Los personajes de Inuyasha pertenecen a la gran Rumiko, yo solo los tomó prestados para poder dar forma a la trama la cual si me pertenece. Todo sin lucro y solo con el afán de entretener.

+.+.+.+.+.+.

Variables:

*Mamá, termo, pintura de cabello, pastillas, enjuague bucal, pintura, pasta de dientes, regla, lentes, puerta.

*Invierno.

*Cafetería, cocina, zoológico, acera, florería.

*Café, azul, amarillo, negro.


ADVERTENCIA:

Leer el capítulo bajo su propio riesgo, el contenido de este escrito puede producir sonrojos excesivos, mordidas de labios, coche de neuronas y la muerte de algunas, en casos graves hemorragias nasales y gritos.


8. Juntos.

Estaba técnicamente sola en la oficina, Kagome debió salir porque los gemelos no querían comer de la formula y llevaban ocho horas sin alimentarse, entonces fue a casa de sus suegros. Y por otro lado, mañana era 14 de febrero y sus compañeras aprovechando la hora de almuerzo fueron a comprar los ingredientes para preparar chocolates o comprarlos ya hechos. Pero ella se quedó, la razón: Su novio odiaba los chocolates.

Hecho en un sobre las fotos de la casa donde harían la remodelación del jardín y fue a la oficina de Sesshoumaru, era una lástima que él tuviese que haber salido y no poderlo ver. Al salir del elevador, la secretaría de Sessho que ya se iba.

― Yukina-san, vengo dejar las fotos que pidió el jefe.

― Niña, voy de salida a comer, entra y deja el sobre, pero no tardes y no olvides cerrar de nuevo la puerta.― indicó al no querer perder su hora de comida.

― Está bien, nos vemos.

Entró a la oficina y fue directo al escritorio, dejó el sobre juntó al ordenador y al salir vio de espaldas a una mujer que no tardó en reconocer, quiso esconderse, entrar de nuevo a la oficina y esperar a que se fuera, pero ya era muy tarde.

Kagura la había visto.

― Hola, ¿No hay nadie?.― preguntó Kagura al girarse y ver a la joven castaña.

― Es la hora del almuerzo.

― ¿Está Sesshoumaru? Tú jefe.― especificó al saber que los empleados no tuteaban al jefe.

― No, solo pasé a dejarle un pedido, ¿Lo buscaba para algo?.― optó por ser amable, y con suerte ella decidiría irse.

― Vine a entregarle un obsequio.― dijo al mostrarle una bolsa de una prestigiosa marca de ropa para hombre.

― ¿Pasa algo malo?― preguntó Rin al ver que Kagura ponía cara de decepción.― Sí gustas puedes pasar y dejarlo en su escritorio.― no creía que Sessho se molestará por haberla dejado entrar y sí lo hacía, ya sabía cómo ponerlo contentó.

― Quiero dárselo en persona ¿Tardará mucho?.

― No lo sé, el almuerzo termina en 20 minutos y Yukina podría saber.

― ¿Podría pasar ese rato contigo?

― ¿Conmigo?.― preguntó sorprendida, ¿Por qué quería estar con ella?.

― Por favor, no quiero estar aquí sola.

― Está bien.― solo serían unos 15 minutos, no era mucho, podía manejarlo.― Debemos bajar.― indicó al caminar al elevador.

― Por cierto, soy Gunsen Kagura, puedes decirme solo Kagura.― se presentó al cerrarse las puertas del elevador.

― Soy Sakuraba Rin, dime Rin.

Con los nervios a flor de piel Rin guio a su acompañante, una vez más se repitió que no era mucho tiempo, en cuanto diera la hora la acompañaría de regresó y ya sería asunto de Yukina.

― Toma asiento.― le ofreció la silla de Kagome al no tener otro lugar y sacar su caja de obento.― ¿Gustas?― preguntó al ofrecerle de su comida.

― No gracias, come tú, con confianza... Sesshoumaru te lleva en ocasiones a que le acompañes ¿Verdad?.― Rin asintió no queriendo dar muchas explicaciones y parecer sospechosa.

― Debe ser difícil para ti soportar a alguien como él.

― No tanto, Inuyasha me ha dado algunos consejos.― mintió intentando ser convincente.

