Disclaimer: Desde las profundidades siniestras de nuestra mente, hemos vuelto con esta pasión prohibida, rompiendo con las parejas establecidas y desafiando los estándares de la sociedad mágica. Claro, los personajes le pertenecen a JK Rowling. A Millionaire's First Love, no nos pertenece en ningún sentido. Es de sus respectivos creadores. Esta historia es parte del Reto «Verano de películas» del Drinny fest, del grupo Drinny/Dranny: ¡El mejor amor prohibido!

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A MILLIONAIRE'S FIRST LOVE

By

The Darkness Princess & Lady Muerte


Para ustedes que nos miran desde el cielo.

Siempre estarán en nuestros corazones.

D.B.M.F.

*º*º*º

Juntos.

Con esa firma, Draco aceptó que lo despojaran del 99% de su herencia, si existió un titubeo en aquella decisión no lo mostró, pues todo el tiempo se recordó porqué lo estaba haciendo y eso hizo que fuese firme.

—Toma el dinero del orfanato.

—Draco.

—Sólo hazlo. —Soltó el lapicero de punta fina.

—Eso te dejará con una cantidad…

—Sé con cuánto me dejará, mándame las escrituras cuando las tengas con los cambios que te pedí —zanjó seco —. Voy a llevarme mis cosas —dijo, levantándose yendo a la salida.

—¿Por qué lo estás haciendo?

Ladeó su cara ligeramente, lanzándole una de sus miradas más serias. —Espero que mi madre siga teniendo garantizada su atención médica.

—La tiene.

—Bien.

Salió de ahí con un denso nudo en el pecho. Nunca más volvería a aquel lugar, esa empresa podía llevar su apellido, pero no le pertenecía más. Era algo difícil de asimilar, pero al pensar en la chica extraña de cabellos de fuego, todo aquello se aligeraba.

«Ginny.»

Echó su cabeza hacia atrás, respirando lentamente, mirando el techo del elevador. Una sonrisa se abrió camino por sus labios, la tensión fue desapareciendo, la sensación de aquel duro momento seguiría por un tiempo más en él, pero al volver con ella estaba seguro de que aquello no significaría más que un amargo trago que apenas recordaría.

Cerró los ojos recreando su imagen. Ella no había entendido porqué había tenido que ir a la ciudad y él no había querido entrar en detalles, no hasta que tuviera los papeles del orfanato en sus manos para poder dárselos e incluso entonces no tenía por qué enterarse de cómo los había conseguido.

El elevador se detuvo, dejando entrar a varias personas. Draco se enderezo ante las extrañas miradas que le daban. Algunos lo reconocieron, saludándolo como si pronto se fuese a volver su jefe, eso lo hizo sonreír con sarcasmo.

Para cuando piso la acera, ya se encontraba un conocido coche frente a él. Se trataba de su amigo Theodore.

—Sube, Blaise me está volviendo loco con que nos está esperando en el restaurante.

Draco lo hizo sin poner muchas pegas, sacó su celular a los pocos minutos, para mandarle un mensaje a Ginny. Apenas eran un par de horas que había dejado de verla, pero en verdad la echaba de menos. Algo que era nuevo para él y a lo que apenas se estaba adaptando, pero a pesar de que involucraba a otra persona que no era el mismo, le agradaba, ese sentimiento, la sensación de tener a alguien que se sentía igual que él.

¿Qué estás haciendo?

*º*º*º

Ginny estaba a la mitad de la clase del profesor Binns, sobre la participación de Reino Unido en la segunda guerra mundial. Su celular comenzó a vibrar dentro de su mochila, haciendo que se despabilara y lo buscara con premura para silenciarlo, antes de que el profesor la reprendiera y retuviera su celular hasta el final del día.

Observó con el ceño fruncido que se trataba de un mensaje de Draco, el tranquilo latir de su corazón se aceleró con emoción. Estaba ligeramente molesta con él por la forma repentina en la que había decidido ir a Londres, además que no había querido contarle sus motivos, pero eso no quitaba que le alegrara saber de él.

Estoy en clase de historia, dónde tú deberías estar.

Alzó la vista hacia dónde estaba el viejo profesor, al tiempo que ocultaba el aparato bajo su mesa y sobre su regazo. Apenas pasó un minuto cuando un nuevo mensaje llegó.

Deberías estar pensando en mí.

Ella apretó sus labios queriendo contener el bufido que quería escapar, vaya egocéntrico, arrogante.

Ha, ha, ha… no quiero, me estas distrayendo.

*º*º*º

Draco sonrió divertido con su respuesta, ya podía imaginarse su cara.

Sé que piensas en mi todo el día.

—Estás hablando con ella, ¿no? —comentó Theo, nunca había visto a su amigo actuar de esa manera, pero siempre había una primera vez.

—No te interesa.

Theo rió en serio. —En verdad eres un celoso.

Malfoy soltó un gruñido estaba por responderle algo mordaz, cuando un nuevo mensaje le llegó.

¡Eres tú, quién está pensando en mí todo el día!

¿Qué es lo que haces allá?

Draco sonrió nuevamente, dejando atrás el comentario de su amigo. Claro que pensaba en ella, pero ella estaba loca por él.

Volveré pronto, ve a casa después de la escuela.

No se te ocurra ir a trabajar.

Ginny no le hacía mucho caso al respecto, pero cuando supiera que el orfanato no peligraba más, comprendería que no tendría que trabajar para comprarlo. Él se encargaría de sus gastos, aunque estaba seguro que no podría mantenerla quieta.

Al volver al pueblo, también buscaría arreglar la casa, quería que terminaran las remodelaciones antes de que Ginny se mudara. No habían vuelto a hablar de eso, suponía que ella estaba evitando hacerlo, tal vez por lo que había pasado, pero ahora no había razón para que no pudiera completarse su deseo.

—¡Hey Romeo, llegamos! —exclamó Theo, esperando a que su amigo decidiera salir del auto y bajarse de su nube rosada de amor.

—¿Quieres bajarte de una buena vez o estás esperando que te abra la puerta? —inquirió guasón Blaise, para mayor molestia de Draco, quién rumió por lo bajo un par de improperios antes de reunirse con sus dos amigos.

*º*º*º

Astoria entró al restaurante junto con dos de sus amigas, reconociendo de inmediato en el lado opuesto del lugar a Draco. Era imposible no notarlo, él no pasaba desapercibido. Su sorpresa fue tal que se quedó muda en medio de la conversación.

Él no había respondido ninguno de sus mensajes, ni llamadas y no tenía la menor idea de qué era lo que había pasado, ella había creído que las cosas iban caminando entre ellos y que él en verdad cumpliría su palabra de llevarla de paseo en barco.

—¿Estás bien? —preguntó a su lado su amiga.

—Sí, discúlpenme, vi a alguien conocido.

Su mente era un hervidero de preguntas, finalmente decidió que no quería quedarse con las dudas. Iría a enfrentarlo, ver qué explicación le daba para su comportamiento. Atravesó el restaurante con su andar ligero como si se tratase de un ángel, atrayendo miradas de los caballeros que estaban ahí, para cuando ya estaba cerca de la mesa de Draco, él y sus amigos ya se habían percatado de sus intenciones.

