Capítulo 6 – El lago
Esa noche, el, durmió conmigo, me acurruque en su pecho mientras sus latidos de su corazón y sus respiraciones continuas me arrullaron hasta quedar dormida, las pesadillas estuvieron presentes, más bien un sueño, uno donde volvía del bosque y al entrar a la casa, esta estaba impregnada del maravilloso olor a pan y por primera vez me plantee, que siempre podría ser recibida con este olor y por Peeta, juntos, como algo más.
Un aire frio hace que me estremezca y abra los ojos para darme cuenta que me observan. –Buenos días- lo saludo
-Buenos días-
-¿Desde cuándo estas despierto?-
-No mucho,… me gusta verte dormir parecías tranquila y… Feliz-
Siempre me descoloca con sus palabras, que salen naturalmente de él, nunca puedo responderle o contestarle, es muy difícil para mí, simplemente hablar de mis sentimientos no es algo que este entre mis dones –Bien- respondo, noto otro viento frio que pega en mis brazos poniéndome la piel de gallina y volteo hacia la ventana –Peeta, tú la abriste ¿Verdad?- le pregunto mientras me levanto a cerrarla
-Sí, me gusta, me hace sentir libre… ¿Te molesta?-
-No, no me molesta-
Lo recuerda, pienso feliz.
-A propósito creo que alguien está en la cocina- me dice
-Debe ser Sae, siempre viene a hacer el desayuno y a supervisar que me lo como todo-
-Entonces…- comienza a decir mientras se levanta de la cama dirigiéndose a la puerta –Iré a decirle que son dos platos ¿Está bien?-
-¿Te quedaras a desayunar?- pregunto sorprendida
-Sí, te espero abajo- y se va
Sé que hay una sonrisa en mi rostro, una sonrisa de estúpida enamorada, pero no quiero que se borre de mi cara, porque Peeta me hace feliz, me hace sentir inocente y que no estoy realmente sola. Me dirijo al cuarto de baño para darme una ducha rápida y luego vestirme con la cazadora de mi padre, un pantalón y mis botas, me peino con mi típica trenza y cojo el arco y el carcaj de flechas que se encuentran en el armario para después bajar.
Cuando bajo, Peeta está sentado en la mesa desayunando huevos con tostadas, hay un plato justo al lado de él, supongo que es el mío, asi que me siento a desayunar mientras Sae está moviéndose alrededor de la cocina, ya no se sienta a observar si me como todo, porque ahora es Peeta el que lo hace. No hablamos mucho. Veo que su nieta toma una brillante bola de hilo de la caja de tejido de mi madre.
-Sally…- le dice – Deja eso en donde estaba-
La niña comienza a guardar la pequeña bola cuando la detengo
-No, está bien, quédatela- le digo –De todos modos, nadie en esta casa puede tejer de nuevo-
-Gracias- dice Sae
Asiento.
Después de unos minutos de comer, alejo mi plato finalmente vacío cuando me considero satisfecha, Peeta termino antes asi que se dedicó a hacer panecillos de queso.
-Por lo que veo, iras al bosque, asi que hice esto para ti- dice mientras envuelve cinco panecillos en papel de seda y me los entrega
-Gracias- le digo mientras los tomo y los meto en la bolsa -¿Qué harás mientras este en el bosque?-
-No lo sé…- dice mientras se encoge de hombros –Talvez hornear, ir con Haymitch, revisar si sigue vivo o ir a la panadería de mis padres a ver que se puede rescatar-
-Bien- digo mientras me encamino a la puerta principal para irme, pero antes de cruzar se me ocurre que podría llevar a Peeta conmigo, no a cazar, sino a otro lugar.
-¿Peeta?- le grito desde la puerta
-¿Si?-
-Creo que deberías empacar más panecitos de estos-
Se asoma por la puerta de la cocina con el ceño fruncido -¿Por qué?- pregunta confundido
-Quiero que vengas conmigo, pero será un viaje un poco largo-
-Está bien, deja cojo mi abrigo, mas panes de queso y agua…-
-No, no… agua no será necesario, habrá mucha a donde te llevare-
Y sé exactamente a donde llevarle, un lugar muy especial para mí, para mi padre, en donde me enseñó a nadar.
El lago.