― Lo olvidaba, eres amiga de la cuñada. Aún así, Sesshoumaru no es una persona fácil de tratar.― Rin se metió a la boca un onigiri, de esa manera no se veía obligada a responder.― ¿Sabes con quién sale?.

― ¡¿Cómo?!.― casi se atraganta con su comida.

― Se que sale con alguien, acepta mis invitaciones a comer pero siempre está pensando en otra persona, en una ocasión estaba muy molesto, jamás lo había visto que dejase ver su enfado... Creo que ese día discutió con "ella" y sin darse cuenta dijo en voz alta "No tenía que cortarlo".

¿"No tenía que cortarlo"? ¡Kami! Fue cuando tomó la mala decisión de cortarse el cabello.

― No sé nada de eso.― mintió descaradamente y comenzó a comer las verduras.

― Ustedes dos son muy cercanos, me he dado cuenta, prométeme que no le dirás nada de esto.

Los notaba cercanos y sospechó que ella sería quien conquisto a Sesshoumaru, pero descartó la idea casi de inmediato, al observar a la muchacha y su lugar de trabajo que era colorido, con estampas infantiles y fotos de pingüinos bebés, con todo ello se percató que Rin era alegre, hiperactiva, tierna, soñadora e inocente; todo lo contrario a como debía ser la persona ideal para Sesshoumaru. Debía buscar una persona fría y calculadora, con los pies en la tierra y enfocada al éxito.

― ¿Decirle qué?.― ¿Qué le había ido a interrogar por su novia?.

― La razón por la que volví, quería verle una vez más... Desde hace años he estado interesada en él, pero...

― No creo que yo sea la persona más apropiada para...― debía cortarle, no quería escuchar nada de eso, no por los celos, más bien por el hecho de que ella realmente era la novia de Sessho y que había cosas que no debía saber.

― Me das confianza, además necesito hablar con alguien... Jamás logré que fuéramos algo más, todos mis intentos fueron un fracaso y cuando me detectaron leucemia me fui sin decirle nada, mi padre guardo el secreto. Ahora ya estoy mejor, regresé con la intención de intentar ganármelo e intentar ser libre juntó a él, pero era tarde, él ya tenía a alguien.― explicó con la mirada baja, se sentía mejor después de compartir aquello.

― Kagura, en verdad pienso que...― no quería escuchar nada de eso, ahora se sentía culpable, jamás quiso quitarle su felicidad a alguien, y más si esa persona luchó o luchaba contra una enfermedad solo para regresar con la persona que amaba.

― Esta chica es tan importante para él que está haciendo todo lo posible para estar con ella... Mi padre quiere que nos casemos por el bien de las compañías, le hizo una oferta muy tentadora, pero él la rechazó.― Rin quería taparse los oídos, no quería escuchar más, esa era información que no debía saber, sí Sessho no le había dicho nada, no debía saberla por terceros, pero no pudo evitar sentirse feliz por saber que ella era más importante que un jugoso contrato.― Cuando me enteré, me sorprendí enormemente, hace años lo hubiera aceptado, pero ahora lo rechazó a la primera y eso me hizo desear conocer a la chica que le hace feliz.

― Podría investigar un poco.― ofreció Rin al querer salir del apuro, eso le daría tiempo para pensar qué hacer.

― Muchas gracias.


En el cuarto de baño se escuchaban jadeos y el sonido que provocaba el agua al desbordarse de la tina. Y es que no era para menos, dentro de la tina había dos cuerpos gozando de los placeres que se daban mutuamente. Sesshoumaru tenía a Rin sentada sobre sus piernas y de espaldas a él, mientras sus manos masajeaban los senos de la muchacha.

― Rin...― dijo Sesshoumaru contra la nuca de la muchacha y la abrazó más fuerte de la cintura.

― Ya no aguanto más.― no tenía idea de cuánto tiempo llevaban en la tina, ya había tenido tres orgasmos e iba por el cuarto, con cada día que pasaba junto a Sesshoumaru, más se convencía que su novio era una especie de demonio lujurioso.

― Puedes hacerlo, junta las piernas.― le obedeció y Sesshoumaru gruño al sentir su duro miembro ser apretado más.― Se siente mejor ¿Verdad?.― se inclinó sobre ella y aumentó sus embistes.

― Mucho... Es torturante...

― Yo debería decir eso, de esta forma me duele salir y entrar en ti, pero sé que lo disfrutas.