—¿No es esa la chica que conociste hace semanas?

—Es hermana de Daphne, Astoria, sino me equivoco —mencionó Theodore, posando su mirada interrogante en Draco, pero él estaba como si nada.

—¿Sigues manteniendo contacto con ella? —inquirió Blaise, más como reproche que cualquier otra cosa.

Draco lo miró con una ceja alzada, sabía a qué venía ese tono, Ginny. —No —dijo al tiempo que Astoria arribaba con aquella sonrisa suave y estudiada.

—Hola, disculpen por la interrupción.

—No te preocupes —acotó cortés, Theodore al tiempo que los tres se ponían de pie—, ¿quieres sentarte?

—No, no… yo vengo con unas amigas, gracias —agradeció afable—. En realidad, vengo a saludar a Draco —anunció ladeando su cuerpo hacia él—, me preguntaba: ¿si podría tener unas palabras contigo?

Él no alargó más el momento, asintió con un cabeceo al instante. Podía haberla despedido fácil y rápido, pero lo cierto es que a ella no la veía como cualquier conquista, ella siempre había merecido su mejor trato, pues había entendido que era especial, pero en el camino las cosas que él había deseado tener con ella habían desaparecido. La vida lo había llevado por otro camino, topándolo con Ginny Weasley.

Señalo un sólo movimiento de mano la salida del lugar.

—Con permiso, buen provecho —profirió para Blaise y Theo, antes de caminar.

Malfoy no dijo nada y ella comenzó a sentirse realmente nerviosa, algo iba mal, lo sabía. Tal vez no había sido tan buena idea ir a su mesa y abordarlo de esa forma.

—No esperaba verte —murmuró cuando estuvieron afuera.

—Tampoco yo.

—Eso lo puedo notar, pero… ¿qué pasó?, creí que teníamos planes.

—Astoria, voy a ser directo, estoy con alguien más.

El golpe fue duro y la desestabilizó. Trató de disimular su impresión y decepción, pero le fue imposible.

—Entiendo —comentó con la voz ligeramente afectada, aunque en realidad no lo hacía—, aprecio tu sinceridad, aunque hubiese preferido que lo mencionaras antes. Me retiro primero —anunció sin querer seguir en aquella incomoda conversación. Dio vuelta y se echó a andar, con la cara ligeramente inclinada.

—Lo lamento.

Astoria se detuvo sólo por un momento, tomó un respiro profundo y largo, buscando apaciguar sus emociones. —Yo también…

Él deseo tener un cigarro para ese momento, pero no lo tenía, así que se quedó con las manos en los bolsillos de su pantalón, observando la vida de la ciudad por unos minutos antes de reunirse de nuevo con sus amigos.

Aquello no lo había dejado con el mejor sabor de boca, pero era lo correcto.

Él no era de esos que se medían para no herir a las personas, pero la vida últimamente le había dado muchas lecciones.

*º*º*º

Ginny estaba sin poder dormir, habían pasado tres días desde la partida de Draco. No quería pensar que él no fuese a regresar, eso en verdad la mataría. Lo quería de vuelta ya, lo extrañaba demasiado.

Observó nuevamente su reloj en el buró, eran las 2 de la mañana. Tomó su celular, preguntándose si él estaría despierto, si estaría pensando en ella. La tentación de marcarle se hizo presente, ¿estaría muy mal que lo hiciera?

«Si lo está… es de madrugada.»

Se talló el rostro, le escocían los ojos de sueño.

¡Al demonio!, quería saber de él y no le importaba que pensara que estaba loca. Apretó el botón y se llevó el celular al oído, escuchó con ansiedad cada tono, mientras sus dedos de su mano libre tamborileaban sobre la cama.

—¿Ginevra? ¿Estás bien?

¡Ops! Él sonaba tan asustado que por un momento se sintió muy mal por haberlo llamado.

—Eh… sí.

—¿De verdad? ¿Te sientes mal?

—No, no… en serio, estoy bien —aclaró—. Lo siento, no debí… —calló sin querer seguir arruinando más las cosas.

—Deberías estar dormida —dijo después de silencio prolongado. En su voz se notaba más tranquilo.

—Lo sé, pero la cosa es que no puedo hacerlo. —Sus dientes se clavaron en la carne de su labio inferior.

—¿Qué pasa?

—¡Pasa que te extraño, tonto!

La risa perfecta de Draco llegó hasta ella por el auricular, le gustaba ese sonido, hacia que un calor singular la recorriera, erizándole la piel.

—¿De qué te ríes? —dijo enfurruñada.

—Espera.

Ginny escuchó como la llamada quedaba en línea muerta. Se puso el celular frente a su cara, confundida. ¿Le había colgado?

Su respuesta llegó antes de que cualquier otra barbaridad pasara por su cabeza. Aceptó la llamada entrante casi con desesperación para callar aquella canción que tenía por tono. No quería terminar despertando a medio mundo.

—¿Por qué me colgaste?

—Es mejor que yo te llame, tengo un plan.

—Oh… ¿volverás ya?

—Lo haré en unas horas.

—¿De verdad? —Su pregunta sonó vacilante al escapar de su boca y lo odio.

—Sí, no quiero que termines loca por no verme y tus hermanos me busquen para hacerme picadillo.

—Creído, te colgaré si sigues diciendo esas cosas.

Su risa volvió a llenar la línea. —No, no lo harás.

—Claro que lo haré.

—Me has despertado, así que tienes la obligación de seguir en la línea hasta que yo quiera.

—¿Eso te gustaría, no?

—Eres tú la que quieres escucharme —mencionó con diversión.

—Draco —dijo con advertencia.

—Vuelve a dormir, no quiero que estés gruñona mañana.

—El único gruñón eres tú.

—Eso no es verdad.

—Lo eres —afirmó.

—Duerme, Ginevra —comentó arrastrando las palabras.

—Lo intentaré —musitó finalmente, ahora que ya lo había escuchado se sentía más calmada y con ánimo.

—Descansa.

—Draco…

—Humm.

—Te quiero.

Malfoy no le contestó con las misma dos palabras, pero no era necesario ella sabía que lo sentía. —Ve a dormir.

Ginny con una sonrisa acurrucada en sus labios se apartó el celular, lo dejó en la mesa de noche y se acomodó en su cama. Cerró sus ojos con una sensación de tranquilidad y calidez que reconfortaba a su corazón.

*º*º*º

Draco se quedó mirando la pantalla de su celular por un rato más con un ligero regocijo en su pecho, tenía una sonrisa tatuada en los labios. No había planeado despertarse a mitad de la noche, pero le gustaba saber que ella estaba pensando en él, aunque preferiría que ella estuviese durmiendo, necesitaba descansar, era necesario por su salud. Dejó su celular y se dispuso a dormir, mañana tenía aún muchas cosas que hacer antes de volver a Ottery St. Catchpole.

*º*º*º

Se quedó de pie afuera del hotel, su coche estaba listo, esperando a que lo abordara. Observó una vez más aquel lugar, ahí había cometido el error de no reconocer a Ginny, tiempo atrás y como si no fuese suficiente había hecho suposiciones tan estúpidas sobre ella. Se había comportado como un completo imbécil.

