cuerpo de él temblar y a cada caricia se relajaba un poco. Cuando el beso terminó, estaba acorralada contra la pared y era observaba con esos penetrantes ojos dorados que exigían una explicación por su ausencia.

― Porque me quede dormida y olvide cargar en la noche el celular, me desperté al escuchar la alarma de batería baja.― se disculpó apenada, Sessho había ido hasta su casa porque estaba preocupado, ella le preocupaba y no pudo evitar sentirse feliz.

― ¿Solo por eso?― quería dejar de pensar que había otra razón.

Por su mente se había pasado la posibilidad de que ella fuese a renunciar o que su madre a pesar de prometer no acercarse lo había hecho.

― En verdad, tomé un antigripal y creo fue muy fuerte para mi.― explicó dándole una sonrisa.― Vamos a la sala ¿Quieres té?― ofreció al querer salir de aquella posición tan... Peligrosamente excitante.

― ¿Qué es esto?― preguntó al ver un obsequio en la pequeña mesa del recibidor junto a ellos.

― Es para el hijo de la señora Hibiki, el sábado es su cumpleaños, en ocasiones él me ayuda a sacar la basura.

― Espero su hijo tenga 5 años.

Rin sonrió emocionada, Sesshoumaru se había puesto celoso. Era la primera vez que lo veía celoso, no, realmente no era la primera vez, cuando salió con Ryu también lo estaba.

― Tiene 8.

Sesshoumaru esbozo una ligera sonrisa, se estuvo preocupando por nada, Rin era suya y nada ni nadie se la iba a quitar, después de todo ¿Quién era mejor para ella que él?. La observó allí, acorralada contra la pared, la tenía a su merced y ya que los dos tenían la tarde libre, porque sí, ya no regresaría al trabajo ese día, mañana ya se encargaría de sacar toda aquella carga. Ahora aprovecharía lo que dejaron inconcluso en la cocina, la cogió del mentón y la beso, en un pestañear Rin tenía las piernas al rededor de su cintura, mientras él se ocupaba por dejar besos a lo largo del cuello de ella.

No evito gemir al sentir la dureza de Sesshoumaru contra su intimidad, como pudo le quito su saco y aflojó la corbata, mientras se frotaba contra la entrepierna del chico, logrando que gruñera y la aprisionara más contra la pared.

+ ¡Rin! ― se escuchó que gritaban mientras tocaban el timbre

Se detuvieron pero no se separaron, no podían creer la suerte que tenían. Aún así, Sesshoumaru ya había tomado una decisión, no permitiría que les jodieran el momento de nuevo.

― Es Miho.― susurró Rin al reconocer la voz de su amiga.

+ ¡Rin! ¿Estás en casa?― ahora era la voz de Sora.

― No hables.― pidió el chico contra los labios de ella.

+ ¡¿Estás bien?!― gritó Himawari.

+ No veo a nadie.― dijo Sora al intentar ver por las ventanas.― Pero la tele está encendida.― al escuchar eso Rin se mordió el labio, solo esperaba que no insistieran más.

+ La puerta trasera.― sugirió Miho, pero tampoco veían a alguien.― Tal vez esta en el baño.

+ Llamemos más tarde, tenemos que regresar al trabajo.― Himawari estaba nerviosa, no quería llegar tarde y les descontaran de la paga.

Las escucharon irse y Sesshoumaru dejó a Rin en el suelo, logrando desconcertar a la castaña.

― ¿Se... Sesshomaru?― preguntó confundida.

― Que sea la última vez que faltas y no me llamas de inmediato para decirme la razón.

― Lo prometo.

― Me metes en líos y Jaken debió descontarte el día.

― Comprendo.

― ¿Hasta cuándo volverá a estar largo?― preguntó al pasar sus dedos por el cabello de Rin.

― Un año, ¡No desesperes!― se apresuró a decir al verlo apretar los dientes.― Ya no lo tengo arriba de los hombros... Vamos por el té.