Después de que salimos nos dirigimos directo al bosque, llevamos gran tiempo caminando, recuerdo que cuando venía con mi padre perdíamos un día de caza, pero el tiempo perdido lo recuperábamos debido a la fácil recolección de huevos alrededor del lago y raíces de saetas en las zonas poco profundas.
-¿Ya casi llegamos?- pregunta Peeta detrás de mi
-Si, solo un poco más-
Me toma del brazo para detenerme y voltear hacia el –Katniss- dice mientras toma una gran bocanada de aire –Llevamos caminando por casi dos horas, y no es que tenga muy buenas armas para caminar- dice señalando su pierna.
Se me había olvidado, que solo tenía una pierna y que es un poco difícil caminar con otra artificial por el bosque
-Solo… falta poco Peeta-
El asiente y sigue caminando –Eso me dijiste hace unos 7 kilómetros-
-Oh vamos Peeta, valdrá la pena- lo aliento
Seguimos caminando y alrededor de cinco largos y cansados minutos veo el lago.
-Creo que ya baje el desayuno de esta y todas las mañanas pasadas- comenta Peeta
-Shh, no digas nada y mira- apunto con mi mano hacia el lago
Levanta la cabeza observando como el sol de mediodía se refleja en el agua, un inmenso lago, rodeado de árboles, de todo el bosque y la pequeña cabaña que se ubica en las inmediaciones del lago.
-Un lago- dice Peeta
-No un lago… el lago… mi padre descubrió este lugar y después de su muerte decidí que la cabaña y el lago serían un lugar secreto, quería honrar mi promesa, y seguí siendo la única de la existencia todo esto-
-Asi que nunca trajiste a nadie-
-A Gale… hice una excepción a mi promesa llevando a Gale a la cabaña, tenía que hablar con él, y no podía ser en el lugar de encuentro usual, ya que sabía que el Presidente Snow nos estaba vigilando-
-¿A nadie más?- pregunta
-No que yo me acuerde…- quedo pasativa un momento para buscar entre mi memoria –Espera… un día, al llegar, descubrí personas en la cabaña, iba a dispararles, pero antes de eso ellas se identificaron como Bonnie y Twill, traían una galleta con un Sinsajo grabado, estaban con unos trajes de agentes de la paz. Descubrí que venían del Distrito 8 y se dirigían al Distrito 13-
-¿Y qué pasó con ellas?-
-Supongo que… murieron, nos las volví a ver en el 13-
Asiente y luego un silencio nos envuelve.
-Peeta…- voltea hacia mí y clavo sus ojos en mi mirada –Jamás traje a alguien aquí, no de una manera especial, como lo estoy haciendo contigo, porque quiero compartir este secreto contigo, quiero que también sea tu secreto-
-Gracias, Katniss-
Nos quedamos ahí durante horas, nos comemos los panecitos de queso, platicamos de cosas sin importancia, nadamos en el lago, todo, como personas normales. Sin rebeliones, sin cámaras, sin personas, solo nosotros dos.
Al atardecer, levanto mi cabeza al cielo y observo los hermosos rayos naranjas, como el color favorito de Peeta el aire choca con mi rostro, alborotando los pocos cabellos que salen de mi trenza, los sinsajos cantan, el ruido de los peces chapoteando en el agua, se unen al silbido de las hojas de los árboles y el olor a tierra mojada, relajándome por dentro.
-¿Has hablado con tu madre?- pregunta Peeta mientras se une al panorama
-No- le contesto
-Deberías hacerlo Katniss, todos los días el teléfono suena ¿Qué si es ella intentando hablar contigo?-
-No, no lo es, es el Dr. Aurelius intentando fingir que todavía me trata, recuerda, estoy mentalmente desorientada según el diagnóstico-
Una pequeña risa se escucha por su parte
-Bueno ¿Le hablaras?- me encojo de hombros haciéndole entender que no lo sé –Hazlo Katniss-
-Está bien, lo hare- acepto
Volteo hacia el observándolo, sus largas pestañas doradas, sus brillantes ojos azules mirando al cielo y el pelo rubio ceniza que cae en ondas sobre su frente, piel pálida y su ceño fruncido por los demonios.