No había tenido oportunidad de tocar el tema pero lo haría, quería hablar con ella de tantas cosas y hacer muchas más, lo aterraba pensar que tenían el tiempo contado, que cada minuto que pasaba la acercaba a su muerte.

La sensación de impotencia, volvió con más fuerza, deseaba correr a su lado y no separarse de ella, pero lo que más deseaba era poder encontrar una cura.

—No puedo creer lo que hiciste —exclamó Theodore con disgusto—, debiste pedir la opinión de otro abogado antes de firmar.

Draco lo miró de soslayo, pocas veces Nott se exaltaba de esa manera. —No importa ya.

—Demonios Draco, ¡claro que importa! ¡Es tu futuro y patrimonio!

—Estoy con él… era tú herencia —afirmó Blaise con las cejas unidas.

Malfoy torció sus labios, caminó hacia su auto, recibiendo las llaves del ballet parking. —Es un hecho.

—Draco aún se puede hacer algo…

—No me interesa, fue mi decisión —concluyó, entrando a su coche.

Nott apretó su boca, era inútil hablar con él cuando zanjaba las cosas de esa manera.

—Lo intentaste —mencionó Blaise, colocando una mano en su hombro.

—Desearía haber hecho algo más que eso.

—No ahora, Theo —aconsejó— .Vamos, acompañemos a ese loco.

—No es sencillo para él.

—No, pero es bueno para ocultarlo.

*º*º*º

Pansy no estaba prestando atención a su clase, estaba ahí sentada en el pupitre mirando al profesor hablar y hablar, pero ni siquiera sabía de qué. El día anterior se había encontrado con Draco y lo que él le había dicho no la había hecho muy feliz, tampoco tan infeliz como había creído, después de todo no era una sorpresa para ella, saberlo tiempo antes le había permitido asimilarlo. Claro que eso no quería decir que le gustaba o que lo aprobaba, pero eso no lo iba a detener. Y vaya que Draco no se había salvado de la escena que le había hecho, se lo merecía.

Exhaló un suspiro profundo, su cabeza giró hacia las ventanas, recargó su mentón en la palma de su mano, mientras que con la otra jugaba con el lapicero entre su dedo índice y corazón.

No había vuelto a saber de ese pelirrojo atrevido, a veces aún le daba vueltas en la cabeza, aunque no lo deseaba.

Sus labios se crisparon.

«Una cita, ¿y cómo sería?, ¿a dónde podría llevarme?, ¿qué hay que ver en ese pueblo?, ¿los establos?... ¡es simplemente ridículo!».

—Vamos Pansy, la clase ya terminó —dijo Daphne, lanzándole una extraña mirada.

Pansy observó al rededor, notando que era verdad. Comenzó a recoger sus cosas, sacudiéndose esos tontos pensamientos.

*º*º*º

Draco llegó a su vieja casa en Ottery St. Catchpole, jamás pensó estar contento por volver ahí, pero lo estaba. Respiró con tranquilidad, por fin estaba cerca de Ginny, la vería al final del día y cada parte de él moría por hacerlo.

Exhaló al tiempo que su boca se estiraba en una sonrisa satisfecha. Miró hacia el asiento de copiloto, ahí descansaba una carpeta de papeles, por ellos había tenido que quedarse más tiempo en Londres.

Bajó del auto, llevando consigo su carpeta.

—Lleven todo adentro. —Les ordenó a los trabajadores de la mudanza.

Se quitó los lentes de sol y avanzó el camino hacia su hogar, topándose con Hagrid en el camino.

—Que bueno que has vuelto, muchacho… pero ¿qué es todo este alboroto?

—Son sólo unas cosas de la ciudad —dijo con un gesto—. Necesito que el jardín luzca bien cuanto antes.

—Bueno… eso llevara algún tiempo —comentó acariciando su larga barba, mientras desviaba sus ojos hacia el lugar.

—No hay tanto tiempo.

Hagrid frunció su ceño. —La naturaleza necesita su tiempo para hacer su magia.

—Como sea —mencionó finalmente, con el corazón en un puño.

¿Ginny tendría oportunidad de verlo florecer?

Deseaba pensar que sí, pero lo cierto es que no lo sabía.

—Pudiste habernos esperado —mencionó Blaise a su espalda.

—No los invite a venir —habló después de un momento, logrando separar sus pies de la tierra para poder llegar a la casa.

—Nunca lo haces.

*º*º*º

Draco había escogido la habitación continua a la de él para Ginny, era grande y estaba bien conservada, además de limpia. Iba a invertir un poco de su dinero en terminar de adecuarla junto con el resto de la casa. La casa tardaría en estar como él deseaba, pero el cuarto lo tendría con suerte en unos días.

Blaise y Theo se habían marchado do antes del anochecer, dejándolo libre para poder buscar quién se hiciera cargo de las remodelaciones y cambios que quería. Finalmente volvió a su casa, para tomar un baño y cambiarse, para poder ir al orfanato.

Cuando al fin estacionó su coche frente a la entrada del lugar, sintió el peso de las sensaciones de estar a unos segundos de verla, aún le sorprendía cómo podía perder la compostura de esa manera. A veces le asustaba no ser lo suficiente y fallarle a Ginny, pero no quería pensar en eso ahora, no quería que sus tinieblas afectaran ese momento.

Sacó su celular para avisarle que estaba ahí, después lo apagó dejándolo en el sillón. Se acomodó la chamarra que llevaba, antes de tomar los papeles que había llevado consigo y salió del coche, recargándose en la carrocería.

Alzó la mirada hacia la puerta justo a tiempo para ver salir una mancha azul con el cabello suelto corriendo hacia él. Un agradable jalón se desató en su estómago, no era la primera vez que la sentía pero parecía que así fuera, sus labios se jalaron en una sonrisa divertida, antes de que su felicidad se esfumara dando pasó a una preocupación viva y un ceño fruncido.

—¡No corras! —regañó despegando su espalda del coche al dar unos pasos.

Demasiado tarde, ella ya lo había hecho y no pensaba tenerse. Estaba feliz de verlo y quería manifestarlo, se lanzó a abrazarlo con todo el revoltijo de emociones que sentía.

Draco la recibió con temor, estrechándola con fuerza, logrando trastabillar un poco por el peso recibido. Los papeles en su mano terminaron apretados entre su mano y la espalda de ella, arrugándose ligeramente en el proceso.

—¡Estás loca, no debiste hacer eso!

—Sí, lo estoy —contestó risueña.

Él soltó un gruñido, no podía creer que ella estaba tomando tan a la ligera el asunto de su salud y lo que no debía hacer.

—Te extrañe —dijo con reproche, hundiendo su rostro en el hombro de él. Estaba recuperando ese pedazo de vida que se había ido con él.

Sus palabras suavizaron a Draco, quién finalmente se dejó ir, disfrutando el abrazo. Se inclinó dejando que su cara se perdiera entre la melena roja, inhalando así su perfume a flores. Hasta ese momento en verdad supo cuánto la había echado de menos y francamente no le quedaban ganas de separarse de ella.

—Lo sé.

—No seas arrogante —reprendió, alejándose para mirarlo a los ojos con los labios torcidos.

