Maratón 1/2

Lo mejor de volver a casa después de haberte alejado de ella por mucho tiempo, es ver a las personas que aprecias. Apreciaba a Sae y extrañaba verla todas las mañanas preparándonos el desayuno a Peeta y a mi.

-Oh, niña. Has vuelto-exclamo Sae al vernos entrar en el quemador y dirigirnos a su puesto.

-Hola Sae-saludo con una sonrisa y un abrazo, sorprendiéndola con el gesto.

-Me alegra volver a verte ¿donde esta el muchacho?-curiosea mientras saludaba a Gale.-, ¿viene contigo?

-No, él...-aclare mi garganta-. Él sigue en el Capitolio, yo solo vine por unas cuantas cosas.

-¿Ya no volverán?-pregunto Sae, evidentemente preocupada y decepcionada mientras pasaba la mirada de Gale, a mí.

-Si, lo haremos-exclamo-. Solo esperare a la recuperación de Peeta.

-Eso quiere decir que esta mejor

-Mas que mejor, Sae. Estoy segura que volveremos cuando menos lo esperen.

-Será bueno verlos de nuevo, niña-murmura mientras tomaba mi mano y daba un pequeño apretón.

Gale y yo nos sentamos en los gastados bancos de madera junto a la barra donde Sae daba de comer a sus clientes. Cocinaba para nosotros con los animales que habíamos cazado y una vez que limpio los que sobraron, los guardo para después, ya que no nos serviría de nada a nosotros. Sae había cambiado mucho en estos meses, incluso podía observarse más joven, cálida, con una verdadera sonrisa que te hacia saber que todo estaba bien, incluso su nieta era diferente, según lo que me había dicho, Paylor en persona había venido para ofrecer tratamiento especial para ella.

Había vida en el Distrito 12 y ese era un buen recuerdo que me llevaría antes de irme al Capitolio, podría contarle a Peeta lo bien que viviríamos al regresar...

PEETA

...Estaba dormido, soñando con un hermoso atardecer de colores rosados y anaranjados que se cernía ante mi. El calor del sol de la tarde me bañaba, me daba paz, tranquilidad, serenidad... esperanza.

Me recosté sobre la arena de la playa de los juegos. A pesar de que estaba consciente de que estaba en la arena, no le temía a nada.

Cerré mis ojos, coloque mis brazos bajo mi cabeza y aspire el aroma del agua salada. Ahora sabia porque Finnick amaba tanto el mar. Las olas lamer las costas y el agua chocando contra las piedras eran como una canción para los oídos.

Pero algo cubrió la luz del atardecer y sentía que ese algo, estaba frente a mi, posicionado en mis piernas. Abrí mis ojos lentamente.

-Katniss- dije mientras la veía sonreír. Daría mi vida entera por verla sonreír, porque sus sonrisas son escasas, pero cuando eres afortunado de verlas, es como el cielo y la libertad.

-Peeta, te vas achicharrar si sigues directo al sol- me reprendió -, y yo no voy a ser la que te cuide porque te lo advertí.

Sonreí -Esta bien, ayúdame a levantarme- le dije mientras estiraba mi brazo para tomar su mano.

Entrelazo sus dedos con los míos y jalo, por lo que aproveche para tumbarla conmigo. Desprevenida, callo con sus manos en mi pecho y su rostro cerca del mío, centímetros de mis labios.

-Se supone que iba a levantarte, no que ibas a tumbarme- se quejó

-Pero es un hermoso atardecer, mira- le señale el cielo y giro la cabeza. Aproveche para darle un beso suave en la mejilla.

Se giró a verme y la besé mientras dibuja la escena en mi cabeza. Su labios suaves y rosados con los míos, sus ojos cerrados con sus pestañas oscuras tocando sus mejillas sonrosadas. Lo plasmaría en un cuadro.

Se separó en busca de aire -Eres un tramposo- susurro acariciando mi frente con el pulgar

-Si

La rodee con mis brazos y la coloque al lado mío, apoyo su cabeza en mi hombro mientras nos veíamos adormilados.

-Me amas ¿Real o no real?

Entonces ella susurro:

-Real...

...Desperté con una sonrisa en el rostro y con la mirada ligeramente débil por la luz.

Por fin había podido abrir los ojos y alejar la neblina. La habitación era blanca y luminosa, necesitaba color, yo podría pintar toda esta habitación. Pero no estaba solo del todo, había una bonita decoración sobre el sofá, un liquido se había derramado sobre el, de color amarillento.

Escuche la tapa del retrete caer y la palanca ser jalada, gire hacia donde se encontraba la puerta del baño y justo estaba parado Haymitch con papel en la mano.

-¿Mira quien decidió despertar?- dijo cruzándose de brazos

-¿Y mira quien decidió ponerse a beber?

-Vaya, hablas muchacho-exclama Haymitch mientras se dirige al sofá para limpiar-, yo pensé que no lo harías. Que solo te quedarías como tonto con la mirada perdida sobre Katniss.

Fruncí el ceño -¿Donde esta ella?

Era a la primera persona que quería ver cuando despertara.

-Se fue- contesto poniendo cara seria -, con Gale.

Ah. ¿Tan rápido se había rendido? ¿Hasta ahí había llegado su real?

Haymitch comenzó a reírse a carcajadas -Debiste ver tu cara, fue como épica.- murmura divertido -. Solo fue al Distrito por varias cosas.

-Estas muy ebrio Haymitch, siéntate

Llevaba acostado sobre la misma posición mucho tiempo, estaría bien sentarse un poco. Levante mis manos para apoyarme en la cama y sentarme un poco, pero estas no quisieron responder. Seguro de que solo era por estar sin movimiento por meses y mi cuerpo tendría que acostumbrarse, lo volví a intentar, pero no respondieron, ni siquiera mi pierna.

-Haymitch- lo llame -. Haymitch, no puedo moverme

-¿Que quieres decir?- pregunta preocupado

-¿Que crees que quiero decir? ¡No puedo moverme! No siento mis brazos

-¿Estas seguro?

-Pínchame, si quieres

Se acercó y pellizco la piel de mi brazo, cuando lo soltó, había una marca roja en la parte lastimada pero yo no sentía nada.

-¿Nada?- pregunto mas preocupado

-Nada-conteste -, llama a Aurelius.

-Katniss no estará contenta con esto

-¿Tu crees? Yo soy el que no debe estar contento, solo puedo mover mi cuello

-Si, pero tu te lo tomas con calma- comenta mientras camina al pasillo -. Katniss es la loca desquiciada...

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Martecito de maratón, ¡yuju!

En unas horas el otro capítulo.

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