Muchas gracias por haber seguido está historia, sus review me ayudaron mucho. Dudé un poco con el contenido del lemon, lo censure tanto como pude porque a la persona a quien dedico este fic no le gustó la idea de un Levi lobo x Eren en plan "tengamos muchos hijos toda la noche". Pero al fin y al cabo era un final bastante esperado así que no quise arruinarlo.

Un extra con Eren y sus cachorritos estaría bien, voy a pensarlo.

DISCLAIMER: Los personajes de SNK no son míos, son de Hajime muertes locas.

GENERO: TIPO: Romance/crack/Riren/Levi-loboxEren/humor/AU/familiar/lemon/lenguaje malsonante.


Eren despertó al día siguiente, tenía el cuerpo adormecido por haber quedado en la misma posición de anoche. A duras penas se deshizo del enredo de sus brazos y llamó a Levi con la esperanza de que todo fuera mentira.

No hubo respuesta.

Durante todo este tiempo su relación siempre estuvo en el borde del precipicio, inclusive a veces tenía la certeza de que el mayor continuaba allí solo para hacerlo feliz. Para no decepcionarlo.

—...Levi —pronunció aquel nombre como si amortiguará la inevitable caída. A punto de volver a recaer en la oscura tristeza, Eren se levantó del suelo forzando cada musculo entumecido para poder llegar hasta el otro extremo de la habitación.

Nunca antes fue tan silencioso.

Era increíble que fuera real, todo vacío, como si Levi nunca hubiera existido.

Se tiró sobre la cama deshecha para poder olfatear el aroma de Levi, su calidez abandonada.

Un día estuvieron en esa cama, al otro, ya no había nadie.

Ya no podría molestarlo con algún trabajo difícil de la universidad, o un mandado a medianoche. Ni recibir los fugaces mimos luego de hacer el amor, o la sensación de no estar solo. Y entonces se da cuenta de que él no fue una buena pareja, nunca limpio tan bien, nunca tuvo el suficiente tiempo para acompañar a Levi, nunca quizo que supieran de su existencia.

Eren comenzaba a entender.

A perder.

Ƹ̴Ӂ̴Ʒ

El auto se detiene frente al viejo edificio, Eren siempre le tuvo un gran cariño a esa bolsa de escombros, solo por eso el pelinegro no lo obligó a mudarse.

—¿Discutieron mucho anoche? —pregunta su hermano dejando el volante para voltear medio cuerpo y enfrenarse con el pelinegro. Aún recuerda cómo llegó, con esa vieja maleta y un humor del demonio.

Iba a convencerlo para que volviera con el humano de ojos verdes, pero la noticia sobre el embarazo de Armin lo sorprendió mucho más de lo que se imaginaba. Era un mal hermano, en lugar de consolar al penúltimo de su camada lo forzaba para volver al lugar donde terminó con Eren.

—No te importa —bufó el azabache sin poder evitar lanzar un gruñido de advertencia.

—Escúchame Levi, voy a ver a Armin y pedirle que recapacite —Erwin bajó la mirada— te doy diez minutos para que hables con Eren, porque no pienso volver a este lugar y tú tampoco.

—No eres mi madre, Erwin —le dijo el ojigris antes de salir y esperarlo afuera, era un día soleado, y su traje negro llamaba mucho la atención. En cambio Erwin podía pasar desapercibido con ese suéter verde y los pantalones de color café. La elegancia nunca fue su fuerte.

¿Cuánto tiempo estuvo lejos de Eren?

Una semana.

Dejó que el rubio se adelantará, en el pasillo. A tres pasos de su antiguo departamento, tan cerca de Eren. Podía sentir su olor ¿acaso estuvo llorando?

Sintiendo como los nervios comenzaban a traicionarlo, Levi buscó la caja de cigarrillos en uno de los bolsillos. De vez en cuando solía fumar, eso lo distraería.

La puerta se abrió y la cabellera castaña asomo a la vista, el ojiverde dio un respingo al verlo.

"correrá para abrazarme" pensó "¿debo evitarlo?"

