Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es Edward's Eternal, yo sólo traduzco.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of S. Meyer and the author is Edward's Eternal, I just translate.


Gracias a mi beta Isa por revisar y corregir este capítulo.


Capítulo 26

Hice una mueca por el frío cuando Bella presionó el paquete de hielo en mi mejilla.

—Lo siento —susurró.

Me recargué en el cojín del sofá, Bella se recargó conmigo, manteniendo el hielo en mi piel. Me aproveché por completo de la situación y la jalé hacia mi pecho. Ella me arqueó una ceja, y le sonreí. No dijo nada, pero se relajó en mis brazos y yo me quedé callado, disfrutando de tenerla cerca. La tarde no había terminado de la forma en que pensé que terminaría. Yo estaba aquí, con Bella; el cual era el mejor final que pude haber esperado después de lo que había pasado.

La pizza, llena con muchas aceitunas, al igual que champiñones y pepperoni, fue devorada. La botella de vino rojo fue vaciada; facilitando así la conversación. Respondí todas las preguntas de Bella con honestidad, causando un poco de enojo, algunas lágrimas y, sorprendentemente, algunas sonrisas. Incluso se rio cuando hablé de las alocadas carreras con que bajaba las escaleras sólo para darme la vuelta y reaparecer de un lugar diferente en la oficina, intentando acomodarme el cabello, o asegurarme de que me había quitado el suéter que había usado para despistarla, todo mientras que en realidad quería estar de regreso en la sala con ella, abrazándola, de la misma forma en que estaba ahora.

Sacudió la cabeza, todavía cuestionando su ceguera hacia todo lo que la rodeaba. Como es que nunca se le ocurrió que de verdad yo podría ser Edward. Le sonreí gentilmente mientras le acomodaba un mechón de cabello detrás de la oreja.

—Pasaron muchas cosas en los últimos días. Creo que no tuviste oportunidad de sumar dos más dos. Eres… extremadamente… despistada a veces, Bella. Usé eso a mi favor. —Me encogí de hombros.

Se rio irónicamente.

—Mis pensamientos siempre son interrumpidos, sí, pero tengo que decir que no eres la primera persona en decirme eso. Supongo que mi mamá tenía razón en eso.

—Bella… quiero… necesito…

Sacudió la cabeza, interrumpiéndome.

—Nada de disculpas. A partir de aquí avanzamos, Masen. Ambos. —Se mordió el labio—. No es como si no hubiera… disfrutado la sala de copiado.

—Fuiste tan maravillosa, Bella. Tan sensible.

Se sonrojó.

—Tú sacaste eso de mí, Masen.

Mi dedo trazó sobre su cálida piel.

—Tú me inspiraste.

Fruncí el ceño al verla.

—¿Qué?

—¿Qué te hizo regresar, Bella? ¿Qué te hizo decidir perdonarme?

Sonrió con tristeza.

—No estuviste solo en esa sala, Masen. Yo estuve ahí junto contigo. Pude haber dicho que no, pero no lo hice. —Movió un poco el paquete de hielo, causando otra mueca, pero cubrí su mano para que no se moviera—. Me mantuve intentando descubrir quién era Edward, y mis pensamientos siempre iban hacia ti. Incluso cuando deseché las coincidencias, eras tú en quien pensaba siempre. —Suspiró—. Quería que fueras tú. ¿Cómo puedo enojarme cuando obtuve lo que quería? —Inhaló profundamente—. Ciertamente no es un… inicio común para una relación, pero es, um, memorable.

Sonreí.

Muy memorable.

Bella bajó la vista, su mano jugaba con la bastilla de su blusa. Estirando mi mano, cubrí la suya.

—Bella, ¿qué pasa?

Sus ojos estaban llenos de emoción cuando me vio.

—Dijiste que me amabas. Lo dijiste con tanta facilidad, como si fuera la cosa más importante en el mundo para ti.

—Lo es.

—Masen…

—No tienes que decirlo, Bella. Sé que no estás lista. Sólo estar aquí, contigo, justo ahora, es increíble. Estar cerca de ti y poder tocarte significa mucho. Dejarme conocerte. Quiero que me conozcas. Prometo que hay más que sólo el chico tímido que ves.