― No quiero un té, te baje para reclamarte por los problemas en que me metes y...― de nuevo la pego a él al sujetarla por la cintura con ambas manos.― Para que me digas donde está la recámara.

― Sessho...

― Yo no tengo problema en hacerlo aquí, te podría llevar al sofá pero las cortinas están abiertas, alguien puede vernos y una cama es más cómoda.― explicaba al besar a Rin en el cuello.

― Por el pasillo al fondo.

Sesshoumaru la alzó e hizo que le rodeara con las piernas, la beso en la boca de manera exigente y la llevó a la recámara. Entraron a la recamara, la cama estaba en medio de la habitación, el único pero que él le encontró, era individual, pero ya se las arreglaría para acomodarse, no iba a dejar pasar otra oportunidad.

Sin delicadeza alguna dejo caer a la Rin en el colchón, se quito desesperadamente el cinturón y la camisa, sin dejar de verla, ella le observaba expectante, con nervios, pero ansiosa. Entonces como ágil cazador que a acorralado a su presa, se poso sobre Rin.

― Solo tienes esta oportunidad para decirme que me largue, porque no pienso detenerme ¿Entendiste?.

Sin proponérselo, Rin bajo la mirada dudando en qué contestar, le invadían los nervios, miedo e inseguridad; no creía poder estar a la altura de la naturaleza apasionante que Sessho le había demostrado en otras ocasiones, pero... ¡Lo amaba y daría lo mejor de ella!.

― Quiero que te quedes.― ni bien terminó la frase cuando Sesshoumaru ya la estaba besado, al verla bajar la mirada, se arrepintió de haberle dado esa opción, pero cuando comenzó a sonreír antes de contestarle, supo que ella ya era suya.

Fue abriendo los botones de la blusa de Rin y apenas tuvo a su alcance aquellos apetecibles senos, no perdió tiempo en besarlos y bajar el sostén que le impendía un contacto más directo. Comenzó lamiendo uno y masajeando el otro, turnándose entre los dos montes hasta que decidió que era tiempo de hacerla gritar. Subió sus labios y la beso, quería que se perdiera en aquel demandante beso para que no se sobresaltara al llevar una de sus manos entre sus bragas.

Rin estaba tan pedida en el placer que le brindaba Sesshoumaru que cuando él introdujo sin aviso alguno un dedo dentro de su entrepierna, mordió el labio del chico y él gruño de satisfacción, podían llamarlo masoquista, porque le había gustado. Movió con habilidad su dedo, consiguiendo que Rin se lubricara, ahora ya podía entrar y salir sin dificultad, era momento de subir la intensidad. Le bajo las bragas e introdujo un segundo dedo en aquella chorreante cavidad, Rin retrocedió pero la sujetó con fuerza por las caderas, dejo de besarla y se alzó solo un poco para verla, la visión que tuvo solo sirvió para excitarlo a tal punto que sentía su miembro más duro que nunca. La tenía bajo su dominio con los pechos rojos, respirando con apuro y cada vez que el movía con más premura sus dedos, ella se aferraba a la cobija. Sintió aquellas calientes y húmedas paredes aprisionar sus dedos con más fuerza, su castaña estaba por llegar a su orgasmo y él no podía estar más feliz.

― ¿Estás bien?― preguntó al sacar sus dedos llenos del lubricante natural de ella y Rin solo pudo asentir, tenía muy fresca aquella gran ola placer que la había dejado sin aliento y atontada.― Bien, porque viene la segunda parte.

Rin dejó salir un pequeño grito en el momento que sintió sin barrera alguna, el duro miembro del chico en su vientre, quería mirar, quería conocer aquella parte de la anatomía del hombre que le traía loca de amor, intentó armarse de valor pero no tuvo tiempo, Sesshoumaru ya se había acomodado entre sus piernas y sentía el glande intentar entrar en su cavidad.

