Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es Edward's Eternal, yo sólo traduzco.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of S. Meyer and the author is Edward's Eternal, I just translate.
Gracias a mi beta Isa por revisar y corregir este capítulo.
Capítulo 14
BPOV
Salí del elevador con el corazón martilleándome. La oficina estaba vacía, el único sonido era el tranquilo zumbar de las computadoras en modo de reposo y el calor siseando a través de los ductos de ventilación del techo. Me acerqué a mi escritorio, miré a mi alrededor preguntándome por qué me sorprendía encontrarlo vacío. Eran las 6 de la mañana; lo más temprano que podría llegar alguien más sería hasta dentro de hora y media. Yo nunca llegaba hasta las 8 y usualmente era de las primeras en la oficina.
Alice era casi siempre la primera de los jefes en llegar. Era entonces cuando teníamos oportunidad para platicar. Ella era muy lista, igual que dulce. Todo el tiempo tenía una sonrisa en la cara, pero siempre veía un poco de tristeza en sus ojos cuando éstos recaían en Jasper. Nunca había tenido el valor de preguntarle por qué no hacía algo con lo que obviamente sentía, ya que él la veía a ella de la misma forma. Pero ese no era mi lugar.
Solté mi bolsa y colgué mi abrigo, el cual había estado cargando en caso de que lloviera más tarde. Miré el simple vestido suelto que estaba usando. Suelto, cómodo y bonito en mi tono favorito de rojizo brillante que combinaba con las hojas que estaban cambiando el color de los árboles afuera. Estaba hecho de estambre suave y era el tipo de vestido que se veía tan arrugado al final del día como se había visto al principio. Mis dedos agarraron la tela, tirando nerviosamente de ella, sabía la razón por la que había usado este vestido.
Lo usé especialmente para Edward, para que hoy tuviera acceso a cualquier parte de mí que quisiera. Me senté por un minuto, no sabía qué hacer.
Dijo que me estaría esperando. ¿Ya estaría aquí? ¿Debería ir a buscarlo?
Mi teléfono vibró.
Ya. Ven a mí ya, Isabella.
Me puse de pie y agarré un archivo, sabiendo que era sólo una excusa. Respiré profundamente, y caminé por el pasillo.
*()*
E/M POV
Dios, la extrañé ayer. Literalmente la necesitaba. Quería su sabor. Necesitaba sentir su suave piel presionada contra la mía y escuchar sus gemidos bajos en mi oído mientras le daba placer. Su mensaje de respuesta que decía que estaba bien había sido insuficiente. Necesitaba tocarla y sentir por mí mismo que ella estaba bien. Cuando le mandé el mensaje como Edward, tenía la esperanza de que ella sintiera la misma necesidad que yo e hiciera lo que le pedí hoy. Había estado viéndola de pie, sonriendo al verla caminar por la calle hacia la oficina en su lindo vestido. Siempre me encantó ese vestido en ella, y ahora ansiaba poder quitárselo.
Ya en la sala de copiado me preparé y esperé. Sabía que estaba aquí. Escuché el elevador, pero ella no había llegado a mí. Aún.
¿Había cambiado de parecer, o se sentiría nerviosa?
Le mandé las palabras que sabía la ayudarían a tomar una decisión si se trataba de la segunda opción.
Mi recompensa llegó cuando escuché sus suaves pisadas por el pasillo y la perilla girando. Me quedé en un lado de la puerta cuando ella entró, cerrando la puerta tras de sí. Nunca llegó al encendedor de la luz, y sonreí en la oscuridad al avanzar un paso.
—Isabella.
Su suave suspiro me lo dijo todo, la jalé hacia mí. Envolví mis brazos a su alrededor, abrazándola con fuerza, y dejé caer mi cara en su cuello, dejando besos de boca abierta en su fragante piel.
Mis manos bajaron para agarrar la tela de su vestido y retrocedí un paso, sacándoselo rápidamente por la cabeza, la giré para luego jalarla hacia mí y cubrir su boca con la mía. Jadeó cuando sus manos sintieron mi piel desnuda presionada contra la suya.
