Tres enfermeras con aparatos de presión y otros instrumentos comenzaron a entrar y a amontonarse sobre la camilla de Peeta, alejándome de el. Estire el cuello para poder verlo cuando abra los ojos. Estaba tan emocionada ¡Peeta despertaría! Lo tendría conmigo, al fin. Haymitch coloco sus manos sobre mi hombros y me sonrió, hice lo mismo con Effie.
-Katniss, necesito que estén fuera de la habitación- hablo Aurelius mientras se quitaba el estetoscopio de los oídos.
-Pero...- proteste mientras Haymitch me guiaba a la salida. Quiero ser la primera a quien vea cuando despierte, pensé.
-Les informare si hay algún cambio- dijo Autelius antes de cerrar la puerta.
Son las 4:00 de la tarde, y el pasillo del piso donde se encuentra Peeta no esta tan transcurrido. Me siento en uno de los bancos de plástico azules cerca mientras Haymitch come unos dulces de menta; que había comprado hace unos segundos de la máquina expendedora, Effie camina de un lado a otro con el repiqueteo de sus tacones, pensativa.
Froto mis brazos a través del fino suéter que traigo puesto; aunque no este haciendo frío, pero el solo hecho de pensar que en unos instantes podré ver a Peeta sentado sobre esa camilla llamándome me causa escalofríos.
Escucho el crujir de la bolsa de dulces de Haymitch cuando mete la mano. No se como puede estar tan cómodo. Lo miro de reojo y me levanto exasperada.
-No puedo creer que estés comiendo- le espeto
Toma un puñado mas y los mastica tranquila para contestarme después de tragarlos -No permiten alcohol aquí- se encoge levemente de hombros -, ¿qué más quieres que haga? No es como que sirva de mucho.
-El ruido me crispa los nervios- dijo entre dientes, exasperada.
-Estas nerviosa-ríe-. Tranquila, cielito. Será el mismo Peeta agradable, valiente, dulce, amable, fuerte y...
-Haymitch...- bufe irritada, interrumpiéndolo.
Era el mismo tipo de desesperación que sentí en los primeros juegos, en el aerodeslizador, a través del cristal viendo como los médicos trabajaban en el sin parar.
Me acerco a la ventana que da al cuarto pero la visión es tapada por las persianas blancas. Quiero verlo. Colocó una mano sobre el cristal frío y observo mi imagen: Mi piel pálida y quebradiza, los huesos de mi clavícula marcados y estaba segura que mis costillas también eran visibles; pues todo este asunto me había quitado el apetito, mis ojos con las pupilas dilatadas haciendo que mis ojos se vieran negro y mi cabello sin brillo y áspero.
Sentí unas manos tibias y finas posarse sobre mis huesudos hombros, Effie, sonriéndome cariñosa, respondí a su sonrisa o al menos lo intente. Murmuro un tranquilo "¿Como estas?" Con los labios, pero antes de poder contestarle la puerta se abrió.
-¿Como esta Peeta? ¿Esta despierto? ¿Puedo verlo?- contraataque al instante. Aurelius no dijo nada pero pude ver un atisbo de preocupación en sus ojos -¿Pasa algo?
Aurelius no respondió.
Pensé lo peor. ¡No! Peeta había muerto. Lo había perdido. Las lagrimas comenzaron a escocer en mis ojos. Se había ido. ¡El había dicho, había prometido siempre quedarse conmigo!
- No, Katniss- dijo Haymitch acercándose, seguro sabia lo que estaba pensando -. Aurelius ¿Podrías decirnos que pasa?
- Una enfermera se quedara en la habitación contigo, Katniss- hablo por fin-. Debido a que Peeta abrió los ojos, las siguientes 24 horas serán vitales, en la medida de que el paciente no muestre evolución cognitiva o motora durante ese lapso- me miro directo a los ojos-, disminuirán las posibilidades de recuperación.
-Entonces...-dijo Effie -. ¿Sabremos si Peeta despertara o no después de 24 horas?
Aurelius asintió pero estaba segura que había algo más -¿El qué?- espete
Suspiro mientras pellizcaba el puente de su nariz -Después de la segunda o cuarta semana las probabilidades de que un paciente se recupere son...- coloco los brazos en jarras y aclaró la garganta antes de comenzar -, del 32%
-¿Treinta y dos porciento? Eso es... muy poco
-Por eso lo mantendremos en observación- dijo y dejo caer los hombros cansado -. Katniss, debes saber... que los pacientes que suelen estar en coma... no vuelven a ser los mismos.
-¿Que quieres decir?- pregunte, con el ceño fruncido
-Si el paciente llega a despertar, hay cierta posibilidad de que no recupere un 10% de su memoria.
Asentí y pedí que me dejaran entrar a ver a Peeta. Igual, como siempre, en esa camilla y el mismo sillón en donde yo me sentaba al mismo lado.
Una enfermera de no más de treinta años entro en la habitación mientras acariciaba suavemente con mis dedo las pestañas doradas de Peeta.