Fue entrando poco a poco, sin dificultad alguna, eso le gustó, que Rin no sintiera dolor le subía el ego. Le tomó la pierna derecha y la colocó en su cintura, logrando entrar más, se inclinó sobre ella para besarla antes de comenzar con las embestidas, las leguas de ambos danzaban juntas generando olas de placer, con un movimiento de cadera sacó su miembro solo un poco y lo adentro dispuesto a dejarse envolver por completo por aquella cálida cavidad, pero no pudo, lo intentó de nuevo y obtuvo solo el mismo resultado.

Desistió de sus intentos, si lo repetía o la forzaba solo la lastimaría, la beso y bajo una de sus manos a su entrepierna en un intento desesperado por excitarla lo más que podía, con ello esperaba dilatarla más, al sacar sus dedos los vio con sangre y gruño enojado con él mismo, lo último que quería era lastimarla. Dejo de intentar entrar por completo, por ahora se conformaría con la mitad, pero debía enseñarle a relajarse, no pensaba pasar por aquello de nuevo.

Se aferraba con fuerza a la espalda de Sesshoumaru, todo iba muy bien, no se explicaba porque de un momento a otro sintió dolor, trato de enfocarse en los besos, las caricias en sus senos, en las descargas de placer que iniciaban en su clítoris y recorrían todo su cuerpo, en el cuerpo caliente del chico, pero no era suficiente, el dolor seguía presente, separó más las piernas para ver si con eso él entraba mejor, entró más pero le dolió más.

― Rin...― le llamó con voz ronca, lograr entrar más en ella fue una deliciosa tortura, pero no quería lastimarla.― No hagas eso... Ponlas como las tenías.

― Sessho, yo...― quería llorar, lo que más temía se hacía realidad, ella no estaba hecha para alguien como ese hombre.

― Sé que te duele, por eso te lo digo... Tranquila, haré que lo disfrutes.

Sus embestidas no fueron muy profundas pero si constantes, podía sentir que ella finalmente lo disfrutaba, volvió a llevar una de sus manos a la unión de ambos y con destreza masajeo de nuevo el pequeño botón de placer en ella. Enterró su cabeza en el cuello de la castaña, le besaba el cuello y con la mano libre se sostenía para no dejar caer todo su peso en el pequeño cuerpo de la muchacha.

En el instante que Rin gimió por su orgasmo, se dejó llevar, corriéndose dentro de ella, no dejó de moverse hasta que se hubo descargado por completo, llenado aquel ardiente vientre con su semen.

Estar con Rin era tan placentero, lo mejor que pudo sentir. Recordaba los días en la universidad cuando se enrolaba con alguna que otra solo para calmar sus hormonas o en las vacaciones y disfrutaba de alguna extranjera. Pero nada de eso se comparaba con la mujer bajo su cuerpo, era la primera vez que procuraba que su amante también lo disfrutara o que no le fuera incómodo. Rin era todo para él y el miedo que sintió al no encontrarla se lo hizo saber.

Apartó un par de mechones del rostro de ella, tenía la cara roja al igual que su torso, pero este a causa de sus besos. En sus mejillas había rastros de lágrimas y aún así ella le sonreía. Se inclinó a besarla suavemente, sin prisa y sin intención de provocarla de nuevo. Rin no tardo en quedarse dormida, ya no tenía fuerzas para nada más.

― Eres mía, completamente mía.― dijo al salir de ella y al sentir sus fluidos al rededor de su miembro recordó que debía pasar por la farmacia y comprar condones, porque si, tenía planeado repetir aquello más veces.

Por ahora solo rogaba que la jovencita no resultara embarazada, no era el momento para un hijo.