Draco aprovechó el momento para observarla con detenimiento, llenándose de su imagen. Su mano dejó la espalda de ella para poder rodar sus dedos por la mejilla pecosa.

Ginny ella parpadeó sorprendida por su gesto y movió su rostro hacia su caricia, deseando más de su calor. —Dilo.

—¿Qué?

Ella rodó sus ojos. —Que me extrañaste.

Una sonrisa perfecta alcanzó la boca de Draco, dejando ver sus dientes blancos. —No necesito hacerlo, prefiero hacer esto —profirió alcanzando su boca, tomándola en cortos roses que iban acompañados de pequeñas mordidas que la hicieron volverse gelatina y suspirar sin remedio. Se separaron después de unos merecidos besos, él se movió perezosamente hacia su oído—. Ahora lo sabes.

Ella volvió a cerrar sus ojos, sintiendo un cosquilleo recorrerla. Adoraba esas sensaciones que eran tan perfectas y tan peligrosas al mismo tiempo.

Sonrió atontada, puso un poco más de distancia entre ellos para así poder tranquilizarse, notando por primera vez el coche a sus espaldas y aquel sobre que él sostenía en su mano.

—¿Es por eso que tardaste tanto en volver? ¿En serio Draco? ¿Un coche?

Adiós el momento bello.

Malfoy no se inmuto por su cambio de actitud, sus labios ahora rojos se alojaron con confianza en una mueca socarrona.

—No es cualquier coche.

Ella cruzó sus brazos sin hallarle el chiste. —¿Qué fue lo que hiciste? ¿Tiene que ver con la herencia?

Él no quería dar explicaciones de cómo se había hecho de nuevo de sus cosas. Se acercó de nuevo a ella, robándole un pequeño beso que hizo que ella se relajara.

—Eso no es importante.

—¿Cómo?

—Ten. —Alzó el sobre, colocándolo entre ellos.

—¿Qué es esto? Draco…

—Sólo ábrelo.

Ella bajó sus ojos al sobre y después volvió a colocarlos en el rostro de él, tratando de entender lo qué estaba pasando ahí. Malfoy giró su rostro ligeramente exasperado por la desconfianza de ella.

—Si no quieres…

—No, lo abriré —contestó arrebatándoselo, se giró dándole la espalda para poder abrirlo. Apenas introdujo la mano en él, pensaba que encontraría otra cosa, pero sólo eran papeles. No entendía de qué iba eso.

Curiosa los sacó para leerlos y cuando leyó las primeras frases la comprensión le cayó como un balde de agua fría. Sus ojos se nublaron y su barbilla tembló, el sentimiento era tan fuerte que por un momento se sintió dando vueltas.

Él le estaba dando el título de propiedad del orfanato.

Aquello era el regalo más perfecto, estaba realmente impactada.

Se hizo pequeñita, apenas respirando trémulamente, mientras unas lágrimas caían en las hojas.

—Estás temblando —comentó estrechándola contra él—. Pensé que te gustaría… —añadió confundido por su reacción.

El sollozó de Ginevra contrastaba con la sonrisa en la cara y la dicha que estaba experimentando. Se dio vuelta entre sus brazos y comenzó a darle besos entre los muchos "gracias" que lograba articular. Él se dejó hacer complacido.

—Deberías calmarte… me estás llenando de baba.

Ginnny emitió una dulce risa. —No hablas en serio, ¿cómo crees que podré calmarme con esto? ¡Y no te estoy llenando de baba! ¡No soy un perro!

Extendió el documento, leyéndolo una y otra vez.

—Lo has puesto a nombre de mi madre también —balbuceó emocionada.

—Pensé que sería mejor así.

—¡Lo es! —aseguró con los ojos brillosos—. Sólo que no lo entiendo, ¿cómo… cómo lo hiciste?

—Te dije que me haría cargo y ahora no quiero que vuelvas a trabajar.

Ella se mordió su labio inferior, al tiempo que descansaba su peso en su otro pie.

—Ni siquiera pienses en refutar eso.

—Pero…

—No —señaló firme—. A partir de hoy yo me haré cargo de ti.

Dejó caer su boca, afectada. —Eso…

—¿No querías vivir conmigo?

Ginny se sintió completamente desarmada. ¿Se podía ser más feliz? —Creo que moriré.

—¡¿Qué?! Ginevra…

—Soy tan feliz… que no se si mi corazón logre soportarlo —añadió con la voz rota.

Él asustado la atrajo sin mucha delicadeza. —No se te ocurra dejarme —pidió aferrándose a su frágil figura. Miró con desesperación hacia el cielo.

«Por favor, no me la quites…».

No creía poder soportar perderla tan pronto e incluso después le significaba una pena que no quería vivir.

*º*º*º

Para todos había sido una sorpresa agradable el gesto que había tenido Draco al ceder el título de la propiedad del orfanato. Ron creía que no había sido nada para él, después de todo era rico, perder una propiedad no lo iba arruinar. Sin embargo Andrómeda —aunque estaba profundamente agradecida— estaba inquieta, no comprendía cómo es qué su sobrino había logrado tener el título cuando aún no tenía derecho a la herencia, de ahí que se diera a la tarea de investigar más sobre la situación, por lo que ya se había dado a la tarea de conseguir una cita con Severus Snape.

Ginny ajena a esas sospechas estaba muy contenta, Draco le había pedido que esperara unos días para mudarse, ella había aceptado no muy convencida, no entendía por qué tanto misterio, pero cada vez que tocaba el tema él lo cambiaba.

Malfoy había tenido un cambio positivo con respecto a la escuela, ahora no faltaba a clases y cumplía con sus deberes, pero aún había ciertas clases que simplemente el detestaba, no las encontraba nada útiles.

—Odio la clase de música —dijo con fastidio, caminando hacia el aula.

—No es tan mala, si participas cantando… no te aburrirás.

—No es aburrimiento.

—Dudo que cantes peor que Seamus.

Él esbozó una mueca burlona. —Nadie canta peor que él.

—Entonces canta.

—Si canto terminarías a mis pies —comentó pagado de sí.

Ginevra entonó sus ojos. —Sigue así y lo único que obtendrás de mí será una patada en tu…

Draco la silenció atrapando su boca, para después susurrarle al oído algo que la hizo ponerse totalmente roja. — …y no miento cuando digo que caerás rendida.

Ella apenas tuvo tiempo de recomponerse, ese beso sí que la había dejado en las nubes, pero eran sus palabras las que aún permanecían en su cabeza.

—Colóquense alrededor del piano —pidió el profesor Filius Flitwick—, ensayaremos la primera canción del musical.

—Por fin se nos unirá, señor Malfoy —comentó con evidente sarcasmo.

—Sí, lo hará —comprometió Ginny, mirándolo de reojo, retándolo a decir lo contrario.

—Siento haberme ausentado de sus clases, pero mi garganta necesitaba reposo.

Madame Pomfrey no me avisó nada de eso.

—No sé por qué no lo hizo —comentó hundiendo sus hombros con fingida inocencia.

—Estás mintiendo —susurró Ginny, y todos ahí lo miraron con incredulidad, era claro que ninguno creía eso.