Chasqueando la lengua volvió a concentrarse en el cigarrillo, ese ya no era su problema. Eren lo superaría, todavía era joven, alguna humana iba a interesarse en el mocoso y sus padres tendrían los jodidos nietos humanos que tanto anhelaban tener.

Nietos humanos.

Vida humana.

Rechazarlo sería lo mejor. Alejarlo a gritos, con una mirada de odio.

Unos dedos entorpecieron sus pensamientos, tan cálidos como siempre. Eren estaba muy cerca, definitivamente estuvo llorando, las ojeras alrededor de sus ojos y ese brillo verde tan sensual. Como el trasero de una luciérnaga brillante.

—..Oi no lo hag... —comenzaba a decir con la voz cortante, ensayada tantas veces atrás.

Se quedó quieto, Eren no pensó en abrazarlo sino que le arrebato el cigarrillo para llevárselo a la boca y aspirar como si no hubiera un mañana.

Al principio la cara del ojiverde enrojeció, sus ojos llorosos conteniendo el humo mal aspirado y el que se cortaba en su tráquea. No tuvo la fuerza para soportarlo, tosió con fuerza, atorándose con cada sacudida hasta apoyar la cabeza sobre su pecho.

Inconsciente como era, volvió a aspirar pero el pelinegro le dio un golpe en la mano lanzando lo que quedaba del cigarro.

Eren levantó la vista con los ojos llorosos. La garganta seca y un dolor profundo.

—Ten sexo conmigo —dijo abrazando al pelinegro que notó el aliento alcohólico, la voz ronca por el esfuerzo— fóllame.

Lo apresó ente sus brazos, fuera de sí, lamiendo el lóbulo de su oreja y apegándose a su cintura sin dejar de pedir que le hiciera de todo, que lo marcara.

—Estás ebrio —Levi trató de apartarlo con delicadeza— apestas.

—Ven —balbuceó el menor— vamos a nuestra casa. En nuestra cama...

—Eren, ve a dormir

—Vuelve conmigo —tiró de la manga del pelinegro para indicarle que entrará al departamento— tengamos sexo, hagamos el amor. A ti te gusta eso.

—Eren Jaeger —Levi tenía que ser duro, era cruel, pero Eren lo soportaría— deja de actuar como un niño caprichoso. Ahora suéltame.

—No me dejes —lloriqueo el ojiverde hipeando y moviendo los hombros— hazlo por mí. No puedo...soportarlo.

—...mocoso —el mayor dejó de empujarlo hacia atrás.

— ..¡No!.. —sin poder decir nada más, Eren quiso sentir su olor por última vez.

—...cachorro —se dejó abrazar, dejando que apoyara la cabeza en su hombro

Ƹ̴Ӂ̴Ʒ

El ojiverde despertó entre sábanas limpias, hace tiempo que no dormía tan bien y el olor a comida llenaba la atmosfera.

—Dormiste mucho —la voz del ojigris atrajo su atención.

—Levi —se incorporó de un salto para hacerle frente

—¿Todavía quieres fumar?

—La nicotina daña las plantas, yo no lo haría

Levi sonrió bajito, pero esa fue una sorpresa para el ojiverde.

—Vuelves a ser tú —le dijo el pelinegro

—Me duele la garganta

—Descansa

—Levi —Eren lo llamó casi gritando— ¿te irás de nuevo?

—No

—Gracias —más calmado se acurrucó entre las sábanas.

Levi le besa la frente sacándose las zapatillas para poder subir a la cama y ponerse sobre el menor

Por ahora su prioridad es mantenerlo vivo, verlo sonreír. No importa cuánto cueste o lo que tenga que dejar por Eren.

—¿Qué haces? —pregunta el ojiverde sonrojándose de forma imperceptible

—Quiero emparejar, lo necesito ahora

—Yo...no puedo negarme —el ojiverde siente como la boca del mayor roza sus labios bajando hasta su mandíbula y quedándose en el hueco de la clavícula para dedicarle una lamida húmeda.

