Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es Edward's Eternal, yo sólo traduzco.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of S. Meyer and the author is Edward's Eternal, I just translate.


Gracias a mi beta Isa por revisar y corregir este capítulo.


Capítulo 23

El miércoles fue difícil luego de que Masen me llevó a trabajar, dejándome con un ligerísimo beso en la mejilla. Incluso esperó hasta que me vio entrar al edificio antes de irse. Lo extrañé terriblemente, a pesar de que me estuvo mandando mensajes todo el día y toda la tarde. Cosas divertidas sobre sus compañeros, cosas dulces sobre nuestra próxima cita, se aseguró de que hubiera llegado a casa a salvo... eran cortos mensajes que me hacían sonreír. Fue extraño; él rara vez venía los miércoles, pero aun así este miércoles me resultó más difícil de llevar.

Por alguna razón, evité la sala de copiado, usando mejor la máquina que estaba en la oficina para sacar la pequeña pila de copias que tenía que hacer. Simplemente no quería regresar a la sala de copiado, todavía no estaba lista para hablar con Edward. Él había estado muy silencioso, no había recibido ningún mensaje.

Ahora era jueves y pasé toda la mañana luchando con mis sentimientos. Mis ojos seguían a Masen mientras él caminaba de aquí a allá, trabajando y hablando con la gente. Esa vez en el bar y lo que pasó después había cambiado todo. Era como si de repente lo estuviera viendo. Su callada fuerza y la forma en que me cuidaba me resultaban muy obvias ahora. Sus besos estaban quemados en mi cerebro. La profunda fuerza que transmitía, sin siquiera hablar, era increíble.

Esta mañana había estado tan ansiosa por verlo que ya lo estaba esperando abajo cuando él llegó, pues me había mandado un mensaje para avisarme que otra vez me llevaría a la oficina. Se bajó del carro y me jaló a sus brazos, cubriendo mi cara con pequeños besos, susurrando "hermosa" antes de abrir la puerta y darme un café caliente. Aunque estuvimos callados en el carro, nuestras manos estaban unidas. Yo me sentía tan segura y protegida… y especial.

Masen. Dulce, cariñoso y maravilloso. Y me quería abiertamente.

Luego miré al final del pasillo hacia la sala de copiado.

Edward.

Pensé en su naturaleza brusca y posesiva. Su increíble y salvaje pasión. La forma en que él llenaba ese deseo escondido me controlaba en formas en que nunca imaginé que querría ser controlada, pero mantenía su identidad escondida. Seguía siendo un misterio y, por muy increíble que me hiciera sentir físicamente, eso no era suficiente. Él nunca dio indicios de que quisiera que fuera algo más. Era sexo. Una fantasía, tal vez para ambos. Pero aun así…

Sólo sexo.

Y yo quería más que eso. Yo quería, necesitaba, una relación de verdad, completa.

Suspiré cuando pensé en eso.

Lo quería todo, pero así no funcionaban las cosas. No en mi mundo.

—¿Bella?

Alcé la vista y sonreí ante los cálidos ojos de Masen.

—Hola.

—¿Estás bien? Has estado sentada aquí, viendo a la nada, por un rato.

Me froté las sienes.

—Oh. Sí, estoy bien.

—¿Dolor de cabeza?

—Son unas cosas que tengo en la mente.

—¿Te puedo ayudar?

Negué con la cabeza.

—No. Estoy bien. En serio.

—Voy a salir por pedido de Alice. Traeré café, ¿sí? Les diré que preparen un expreso doble. —Me guiñó un ojo—. Mientras tanto… —Dejó unos cuantos dulces en mi escritorio y me reí. Siempre me traía dulces.

Se acercó más, bajando la voz.

—Sigue en pie lo de esta noche, ¿verdad?

Asentí.

—Sí.

Su sonrisa creció.

—No puedo esperar.

Lo miré irse y miré de nuevo hacia el pasillo.

Masen se había convertido en alguien importante. Más que importante. Me había mostrado que yo merecía ser cuidada por un hombre amoroso y maravilloso. Yo le importaba a él. Lo sentía. Él me lo demostraba.

Sabía lo que tenía que hacer.

*()*

Un rato después, salí de la oficina de James y fui directamente a la sala de copiado, antes de perder el valor. Me paré frente a la copiadora mientras ésta trabajaba, y esperé.

Sabía que vendría.

La habitación se quedó a oscuras. Escuché un sonido suave detrás y luego lo sentí.

Se paró detrás de mí, su presencia llenaba la sala, pero no hizo amago de moverse para tocarme.

—Isabella.

Suspiré y cerré los ojos.

*()*

E/MPOV

—Me has estado evitando.