—Bueno… bienvenido, señor Malfoy, si no logra acoplarse podemos trabajar después de clases.

—Estoy seguro que lograre seguir el ritmo.

—Presumido —rumió sólo para él.

Una sonrisa altanera creció en sus labios.

—Sólo escucha.

Ella arrugó su nariz. —Odioso.

—Vamos comencemos.

Las notas del piano inundaron el salón, haciendo una dulce melodía.

Draco comenzó a cantar y el silenció se hizo de repente a excepción del piano, él no paró ya sabía que aquello sucedería siempre pasaba cuando cantaba, nunca le había gustado hacerlo, primero porque le recordaba a su madre, ella era la que le gustaba cantar y tenía una voz que bien podía pertenecer al coro de los ángeles y segundo porque le causaba burlas en la escuela.

Levantó la vista del papel que sostenía, observando alrededor satisfecho por las caras y bocas abiertas de sus compañeros.

—No sabía que haría el solo —dijo cuando nadie cantó la siguiente estrofa con él.

—Excelente señor Malfoy, debería unirse al coro de la escuela.

—No estoy interesado.

—Cantas muy bien —señaló Lavender tocando su brazo.

Ginny dejó escapar un pequeño bufido, fulminando a la chica con su mirada. Parvati soltó una risita, mientras Draco colocaba su sonrisa de galán que causaba estragos en todas.

—Joder y ahora resulta que es perfecto —refunfuñó Ron, cruzando sus brazos.

—Lo dudo, pero hace feliz a Ginny… y es bueno cantando —concluyó Hermione.

—Mmmm…

—¿Entonces tengo el protagónico? —inquirió Draco aprovechándose del momento.

—Lo siento ese es de Neville, seguirás siendo la sirvienta.

Draco puso una mueca de disgusto, él no quería ser una maldita sirvienta, pero parecía que no le iba a quedar de otra. Le lanzó una mirada venenosa a Neville, él sabía que no representaba una amenaza, pero aun así lo odio por ser la pareja de Ginny en el musical.

Nev se rascó la cabeza, dejando caer sus hombros. —Fue por sorteo.

—No hay cambios de papeles —manifestó Ginevra con una pequeña sonrisa de burla.

Él achicó sus ojos. —Lo exijo.

—No hay —repitió con mofa.

—Bueno, bueno… volvamos al ensayo chicos, desde el inicio y con todos.

*º*º*º

Ginny estaba sentada en una banca frente al lago, era la hora del almuerzo. Draco tenía su cabeza recostada en las piernas de ella y el resto de su cuerpo en lo largo del lugar.

—Debiste decirme que cantabas.

—¿Te temblaron las piernas?

Ella jaló uno de sus mechones plateados, logrando que él se quejara.

—¿Acaso quieres que quede calvo?

—¿Dejarías así de ser tan creído?

—No, aún sería atractivo y existen tratamientos.

Ella resopló divertida, siguió acariciando su cabello, no podía creer que fuese tan suave y sedoso, mentiría si decía que no sentía un poco de envidia.

—Me temblarían las piernas si sólo cantarás para mí —murmuró con un ligero rubor después de un rato.

—Lo sabía.

—No alardees —reprendió.

Un brillo de picardía destelló en los ojos de Draco. —¿Y cómo quieres que lo haga?

—¿Qué? —cuestionó despistada.

Él emitió una risa y ella de repente se puso toda roja, echándolo de su regazo.

*º*º*º

Harry se encontraba en el taller con Ron, estaban por salir a cenar con los demás.

—¿Qué es eso? —inquirió al ver en el fondo del locker de su amigo un estuche.

—Nada —dijo sacando su chamarra veloz, dándole un golpe a la puerta para que se cerrara.

—¿Qué te ocurre?

—Nada.

—Claro… por eso Seamus y Neville te han estado molestando sobre una chica.

—¿Lo sabes? —cuestionó deteniéndose, girándose hacia él con las cejas crispadas.

—Sí lo supiera sólo te lo diría…

—Es una idiotez… ayude a la amiga de Malfoy con su coche la otra noche y ella me mando ese estuche para agradecerme… pero más bien fue para restregarme su riqueza, enojado le dije que si quería darme las gracias saliera conmigo y… no quiso.

Harry tenía en la cara toda una mueca de sorpresa, jamás pensó que su amigo estuviese ocultando eso y que de hecho quisiera salir con esa chica loca que les había gritado a él y Neville cuando habían ido a casa de Malfoy.

—¿Te gusta? —preguntó casi temeroso de la respuesta, si la chica estaba guapa, pero definitivamente había perdido las canicas en algún lado.

Ron agachó la cabeza y siguió andando con un nudo en su panza. —Que importa ya.

—Importa si…

—Sólo déjalo pasar, además chicas como ella no salen con tipos pobres.

Harry apretó su boca, él hubiese querido decir más pero era obvio que su amigo no, avanzó tras él aún pensando en el asunto.

*º*º*º

Pansy apareció en Ottery St. Catchpole junto con Theo y Blaise. Era fin de semana, Draco se encontraba vigilando los últimos detalles de la habitación de Ginny, cuando ellos aparecieron.

—¿Para quién es esta habitación?

—¿Qué hacen aquí? —inquirió y aunque por fuera pareciera malhumorado, le daba gusto verlos.

—Es para una chica… ¿es para ella? —inquirió Theo, lanzándole una mirada conocedora.

—¡¿Qué?! —chilló Pansy, celosa.

—¿No lo sabías?

—Yo creí…

—Pensé que cuando habías dicho que vivirían juntos… era juntos —comentó Blaise, arqueando su ceja—. Pense que tendría que compartirte con ella —añadió, quitándole seriedad al asunto y más por la forma en que su amigo se había incomodado.

—No tengo por qué explicarles nada —dijo tajante.

—Bien… vamos por una cerveza, por qué tu hospitalidad siempre deja mucho que desear.

—Si no te gusta podrías lar…

—¿Estás bien, Pansy? —inquirió Theodore, al ver que ella se quedaba relegada con la mirada perdida en la puerta de aquella habitación, observando a la mujer del servicio trabajar acomodando una hermosa colcha sobre la cama.

—Sí, por supuesto —respondió después de unos minutos. Una sonrisa dura se apretó en sus labios.

—Pansy…

Ella negó su cabeza, claro que quería gritar… todo aquello debía ser para ella, pero después se recordó que él no la veía de esa forma y ella ya había tenido suficiente de eso, ahora debía terminar de aceptarlo.

—Ve con ellos, yo tengo un asunto que atender —comentó sonando más repuesta.

—¿No pensarás en destruir este cuarto?

—¿Me crees capaz? —enarcó su ceja con aire perverso.

—De eso y más —aseguró con sus ojos brillando de advertencia.

—No tengo interés en hacer eso. —Aunque sí había pasado por su mente.

—Bien.

Pansy se quedó ahí un rato más después de que vio desaparecer a Theo por el pasillo, entró a aquel cuarto observando todo.

—Es un lindo cuarto, ¿no lo cree señorita?

—Sí —dijo seca, pasando sus dedos por el papel de la pared.