La última semana había sido un sueño, no podía creer que ella y Sesshoumaru ya se hubieran acostado, no habían hecho el amor de nuevo, no al menos al 100%; únicamente Sesshoumaru se dedicaba a "enseñarle" como relajarse cuando era penetrada, ya recibía sin dificultad tres dedos de él, pero no se comparaban con el grueso miembro del chico. Le había pedido a él que la penetrará de nuevo con su pene, pero le contestó que no lo haría hasta que aprendiera a no ponerse nerviosa cuando estaba siendo penetrada.

Intentó no seguir recordando aquellos encuentros, no porque no le hubiesen gustado, pero el pensar en Sesshoumaru sobre ella, sudado y agitado por el placer, la calentaban y su rostro se ponía rojo cual carbón al fuego. Respiró profundo para tranquilizarse, salió del elevador y fue a su oficina encontrándose con una sorpresa.

― ¡Kagome! Regresaste.― exclamó sorprendida al ver a su amiga colgando su abrigó en un perchero.― ¿Y los gemelos?.

― Hola Rin, ellos están con la madre de Inuyasha, Izayoi insistió en cuidarlos ¿Cómo has estado?.

― Bien, todo en orden ¿Y tú?.

― Algo cansada pero ya era hora de volver.― dijo algo decaída, ese iba a ser el primer día que se separaría por más tiempo de sus bebés.

Rin estaba por preguntar por su repentina baja de ánimo, cuando la puerta de la oficina se volvió a abrir y un confiado Sesshoumaru entraba buscando a su castaña.

― Rin...― apenas dijo el nombre de ella y frunció el seño molesto, había olvidado que su cuñada ya volvía ese día.

― Hola onisan ¿No te alegras de verme?.― saludo Kagome, al ver la mala cara que puso al verla y de inmediato dedujo la razón, habría que ser muy tonto para no darse cuenta.

― Como sea.― dijo intentando mantener su postura de indiferencia.― Necesito que vayan a una casa tomar notas, los dueños van a remodelar el jardín, está es la dirección.― explicó al darle a Kagome una tarjeta.― Y pueden llevarse uno de los coches de la compañía.

Él había planeado mandar a Rin y luego "fingir" un problema para salirse a secuestrarla, pero todo se fue al carajo al toparse con su cuñada.

...

Gran parte de la mañana se la pasaron en aquella casa, nadie de la familia se ponía de acuerdo en qué querían. La esposa quería un jardín zen, las hijas una enorme piscina y el esposo un lugar para hacer barbacoa. Lo bueno es que el jardín era muy grande y lograron distribuir todo lo que querían a la perfección. De regresó a la oficina Kagome ya no podía más con su curiosidad y aprovechó un semáforo en rojo para satisfacerla.

― Rin.

― ¿Qué pasa?.

― ¿Cómo es que han mantenido en secreto su relación?

― ¿Qué re-la-ción? ¿Quiénes?― preguntó nerviosa y su cara se pintó inmediatamente de rojo

― Tú y Sesshoumaru, es un milagro que nadie en el trabajo lo sepa.

― ¿Sería muy malo?

― Para mí punto de vista no, me alegró por ustedes, pero... Es como una regla no escrita que "si eres empleado, no puedes tener nada que ver con el jefe".

― Pero tú eres su cuñada, la nuera del jefe dueño y...― hablaba a toda prisa Rin, por los nervios.

― Lo sé, me refiero a algo sentimental, lo mío fue un poco diferente, pero no por ello menos complicado... Inuyasha no trabaja allí y eso lo hizo un poco más fácil, quiero decir, pueden seguir juntos pero no en el mismo lugar.

― No le veo lo malo, hay compañeros que salen juntos y...

― Es diferente, comenzaran a acosarte, te lo digo porque me paso, creen que tenemos beneficios y de alguna manera lo es, salí antes y volví mucho después por maternidad.

― Pero...

― ¿Lo has hablado con Sesshoumaru?― Kagome arrancó el coche al ponerse el verde.

― Dice que no me preocupe, no quiero dejar ese trabajo.