Me sonrió, dulce -¿Quieres que te traslademos a otra habitación? Estoy segura de que no has dormido bien en semanas y menos en ese sillón- antes de que empezara a negar, añadió -puedo pedir una habitación con dos camillas, así podrás estar a su lado.
Asentí murmurando un pequeño gracias.
Fue trasladado a dos pisos mas arriba en la habitación 451, la enfermera dijo que no podía mover la camilla de lugar, pero por supuesto, yo no atendí a esa orden y acerque la camilla mas a Peeta. Cerré mi ojos y entrelace mis dedos con los de el para después, dormir.
Mi mejilla derecha es acariciada suavemente con la yema de los dedos en círculo, pero el contacto no es caliente, sino... frío, es como el toque de la brisa, pero aunque el toque no sea cálido, no despierto, porque necesito esa caricia. Los dedos se movían, recorriendo no solo mi mejilla, tocando como si fuera una muñeca de porcelana con la cual tener mucho cuidado para después, depositar un beso en mi frente y abandonar mi cara.
Me queje por la falta de contacto y me obligue a abrir los ojos, la misma habitación del hospital, con sus paredes blancas me rodeaba, pero la camilla de Peeta estaba vacía. Quite las sabanas de mi y me levante directo a la puerta, voltee a la derecha y el pasillo estaba tenebrosamente vacío, voltee a la izquierda y una figura de bata blanca se cernía cuatro metros de mi, la parte de atrás de su bata estaba abierta, así que podía verlo desnudo y su cabellera dorada lo delataba.
-¡Peeta!- grite demasiado entusiasmada
Voltea hacia mi y ahí estaban esos hermoso ojos azules con sus parpados de pestañas doradas, abiertos, junto con una sonrisa.
-Katniss- dice, extendiendo sus brazos
Camino hacia él y me acurruco en su pecho, rodea mi cintura con sus brazos y deposita un beso en mi coronilla.
-Te extrañe mu...
-Tengo que irme- me interrumpe.
Me separe de la seguridad de su cuerpo para poder verlo. Fruncí el ceño y sonreí divertida -¿A donde?- pregunté -, con la mitad de la espalda descubierta
Miro sobre su hombro y río - Si, con el trasero descubierto... pero, al lugar que voy, no creo que vaya a necesitar nada.
-¿A donde se supone que vas?
Se inclino para quedar a la altura de mi oído y susurrarme un apenas audible "tranquila", levanta la mirada y la posiciona más allá de mi hombro sobre el pasillo vacío.
-¿Cuidaras de ella?- pregunta, a la vez que frunzo el ceño.
-Lo haré- responde, Peeta asiente y yo me vuelvo a ver en la dirección en que él mira -, siempre la cuidare
-Gracias, Gale- le dice. Toma mis mejillas en sus dos manos para que lo vea a los ojos, los cuales están ligeramente empañados con lagrimas, al igual que los míos. que irme- repite mientras niego con la cabeza -, tengo que hacerlo
-No, no tienes- pude alejar sus manos de mis mejillas y metí la cabeza en el pecho de Peeta
-Katniss, estarás bien, yo estaré bien, y te prometo que en cualquier parte que yo este, cuidare de ti, jamás dejare que te pase nada. Jamás.
Las lagrimas han comenzado a salir y seguí negando con la cabeza, sin hablar. Alguien me tomo de los brazos y me alejo de su pecho. Volteo hacia esa persona y Gale esta aprisionandome con sus brazos mientras Peeta no hace nada para detenerlo. Tomo en un puño su bata y no lo suelto, entonces el vuelve a sujetar mi cabeza en sus manos y me hace mirarlo de nuevo -¿Real?- pregunta
-Real- respondo, mientras el toma una fuerte exhalación de aire como para tomar más seguridad y por fin alejarse -. ¡Peeta, no!- proteste pero el no me miro ni una sola vez, solo siguió caminando hasta cruzar la puerta e irse. Me quede viendo la puerta y el pasillo mientras Gale susurraba mi nombre.
-Estarás bien- susurro a mi oído y entonces, rompí a llorar en el pecho de Gale.
Abrí mis ojos con la respiración agitada y las mejillas mojadas por lagrimas que si habían salido de mis ojos cerrados, sentí el sueño tan real que no solo me afecto con lo que había inventado mi subconsciente sino también me afecto en la vida real.
Levante mi cabeza y la enfermera, sentada en el sillón de la habitación leyendo, me preguntó si estaba bien, a lo cual le respondí con un asentimiento de cabeza. Estire mis piernas y me levante para poder ir al baño a darme una ducha.
-¿Podría avisarme si ocurre algo mientras estoy en el baño?- le pregunte a la enfermera mientras caminaba
Ella asintió y tome mis cosas pero antes de llegar al baño la enfermera me detuvo -¿Señora, Mellark?