Rin no tardó en volver a gritar y enterró sus dedos en los brazos del chico, en un intento por controlar la descarga de placer que se había liberado en ella. Sesshoumaru le dio un tiempo que considero adecuado para que la muchacha se calmara y salir dentro de ella.

― Hazme acabar.― pidió al sentarse al borde de la tina, recargándose en la pared.

Rin de inmediato se giró y con ambas manos masajeo aquel erecto miembro, subió su vista y lo encontró sonriéndole, eso le dio confianza para cubrir la gruesa carne con su boca antes que se lo pidiera, escuchó a Sesshoumaru jadear y no de se detuvo en su tarea, pero deseaba hacer un mejor trabajo y una idea se pasó por su cabeza.

Estaba muy complacido, en esta ocasión Rin ya había tomado más seguridad y se sorprendió al ella frotarle los testículos. Quiso apartarla no porque no le gustará, quería penetrarla de nuevo, pero no tenía un jodido condón a la mano, no los había llevado porque en el agua la efectividad se reducía y no lo vio necesario. Entonces optó por sujetarle la cabeza y mover sus caderas embistiéndola esperando no provocarle una arcada, sorprendentemente Rin lo resistió bien y recibió en su boca todo su simiente.

― ¿Lo hice bien?― preguntó Rin al haber terminado de tragarse la espesa semilla.

¿En verdad le preguntaba eso? Lo había hecho estupendo.

― Buena chica.― le acarició una mejilla y le sonrió.― ¿Qué quieres cenar? A menos que ya no tengas hambre. ― dijo con una sonrisa lujuriosa.

― Eres un pervertido.― apartó la mirada avergonzada al comprender el doble sentido de aquel comentario.

― Tú lo provocas.

― No me eches la culpa, yo jamás te provoque, fue todo lo contrario.― se defendió, ella nunca se le insinuó o le sedujo, de eso estaba más que convencida.

― ¿Estás segura?.

― Muy segura, no me hubiera acercado tanto a ti de no ser porque te la cargaste conmigo... Y luego...

― ¿Y luego?― preguntó curioso, quería saber lo que ella pensaba.

― Y luego, me di cuenta que tenías "un no sé qué" que me atraía a ti. ¡Pero jamás hice algo para subir tu libido!.

― Solo tienes que ser tú.― dijo al acariciar suavemente el rostro de ella.― Me excita el pensar que soy yo quien te pervierta y que solo conmigo te vuelves tan desinhibida, no quiero que sea de otra manera.― Rin le sonrió, ella igual no quería que fuera de otra manera.― Ve a cambiarte, yo arreglaré un poco y ten cuidado al pisar.― dijo al ver que el baño había quedado parcialmente inundado y las botellas de shampo se habían chorreado.

― ¿Qué pediremos de comer?― preguntó ella al salir de la tina con ayuda del chico.

― Tenía pensado pizza y pasta, la pizza con extra queso.

― ¿Extra queso?.― a él no le gustaba demasiado queso.

― ¿Ahora no quieres con más queso?.

¡Sessho se había dado cuanta que era una adicta al queso mozarela!.

― ¡Sí quiero!

― Ve a cambiarte o te tomare de nuevo.― dijo al recorrer con descaro el pequeño cuerpo de ella.

Rin rió divertida antes de salir del baño, no podía ser más feliz que en esos momentos. Kagome tenía razón, los hombres Taisho siempre estaban al pendiente de las persona que amaban.


Esperaba impaciente en aquella banca del parque, movías las piernas y jugaba con sus dedos, no estaba segura de la decisión que había tomado, pero ya no se podía retractar. Observó a todos lados y no veía a su cita, solo esperaba que sí Sessho se enteraba no se enfadara demasiado. Pronto vio la figura de Kagura acercarse a ella.

― ¿Ella no vino?.― preguntó Kagura al llegar a la cita donde conocería a la novia de Sesshoumaru.

Rin cogió aire y se levantó para ver a la mujer a la cara.

― Soy yo, perdón por mentir ese día pero no sabía qué hacer. Nadie sabe de nosotros y sí por alguna razón escuchaban, lo metería en problemas y no quiero eso, también sé que dijiste cosas que no debía saber e intenté detenerte pero...― explicaba a toda velocidad

― Yo seguí hablando.― le interrumpió al comprender la situación.