― Sí te dice eso, confía en él, después de todo, es un Taisho.― dijo con una amplia sonrisa para tranquilizarla.― Dime, el día que se coincidieron en la casa, me estabas hablando de él ¿Cierto?.― Rin confirmó con un movimiento de cabeza.― Ya me lo imaginaba.― Kagome vio una pequeña plaza y entró al estacionamiento.

― ¿Dónde vamos?.― Rin no entendía la razón de haberse desviado.

― Vamos a comer.

― Ya debimos volver, solo nos quedan 10 minutos de comida.

Kagome sonrió maliciosamente y tomó su celular, logrando que un escalofrió recorriera el cuerpo de Rin.

― Onisan, Rin tiene hambre y vamos por una hamburguesa...― no podía creer que Kagome le hubiese llamado a Sesshoumaru.― No quiere ir porque le preocupa que ya tardamos... Está bien, díselo tú... Habla con él.― Kagome le pasó el celular a Rin y lo cogió con nervios.

― ¿Si?

+Ve a comer, no quiero que te desmayes.― dijo masajeándose las sienes, solo había una razón por la cual Kagome había hecho todo aquello, ya sabía que tenía una relación con Rin.

― Está bien.

+ Y Rin, no te preocupes por llegar tarde, yo me encargo.― casi podía verla preocupándose, ¿Cuántas veces le tenía que decir que mientras él estuviera a cargo, no debía preocuparse por tonterías?.

― Gracias.― contestó con una sonrisa.― Nos vemos luego.

― ¿Todo bien?― preguntó Kagome al verla ya más relajada.

― Vamos a comer.

+.+.+.+.+.+

Le encantaba tener a Rin en su casa, eso le hacía sentir más posesivo hacía ella. Quería pedirle que se mudaran juntos, pero no era el momento, primero debía arreglar algunas cosas de su vida y luego ya podía estar con su chiquilla libremente, sin ataduras. Al verla volver de la cocina, apagó la televisión que realmente no estaba viendo, necesitaba hablar con ella.

― ¿Terminaste?.

― Debe hornearse 15 minutos y podemos comer.― le gustaba hacer de comer para él y se sentía alagada cuando Sesshoumaru se comía toda su comida.

― Ven aquí, tenemos que hablar.― pidió al señalar su pierna izquierda.

Rin obedeció y aguardo a que él comenzará a hablar, estaba nerviosa era la primera vez que le decía aquello.

― Kagura jamás fue nada mío realmente, solo coincidíamos por negocios.― soltó sin preámbulos.

― No tienes que explicarme, yo...― no quería obligarlo a hablar de algo que no quería.

― Tomé la elección de que permaneceríamos juntos y quiero dejar todo en claro.― Rin guardo silencio, dándole a entender que continuara.― La gente dio por hecho que tuvimos algo, en aquella época tome la decisión de demostrarle a mi padre que podía manejar la constructora, le demostraría que era tan frío y calculador como él, poco después ella se fue y sé que pensaron que cambie por ella, pero jamás fue así.

― Cuando ella volvió tú...

― El primer día acepte su invitación por mera cortesía y los demás días solo fueron negocios. No tienes idea de lo frustrante que me era no poder "secuestrarte" para ir a comer.― escucharlo decir eso hizo que Rin sonriera, extrañaba sus salidas clandestinas.― Quiero que te quede bien claro que no pienso separarme de ti.

El corazón de Rin comenzó a latir a mil por hora, allí estaba "la mirada" de la que le habló Kagome, estaba segura que ya la había visto muchas veces pero solo ahora la entendía.

― ¿Eso quiere decir que somos pareja, novios?― preguntó con nervios y miedo al temer haber preguntado una estupidez.

― No preguntes tonterías, ¿Qué otra cosa podríamos ser?.

― Te amo "Maru".― no podía ocultar se felicidad, poco a poco todas sus inseguridades se iban esfumando.