Estaba tan concentrada viéndolo que cuando volteo su cabeza hacia mí, me sobresalte, frunció aún más el ceño y se clavó en mis ojos, sé que podía ver dentro de mí, mis sentimientos, que aún era buena, bondad. Me acerque poco a poco hasta quedar frente a él, vi sus labios y entonces, lo bese.
Nuestros labios se juntaron por primera vez en mucho tiempo, volví a sentir su calor y ese pequeño cosquilleo como en la cueva de mis primeros Juegos, no sabía cómo iba a reaccionar ante esto, solo sabía que lo necesitaba, no estar tan alejada de él.
Cuando me separe de él, solo me miro y después me abrazo, hundí mi cabeza en su pecho y el en mi cabello. Volvimos a casa con un par de fresas que recogimos del arbusto.
-Llámala- me dijo mientras me ofrecía el teléfono y yo sostenía el pequeño papel con su número que Haymitch me dio junto con el libro de mi padre al llegar al 12
Apreté los números y al tercer tono escuche su voz -¿Hola?-
-¿Mama?- pregunto
-Te dejo para que tengas más privacidad- dice Peeta mientras se aleja
-¿Katniss? Mi niña ¿En dónde estás?-
-Mejor dicho ¿En dónde estás tú? ¿Por qué no volviste al 12?-
Suspira –Katniss…-
-Sí, sí, lo sé, lo siento… sé que es duro, es duro volver mama, es duro que mi padre y luego… Prim-
-Solo intento olvidar- me contesta
-Pero no puedes, no puedes olvidar- le digo mientras mi voz se va quebrando
-Lo sé, pero lo hace menos doloroso-
-Mama… yo… yo solo quería mantenerla con vida- digo mientras las lágrimas caen por mis ojos
-Lo sé, mi niña-
-¿Lo sabes?-
-Sí, solo tenías 17 años, todo el peso callo sobre ti, todos creían en ti, es duro ser una líder y sé que lo de Prim…- escucho un sollozo salir de ella por la otra línea –No se podía evitar-
-Tendría que estar viva-
-No es tu culpa, Katniss- me dice –Quizás este mejor allá arriba, con tu padre, cuidándonos a las dos-
-Quizás…-
Llore junto con ella en el teléfono durante minutos, hasta que finalmente me despedí con un te quiero y me fui a la cama, donde ya dormía Peeta, me acosté con la ropa que traía y me acurruque en él, recargando mi cabeza en su pecho.
xxxxxxxx
El día comenzó normal, con Prim y yo yendo a la escuela. Luego, las sirenas sonaron y todos fuimos conducidos a la entrada de la mina. El ascensor estaba trabajando horas extras trayendo a hombres cubiertos de negro del carbón, para gran alivio de muchas familias. Pronto, menos y menos hombres subían hasta que no quedó nadie. Mi padre nunca salió e instantáneamente se pensó que estaba muerto.
-Escapa- le grito –Escapa padre ¡Corre!-
Prim esta junto a él, no corren, no lo hacen.
-¡Corre! ¡Escapa!-
De pronto todo explota y los dos se llenan de llamas, les grito que corran e intento ir hacia ellos pero no puedo, algo no me deja, todo el lugar se llena de gente, haciéndome retroceder y alejándome de ellos.
-¡Nooo! ¡Escapa! ¡Escapa! ¡Corre!-
xxxxxxxx
Me levanto agitada, desorientada y asustada, otra pesadilla, me pregunto porque Peeta no me despertó de ella, trato de calmarme y adaptar mis ojos a la oscuridad, agarro un poco de ropa y me dirijo al baño para cambiarme y regresar a la cama para descubrir que Peeta no está en ella.
Ya se, ya se ¡No me maten! :C Siento no haber publicado el capitulo cuando debia, pero tenia unos enormes y feos shocks de inspiracion, de repente sentia que podia terminar el capitulo y despues... Pff... simplemente no. Espero que les guste, sino, aganmelo saber por favor, si no les gusta el capitulo comenten y diganme porque y si les guto pues tambien comenten, en serio espero tener el proximo capitulo para el otro fin de semana y que disfruten el estreno ¡5 dias! Yupiiiii \(*O*)/ estoy super emocionada los quiero y gracias por esperar ¡Bye!/strong/p