― Perdóname, te juró que no le diré jamás a Sesshoumaru algo de lo que me dijiste.― se inclinó levemente a manera de disculpa.

― Tú... ¿Tú le amas?― se había equivocado al deducir que Rin no era quien buscaba, ahora se daba cuenta que no conocía a Sesshoumaru tan bien como creía.

― Demasiado.― contestó la castaña sin dudar y viendo de nuevo a Kagura a los ojos.

― Vamos a tomar un café, hay una cafetería cruzando la calle.

― ¿No estás molesta?― preguntó desconcertada.

― No podía estarlo, aquel día intentaste detenerme y no te escuche, además... Si no me equivoco, te saltaste tu comida por venir aquí.

Rin acepto la invitación y en la comida, Kagura le dio a conocer que se iría de nuevo del país, se iría a conocer el mundo antes que su enfermedad se lo impidiera. De esa manera esperaba poder ser como el viento, libre.


Kagome y Rin regresaban de su almuerzo cuando se encontraron con un alboroto en la constructora, todos los empleados estaban reunidos en la entrada.

― ¿Qué sucede?― preguntó nerviosa Rin, esperaba que nada malo hubiese pasado.

― No lo sé, vamos a ver.― Kagome la tomó de la mano y la guió entre la multitud.

― Kagome, Rin, por acá.― le llamó la voz de un hombre que ambas conocían.

― Inu ¿Qué pasa?

― No sé, mi padre me pidió que viniera, no tuve tiempo de cambiarme.― explicó al señalar su uniforme.

No pasó mucho para que Toga hiciera acto de presencia, en cuanto apareció los cuchicheo cesaron. Sesshoumaru estaba a su espalda y se veía tan sereno como siempre.

― Los he reunido porque tengo un anunció que hacer. A partir de hoy regreso a tomar el puesto de presidente, mi hijo Sesshoumaru será mi asistente, se que se ha desempeñado muy bien en los negocios, pero... Me han llegado rumores de que algunos empelados no están felices con algunas de sus decisiones y por ello disolví temporalmente el puesto de subpresidente, de esa manera será un empleado más...― sobra decir que la noticia tomo por sorpresa a todos.

Inuyasha miró a su hermano intentando averiguar qué pasaba, pero nada en su inexpresivo rostro le daba alguna pista. Kagome le jaló a su esposo de su ropa y cuando le volteo a ver, le pidió una explicación la mirada, pero Inuyasha se encogió de hombros y negó con la cabeza.

― Por otro lado, como saben mi hijo Inuyasha no trabaja aquí.― continuó Toga y todos las miradas se posaron en el nombrado.― No por ello deja de ser mi heredero y quería que estuviera al tanto de todo... Para finalizar, todo seguirá como hasta ahora, no deben preocuparse por su empleo, pueden regresar a sus labores.― dijo para finalizar y poco a poco los empleados fueron a sus labores.

― ¿Qué fue todo eso?― preguntó Inuyasha a su hermano.

― Como escuchaste, el viejo no me cree del todo listo.

― Padre...― llamó Inuyasha al querer un explicación.

― Todo tiene una razón.― interrumpió a su hijo menor.― Vengan, debemos hablar de algo.― dijo con una gran tranquilidad mientras caminaba al elevador.― También ustedes dos.― indicó a Kagome y Rin que estaban guardado su distancia.

Apenas entraron a la oficina principal Inuyasha no perdió tiempo para sondear a su padre, algo le decía que él tramaba algo.

― Ya estamos aquí, ¿De qué nos quiere hablar? ¿Qué fue todo eso allá abajo?.

― Olvide que la paciencia no es una virtud tuya.― Toga suspiró, Izayoi era calmada y él también, no sabía de dónde había sacado su hijo su impaciencia.― Me explicaré... Me cansé de que mi hijo mayor no me presente a su novia y si es por esa tonta "regla" de que no se puede mezclar sentimentalmente con alguien del trabajo siendo el jefe, ya no tiene excusa, ahora eres mi empleado.

Rin instintivamente se sujetó de la mano de Kagome en busca de apoyo, ahora sí que estaba en problemas, habían degradado a Sesshoumaru por su culpa. Kagome le dedicó una mirada de comprensión y le susurró que todo iba a estar bien.

― Padre...― Sesshoumaru le miró espantado, no podía creer lo que su viejo estaba haciendo.

― Te estoy esperando.