—Sí. —Su voz sonó triste.

Me acerqué un paso, mi mano rozó su hombro.

—Por favor… no.

Mi corazón se apretó un poco al dejar caer el brazo.

—¿Qué pasa, Isabella?

—No puedo seguir haciendo esto, Edward.

Un pequeño rayo de esperanza pasó a través de mí.

—¿Por qué?

La escuché inhalar profundamente.

—Porque… algo ha cambiado.

Mis manos se flexionaron en mis costados.

—¿Puedes decirme lo que es?

—Yo… creo que tal vez puede haber alguien más. Alguien que podría ser… importante.

—¿Podría?

—No sé si él siente lo mismo por mí que yo siento por él, pero tengo que intentar descubrirlo.

Tenía que presionarla. Tenía que saberlo.

—¿Entonces por qué terminarlo? Si no estás segura. No estamos lastimando a nadie.

—Porque eso es lo que él merece. Se merece todo de mí si es lo que quiere.

—¿Y qué hay sobre lo que yo merezco?

Se rio.

—Te mereces a alguien que puedas tener en tu vida, Edward. No una follada rápida en una sala oscura en la que tienes que esconderte.

—No es eso lo que eres para mí.

—Sí, sí lo es. Eso es exactamente lo que soy. Y yo también merezco más.

Suspiré.

—Sí, lo mereces, Isabella.

Podía escuchar las lágrimas en su voz.

—Desearía poder tenerlo todo, pero no puedo. No puedo tenerlos a ambos.

Mi voz sonó temblorosa.

—¿Y si te dijera que puedes tenernos a ambos?

—No es posible, Edward. No es posible que pueda tener lo que quiero.

—Dime qué quieres, Isabella. Dilo. En voz alta.

—¿Por qué?

—Sólo dilo.

—No quiero lastimarte.

—Dilo. Ahora.

—Deseo…

Por dentro, yo estaba rogando, suplicándole.

Dilo.

Por favor Bella; di lo que necesito que digas.

Su voz sonó gruesa.

—Quiero que seas Masen. —Suspiró—. Desearía que fueras Masen.

Mis manos temblaron cuando me busqué en el bolsillo y presioné el botón. Las luces se encendieron. Me pasé la mano nerviosamente por el cabello.

—Date la vuelta, Bella —susurré; con voz ahogada.

Se dio la vuelta con los ojos abiertos como platos. Jadeó, pero se quedó inmóvil, viéndome.

—¿M… Masen?

Puedes tenernos a ambos. Esto aquí. Ambos estamos justo aquí. Y ambos te queremos.

Sacudió la cabeza.

—No lo entiendo. No… —Sus labios comenzaron a temblar mientras las lágrimas llenaban sus ojos y caían por sus mejillas.

Avancé cuidadosamente.

—Te lo explicaré… todo. Si me dejas. —Le ofrecí una mano—. ¿Me dejarás explicártelo, Bella?

Me miró, sus ojos estaban llenos de emociones. Miró mi mano y luego mi cara. Por un momento se me quedó viendo como si me estuviera mirando por primera vez. Mirándome de verdad. Mi corazón se apretó, tenía el estómago hecho nudos, sin saber lo que ella estaba pensando. Mi garganta se cerró, quería pedirle, rogarle que me escuchara. Las palabras ardían en mi boca, desesperadas por escapar, cuando apartó mi mano de un golpe. Retrocedí un paso, entendiendo que no me quería cerca de ella justo ahora. Podía sentir que su enojo comenzaba a superar su shock. Podía verlo en su cara, y en sus ojos.

Sin decir palabra, me empujó a un lado, abrió la puerta de golpe y desapareció por el pasillo.

Caminé hacia la puerta, apoyándome en el marco, con el pecho agitado. Había arruinado esto. Horriblemente. Debí habérselo dicho la otra noche, pero quería esperar hasta que se hubiera recuperado un poco del ataque de Riley. Quería esperar hasta que pudiéramos estar juntos y a solas, pero había esperado demasiado.

Todo mi cuerpo comenzó a temblar cuando me di cuenta de que quizá ella nunca me perdonaría lo que había hecho. Tal vez nunca tendría la oportunidad de explicarle las cosas. Mi corazón latía dolorosamente en mi pecho mientras estaba ahí parado, sin saber qué hacer.

Estuve distraído toda la mañana, viendo su indecisión. Sus miradas hacia mí duraban un poco más, luego sus ojos se movían al final del pasillo. Ella estaba dividida entre dos hombres.

Ahogué una amarga carcajada.