—Estamos solos, Isabella. Esta mañana podré tomarme mi tiempo contigo —murmuré contra sus labios, metiendo mi lengua profundamente en su boca—. Y hoy quiero sentirte toda. —Correspondió mi pasión con un ferviente ardor; nuestras lenguas se juntaron y acariciaron en profundas lamidas de satisfacción, nuestra respiración se mezcló mientras nos apretábamos fuertemente el uno con el otro, ninguno de los dos quería romper el beso. Mis manos se deshicieron rápidamente de su ropa interior, estaba desesperado por sentirla completamente desnuda contra mí. Agachándome ligeramente, la cargué y la presioné contra la pared, sus piernas se envolvieron a mí alrededor. Embestí contra ella y el estremecedor deseo en su gemido cuando me sintió rozar su centro hizo que mi polla se hinchara más a causa de la necesidad de estar enterrado en ella.
Me aparté de su boca, presionando su cara en mi hombro.
—¿Te gusta eso, Isabella? ¿Sientes lo duro que estoy por ti? ¿Por tan sólo pensar en ti?
Siseé cuando sentí su mano meterse entre nosotros y envolverse a mi alrededor. Embestí hacia enfrente, deseando, necesitando sentir más de su toque.
—Joder, sí. Tócame, nena.
Su mano me acarició y me provocó mientras yo besaba y mordía su pecho, metiendo su duro pezón en mi boca. Su espalda se arqueó cuando lamí y chupé el erecto pezón antes de moverme a su otro pecho, dejando un camino de humedad entre sus pechos con mi lengua. Mis labios subieron a su cuello y giré mi lengua donde sabía que estaba mi marca, deseando poder profundizarla. Queriendo que el mundo viera que ella tenía dueño, incluso si ella todavía no lo sabía.
—Me dejaste una marca —jadeó suavemente—. Justo ahí… justo donde tu boca está ahora… la toqué todo el día de ayer, pensando en tus labios sobre mi piel.
Gemí ante la lujuria en su voz. Mis labios se movieron sobre ese lugar, tenía tantas ganas de verlo de nuevo. Bajé la cabeza y besé su piel.
—¿Tal vez pueda darte algo más para tocar, Isabella?
Gimoteó, y bajé mi boca a la piel que estaba justo sobre su pecho, jalando esa suave área entre mis dientes, chupando gentilmente.
—Joder —susurró.
Mordí más fuerte, chupando más de ella en mi boca y se revolvió contra mí, su mano se apretó aun más alrededor de mi polla. Solté la piel y acaricié ese lugar mojado con mi lengua.
—Sabes tan bien en mi lengua, Isabella. Como el néctar más dulce. —Besé su cuello—. Quiero probarte en todos lados.
Su cabeza cayó contra la puerta con un golpe sordo mientras gemía suavemente. Subí la mano, acuné su cuello y llevé su boca de regreso a la mía.
—No te dejes inconsciente, Isabella. Te necesito despierta y conmigo —bromeé con voz ronca, mis dedos acariciaron su nuca mientras la besaba apasionadamente, probando su dulzura—. Voy a hacer que te corras con fuerza, nena.
—Sí… oh Dios… te deseo… por favor, Edward.
—Pronto —prometí, apartándome para ponerla de piel. Me agaché, levanté una de sus temblorosas piernas y la puse sobre mi hombro—. Primero me toca probar.
*()* BPOV
Mi cabeza cayó contra la puerta de nuevo cuando los labios de Edward se encontraron con mi pulsante centro, la rasposa barba de su cara rozó mi sensible piel. Jadeé ante la intensidad de mis emociones, mi mano estaba apoyada en la pared sobre mí mientras que la otra bajaba para agarrar su cabello. Mientras me complacía con su boca, metió dos dedos dentro de mí, embistiendo lentamente, acumulando las sensaciones hasta llegar a un nivel casi febril. Podía sentir que estaba temblando y escuchaba los raros sonidos que salían de mi garganta; suaves sonidos de lamento que nunca antes había hecho… con ningún hombre. Su largo brazo estaba envuelto con fuerza a mi alrededor, manteniéndome anclada a un lugar, y al moverme sobre él, cada una de mis terminaciones nerviosas gritaba por la liberación.
Retrocedió, recargando la cabeza en mi estómago, su voz ronca y profunda mientras me seguía trabajando con sus dedos.