― Padre no debería...― interrumpió Inuyasha al conocer el secreto de su hermano.

Toga espero unos momentos y al ver que su hijo no se movía, tomó una decisión. ¿Por qué siempre tengo que intervenir?, pensó al recordar que hace solo unos años atrás debió hacer algo similar, él quería tener nietos.

Kagome dejará de trabajar aquí.― le dijo a su hijo cuando lo vio llegar aquella mañana a la constructora.

¡¿Qué?!.

Tenías que fastidiarla tanto que se va.

Yo... ¿Yo la fastidio?― no podía creer aquello, Kagome siempre se mostraba tranquila con él.

Me imagino, siempre le pones mala cara y eres cortante con ella. Es una lástima que pierda a una excelente empleada.

Nunca fue mi intensión.― dijo decaído, no se había dado cuenta que la trataba de esa manera.

Bueno, ahora tengo que comenzar a ver nuevos postulantes.― dijo Toga al tomar una carpeta con hojas en blanco y engañar a su hijo.

Inuyasha se había quedado congelado, entonces era verdad, Kagome ya no regresaría al trabajo, ella lo había abandonado, ya no la vería de nuevo más, ya no la vería arrugar la nariz cuando se enfadaba o vería sus hermosos ojos chocolate.

Me disculparé con ella, no la perderé.― dijo decidido y salió de la oficina, aunque lo que realmente tenía planeado decir era "no la perderá", su subconsciente lo había traicionado.

Ya habían pasado meses y no veía progreso en la relación de su hijo, a ese paso no vería a sus nietos. Y cuando su hijo entró una tarde a su oficina preguntado por la azabache, ideo otro plan.

Ya se fue, Hoyo la llevó a su casa.― explicó con malicia, la verdad era que los mandó a supervisar la remodelación de una restaurante y les dijo que después de eso no hacía falta que regresarán.

¿Qué él qué?

Ya era tarde.

¿Por qué no me llamó?― ¿Será que Kagome se sentía más cómoda con "Hobo"?

¿Acaso eres su novio para ponerte así? Que yo sepa no lo eres ¿O sí?.

Sin decir nada Inuyasha se marchó, arreglaría aquello de una buena vez, le pediría matrimonio a Kagome.

Toga caminó a paso lento hasta donde estaban las muchachas y le sonrió a Rin para calmarla, la pobrecilla estaba asustada.

― Rin, sé que mi hijo últimamente te arrastra con él, por lo que ¿Tú conoces quien es...

― Has una cena el fin de semana y la llevó.― interrumpió Sesshoumaru en un intento por sacar de aquella escena a Rin.

― ¿Por qué esperar hasta el sábado? Mañana viernes por la noche. Y Rin, estás invitada, saliendo de trabajar yo las llevaré.― dijo refiriéndose a ambas muchachas y haciendo que una vena en la sien de Sesshoumaru se hinchara.― Pueden regresar a trabajar.― estaba complacido, ahora a esperar el día de mañana.

― Padre...― intentó interceder una vez más Inuyasha, cuando las chicas se fueron, pero fue interrumpido por su padre.

― Y espero no llegues tan tarde Inuyasha.

― No lo haré, pero...

― ¿Hay algo que me quieran decir?― preguntó claramente divertido, era la primera vez que alguno de los dos intentaba ayudar al otro.

― Nada, Inuyasha ya debes regresar a tu trabajo, deja de estorbar aquí.― prácticamente Sesshoumaru se llevó a rastras a su hermano, no iba a dejar que se metiera en sus asuntos.


Toga fue a ver a su hijo mayor que le esperaba en el patio delantero de la casa, en cuanto lo vio se dio cuenta que no estaba de buen humor y se preparo para una discusión.

― ¿Y tú novia?― preguntó al verlo solo.

― ¿Cómo quiere que venga conmigo sí tuvo el descaró de traerla usted?― reclamó con enfado a su padre, ese viejo era imposible.

― Eso te pasa por no hablar en su momento.― dijo intentando conservar la serenidad.

― ¿Y darle el gusto? No lo creo.

― No me digas que te avergüenzas de ella.

― ¡No lo hago! Es solo que no quería que interviniera como lo hizo con Inuyasha.

― Lo sabías.― dijo sorprendido de que su hijo se diera cuenta de aquello, y él que pensó que había sido discreto.

