Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es Edward's Eternal, yo sólo traduzco.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of S. Meyer and the author is Edward's Eternal, I just translate.


Gracias a mi beta Isa por revisar y corregir este capítulo.


Capítulo 3

Rose se sentó frente a mí mientras yo leía en silencio, agachada en mi silla, durante la comida al día siguiente.

—Bien, me rindo con esto de no salir.

Me reí entre dientes.

—Vaya, eso duró todo un día. Buen trabajo.

Me rodó los ojos.

—Cállate. Conocí un chico genial anoche.

—Siempre son geniales al principio para ti, Rose.

—Cierto. Pero éste es diferente.

—Entonces te deseo suerte.

—Él tiene un amigo…

Me enderecé, negando con la cabeza.

—No, Rose. Absolutamente no.

—Bella.

—Dije que no. —Mi voz le rogaba porque lo dejara ir.

Se inclinó hacia enfrente.

—¿Cómo rayos vas a superarlo si no intentas salir?

Rodé los ojos.

—Ya lo superé, Rose. No me quiero involucrar con nadie por ahora.

—Necesitas tener sexo. —La voz de Rose sonó seca y pareció llenar la habitación.

—¡Rose! —Mis ojos volaron a mi alrededor, pero todos estaban demasiado ocupados para prestarnos atención a Rose y a mí en nuestra esquina de siempre. Al otro lado, Masen y Jasper estaban ocupados argumentando algo entre ellos, con Emmett sentado a su lado, riéndose de lo que fuese que ellos estaban discutiendo tan acaloradamente. Las otras mesas estaban llenas con gente que reía y hablaba, tecleando en sus computadoras, comiendo sus almuerzos, demasiado ocupados para prestarle atención a mi vergüenza.

Me giré hacia Rose con enojo.

—No necesito un novio para tener sexo —siseé.

Alzó las cejas.

—¿Estamos hablando de amor propio o estás pensando en usar un servicio de acompañantes, Bella?

Me incliné hacia enfrente, fulminándola con la mirada y manteniendo mi voz baja.

—Tal vez eso es lo que quiero, Rose. Sexo sin compromisos. Tal vez sexo con un extraño. —Me recargué de nuevo en mi silla, disfrutando la mirada de sorpresa en su cara—. Sí —musité—. Sexo caliente, rápido y duro con un extraño. En algún lugar oscuro. Sin nombres. Sin compromiso. Sólo… —bajé más la voz—. Una follada. Sucia. Caliente.

Me miró boquiabierta. La miré con altanería. Finalmente una sonrisa partió su cara.

—Estás llena de mierda.

Bajé la cabeza para esconder mi propia sonrisa. Alcé la vista, manteniendo la cara inexpresiva.

—No. Es en serio. Sólo necesito encontrar a alguien dispuesto a darme lo que quiero. —Me paré—. Te haré saber cómo me va.

—¡Hazlo! —me gritó.

Me reí entre dientes al sentarme en mi escritorio. Mi celular vibró.

Ten cuidado con lo que deseas, Bella.

*()*

Rodé los ojos. Definitivamente Rose se estaba metiendo conmigo. Ella amaba las bromas prácticas y estos mensajes tenían su firma en ellos. Obviamente pensaba que estaba siendo divertida.

—¡Bella! —ladró James detrás de mí y bajé mi celular. Me encargaría más tarde de ella.

Veinte minutos después estaba de regreso en mi escritorio, maldiciendo la existencia de la persona que, en cierto momento, había hackeado la computadora de James y había robado sus documentos, condenándome para siempre a la copiadora. Sin importar qué tanto alguien intentara convencerlo de que la seguridad había cambiado, de que las computadoras habían cambiado, él se negaba a creernos. Me senté y miré las notas que necesitaba transcribir antes de comenzar dicho copiado.

—Hola Bella —habló una voz queda y nerviosa junto a mí.

Alcé la vista sonriendo.

—Hola Masen. ¿Cómo te va?

—Bien. ¿A ti?

Gemí suavemente, indicando la pila de notas garabateadas frente a mí.

—Lo mismo de siempre.

—¿Quieres que intente hablar con él de nuevo?

Negué con la cabeza y suspiré frustrada. Masen ya lo había intentado en numerosas ocasiones.

—No. No cambiará, pero gracias. —Lo miré—. ¿Ya vas de salida?