—El joven Malfoy le ha dedicado mucho tiempo a éste lugar después de clases y a la casa entera, quiere que este perfecta para cuando Ginny se mude. —Al hablar de la pelirroja su voz se volvió más amable y una sonrisa apareció en su rostro maduro, conocía a Ginny desde que era una niña y le daba gusto saber que había encontrado a un buen chico y que él vería por ella hasta que se fuese al cielo.

Cuando la mujer se giró para buscar a la chica de ciudad se dio cuando que no estaba más ahí. Sin conflictuarse alzó sus hombros y volvió su atención a sus deberes.

*º*º*º

Ron estaba en el orfanato, había estado jugando un partido de fútbol con los niños y sus amigos, ahora moría de hambre, necesitaba un buen almuerzo.

Se metió la mano bajó su playera sobando su estómago iba rumbo a las cocinas siguiendo el aroma a comida, cuando su celular comenzó a sonar. Lo sacó con pereza, mientras bostezaba dirigió sus ojos a la pantalla, casi suelta el aparato al darse cuenta del número que aparecía. Con los dedos torpes se apresuró a aceptar la llamada antes de que ella colgara.

—¿Weasley?

—S-sí es mi número —balbuceó.

—Sí, lo sé.

—¿Qué es lo que quieres? —Se dio un tope en la pared, no había querido sonar tan brusco… sólo lo había pillado por sorpresa y no sabía bien cómo actuar o qué decir.

¡Vaya idiota!

—Sí.

—¿Sí qué? — cuestionó confundido.

—Serás tonto… voy a salir contigo.

Él sintió todo un vuelco en su estómago, ¿estaba hablando en serio? ¡Joder… eso era increíble! —¿Tú…?

—La siguiente semana, el sábado, te confirmo la hora después y esperó no decepcionarme.

Ella colgó y él se quedó ahí con un enojo incipiente apenas superado por la sorpresa y la sensación más alucinante que había sentido con una chica. No le había gustado el tono que ella había usado, pero ya le demostraría que podía tragarse sus palabras… claro sí supiera qué demonios iba a hacer con ella, él era pésimo con las citas.

Una sensación fría de pánico creció en su interior y comenzó a lamentarse. —Mierda…

No entendía nada, pero ahora tenía un problema entre manos.

*º*º*º

Domingo por la mañana, Draco se había levantado temprano, pues tenía planes que no quería retrasar. El día anterior no había visto a Ginny, no sólo por sus amigos con los que había pasado un buen rato, sino porque ella había estado haciéndose cargo de los pequeños del orfanato junto con el personal y Ted, debido a que Andrómeda había salido a la ciudad, no había preguntado cuál había sido su motivo, pero por su mente pasaba el fuerte pensamiento de que había ido a ver a su madre.

Él no había tenido el valor para ir a visitarla, pero no deseaba verla así, no podía… era simplemente algo desgarrante. Habían pasado tantos años y ella simplemente no había despertado, hasta ahora las decisiones sobre Narcissa habían estado en manos de Snape, pero se acercaba el tiempo en el que él tendría que tomarlas y no sabía si sería capaz de hacerlo.

Sacudiéndose esos pensamientos lúgubres, se dispuso comenzar su día. Había seguido yendo a ver a su querido tío Sirius, pues era una buena manera de mantenerse en forma, ahora que no había tenido oportunidad de ir a la alberca en el colegio. Además el clima era más benévolo podía salir a correr cerca de la casa y eso fue lo que hizo.

Después de un breve desayuno y de arreglarse, fue por Ginny, al fin ella se mudaría con él.

Y cuando la vio aparecer por la puerta con su maleta, se veía radiante con una sonrisa que podía ser como el mismísimo sol y se quedó sin aliento.

*º*º*º

Ahora estaban en su casa y él estaba a punto de mostrarle la habitación que ocuparía. Draco la puso sobre sus pies, había estado llevándola en brazos por toda la casa con una venda en los ojos.

—¿Qué está ocurriendo? ¿Por qué no puedo ver? Ya estuve aquí antes, ¿recuerdas?

—Deja de parlotear.

Abrió la puerta y se colocó detrás de ella, desanudando su tela, estaba ansioso por ver su reacción, no podía haber error, se había preocupado porque fuese cómodo, incluso Neville le había dado unos consejos sobre los colores y cosas que le podrían gustar a Ginny.

—Éste será tú cuarto.

La expresión de Ginny se bañó de asombró, lo volteó a ver y Draco notó que él brilló en su mirada se había apagado, lo cuál le preocupó. ¿Acaso no le había gustado el lugar? ¿Qué había hecho mal?

Ginevra caminó tentativamente por el lugar, sus ojos se pasearon por cada detalle, llegó a la ventana, desde ahí podía ver el jardín y además él le había colocado un hermoso móvil. Observó en el escritorio blanco un portarretrato se trataba de una imagen de ellos, se las había tomado Colin en Hogwarts, era para el anuario… y él ya la tenía incluso impresa.

—¿Te gusta la habitación? —preguntó con las manos en los bolsillos de su pantalón, recargado en el marco de la puerta.

Ginny tomó un respiro largo y se giró sonriente. —No.

—¿Por qué no? —inquirió deshaciendo su pose y entrando al lugar con clara confusión, había esperado muchas reacciones pero no esa.

—Pensé que compartiríamos habitación —dijo con naturalidad—. Me voy a casa —añadió pasándolo con pasos cortos y alegres.

—Si estás de broma, te mató. —Apenas la palabra dejó sus labios y supo que había metido la pata. Ella se estaba muriendo y sin su ayuda, no debería estar haciendo esos comentarios.

Ginevra no pareció afectarle aquella broma, siguió como si nada yendo hasta la habitación de él la cual cruzó sin detenerse hasta estar acostada en la cama. No esperaba que ésta estuviese hecha pero lo estaba y el lugar estaba en orden, además podía reconocer cosas nuevas en él, que seguramente Draco había traído de Londres.

El aroma de Draco llenó su nariz, afectando sus sentidos. Se removió como gusano en la cama, queriendo impregnarse de él. Sí, ahí es donde quería dormir, con él a su lado.

—¿Qué es lo que estás haciendo? —cuestionó con signo de reprobación.

—Acomodarme en nuestra habitación.

—Ginny… —murmuró conflictuado, sobando su nuca.

—Me gusta cuando me dices Ginny

Él resopló dedicándole una mirada seria. —Sabes que tú… y yo, no podemos estar juntos y si estás aquí eso va a ser…

—¿Difícil? —sugirió por él, disfrutando de ver el bochorno en Draco, no era un espectáculo que se veía todo los días, lo cual le hacía pensar que ella también debía tener las mejillas rosadas—. Ya deberías saber que no sigo todas las indicaciones de los médicos.

Draco la observó con pesar, no le estaba poniendo las cosas fáciles.

«Me gusta que me deseé, ¿por qué para él es tan preocupante? Sino estuviera muriendo esto no estaría pasando.»

—No me trates como una enferma, tú no lo hagas…

Ella no quería eso de él, ni su preocupación y mucho menos su compasión.

Él se tensó al escuchar su susurro. —No lo hago.