― Hago las cosas a mi paso y se la haría conocer pronto, primero quería hablar con ella, no debió intervenir en eso.

― Te "degradé" porque creí que eso querías.― dijo al recordar una discusión que tuvieron días atrás.

Tenían rato discutiendo en la sala de la casa Taisho, Toga invitó a su hijo para hablar tranquilamente y en un pestañeo las cosas subieron de intensidad.

¿Por qué te pones a la defensiva? Solo te pregunte si los rumores eran ciertos.

Y yo ya le dije, si tanto le preocupan los rumores regrese y encárguese usted mismo.― sí hacia que su padre regresará todos sus problemas se acabarían.

No haré tal cosa, quiero disfrutar a mis nietos.― ¡Kuso! Su viejo no regresaría.

Entonces no me interrogue y solo preocúpese por su retiro, lo que yo haga con la constructora ya no es asuntó suyo.

No te comportes como un niño mimado, me retiré porque llegó tu hora de hacerte cargo y...

¡Me dejó al mando y ahora por su culpa y esa tonta "regla", no puedo...!― ya no lo soportó más, su viejo no cambiaría de opinión.

¿Qué regla? ¿Qué no puedes?.― interrogó desconcertado y extrañado de que su hijo perdiera la serenidad.

Olvídelo, me las arreglaré solo.― no se pondrían en más evidencia, lo mejor era marcharse.

¡Sesshoumaru Espera!― gritó para evitar que se fuera.― ¿Quieres que regrese a la compañía? ¿Por qué?.

Porque terminé siendo como usted y su hijo.― rió con sarcasmo y Toga comprendió todo en ese segundo.

― Y lo quería, se lo agradezco, pero yo decidiría cuando presentársela formalmente.

― Me disculpo.― dijo con total honestidad, se había equivocado.― No eres totalmente como el lento de tu hermano.

― Le advierto una cosa.― miró fijamente a su padre.― Sí Rin declina mi propuesta esta noche, por sentirse intimidada, no se lo perdonaré padre.― Toga sonrió por dentro, pronto tendría una casa llena de nietos.


Rin terminaba de guardar la despensa en la alacena de Sesshoumaru, mientras él debió volver al coche por una bolsa de verduras que olvidaron. Tarareaba una canción y recordaba con emoción los acontecimientos de dos noches atrás, aquella noche estaba nerviosa, rayando en lo histérica, se había estado imaginando varios escenarios desde que Sesshoumaru no llegará hasta que terminará con ella, pero jamás se esperó que aquel día su novio ni bien llegó a la casa Taisho, le pidiera matrimonio o mejor dicho, le diera a conocer que se casarían con un "Rin, escúchame bien, porque solo lo diré una vez, en seis meses nos casaremos y no te atrevas a déjame plantado". Pero como fuera, estaba feliz y nerviosa a la vez.

Salió de su ensoñación al escuchar ruido en la sala, Sessho sí que era veloz ¿O era que el tiempo se le paso rápido al estar sumida en sus pensamientos?.

― Sessho, no tardaste en...

A Rin estuvo por darle un ataque en ese momento, en la sala estaba Irasue, sentada en el sillón y observándola de pies a cabeza. ¿Ahora que debía hacer?.

― Mi hijo no está.― habló serenamente.

― Este... Yo...

― Ven aquí.― dijo al indicarle que tomará asiento junto a ella en el sofá y Rin acató lo que su futura suegra pidió.― Entonces ya eres oficialmente la prometida de mi hijo.― se había esterado hace unas horas y fue a verlos de inmediato.― ¿Cómo dices que te llamas?.

― Sakuraba Rin.

― ¿Qué edad tienes?

― Casi 24.

― Aún pareces una niña, bueno, comparada con mi hijo lo eres, él ya es todo un hombre ampliamente experimentado de 31 años ¿Me entiendes?.― preguntó guiñándole un ojo.

De inmediato el rostro de Rin se tiño de rojo, esperaba que por "experimentado" se refiriera a otra cosa que no fuera sexual y deseo que Sesshoumaru regresará pronto.

― Rin, ven aquí.― mandó Sesshoumaru al ver a su madre en su casa e interrogando a Rin, no agradándole lo último que alcanzó a escuchar.― Rin.― volvió a llamar al ver que la chica no se levantó, pero no fue necesaria otra llamada, en un momento ella ya estaba juntó a él.

