Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es Edward's Eternal, yo sólo traduzco.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of S. Meyer and the author is Edward's Eternal, I just translate.


Gracias a mi beta Isa por revisar y corregir este capítulo.


Capítulo 7

Fue exactamente lo que dije que quería. Caliente, duro y rápido. Su polla era gruesa y larga, sus embestidas profundas y rápidas, su agarre fuerte y posesivo. Gimió y siseó mientras me follaba, gruñendo mi nombre con esa queda voz ronca que tenía. Su agarre era fuerte e implacable, su mero toque demandaba mi sumisión por completo. Su boca era dura y controladora al cubrir la mía, tragándose mis gritos de pasión. Fue alucinante. Su abrazo fue aplastante cuando se corrió, maldiciendo y jadeando en mi oído mientras se enterraba profundamente en mí. En la cima de su orgasmo, un estremecimiento largo y lento pasó por todo su cuerpo y susurró gravemente "Isabella"; fue el sonido más sexy que había escuchado jamás.

Pero luego, en total contraste con el ferviente sexo que acabábamos de tener, se apartó de mí con cuidado, se arregló, y luego me sostuvo contra él por un momento antes de acomodar mi ropa en su lugar, besar el costado de mi cuello y respirar en mi oído.

—Estuviste perfecta, Isabella. Simplemente perfecta.

Luego él se fue. Las luces se encendieron y me paré, parpadeando confundida, a solas. Los documentos que había tirado estaban en el piso detrás de mí, justo dentro de la puerta. Los recogí lentamente, inhalé profundamente y encendí la copiadora. Me moví a la solitaria silla que había en la esquina de la sala y me dejé caer en ella antes de caerme al piso viendo que mis piernas temblaban violentamente. No tenía sentido abrir la puerta y mirar por el pasillo; Edward no estaría ahí.

Edward. No conocía a ningún Edward en la compañía.

Aunque ciertamente yo había hecho lo que él me había pedido. Había gemido su nombre en voz alta, el sonido ahogado mientras sus labios cubrían los míos durante los últimos minutos de nuestra frenética copulación. Él me había alzado, con un brazo sosteniéndome firmemente contra él, mi espalda presionada contra su pecho mientras su mano me sostenía la cabeza para besarme, su lengua le había hecho cosas a mi boca que deberían ser ilegales mientras él seguía fallándome con fuerza.

Me paré de la silla, mis piernas ya no temblaban, y revisé la copiadora. Ya casi terminaba. Me pasé las manos por el cabello y mi ropa, asegurándome de estar presentable antes de meterme al baño mientras la máquina terminaba. Busqué por todas partes pero no pude encontrar mis bragas, lo cual sólo podía significar una cosa; él se las había llevado. El tan sólo pensar que mis bragas estaban en su bolsillo le hacía cosas extrañas a mi psique. Me miré en el espejo, mis labios rosas e hinchados. Al pasar mi lengua sobre mi boca todavía podía saborearlo. Hoy el sabor dulce de su boca había sido más prevalente, su sabor era familiar y al mismo tiempo indistinguible en mi lengua. Me mojé las mejillas con agua fría y suspiré al verme en el espejo. No podía evitar preguntarme quién demonios era la chica que me veía desde el espejo. Se veía extrañamente normal y casi feliz, pero también parecía desconocida; la Bella que yo siempre había conocido nunca habría hecho algo como lo que pasó con Edward. Por muy tranquila que me viera por fuera, por dentro era una masa de nervios y preguntas sin responder. La más ruidosa de ellas era simple.

¿Quién era él?

¿Quién era Edward?

*()*

Al regresar a mi escritorio acomodé automáticamente las copias mientras mi estómago se retorcía y giraba, mi cerebro reproduciendo los momentos en la oscuridad con él, una y otra vez.

Sus manos.

Su toque.

Su boca.

Sus firmes órdenes.

Cómo se sintió dentro de mí.

Lo completa que me hizo sentir.

Miré por la oficina y, por alguna razón, mis ojos cayeron en el escritorio vacío de Masen. Un repentino deseo de verlo ahí sentado, sonriendo su sonrisa tímida y tranquilizadora para mí, me abrumó. Sacudí la cabeza, perpleja. Podía sentirme cuestionando lo que acababa de pasar… otra vez. Lo que yo había permitido que pasara. Esa chica… esa no era yo. Frenética y loca, deseosa, necesitando entregarse a sí misma a un extraño. Nunca antes me había sentido así con alguien. Jamás.

Mi celular vibró y mis ojos se abrieron como platos cuando leí el mensaje en la pantalla que provenía de él. Me estremecí y mi cuerpo se relajó cuando sentí sus caricias a través de sus palabras. Sus elogios. Una vez más mis ojos avanzaron hasta el escritorio de Masen antes de bajar la vista al nuevo mensaje que llegaba. Mi mano encontró mi cuello al recordar la increíble sensación de su boca en él. Una sonrisa tiró de mis labios cuando regresé a trabajar.

Él estaba aquí. Me vio.

¿Qué tan pronto me dejaría verlo a él?


Y pues le reveló su nombre pero Bella no conoce a ningún Edward, entonces, ¿qué está pasando aquí?

Espero que les haya gustado el capítulo, ¡gracias por sus comentarios, alertas y favoritos!

Nos leemos después ;)