—Masen; ya veo más que sólo eso. Mucha gente lo hace. Te tienen muy alta estima en la oficina. Tus opiniones son respetadas. ¿Y la forma en que me cuidas? Nunca nadie me ha protegido o cuidado de la forma en que tú lo hiciste después de Riley. Hay mucho más de ti que sólo un chico tímido. —Sonrió dulcemente—. Aunque eso es parte de tu encanto.

Me moví, acercándola más.

—¿Bella?

—¿Sí?

—Quiero besarte. Por favor.

—Sí —exhaló.

Mi boca cubrió la suya. El hielo desapareció cuando envolvió sus brazos en mi cuello, sosteniéndome cerca. Nuestros labios se movieron, presionando y apartándose, moldeándose el uno contra el otro mientras nos acercábamos una y otra vez. La dejé guiarme, y cuando sentí su lengua presionar mi labio inferior, gemí y le di la entrada a mi boca.

El tiempo se detuvo mientras nos besábamos. Luché contra el impulso de controlarla, de controlar este momento, y la dejé tomar de mí lo que ella quisiera. Su lengua era como terciopelo, acariciando y lamiendo mi boca. Sus manos estaban enterradas en mi cabello, tiraba gentilmente de él al presionarse más a mí, explorándome. La pasión comenzó a construirse, sus llamas lamían mi piel, haciéndome hormiguear a causa de su intensidad mientras el beso cambiaba de una suave emoción a profundo y deseoso. Me aparté, mirando sus mejillas sonrojadas y sus grandes ojos.

—No te detengas, Masen… por favor…

Choqué mi boca de nuevo con la suya, esta vez tomando el control. Mis manos se envolvieron en su cabello, tirando de su cabeza hacia atrás mientras violaba su dulce boca.

Bella se alzó, sus mano me jalaron más cerca mientras nos besábamos sin descanso. Mi mano la mantenía presionada contra mi cara mientras mi otro brazo la sostenía firmemente contra mí. Bella me abrazaba con la misma fuerza; sus bajos gemidos eran música para mis oídos. Finalmente, controlé mis besos, haciéndolos más lentos y apartándome, sólo para enterrar mi cara en la cálida piel de su cuello.

—Bella —susurré—. Mi Bella.

Echó la cabeza atrás y le sonreí. Sus labios estaban hinchados y rosas a causa de los míos, su cabello despeinado y sus ojos nublados con deseo. Era exactamente como había soñado verla tantas veces; como quería verla cuando estábamos rodeados por la oscuridad. Ebria de amor y deseando más de mi boca. De mí. Pasé mi dedo gentilmente sobre su labio inferior.

—Eres tan dulce.

—¿Lo soy?

—¿Dulce?

Sus mejillas se sonrojaron.

—No, Masen; ¿soy tuya?

Inhalé profundamente.

—Quiero que seas mía, Bella. Muchísimo —pausé—. Yo ya soy tuyo, si me quieres. Lo he sido por mucho tiempo.

Me frunció el ceño.

—Te escuché decirles a los chicos en la cafetería que estabas enamorado de alguien.

Le sonreí.

—Lo estaba. Lo estoy. Estaba hablando de ti.

—Oh.

—Creo que te he amado desde el día que te conocí, Bella. Me sonreíste y me perdí. Pensé que eras la persona más bonita y amable que había conocido. Quería que fueras mía de inmediato.

—Lamento que haya tardado tanto.

—Estamos aquí ahora… eso es todo lo que importa.

—¿Y todavía… quieres eso?

—Sí.

—Hazme tuya entonces, Masen.

Abrí los ojos como platos.

—¿Estás segura, Bella? Pensé que necesitabas tiempo…

Negó con la cabeza.

—Te deseo a ti… deseo a Masen. ¿Podemos hacer eso?

Me enderecé, llevándola conmigo. La levanté en mis brazos y caminé hacia su habitación, la deposité en la cama y encendí la luz.

Ella podría tener todo lo que quisiera.

*()*

Mi cuerpo cubrió el suyo, nuestras bocas se fusionaron juntas. Lentamente, mis manos encontraron sus curvas; curvas que Edward conocía muy bien en la oscuridad y que yo estaba ansioso por descubrir en la luz. Pieza por pieza, la ropa fue desechada mientras nos desnudábamos, nada apresurado o brusco. Dejé que mis sentimientos por ella fluyeran a través de esas gentiles caricias, toques amorosos de mis manos y labios en su sensible cuerpo. La emoción se derrochaba de sus ojos mientras me sostenía sobre ella, bebiendo la imagen de ella debajo de mí.

