Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es Edward's Eternal, yo sólo traduzco.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of S. Meyer and the author is Edward's Eternal, I just translate.


Gracias a mi beta Isa por revisar y corregir este capítulo.


Capítulo 22

Sus labios eran tan cálidos. Se presionaban contra los míos de manera gentil y dócil, su plenitud se sentía tan bien. Las manos de Masen subieron por mi cuello hasta que estuvieron acunando mi cara; sosteniéndome como si fuera la cosa más valiosa en toda la Tierra. Se apartó y abrí los ojos para encontrarme con su mirada de dudas.

¿Esto está bien?

Asentí, y suspiré cuando nuestras bocas se volvieron a fusionar. Sus labios se movían y acariciaban los míos, finalmente su lengua tocó mi labio inferior, buscando más.

Y luego me perdí.

Podía detectar el leve sabor de la cerveza que se había bebido, la dulzura de la soda que había tomado y, sobre todo, el abrumador sabor de él. Masen.

Fuerte. Cálido. Perfecto.

Su lengua de terciopelo giraba y tocaba. Acariciaba y jugueteaba mientras me exploraba. Nunca tosco, nunca brusco o apresurado.

Gentil.

Amoroso.

Lento.

El placer pasó a través de mí. Los estremecimientos bajaban por mi espalda mientras me acercaba más a él, una mano se metió en mi cabello mientras que la otra se envolvió alrededor de mi cintura para sostenerme contra él. Mis brazos se apretaron alrededor de su cuello cuando me acerqué a él, ignorando el ligero dolor en mis hombros. Sus lentes se enterraron en mis mejillas cuando me ladeó la cabeza, el beso comenzó a subir de tono.

—Jesús, consigan una habitación.

Me aparté asustada y jadeando. Rose estaba de pie ahí, con las cejas alzadas y sonriéndonos.

—Al fin. Nunca pensé que ustedes dos terminarían juntos. —Se rio—. Puede que quieran bajarle una o dos rayitas. Están montando un buen espectáculo para la gente. —Nos guiñó un ojo—. Me voy. ¿Puedo asumir, Masen, que te asegurarás de que llegue a casa?

Masen asintió, luego me sonrió.

—Diviértanse, chicos. —Se giró y se fue—. No hagan nada que yo no haría —nos dijo sobre el hombro.

Bueno, eso nos dejaba mucho espacio para dejar volar la imaginación.

Nos quedamos parados un minuto sin movernos, un ambiente tenso colgaba sobre nosotros. Luego el brazo de Masen me apretó de manera gentil.

—¿Bella?

Lo vi. Sus ojos me miraban intensamente. Podía ver las manchas en sus lentes a causa de mi piel, donde se había presionado conmigo.

—¿Debería disculparme por eso?

Levanté la mano y le quité los lentes de la cara.

—Creo que la próxima vez deberíamos quitarte estos.

Su sonrisa fue enorme.

—Buena idea. —Sus dedos rozaron sobre mi mejilla, y sonrió un poco cuando intenté ahogar mi bostezo. Los últimos días y el alcohol me estaban pasando factura.

Lo miré, sonrojada.

—Lo siento.

Negó con la cabeza, todavía sonriendo.

—Eres adorable. —Su voz estaba llena de ternura—. ¿Puedo llevarte a casa, Bella? Sé que estás adolorida. Cansada. Tu deuda está pagada.

—No…

—¿No qué? —me insistió gentilmente, sus manos seguían sosteniendo mi cara.

—No quiero que esta noche termine. Estar contigo así —admití suavemente—, ha sido maravilloso.

Masen negó con la cabeza.

—No va a terminar, Bella. Esto es sólo el comienzo… —tragó pesadamente—. ¿Si quieres?

—Quiero —exhalé.

—¿Puedo invitarte a salir el jueves en la noche, Bella? ¿A cenar? ¿Cenarías conmigo? —pausó—. Me gustaría que fuera mañana, pero tengo que ir a la escuela.

—Sí.

Una vez más su boca cubrió la mía.

*()*

MPOV

Bella le quitó el seguro a su puerta y se giró para verme nerviosamente. Nuestras manos estuvieron enlazadas durante todo el camino a casa. A veces ella agarraba la mía con tanta fuerza que era como si temiera que yo fuera a apartarme, pero eso no iba a pasar. En lugar de eso levantaba su mano y dejaba un beso en sus nudillos antes de regresar nuestras palmas unidas a su rodilla.

Ahora, mientras me veía, podía ver la emoción en sus ojos. Una emoción que era igual a la mía.

—¿Estarás bien esta noche, Bella? ¿Necesitas que me quede de nuevo en el sofá?

Vaciló, pero negó con la cabeza.

—No. Riley no vendrá por mí.

Me reí entre dientes para mí. Ciertamente no vendría. James le había hecho una visita a su habitación de hospital hoy y para cuando terminó con él, Riley ya tenía planes de mudarse lejos, muy pronto.