Asintió, subiéndose los lentes por la nariz y apartando la vista tímidamente mientras se pasaba una mano por su despeinado cabello.

—Sí, tengo unos recados de Alice.

—Yo estaré en la sala de copiado.

Se rio suavemente.

—Tu segunda oficina. ¿Quieres algo mientras estoy afuera? ¿Un café o algo?

—No, pero gracias.

Me sonrió de nuevo y se acercó, dejando un par de dulces en mi escritorio. Pude oler su cálida esencia cuando se inclinó. Siempre olía a sol. Me guiñó y se dio la vuelta, apresurándose por el pasillo. Miré su alta figura desaparecer por la esquina, sin duda dirigiéndose a las escaleras de enfrente.

Masen llevaba aquí más tiempo que yo y siempre había sido igual. Callado, amistoso, atento e incluso más reservado que yo. Mi primera semana se esforzó mucho por ser amable conmigo y yo había apreciado su esfuerzo, reconociendo lo tímido que era con la gente. Cuando Riley había terminado conmigo, Masen me había apoyado en silencio desde lejos, trayéndome café, compartiendo sus dulces y ofreciendo una sonrisa amistosa, mientras que los otros simplemente me ignoraron o me dejaron sola. Siempre parecía saber cuándo yo estaba teniendo un mal día y me ofrecía su apoyo en su manera gentil y callada. Él les agradaba a todos, pero la mayor parte del tiempo se mantenía solo. Escuché rumores sobre una novia de mucho tiempo y también sabía que tenía una abuela a la que cuidaba. Sacudí la cabeza. Olvidé preguntarle cómo estaba ella. Tendría que hacerlo más tarde.

Terminé el reporte, lo imprimí y se lo llevé a James para que lo aprobara. Me regresó los documentos que yo había hecho antes y caminé por el pasillo para comenzar mi rutina de siempre.

Estaba tecleando mi contraseña cuando escuché un suave ruido raro detrás de mí. Me giré, pero no había nada ahí. Me encogí de hombros; el edificio era viejo y a veces hacía ruidos extraños. Pero, al presionar el botón de encendido, la habitación de repente se quedó a oscuras.

Por un segundo me quedé inmóvil, confundida. La copiadora seguía funcionando, ¿cómo es que se habían apagado las luces? Un ruido detrás de mí me asustó, pero antes de poder moverme un par de manos me agarraron la cintura.

Jadeé cuando las manos me jalaron hacia atrás y sentí los duros planos de un pecho bien definido presionarse contra mi espalda. Un cálido aliento sopló por mi mejilla cuando una voz queda y ronca susurró en mi oído.

—¿Es esto lo que querías?

—¿Qué? —susurré, un estremecimiento pasó a través de mí—. ¿Quién eres? ¿Qué… qué quieres?

La voz se rio, un sonido profundo y retumbante.

—Sin nombres, ¿recuerdas? Dijiste que un extraño…

Un pequeño gemido escapó de mi garganta. Alguien había escuchado las tontas palabras que le había dicho a Rose.

Unos labios cálidos rozaron mi cuello.

—Sabes lo que quiero. Sé lo que quieres. Dime, Isabella —exigió la voz suavemente—. ¿La habitación es lo suficientemente oscura?

—¿S… suficientemente oscura?

Una lengua cálida y mojada trazó mi lóbulo. Otra profunda risa sonó en mi oído, me estremecí y sentí que las manos en mi cintura se apretaban.

—¿Lo suficientemente oscura para follarte?


Bien, voy a hacer un pequeño comentario respecto a la historia que la misma autora hizo en su momento y me parece adecuado para evitarnos dramas. Estoy consciente de que la posibilidad de que esto pase en la vida real es la misma de que un vampiro y un hombre lobo se enamoren de mí. Hay que tener en mente que esto es ficción, en la ficción todo se vale, ¿no? Para eso existe. Así que recuerden eso cuando las cosas se pongan un tanto "absurdas". Ahora, habiendo dicho eso, ¿qué les pareció ese final? ¿Se lo esperaban? ¿Cuáles son sus teorías? ¡Quiero leerlas, chicas!

Espero que les haya gustado el capítulo, ¡gracias por sus comentarios, alertas y favoritos!

Nos leemos el siguiente jueves ;)