—Quiero vivir contigo al día como una persona normal, como si no estuviera muriendo. —Ella ladeó su cuerpo acurrucándose en la cama con el rostro parcialmente escondido en la almohada que había comenzado a humedecerse por sus lágrimas.

Malfoy después de un momento en lo que organizó sus pensamientos y estabilizó sus emociones, fue hasta ella, acostándose a su lado.

—Eres una caprichuda, manipuladora… no tenías que hacer ese drama, sólo tenías que decir que no puedes soportar las noches alejada de mí.

Ginny soltó una risita desganada. —No me gusta la almohada es demasiado alta.

—Eso tiene solución —Se acomodó mejor, Ginny se puso boca arriba recargando el peso de su cabeza en su brazo—. ¿Qué tal ahora?

—Mejor.

Él movió ligeramente su cara, inhalando el perfume de su cabello rojo, rozando sus labios en él. —¿Tu cabeza está hecha de piedra? Es pesadísima, mi brazo está sufriendo.

—Es tan sólo el principio, sufrirá más después —pausó, su corazón se quebró un poco—. Lo siento, sufrirás más que yo.

En ese instante, él supo que ella ya no hablaba de su brazo sino de la situación por la que pasaban. Una sensación pesada, escabrosa y abrumadora se posó sobre él, obligándolo a cerrar sus ojos.

—Desearía… desearía sufrir yo en tú lugar. —Y hablaba muy en serio, no era algo que fuese diciendo por ahí a la ligera. Él no era de esos que cambiaban de un día a otro, ni se había vuelto de repente un romántico, no él no lo había hecho, él no la había escogido, simplemente había sucedido y no podía escapar de lo que sentía por ella. Desde el accidente de sus padres, no se había preocupado y sufrido por una chica como lo hacía por ella, así que trataba de ser una mejor persona de lo que había sido en el pasado. Deseaba estar a la altura de ella, que era todo lo contrario a él y que aún así había decidido compartir lo que le restaba de vida a su lado.

¿Podía haber un mayor acto de amor?

Lo dudaba.

—¿No te arrepentirás de esto? —cuestionó girando su cuerpo hacia él, observando su cara, pendiente de sus gestos.

—Me preguntan mucho eso últimamente —contestó con una ligera sonrisa—. Sí lo fuese a hacer, ya te habrías enterado.

—Ya veremos —replicó más para sí que para él.

No podía negar que estaba feliz, su corazón lo sabía, estaba bailando en su pecho con fuerza, algo que no era muy bueno.

Era demasiadas emociones encontradas.

Sus pupilas observaron un leve golpe en la mandíbula de su novio, ella había estado notando que él aparecía en la escuela con esos moretones, no había tocado el tema porque esperaba a que Draco lo hiciera, pero no iba a ser el caso.

Y es que por su mente ya había pasado la terrible deducción de qué él había estado metiéndose en problemas, algo que ella no aprobaba y que la angustiaba.

—¿Dónde te hiciste esto?

Draco sintió el toque de sus dedos, la zona estaba algo adolorida pero nada de gravedad. Con el pasó de los días había mejorado en su defensa y ahora su tío no le ganaba todos los combates, lo mejor era que él también había dejado un par de magulladuras en él, pero ni así el hombre había perdido su sonrisa burlona, lo detestaba.

—Entrenando.

—No me estarás mintiendo —interpeló ceñuda.

—No, voy a casa de Black… hago un poco de combate, box.

Las cejas de Ginny se arquearon, sus ojos sorprendidos danzaban en el rostro de él, buscando algún detalle que le demostrara que él mentía.

—No sabía que se llevaban… bueno, que tenían ese tipo de relación.

Él hizo un gesto chasqueando su lengua, tratando de no mostrarle mucha importancia.

—Me le alegra que lo estés tratando… después de todo también es tu familia.

Familia, la palabra hacía eco en su cabeza. Ese tema aún no era sencillo para él, ella debió percibir su tensión, pues no agregó nada más al respecto.

Cerró sus ojos, disfrutando del momento. —Tengo sueño, tu brazo se dormirá —anunció suavemente.

Draco se quedó quieto a pesar de la sensación de cansancio en su extremidad, probablemente ella no tardaría en ir al mundo de los sueños, dejándolo en una conversación consigo mismo.

Se sentía bien estar así con ella, era correcto y nada nunca antes se sintió así, para él.

Y aunque no deseaba pensar en eso, lo hacía, no le atemorizaba tanto vivir con ella como lo hacía el hecho de que un día no estaría más…lo dejaría como todas las personas que había querido.

Tal vez estaba condenado a amar y perder.

Se cubrió los ojos con el antebrazo, ocultando la humedad de ellos.

*º*º*º

Ginny despertó lentamente, se sentía perezosa, se quedó quieta reconociendo el lugar, una oleada de emociones la recorrió. Estaba en casa de Draco, en su casa y por lo que percibía, con él aún a su lado. El brillo de la mañana se había extinguido, debía haber dormido más de lo previsto, con un pequeño bostezo alzó su cara notando la mirada intensa y atrayente de Draco sobre ella.

—Aún sigues aquí.

Él colocó una sonrisa torcida. —No podía irme contigo apresando mi brazo, eres muy pesada… ya no lo siento, creo que sufriré de gangrena.

—Es una pena —mencionó sacando la punta de su lengua rosada.

Malfoy estrechó sus ojos y antes de que Ginny supiera lo que había pasado ya se encontraba debajo de él.

—¡Oye! —exclamó posando las palmas de sus manos sobre su torso, no es como si la estuviera aplastando o algo parecido, él se estaba sosteniendo con sus antebrazos.

—Mi cama, mis reglas y ya que decidiste quedarte aquí, tendrás que seguirlas…

Ella curvó su ceja, lanzándole una mirada retadora que no combinaba con sus mejillas arreboladas por culpa de él y lo que estaba despertando en ella al estar así de cerca.

—Ya debes saber que seguir las reglas no se me da bien, ¿recuerdas?

Una risa corta y oscura se le escapó a él. —No más, la única forma en que las romperás es si yo estoy involucrado.

—No sé… ¿dime una de esas reglas?

—Yo duermo del lado izquierdo y sin peluches en la cama…

Ginny con desenvoltura se echó a reír. —Pero… he dormido con Arnold desde que tengo uso de razón —añadió con un puchero.

—¿Quién demonios es Arnold?

—Es mi peluche, está un poco desgastado y cocido pero…

—No.

—Pero…

—No.

Ella frunció su ceño y él sabía que estaba a punto de dejar salir su carácter y vaya que lo tenía. Unió sus frentes por un segundo apresando sus miradas, logrando que ella se calmara. Su nariz aristocrática comenzó un suave y lento camino por su mejilla hasta su garganta dejando a su pasó un camino de piel chinita.

Ginny tragó en seco y cerró sus ojos, dejando que las sensaciones se magnificaran. Sus manos se movieron rodeando los hombros de él.

—Me tienes a mí y eso será suficiente. —Depositó un suave beso en la curva de su cuello, logrando que ella suspirará con fuerza.

Él quiso poder robarle más suspiros, pero esa fue su señal para alejarse, no podía dejar que las cosas se le fueran de control con ella, un momento de pasión podía ser demasiado para su corazón y él no quería correr el riesgo, a pesar de sus deseos.