― Estábamos platicando tan ameno y conociéndonos.― dijo con desgana Irasue.

― Guarda esto.― pidió a Rin al entregarle la bolsa que habían olvidado.― ¿Qué planeas madre?.― le encaró cuando su prometida se fue a la cocina.

― Conocer a la futura esposa de mi hijo.

― ¿Cómo entraste?― cuando salió, su madre no estaba en su casa y él se aseguró de cerrar bien, además no creía que Rin le hubiera abierto.

― La última vez que estuve aquí tome prestado el duplicado.― confesó al sacar las llaves de su bolso.― Te lo devuelvo.― la puso en la mesa y se levanto para quedar cara a cara con su hijo.

― No vuelvas a entrar sin ser invitada.

― Dime, ¿Toman precauciones?― preguntó ignorando la advertencia de su hijo.

― ¿Qué?― su madre no se estaría refiriendo a...

― Quiero nietos.― sí, se refería a eso.― No es justo que Toga ya tenga, ese hijo suyo no tardó en dárselos ¡Y dobles!... Por lo visto tardaran.― dedujo al ver la mala cara de su hijo, era una lástima, estaba segura que serían unos niños hermosos, porque debía admitirlo, la chiquilla era linda.― Entonces déjenme ayudarles en la boda, quiero organizarla.

― No gracias, será algo sin demasiada gente.

― Será como quieran, lo prometo, a mí tampoco me gusta estar rodeada de desconocidos, en eso nos parecemos.

― Sí no acepto tu ayuda no pararas de acosarnos ¿Verdad?― Irasue sonrió con malicia.― En el momento que comiences a traumar a Rin o hacer las cosas a tu gusto, yo mismo me aseguraré de mantenerte lejos.

― No te preocupes, me portaré bien.― dijo llena de felicidad, su único hijo se casaría.


Rin estaba en su casa en compañía de Irasue, veían peinados y pasteles de boda. Pero Irasue insistía en que buscará la ropa interior que usaría bajo su kimono. ¡Estaba muriendo de vergüenza! y optó por ir a preparar té, eso le daría tiempo para calmarse y reclamarle a Sesshoumaru por dejarla con ella.

― "Eres hombre muerto".― texteo.

― "Prometo que te lo recompensaré esta noche en la cama".

De nuevo su rostro ardía y se coloreaba de rojo, ¡Sesshoumaru era un idiota! Ella quería calmarse y él le salió con sus perversiones, hasta podía imaginárselo sonriendo con maldad.

― "Olvídate que hoy voy a tu casa".

― "Nunca dije que sería en mi cama".

― "Le diré a tu madre que organice la boda a su gusto".― era su turnó de vengarse y su celular no tardó en sonar al recibir una llamada.

― Ni se te ocurra decirlo de broma, mi madre no conoce límites y...

― Entonces ven.― dijo en forma de amenaza.― Sessho, ella quiere planear la noche de bodas.― confesó llena de vergüenza.

Al otro lado de la línea Sesshoumaru no creía lo que escuchaba, su madre no se metería en eso, únicamente era un asuntó que le concernía a Rin y a él.

― Ya voy para allá.― habló decidido antes de colgar.

Rin sonrió aliviada y escuchó la tetera silbar, colocó en una bandeja una par de tazas, la tetera y galletas, regresó a su sala, le sirvió primero el té a Irasue y luego el de ella.

― Ya que no convencí a mi hijo, te lo pediré a ti.― dijo seriamente después de beber un poco de té.― Quiero un nieto.― Rin casi se atraganta con una galleta.― No pongas cara de espanto, es de lo más natural y es fácil, deja de tomar las pastillas, quítate tú dispositivo, perfórale los condones o no lo dejes correrse fuera, te aseguro que no se enojara contigo.

― Yo... No puedo hacer eso.― ¡Kami no la quería! Aquello ya había llegado a un nuevo nivel de vergüenza.

― Sí que puedes.

― No sin que él esté de acuerdo.

― Quiero poder mimar a otro Sessho, uno que ame que le consienta, que no odie los dulces y los abrazos, aunque nadie me creerá que soy abuela con lo joven que soy.