—Tan hermosa —exhalé sobre su piel—. Mi Bella. Mi hermosa chica.

—Masen —lloriqueó—. Por favor… por favor.

Estiré el brazo hacia mis pantalones, y su mano me detuvo.

—Sólo tú.

—¿Estás segura, Bella? Desde hace mucho tiempo que sólo eres tú… pero, ¿estás segura?

—Sí, estoy segura; tampoco ha habido nadie para mí excepto tú. Quiero sentirte a ti, Masen. Todo de ti.

Gemí, y mi boca capturó la suya de nuevo.

—Te deseo tanto, Bella. Tanto, nena.

—Tómame.

Sus piernas se envolvieron a mi alrededor, jalándome hacia su calidez. Entré en ella lentamente, gimiendo cuando sentí su calor rodeándome, jalándome dentro y sosteniéndome ahí.

Casa.

Estaba en casa.

Bella se arqueó debajo de mí, un suave gemido escapó de sus labios. Comencé a moverme en largas y lentas embestidas mientras la besaba, disfrutando de la sensación de estar dentro de ella de nuevo, la sensación de finalmente sentirla verdaderamente por completo. Sus manos me agarraron, sus dedos se movían constantemente en mi piel mientras se mecía, encontrándose con mis embestidas, gimoteando mi nombre mientras le hacía el amor.

Masen… oh Dios… Masen.

Amaba escucharla gemir mi nombre. Deseándome, de la forma en que yo la deseaba. Susurré su nombre contra su húmeda piel, la ternura pasó a través de mí. Eran demasiados los sentimientos y comencé a embestir con más fuerza, más rápido, mis labios dejaban largos besos de boca abierta sobre su piel, jadeando su nombre mientras sentía que mi orgasmo comenzaba a construirse. Largas ondas de calor ardían a través de mí cuando me metía en ella, necesitaba estar tan dentro de ella como me fuera posible cuando me corriera. Bella se tensó debajo de mí, sus músculos se apretaron cuando jadeó y se desmoronó alrededor de mi polla. Gimiendo, embestí dos veces más antes de perderme ante el calor. Mi orgasmo quemó, abriéndose pasó a través de mí mientras gritaba su nombre.

Colapsé sobre ella, mis brazos ya no eran capaces de sostenerme, así que rápidamente rodé a un lado y la jalé a mi abrazo, incapaz de soportar la idea de soltarla. Se acurrucó entre mis brazos, recargando la cabeza en mi pecho y sonriendo, mientras yo la acariciaba y besaba su cabeza a modo de respuesta.

La habitación se quedó en silencio mientras nos abrazábamos, la tranquilidad del momento se sintió tan bien luego de lo que habíamos compartido.

—Dilo de nuevo, Masen.

—Te amo, Bella.

Su suspiro fue muy tranquilo. Se acurrucó en mí, sus manos subieron para acariciar mi cabello. Solté un pequeño sonido de felicidad por su toque. Su voz fue tan suave que a duras penas la escuche.

—También te amo, Masen.

Y todo fue perfecto.

*()*

Para cuando llegamos a trabajar el lunes, el Masen y la Bella que cruzaron la puerta eran muy diferentes a los que habían dejado la oficina el jueves. La había convencido de que se tomara el viernes libre, y habíamos pasado todo el fin de semana juntos, hablando y acercándonos más. Llegamos a la oficina juntos, tomados de la mano, ignorando las miradas y susurros que nos rodeaban. Acompañé a Bella hasta su escritorio, besándola suavemente y dejando una pequeña pila de dulces con ella antes de guiñar y seguir hacia mi escritorio.

Para el final de esa semana, ya éramos noticia vieja, y nadie miró en nuestra dirección en la cafetería cuando nos sentamos juntos con las manos unidas mientras hablábamos y reíamos, muchas veces con Rose, Em y Jasper uniéndose a nosotros.