Yo era ambos hombres. Había dejado que Edward le diera lo que quería porque Masen era demasiado tímido para decirle cómo se sentía y para hacerlo él mismo. Temía demasiado que ella me rechazara y así perderla. Los años de acoso escolar y ridiculizaciones me habían dejado tan inseguro que me había escondido en la oscuridad, dándole algo que pensé que quería, sin creer que existía la posibilidad de que ella me quisiera.

Pero había tomado su decisión. Me había elegido a mí. Y ahora, quizá de todas formas la perdería.

Escucharla decirlo casi me había hecho gritar de alegría.

Ella me quería.

A Masen.

No a Edward. No el placer sexual que él le daba o la fantasía que había cumplido.

A mí.

Y ahora ya sabía todo. Ambos la amábamos. Finalmente le había enseñado quién le había estado haciendo el amor la semana pasada. Eso no había sido sólo una follada. Cada toque, cada beso en la oscuridad, yo le había estado haciendo el amor.

Haciéndola mía.

Y quería hacerla mía fuera de la sala de copiado.

Fuera de la oscuridad.

Quería rodearla de luz y amarla completamente.

Sabía que necesitaba tiempo para procesar todo, pero no podía dejarla sola. No ahora. Tenía que seguirla. Tenía que hacerla entender. Tenía que intentarlo.

*()*

BPOV

Mis pies me sacaron de la sala de copiado y me llevaron directo al escritorio de Masen. Jasper me miró.

—¿Necesitas algo, Bella? Masen anda por aquí cerca. —Se rio entre dientes—. En estos días, él desaparece y aparece en los lugares más extraños. Pero él está aquí… —su voz se fue apagando, sin duda por la mirada en mi cara cuando le fruncí el ceño y luego miré de regreso al escritorio de Masen.

Alice salió de su oficina en ese momento, murmurando con enojo.

—Esto no es lo que pedí. —Alzó la vista y miró detrás de mí—. Edward Masen Cullen, ven a mi oficina; ¡ahora!

Me giré y lo vi.

Edward. Masen. Cullen.

Se quedó inmóvil, mirándome, sus ojos abiertos con shock, sus manos enterradas en su cabello, la angustia estaba escrita por toda su cara.

Me giré de regreso a su escritorio y el caótico desastre que lo rodeaba. Un desastre que Alice constantemente le decía que limpiara, y aun así nunca parecía cambiar.

Mis ojos notaron todo.

Lo vi.

Vi todo.

Dos suéter, tirados en el piso detrás de su escritorio. Un par de camisetas usadas, parcialmente dobladas, junto a ellos.

Una botella grande de colonia, puesta en su gabinete de archivos. Había una botella más pequeña, de marca diferente, junto a la primera. Sabía lo diferentes que serían si las olía. Una oscura y especiada, una ligera y fresca. Asomándose de debajo de una pila había un kit para rasurar. Sin duda, también encontraría un peine junto con los artículos para rasurar dentro.

Vi la caja de barras de granola en la repisa. Mis favoritas.

Una botella de agua. Una caja de dulces Werther. Un contenedor de mentas.

Sacudí la cabeza.

¿Cómo es que no había visto todo esto antes?

Estaba todo aquí. Justo frente a mí.

¿Cómo es que no lo sabía?

Una mano tocó mi hombro y me giré de golpe.

Masen estaba parado detrás de mí, pálido y ansioso. Todo su cuerpo vibraba con nervios. No existía nada ni nadie en la oficina, excepto nosotros.

—Pude haberlo dejado ir. Pude haber dejado que desapareciera. Pero no pude. Tenía que decirte la verdad. Iba a decírtelo; esta noche. Lo juro —rogó, su voz sonó baja y ronca. La voz de Edward. Me ofreció de nuevo su temblorosa mano—. Por favor, Bella. Déjame decirte. Déjame explicarte cómo pasó todo.

No hubo pensamientos.

Sólo una reacción.

El sonido hizo eco en la gran oficina cuando mi mano se arqueó y chocó con su mejilla.

Con fuerza.

Con la suficiente fuerza para que su cabeza se girara sobre su cuello. Sus lentes salieron volando y golpearon el piso.

Alice jadeó detrás de mí.

Jasper se paró.

—¿Qué demonios?

Masen no se defendió.

No hizo ni una mueca. Sus ojos estaban preocupados y brillantes, nadaban en lágrimas no derramadas. La marca de mi mano se notaba, una brillante marca roja en su pálida cara.

—Te amo, Bella —susurró.

Me giré y me fui.


¡Y estalló la bomba!... Bueno, al fin Bella se enteró y al parecer no reaccionó demasiado bien a la noticia. Creo que está un poco abrumada, ¿ustedes qué opinan?

Espero que les haya gustado, ¡gracias por sus comentarios, alertas y favoritos!

Nos leemos en el siguiente ;)