― ¿Qué paso con "Sessho"?

― "Maru" también me gusta.― confesó al darle un casto beso en los labios.

― Ve a ver si ya está la comida, tengo hambre.― estaba avergonzado, Rin lograba derribar todos los muros que ponía para que no vieran sus sentimientos y por extrañado que fuera, no le importaba.

Comieron tranquilamente y ahora Rin estaba por lavar los platos cuando Sesshoumaru llegó por detrás, filtrando sus manos bajo su playera y aprisionarla por la cintura al momento que rosaba con su nariz su cuello.

― Sesshoumaru.― suspiró por el placer que nacía en ella.

― La última vez que estuviste aquí nos interrumpieron, esta vez no.― dijo roncamente al bajar una de sus manos y llevarla hasta la entrepierna de Rin, iniciando una deliciosa tortura sobre el clítoris de la muchacha.

― Pero...― ahogo un gemido cuando se vio invadida por dos de los dedos de Sesshoumaru.

― Me gusta más cuando gimes que cuando hablas.

― Eso no es lindo.

― Te mostraré algo lindo.― dijo al morderle el hombro y llevarla a la encimera del centro, dejándola recargada boca abajo.

Se quitó rápidamente su playera y pantalón, no quería que Rin se le escapara; se posó de nuevo sobre ella, le bajo el pantalón del pijama y las bragas, subió sus manos por la espalda de ella para deshacerse del sostén y mientras luchaba para quitárselo, le llenaba la espalda de besos y frotaba su miembro contra el trasero de la muchacha, arrancándole sonidos de placer.

En el momento que Sesshoumaru le hubo quitado su playera y sostén, sintió el frió del mármol en sus senos, pero no duro mucho tiempo. Él no tardó en tomarlos entre sus manos y acariciarlos, apretando de vez en cuando sus sensibles pezones. Lo que no sabía era que él tenía también otros planes, bajó la mano derecha y la llevó hasta los genitales femeninos, apretando, retorciendo y jalando el pequeño monte de placer de la muchacha. Rin se retorcía, alzaba sus caderas buscando un contacto más directo con el miembro del chico, gritó al alcanzar su primer orgasmo de la noche.

Aprovechando que Rin se encontraba recuperándose, recogió del suelo su pantalón y sacó un condón, colocándoselo rápidamente, para regresar a su anterior posición. Le separó las piernas a la castaña y la penetró, en definitiva ahora era más fácil y ya estaba casi por enteró dentro de su vagina. Pero antes de lograr entrar por completo, Rin se tensó y gritó de dolor.

― Rin, relájate.― no entendía por qué se seguía poniendo nerviosa.

― Pero duele, creí que solo la primera vez...

― Debes relajarte, como te he enseñado, no tienes porque ponerte nerviosa, me gusta lo que veo y definitivamente me gusta lo que siento mientras nos unimos.― Rin soltó un par de lagrimas de pura felicidad.― Respira y relájate, que quiero enseñarte nuevas maneras de placer.

La palabras de Sesshoumaru funcionaron, Rin dejó de estar tensa y de un único movimiento de cadera, ya tenía toda la magnitud de Sesshoumaru dentro de ella. Ahora sí se podía decir que estaba llena, no tardó en ser arremetida una y otra vez por el chico.

Los genitales masculinos chocaban contra los pliegues femeninos y ayudaba a incrementar el placer en ambos. Rin se retorcía bajo el chico, quería que los embistes fuesen más rápidos, pero Sesshoumaru no parecía llevar prisa, sin embargo solo por un momento aumento la velocidad solo por complacerla, pero así como inició, salió de ella, dejándole un vació. Le estaba por protestar a Sesshoumaru pero no tuvo tiempo, él la había subido a la encimera y luego el subió quedando acostado sobre el mármol.

― Ponte sobre mí y empálate tu sola.