Rin rió nerviosa, su suegra era todo un caso ¿Por qué no podía ser como la señora Izayoi? Aquel día en la casa Taisho la madre de Inuyasha fue muy comprensiva con ella, le trato muy bien y le ayudo a calmarse cuando Sessho le pidió matrimonio de aquella manera tan peculiar ¿Cómo era que su suegro se enamoro de dos personas totalmente opuestas?. Irasue al parecer solo quería avergonzarla, pero quería creer que era porque esa era su personalidad y deseaba locamente un nieto.

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Estaba boca abajo sobre el colchón recibiendo las fuertes embestidas de Sesshoumaru y pensar que hace menos de una hora ella se probaba el kimono nupcial, su novio entró porque quería verla, alegando que él no creía en supersticiones y apenas la vio, se lanzó a besarla, despojándola del kimono y subirla al escritorio, sin impórtales las cosas que habían tirado, en aquel mueble mientras era penetraba, Sesshoumaru le confesó que tenía la fantasía de poseerla sobre el escritorio de la oficina y ese simple comentario únicamente sirvió para calentarla más.

Una vez que le provocó su primer clímax, la cargó sin salir de ella y la depositó en la cama matrimonial dejándola boca abajó... Y allí estaba, siendo deliciosamente torturada por aquel hombre, gritó al ser volteada y quedar boca arriba, él le colocó una almohada justo debajo de su cadera y la penetró de una estocada. Rin buscó con desesperación la boca de Sesshoumaru y se perdieron en largos besos.

Salía y entraba con mayor intensidad, le encantaba poder tocar el fondo de la muchacha, la cogió por los muslos y le ayudo a aumentar la velocidad. No tardó mucho en eyacular dentro de ella, no dejando de moverse hasta que descargó la última gota y fue solo entonces que se dejó ir de espaldas en la cama, dejándola recostada en su pecho.

Cuando Sesshoumaru abandonó su interior y sus músculos internos se relajaron, sintió la combinación de sus fluidos salir de ella y mojar su entrepierna. Le extrañaba sentir esa combinación, únicamente la primera vez que hicieron el amor pudo sentirlo, las demás siempre él llevaba protección.

― Es raro, a pesar de siempre perder el control recuerdas ponerte...

― No los tenía a la mano, ya duérmete.― dijo al acariciarle la cabeza y saber de lo que hablaba.

― Mañana podemos ir por una de esas medicinas de emerg...

― Rin.― le llamó con voz ronca.

― ¿Qué sucede?

― No te vas a tomar nada de eso.

Parpadeo un par de veces, no podía creer lo que él había dicho. ¿Eso quería decir qué...?

― Eso quiere decir que...

― Ya duérmete.― le interrumpió, al jalar más la cobija y cubrirla mejor.

Rin se acurrucó más al cuerpo del chico, al final Sesshoumaru no era un desconsiderado hijo, porque estaba segura que aquello lo hizo pensando en su madre y ella estaba feliz de poder ayudarle. De reojo y gracias a la luz de la luna que se colaba por la ventana, notó el desorden en que había quedado la habitación, el kimono estaba arrumbado junto a la puerta, el cesto de ropa sucia tirado, una lámpara había rodado por el suelo; los libros, papeles y bolígrafos del escritorio esparcidos por el suelo y el banquillo estaba volteado. Sip, era un desorden, como si un tornado acabara de arrasar el lugar.

― ¿Ahora de que te ríes?― preguntó Sesshoumaru, el creyó que ella ya dormía.

― Dejamos un desastre.

― ¿Cuándo no?

Rin lo meditó un momento, él tenía razón, siempre que sus hormonas se alocaban, dejaban un caos a su paso.

― Te amo Maru.― cerró los ojos y se dispuso a dormir.

― Yo también te amo, Rin.

Rin sonrió antes de que el sueño la venciera y pidió a Buda que dentro de ella pronto se comenzará a formar un pequeño ser mitad de ella y mitad de su demonio lujurioso.


¡Lo hice! Terminé... Y de paso rompí un record: Una historia en un mes, no me lo creo.

Muchas gracias a quienes me acompañaron en esta travesía, deseo que les gustará y haber que día me da por hacer otra historia con esta pareja.

29/10/2015

Pd. Mil perdones si me pase de "horrores" ortográficos, pero me voy por las cosas para mi altar y antes de que pase algo que me impida subirlo antes del cierre del torneo, decidí subirlo.

Palabras aprox: Word: 5,445.

Palabras Acumuladas aprox: 27,700.