Eren hecha la cabeza hacia atrás al sentir los besos en el cuello, la mano del mayor se cuela en su cintura aferrándose a la polera que lleva para subirla hasta su pecho.

—Quítate, quítate toda la ropa —susurra el pelinegro soplando en la piel tan sensible.

Baja su propio pantalón haciéndose a un lado para que Eren haga lo mismo, esta vez se concentra en mantenerse sobre su cuerpo son lastimarlo. Le abre las piernas comenzando a frotar su entrepierna, ambos se mueven juntos. Han anhelado est tipo de contacto desde hace días.

Pero es más excitante porque saben que esta vez llegaran hasta el final.

El lubricante sigue en el lugar de siempre, Levi lo disemina por los dedos y la entrada del menor, hace todo esto sin dejar de besa sus pezones y pecho. Tira de ellos con los dientes provocando a Eren para que pueda jadear abiertamente.

Introduce dos dedos de forma precipitada, Eren siempre fue estrecho, es consciente de cuánto va a doler así que intenta relajarse, pero los movimientos erráticos del mayor lo están volviendo loco.

Gime lastimeramente.

—No dolerá —le dice el mayor, consolándolo— deja de temblar

—...lento, tienes que moverte más lento

Levi obedece, estira los dedos tratando de ampliar esa zona lubricada. Sin lastimarlo pero trabajando firmemente para hacerlo sentir bien.

—Eren —el tono gris de sus pupilas no cambia, pero el negro de los ojos se torna vertical y los colmillos logran sobresalir de sus labios. Es la segunda vez que el ojiverde puede verle las orejas punteagudas y esa apariencia más atrevida— Eren, Eren

—¿Si?

—Ponte a cuatro

Ya es hora, siente como los dedos de su novio lo abandonan y él obedece. Dobla las rodillas elevando la cadera ayudado por las manos del pelinegro, sabe que quizá no logré soportarlo, solo por eso atrae con las manos el almohadón de la cabecera para poder apoyar su frente y extiende los codos relajándolos sobre la cama.

Las manos del pelinegro han apresado su cintura, lo acerca hacia su erección dudando antes de entrar. Eren escucha el sonido del bote de lubricante abriéndose nuevamente, el líquido gotea por los muslos y la penetración se hace más relajada.

El mayor logra entrar en su totalidad, esta caliente adentro. Se inclina hacia adelante, sin dejar caer todo su peso, para apoyar la palma de las manos sobre la cama. Eren está escondiendo su rostro, entonces el pelinegro empuja suavemente simulando embestidas. Abre la boca para buscar la nuca del menor y lo muerde insertándole los colmillos hasta sacar sangre.

Nunca lo había hecho antes.

Se relaja y lame la herida.

—¿Preparado? —le pregunta

—No, tengo miedo —jadea Eren ignorando que está llorando.

Ahora Levi comienza a preocuparse.

—Escúchame —le dice cerca de su cuello— no voy a perder la cordura.

—Entonces háblame

—No podré hacerlo

El ojiverde separa el rostro de las sábanas tratando de voltear la cabeza para verlo, las palmas de las manos de Levi están apoyadas más adelante, esa posición es perfecta para que ningún de los dos se canse demasiado. Pero no impide que el menor extienda una mano para entrelazar los de dos con los de su novio.

Están sincronizados, como una pareja.

Levi comienza a moverse entrando y saliendo repetidas veces hasta que la entrada de Eren logra relajarse, empuja en un vaivén lento sin detenerse ni un instante. Eren está gimiendo su nombre pero grita cuando Levi se atreve a tratar de introducir un dedo. Se mueve con fluidez, jadeante se da cuenta de que ya no puede aguantar por más tiempo. Menos cuando Eren esta retorciéndose debajo de él, gimiendo y tratando de recuperar el aire de sus pulmones.

—Eren

—…mngh..mngh.. qué?

—¿estás listo? —besa su cuello de forma erótica— voy a transformarme.

No necesita decir más, un escalofrió recorre el cuerpo del menor y asiente sin lograr decir una palabra.

—Te amo, cachorro —besa su espalda alejándose un poco.