-¿Si?- conteste con el entrecejo fruncido, pues era tan extraño escuchar mi nombre de casada
-Se me olvidaba decirle que alguien pidió verla, dijo que la esperaría fuera
¿Quien podría venir a verme? -¿Y dijo algo más?
-Me informo que era familiar suyo
¿Familiar? Pero yo no tengo a nadie... a menos que fuera mamá. Sonreí y deje mis cosas en la camilla donde dormí, pero cuando llegue fuera, no era mamá quien me esperaba.
-¿Gale?
-Hola, Catnip- contestó con una sonrisa de lado
Extendió las manos para que me acercara a abrazarlo pero me quede en mi lugar -¿Le dijiste a la enfermera que eras familiar mío?
-Si, lo hice- dijo cruzando sus brazos en jarras
-¿Que haces aquí?- pregunte confundida
Suspira mientras deja caer los hombros -Supe lo que le paso con Peeta y creí que...
-¿Podrías ser de ayuda?- complete su frase
El asintió y me miro, mas bien como esperando una reacción mía -No fue correcto lo que dije
Reí -¿Tu crees?
-Katniss, por favor- se quejó cansado
-Creo que yo también dije por favor y sin embargo te fuiste, sin escucharme
-¿Que querías que hiciera? ¡Te amaba! No quería otra cosa más que a ti, conmigo, no con Peeta
-¿Me amabas o me amas?
Bufo, poniendo los ojos en blanco -Sabes la respuesta a eso
Si, la sabía muy bien. Incluso aunque intentara ocultar el dolor que había en el, se reflejaba en sus ojos por haber elegido a Peeta, después de casi media vida protegiéndome y enamorado de mi, aunque me cueste aceptarlo, debe ser algo difícil.
-¿A qué viniste, Gale?- volví a preguntar
-Se que necesitas ayuda, a eso vine
-Tengo a Effie y Haymitch para eso
-Es curioso, porque fueron precisamente ellos quienes me llamaron
¿Qué? Oh, Haymitch. -Ah- exclame poniendo mis brazos en jarras
-¿Comó esta Peeta?
-Bien, supongo, están esperando respuesta de su parte para saber si despertara o no- dije preocupada
-Despertará- me consoló
Asentí y los dos nos callamos. Yo miraba al suelo mientras sentía la mirada de Gale sobre mi cabeza.
-Hey, Catnip- hablo rompiendo el silencio -, lo siento
Le sonreí y camine hacia el para abrazarlo, apoye mi cabeza sobre su pecho y el sobre mi hombro -Te ex...
-¡Señora, Mellark!- grito la enfermera, interrumpiendo. Me separe de Gale y entre en la habitación. La enfermera estaba sobre Peeta.
-¿Que es lo que pasa?- pregunte exaltada -, ¿que es lo que hace?
-Llame al Dr. Aurelius- grito mientras me confundía -, hubo respuesta departe del paciente
Exhale fuerte y corrí fuera de la habitación en busca de Aurelius.
Tres enfermeras junto a Aurelius entraron en la habitación dejándome fuera con Haymitch, Effie y Gale. Le había articulado un "tenemos que hablar" a Haymitch y el sabía que se trataba del porque la llamada de Gale. Me acerque a él para hablarle en susurros.
-¿Por qué?- pregunte
-¿Por que, qué?- se hizo el inocente
-Sabes bien lo que te pregunto
Bufo y dio un sorbo a su café y al dar el trago apretó los labios como si el liquido raspara -¿Que es lo que estas bebiendo?
-Café, ¿quieres?- ofreció
Tome el vaso en mis manos y di un sorbo al café, pero no solo contenía eso -Haymitch ¿¡esto tiene alcohol!?
-Sht, calla- dijo preocupado, volteando a los lados por si alguien nos había oído -, ¿que no ves que estamos en un hospital? Me meterán a un clínica de alcohólicos anónimos o de locos... lo que sea que es.
-Eres increíble- me quejé
-Calla, preciosa y dame ese café- dijo arrebatandome el vaso de las manos
-Haymitch ¡no puedo creer que en verdad este haciendo esto! ¡Peeta está...
-Despierto- interrumpió Aurelius saliendo de la habitación con una sonrisa mientras yo, abría los ojos de par en par...
Después de dos largos y feos meses sin publicar, lo único que tengo es este miserable y pequeño "lo siento", no vale, soy consiente de que no vale, tienen todo el derecho de mandarme con los mutos, ¡es más! yo misma me entregare a los mutos, pero primero terminare el Fanfic. Estó ya casi termina *modo sentimental* si no me equivoco (lo cual siempre hago) solo quedan cuatro o cinco capítulos (sino es que más), para terminar, no quiero alargar estó porque luego se vuelve tedioso, aburrido y cansado, para ustedes más que nada. Este capítulo creo que les parecera un poco aburrido después de la Prim (equisdé) que les aventé en el pasado, con todo eso de Peeta platicando con su padre, en fin, espero que lo hayan disfrutado. Los quier lectores, hasta el próximo capítulo.