—Quiero que te corras sobre mi cara, Isabella, y luego voy a follarte con tanta fuerza que no serás capaz de moverte por el resto del día sin recordar esto, sin recordarme a mí…
Antes de poder responder, su boca estaba de regreso en mí, su lengua lamía y giraba, sus dedos presionaban y penetraban profundamente. De repente todo mi cuerpo se tensó, mis músculos se congelaron y tensaron mientras mi orgasmo pasaba a través de mí, quemándome desde adentro mientras temblaba y me sacudía contra sus labios. Mi mano subió para taparme la boca al gritar mi placer, mi cabeza se presionó contra la dureza de la pared detrás de mí. Edward se retiró lentamente, besando mis muslos y estómago con gentileza mientras se movía y se paraba. Retrocedió, revolviéndose y moviéndose para ponerse un condón, cargarme de nuevo y presionarme otra vez contra la pared.
—Dímelo —me ordenó gentilmente, incluso mientras se presionaba contra mí.
Gimoteé en respuesta cuando me llenó, duro y pulsante. Él se quedó quieto por un minuto con su cabeza en mi hombro antes de salir y embestir gentilmente. Gemí suavemente por la sensación, pero no fue un gemido de dolor. Su boca cubrió la mía y me probé en él cuando me besó.
Se apartó, rompiendo nuestro beso.
—¿Ves lo deliciosa que sabes? ¿Lo mucho que amo follarte con mi lengua, mis dedos —embistió de nuevo—, y mi polla? Dímelo, Isabella. Necesito escuchar que lo dices.
Me arqueé contra él, envolviendo con más fuerza mis piernas a su alrededor.
—Sí… fóllame, Edward… por favor… fóllame.
Apoyó una mano en la pared y la otra me sostuvo contra él cuando empezó a embestirme profundamente. Se movía rápido, sus caderas golpeaban furiosamente contra mí. Su cabeza estaba enterrada en el hueco de mi hombro. Sentí las gotas de sudor de su cabeza en mi piel mientras él se enterraba en mí una y otra vez, profundos gruñidos de satisfacción escapaban de su garganta mientras hacía exactamente lo que dijo que haría. No tenía duda alguna de que lo sentiría el resto del día. Podía sentir los comienzos de otro orgasmo comenzar a pasar a través de mí y gimoteé el nombre de Edward. Su boca tapó la mía y pude probar la sal de nuestro sudor combinado con su sabor, al igual que con el mío, lo cual me hizo gemir de deseo. Su agarre en mí se apretó hasta ser casi doloroso, me empujó fuertemente contra la pared cuando se corrió; sus embestidas profundas y erráticas, sus gemidos mandaban estremecimientos a través de mí mientras temblaba a causa de mi propio placer, arqueándome y retorciéndome bajo su cuerpo.
Ambos nos detuvimos y sentí sus brazos envolverse en mí cuando nos movimos. Mi cabeza cayó a su pecho y luego ambos nos dejamos caer sobre una silla, algo suave se envolvió a ií alrededor mientras sus brazos me sostenían en un fuerte agarre.
Alcé la mano acariciando la parte trasera de su cuello. Sentí su cuerpo estremecerse ante mi toque y aparté la mano. Su boca cubrió la mía, llevando de regreso mi mano a su cuello.
—No. —Su voz sonó queda y tierna—. Me gusta eso.
Dejé que mi mano comenzara a acariciarlo de nuevo, sintiéndome relajada y contenta. Mis ojos pesaban.
—Me agotaste —murmuré en su cuello.
—Estuviste increíble.
Sonreí y suspiré.
Escuché el latido de su corazón calmarse, volviéndose fuerte y estable, su ritmo me arrullaba. Mis ojos se cerraron y me hundí más en su pecho mientras me sentía flotar a la deriva.
Sus brazos se apretaron. Sentí sus labios rozar mi cabello mientras el sueño me reclamaba.
Una voz que no era la de Edward hizo un suave eco en mis confusos sueños.
—Te tengo, Bella.
No sé ustedes pero yo siento que Bella está cada vez más cerca de descubrir quién es el misterioso Edward, ¿qué opinan?
Espero que les haya gustado, ¡gracias por sus comentarios, alertas y favoritos! Les juro que me encanta leer lo que piensan de la historia, sus teorías y comentarios.
Nos leemos en el siguiente ;)