― Sessho... No, yo no...

― Claro que sí.― se levantó un poco para cogerla y obligarla a ponerse a horcajadas sobre él.― Empálate.― Rin suspiró, con temblorosas manos sujetó el miembro de él y lo llevó a su entrada, quiso acabar con ello rápidamente, pero el chico la dejó deteniéndola por las caderas.― Despacio, quiero ver cómo va desapareciendo dentro de ti.

Después de lo que parecieron unos largos minutos, tenía el miembro de Sesshoumaru dentro de ella y con ayuda de él, fue meciéndose y luego cabalgaba sobre aquel duro mástil. Los movimientos se volvieron más rápidos, pronto tendría otro orgasmo y no se creía con fuerzas para soportarlo, dejó caer su torso hacía adelante, agradeciendo mudamente que Sesshoumaru le ayudará a mantener el ritmo. Gritó el nombre de su amante cuando el calor acumulado en su vientre estalló.

Se recuperaba de su orgasmo cuando notó que Sesshoumaru seguía dentro de ella, duro como una estaca.

― ¿Por qué no acabaste?― preguntó confundida y él solo le sonrió, salió de ella y se sentó.

― Quiero hacerlo en otro lado.― dijo al quitarse el condón y Rin le observo sin entender.

― Mételo en tu boca.

¡¿Qué quería que hiciera qué?!

― ¿Y si lo hago mal?― en verdad que no estaba convencida de aquello, ni siquiera tenía la teoría.

― Te lo haré saber, primero sostenlo y lámelo como si fuera una paleta o un helado.― Rin obedeció con nervios, pasó tímidamente su lengua por la longitud de aquel pedazo de carne, cerró los ojos e imaginó lo que Sesshoumaru le dijo.― Ahora mete la punta en su boca.― gruñó cuando la boca de ella le envolvió, la veía succionar y lamerle el pene, claro que no lo engullía por completo, pero era más que suficiente.

Estaba por llegar a su clímax, no aguantaría por mucho más y una perversa idea cruzó por su mente. Tratando de mantener el control, sujetó a Rin de la cabeza y le marcó un ritmo, ella estaba tan concentrada en darle placer que no notó que estaba por eyacular, tomándola por sorpresa cuando su boca se vio llena de semen.

― No lo escupas.― ordeno él.― Abre la boca.― ella obedeció cohibida, pero al velo sonreír se sintió orgullosa.― Quiero que lo tragues.― sin rechistar se pasó aquel viscoso liquido.

― Sabe raro.― dijo una vez que se lo paso.

Sesshoumaru le sujetó con ambas manos las mejillas y se inclinó a besarla, no fue un beso sin ánimo de lujuria, fue todo lo contrarío, quería provocarla de nuevo y solo se permitió terminarlo cuando la escuchó jadear.

― Te amo niña chillona.― confesó en el momento que Rin estaba perdida a causa del beso.

― ¿Qué dijiste?― no podía creer lo que había escuchado, porque no había escuchado mal ¿Verdad?.

― Lo que escuchaste.― dijo con una sonrisa divertida y se bajo de la encimera.― Me voy a bañar ¿Te vas a quedar allí?― preguntó al ver que Rin no salía del asombro.

Al escuchar la pregunta de Sesshoumaru bajo de las nubes y corrió tras él sin importarle su desnudez, no fue justo que se lo dijera después de aquel embriagante beso, pero esa era la naturaleza de él.


¡Seeeee! ¡Terminé soy tan feliz! Espero que esto recompense la pequeña brisa del pasado capitulo. Ahora tuvieron doble ración Muajajajajaja.

26/10/2015

Palabras aprox: Word: 4,810.

Palabras Acumuladas aprox: 22,255. ¡Kyaaa! mi limite son 30,000 en el siguiente ya no me extenderé tanto. Tengo que usar esas 7,745 palabras con sabiduria.