Mi mano acunó su mejilla.

—No, no vendrá. Nunca jamás se te volverá a acercar. La siguiente semana, a esta hora, estará fuera de la ciudad para siempre. No se arriesgará a sufrir la ira de James —pausé—, o la mía.

Abrió los ojos como platos.

—Eras… diferente. Nunca antes te había visto enojado, Masen.

Sostuve su mirada.

—Todos tenemos lados diferentes, Bella. Sólo me has visto bajo una luz; pero hay otros lados de mi personalidad. Es sólo que no los enseñó muy seguido.

—No lo entiendo.

Negué con la cabeza. Sabía que no lo entendía. Al menos no todavía.

—Él te lastimó, Bella. Nunca me quedaré de lado mientras veo a alguien lastimarte. Tengo que protegerte.

—¿Tienes que?

Me encogí de hombros.

—Es parte de que alguien te importe. Al menos para mí. Siempre te protegeré. Incluso si no quieres… esto. —Agité una mano entre nosotros dos.

Se le atoró la respiración.

—Estoy… confundida. No esperaba un... —vaciló—, nosotros.

Nosotros. Me gustaba como sonaba.

—Esperaré, Bella. Llevo mucho tiempo esperándote. Puedo ser paciente.

Frunció el ceño.

—Estoy sintiendo… cosas, Masen. Por ti. Sentimientos que no sabía que tenía.

Me acerqué más.

—¿Cosas buenas?

—Eso creo.

Mis labios flotaron sobre los suyos.

—¿Cosas como querer que te bese de nuevo?

—Sí.

—Entonces son cosas muy buenas —susurré, presionando mis labios con los suyos. Mantuve el beso gentil y dulce, aunque la sostuve con fuerza contra mi pecho y la besé a fondo. No fui brusco ni exigente. Ella respondió perfectamente, de la forma en que siempre lo hacía, pero noté que se aferraba a mí más fuerte de lo que se aferraba a Edward; sus gemidos y suspiros eran más profundos y entrecortados.

Me gustaba eso.

Me aparté a regañadientes y acaricié su mejilla, subiendo mis labios hacia su frente.

—Duerme un poco, Bella. Estaré aquí en la mañana para llevarte al trabajo.

—Tienes clases.

Suspiré. Sí tenía clases, y tenía que ir. Me había saltado algunas de mis clases la semana pasada y necesitaba compensar el tiempo perdido esta semana. Tristemente ni Masen ni Edward podrían aparecer en la oficina mañana. Pero aun así la iba a llevar.

—Está bien, Bella. Te llevaré y aún así tendré tiempo para llegar a clase. No te puedo recoger a la salida porque seguiré en mis clases, pero James o Rose te traerán. Yo me aseguraré de eso.

—No tienes que… —la interrumpí, poniendo un dedo sobre sus labios rellenos.

—Estaré aquí en la mañana y haré los arreglos necesarios. Y si te pones nerviosa, tienes mi número. Mantén tu celular cerca y yo vendré de inmediato. ¿De acuerdo, nena?

Abrió los ojos y me di cuenta de cómo la había llamado y de lo ronca que había sonado mi voz, como la voz más baja que usaba para Edward. Sonreí, intentando actuar avergonzado y así distraerla. Me aclaré la garganta.

—Entonces, cena el jueves… ¿sí?

Asintió, sus ojos seguían buscando, preguntándose.

Me acerqué más y la besé, tomé suavemente su labio superior entre los míos y acaricié su lengua con gentileza, manteniendo los ojos abiertos, mirándola. Dejándola ver a Masen. Sus manos acunaron mi cara, sus ojos también estaban abiertos antes de suspirar y envolver sus brazos en mi cuello, enterrando la cara en mi pecho al abrazarme. Rodeé su espalda, mis manos subían y bajaban por su espina dorsal.

—¿Estás segura de que estás bien, Bella? Me quedaré.

Negó con la cabeza y me sonrió.

—No. Estoy bien. Necesito irme a dormir y luego un poco de tiempo para pensar. Te veré en la mañana.

—Estaré aquí a las ocho.

—De acuerdo —sonrió—. A las ocho.

Esperé hasta que cruzó la puerta y la escuché cerrarla. Me recargué en la pared, escuchándola alejarse de la puerta.

¿En qué iba a pensar?

¿En mí?

¿En Edward?

¿Iba a tomar una decisión?

Conocía lo suficientemente bien a Bella para saber que nunca saldría conmigo mientras dejaba que Edward siguiera con ella. O viceversa.

Me jalé el cabello con frustración. No había pensado que esto llegaría tan lejos.

Uno de los dos iba a tener que salir de su vida.

¿Quién sería?


¡Capítulo extra porque estoy de buenas!

Espero que les haya gustado, ¡gracias por sus comentarios, alertas y favoritos!

Ya le quedan pocos capítulos a esta historia, 7 si no me equivoco.

Nos leemos en el siguiente ;)