Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es Edward's Eternal, yo sólo traduzco.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of S. Meyer and the author is Edward's Eternal, I just translate.
Gracias a mi beta Isa por revisar y corregir este capítulo.
Capítulo 8
ÉL
Estaba parado en la oscuridad de la oficina de Alice viendo a Bella, una mano estaba en lo profundo de mi bolsillo, mis dedos acariciaban el suave satín de sus bragas, las cuales había tomado. El tinte de la ventana era la cubierta perfecta. Podía ver hacia fuera, pero nadie podía ver hacia adentro. Me encantaba esta parte de su oficina, igual que la segunda puerta que llevaba a un pasillo trasero, el cual me permitía entrar y salir sin ser detectado. Parado aquí, a solas con la puerta cerrada, nadie sabía que estaba aquí o que estaba viendo a Bella. Alice no estaba en la oficina, así que era libre de quedarme y observar a mi chica sin ser detectado.
Bella había regresado a su escritorio y, aparte de sus mejillas sonrojadas y de que su blusa estaba más arrugada, se veía igual. Sólo yo sabía que el color más pronunciado era por algo más aparte de una excusa que era fácil de explicar; la sala de copiado estaba caliente o ella se tropezó de nuevo. Había muchas explicaciones plausibles. Dudaba que alguien saltara inmediatamente a la conclusión de que ella acababa de ser follada detalladamente en la sala de copiado por un extraño, quien realmente no era un extraño. Sonreí, preguntándome si se habría dado cuenta de dónde habían terminado sus bragas.
Miró nerviosamente a su alrededor y sonreí al ver que el primer lugar donde cayó su mirada fue mi escritorio.
Encuéntrame, Bella. Mírame.
Sus manos estaban ocupadas con su tarea y sus labios se movían rápidamente. ¿Sabía ella que cuando estaba ocupada o enojada hablaba para sí misma? Era así como yo la leía. Al vivir con una abuela que se había quedado sorda a temprana edad, yo había asistido a todas sus clases instructivas y ahora no sólo era apto en el lenguaje de señas, sino que también aprendí a leer los labios, y cuando Bella estaba particularmente exaltada, sus murmuraciones me resultaban muy fáciles de leer. A veces sólo captaba una o dos palabras, pero otros días, como ese día en la cafetería, "escuché" cada una de sus palabras. Fruncí el ceño al darme cuenta de que también podía leerla ahora; estaba tan abrumada que estaba formando las palabras muy claramente mientras murmuraba en silencio. Se estaba reprochando a sí misma, cuestionando lo que había pasado entre nosotros y cómo se sentía por ello, comparándolo a cómo debería sentirse. Saqué mi teléfono del bolsillo y le mandé un mensaje.
No hagas esto, mi hermosa chica. Estuviste perfecta. Caliente y mojada para mí. Sólo para mí, Isabella. Estuvimos perfectos, juntos, justo como sabía que pasaría.
La miré leer el mensaje, una vez más mirando a su alrededor, sus ojos se detuvieron en mi escritorio vacío. Sus hombros perdieron un poco de tensión. Le mandé un último mensaje.
Apenas comenzamos, Isabella. Todo lo que quieras, todo lo que necesites, será tuyo. Cuando estés lista, yo seré tuyo.
Esta vez su cara se sonrojó y una mano subió para acariciarse el cuello. Me pregunté si estaría recordando cómo se sentía mi lengua contra él. Cómo mis dientes habían rasguñado su suave cuello y mis labios acariciado su fragante piel. Miró de nuevo la pantalla y sonrió suavemente, dejando el teléfono en su escritorio y regresando a trabajar; sus labios ahora callados, su postura más relajada.
Suspiré. Quería ser capaz de pararme frente a ella y decirle que yo cumpliría cualquier fantasía que tuviera. Sería todo lo que ella quisiera, si tan sólo ella pudiera ser parte de mi vida. La había amado desde el momento en que entré a la oficina y me habían presentado a la chica nueva que había comenzado a trabajar apenas unos días atrás mientras yo estaba en un curso. Yo me hice a un lado, mi corazón rompiéndose al ver a Riley usarla y tirarla, cambiándola para siempre. Pasaron semanas antes de ver su sonrisa. Sabía, por sus conversaciones con Rose y la forma en que actuaba, que ella no había ni siquiera salido en una cita desde que él la dejó tan cruelmente, humillándola y obligándola a estar en la misma oficina que él todos los días. Durante un tiempo yo había temido que ella se fuera, a pesar de que debió haber sido Riley el que se fuera. Pero mi valiente Bella había seguido adelante, trabajando e ignorando al cabrón que se sentaba no muy lejos de ella, siendo fríamente amable y completamente profesional cuando necesitaba serlo. Muchas veces quise acercarme a ella como más que un compañero de trabajo, más que un amigo, pero estaba tan preocupado de su reacción que me contuve. Así que me quedé en el fondo, esperando pacientemente, con la esperanza de que un día llegara mi oportunidad.
Cuando le lanzó sus palabras enojadas a Rose ese día en la cafetería, yo casi me caigo de la silla a causa de la sorpresa. No sólo eran las últimas palabras que esperaba oír de ella, sino que también me dijeron que ella estaba regresando. Su chispa regresaba. Había reconocido el fuego que vi en su mirada de la primera vez que la conocí. Era el mismo que había quemado en mi alma; una pasión subyacente que sólo se le permitiría salir para la persona adecuada. Sabía que yo era la persona adecuada para ella. Mi mente se había negado a callarse mientras pensaba en maneras de hacer realidad sus palabras; de darle lo que ella creía que quería hasta que se diera cuenta de que lo que realmente quería era más. Yo quería ser ese más.
Porque sabía en mi corazón que yo podría ser ese hombre para ella. Un novio amoroso y cariñoso y, como había descubierto en la universidad, un amante controlador y apasionado, más que dispuesto a cumplir cualquier deseo que ella tuviera. Era un lado de mí que yo había aprendido a disfrutar y ahora quería que Bella lo disfrutara conmigo. Era como si mi carácter tímido y callado desapareciera cuando tenía sexo y el lado vigoroso y confiado se hiciera cargo, dirigiendo mis movimientos. Descubrí que con Bella era especialmente apasionado y vigoroso, y éramos particularmente buenos juntos. Me estremecí al pensar en lo increíble que se sintió estar dentro de ella. Lo poderoso que había sido mi orgasmo. Éramos jodidamente buenos.
La única cosa que faltaba era la oportunidad de poder sostenerla después de eso; de dejar que mi carácter cariñoso se hiciera cargo para que ella viera lo mucho que significaba para mí. Pero eso pasaría. Pronto, esperaba. Sacudí la cabeza con tristeza. Aunque no podría pasar ya. Por ahora, era tiempo de regresar a ser invisible.
Excepto que, al ver que seguía buscándome inconscientemente, tal vez ella estaba abriendo los ojos lentamente.
Y yo estaría ahí cuando lo hiciera.
Bueno, este capítulo responde a la mayoría de las preguntas que muchas tenían, espero que les haya aclarado el cómo sucedían las cosas.
Lamento mucho la tardanza. No me gusta dar explicaciones así que seré breve: no he podido actualizar por la universidad, se acabaron mis vacaciones y, lamentablemente, mi vida de estudiante me exige el 100% de mi tiempo. Sólo tengan confianza en que NO voy a abandonar mis traducciones.
Gracias por sus comentarios, reviews y favoritos, nos leemos en el siguiente capítulo ;)!