Se levantó de un solo movimiento. —Es tarde y deberíamos ir a comer, después podrás acomodar tus cosas.

Ella parpadeó confundida, sus cejas cayeron mientras lo observaba alejarse. Se apoyó en sus codos para alzarse ligeramente en la cama.

«¿Qué fue todo eso?».

—Deberías arreglarte el cabello es un desastre.

Se llevó una mano a su cabeza aplacándolo. —¡Espera!

*º*º*º

Pasaron una tarde agradable, Draco la había llevado a comer a Hogsmeade y después habían vuelto para hacer los deberes, pero no todo era miel sobre hojuelas, no, cuando se trataba de ellos, que eran tan distintos. Peleaban por tonterías, como las equivocaciones de Ginny en la tarea de cálculo que él señalaba reprendiéndola, logrando que ella resoplara y refunfuñara. Él hacia la tarea en silencio, a ella le gustaba hacerla escuchando música y canturreando, algo que Draco definitivamente no toleraba, lo desconcentraba.

Esas pequeñas cosas llenaron su tiempo, hasta que fue la hora de cenar y subir a su cuarto. Habían hecho las paces y ahora verían una película, una que ambos habían escogido, no de romance, tampoco de acción… verían una de ciencia ficción.

Draco había pasado varias semanas solo en esa casa y ahora que ella estaba ahí, era un poco extraño no estarlo. No le molestaba, simplemente tendría que acostumbrarse a eso y a eso llamado "compartir". Vaya, problema tenía por delante, pero era un problema que él quería en su vida.

No todos los cambios eran malos, algunos valían la pena.

Se recargó en la puerta de su cuarto, ella estaba sentada en el tocador cepillando su cabello, llevaba puesto un pijama de dos piezas con estampado de fresitas, nada sexy… lo cual agradecía, pero también le frustraba, tal vez debería llevarla de compras.

—Es algo fastidioso, pero si no lo cepillo amanecerá enredado.

—¿Tomaste tu medicamento?

—¿Cuál? — preguntó haciéndose la despistada.

—Gin…

—Sólo bromeo, si lo hice.

Él asintió con un cabeceo, cerró la puerta del cuarto y caminó hacia la cama que Ginny, ya había preparado previamente, acomodando las almohadas y cobijas.

Ella lo observó por el reflejo del espejo, era duro para él manejar su enfermedad, podía no demostrarlo pero aún así lo notaba. Exhaló largamente, dejó el cepillo y se amarró el cabello en una cola de caballo baja.

Se reunió con él en la cama y Draco le pasó el brazo por los hombros para acercarla a él. Ginny se acomodó en su abrazo, colocando una de las manos sobre su pecho, cubierto por una suave camiseta. Secretamente esperaba que él durmiera con menos ropa, pero no era así o tal vez se debía a ella, quizás más adelante…

«Pero qué estoy pensando… soy una tonta.»

—¿Qué estás pensando, Weasley?

—¿Por qué? —inquirió nerviosa.

Draco soltó una pequeña carcajada sexy, pegó sus labios a su cabeza y ella apenas sintió su beso.

—Sólo dale play a la película.

Ginny estrechó sus ojos con aire confuso. —¿No me has dicho tú razón para reír así?

—Y no la quieres saber —completó susurrándoselo al oído, dejando que ella se encogiera por el escalofrío que la invadió.

La película fue lo suficientemente buena para mantenerlos despiertos, aunque ella bostezó varias veces, estaba cansada, por eso cuando terminó no pudo más que estirarse y acomodarse mejor bajo las mantas.

La abrazó, logrando pegar la espalda de ella a su torso.

—Demonios, tus pies están helados —comentó cuando los suyos tocaron los de ella.

—Sí, últimamente no logró que se calienten con facilidad, lo mismo pasa con mis manos —explicó alzando una, él la sostuvo metiéndola bajo la cobija, sosteniéndola, brindándole su calor.

—Mis uñas no están sucias —comentó por si él lo había pensado nuevamente.

—Lo sé, te vi lavarte las manos, pero ¿por qué están así?

—Las pintó con jugo de flores.

—No existen productos para las uñas de colores…

—Esmalte, si los hay, pero si las pintó con eso no puedo ver su color.

—¿De qué hablas?

—Mis uñas están perdiendo su color, ya sabes, por lo que tengo.

Draco se dio un golpe mental, era la segunda vez que hablaba sin pensar.

—¿Me dejarás pintarte las tuyas?

—¿Qué? No.

—Oh vamos… es sólo jugo de flores.

—Eso sería extraño —repuso al instante con ceño fruncido, ella puso esos ojos de cachorro que él no podía resistir, entornó sus ojos y resopló: —Tal vez, no estoy aceptando nada.

La cara de Ginny se iluminó. —¿Me pedirás algo a cambio?

—No.

«A ti no, al cielo para que se tome su tiempo para alejarte de mí.»

Una sonrisa se prendó de los labios de Ginny, ella exhaló suavemente. Sintiéndose protegida y querida entre los brazos del chico que quería hasta los huesos.

Sí era feliz, muy feliz.

—Descansa, pelirroja.

Malfoy casi sin pensarlo se quedó dormido, entre aromas a flores y con una sonrisa estampada en su rostro.

*º*º*º

Continuará…

¡Gracias por leer!

La historia es una adaptación de la película "A Millionaire's First Love". Título original Baekmanjangja-ui cheot-sarang. Dirigida por Kim Tae Gyung. No será una copia fiel, pondremos muchas escenas y otros detalles que no estarán en la trama original. Es realizada para el Reto «Verano de películas» del Drinny fest, del grupo Drinny/Dranny: ¡El mejor amor prohibido! En Facebook.

En un inicio iban a ser 5 capítulos, pero al estar escribiendo la historia creció, así que nos falta un capítulo para terminar bien. Sentimos las molestias que esto cause.

Sobre el capítulo, habla sobre la relación entre Draco y Ginny. Nos adentramos un poco en ellos, en lo que estaban pasando. Draco sólo quiere hacerla feliz, esta aprendiendo muchas cosas. Ginny espera poder vivir lo suficiente para disfrutar de todo lo bueno que le esta pasando. Adoramos el Ronsy, así que les dedicamos un pequeño espacio en la historia.

Esperamos contar con su apoyo y sus comentarios.

Ahora el momento de los agradecimientos:

Pucca . Chokolatito, Darynka Malfoy.

Minnie: Hola, muchas gracias por leer. Gracias por el consejo, lo tendremos en cuenta. Esperamos que te guste este capítulo. Saludos.

Eda: Hola, mil gracias por leer y comentar. Si es una película muy triste, pero como es la adaptación, no es algo fiel, seguro ya te diste cuenta que hay muchas cosas que no están en la película. Esperamos que te siga gustando la historia. Saludos.

*º*º*º

Ojala puedan leer nuestras otras historias de esta pareja.

* Pétalos negros (shortfic)

* Amándote en silencio (one-shot)

* Inesperado (one-shot)

* Desleal tentación (longfic)

* ¨ )¸.·´¸.·´¨)

(´¸.·*´¯`*»— — The darkness princess & Lady Muerte.