Cada día con Bella era nuevo y diferente para mí. Me sentía más fuerte y con más confianza. Su gentil sonrisa al otro lado de la oficina me daba fuerzas siempre. Sus mensajes divertidos me hacían sonreír. No habíamos pasado ni una noche separados luego del fin de semana. Ninguno quería estar sin el otro. Ella llenaba un vacío en mi vida que había estado hueco por tanto tiempo que ni había notado que estaba ahí. Pero ahora que era parte de mi vida, no quería dejarla ir. Jamás.

El viernes noté que su mirada se dirigía hacia el pasillo unas cuantas veces, en dirección a la sala de copiado y, finalmente, me armé de valor y le mandé un mensaje yo, esta vez añadiéndole un toque más sexy.

Eres tan hermosa, mi Bella. Tan dulcemente sexy sentada frente a mí. Apenas puedo esperar para tenerte en casa esta noche. Te deseo.

Esperé ansiosamente para ver cómo reaccionaba. Habíamos hecho el amor muchas veces desde el viernes, pero siempre con las luces estaba seguro de cuánto tardaría antes de que ella estuviera lista para que yo las apagara, pero quería ver cómo respondía a esta… invitación. Ella había confesado que amaba los mensajes sexys que Edward le mandaba. ¿Cómo se sentiría con los míos?

Mi celular vibró.

¿Oh sí? ¿Qué tienes planeado, Masen?

Sonreí mientras mis dedos tecleaban otro mensaje.

Tú debajo de mí, gimiendo mi nombre.

Su respuesta fue rápida.

¿Qué te parece yo encima de ti? ¿Montándote con fuerza?

Gemí al mirar al otro lado de la oficina hacia ella. Estaba mirando su celular, mordiéndose el labio. Le mandé una respuesta.

Entonces seré yo quien gima mientras tú gritas mi nombre, nena. En voz muy alta.

Alzó la cabeza de golpe. Nuestros ojos se encontraron y asintió.

Le sonreí. Teníamos una cita más tarde.

*()*

Estaba acostado, esperándola con impaciencia, mi cuerpo ya vibraba con anticipación. Todo era diferente esta noche. Nuestras miradas eran más largas. Nuestros toques más intensos. Sus besos más profundos, sosteniéndome de cerca mientras su lengua acariciaba la mía, sus ojos estaban nublados cuando se apartó. Y, finalmente, se había parado, anunciando que iba a tomarse una ducha mientras me veía antes de salir del cuarto.

Se me atoró el aliento en la garganta cuando apareció en la puerta unos momentos después, su piel húmeda brillaba bajo la suave luz. Me sonrió al pausar, mirando directamente mi cuerpo. Podía sentir el calor de sus ojos mientras me veía, sus ojos subieron lentamente por mi figura. Mi cuerpo entero comenzó a reaccionar a su cálida mirada, mi polla se ensanchó con deseo por ella y lo que sabía que me esperaba. Una sonrisa sexy y satisfecha se extendió sobre su cara.

Y luego estiró la mano y apagó la luz.

Me senté sonriendo. Sabía lo que eso significaba. Podría ser ambos hombres para ella esta noche. Estaba lista.

Y, que Dios me ayude, yo también.

Estirando la mano, encontré la suya en la oscuridad.

—Ven a mí… Isabella.


Y chan chan, aquí – casi – termina esta historia. Bueno todavía falta el último capítulo y dos outtakes.

Espero que les haya gustado, ¡gracias por sus comentarios, alertas y favoritos!

Por ahí me hicieron dos preguntas que responderé aquí. Chicas, si tiene preguntas específicas, intenten entrar con su cuenta de FF para poder responderles personalmente, sino me veo en la necesidad de contestar aquí o simplemente ya no contestar. Esta vez dejaré aquí las respuestas por si a alguien más le interesa.

¿Por qué cuando Bella buscó a "Edward" en la lista de empleados, no se dio cuenta que Masen se llamaba así?

Mi mejor suposición es que, al ser sólo una lista de empleados informal, quizá Masen estaba enlistado como Masen Cullen, ya que él mismo admitió que nunca usaba el nombre de Edward. Por eso Bella no lo notó.

La segunda no es tanto una pregunta, sino más bien un comentario. Me decían por ahí que por qué Alice no le dijo Anthony a Masen cuando lo llamó por su nombre completo. Bueno, pues porque Masen no se llama Anthony. En ningún punto de la historia se mencionó que Masen se llamara Anthony.

Cualquier otra duda, déjenla en sus reviews e intentaré contestares todo.