—Se gentil —le pide, obligándolo a hacer una mueca que reemplaza la sonrisa burlona de siempre.

Esta vez, Levi no contesta. Su apariencia comienza a cambiar, el peso de su cuerpo cambia. Es más fuerte, tiene una respiración más fuerte y el aliento cálido le quema la nuca.

Sin darse cuenta Eren ha comenzado a temblar, sus ojos se abren con desesperación al sentir como algo mucho más grande se va ensanchando en su interior, cada vez más grande. Tanto que siente que va a romperlo por la mitad, y eso que todavía no ha anudado.

—Joder ¡me estas matando! —solloza. Ahogando un jadeo desesperado intentado alejarse.

Pero Levi ya no le responde.

El ritmo aumenta mucho más rápido que de costumbre, abre la boca para proveer de aire a sus pulmones. Un par de lágrimas le caen por la cara y se da cuenta que la habitación está a oscuras. Es de día pero solo una pequeña luz logra filtrarse por la ventana cerrada.

Eren tiene curiosidad, mira a un lado fijando los ojos en la pared que proyecta sus sombras, la suya y la del lobo que esta sometiéndolo.

Es vergonzoso, tan obsceno, tan…inmoral.

Aparta la mirada al escuchar un gruñido amenazador.

Levi no quiere que mire.

—Levi...Levi —jadea al sentir los continuos movimientos frenéticos, su cabeza está a punto de estallar. El placer y dolor se fusionan en uno solo impidiéndole cerrar la boca. Como si lograra alcanzar miles de orgasmos juntos, la lengua áspera lame el lugar donde fue mordido y embiste con fuerza, a un ritmo descontrolado.

Eren aumenta el volumen de su voz, quiere desmayarse pero lo soporta con valentía. Logra mover una mano hacia su miembro para calmar la punzante necesidad de atención.

Es ahí cuando se da cuenta que Levi ha comenzado a anudar.

Los movimientos hacen que la cama rechine como forma de protesta. Luego de varios intentos Eren logra acomodar su cuerpo al tamaño que crece en su interior.

El orgasmo culmina para él porque no puede soportarlo más, se corre manchando las sábanas al sentir como algo muele su próstata repetidas veces. Golpeando el lugar que lo vuelve casi loco.

Al recuperar la respiración se da cuenta de que ya ha pasado un tiempo, Levi acabara pronto.

Lo siente venirse dentro por la inmensa cantidad de calor que recibe su cuerpo y entonces Levi vuelve a su forma natural poco a poco, ya no es tan pesado como antes y las patas que lo apresaban ahora son manos que acarician su espalda.

El pelinegro lo llama en dos ocasiones pero Eren no contesta, al menos no está sangrando.

Es un consuelo.

Intenta salir de su interior con cuidado, pero el menor se lo impide gimiendo bajito.

—Tiene que quedarse dentro —susurra— nuestros hijos.

Aun así Levi se separa dejando que el ojiverde pueda recostarse, se ha mordido los labios con fuerza hasta hacerlos sangrar y frunce el ceño cuando la espalda toca la cobija más cercana.

El mayor le acaricia los muslos con una toalla pequeña.

—Me duele

—Lo lamento —besa sus labios— lo siento.

—Estoy feliz —Eren señala el otro extremo de la cama— destrozado pero feliz, duerme conmigo.

Logran acomodarse dentro, Levi extiende el brazo para que el menor apoye la cabeza y logré dormir un poco.

Al verlo tan relajado se siente más tranquilo.

Tendrán una camada.

Levi no estará solo nunca más, siempre quiso formar una familia junto a Eren.

Aquella noche cuando decidió huir de casa y se encontró con ese niño, al principio quería devorarlo, desquitarse con él. Pero esos ojos lo enamoraron y se enterraron en su corazón. Luego solo quiso hacerlo feliz. Fue la mejor decisión de su vida.

Quedarse junto a Eren.

Nunca podría lamentarlo.

FIN

Ese épico momento cuando escribes "mamada" en lugar de escribir "manada"...